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Cultura
29.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Enzo Cáceres) La Paco Urondo entrevistó a Ricardo Ragendorfer, periodista especializado en el tema de seguridad. Luego de los asesinatos por parte de fuerzas de seguridad en el Parque Indoamericano y el bombardeo mediático automáticamente posterior exigiendo encerrar a los chicos, la Agencia Paco Urondo comenzó a profundizar el tema. Y esto es con lo que se encontró.
Agencia Paco Urondo: ¿Cuál es su opinión sobre la baja de edad en el código penal?
Ricardo Ragendorfer: Para empezar, cada vez que suena mediáticamente un delito cometido por menores de 18 años, vuelve a surgir de manera espasmódica este debate, en el sentido tanto de la edad de imputabilidad como el problema en sí de los menores en conflicto. Es bastante extraña la lectura que hacen tanto los medios como la mayoría de la clase política, puesto que por un lado, según cifras oficiales, los hechos perpetrados por menores, homicidios en ocasión de robo, constituyen una cantidad más que ínfima con respecto al total de homicidios que se producen en la República Argentina. La totalidad de esos homicidios hechos por menores se dan en ocasión de robo, en especial de vehículos y menor medida de vivienda. ¿Los menores roban vehículos para pasear con su novia? No. Los menores los roban porque forman parte de la cadena de montaje, son la pieza más vulnerable de la enorme industria de robo de coches y su posterior tráfico en autopartes o enteros.
Sucede que en 2001 el hampa también entró en crisis y quienes se dedicaban a robar coches, eran delincuentes calificados que sabían levantar un coche estacionado haciendo un puente con cables, les empezaron a pagar tan poco por cada unidad que migraron hacia otras actividades delictivas, quedando esta fase del negocio en delincuentes menores de ningún modo calificados, que lejos de saber levantar un coche estacionado lo levantan en movimiento con el chofer adentro, lo cual es una fuente inagotable de tragedia, pero dado que este negocio está compuesto por comerciantes, por autoridades policiales y políticas, resulta extraño que la única parte visible de este entramado sean los pibes que afanan el coche y si para ellos se pide la edad de imputabilidad, también se debería pedir bajar la edad de imputabilidad del comisario, políticos y comerciantes (sonríe).
APU: ¿Qué evaluación hace de las fuerzas de seguridad de 2003 para acá?
RR: No es diferente al que tuvo antes. Gerenciar el delito. Eso se deba a que de algún modo desde 1984 a la fecha, una de las grandes deudas políticas de la clase política y de todos los gobiernos que hubo hasta la fecha fue justamente democratizar las fuerzas de seguridad.
APU: En una entrevista reciente el fiscal Hugo Cañón alertaba que la bonaerense pudiera ser desestabilizadora del régimen democrático.
RR: Es posible. Por varias razones. Las fuerzas policiales, no solo la bonaerense sino todas las agencias policiales del país, porque todas tienen el mismo denominador común, cifran su sistema de sobrevivencia a partir de la recaudación ilegal. Lo que pasa es que la bonaerense es la más bestial, la más ostentosa, numerosa y la que actúa sobre el territorio más complejo de la Argentina que es la provincia. Hay episodios de desestabilización que son puntuales y puede llegar a haber episodios de desestabilización que respondan a un objetivo estratégico. En cuanto a lo primero, cada vez que el poder político se produce un cortocircuito con la corporación policial, esta, al tener el poder unívoco de graduar la sensación de inseguridad entra a liberar zonas y a producir hechos que no son otra cosa que mensajes. Ese es un hecho de desestabilización puntual.
Por otra parte, llama la atención ya no la bonaerense sino la Policía Federal en el caso de (Mariano) Ferreyra, del Parque Indoamericano, hechos que hicieron que este gobierno cree el Ministerio de Seguridad y comenzara a diseñar una estrategia para conjurar este tipo de situaciones. En un plano más general y regional, las fuerzas policiales fueron de algún modo reemplazo de de las Fuerzas Armadas como actor de desestabilización, en el escenario latinoamericano, y si no preguntémosle al presidente de Ecuador qué opina al respecto. Por otra parte la estrategia es simple, a través de una estrategia concreta que puede ser de tipo salarial, o “gremial” entre comillas, en determinadas democracias las fuerzas de seguridad pueden llegar a sacudir la institucionalidad.
APU: ¿Qué tan corrupta le parece son?
RR: Como te decía, todas hicieron de la recaudación ilegal, de las cajas y los delitos una forma de supervivencia, las diferencias que existen de una policía con otra es la territorialidad. Por corruptas nos estamos refiriendo a las fuerzas de seguridad provinciales y federales. En ese sentido lógicamente un barrio de calles de tierra de Quilmes es diferente a Corrientes y Callao. Entonces la diferencias son territoriales y políticas, la diferencia es que alguna vez actúan en grandes territorios urbanos de algún modo arrasados por la desindustrialización, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y otras actúan en un escenario feudal como Santiago del Estero, Catamarca. Es la diferencia que podría existir entre Pedro Anastasio Klodszyck (N. del P.: se refiere al “Polaco”, jefe – poronga – de la Bonaerense durante el homicidio de José Cabezas) y Musa Azar (N. del P.: se refiere al jefe policial de Santiago del Estero durante los gobiernos provinciales de Carlos Juárez, acusado de múltiples violaciones a los derechos humanos).
APU: ¿Qué lectura hace sobre la delegación de Gendarmería a funciones policiales?
RR: Es raro, porque cuando yo vi la Gendarmería llegar al Indoamericano, parecía los ejércitos aliados liberando París, esa iconografía tenían. Cuanto lo que realmente sucede con la intervención de Gendarmería… qué se yo, pone de manifiesto la desconfianza del poder político y de la sociedad hacia las fuerzas de seguridad que tienen realmente jurisdicción en ese territorio. De algún modo, a partir del hecho que la Gendarmería no es una fuerza de la zona, aún no está corrompida por el territorio, pero no sé lo que va a pasar si se queda más de tres semanas
APU: ¿Como una policía de policías?
RR: Una policía que reemplaza a la policía. Lamentablemente no hay policía de policías, eso es o que hay que construir, y la policía de policías debe ser civil.

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(Agencia Paco Urondo)

25.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

Entre enero y febrero de 2011, se cumplen 40 años de la llegada de los destacamentos de la Brigada Santiago Pampillón de la Federación Universitaria Argentina (FUA, La Plata) a Chile. Tenían como objetivo realizar trabajos voluntarios para apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende; en ese entonces jaqueado por Estados Unidos y la derecha nativa.
Estas líneas, de recuerdos fragmentados, y sin duda subjetivos, son el aporte a la página en Facebook Brigadas Santiago Pampillón, que abrimos varios ex brigadistas, con el fin de unir en un todo único memorias que están geográfica y políticamente dispersas. Sin otro dueño que nuestros corazones, el destino de estos recuentos es el aporte a la reconstrucción de la historia del movimiento estudiantil y juvenil argentino.
Recuerdo vivamente aquellas febriles reuniones semiclandestinas, a fines de 1970, en la Sede Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Enfrentábamos a la dictadura de la “Revolución Argentina” –entonces en la última etapa del interinato del general Roberto Levingston– y, en esas ocasiones, ajustábamos detalles para la partida del segundo contingente de la Brigada Santiago Pampillón, cuya misión principal fue la realización de trabajos voluntarios en apoyo a, y en solidaridad con, el gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular (UP). Para realizar esta tarea, sus distintos destacamentos lograron enviar a Chile unos 800 estudiantes universitarios.
En esa época, me faltaba un largo camino que recorrer antes de ser considerado un dirigente de la “Fede” (como propios y extraños llamábamos a la Federación Juvenil Comunista– FJC). Tenía apenas 18 años, pero experiencia en la reconstrucción del Cuerpo de Delegados y el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Mariano Moreno, encabezando movilizaciones de secundarios ante cambios en el sistema de exámenes y, luego, ante los asesinatos de Pampillón, Bello y Cabral. Terminaba el ingreso a Filosofía y Letras, entonces en un edificio único en la avenida Independencia, entre Urquiza y La Rioja, convertido durante ese año en uno de los bastiones de la lucha contra el restrictivo ingreso impuesto por la dictadura.
Personalmente, consideraba que los mejores militantes y “cuadros” habían partido con el primer destacamento de la Brigada, de modo que, al ser designado Coordinador del segundo contingente, estaba convencido de que ese nombramiento respondía más a escasez general que a valores propios. Pero eso no impidió que me sorprendiera y cargara sobre mis espaldas una fuerte responsabilidad.
1970: un año vertiginoso
Todos habíamos vivido intensamente un año cargado de acontecimientos, con un vértigo que a veces nos impedía procesar lo que íbamos protagonizando, y que fue una suerte de “estado colectivo” compartido, que continuó hasta el golpe de 1976; y en casos se prolongó durante la sangrienta dictadura que aquél inició.
En ese 1970 –mientras Estados Unidos no terminaba de asimilar los golpes que el pueblo vietnamita asestaba a sus tropas– en Latinoamérica, a las figuras nacionalistas de los generales Omar Torrijos (en Panamá), y Velasco Alvarado (Perú), se sumaron el general Juan José Torres (Bolivia), y luego Salvador Allende.
La Argentina estaba en ebullición. Sin dejar pasar un año del “Cordobazo”, se sucedieron el “Choconazo” y el “Tucumanazo”, junto a otras luchas y puebladas, que jaquearon y voltearon a Onganía; se afirmaron con acciones de fuerte de impacto diversas organizaciones armadas, entre ellas las FAL, FAP, FAR, y Montoneros, y se constituyó el ERP.
En otro plano organizacional, se conformaron, por izquierda, el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA) y, por centroderecha, la Hora del Pueblo, basada en un acuerdo Perón-Balbín al que se sumaron otros partidos no perseguidos por la ley 17.401 (de Represión del Comunismo). En la Universidad, las diferencias entre estas dos últimas variantes de construcción política eran subestimadas, y en ambos casos muy cuestionadas por trotskistas y maoístas; pero también por los jóvenes peronistas, que veían en las “formaciones especiales” la real continuidad de la Resistencia y el anticipo de una vuelta de su líder para iniciar un proceso de liberación nacional y social. Sin embargo, fue el propio Juan Perón, quien en Actualización Doctrinaria para la toma del Poder (reportaje filmado y grabado por Octavio Gettino, Gerardo Vallejo y Fernando Solanas en 1971) realizó su balance definitivo: el ENA era para luchar, la Hora del Pueblo para negociar, y las "formaciones especiales" para acorralar y atemorizar al enemigo; pero en definitiva se trataba de variantes tácticas bajo su única conducción estratégica.
También, aunque pocos comprendiéramos la magnitud del retroceso, fue el año de la división de la FUA. La Fede forzó el quiebre, consagrando su dirección en la capital bonaerense (por eso se la denominaría FUA- La Plata) en la que era mayoría absoluta, con algunos aliados sin mayor inserción. Con el empuje de una importante seguidilla de triunfos en los centros de estudiantes en Capital –y no pocos de importancia en el interior– vía Movimiento de Orientación Reformista (MOR) y las listas que lo componían, los universitarios comunistas se recuperaron de la orfandad absoluta de puestos de dirección estudiantil en que los había dejado el masivo desprendimiento —en 1967– de lo que sería el PCR/FAUDI, sucesivamente guevarista, maoísta, lopezreguista y ahora ruralista.
Sin embargo, en su contraparte, la llamada FUA-Córdoba, se nuclearon las principales agrupaciones: la Franja Morada (JR), el FAUDI (PCR), el MNR (PSP) y AUN (izquierda nacional), entre otras. Al margen de ambas, se ubicaban las distintas corrientes del peronismo estudiantil, que se negaban a integrar una organización que llevara el nombre, a su juicio “gorila”, de FUA.
 
Chile bajo fuego
Así llegamos a finales de ese año trascendente, donde pocas semanas después de la asunción de Salvador Allende la situación en Chile mostraba signos preocupantes.
El principal: la decisión del entonces presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon –y su secretario de Estado, Henry Kissinger– de evitar que el candidato de la UP ganara las elecciones; luego, de impedir que se convirtiera en el primer presidente marxista que en América Latina llegaba al poder por la vía electoral; y, finalmente –fracasados todos estos intentos–, de derrocarlo a sangre y fuego.
La desestabilización criminal del imperio –denunciada entonces, pero recién comprobada a fines de los ’90, por documentación oficial desclasificada del Departamento de Estado norteamericano– incluía acciones de todo tipo: desde el apoyo monetario al Partido Nacional, o al ala derecha de la Democracia Cristiana (DC), hasta la actuación encubierta de agentes de la CIA en sabotajes y atentados, como el que costara la vida del Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas –General René Schneider–, el 25 de octubre de 1970, dos días antes de que el Congreso ratificara el triunfo de Allende. La misma medida se tomaría después del golpe contra su sucesor –el General Carlos Prats, para entonces exiliado en Buenos Aires– a quien la DINA/CIA asesinó el 30 de septiembre de 1974, en el marco del Plan Cóndor.
Junto a la despiadada confrontación con la derecha, era inocultable que se agudizaban los conflictos en el interior de la UP: entre el sector "duro", mayoritario en el Partido Socialista y el enfoque que encabezaba el sector minoritario de Salvador Allende en el PS. Los primeros exigían, intransigentemente, la unidad de los “partidos obreros”, el afianzamiento de los vínculos con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR, que no integraba la UP), y rechazaban alianzas con sectores democristianos (es paradójico que, posteriormente, con el gradual retorno a la democracia, este sector “duro” ingresó sin mayores complejos a la “Concertación”). Los partidarios de Allende, el PC y otros sectores, estaban a favor de construir un socialismo en democracia y ampliar la base de alianzas de la UP, entre otros aspectos cruciales vinculados con el tipo y los tiempos de las medidas económicas y sociales, las formas de acumulación política, o la política militar. Este complejo entramado se sintetizaba, y forzosamente se esquematizaba, con las respectivas consignas de "avanzar para consolidar" o "consolidar para avanzar".
El acuerdo para formar la Brigada Pampillón
Fue en esos días en que las Juventudes Comunistas de Chile (JJ. CC., o “la J”) y “la Fede” acordaron el envío de una brigadas de trabajo voluntario, que –ante lo delicado del cuadro– debían ser lo más amplias posibles desde el punto de vista político, con el doble objetivo de maximizar la convocatoria en la Argentina y, a la vez, asegurar una mejor recepción y repercusión en Chile. En este estado de cosas es que nació la Brigada Santiago Pampillón. El nombre era símbolo de la lucha antidictatorial en Argentina, y buscó ser un homenaje al estudiante y obrero metalúrgico asesinado por la policía, en septiembre de 1966, durante la masiva marcha antidictatorial hacia una asamblea convocada por la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), en Plaza Colón.
 
