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Cultura
03.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)  El año 1978 la dictadura cívico-militar que se había bautizado Proceso de Reorganización Nacional pasaba por su mejor momento.
La guerrilla estaba liquidada. En realidad su capacidad combatiente ya no existía en marzo de 1976, pero a mediados del ’78 la cacería de disidentes había pasado con éxito la prueba, y las mazmorras estaban colmadas de desaparecidos.
 
El 25 de junio, un exultante Videla había entregado, en un estadio de River colmado, la copa de campeones del mundo a Daniel Passarella. Como decía Massera, el triunfo demostraba que la Argentina estaba para grandes logros.
 
La gestión económica de Martínez de Hoz parecía funcionar viento en popa, abandonando el “decadente intervencionismo estatal” que, según el súper ministro,  había frenado a la Argentina por décadas. Los políticos se manifestaban conformes con la marcha de la gestión. Así lo habían dicho, al cumplirse el primer aniversario del secuestro helitransportado de Isabel Perón, hombres como el dirigente radical que proponía “una solución a la portuguesa, con un primer ministro”. Un ex ministro peronista decía que los justicialistas eran optimistas “ma non tropo,” en cuanto a la salida política. Tales afirmaciones se publicaron en el diario La Opinión por pluma de Fanor Díaz, en un artículo titulado El silencio de los políticos. “Los restantes políticos consultados,” señala Díaz, “más allá de críticas parciales y secundarias, se mostraron coincidentes en el apoyo al gobierno militar, especialmente en lo que hacía a la guerra sucia.”
 
La organización sindical había sido aplastada, aunque algunos gremios producían acciones aisladas, como los paros de Luz y Fuerza de 1976 –que costaron la desaparición de Oscar Smith- y los realizados en empresas automotrices. Pero habría que esperar a abril del año siguiente para asistir a un paro general.
 
Sólo un grupo de mujeres, que el diario Buenos Aires Herald llamaba The mad women, el sábado 30 de abril de 1977 a las tres y media de la tarde, se habían reunido en la plaza de Mayo para iniciar sus rondas en las que reclamaban por sus hijos desaparecidos.
 
En ese escenario, el 27 de julio, se dio a conocer un libro en el que el periodista Pablo José Hernández relataba sus Conversaciones con un historiador nacionalista en el que los dictadores parecían no haberse interesado. Era José María Rosa.
 
Era un volumen de memorias en forma de largo reportaje. Pero entre los acontecimientos familiares, los orígenes del nacionalismo y del revisionismo histórico en los años ’30, y las andanzas políticas y diplomáticas del protagonista en tiempos aparentemente lejanos, se filtraban inocentes comentarios sobre la política griega reciente que, en su condición de embajador argentino, había podido observar.  
 
Con minucioso interés, Rosa –observador imparcial- describía el fin de la dictadura de los coroneles, y especialmente, el juicio al que se sometió  a esos militares golpistas al reestablecerse el régimen constitucional.
 
“Poco antes de las elecciones,… el ambiente contra los militares era total, se ordenó la prisión de los revolucionarios de 1967, acusados ‘por la alta traición de deponer a las autoridades constitucionales’. Creo que fue un proceso único en la historia: comparecieron ante la Corte de Casación de Atenas, el más alto tribunal griego …, unos revolucionarios acusados de haber triunfado en su revolución...
 
Grecia sentó una jurisprudencia que encontró favorable resonancia en Europa…. fueron apresados Papadoupoulus (presidente del gobierno militar EM) y la junta de coroneles sin darse el motivo. Se creyó en una maniobra política de (el primer ministro)  Caramanlis porque el prestigio de los militares estaba muy en baja, y los opositores… hacían cargos al gobierno de lenidad con los tiranos. El aplauso de la gente fue total, y Caramanlis ganó las elecciones por un margen que no se esperaba, 54% de los votos. 
 
…Al poco tiempo se supo que el Supremo Tribunal de Atenas… los juzgaría por la denuncia de un particular –no del gobierno- que les imputaba nada menos que ‘traición a la patria’. En una primera audiencia…, el abogado del acusador dijo ‘que la constitución obliga a un soldado a defender a la patria y a las autoridades constituidas y no haberlo hecho era una traición a la patria misma.’
 
…las cosas fueron poniéndose graves. Veinte jefes que aceptaron haber dado las órdenes que movilizaron a las tropas…, fueron detenidos por el juez de instrucción … Mientras se sustanciaba el sumario…, el parlamento votó por unanimidad… una ley estableciendo que el delito de ‘traición a la patria’ es imprescriptible.
 
…al abrirse ante el Supremo Tribunal, con gran estrépito de fotografías, radio, televisión, periodistas extranjeros, el proceso a los veintiún coroneles. No se los acusaba de rebelión sino de traición a la patria. La requisitoria del fiscal (que al hacérmela traducir me pareció una brillante pieza) hacía un distingo entre el delito de rebelión que comete un civil cuando se alza contra el gobierno, y el de traición de un grupo de militares que valiéndose de la instrucción, organización y armas que les da la patria para combatir al enemigo o defender el orden interno, levantan las fuerzas armadas contra las autoridades constituidas. (negrita EM) No obran como ciudadanos –decía- sino como militares en un campo ajeno a su profesión. No importaban las buenas intenciones que los hubieran movido, su proceder era una traición y pedía para ellos la pena de muerte.
 