Luego del acuerdo entre “la J” y “la Fede”, la convocatoria para la formación de la brigada partió de la FUA (La Plata), en acuerdo con la FECH (Federación de Estudiantes de Chile), que trabajó durante enero y febrero de 1971, como expresión de solidaridad internacional con los hermanos chilenos; y frente a la ofensiva estadounidense, y de la derecha del país; para el rechazo a cualquier aventura belicista de la dictadura que gobernaba la Argentina (con dominio sobre las amplias fronteras a lo largo de todo el país vecino); y para ratificar la unidad del movimiento estudiantil latinoamericano. Es este proceso el que se vio reforzado por la llegada de voluntarios de otros países del cono sur del continente, la mayoría de las cuales se integraron a la actividad de “la Pampillón”.
La convocatoria superó todas las expectativas, al punto que hubo que "elegir" –esto es, rechazar– muchísimas solicitudes, en primer lugar las de numerosos militantes y dirigentes intermedios de “la Fede”, pues acudieron estudiantes de todos los sectores –incluidos compañeros que ya eran o serían miembros de algunas organizaciones armadas, peronistas y marxistas.
Los contingentes
El primer contingente fue el más numeroso –unos 300 compañeros y compañeras– y logró un fuerte impacto a su llegada, en una experiencia de inmensa riqueza, de la que hoy quedan recuerdos profundos y anécdotas imborrables, aunque la historia de aquellos años la ignora casi por completo. Los compañeros construyeron salas de salud y plazas; refaccionaron escuelas, brindaron atención médica, censaron y realizaron encuestas a la población, e hicieron muchísimos otros aportes que todavía quedan por relatar, una asignatura pendiente en la reconstrucción de la memoria histórica para todos los que participamos.
Todo lo que los brigadistas aportaron –y todo lo que contarían a su regreso a las distintas provincias argentinas– era y es un tesoro para los pueblos de ambos países, y, a la vez, una indigerible acumulación de conocimiento mutuo y difusión de los logros y las luchas del pueblo chileno, y de la solidaridad argentina, para los gorilas/momios de ambos lados de la cordillera.
La llegada y la salida a Chile estuvieron plagadas de obstáculos: muchos compañeros fueron demorados y aún detenidos en los pasos fronterizos, en puestos de Gendarmería tapizados con aquel cartel de "Buscados" que tenía las fotos de los Montoneros que habían participado en el “operativo Aramburu”, y con un clima de fuerte anticomunismo, agresividad e intimidación general.
La dirección (principalmente de la Fede y JJCC) se emplazó como base en una inmensa escuela que se transformó en dormitorio y zona de planificación permanente, desde donde partían los brigadistas –la mayor parte de los cuales aportó su trabajo en Santiago, y algunos en el interior.
En lo personal, el contingente que coordinaba se dividió en cuatro o cinco grupos de trabajo, siempre por decisión consensuada con la UP. Integré el que estaba dirigido por “Lucho”, un socialista chileno más cercano al MIR que a su propio partido, con quien mantuve discusiones interminables –y las más de las veces ríspidas–, en equilibrio casi perfecto entre lo trascendente y lo insignificante.
Cuando ya nos habíamos preparado para partir, la “J” tomo una decisión drástica: ningún extranjero viajaría a los destinos más sureños –donde, en un principio, se había previsto que fuéramos–, pues el MIR había iniciado una campaña unilateral de "toma de fundos", que produjo una escalada de enfrentamientos armados.
Con el cambio de destinos, a nuestro grupo le tocó una zona de Gualleco, un pueblito perdido en la Región de Maule. Me acompañaban chilenos de la UP (MAPU, Izquierda Cristiana, entre otros), dos bolivianos del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dos socialistas argentinos y quien se convirtiera en una inolvidable amiga, Mimí (médica y luego oficial montonera). Formábamos un variopinto arco de matices y me encontré con formidables seres humanos: chicas y chicos de diferentes procedencias geográficas, pero con una profunda convicción, y la decisión de aportar al “camino chileno al socialismo”.
La tarea no fue sencilla. Apenas llegados al pueblo nos encontramos, azorados, con gente encerrada en sus casas, con los animales de granja ocultos, pues el Partido Nacional –y la derecha de la DC– había sembrado el terror entre los pobladores, a los que convencieron de que veníamos a "socializar tierra y propiedades", incluidos los animales (y me imagino que alguno hasta habrá dado por hecho que también a la mujer y los hijos).
Lo cierto es que, lentamente –y, por cierto, luego de acordar con una centroizquierdista “puntera” de la DC–, hicimos base en una escuela en receso veraniego, con nuestras mochilas y bolsas de dormir. Desde allí pudimos encarar nuestro trabajo, que consistía fundamentalmente en el censo de alfabetización. Pese a estas rispideces iniciales, terminamos logrando un acto-presentación con los pobladores, y hasta un desafío futbolístico –anunciado pomposamente como “Chile vs. El Resto del Mundo”—donde nos dieron una paliza inapelable.
Sobre el fin de la experiencia, recuerdo que el socialista nos envió a todos los argentinos a censar a una localidad perdida en los cerros, situada un día de viaje a caballo. La experiencia fue increíble: compartimos con los lugareños la trilla, con los métodos de fines del siglo XIX, y –pese a la desconfianza inicial– siguió el más increíble afecto de los productores y campesinos.
Pero el envío a esta localidad encubría, en realidad, otra intención, que se reveló cuando regresamos a la base: nos encontramos con “la J" a cargo del lugar, y el resto del grupo ya en viaje de vuelta a Santiago, pues el socialista –junto con los del ELN y gente del MIR de la zona– había marchado a tomar fundos, armas en mano, en una maniobra alocada y tremendamente dañina para nuestro trabajo, y para la imagen del Gobierno Popular en general; una maniobra que destruyó los lazos de confianza que habíamos comenzado a construir con quienes nos habían recibido con tanto temor.
Apenas unas horas después del regreso –sin todavía poder enderezar completamente las piernas a consecuencia de las horas de cabalgata– emprendimos el viaje a Santiago.
Luego permanecí unos días sin actividad alguna, ni idea de por qué, hasta que me revelaron el motivo: la “J” tenía información confiable de que figuraba en un listado de personas a las que esperaban para detener en la frontera, seguramente como producto de las declaraciones a los diarios y programas radiales que había realizado, así como por el muy difundido –y publicitado por la derecha– lamentable final de la experiencia en Gualleco. En concreto: la "J" me indicó un intrincado itinerario de reingreso a la Argentina, para mi posterior llegada a Buenos Aires.
En el largo camino de vuelta, lejos estaba de imaginar que a los entrañables pueblo y territorio chilenos –con el que me había encontrado por primera vez para la asunción de Salvador Allende, en noviembre de 1970– se enlazaría por siempre con mi propia historia. No solo por la Brigada Santiago Pampillón, sino por haber formado parte, luego, del equipo de inteligencia e información "Córdoba 652, 11 “E", cuya cabeza visible en la dirección fue Isidoro Gilbert.
El equipo organizó, durante el largo cerco dictatorial –con gran riesgo, pero aún mayor imaginación– el armado y mantenimiento de las fuentes y la logística para la recepción, y posterior envío al exterior, de las principales denuncias de lo que sucedía en Chile (además de Uruguay, Paraguay y, en menor medida, Brasil), base de lo que luego permitió desentrañar el mapa e itinerario del siniestro Plan Cóndor. Pero esa es otra historia… (Agencia Paco Urondo)
 

25.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por E. De la Calle)

Segunda parte de la entrevista con el especialista de FADU UBA y vicepresidente de Fundación Metropolitana, Alfredo Garay. Déficit habitacional, barrios cerrados y cómo se construye una ciudad que incorpore a los sectores populares.  Además, el arquitecto discute con aquellas propuestas que proponen loteos populares de baja calidad.
Ver video entrevista
 

Alfredo Garay: Cuando ponemos eso en números: 630 mil son, o casas tipo B o más de una persona por cuarto. O sea, que como política de vivienda no exige vivienda nueva, sino una intervención sobre el barrio o sobre el edificio. Y 330 mil son ranchos o más de una vivienda. Quiere decir que si ponemos en análisis estricto, el déficit son de 330 mil viviendas. Cuando a esto le agregamos el crecimiento de la población vamos a observar que una parte de la población va a resolver su problema de vivienda en la oferta que hay en el mercado y hay otra que va a requerir o suelo o vivienda. Ahora esto también nos plantea una segunda cuestión, que es: La Capital Federal absorbe de este incremento de la población, el 0%. Si nosotros miramos el censo desde el año ’30, sigue clavado en 3 millones de habitantes. Quiere decir que en rigor, cuando nosotros decimos cómo se distribuye este incremento de la población en el área metropolitana en la ciudad, una de las preguntas es: ¿todo ese déficit se va a absorber como extensión del casco? o ¿el tejido, ya urbanizado, va a ir absorbiendo una parte de ese crecimiento? Hay muchas partes de suelo urbano que ha quedado vacante, que pertenecía a casas o quintas, baldíos, que han quedado dentro del terreno. Cuando nos vamos alejando del centro, ese tejido es más grande. Nosotros podemos decir que el 50% de ese incremento podría ser absorbido por el terreno ya loteado. Por otra parte podríamos decir que hay que lotear suelo accesible a los nuevos habitantes que vienen, y la tercera es ¿Cuánto v a absorber la capital?
 
Cuando nosotros miramos los conflictos que se generan en la Capital , nosotros observamos que los vecindarios quieren seguir manteniendo en capital una vivienda por lote, es decir, una casa con jardín. Eso nos lleva a una ciudad tremendamente extendida, donde hay que viajar una hora de la vivienda hasta los lugares de trabajo,  hay que intensificar los servicios de transporte, hay que aumentar el consumo de vehículos particulares, los recorridos de recolección de residuos son muy ineficientes porque tienen largos para poca gente. Es decir, esta ciudad expandida, es una ciudad que en términos de “ciudad urbana”, es muy costosa, ineficiente. El dilema de fondo es cuando nosotros exigimos una parcela mínima  o cuando estamos pensando políticas de vivienda, cómo entrevemos como parte de la solución, los procesos de densificación. Podemos decir que para los inmigrantes rurales de primera generación, la densificación es, en general, traumática. Para alguien que está acostumbrado a vivir en un medio rural, le es difícil vivir en un departamento. Pero para segunda o tercera generación urbana, es natural. Es decir las condiciones de vida urbana hacen que los hijos que han nacido y han vivido en una ciudad, tengan mayores patrones de aceptación de un modelo de departamento. Obviamente que uno se pregunta en el caso de la Cap. Federal si la pregunta por la densidad es en contra de las torres o en contra de la mayor densidad. Es decir si nosotros planteamos una densidad por debajo de la copa de los árboles (planta baja y tres pisos), seguramente es mucho más aceptable que torres de 20 o 30 pisos. Encarar el tema, en términos de urbanismo, supone: cuánto se va a expandir una ciudad, cómo y dónde se va a densificar.
 
Por lo general una ciudad se densifica en los grandes ejes de transporte urbano. Es decir donde hay trenes y subterráneos. Así como la ciudad se expande alrededor de la línea de los grandes medios de transporte. Y un fenómeno nuevo, es decir de hace unos 30 años, es la expansión de la ciudad se da alrededor de las autopistas. La construcción de autopistas abrió una posibilidad de expansión en la periferia. Tenemos un nuevo mercado de clases medias que en lugar de buscar las áreas densas de la ciudad, empezaron a localizarse en la periferia. Y esto es lo que orientó el mercado inmobiliario hacia un nuevo producto: el barrio periférico. Como suponía una yuxtaposición de clases sociales diferentes, empezó a plantear toda esta cuestión de “exclusividad”, “aislación”, “barrios de iguales”, la cuestión de la seguridad, y por lo tanto empezaron a armar una ciudad más segmentada que digamos, nosotros no conocíamos en esos términos. Hay un dato sobre eso que es el tamaño de la extensión. Cuando se habla de que se ha loteado tanto como la superficie entera de la Capital Federal , también es una cuenta que habría que hacer. Cuando se sanciona la ley 8912, que es la ley de loteos de la Capital Federal , uno de los argumentos de la ley, es que habían loteado tanto suelo como el ocupado, y eso era como una alerta. Tenemos dentro de la ley, uno de los objetivos que era detener la magnitud de los loteos. Y la manera de detenerlo, más que definir una línea de borde en su momento fue, incrementar los estándares exigidos para la urbanización. Si antes lotear, era simplemente subdividir el suelo (como hacían Canmar, Vinelli, Di Tulio), es decir que loteaban trazando una cuadrícula, la exigencia fue que había que construir redes de agua, cloacas y pavimento, para poder construir. Esto tiene dos consecuencias: primero, modifica sustancialmente el costo de los loteos, y al modificarlos también modifica sustancialmente las características del sector social destinatario de esos loteos, es decir que dejaron de ser los trabajadores que accedían al terreno donde se autoconstruían la vivienda y pasaron a hacer una vivienda alternativa a sectores considerados sujetos de crédito. El valor de la parcela, suponía un crédito y el crédito exige que el comprador de garantías para poder acceder al mismo. El mercado inmobiliario sufre transformaciones profundas, y en lugar de producir un terreno económico para sectores populares, pasa a producir un terreno al que solo pueden acceder sectores medios y altos.
 