…Papadoupoulus leyó una defensa basada en la ‘necesidad de salvar a la patria del desorden, la corrupción y el comunismo’ (negrita EM) dijo “encontrarse en paz con su conciencia” y terminaba apelando “al tribunal de la historia”
 
…la sentencia del tribunal fue inmediata: ‘Pena de muerte por delito de traición a la Patria’. De inmediato un ujier trajo una nota del gobierno: en atención a la buena fe de los imputados que ignoraban que su hecho constituía una traición a la patria, se les conmutaba la pena de muerte por la de reclusión perpetua...
 
En esa época, yo integraba un grupo de profesores de Historia que colaboraba con el Maestro en otra publicación, y Rosa nos comentaba en su estudio lo que le estaba dictando a Hernández para el libro. Lo hacía con una fruición que coincidía con lo que alguna vez le señaló su amigo Arturo Jauretche: “Vos hablás de la historia con rencor de contemporáneo”
 
Es que no estaba hablando de historia. En alguna oportunidad, Pablo le hizo una entrevista al locutor Antonio Carrizo. A la hora del café, éste le preguntó: “Che ¿Cuando usted le preguntaba sobre los militares griegos, estaban hablando de la Argentina?”
 
Es que a Pepe Rosa, al decir de su compañero de exilio Miguel Unamuno, “no le entraban las balas”. ¿Lo hubieran desaparecido los chacales si hubieran sido capaces de entender el mensaje oculto? No nos interesa escribir sobre lo que habría pasado, si hubiese pasado lo que no pasó. Lo cierto es que el hombre que había creído alguna vez en Uriburu, por antiyrigoyenismo confeso, el que había apoyado al movimiento del 4 de junio por creer que ese era el camino para afirmar la soberanía nacional en los años ’40, hacía rato que se había alineado con el pueblo. Y así como se había jugado la vida con Valle contra los fusiladotes de 1956, seguía poniéndose en la línea de fuego, cuando los dirigentes políticos actuaban con comprensible prudencia, porque los castigos eran terribles.
 
Su expresión de deseos, que eso era lo que sentía cuando hablaba “con rencor de contemporáneo” –como decía Jauretche- de Grecia para no mencionar a “la Argentina” -como supuso Carrizo- no fue su último choque con los más salvajes tiranos que soportó nuestra historia. 
Pepe con sus jóvenes cómplices de Línea
 
En la revista Línea, en noviembre de 1981, los llamó pendejos, aunque poniendo la expresión en boca del rey Alfonso el Sabio, y los tildó de Subversivos y corruptos, lo que le valió una querella por injurias, que le iniciaron Videla, Massera y Agosti. De ese juicio cuenta Alberto González Arzac: “Íbamos a las audiencias como quien va a la guerra, salíamos de Línea… con un grupo de muchachos… acompañándolo a Don Pepe. En los pasillos quedaba la muchachada esperando la suerte de él; a la sala de audiencias entrábamos Pepe y yo, que era su abogado; adentro, un juez del proceso que presentaba en todas sus paredes fotos de él codeándose con almirantes, generales y brigadieres. Las partes eran representadas por brigadieres, generales y almirantes, todos ellos auditores que señalaban con el dedo a Don Pepe. Y ¿cuál era la reacción de Don Pepe? … no perdía el humor y decía ‘El gobierno del Partido Militar’… y cuando le llamaban la atención decía: ‘Bueno, disculpe Su Señoría’…
 
A mí me corría frío por la espalda y el ni se inmutaba… todavía desaparecían personas… los operativos se sucedían por doquier y ¡Don Pepe, con ese par de pelotas que tenía, manifestándose allí de esa manera!”
 
 
 
Enrique Manson
2 de agosto de 2010
En el cumpleaños de Videla,
nominado día del Hijo de Puta