Agencia Paco Urondo: En ese punto, este proyecto que anduvo circulando, de producir terrenos baratos, de 12 mil pesos, es un proyecto de economistas lo diseñaron, ¿Es viable?
 
FG: Yo creo que hay que hacer esa cuenta. Hoy en día si vos compras un campo en la periferia de la ciudad, la hectárea cuesta unos 10 mil o 20 mil dólares. Si vos subdividís ese campo no es verdad que te va a dar toda esa superficie en la división. Perdés alrededor del 30% o 40% de la superficie del suelo en calles, plazas, parques, lo que es obligatorio ceder al dominio público por lotear. Es decir que el 60% solamente es comercializable. Si comprás un terreno subdividido antes de 1976, que es el año que se sanciona la ley 8912, pagás alrededor de 5 dólares el metro cuadrado. Esto quiere decir, te salió 1 peso el metro, y lo estás vendiendo a 4 pesos. Ese era el negocio tradicional. La ley 8912 exige que construyas los servicios mencionados anteriormente, eso significa un costo de alrededor de 15 mil dólares el metro. Es decir que tenés que agregarle 4 veces lo que te salió la tierra. La cuestión es que en la estructura de costo, del aparato productivo que hay que poner en movimiento para lotear supone una inversión de 4 veces el costo del lote. Esa cuenta hace que un lote en un lugar no demasiado bueno, se esté vendiendo alrededor de 40 dólares el metro. Quiere decir que eso es lo que está dando el valor del mercado, un precio que no es accesible a los sectores populares y sí a sectores medios y altos. Ahora bien, si yo bajara esos estándares, haría posible que los precios bajen. De los 15 dólares por metro que sale una infraestructura, el pavimento sale 7. Si yo loteo con agua y cloaca, sin pavimento, podría vender el lote a 11 dólares. En eso aparece una segunda pregunta: hoy el lote mínimo exigido por la ley es un lote de 12x20, es decir, un lote de 300 metros cuadrados . Si yo  pudiera lotear más chico, un lote de 200 metros . Si uno analiza cómo bajando los estándares exigidos y achicando el tamaño del lote, se vuelve fácil lograr un lote de 12 mil pesos. La discusión que esto plantea es, si la solución de los suelos para alcanzar a los sectores populares debería plantear un abaratamiento de los estándares exigidos para los loteos. Con lo cual se abren dos caminos importantes: si la solución de la vivienda tiene que ver con una inversión pública que haga a los suelos accesibles a los sectores populares o un abaratamiento de los estándares que nos trae como resultado una ciudad precaria.
 
Yo antes te ponía como ejemplo los movimientos de suelos. Para que un lote escurra agua, tiene que tener una diferencia de altura con respecto a la calle, con una pendiente de alrededor del 1%. Si esto no se tiene en cuenta, cuando se hace el trazado del loteo, los terrenos se convierten en “piletitas” rodeados de calles que están más alto. Esto lleva a que el dueño del terreno tenga que rellenar con tierra hasta que quede una diferencia con respecto a la calle para poder desagotar por gravedad. Esta superposición de improvisaciones que muchas veces se nos proponen como solución, son las causas de muchos de los problemas que tenemos hoy en la ciudad, que justamente fue una ciudad autoconstruida, que se produjo como superposición de improvisaciones. Lo que hace falta hacer es pensar el problema en su integridad. Cuánto está dispuesta la sociedad a invertir para producir suelo correctamente urbanizado para los sectores trabajadores. En rigor, es un problema salarial, porque cualquier trabajador debería tener un salario que le permita sacar un crédito como para comprarse una parcela. Bueno, como esto no verifica, la pregunta es: cuál es la política social, cuál es la fuente de estos ingresos, que hace que el Estado intervenga en esto. Creo que la política del Programa Federal de Vivienda en esto es interesante. Muchas veces se critica porque las viviendas del Programa Federal son muy chiquitas, muy elementales. La pregunta es, ¿qué es preferible, una vivienda con servicios elementales que permita que la gente por autoconstrucción pueda mejorar, agrandar o incluso, embellecer haciéndola a su imagen y semejanza, o hacer la mitad de la cantidad de viviendas necesarias, más grandes y mejor terminadas, que era la política de los noventa? En los noventa, las viviendas no eran para los más pobres, es decir para los que tenían capacidad de repago, más grandes y más lindas, que costaban el doble de lo que cuestan las del Plan Federal. Evidentemente hay una opción y cabría preguntarse si la política de lote no sería en sí mismo una política viable. Es decir, adjudicar lotes en general tiene una discusión. Porque si uno va a proponer al Intendente un lote con servicios, el Intendente es consciente que durante un tiempo, mientras los habitantes autoconstruyan, va a tener un barrio con la fisonomía de una villa.  Es decir, los habitantes van a tener casas de chapa, o de madera, mientras se vayan construyendo su vivienda definitiva. Nadie quiere ser el autor de un barrio que pasa por un período de diez o quince años de aspecto villero.
 
APU: ¿De las casas que habría que hacer, cuánta plata es?
 
FG: Te pongo un ejemplo. Cuando el Programa Federal está haciendo unas 20 mil casas por año, que es el promedio que viene haciendo. En 10 años estás cerca de vencer el déficit. En 10 años estás cerca de las 300 mil. El déficit en ese tiempo crece porque tenés los nuevos habitantes, pero la situación en la que estás cuando tenés un déficit de 300 mil viviendas es mucho más notable. Cuando vos tenés una casa hacinada, vos hiciste una nueva casa para la nueva familia, tenés dos viviendas buenas para dos familias. Solucionaste dos problemas de vivienda. Los saltos cualitativos, cuando vas reatrapando el déficit son enormes. Eso también tiene una condición productiva que en la Provincia de Buenos Aires, lo vivimos con profundidad. Cuando vos tenés el entusiasmo del 2005 o 2006, momento en el que teníamos 60 mil viviendas construyéndose todas juntas, lo que empezamos a ver es que las empresas constructoras de las provincias, empezaron a  no tener materiales para este proyecto. Lo que genera eso es el aumento de los insumos. También empieza a faltar mano de obra. Quiere decir que la capacidad instalada, para producir viviendas, está desbordada, y cuando esto sucede, se incrementan los precios. Para que dejen de aumentar los precios y crezca, lo que se necesita es que esa política sea sostenida. Entonces, van creyendo en esa política, van invirtiendo incrementando la capacidad productiva con por ejemplo, otro horno de ladrillos, por lo tanto amplia la oferta. De esta manera inicias una tendencia que va ampliando la producción.
 

Las 60 mil viviendas representan a unos 3 millones de metros cuadrados de construcción. Lo que equivale a todo lo que se produce en construcción en Capital Federal en los años buenos. Es decir que lo que el Estado produce, comparado con todo el mercado inmobiliario de Capital, es de una riqueza enorme. Pensar que uno podría construir de golpe todas las viviendas del déficit no es verdad, porque ahí lo que tenés ya no es un problema de decisión política sino un problema de desarrollo. Por lo tanto como toda esta política es de planificación, de asumir un camino tendencial de ir dando respuesta al déficit. Ahí hay una segunda cuestión que nos lleva al principio de la entrevista. Más importante que las viviendas que construís es como es el procedimiento de adjudicación de las casas. Porque lo que contiene la conflictividad alrededor de este derecho, es que la gente sepa cómo son las reglas de juego para acceder a una casa. La clave de esta cuestión es cómo es la organización social de la demanda. Es decir, cuando las casas se sortean, se adjudican por puntaje, necesidad o antigüedad, o cuando son adjudicadas por punteros, el mecanismo que sea, la gente sabe cuál es el camino. Obviamente hay caminos más justos, más transparentes, más democráticos. Pero lo que es importante es que se sepa cuál es el camino de adjudicación de las casas. Porque lo que genera el camino de la organización social de la demanda cumple dos funciones sociales: uno, garantiza la transparencia de los mecanismos de adjudicación y por otro lado, garantiza que el tema sea prioritario en la agenda del gobierno (el municipal o el nacional). En tanto hay una fuerza social organizada alrededor de esta política reivindicándola, esta se convierte en prioridad para un gobierno. En la medida que es asumido como una cuestión política, pasa a tener los recursos que necesita para ser encarado. Una cuestión técnica, jurídica, etc., es cómo es el problema y cómo se le hace frente. Pero la naturaleza política de la cuestión es cómo se organizan las fuerzas alrededor de esta. (Agencia Paco Urondo)

20.01.2011

Córdoba Capital (Agencia Paco Urondo, por Pablo Torres) Desde La Cámpora queremos expresar nuestro repudio hacia la iniciativa de cambio de nombre de la avenida Circunvalación (la cual lleva el nombre de Agustín Tosco) por el de Juan Bautista Bustos, decisión impulsada por el legislador schiarettista Daniel Passerini.
Creemos que este hecho constituye una afrenta no sólo hacia el movimiento obrero y el estudiantil, sino a toda la ciudadanía, ya que el compañero Agustín Tosco ha sabido convertirse en un ejemplo de lucha, compromiso y perseverancia para todos los ámbitos de nuestra sociedad. El cambio de nombre de esta calle (mínimo homenaje que una figura como la de Tosco creemos que merece) es consecuente con una concepción de la política que deliberadamente pretende el vaciamiento de la memoria popular y el retorno a lo más nefasto de la cultura neoliberal de los 90s, y que es tan propia del schiarettismo.
Nos sumamos, de esta manera, a lo expresado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, quienes tildaron al legislador Passerini de "fascista", y lo acusaron de actuar "contra los intereses de los trabajadores". No podríamos estar más de acuerdo.
Cabe agregar, por otro lado, que resulta por demás curioso que sea justamente la calle Agustín Tosco la elegida para el cambio de nombre y no las avenidas Colón o Julio A. Roca, por ejemplo. Vaya si merecerían ser renombradas esas dos importantes arterias.Exigimos no sólo que se restituya el nombre de la calle, sino que se bregue en pos de enaltecer, homenajear y dignificar la figura de Agustín Tosco en todos los ámbitos institucionales de nuestra provincia, al ser éste uno de sus hijos más pródigos y ejemplares. Y también solicitamos que de una vez por todas se deje de brindarle homenaje a personajes históricos tan nefastos como Julio A. Roca, genocida de la peor calaña. (Agencia Paco Urondo)

19.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Respuesta a la segunda carta pública de Norberto Galasso a Jorge Altamira, difundida el 15 de enero de 2011

Norberto Galasso cierra su ‘carta a Altamira’ con un mensaje conmovedor: “Te saludo repitiendo tu consigna: ¡Juicio y castigo a todos los culpables de la muerte de Mariano Ferreyra! ¡Fuera las patotas de los ferrocarriles y de los sindicatos en los cuales aún subsistan!”
No todos los lectores advertirán, sin embargo, la doble superchería de este ‘happy end’ nacional y popular. Por un lado la superchería moral – porque yo no hablo en mi texto de la “muerte” de Mariano sino de su “asesinato”, y porque tampoco condiciono la expulsión de las patotas a “los sindicatos en que aún subsistan”. Galasso falsifica mi texto. “Mi consigna” dice otra cosa: “Abajo el pacto CFK-Pedraza, fuera la patota de los ferrocarriles y de los sindicatos”. El pacto en cuestión tiene como protagonistas al gobierno, a la burocracia y a los empresarios amigos en la gestión de los ferrocarriles, incluido el estratégico Belgrano Cargas, del cual depende en gran parte el futuro del corredor sojero. La burocracia de Pedraza está involucrada en el crimen de Mariano, de modo que no puede haber “juicio y castigo a todos l! os culpables”, si el gobierno no procede a expulsar a la burocracia de la gestión ferroviaria y a liquidar el propio pacto mediante la asunción integral de esa gestión. Las patotas sindicales u oficialistas de otro tipo no son, por otro lado, una rémora en extinción, como lo sabe Galasso perfectamente; la patota de Fernández-Capaccioli que atacó a los trabajadores del Hospital Francés; o la de Fernández-‘Caballo’ Suárez que agredió a los del Casino; o el elenco estable del gobierno de Santa Cruz, la patota de la UOCRA, que apalea a docentes, estatales y trabajadores de comercio; la policía de Insfrán que mata a campesinos Qom. ´Caballo’ Suarez ha sido premiado por sus quehaceres, por parte del gobierno, con una empresa marítima semi-estatal. Con un burocracia empresaria y estatizada es muy difícil que los sindicatos sean un arma de defensa ! de los trabajadores o una escuela de formación de su conciencia de clase; en realidad cumple la función estratégica de maniatar la acción de la clase obrera y poner a los sindicatos como una rueda de apoyo del estado capitalista. Lo que según Galasso “subsiste” o, como dice en otra parte, “quedan elementos residuales”, no sólo es lo que domina en los sindicatos sino que ha sido a lo largo de la historia una gangrena de todo el movimiento obrero. Que Galasso se atreva encima a adulterar mis expresiones escritas, define el estilo servicial de su ‘carta’ para con el oficialismo (que por supuesto nunca me llegó directamente sino a través de la profusa red mediática del kirchnerismo, o sea del Estado, en la red). Galasso la adulteración de nuestros conceptos con una injuria de calibre, porque aludiendo al asesinato de Trotsky, nos pregunta: “¿a ustedes cómo les p! artieron el cerebro?”. Esto, pocas semanas después de que los Ramón Mercader de la burocracia asesinaran a Mariano Ferreyra e intentaran lo mismo con Elsa Rodríguez y dos compañeros más. Con esa afirmación, Galasso se ha cubierto con un mar de mierda, porque mientras él apoyaba al gobierno isabeliano de las tres A (“para profundizar un proceso de cambio a favor de la unificación latinoamericana”, con las misma palabras que usa para referirse  al que apoya ahora), nosotros estábamos entre sus víctimas, secuestradas y asesinadas por la Triple A.

El embuste político de Galasso emprende otro andarivel, más allá de estas falsificaciones y de la provocación. Muy bien tu consigna, Altamira, pero no la divulgues, mantenela en secreto, no se la cantes a Tenembaum, ni a Julio Blank, ni a Cárpena. No vayas a lo de Mirta, donde el matrimonio K hizo su debut presidencial, menos a lo de Grondona, en el cual el ‘Chino’ Navarro, ultra K, es abonado a platea, menos a lo de Morales Solá, la tertulia preferida de una gama inifinita de funcionarios y alcahuetes Ks. Más allá de que ninguno de estos me han invitado, los que sí lo hicieron (más por menos, código político) tenían, en los bloques precedentes o posteriores al mío, a ilustres K, como el gobernador Capitanich (que en las previas compadreaba con Van der Kooy sobre la suerte de Ñuls), o a Ricardo Forster, que como buen filósofo denunciaba las expulsiones de los campesinos santiagueños de sus tierras sin pronunciar, ni una vez, el apellido del gobernador kirchnerista, Zamora. Galasso dice, sin el menor pudor, que todo esto, o sea la visita de los K a los canales ‘destituyentes’, está muy bien, porque estos personajes “van a cantarles las cuarenta” a sus anfitriones, olvidándose de que él mismo afirma que no iría “por higiene mental”. Si para Galasso el Chino puede codearse con Grondona, al que llama sin ninguna vacilación “doctor”, abrumado por el trato de lujo que recibe de parte de Grondona, la acusación de que nosotros, con la asistencia a programas ‘opositores’ estaríamos legitimando a un periodismo pretendidamente independiente, es un embuste; a todos lados, nosotros vamos con nuestras posiciones –las mismas por las cuales el Comité Nacional del PO fue preso, enterito, bajo Alfons&i! acute;n, y yo mismo fui arrestado en la Casa Rosada. Un reportaje de La Nación, en noviembre pasado, el primero desde el que nos hiciera en abril de 1989, le alcanza a este enemigo del cigarrillo para proclamar que le hacemos el juego a los Mitre. Algunos artículos en La Prensa (antes publicados en Prensa Obrera, o sea extraídos de Prensa Obrera, y en numerosos blogs), no sobre el crimen de la patota oficial sino sobre la crisis capitalista internacional, son también objeto de censura; deberíamos entonces dejar de sacar nuestras propias publicaciones. Galasso nos quiere poner un bozal –siempre, claro, como un “amigo que advierte”. Los únicos que pueden aparecer “en la prensa de la derecha” son los kirchneristas. Galasso, sin embargo, se desentiende de un detalle: los medios oficialistas no nos invitan. Nos atacan sin que podamos replicarles. Son el paradigma de la cobard&i! acute;a política. Los adalides de la democratización de la palabra nos cercenan esa palabra. La semana pasada, radio Nacional leyó entera, en Córdoba, la primera carta de Galasso, pero no quiso hacerlo con la nuestra, hasta que fue forzada por la repetida exigencia de los oyentes. Esta es la ley de medios de Galasso y los K. El bozal al PO y a la IV Internacional y a cualquiera que tenga una posición combativa políticamente independiente. Un medio oficialista estatal que no se atreve a debatir, desafiar o enfrentar, en paridad de condiciones, con un militante o partido popular, queda reducido a una confesada camarilla de alcahuetes.

La consigna fundamental de la carta de Galasso, como de la anterior, es una amenaza (“Dejate de joder contra el gobierno…”), de las del tipo que hace Pedraza. Galasso tuvo que enterarse, dice, por sus amigos de café que Kornilov (el general que inició un golpe de estado para ahogar en sangre la revolución rusa) es un delantero de la selección rusa, aunque también podría serlo de Bielorusia o Bulgaria. Si sus amigos, en cambio, le hubieran hablado de la selección argentina, se habría enterado que Carlitos Tevez grabó un video de apoyo a la lucha del PO por Mariano, que fue pasado en Plaza de Mayo y por varios canales, aunque ninguno debe haber sido oficialista. Tevez hizo algo que a Galasso ni se le hubiera ocurrido: poner el cuerpo en una lucha popular.

Jauretche tenía razón cuando decía que para caracterizar al primer gobierno de Perón, el hecho de que no nacionalizara la Chade (cuyo contrato de servicio eléctrico había sido prorrogado por medio siglo por un Concejo Deliberante de mayoría radical, en 1938)  era secundario –aunque ilustraba la dependencia del gobierno peronista del capital europeo; gran parte de las nacionalizaciones de Perón fueron elaboradas antes por el Foreign Office y Lord Keynes. Pero Galasso se equivoca cuando dice lo mismo del crimen de la patota de Pedraza, el cual no considera “una contradicción principal” de la situación política. Sí lo es, porque denuncia una estructura de poder que tiene como base insustituible a la burocracia sindical y a la regimentación del proletariado. Para un socialista es lo fundamental, porque se trata de la independencia de clase de la cla! se obrera, de la expulsión de los agentes de la patronal de las organizaciones construidas por los obreros. De otro modo, ¿cómo pretende Galasso apoyar a los gobiernos de la burguesía nacional desde una posición, según dice, independiente? La posición independiente de Galasso es un eufemismo; la usa para cotizar mejor, volviendo al fútbol, en el mercado de pases del oficialismo. El carácter históricamente progresivo del peronismo solo tiene que ver parcialmente con sus medidas nacionalistas o sociales (por eso la referencia a Jauretche); está determinado, en lo fundamental, porque despertó a la vida política a la gran masa de trabajadores que estaba fuera del movimiento obrero de la época, aunque lo hizo con sus propios métodos – regimentadores o bonapartistas, y la creación de una burocracia sindical estatizada. Perón fue volteado por la Libertadora para! terminar con ese protagonismo combativo de los trabajadores, para acometer los planes de ajuste que el propio Perón había anticipado en el Congreso de la Productividad. Los movimientos nacionales de contenido burgués capitulan ante el imperialismo, desde Chiang Kai sek hasta Perón, cuando pierden o están por perder el control de los trabajadores, su capacidad para contenerlos. Ya que citaste a Trotsky, quien ya jugaba en primera en la época de Kornilov, te recuerdo que sostenía que la opresión nacional del imperialismo agudiza, y no atenúa, la lucha de clases al interior de la nación oprimida (cito de memoria un texto sobre China, sin comillas), o sea que el destino de la lucha contra el imperialismo depende de la capacidad de iniciativa independiente de los explotados – no de la supeditación de estos al ‘movimiento nacional’. Para que la clase obrera pueda jugar un rol decisivo en las luch! as nacionales (y no ser el chivo emisario de las capitulaciones y derrotas) debe ocupar una posición independiente, autónoma, en definitiva organizarse en partido propio- lo contrario la condena al puesto de furgón de cola.

Después del asesinato de Mariano, el gobierno, pero aún más que él sus escribas, se empeñaron en responsabilizar por el crimen a nuestro partido –porque como dice una charlatán en Tiempo Argentino, la semana pasada, romper con Pedraza significaría, para el gobierno, provocar su propia desestabilización. Es decir que CFK sería incapaz de apoyarse en los obreros ferroviarios, que cada vez más votan contra Pedraza, para neutralizar el sabotaje de la patota. Vamos con la patota, entonces Por esto mismo, este gobierno que no rompe con Pedraza, aplica el delito de extorsión contra nuestros compañeros ferroviarios que luchan por reivindicaciones fundamentales para el conjunto de la clase obrera, que se encuentra tercerizada en cerca de un 40%. La ministra ‘progre’ de Seguridad, la misma que hizo ascender a un jefe de Inteligencia del nefasto batallón 60! 1, ordena que se les impute a esos obreros el delito de extorsión – un ataque al derecho laboral de reivindicar y un encubrimiento de las extorsiones del ministerio de Trabajo (ver Garzón Maceda, asesor de la burocracia sindical, en Clarín).
Por eso tampoco investigan el rol de Pedraza en los desmanes de la estación Constitución, ni los lockouts ferroviarios que lanzaron para que liberen a sus ‘detenidos’. La conmoción que creó el crimen contra nuestro compañero Mariano no fue motivada por un hecho de sangre cometido contra un joven ejemplar, sino por su contenido político –otra vez, como en los 70, por  la disposición de la burocracia de recurrir al asesinato para mantener el doblegamiento de los sindicatos a las patronales y al Estado. Esta necesidad de preservar el sometimiento de los sindicatos explica la continuidad del pacto gobierno-patota ferroviaria –empresarios, más allá de negocios jugosos. Nosotros, como socialistas, oponemos esta contradicción como fundamental, al intento de la burguesía, y de vos especialmente, de que los explotados deban elegir entre alguno de los bandos de sus enemigos de clase. Según Galasso, mi afirmación, a La Nación, de que “es falso que el país esté ante una alternativa de Kirchner-oposición de derecha” (transcribo la cita de Galasso, sin haber tomado la precaución de verificar su autenticidad), sería la posición del ‘mitrismo’. Es al revés: K y anti-K (y vos) sostienen que la pelea principal pasa entre ellos, que la izquierda y la clase obrera que lucha deben limitarse a balconear.

Galasso, lo sabés de memoria: las diferencias entre K y sus opositores no son de principio, sino de grado -¡y no en todos los casos con ventaja del gobierno!-. Defienden la propiedad privada de los medios de producción, el monopolio capitalista y el orden internacional que es el producto de ese monopolio capitalista. ¿Qué escribiste en tu revista cuando recientemente Argentina participó en las operaciones del Comando Sur para ‘proteger’ el canal de Panamá –en las cuales solamente no participaron Venezuela y Bolivia? Porque vos sabés que todo esto va contra Chávez e incluso Ortega, o sea contra el nacionalismo latinoamericano, que incluso quiere crear un canal interoceánico independiente por Nicaragua. Lo ocultaste, seguramente.  CFK con el imperialismo contra el movimiento nacional latinoamericano, ¿no te hace levantar la ceja? ¿Por qué no me ped&iacu! te;s que censure esta denuncia para no afectar al gobierno K? Esto no es la Chade, esto define a un gobierno como pro-imperialista. ¿Y la ley antiterrorista, pactada con la CIA? Este es el gobierno de las mineras que destruyen el nordeste, matan de cáncer a Andalgalá y saquean a Argentina. El de las petroleras, de los Cargill, de la UIA, de los usureros que lucran con la deuda pública que están comprando a montones. ¿Vos viste, Galasso, alguna vez, conspiraciones del gran capital (que son las que importan), mientras la cotización de la deuda del país sube de a tres dígitos? El capital financiero internacional está votando por CFK con sus dólares ¿Sabías, Galasso, que los gobiernos del Mercosur firmaron un tratado de libre comercio con Israel, lo cual ya ha llevado a la compra de empresas militares brasileñas por parte de capitales yanqui-sionistas? Viva Lula, el que hizo de Brasil un paraíso del capital nacional e internacional.Vamos con esta causa nacional. ¡Vamos con la victoria en primera vuelta! ¡Sacrifiquemos la posibilidad de un desarrollo electoral de una fuerza socialista que se apoya en la lucha por la independencia de la clase obrera, juguémonos por la reelección de una de las variantes del capital financiero! Claro, Galasso, que no estamos en 1917 –lo contrario es lo que sostenés vos, que sos un tremendista a medida, cuando decís que el mundo se juega el próximo octubre. Nosotros tenemos una postura más mesurada: desarrollar una alternativa política socialista. Te voy a pedir un consejo, Galasso, aunque sé que no me lo vas a dar porque la tuya es la última carta: ¿qué nos aconsejás que hagamos en Catamarca, el próximo marzo: votar por el agente de pantalones de los pulpos mineros, el radical Brizuela, o hacerlo por la que viste p! olleras, Corpacci, de manera que los K que controlan el YMAD-Aguas del Dionisio, puedan reconvertir las instalaciones de La Alumbrera, en proceso de agotamiento, en beneficio de Agua Rica, creando así un pulpo destructor de glaciares, público-privado, superexplotando a los obreros y llevándose toda la guita al exterior? ¿Te parece que debiéramos votar por uno de los dos candidatos del trabajo esclavo en los olivares o viñedos de Catamarca? Nosotros, modestamente, ya hemos reunido, en las nacionales de 2009, los votos necesarios para uno o dos legisladores provinciales. ¿No sería mejor que intentáramos, en marzo próximo, conseguir esos legisladores, presentándonos como un frente de lucha contra los pulpos imperialistas en defensa de Catamarca y de Argentina –dos consignas nacionales si las hay? Como ves, tu kirchnerismo berreta es mortal para la causa nacional.

Te mando otra: Cristina en el primer turno – suponemos que Scioli también, si no gana el que te jedi. Sabatella no lo quiere, y tendría los votos suficientes para que Scioli pierda ante De Narváez. ¿Cristina a la Rosada, el colorado a La Plata? Hasta tu amigo el Chino le hace asco a Scioli, al que los encuestadores le asignan un rol fundamental para la reelección de CFK, y condiciona el apoyo a que un Evita vaya de vice; de nuevo, ¿son funcionales a De Nárvaez? Quizás sea éste el plan del desinformador Verbitsky, porque, como te acordarás, este colorado opositor fue uno de los primeros huéspedes de los K cuando, a fines de los 90, armaron el grupo Calafate. Cristina, por otra parte, no podría ser reelegida en 2015 - ¿los sucesores son el sojero Urtubey, el biocombustible Alperovich, el minero Gioja, o el latifundista bonaerenese Scioli? Asistimos a un proceso de descomposición del llamado Frente para la Victoria, hay que ofrecer una vía de salida. De paso, ¿te acordás de tu desprecio por la lucha de clases en la ‘carta’ anterior y tu magnificación de la correlación de fuerzas desfavorable? Pues bien, mientras vos boludeabas para encubrir a Pedraza, se desató una revolución que amenaza barrer a todos los gobiernos nacionalistas degenerados del Mahgreb, apoyados, indistintamente, por los imperialismos francés y norteamericano. Claro, no hay que apresurarse –ya lo decía el general-, pero no dejemos de afilar las armas, desarrollando una fuerza política independiente de los trabajadores, revolucionaria y socialista.