 (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

Salta (Agencia Paco Urondo) La ADC y un grupo de madres, iniciaron una acción de amparo colectiva contra el Ministerio de Educación de Salta para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa en las escuelas públicas de esa provincia.
La Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y un grupo de madres presentaron hoy un amparo colectivo para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa y, en consecuencia, se declare la inconstitucionalidad de la Ley de Educación local que, en uno de sus artículos, establece impartir educación religiosa dentro del horario de clase en las escuelas públicas de Salta. La acción persigue también que se declare la inconstitucionalidad e ilegalidad de las actividades de los funcionarios escolares, que al aplicar esta norma, imponen la enseñanza obligatoria de religión católica en las escuelas públicas de la provincia, vulnerando los derechos constitucionales de libertad de culto, religión y creencias, derecho a la igualdad, a la educación libre de discriminación, a la intimidad y principio de reserva libertad de conciencia, y respeto a las minorías étnicas y religiosas.
En su escrito, los actores advirtieron que la enseñanza religiosa que se imparte actualmente en las escuelas de Salta restringe el derecho de las madres y de los padres a educar a sus hijos e hijas según sus convicciones y que esta situación es incompatible con el deber del Estado de respetar la neutralidad en el ejercicio de la función pública, en particular en el ámbito de la educación.
Antecedentes del Caso
Desde la sanción y promulgación de la ley provincial de Educación N° 7546 que declara de carácter obligatoria la enseñanza de religión en las escuelas públicas, se han venido estableciendo una serie de prácticas que no se compadecen con libertades y derechos reconocidos por la Constitución nacional, la Constitución provincial y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
Si bien, el artículo 28 inc “ñ” de la ley 7546, establece que la enseñanza obligatoria impartida debe atender “a la creencia de los padres y tutores, quienes deciden sobre la participación de sus hijos o pupilos”, y el artículo 8 inc. l aclara que entre los fines de la educación se encuentra “garantizar que los padres y en su caso los tutores tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban en la escuela pública la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, en la práctica, la provincia no ha garantizado la enseñanza simultánea de variadas religiones, sino ponderado la enseñanza de educación católica tornando a la ley inconstitucional en su ejecución y aplicación práctica.
La Sala III del Dr. Marcelo Domínguez de la provincia de Salta deberá resolver ahora el caso. Si deniega el amparo, existe la posibilidad de acudir al Superior Tribunal de Justicia de Salta en resguardo de los derechos afectados.
Fundamentos legales del caso
• La Constitución Nacional, los Tratados de Derechos Humanos que poseen jerarquía constitucional y la Constitución Provincial imponen al Estado (Nacional o Provincial) la adopción de una posición de estricta neutralidad en materia religiosa quedando prohibido el dictado de cualquier tipo de enseñanza confesional en las escuelas públicas.
• El artículo 28, inciso “ñ” de la ley de educación 7546 es contrario a la Constitución Nacional en tanto establece la enseñanza religiosa como una materia obligatoria que debe enseñarse en horario de clase. Ello es inconstitucional por ser incompatible con la absoluta libertad de las madres y padres (y en su caso de los alumnos) de decidir si éstos recibirán o no educación religiosa.
• La aplicación práctica del dictado de educación religiosa en las escuelas públicas es discriminatoria por no establecer uniformidad de criterios entre las distintas instituciones educativas, sobre opción, calificación y eximición de cursado de la materia a niños y niñas no católicos y no creyentes.
• La enseñanza religiosa que actualmente se está impartiendo en las escuelas públicas de Salta, restringe el derecho de las madres y padres a educar a sus hijos según sus convicciones. El Estado está obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública obligatoria en la que se requiere la asistencia a clase sin consideración de religión y debe tratar de inculcar a los alumnos un pensamiento neutral garantizando a todos los ciudadanos y ciudadanas la libertad de conciencia.
• El rol de la educación es fundamental, ya que es por medio de ella donde los niños y niñas construyen su autonomía, personalidad y libertad de pensamiento crítico. Privilegiar una religión por sobre otras mediante la enseñanza religiosa genera en los alumnos la impresión de que el Estado profesa una creencia religiosa determinada. Mientras que en un estado de derecho, nadie debería percibir que el Estado está más próximo a una confesión religiosa que a otra, menos aún las personas que son más vulnerables debido a su corta edad. (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

San Miguel, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza Alternautas Radiales) Aunque el 26 de julio ya pasó, hemos elegido en Alternautas hacer un homenaje diferente, elegimos hacerlo cuando aún el halo de la Pachamama (1 de agosto) está en nosotros, porque consideramos que hubo mujeres en la historia que nacieron para que la fuerza de la amada Madre Tierra se hiciera patente en la historia. Así que aquí va nuestro homenaje a las dos.

Y un día la Pachamama, la Mapu se abrió toda ella para gestar la taurina persistencia en Los Toldos, como debía ser. Traía la voz de los desposeídos, de los miles, de los que en silencio caminaron mil veces, cien veces y mil más, sus pasos. Era su grito desgarrado el alarido mismo de las grietas de la tierra explotada por el deseo del oligarca; su amor, torrentoso como los ríos en crecida no conocía las mermas que trae la cautela del miedoso.
Su mano se llenó de bienes para que fuera puente de bienestar a los marginados por el capital.Entonces era fuego, tierra, raíz, semilla, era la voz y el silencio, como la tierra misma que la había parido hecha mujer, hecha puño, lanza y furia indómita de todas las eras anteriores a la suya. Y tan tierra fue, tan fuerza, tan luz, que quienes buscaron extinguirla se extinguieron a sí mismos, porque la tierra no se mata, porque la vida no tiene dueños.
Por eso Eva no muere, nace y renace hasta el cansancio, vuelve en cada mayo y en cada julio para marcar lo que falta y cuidar lo que tenemos. Vuelve Eva y toca a Evo, vuelve y abraza la patria grande, vuelve Eva en cada despertar militante. Viene para estar ausente en los actos y presente en la lucha, vuelve porque como la Pacha, como la Mapu, siempre está volviendo, desde el amor, desde la sangre.

 
(Agencia Paco Urondo)

02.08.2010

La Paz, Entre Ríos (Agencia Paco Urondo) Organizado por Movimiento de Educadores de Entre Ríos, la Dirección de Educación de la Municipalidad de La Paz y el Movimiento Nacional Evita; los ejes de debate fueron: educación y cultura, educación y salud, educación y comunicación, educación rural, educación superior, educación y derechos sociales; educación popular; educación y producción. La serie de Encuentros Regionales de Educación se enmarca en la discusión plural del Proyecto Nacional y Popular; Democrático y Latinoamericano.
Participaron de la discusión, entre otros: Juan Fernando García (Movimiento de Educadores de E. R.), Carlos Bilbao (coordinador de Gabinete municipal), Carlos Camarata (Movimiento Nacional Evita), Nelson Díaz (dirección de Educación municipal), Marcelo Faure (Asociación Civil Jauretche); Susana Gabini (Vice presidenta del Consejo del Menor y la Familia); Cristian Chávez (Centro de Apoyo Tecnológico municipal), Graciela Fernández (Federación), Olga Cáceres (militante gremial), Patricia Martínez (Responsable de la Oficina de Empleo municipal); Alejandra Zalazar (concejal), Alfredo Pituco Martínez (Cantautor), Sergio Gimenez (Movimiento 26 de julio, Paraná), Jorge Tentor (dirección de Salud municipal); Carlos Moisés (Hasenkamp), Rubén Alegre (Paraná), Oscar Reato (Paraná), Víctor Oviedo (SUTEBA, Bs. As.); Dr. José Esquivel. (Agencia Paco Urondo)

26.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En 1935, plena Década Infame, se aceleró la migración de desocupados del interior a Buenos Aires. Se los llamó “cabecitas negras”, aunque muchos llegaban de la pampa gringa, el centro del granero del mundo que, atacado por la crisis dejaba sin ocupación a los trabadores agrícolas y empobrecía a los pueblos.
La atracción de Buenos Aires venía de lejos. Desde que el puerto había empezado a crecer a costa del empobrecimiento de las provincias, la rutilante Capital empezó a atraer a muchos jóvenes sin horizontes. Estos llegaban, ahora, del interior bonaerense, del sur santafecino o de las cuchillas entrerrianas, regiones hasta ayer opulentas.
Entre ellos llegaría a Buenos Aires una quinceañera que venía de Junín, aunque había nacido en Los Toldos, la tierra de Coliqueo, y que esperaba triunfar como actriz. Era Eva Duarte pero su destino la llevaría a protagonizar un papel trascendente en la historia real.
Una noche de enero de 1944, San Juan fue destruida por un terremoto. De inmediato apareció la solidaridad, y la ayuda llegó desde todos los rincones del país. En el gobierno militar surgido el año anterior, un oficial del Ejército se destacaba como Secretario de Trabajo y Previsión. El coronel Juan Perón, con su laboriosidad desbordante, se puso a la cabeza de la colaboración y, por ello, estuvo presente en el festival que los artistas organizaron el 22 en el Luna Park. Allí se conoció con Evita Duarte. “Quiero hacer algo por esa pobre gente que en este momento es más mísera que yo”, dijo al coronel. “Yo la miraba”, decía este a la revista italiana “Tempo”, en 1956, “y sentí que sus palabras me conquistaban; estaba casi subyugado por el calor de su voz y de su mirada.” Al poco tiempo vivían juntos, con escándalo del ambiente militar. En los siguientes ocho años, la unión de los dos impulsaría la transformación de un país.
Estuvieron juntos, como se dice ahora, desde ese día y para siempre. No faltan en la crónica las leyendas y los mitos pero, como decía Fermín Chávez, cuando hay Historia, el mito es innecesario. No fue Evita la que levantó a los trabajadores para liberar al coronel el 17 de octubre. No tiene valor alguno la leyenda que la pone a la cabeza de las masas o la hace circular por los gremios, lanzando consignas. Evita no tenía en octubre de 1945 ni la experiencia que ganaría aceleradamente en los años siguientes, ni mucho menos las relaciones políticas y sindicales indispensables.
Hizo todo lo que podía entonces, para lograr la libertad de su compañero, más allá de toda especulación política. Pero no pudo entrar al Hospital Militar ni conseguir el abogado que buscaba para gestionar un habeas corpus y, según parece, fue reconocida por un taxista que la entregó a los heroicos estudiantes que ocupaban la antigua facultad de Derecho en la Avenida Las Heras. Estos la golpearon y Evita se refugió aparentemente en la casa de su amiga, la actriz Pierina Dealessi.
Tuvo que seguir los acontecimientos por radio y, sólo después de medianoche pudo reunirse con Perón.
Pero no necesitaba de aventuras para convertirse en lo que fue después. El odio hace decir al embajador de Videla, Américo Ghioldi “Todo lo que Eva Perón es resulta del poder dictatorial. No hay ningún aporte personal. Un robot electrónico habría cumplido parecidas funciones. La llegada a la Casa Rosada es su solo camino de Damasco que la convierte de una doña Nadie en 1943, en una Reina en 1946”. Nuestro Fermín, quien cita al maestro socialista, responde que “en la historia, como en la vida misma, nada se crea ex nihilo. Por eso es que resulta casi una tontería sociológica esa observación... Sin Evita Duarte no podía haber Eva Perón”.
“En cada necesidad, un derecho”, veía, y se entregó a satisfacerlos. Para algunos fue  sólo un “invento” de Perón. Para otros, manejaba a su antojo a un pusilánime coronel. Se entregó a su marido con la misma pasión con que lo hizo a la causa de los desposeídos. Consciente de las debilidades de su instrucción se esmeró en capacitarse.
Se le atribuye resentimiento, por su condición de hija natural y por la pobreza de sus primeros años. De ahí habría surgido su gusto por las joyas y la ropa suntuosa y el odio a las familias patricias. Pero éstas no la detestaron menos, y en todo caso, las veía, acertadamente, como las enemigas de Perón y de sus grasitas. Con respecto a la frivolidad de sus atuendos -tenía menos de treinta años entonces- terminó abandonándola cuando podía ser un inconveniente para su quehacer social.
La política social impulsada por Perón tenía mucho que ver con sus expectativas reivindicatorias. No se trataba de acompañar al Coronel en una aventura política personal, sino de hacerlo en una patriada con un contenido social cuya coincidencia con sentimientos muy profundos de Evita se fue haciendo consciente.
A poco de asumir el gobierno constitucional, se instaló en una oficina en el Correo Central, pero fue su traslado a la antigua Secretaría de Trabajo y Previsión, en septiembre de 1946, lo que comenzó su proyección política. El accionar del Movimiento Obrero Organizado, al que Evita no era ajena desde 1946, atendía las postergadas necesidades de los trabajadores sindicalizados. Pero el inmenso número de marginales, de ancianos que no habían trabajado nunca dentro de un sistema conveniado, de madres solteras, de niños sin padres, y de tantos otros, que no estaban cubiertos por la legislación que protegía a los trabajadores, encontró solución a sus dramas, primero en la Secretaría y, más adelante, en la Fundación.