Juicio y castigo a TODOS los culpables del asesinato de Mariano. Abajo el pacto CFK-Pedraza-Ugofe. Nacionalización efectiva de los ferrocarriles, bajo control de los trabajadores, organizados en un sindicato realmente independiente. Desarrollemos una fuerza política obrera y socialista, revolucionaria. (Agencia Paco Urondo)

18.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, video, por E. de la Calle) La Paco Urondo charló con el especialista en planificación urbana Alfredo Garay (FADU - UBA) sobre las tomas de Villa Soldati y la situación habitacional en Capital y Gran Buenos Aires. "El electorado porteño quiere que la gente resuelva sus problemas de vivienda... pero del otro lado de la Gral. Paz", afirmó Garay.
Escuchar entrevista
 

Agencia Paco Urondo: La primera pregunta tiene que ver con lo que ocurrió en Soldati. ¿Qué expresó esa toma para usted?
Alfredo Garay: Cuando un tema hace crisis, siempre aparecen quienes hacen la lectura de la manipulación política. Pero siempre hay una relación dialéctica entre la manifestación social y las condiciones que hacen a esa expresión. La pregunta que nos deberíamos hacer es si en la Capital Federal hay condiciones para que el tema de la vivienda esté produciendo hechos que modifiquen la agenda de prioridades. Parecería que la cuestión de la vivienda, sobre todo en Capital Federal, es un tema que ha ido quedando rezagado. Por lo tanto frente a la falta de respuesta, hace crisis. El tema de la falta de respuesta yo creo que es una cuestión importante. Porque en general venimos viendo -a nivel nacional, en América Latina, o en la provincia de Buenos Aires-, cuando la población entiende cómo es el camino para llegar a una vivienda por lo general, está dispuesta a seguir ese camino. Si hay que anotarse en el Instituto Provincial de la Vivienda , si hay que anotarse en la municipalidad, o formar parte de una organización vecinal, movimiento villero, o mesa de concertación, la gente en general, se organiza a través de esas estructuras que, usando palabras de Foucault, es el dispositivo institucional que procesa esa contradicción. Pero objetivamente, la gente se encuadra dentro de ese circuito y sus intermediaciones. El problema es cuando no aparece ese camino. Es decir, si uno no sabe dónde tiene que ir a anotarse, si no sabe el lugar donde se administra la adjudicación de viviendas, es más, si no se están produciendo viviendas, la gente no sabe cuál es el camino. No le queda otra alternativa que salirse de las reglas de juego, entre otras cosas porque no comprende o no existen las reglas de juego que canalizan su demanda. Sobre todo cuando estamos hablando de una demanda que es un derecho. Esos derechos existen pero no existe un camino por donde canalizar ese derecho. Por eso la cuestión se expresa.
Yo diría que hay que agregar otras dos cuestiones de fondo.  El área metropolitana de Buenos Aires crece, y aunque muchas veces los datos del censo aparecen como si no creciera tanto, a mi  me interesaría hacer respecto de esto una precisión: el dato del censo desde hace ya un tiempo, habla de los 25 partidos del Gran Buenos Aires, pero la realidad es que  hoy la expansión de la mancha urbana ha ido más allá de los 25 partidos. Hoy se habla del límite de la Ruta 6 y que de hecho, lo que podríamos considerar adentro del área metropolitana, son alrededor de 40 partidos. Cuando hacemos proyección de la evolución de la población de estos 40 partidos, incluso considerando que hay algunos que recién se están incorporando, la población del GBA viene creciendo a razón de un millón y medio de habitantes cada 10 años. Esto es equivalente a la ciudad de Córdoba o Rosario, cada diez años. Este es un dato objetivo. Obviamente si se abre la discusión sobre si puede haber una estructura de la distribución de las actividades económicas del territorio que distribuyan mejor esto. Hoy en día podríamos decir que el proceso de sojización de la actividad agraria tiende al incremento de la población en las ciudades, por encima de la tendencia mundial, que contempla el incremento de las ciudades y el achicamiento de la población rural. Pero además podemos decir también que el crecimiento de ese millón y medio, es más que el expulsamiento de la población del interior hacia las ciudades. Es decir que la ciudad tiene una capacidad de atracción que trasciende las fronteras y que hace que otras poblaciones de países limítrofes o distantes empiece a converger sobre una ciudad de oportunidades. Ojo, las oportunidades no son de ser ingeniero de la NASA. Las oportunidades son de vender peinetas en un semáforo. Pero objetivamente en el contexto de lo que es la economía popular en el mundo, es una oportunidad. Por lo tanto la ciudad sigue teniendo un atractivo por la misma masa económica en crecimiento que genera demandas y posibilidades. Sobre ese punto decimos: si existía un déficit en el año 2000/02/03, años en los que el censo poblacional sobre el área metropolitana daba unas 900 mil viviendas de déficit, tenemos que decir que en el 2010 tenemos ese déficit más el millón y medio de personas que tenemos hoy. Algunas de las cuales acceden a una vivienda en el mercado y otras tienen dificultades para hacerlo. Tercera cuestión que es importante: si nosotros miramos cómo se localiza esa población inmigrante, vemos que los inmigrantes tienden a converger es al centro de la ciudad, y diría el centro mismo. Se alojan en hoteles, pensiones, inquilinatos, conventillos, casas tomadas. De hecho hoy en día cuando vemos la pobreza urbana en Capital, encontramos un porcentaje muy importante en conventillos y esto que viene apareciendo, que viven en los mismos talleres textiles donde los emplean, o que viven en el mismo edificio en construcción donde están trabajando. Es decir, que hay ahí una cuestión de vivienda del primer inmigrante que vincula  muy directamente trabajo, localización del trabajo, oportunidad de trabajar en el sector servicios, de la vía pública y esas localizaciones de hotelitos, conventillos y casas tomadas. Quiere decir que en la CABA hay un problema interesante que es la acogida a los inmigrantes. Hay que ver si existe tal cuestión. Históricamente existieron hoteles de inmigrantes que le daban el primer alojamiento y contacto con el inmigrante y la tierra. Ahora nos encontramos con que no solamente no se le dan las primeras acogidas, sino que en general , hay una política permisiva respecto la precarización y desregulación de esos alojamientos. Incluso diría, de tratar que eso sea lo más de paso posible, porque históricamente las políticas en capital, han sido que los pobres resuelvan su problema de vivienda afuera de los límites de la Capital Federal , lo que tiene sus consecuencias en  términos económicos, sociales, culturales y también en políticos, porque garantiza que el electorado de la Capital tenga una cierta capacidad adquisitiva, lo que también le otorga a la ciudad un cierto sesgo económico y social también diferencial. Nosotros vemos que los procesos electorales tienen que ver con las características sociales de la población. En Capital Federal, solo el 10% de la población es pobre. Y eso en ningún distrito del país tiene esos niveles de segmentación. Lo que podemos decir es que es “normal” que en la Capital Federal aparezca el problema de los inquilinatos, conventillos y casas tomadas, con un nivel de complejidad que no tiene el GBA.
El segundo tema que aparece es el de las villas. Las villas,  en  general , han quedado como enclaves dentro de Capital Federal. Esto empezó a mediados de los 80. La presión que se ejerció sobre inquilinatos, conventillos y casas tomadas, hizo que muchas veces sea en los mismos inquilinatos donde se organizan tomas. Desde los 80 y principios de los noventa, hubo muchas tomas de tierra, lo que se llaman “asentamientos”, que tienen una característica que los diferencia de las villas. Los asentamientos trazan al barrio. Aunque no cumple con los requisitos de la ley, las urbanizaciones, construir las infraestructuras, etc., tienen una geometría que ya prevé una parcela mínima de dimensiones razonables que hace que en la evolución de ese asentamiento, sea como la de cualquier otro barrio. En cambio las villas en Capital, que tienen una tradición más antigua y donde el movimiento popular no había incorporado esta experiencia de tomar la tierra en un único movimiento y producir un trazado, son resultado de un crecimiento espontáneo, por lo tanto no tiene el trazado y funcionaría como una ciudad medieval. Eso hace que la regularización sea muy difícil porque no existe la posibilidad de diferenciación de una parcela mínima, para poder reconocerle a una persona una regularidad. Por eso los procesos de regulación en la provincia han sido más o menos rápidos y más eficaces, y en Capital Federal con las villas, los procesos han sido bastante más arduos y difíciles de implementar. Sobre todo por esta dificultad para identificar cada parcela. Ahora, qué ha pasado en los últimos años. En el momento que la discusión o la tenencia de las tierras por las villas, dejó de estar discutida. En los noventa el Estado le transfirió a organizaciones de villas, la propiedad de los suelos. Es decir que esos terrenos ya no eran del Estado, sino de las organizaciones villeras. Esto pasó en la Villa 31, en la 1-11-14, la villa 15, la villa 20 y el barrio San Martín. Lo que pasó es que las viviendas dejaron de ser de madera y de material precario para pasar a ser de material. Como las parcelas eran chicas, las casas empezaron a dejar de ser de planta baja y se hicieron de dos pisos, y  como estrategia de vivencia de los mismos habitantes, empezaron a construir un cuarto que se alquila. Entonces, y como por lo general las villas tienen buena ubicaciones, hay un mercado de alquileres en las villas. Esto genera que haya una demanda alrededor de la propiedad de la tierra en la gente que tiene necesidad de una vivienda, pero que tiene una tenencia que en realidad es precaria, pero no por a tenencia del suelo, sino porque e está pagando un alquiler a otro que construyó esa casa que él alquila. O sea que en Capital hay un problema mayor. Hay un problema grande de inquilinos, y por otro aparece esta historia de que no hay suelo.
Yo creo que es interesante analizar las políticas sobre vivienda que se empezaron a implementar  a partir del año 2000 en la provincia y en la Capital Federal. La provincia tenía un cupo de treinta o cuarenta mil viviendas en el plano federal. El programa federal de vivienda, definió que los cupos se darían en relación del déficit que expresen y la Provincia expresa en el déficit más o menos el 36% del déficit a nivel nacional. Y la Capital Federal tenía un cupo de 10 mil viviendas. La provincia de Bs As puso en movimiento entre las distintas operatorias  -el plan de villas, el programa federal, unas operatorias de techo y trabajo, construida con cooperativas- unas 60 mil viviendas. Y la Capital Federal hizo dos mil. Quiere decir que, mientras una duplicó prácticamente su cupo, en operatorias, el otro distrito no usó el 20% de su cupo. ¿Cuál es el argumento de porqué no se hicieron? La falta de tierra. Acá a mi me apareció una cuestión central. Lo que entra en discusión es cuál es el formato de una vivienda, en lo que se considera adecuado dentro de lo que es una política de vivienda, y voy a poner un ejemplo: En Capital Federal se decía que no había tierra, y porqué no había tierra, porque no hay un terreno de 1, 2 o 5 hectáreas donde hacer un conjunto de mil viviendas. Pero está lleno de terrenos sueltos, donde hay una casita en un terreno de 8,66m, que el Municipio podría comprar, y construir un edificio de 4, 6 plantas con 4 departamentos por planta. Es decir que iría mechando con edificios sueltos de 16 o 20 viviendas en cualquier cuadra de cualquier barrio de la ciudad, pagando por la tierra lo que vale. Que es una tierra un poco más costosa, pero ya tiene agua, cloaca, pavimento, escuela en el barrio, es decir que el valor de la tierra no es comparable con la del suburbio, sino que es un porcentaje del valor de la vivienda que se va a hacer. Digamos un 10 o 15 por ciento de la vivienda que se va a hacer. Cuando en el conurbano se hacen viviendas comprando tierra, también el valor de la tierra es el 10 o 15 por ciento del valor de la vivienda. En la provincia se inventó una operatoria que se llamaba TPU (Tierra y Proyecto Urbano). Es decir que a las empresas que iban a licitar un conjunto de viviendas, se les pedía también que aporten el terreno, y estos eran valuados en función de su localización con el nivel de infraestructura con el que contaban, etc. En la capital, no se tuvo la menor imaginación, yo diría, el menor interés por inventar una operatoria que viabilice las 10 mil viviendas.  Y justamente ese desdén, es una negligencia que tiene contenidos políticos. En el fondo no interesaba incluso sostener el conflicto que significa que los habitantes de la ciudad acepten que en cada cuadra haya un pequeño edificio de viviendas.
APU: Teniendo en cuenta que en el gobierno ha habido administraciones de distinto signo político: progresistas…
AG: Antes del gobierno actual de la capital, se desarrolló una operatoria que se llamaba “Mejor vivir”, que le mejoraba las condiciones de vivienda sobre el parque existente. Mejoraba consorcios y edificios existentes, por ejemplo los baños y cocinas de todo un edificio, y eso fue muy bueno, a pesar de los conflictos de aplicación de la operatoria, pero demostró una identificación de un segmento donde la política de vivienda podía intervenir y que era razonable. Gran parte de la política de vivienda no era hacer vivienda nueva, sino rehabilitar lo existente y que tiene problemas de precariedad. Pero en términos generales, podemos decir que el tema de la vivienda no logra ocupar un lugar destacado en la agenda de gobierno en la capital. Y porqué no ocupa un lugar destacado? Porque en general está expresando una población minoritaria y que para la mayoría del electorado, tomar a cargo el tema de la vivienda digamos… a ellos les gustaría que se solucione el tema de la vivienda, y si es posible, afuera del distrito. (Agencia Paco Urondo)

 

17.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Paco Urondo charló con Horacio Bustingorry para continuar el debate en torno al fútbol argentino, las restricciones para el público visitante y la televisación de los partidos. La discusión incluye otros dos artículos publicados anteriormente (ver Discutiendo el Fútbol para Todos, por Horacio Bustingorry y Y seguimos con ¿Fútbol para Todos?, por Enrique de la Calle)