En sus entrevistas cotidianas con los pobres y los trabajadores, con los ancianos y las mujeres humildes -que concluían siempre con la satisfacción de las demandas- fue adquiriendo una experiencia que consolidaba su personalidad política. Sus primeros discursos -vacilantes se fueron perfeccionando, hasta culminar arrolladoramente con el que pronunció el 17 de octubre de 1948. La Compañera Evita, se convertía poco a poco en la referente de los trabajadores y los dirigentes gremiales encontraban en ella un liderazgo interno.
Su liderazgo político, complementaba al de Perón, cubriendo las espaldas del Líder, y sin competir con él. Al mismo tiempo, nutría su natural agudeza política que la iba convirtiendo en única e imprescindible interlocutora de Perón, aislado en la soledad del poder.
La sanción de la ley 13010 de sufragio femenino la tuvo como directa: El 27 de enero siguiente, habló por radio, diciendo: “La mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad de derechos, ya que se pidió y se obtuvo, casi espontáneamente, esa igualdad en los deberes.”
El 9 de septiembre de 1947 se sancionó la ley, que establecía que “las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o les imponen las leyes a los varones argentinos” y que fue votada por unanimidad. El 23, ante una Plaza de Mayo colmada de nuevas ciudadanas, Evita afirmó que le temblaban las manos “al contacto con el laurel que proclama la victoria [...] Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas”.
Fue la pareja presidencial la que lanzó el rumor acerca de la fórmula Perón-Eva Perón para las elecciones de 1951. En otra parte hemos analizado el tema, pero en síntesis: Perón y Evita trataron de taponar la candidatura a vicepresidente ante posibles sorpresas. (También en otra parte hemos comentado la desconfianza del General hacia lo que Sarmiento llamó La precaución inútil. Y los argentinos de 2008 a 2010 han aprendido de su peligrosidad) Las resistencias -sobre todo en el Ejército- no parecen haber tenido fuerza para oponerse. Muchos se entusiasmaron con lo que en realidad no habría sido otra cosa que una maniobra distractiva del Líder y su principal colaboradora, y la propia Evita debió impresionarse con la masiva demanda del Cabildo Abierto del Justicialismo. En realidad, con la vicepresidencia, estaba lejos de ganar espacio o poder. Siendo Evita era mucho más.
Los primeros síntomas de su enfermedad fueron el acicate que la impulsó a aprovechar hasta el último segundo de lo que le restaba de vida. La actividad febril de los meses siguientes superó con creces lo que había sido su ritmo de trabajo anterior.
El 6 de noviembre de 1951 fue sometida a una tardía operación, a cargo del destacado cancerólogo norteamericano George Pack. Cinco días después, mediante una excepción especial a las leyes electorales votada por el Congreso, pudo votar -¿como no iba a hacerlo?- en las primeras elecciones en que lo hacían las mujeres.
El 1º de mayo de 1952 habló por última vez desde el histórico balcón: “Mis queridos descamisados: Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del Pueblo; otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de Octubre de 1945, para dar la respuesta al Líder del Pueblo, que esta mañana al concluir el mensaje dijo: ‘Quienes quieran oír que oigan; quienes quieran seguir que sigan.’ Aquí está la respuesta mi general. Es el Pueblo trabajador, es el Pueblo humilde de la Patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el Líder del Pueblo, porque ha levantado la bandera de la redención y de la justicia de la masa trabajadora.
[...] Compañeros, compañeras: otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy, como mañana. [...] Yo saldré con el Pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del Pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista, porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora”.
 Recuerda Marysa Navarro que “El día antes de morir, cuenta Perón, lo mandó llamar porque quería hablar a solas con él. Se sentó sobre la cama y ella hizo un esfuerzo por incorporarse. Su respiración era apenas un susurro: ‘No tengo mucho por vivir -dijo, balbuceante–. Te agradezco lo que has hecho por mí. Te pido una sola cosa más... No abandones nunca a los pobres. Son los únicos que saben ser fieles”… A las ocho y veinticinco, una hora que miles de argentinos recordarían por muchos años, dejó de respirar.
Tenía treinta y tres años
La ausencia de Evita dejaría en un enorme vacío a Perón. El Líder había tenido en su mujer a su invalorable colaboradora, a su persona de confianza, a la interlocutora que paliara la soledad del poder. Y también un vacío afectivo, que los adulones tratarían de aliviar inventando distracciones que ayudaron a reducir la tradicional capacidad de trabajo del presidente. Sin caer en explicaciones psicologistas de los hechos históricos, que en la Argentina de 1952-55 se desarrollaron por sus propias causas y su propia dinámica, puede afirmarse que Perón, aunque seguía siendo el mismo, sintió el impacto en su entusiasmo y en su fuerza.
Viejos peronistas que la conocieron de cerca imaginan que con ella no hubieran ocurrido los trágicos hechos de 1955. Los montoneros, en su momento, la imaginaban opuesta revolucionariamente a un Perón conservador y firmarán que si “viviera, sería montonera”. Conociéndola y sabiendo su absoluta identificación con el Conductor, es fácil suponer que sería peronista.
¿Tiene sentido en Historia especular sobre lo que pudo ser? Si la Historia no es lo que pasó antes, sino lo que empezó entonces, continúa hoy y se proyecta al futuro, si como decía Jauretche, entendemos que somos eslabones de una cadena que no empezó, ni terminará, con nosotros, lo que queda es comprender ese pasado y, para quienes compartimos los ideales de quien ha sido justamente consagrada como Mujer del Bicentenario, cumplir con su profecía: “Yo se que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la Victoria.” (Agencia Paco Urondo)

26.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado por Tiempo Argentino)
Hace 62 años nacía la Escuela de Enfermeras. Tuvo 858 egresadas y 430 especialistas. Estudiaban manejo, Anatomía y Doctrina Peronista. Su competencia contra la Cruz Roja y el intento del golpe del ’55 por borrarlo todo.
Tenían el día organizado “para cultivar el espíritu, la mente y las condiciones físicas”. Se despertaban al alba, hacían gimnasia, se duchaban y tomaban clases teóricas. Incluían Anatomía, Fisiología y también Doctrina Peronista. Almorzaban “respondiendo a un régimen alimentario científico”. Volvían a hacer deporte y se retiraban a limpiar su cuarto, “bajo el más estricto aseo”, sus tres uniformes reglamentarios, y su alma: “antes del sueño reparador” debían realizar “un examen de conciencia, preguntándose qué han hecho para la felicidad de la comunidad y de la patria”. No podían mentir. Estas eran algunas de las normas que cumplieron las mujeres, de entre 16 y 21 años, que se sumaron a la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón. Esta verdadera milicia sanitaria fue creada a principios de 1948 y llegó a formar 858 enfermeras y 430 especialistas, cifra récord para la época. Pero el sueño dorado duró poco: con el golpe del ’55, las persiguieron, les allanaron las casas y les quemaron hasta los uniformes. Su historia fue silenciada hasta hoy.
En su mayoría eran chicas humildes, a las que no les importaba nada más que “servir a su pueblo”. Todo lo que pudieran hacer, para ellas, era poco, porque la escuela significaba “la dignidad, la vida”. El rigor era lo de menos. Así lo recuerda María Luisa Fernández, en diálogo con Tiempo Argentino: “Abnegación, desinterés y amor, esa era la frase de Evita. Y nosotras lo vivíamos así, no se nos ocurría cuestionarlo” (ver recuadro).
Lo mismo cree Nilda Cabrera, egresada de la escuela en 1951: “En nuestras vidas no habíamos ido ni a La Salada –relató a este diario–. Era un sueño para nosotras. La primera vez que me subí a un avión fue para ir a Ecuador. Después a Perú. Y nos recibía el presidente del país” (ver recuadro).
Por eso se sentían elegidas, por conocer países latinoamericanos y europeos, príncipes y presidentes. Sentían que las habían transformado y, en definitiva, ese era el objetivo de la Escuela: formar “misioneras de paz”, siempre “dentro de la norma disciplinaria”. Así lo explicó Adelina Fiora, la primera regenta: “muchas venían de hogares muy humildes y desconocían por completo el sentido de la disciplina, indispensable para el estudio que emprendían. Se me ocurrió que una manera de enseñarles a organizarse era izar y arriar la bandera en el patio. Tal como hacen en la escuela primaria y secundaria.” Y funcionó.
La idea tenía dos fuentes de inspiración muy concretas: el justicialismo, de raíz socialdristiana, y el proyecto del médico Ramón Carrillo para cambiar el mapa sanitario argentino. En 1945, por ejemplo, en la provincia de Jujuy, se morían 300 bebés de cada mil que nacían. Carrillo sostenía que debía formar a 20 mil enfermeras profesionales, para el cuidado de la población civil, pero también para la defensa nacional en casos extremos, como guerras y catástrofes. En su “Plan Analítico de Salud Pública” (1947) sostuvo que por medio de la medicina asistencial, la sanitaria y la social podía cambiarse la realidad.
Y el plan se puso en práctica. Hasta ese momento, la escuela de enfermería más conocida, tal vez, era la de la Cruz Roja Argentina. Para el peronismo, ninguna de las dos servía: eran del sistema capitalista. Bajo los parámetros de Eva y Carrillo, las alumnas debían tener otros principios: “No creen ofrecer limosnas, no entienden que van a regalar ayuda a los pobres: están regidas por el concepto justicialista, que constituye la base de la entidad central a la que pertenece. No esperan el llamado de los necesitados, se dedican organizadamente a buscar a quienes necesitan auxilio”, detalla una publicación de 1949, de la propia escuela. Para las alumnas era sencillo: la Cruz Roja era para la aristocracia. “Era gente de dinero, de doble y de triple apellido. Se anotaban para casarse con un médico. Nosotras éramos el Pueblo, las grasitas”, explica María Luisa. Grasitas o no, tenían que pasar exámenes, bolillero de por medio “Llegábamos re nerviosas”, agrega.