APU: Introducíamos una nota que vos publicaste en la Agencia de Noticias Paco Urondo que de alguna manera proponías problematizar Futbol Para Todos. Contale a los oyentes los puntos centrales de tu argumentación.
Horacio Bustingorry: Lo primero que hay que tener en cuenta es entender bien qué es Fútbol Para Todos. La televisación de Fútbol Para Todos con los veinte equipos de primera significó que una programación que estaba a cargo del multimedio T&C Sports quedase en manos del Estado. Y ese pasaje se lo entendió desde los compañeros del campo popular como un derecho de atribución que ahora tenía el Estado para beneficio de toda la población de que la televisación pueda ser de manera gratuita y llegase a todo el mundo. Ahora bien, la televisación de los veinte equipos de primera es un fenómeno reciente, no es que siempre fue así y que siempre T&C Sports tuvo esa política de transmisión de partidos. El hecho comenzó recién a mediados de 2007 y tiene que ver con el asesinato de un hincha de Tigre que ocurre en un partido de Promoción contra Nueva Chicago donde entre otras cosas se deciden: por un lado, prohibición de hinchadas visitantes en el ascenso, y en primera una reducción importante de la venta de localidades a los visitantes. En ese marco se decide también que sean televisados los veinte equipos de primera. Entonces la resultante que termina ocurriendo es mayor cantidad de televisación sobretodo, y la AFA lo justifica, para poder suplir la deficiencia de las dificultades de los hinchas de trasladarse. En el ascenso directamente no lo pueden hacer, pero en primera por la brutal reducción de las localidades a los visitantes. Y eso es lo importante a tener en cuenta, que sobre esa base se constituye el Fútbol Para Todos: reduciendo hinchas visitantes en primera, expulsándolos en el ascenso y además programando los partidos en horarios y días restrictivos. Por ejemplo uno puede pensar un Banfield-Colón a las 7 de la tarde del viernes como muchas veces sucede, un hincha de Colón que vive en Santa Fe ya de por si tiene vedada la posibilidad de viajar a Banfield si ese día tiene una jornada laboral.
APU: Un poco lo que motivó la sanción a las hinchadas o por lo menos el discurso oficial estaba atada al tema de la creciente violencia en la cancha, ¿Qué reflexión te despierta?
HB: Es verdad que la violencia está presente. Yo tengo mis dudas si realmente en ese momento se había incrementado tanto como para llegar a esta medida. Si los niveles de violencia hoy son mayores que en la década del 80. Es una problemática a resolver pero me parece que no es la manera, reduciendo la posibilidad que los hinchas, sobre todos los visitantes puedan ver a su equipo. Y agregando en el caso del ascenso donde es más fuerte la medida -porque de la B Nacional a la D la prohibición es total para los hinchas visitantes- un dato a tener en cuenta es que los hinchas siguen viajando, de manera camuflada, de manera clandestina. Y viven situaciones de suma tensión.
APU: ¿Es el caso de Rosario Central ahora?
HB: Ese es un caso muy paradigmático porque aparte las policías provinciales, tengo los casos concretos y chequeados de Córdoba y Entre Ríos, se han dedicado a captar posibles hinchas de Rosario Central que se dirigían a ver tanto a Belgrano contra Rosario Central como a Patronato contra Rosario Central para tratar de frenarlos en la ruta. Una cosa increíble, totalmente descabellada. Por eso la nota a lo que apuntaba es que está muy bien que se televise fútbol, está muy bien que se le haya puesto límites al monopolio. Sobretodo algo muy terrible que ocurría, la posibilidad de ver los goles previo a Fútbol de Primera que antes no existía, hoy sea posible. Pero hay otra serie de problemáticas que venían de larga data y que en algún punto esta decisión de transmitir Futbol Para Todos por canal 7 viene a consolidar.
APU: Salvo cuando vos decías específicamente que los horarios de la grilla de fútbol se ordenan para la televisión y no para los laburantes, si vos tenés que poner veinte partidos vas a pisar el viernes y vas a pisar el lunes, entiendo que el fútbol ahí dificulta mucho la asistencia a la cancha. Lo que no veo es que en otros términos el fútbol televisado para todos obstaculice la asistencia a la cancha o tenga que haber una relación directa con la prohibición de las hinchadas visitantes.
HB: No, de ninguna manera, no necesariamente es así. En abstracto el Fútbol Para Todos no tiene que implicar que se generen los absurdos pulmones que hoy uno puede ver en la mayoría de las canchas, donde tenés un grupo de hinchas del equipo visitante en un rincón y el resto de la cancha totalmente vacía donde antiguamente se ubicaban los visitantes. Eso per se no es así. Si es así en el Fútbol para Todos concreto que se constituyó. El cual fue una herencia de la decisión de T&C Sports en 2007 donde una cosa va de la mano. Dicen vamos a limitar la presencia de hinchas visitantes y posibilitar para los que no pueden ir la transmisión de todos los equipos. No necesariamente una cosa va de la mano con la otra pero concretamente hasta hoy en día fue así. No habría que atacar tanto el Fútbol Para Todos pero si reflexionar sobre como se constituyó. Porque al interior de quiénes festejamos esta medida no tuvimos en cuenta esta otra problemática. Hoy en día como está dado el Fútbol Para Todos lamentablemente aunque no tenga una relación directa viene a coronar esa problemática.
APU: ¿Tenés estadísticas sobre violencia en el fútbol? Si se da adentro o fuera de la cancha.
HB: Estadísticas precisas no tengo. Lo que si más que estadísticas a tener sería interesante estadísticas a investigar es qué sucedió cuando comenzaron a transmitirse todos los partidos y los visitantes vieron limitada la posibilidad de ir a la cancha. En los primeros partidos una vez tomada esa decisión, lo que uno puede encontrar es que mucha gente igualmente se vuelca a tratar de ir a la cancha. Hay un River-Boca de 2007 muy claro, donde todo el público que no puede ingresar termina víctima de la violencia -pero no entre hinchadas- sino de la represión de la policía que lo que se encarga es de tratar de frenar a todo aquél que no tenía localidades.
APU: En el caso de Boca eso pasa en casi todos los partidos. La gente que va mucho de visitante sabe que siempre hay lío porque va mucha más gente de la que finalmente puede entrar, ingresa mucha más gente de la permitida, en una situación de enfrentamiento con la policía. Las situaciones de violencia se dan siempre con Boca cuando juega de visitante porque se achicó el lugar para las hinchadas visitantes.
HB: Pero se achicó no porque no haya capacidad en los estadios sino porque directamente no se venden una serie de localidades. Uno si observa por la tele puede encontrar esos pulmones donde está la tribuna totalmente vacía. Trayendo otra cuestión, está bueno que la televización abierta sea para todos pero no vi nunca a nadie llorando por no poder ver un partido por la tele y si he visto gente muy angustiada ante un partido clave de su equipo…
APU: Yo eso lo discuto. Vos sos de Bahía Blanca y yo de Neuquén. Mis amigos, Boca-River, se desesperaban por entrar a un bar donde pasaran el partido.
HB: Esta bien, pero de ahí a que se genere el grado de conmoción cuando no se consigue una localidad me parece que existe una diferencia cualitativa.
APU: Yo recuerdo cuando vivía en el interior y Boca jugaba el último partido del campeonato. Era la angustia hasta último momento si el partido iba o no en vivo. No era menor escucharlo por radio o verlo por televisión.
HB: No, desde ya. No digo que quien lo quiere ver no le importa. Lo que me interesa es establecer la diferencia entre quien no puede ver el partido por la tele y quien no puede verlo en la cancha. Gente que no puede ingresar a un partido clave, definitorio, directamente en el estadio muchas veces terminan en situaciones muy graves, en enfrentamiento con la policía. El grado de interés o de desesperación que puede generar ese límite me parece que es superior sin desmerecer las ganas que uno puede tener a ver un partido por la tele de escucharlo por la radio.
APU: Va a ser un tema que vamos a seguir tocando en lo que va del año no para mandar para atrás Fútbol Para Todos pero si para entender alguna complejidades del fenómeno que tal vez no se tengan en cuenta.
HB: Es un tema que hay que seguir discutiendo. Y más allá de varios puntos de la nota que son discutibles -fue escrita con la idea de incentivar el debate- me parece que un punto donde se puede generar un mayor acuerdo es en lo terrible de la prohibición de hinchadas visitantes en el ascenso. Principalmente afecta al conurbano. Y en el caso de la B Nacional a muchos equipos del interior del país. Uno puede pensar: el gobierno de Cristina que tantos méritos uno le puede encontrar, tiene el triste récord de ser el único gobierno en toda la historia del fútbol argentino donde se dio la prohibición absoluta de hinchas visitantes en el ascenso. Es un punto a no descuidar. (Agencia Paco Urondo)

16.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El Ministro de Educación, Alberto Sileoni, se refirió a las actividades que la cartera educativa desarrolla en los centros turísticos y destacó el inicio de la discusión sobre paritarias docentes para fines del mes de enero.

“Tenemos actividades propias que venimos desarrollando desde hace muchos años, turismo escolar en Córdoba, en Chapadmalal, eso mueve miles de chicos de todo el país. Seguimos trabajando con chicos de las escuelas primarias en los centros de actividades infantiles que son alrededor de 150 en todo el país y siguen trabajando en el verano”, sostuvo.
El funcionario agregó: “Hay algunas otras actividades que nos enlazan con otros ministerios, como la que desarrollamos con el Ministerio de Desarrollo Social “Argentina con vos siempre”. Entre las actividades que está planificando la cartera se destaca “una jornada nacional que hemos llamado “Dr. Néstor Kirchner” que van a ser miles de chicos pintando mil escuelas en todo el país”. En la actualidad hay 278 escuelas en refacción y 600 en proceso de licitación, en tanto que 30 obras están en su etapa final. Al respecto, el ministro dijo “para este año que viene tenemos un plan bastante ambicioso de recuperación de escuelas que se une al plan que venimos desarrollando para nuestras escuelas técnicas a través del INET, 1300 escuelas técnicas dotadas de recursos informáticos y con mejoras en la infraestructura. Tenemos una actividad intensa en términos de inauguración de escuelas, nosotros pensamos que vamos a terminar nuestra gestión de gobierno, lo dice la presidenta, con alrededor de 1700 escuelas entre las ya construidas y las que están en proceso de licitación”.Con respecto a las paritarias docentes recalcó: “Como nos habíamos comprometido a fines de enero estamos convocando a los cinco gremios nacionales para empezar a discutir y nosotros tenemos la presunción de que los primeros días de febrero podemos cerrar las paritarias”.“Cerrar la paritaria nacional es muy importante porque despeja después las paritarias provinciales. Este año por primera vez cuatro provincias han resuelto sus salarios 2011 a fines del 2010”, dijo.
“Esto no había pasado antes. Con mucha expectativa optimista estamos pensando que para este año vamos a poder resolver salarios y cerrar con los gremios, no sólo salarios, sino algunas otras condiciones que tienen que ver con calidad educativa y con otras condiciones de trabajo muy tempranamente en febrero”, afirmó Sileoni. (Agencia Paco Urondo)

13.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
En diciembre pasado, el columnista (y amigo) Horacio Bustingorry (HB) propuso una nota en la discute el programa Fútbol para Todos (ir a nota). Provocadoramente, sostuvo: “Sin embargo desde mediados de los 90 comenzó una tendencia a la expropiación del derecho a alentar al equipo en las canchas. (…) Paralelamente, la oferta televisiva de partidos de fútbol se incrementó hasta completar los 20 equipos de primera. El resultado final fue más partidos televisados y menos hinchas en las canchas. Los dos hechos parecen estar interrelacionados”.
En la nota, HB propone problematizar una lógica que – según él – expulsa a los hinchas a partir de diferentes acciones, que resumo: prohibición para el público visitante en el ascenso, restricciones para la visita en primera, desórdenes en el calendario de partidos debido a la televisación masiva. Como resultado, concluye, menos hinchas en los estadios y más delante de la TV.
Por nuestra parte, futboleros viejos también, nos entusiasmamos con la discusión, mientras la promovemos con un objetivo que compartimos con HB: que las hinchadas visitantes puedan asistir a los estadios, en un nuevo esquema más respetuoso con los seguidores y el folclore de la cancha. Aceptando esa coincidencia, proponemos cordialmente algunas discrepancias para continuar con el diálogo:
1) Fobal para todos: nos distanciamos de HB en su poco entusiasmo ante uno de los principales logros del programa, a saber: la profunda democratización en el acceso a uno de los principales bienes culturales de consumo popular. Gratis y por canal 7 para todo el país. Evocamos recuerdos personales para compartir la profunda alegría que experimentábamos ante la TV allá por los años 90 cuando Canal 9 anunciaba que los partidos de Boca se emitían en directo porque se habían agotado las entradas.
2) Por la TV: tampoco acompañamos a HB en lo que parece ser el siguiente razonamiento: neoliberalismo = televisación. Entonces, enfrentar al neoliberalismo parecería ser ¿terminar con los partidos televisados? Está claro que el auge de la televisación coincide con el período neoliberal, como también lo está que ambas lógicas han confluido y se han retroalimentado. Ahora: la supremacía de las tecnologías de la comunicación se vuelve un dato que va más allá de un programa económico específico. Si aceptamos eso, sí vale la pena discutir cómo se distribuyen los bienes culturales, con qué lógicas y cuál será la discusión entre Estado y mercado.
3) En las tribunas: tampoco nos llevamos muy bien con el argumento que habla de “canchas más chicas, con más butacas, sectores de los estadios casi vacíos por los enormes pulmones que separan a los hinchadas”. A falta de estadísticas oficiales sobre la progresión en la venta de entradas en el fútbol argentino, ofrecemos nuestra reflexión, también impresionista. Desde los ochenta parece tener lugar un proceso que da cuenta de estadios mejores, más amplios, aprovechados en su totalidad. Los casos de Racing y Boca son paradigmáticos en ese punto. HB cita la campaña xeneize del 92: nosotros recordamos que en aquella oportunidad, Boquita enfrentó a Racing al final del campeonato (cuando se cumplían once años de sequía) y el estadio de Avellaneda estaba completo en un 40% por sus deficientes infraestructuras. Y contraponemos la campaña bostera de 1998, en pleno auge del fútbol por TV: la misma mereció las primeras planas de los diarios por su multitudinaria convocatoria (ver ediciones de Olé de esos días).
4) Por último, proponemos problematizar la cultura de la cancha como también la idealización de determinados personajes – que reconocemos populares - no siempre ligados con las tradiciones y prácticas más reivindicables, como se expuso en hechos trágicos como el asesinato del militante Ferreyra o en parte de los incidentes en Parque Indoamericano, en ambos casos con destacado protagonismo de barrabravas. (Agencia Paco Urondo)

12.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Télam) Con la muerte de María Elena Walsh se apaga una importante expresión de la cultura nacional.

Este reconocimiento va a provocar asombros y críticas por parte de muchos compañeros del campo nacional, pues ella fue una de las tantas escritoras de la Argentina que no entendieron ni quisieron tener nada que ver con los movimientos populares, en los que supuso autoritarismo, fascismo o cosas aún peores.
Pero ocurre, sin embargo, que la cultura nacional no se nutre solamente de aquellos afiliados al viejo yrigoyenismo o luego al peronismo, así como también muchos afiliados a ambos movimientos han producido obras lamentables que nada aportan a la cultura nacional.
Siempre tuve la intención de ir a verla un día -nunca nos tratamos- y provocarla diciéndole que hacía cultura nacional sin saberlo, como aquel personaje de Moliere que escribía en prosa sin saberlo.
Seguramente hubiéramos discutido y no hubiéramos llegado a entendimiento alguno. Para quienes simplifican todo lo relativo a la cultura, tanto de un lado como de otro, enriquecen nuestro acerbo nacional sólo aquellos que acompañaban a las mayorías populares en su enfrentamiento con la oligarquía, puesto que siendo nacionales en política, deberían serlo en sus obras literarias o teatrales.
Sin embargo, no es así. Esta mujer de ascendencia irlandesa se hundió primero en lo más recóndito de nuestras provincias junto a Leda Valladares para rescatar lo más profundamente auténtico de aquel viejo aroma de la Patria.
Luego, tomó su rumbo propio y encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con “el diablo inglés” o fulminar a un oligarca en “Necrología” y aportó valiosas composiciones nacionales aunque no se llegase a comprender los fenómenos políticos que le habían tocado vivir. Sorprende quizás, pero se reitera en muchos grandes de la cultura nacional.
Atahualpa Yupanqui, por ejemplo, es indiscutiblemente “el canto de la patria profunda” lo que no le permitió, sin embargo, comprender un fenómeno sociopolítico tan importante como el peronismo. Apenas se acercó algunas veces pero el incorregible Perón terminó de espantarlo con un comentario rotundo:- Pero, escuchame negro, con esa cara, ¿cómo no sos peronista? Tenía razón el General pero no le cayó bien al “cantor de artes olvidadas”.
Caso semejante es el de Humberto Constantini, otro de los grandes poetas que por haber bebido en las fuentes contaminadas del codovilllismo criollo no pudo entender jamás al peronismo, pero cuya obra es incuestionablemente nacional.
Los que se molesten por esta interpretación, podrán buscar alguna declaración de María Elena evidenciando simpatía por los Kirchner en los últimos años o recurrir a su poema dedicado a Eva Perón o aquel verso donde dice “el que te jedi salía al balcón”.
Pero es tarea vana.
Aquí no juzgamos a la ciudadana Walsh en su definiciones políticas sino a la autora de una obra poética valiosísima, inclusive transgresora por momentos respecto a los grandes poderes de la Argentina reaccionaria, porque como señalaba Hernández Arregui el terreno del arte es muy enigmático y en una misma persona se pueden encontrar muchos errores políticos producto de una conciencia influida por “la colonización pedagógica” y sin embargo, al explayar sus emociones reencontrarnos con su obra donde expresa en sus versos los anhelos y las alegrías del pueblo. (Agencia Paco Urondo)

11.01.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) Han pasado cincuenta años pero no la conmoción que me produjo su show Canciones para mirar, que estrenó el verano de 1961 en el primer festival de arte para chicos, en la ventosa Necochea, y a partir de marzo en el Teatro San Martín, inaugurado por esos días. Los espectáculos infantiles de entonces eran una sarta de tonterías, parecidos a los programas de entretenimiento para grandes en la televisión, pero a los gritos y marcando más las palabras porque en esa época todos los nenes eran bobos. María Elena cambió eso para siempre. No tenía hijos ni sobrinos para quienes componer. Hija del director de la estación Ramos Mejía del ferrocarril británico del Oeste, que le leía las nursery rhymes sajonas, escribía para sí misma, rebuscando en su propia infancia. María Elena apelaba al desenfado del humor y de la inteligencia, que conservaba en estado puro, como los chicos antes de que los aplanen las instituciones de la educación y de la cultura.

En la década de 1950 había viajado a París, alejándose de un desengaño amoroso, después de cubrir con pétalos de flores el lecho que iba a compartir con alguien que no podía disfrutar de ese romanticismo infantil. Allí formó un dúo con Leda Valladares, la gran investigadora y recopiladora del folklore argentino, que fue su maestra. Leda con guitarra y charango y María Elena con bombo y caja tocaban en un cafetín de la Rive Gauche en cuyo guardarropas se ganaba unas monedas Pepe Fernández, su más íntimo amigo de la adolescencia. Durante un tiempo de mi infancia tomé clases de piano con Pepe, que todavía era persona y no zamba. Mientras aguardaba mi turno, no podía apartar la vista de una foto que Grete Stern le había tomado a María Elena, adolescente pecosa con un cuello enorme que desbordaba de su sweater, asomada a la ventana para mirar el mundo con sus ojos de agua. Los gallegos Fernández, la británica Walsh, la alemana Stern y los moishes Verbitsky, todos vivíamos en Ramos Mejía, que por entonces era un pueblito de la provincia de Buenos Aires. Pepe también tenía otras fotos: María Elena en bicicleta, en la misma época, con un jardinero de lona; Leda y María en el boliche francés, con ponchos exóticos. Me las mostraba y no podía imaginar que existiera una mujer más bella. Por distintas razones, ella fue nuestro amor imposible. Cuando María Elena volvió a la Argentina, Pepe me llevó a conocerla, en la casa modesta a la que se mudaron los Walsh después de la nacionalización de los ferrocarriles, cuando debieron dejar la casita inglesa frente a la estación. Pepe recreaba aquellas historias en respuesta a mi asedio para apoderarme de todo lo que recordara de ella, que era mucho porque entonces recién estaban llegando a los treinta, que a mí me parecía una edad avanzada. Ante terceros la llamábamos La Polilla, para seguir la conversación sin intromisiones.
Iniciativa de un intendente con inquietudes, el festival de Necochea brillaba por sus buenas intenciones. Pero María Elena y Leda eran otra cosa, una exquisitez que cortaba el aliento. Cantaban con un somero vestuario de juglares, que en mi recuerdo se lograba con unos recortes de paño de colores sobre sus mallas negras, mientras la actriz Laura Saniez se hacía la vaca estudiosa, la hormiga Titina o la pájara Pinta y los nenes enloquecían. Cuando María Elena decía “La luna es redonda” mientras con sus manos dibujaba un cuadrado en el aire, las palabras para explicarle se les hacían un nudo en los labios, más lentos que sus cerebritos alerta. No hace falta que cuente las historias deliciosas de esas canciones, en las que cada tema recreaba un género de nuestra música entonces casi olvidada, porque ya hay tres generaciones que las conocen de memoria. Por más vieja y arrugada que sea, Manuelita es tan joven como aquella tarde de mediados del siglo pasado y sigue sin contarle a nadie por qué en ese preciso momento Leda y María Elena se distanciaron.
La otra intimidad que el pudor me impediría contar si ella pudiera leerla, ocurrió veinte años después. Comenzaba la década de 1981. Yo vivía escondido, atisbando los primeros indicios de que la dictadura no duraría todo lo que sus jefes deseaban. Alguien me dijo que María Elena tenía una de esas enfermedades malditas de las cuales no se regresa. Después de años sin vernos me largué hacia su casa sin previo aviso. Me dijo que no quería ver a nadie, que necesitaba estar sola. Y antes de que pudiera despedirme empezó a interrogarme sobre mi vida, a contarme sus presunciones y cotejarlas con mis respuestas, a preguntarme por amigos comunes. Me contó que solían creerla hermana de Rodolfo Walsh y que asentía sin aclarar la confusión. Cuando nos acordamos habían pasado tres horas. Me pidió que volviera la semana siguiente. Cuando me abrió la puerta llevaba un exótico turbante celeste como sus ojos, que dejó de usar al recuperarse de los estragos del tratamiento. En esos meses de five o’clock tea semanal sólo me crucé con la gran fotógrafa Sara Facio, con quien fue feliz por más de treinta años, y con Gabriela Massuh, la otra amiga admitida en aquella fortaleza asediada. María Elena me hacía poner discos de Bill Evans, me señalaba la escalera y me dirigía para que limpiara y ordenara su biblioteca, mientras hablábamos de los libros y de las películas y de las personas. Nada personal, porque MEW era sooooo british. Pero ni aun entonces, pese a la fragilidad extrema de ese combate por su vida, perdió un pedacito de su dignidad y de su orgullo. Alguien me había recomendado un tipo de gimnasia adecuado para después de la cirugía y del tratamiento químico y yo se lo transmití a Sara. No recuerdo las palabras que siguieron al inicial “¿Y a vosh qué te pasha?” con que me atajó la semana siguiente, pero todavía siento la furia de sus ojos fulminándome por haber hecho algo a sus espaldas, como si alguna vez alguna cosa hubiera podido escapar a su control. Por uno de esos lugares comunes que repetimos los legos en la ciudad alisada por el sicoanálisis, siempre pensé que esa actitud de saber y decidir todo la había salvado. Hace dos meses, cuando un grupo de amigos me sorprendió con una fiesta por mis cincuenta años como periodista, María Elena dijo que no podía ir pero que me grabaría un mensaje. Después no pudieron mandarle la cámara prometida. Mejor así. Prefiero la imagen de las fotos que acompañan este recuerdo melancólico. (Agencia Paco Urondo)

10.01.2011

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Capital Federal (Agencia Paco Urondo)

Se me hizo un poco complicado leer la respuesta de Jorge Altamira a Norberto Galasso, ya que el título de la misma “Qué bajo caíste Galasso!”, se contradice con las primeras líneas en las que afirma que “no le sorprende” que el historiador se sume a la campaña “macartista” del gobierno nacional. Me queda la duda si es que estaba utilizando un recurso irónico, un desliz en un discurso tan largo o si es una más de la cantidad de incoherencias, falacias, paradojas o ladridos echados así nomás sin fundamentar que pueblan el escrito.

Desde el vamos, creo que es una falta de respeto decir que a la Ministra de Seguridad, le “soplan al oído”. Pareciera, no estoy seguro, que la considera una jovencita en un examen en el que no tiene idea de nada y necesita que la ayuden. Tengo mis dudas de que así sea, sobre todo viendo la manera en la que desde su anterior cargo y sus comienzos en el actual, se viene desempeñando. Sin contar su pasado de militante. Me encantaría verlo debatir abiertamente con Nilda, a ver como sale el tema..
Para quien no sepa y le interese aprender o saber algo sobre el trabajo de Nilda Garré al frente del Ministerio de Defensa, de modo de poder contrastarlo con el de ministros anteriores o al menos con las palabras de Jorge, es solo cuestión de buscar información en los medios, en internet o por ahí también en su memoria cercana, en lugar de quedarse con la frase “le soplaron al oído”.
Después Jorge dice que la nota de Galasso fue difundida de manera “instantánea y profusa”. Lo de instantáneo no lo entiendo, lo “profuso” que puede ser que se propague por algunos cuantos blogs, en términos de lo que eventualmente pudieran incidir en la opinión pública, me deja otras dudas. No oí a ninguna vecina, ni almacenero ni al mozo del bar hablando de la nota.
Ni hablar que leo su respuesta publicada en el mismo medio en el que afirma casi sin lugar a dudas, “seguramente”, que no publicarán su respuesta.
Habría que ver qué se entiende por profuso. Pero bueno, suponiendo que así fuera, llamarles “alcahuetes” a quienes divulguen la opinión de Norberto Galasso, la verdad, me parece medio flojo. ¿Tan seguro está de que cada medio o individuo es un alcahuete del gobierno? ¿No hay kirchneristas sinceros para èl?
Sobre la “bancarrota política y la bajeza” de Galasso a la cual Altamira refiere como una obviedad, a partir de que Norberto dice: “pensá en los pibes que podés arriesgar”, no se si tiene sentido aclarar algo. Me pregunto si no se da cuenta de la realidad, el hecho de que efectivamente está arriesgando pibes.
También me pregunto si el par de veces que utilizó el adjetivo de “cortesano” es una licencia poética o si realmente piensa que Cristina es la Reina Cristina y que el gobierno semeja una monarquía, como tanto aseguran desde hace años los medios de comunicación de mayor llegada. De ser así, estaríamos en serios problemas para comunicarnos, entendiéndonos mínimamente. Pero bueno, la respuesta de Altamira es larga, sigamos sin detenernos en los detalles.
Después perdí un poco el norte, porque me encontré riéndome cuando leí que Norberto había caido en un “pozo de inmundicia” según Altamira. Sí, esa sí es una licencia poética, pero muy punk, ciertamente, digna de Ricky Espinoza. Pero luego, encontré apenas al margen de una efusiva expulsión de sandeces, que Jorge dice “los troskos son funcionales a Duhalde” como a la pasada. Y se desentiende de la cantidad de párrafos en los cuales se basa la carta de Galazo.
La convaleciente correlación que hace del asesinato de Ferreira con la masacre de dos campesinos tobas y de dos pobladores de Soldati insulta a la persona de bien.¿Se puede decir eso sin al menos justificar o al menos conjeturar el porqué de semejante afirmación?
También me pregunto qué pacto firmó el gobierno con Macri. ¿Qué obtienen como beneficio cada uno?
En el parrafo siguiente ya pasamos a la acusación lisa y llana, ya que de manera explícita afirma que el “asesinato de Mariano Ferreyra obedeció a la necesidad de defender las tercerizaciones”.
Un poquito después se autodenomina pareciera que con orgullo como “convertido en el enemigo principal” según una sucesión de razonamientos que, la verdad, no parecen muy conexos. Me imagino la cantidad de horas diarias que el gobierno le dedica en sus reuniones de gabinete, por ejemplo, a los troskos…
Pero bueno, cuando luego afirma que “Galasso no se aparta del encubrimiento de la patota que asesinó a Mariano Ferreyra en ningún momento de su texto.” Yo entendí, más o menos, que si alguien no se aparta, está cerca. O sea que para Altamira, Galasso está cerca del encubrimiento del asesinato de Mariano Ferreira.
Y ahí sí, me aburrí de discutirle a alguien que sinceramente parece recién bajado de un plato volador. (Agencia Paco Urondo)