El programa se considera de los más completos del momento: en primer año tenían Anatomía y Fisiología, Semiología (Médica), Higiene y Epidemiología General, Defensa Nacional, Historia de la Enfermería y Moral y Doctrina Peronista. En segundo: Enfermería Quirúrgica, Enfermería Clínica, Primeros Auxilios, Medicina Social y Doctrina Peronista. Y en tercero: Obstetricia y Ginecología, Infecciosas, Puericultura y Pediatría, Dietética y Arte Culinario, Neuropsiquiatría y Doctrina Peronista. Además, podían optar por estudiar un año más y recibirse como especialistas en Anestesia, Hemoterapia, Laboratorio y Asistencia Dental, entre otras. Resulta evidente que la única materia que se repetía año tras año era Doctrina Peronista. El objetivo era muy concreto, formar enfermeras, pero justicialistas: “la alumna es preparada para el civismo –remarcaban los escritos–, pues con la conquista de los derechos políticos de la mujer, adquiere gran importancia la capacitación de la juventud femenina en ese campo”. Se buscaba revolucionar la enfermería y el país. Como consideraban que no había material de formación suficiente, la escuela contaba con un equipo auxiliar de taquígrafas. De esa manera, se tomaba nota de las clases, para preparar los apuntes que después repartían en forma gratuita. Igual que los uniformes (reglamentario interno, de labor y de gala) y que las habitaciones individuales para las que venían del interior y la comida.
“Todo era revolucionario –sostiene Nilda–. Nos enseñaban a manejar, motos, jeeps y ambulancias.” Es que a su cargo tenían 200 motos, los jeeps blancos, equipados con carpas, camillas y botiquines y las varias “ambulancia-hospital”, una suerte de motor-home, con diez camas en su interior y una cabina de operaciones. Contaban también con equipo para realizar transfusión y oxigenoterapia. Tenían, además, hasta perros amaestrados, que transportaban botiquines de aluminio.
“La disciplina era una cosa que se nos inculcaba mucho –detalló Delia Maldonado–. La primera lección que se nos dio fue la de saludar siempre al paciente. Y preguntarle cómo se sentía. Jamás se prendían las luces de la sala ni se despertaba a los pacientes batiendo las manos o gritando.”
Así se los había pedido la propia Evita, el 14 de septiembre de 1950, cuando la Escuela se incorporó a la Fundación Eva Perón. “En este acto le prometo al Presidente –sostuvo– que vamos a formar muchas enfermeras para ofrecerles a la patria, mujeres sacrificadas, capaces y dignas del pueblo argentino. Ustedes nunca podrán saber lo mucho que las quiero, nunca podrán comprender el profundo cariño que siente su presidenta hacia todas sus colaboradoras, nunca podrán comprender el amor entrañable y la satisfacción enorme que siento cuando veo una enfermera de la Fundación. Este afecto nace porque ustedes son artífices de esta gran obra, porque ponen no sólo el trabajo incansable sino el espíritu, porque colaboran conmigo para demostrar a nuestro presidente y al Pueblo de lo que somos capaces las mujeres argentinas, cuando amamos y trabajamos.”
Los deseos de Evita se apagaron con su muerte. No pudo, como hubiera querido, verlas egresar, ni darles sus diplomas, aunque algunos llegó a firmarlos. “Ella nos creó, pero como enfermeras, no pudimos hacer nada –dice Nilda, quien todavía conserva el título con la rúbrica de Evita (ver foto)–. Tuvimos mucho dolor, lloramos mucho.” Ese, tal vez, fue el prólogo de la tragedia: con el golpe del ’55, las enfermeras fueron perseguidas, allanaron sus casas, quemaron sus uniformes, sus apuntes y hasta los legajos de los hospitales. “Se vivió todo el odio”, resume María Luisa (ver recuadro). “Ese día –agrega Nilda– empezamos a ver los aviones, los médicos corrían como locos. Yo trabajaba en el Policlínico San Martín, al rato empezaron a abrir puertas y se robaron todo: vajilla, nebulizadores, aparatos de presión. Todo. Fueron a mi casa, y mi mamá les tuvo que dar hasta las fotos. Pobrecita, estaba muy asustada.”
Con la dedicación y el esmero que sólo el odio rumiado durante años puede dar, los militares llegaron, incluso, a quitar una placa de un monumento que homenajeaba a dos enfermeras. Todavía hoy se lo puede ver en la avenida Costanera. Al fijar la vista se ve a dos mujeres, como recortadas por las llamas, sobre las alas de un avión. Son Amanda Allen y Luisa Komel.
El 27 de septiembre de 1949, las enfermeras volvían en avión de Ecuador, adonde habían viajado para socorrer a las víctimas de un terremoto. Cuando estaban por llegar a la base de Morón, la máquina empezó a incendiarse. Dicen que, para ahogar el pánico, cantaron “Los muchachos peronistas”. Evita había querido recibirlos. Así lo recordó su hermana Erminda Duarte: “Querías ser la primera en darles la bienvenida. En abrazar a las abnegadas muchachas. Y de pronto la noticia: el avión había caído. El pueblo que te acompañaba permaneció en un silencio consternado. Y de pronto te sacudió un llanto sin consuelo.”
La angustia por las cuatro muertes y los heridos fue tanta que decidieron homenajear a las enfermeras con el monumento que, incluso hoy, algunos creen que es por el accidente de LAPA. Pero no. Así como los golpistas prohibieron hasta la mención de Perón y el peronismo, sacaron la placa que recordaba a las “misioneras de la paz”, al “cuerpo de samaritanas”, a las mismas que con su relato empiezan a reconstruir esta historia. Silenciada, hasta hoy, por la intolerancia.
 