31.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por el Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología)

Aspiraciones 2011
Nos preguntamos: ¿cuáles son los problemas que no permiten implementar, por ejemplo: la producción pública de medicamentos, de vacunas, de insumos médicos, la eliminación de vinchucas para atenuar la incidencia del mal de Chagas, eliminar arsénico de aguas para consumo, el saneamiento de cuencas fluviales, el control del uso de agroquímicos, generar polos tecnológicos públicos en donde se pueda producir, por ejemplo, anticuerpos monoclonales, proteínas recombinantes, productos químicos de síntesis, etc ?. Todos ellos, desarrollos de aplicaciones múltiples que permitirían utilizar racionalmente el conocimiento existente y activar la capacidad potencial que subyace en los organismos de CyT y en las universidades nacionales.
Además, otros desarrollos que podrían implementarse en forma intensiva a nivel nacional y/o regional son los propuestos por el INTI en diversos rubros como: discapacidad, agropecuarios, textiles, medio ambiente, asistencia a cooperativas y empresas recuperadas, abastecimiento básico comunitario, gestión integral de residuos sólidos urbanos, unidades productivas tipo, cadenas de valor artesanal, planes de integración de la comunidad al sistema productivo, por mencionar sólo algunos. Ver en http://www.inti.gov.ar/.
Todos ellos relevantes y contundentes aunque, generalmente, de aplicación focalizada o limitados a la capacidad institucional del INTI, pero que con una decisión política de alto nivel deberían expandirse.
Porque movilizar capacidades como las del INTI -y obviamente de otros organismos CyT y universidades-, sería una señal objetiva de que empezamos a comprender que CyT es un sector estratégico.
Todos sabemos que los problemas habitualmente se resuelven desde la Tecnología, y sólo excepcionalmente desde la Ciencia. Y el INTI es la institución que podría actuar como efector en muchas áreas, por su capacidad operativa multidisciplinaria y por su calidad institucional.
Sin embargo, en el 2009 el INTI tenía el5º presupuesto dentro de los organismos nacionales de CyT luego del CONICET, el INTA, la CNEA y la CONAE y con, aproximadamente, un 15% de lo que recibe el más grande -Conicet-.
Y pensamos que una expansión del INTI, fundamentada sobre la base de resolver necesidades propias es imperativo porque, además de solucionar problemas se constituiría en un formidable mecanismo de tracción a todas las áreas y niveles del conocimiento, permitiendo ampliar racionalmente un sector CyT, hoy débil, fragmentado y poco útil.
Otra carencia importante en CyT es que en algunos casos no ha habido una comunicación precisa, veraz, o adecuada hacia la comunidad. Veamos un ejemplo.
Lo que ha pasado con la Produccion Pública de Medicamentos (PPM), un proyecto estratégico planteado desde la actual gestión el Gobierno, es un caso claro. Así, mientras el Gobierno promovió e inició este proyecto, desde que asumió como ministro de Salud el Dr Juan Manzur, éste operó en sentido contrario, desactivándolo. Y no hubo ninguna explicación.
Y esto no es una cuestión menor. Porque proyectos como la PPM, que tuvieron una decisión política del Gobierno para implementarlo y en los que mucha gente e Instituciones se involucraron, finalizó diluyéndose u ocultándose por decisión de un funcionario, generando un efecto inverso al originalmente esperado y consolidando el desaliento y/o la desconfianza, aspectos que, luego, son muy difíciles derevertir.
Porque desde CyT hay que empezar a dar respuestas orgánicas a las problemáticas nacionales/ regionales, sean estas estratégicas, sociales o económicas. Porque en muchos rubros hay como hacerlo, y no se hace.
Y sería importante hacerlo porque, de esa manera, podríamos revertir los principales problemas que aquejan al sector y que fueron claramente expresados por el Dr Diego Hurtado (*): “la debilidad crucial del complejo científico-tecnológico argentino es política e institucional”.
Por eso, semanas atrás proponíamos la generación de un Foro Permanente de discusión de políticas en ciencia y tecnología, en el marco del mismo MinCyT. No para hacer “oposición”, como muchos piensan, sino como una manera de poder interactuar, y poder construir.
-http://grupogestionpoliticas.blogspot.com/2010/11/propuesta-agenda-procedimiento.html-.
Por último, días atrás el ministro de CyT, Dr Lino Barañao, encabezó el acto de cierre de las mesas de trabajo del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011-2014.
Según dice en la web del MinCyT, esas mesas fueron conformadas por más de300 especialistas en diferentes áreas. No conocíamos de esa convocatoria -que suponemos no ha sido abierta sino por invitación- ni de los ejes que se habrán planteado para CyT en los próximos 4 años. De cualquier manera, cuando conozcamos el Plan, en los primeros meses de 2011, seguramente también conoceremos a los que participaron, así como los aportes que hicieron. Ver en: http://www.mincyt.gov.ar/noticias/noticias_detalles.php?id_noticia=25.
En esa ocasión el ministro Barañao dijo “que lo que va a dar continuidad a las políticas de Estado, además de la planificación a mediano y largo plazo, es tener la capacidad de proponer soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad”.
Esperamos que así sea. (Agencia Paco Urondo)

28.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, gentileza de Télam) En la historia de nuestro pueblo latinoamericano, se reiteran los casos de importantes figuras políticas unidas por una fuerte relación sentimental y al mismo tiempo, por un mismo ideal de redención social o nacional.
Pero, como la Historia no sólo la escriben los que ganan sino especialmente "los hombres que ganan" y no las mujeres, resulta que muchas admirables luchadores han quedado en el olvido o son apenas reconocidas sin otorgársele la debida importancia.
Una de estas mujeres fue Manuela Sáenz, quien luchó junto a Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue traicionado por su vicepresidente, Francisco de Paula Santander -indignidad que suele ocurrir en nuestra América Morena- y precisamente a Santander se lo acusó por el golpe comando del 25 de septiembre de 1828 en el cual intentaron asesinar a Bolívar, ocasión en la cual Manuela impidió el crimen, enfrentando a los conjurados y dando así tiempo a la fuga del Libertador.
Manuela salvó así a su hombre y al mismo tiempo a su líder político, a quien acompañó en una lucha que le había valido, años atrás, una condecoración del General San Martín.
Otro caso semejante es el de Elisa Lynch, en la cual encontró su gran compañera el mariscal Francisco Solano López, en su trágica epopeya de la Triple Alianza.
Aunque escocesa de nacimiento, Elisa unió su destino al de la Patria Grande Latinoamericana martirizada por aquel infame genocidio y cuando quince años después de la tragedia -luego de sufrir toda clase de humillaciones por parte de las damas aristocráticas- arribó al puerto de Buenos Aires, la abucheó un grupo de mitristas hasta que le abrió paso a bastonazos el poeta Carlos Guido Spano para rescatarla y protegerla.
En estas historias se puede ir más lejos, como cuando las guerrillas altoperuanas impidieron una y otra vez el avance de las fuerzas realistas. Allí combatió también una pareja, consolidando su amor en la lucha por la libertad: Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla.
Una y otra vez enfrentaron a la reacción, pero en 1816, en la acción de Villar, Padilla fue muerto y degollado, siendo clavada su cabeza en lo alto de una pica en el pueblo de la Laguna. La Juana no pudo soportar semejante ignominia y tiempo después, al frente de sus amazonas, ocupó la Laguna y recuperó la cabeza de su esposo.
Luego, acompañó la lucha de las guerrillas de Güemes en el Norte, ya con el título de Teniente Coronel que le otorgó el General Belgrano.
También se puede ir más cerca y recordar la entrega total de Evita junto a Juan Domingo Perón, donde la pasión por el compañero de lucha, se consolidaba en el común proyecto político de emancipación social.
Y por supuesto, se reitera en el matrimonio Kirchner, en estos días: más allá de la maledicencia de los diversos opositores, algunos para quienes no gobernaba él entre 2003 y 2007 sino que era ella la que dirigía; otros, para los cuales no era ella la verdadera presidenta entre 2007 y 2010 sino él quien gobernaba desde las sombras, míseras chicanas de quienes personificaban en el matrimonio su rechazo al avance popular, cuando resultaba evidente la complementariedad de ambos en la acción política.
También en este caso, las circunstancias produjeron la muerte de uno de ellos y la soledad del otro, soledad que sólo puede superarse con la presencia popular en las calles.
Néstor, a pesar del alerta de los médicos, no puso límite alguno a su militancia llevado hacia la muerte por su consecuencia porque, como él decía, no había llegado a la presidencia para abandonar sus convicciones sino para empujar en el camino de los cambios necesarios.
Esta vez no fue, como en el 52, que el hombre quedó solo prosiguiendo la lucha sino que, en cambio, Cristina vive su lucha por superar su dolor mientras redobla esfuerzos para continuar el camino que había comenzado con Néstor en las luchas estudiantiles del pasado.
En sus palabras de estos días, Cristina ratificó la clave de esa identidad en la lucha: "El nos diría seguramente: seguir adelante, para eso vinimos, a cambiar la Argentina".
En todos estos casos, se ensamblan los afectos personales profundos con la identidad en el proyecto político de liberación.
Quizás todavía haya muchos que no lo entiendan porque se lo impide su cerrado sentido de clase que abomina de todo progreso popular y de los líderes que lo representan, y que, además, en su formación enciclopedista, conocen seguramente los entretelones de alcoba de las corruptas dinastías europeas, pero no comprenden estas historias de la propia patria, donde el amor no se expresa en predominio alguno entre dos seres que se complementan en la lucha política, sino que se sublima en una sola palabra: Compañeros.

 
(Agencia Paco Urondo)

23.12.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En los últimos años hubo avances notorios -no vistos anteriormente- en el sector CyT como la creación de Ministerio (MinCyT), las mejoras salariales, el mayor número de becas ofrecidas y la mayor cantidad de subsidios otorgados así como los montos asignados a proyectos de investigación.
Por otro lado, las políticas del MinCyT continuaron sustentándose, esencialmente, en articular emprendimientos productivos entre el sector privado y el público, sobre la base de proyectos generados en el sector privado y financiados o subsidiados por el sector público. Además, dentro de las políticas prioritarias del MinCyT, se siguió impulsando a áreas como biotecnología, nanotecnología y software. Pero también han quedado asignaturas pendientes como, por ejemplo, en lo laboral no haber equiparado a los becarios a la condición de investigadores en formación, hecho que les permitiría acceder a tener los beneficios de cualquier trabajador, entre otras cosas.
 
Pero, quizás, una de las carencias más conspicuas en el sector científico-tecnológico sea su agenda social. En efecto, no conocemos que desde CyT haya proyectos de envergadura que tengan como actor o receptor principal al sector público.
 
Esto, además de ser una carencia inexplicable es, en parte, la razón que impide formar un sistema CyT sólido y sustentable. Porque no actuar sobre necesidades propias impide la generación de vinculaciones interinstitucionales y bloquea una expansión racional del sector que permita absorber los RRHH generados, hecho que ya se está empezando a manifestar con becarios desplazados y futuro incierto -como los 191 evaluados favorablemente y que no han podido ingresar a la Carrera del Investigador del Conicet-. Ver en: http://www.conicet.gov.ar/webfiles/2010/12/Concurso_Ingreso_CIC.pdf.
 
Porque hoy ya tenemos más doctores, que era uno de los objetivos iniciales planteados a principios de 2004, pero ahora hay que incorporarlos. De otra manera, vamos a repetir la vieja historia de la “fuga de cerebros”. Y esto no es otra cosa que la consecuencia de no tener políticas coordinadas en un sector muy disperso. En efecto, los organismos de CyT dependen de siete Ministerios diferentes, o de ocho si consideramos que las universidades dependen administrativamente de Educación. Hay un mecanismo de coordinación adecuado que está expresado en la Ley Nº 25.467, pero obviamente no ha funcionado.
 
Por otra parte, recientemente el MinCyT creó el Programa “Recuperación del pensamiento científico-tecnológico Latinoamericano” con el fin de recuperar la memoria histórica de emprendedores y pensadores que entre los años 50 y 70 concretaron proyectos orientados a lograr una capacidad autónoma en tecnología en Latinoamérica. Entre ellos estaban: Jorge Sabato, Amílcar Herrera, Oscar Varsavsky, Carlos Martínez Vidal, Helio Jaguaribe, José Pelucio Ferreira, Máximo Halty-Carrère, Víctor Urquidi, Francisco Sagasti y Miguel Wionzcek, etc.
 
El desarrollo de ese Programa es importante porque es parte de nuestra historia. Pero, más allá de su importancia intrínseca, no deberíamos quedarnos sólo en la reconstrucción nostálgica de esa historia. Porque el mejor homenaje que podríamos hacerle a todos esos emprendedores sería poder montarnos sobre sus hombros e intentar generar políticas adecuadas al tiempo que nos toca vivir, que tiene connotaciones políticas, económicas y sociales diferentes a los planteados en esa época.
 
Más info: grupogestion1@yahoo.com.ar (Agencia Paco Urondo)