(Agencia Paco Urondo)
 

23.07.2010

Avellaneda, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) El viernes 16 de julio se firmó el Acta de Compromiso del Programa de Alfabetización "ENCUENTRO" en el salón de actos Eva Perón. Los cros de La Fábrica Emprendimiento Productivo y Cultural- Movimiento Evita, que impulsamos El Programa de Alfabetización y hoy nos encontramos terminando los estudios primarios, formamos parte del acto porque estamos convencidos que con el proyecto Nacional y Popular que encarnan los Cros Nestor y Cristina Kirchner hemos avanzado en la recuperación de nuestros derechos, y en particular, el de la educación.
 
Contamos con la Presencia de la Prof. Delia Méndez, por la Dirección de Adultos del Ministerio de Educación Nacional, el Lic. Horacio Bouchoux por la Dirección Provincial de Políticas Socioeducativas, dependiente de la Dirección Gral de Cultura y Educación de la Pcia de Buenos Aires y el Intendente de la Municipalidad de Avellaneda, Ing. Jorge Ferraresi, quienes se comprometieron a trabajar en conjunto con las Organizaciones Sociales dicho Programa. El Programa está dirigido a jóvenes y adultos que no han logrado alfabetizarse aún, acercándolos de este modo, a la terminalidad de la educación básica y a la inclusión que garantiza el ejercicio de los derechos para todos y la felicidad del pueblo.
Movimiento Evita: Magdalena 51 Villa Dominico, 154 439 2380, Facebook: La Fabrica Avellaneda (Agencia Paco Urondo)

20.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) Las corrientes profundas de una sociedad no tienen por qué ser mayoritarias, se proponen ser intensas y visibles. Estos dos conceptos, visibilidad e intensidad, han cobrado vuelo en el lenguaje político contemporáneo. Hay una moral de las minorías activas que actúan con concentrado despliegue de identidades. Esto puede dar lugar a expresiones urbanas características: se llaman marchas de orgullo. Hace tiempo que han abandonado los ocultos bastidores. Puede decirse que ha culminado la sigilosa gesta que está en el centro de monumentos literarios como En busca del tiempo perdido, de Proust. Allí se consideraba la homosexualidad como una secta secreta, un arte del lenguaje que recorría calladamente la historia misma de la humanidad. En los grandes conglomerados humanos postindustriales, la visibilidad y el cambio de nombre de la “secta secreta” propone nuevos temas existenciales, estéticos y jurídicos. Otro nombre propio, movimiento gay, surgido hace varias décadas en California, permite ahora sacarlo de los contextos prejuiciosos que tenían las otras denominaciones, aunque con el tiempo se encontrarán palabras sin duda más apropiadas que este fantasioso vocablo.

Al hacerse visible la cuestión de las libertades en cuanto a la preferencia sexual, inevitablemente se desplazaría la cuestión a un deseo de ampliación en el régimen jurídico del matrimonio. Todo movimiento social, moral o intelectual largamente forjado en las trastiendas de la sociedad procura garantías últimas en el ordenamiento legal. Se torna lenguaje público a costa de no evitar, en el caso del matrimonio de personas de sexo semejante y en el de la homopaternidad, cierta paradoja muchas veces señalada. Es que la institución matrimonial, cuyas mutaciones notorias durante el siglo XX la convirtieron en una forma plástica que mal ocultaba sus propias miserias, se reforzaría ahora en su estructura tradicional, aunque por la vía de la admisión plena de nuevos componentes ajenos a su figura clásica. La característica paradojal de los nuevos movimientos de renovación de la sensibilidad amorosa occidental es la de transitar por capítulos que refuerzan formas en muchos casos ligadas al orden tradicional.
Sin embargo, suponen una dirección de la historia pública hacia una creciente secularización, esto es, un crecimiento de la autonomía y autocreación de la existencia. Esta inclinación fue resistida por la Iglesia desde tiempos muy remotos, pero siempre en medio de diversas dificultades. Siempre habrá una última secularización que los mandos de la Iglesia resistirán. Pero en el seno de la milenaria congregación siguen actuando conciencias religiosas contrapuestas, una de las cuales desea recrear la experiencia sagrada originaria, en medio de un dramático autoexamen que consiste en asociar dolor a pensamiento; y otra percibe el oficio sacerdotal como un control de las pulsiones, con la oscura satisfacción de ejercerlas en privado. Vista conceptualmente, la pedofilia es el motor activo de una dialéctica entre un mundo anímico convulsionado y la fundación de las instituciones disciplinarias de la fe, que garantizan un dolorido goce institucional, patética y oscuramente atractivo. El misticismo cristiano surge en verdad de ambas corrientes, aunque parezca más sincera la que emana de la conciencia amorosa metaforizada, es decir, la que habla estrictamente con el lenguaje de la sacralidad del sacrificio místico real para decir lo insondable del amor.
La conmovedora fábula de Dostoievski en Los hermanos Karamazov sobre el Gran Inquisidor revela bien la naturaleza del corazón partido de la Iglesia, entre sus arcaicos postulados experienciales y su burocrático ordenamiento institucional. El primero sigue conservando valor profético y este último depende de una ética paternalista, de una caridad que no siempre oculta su carácter inquisitorial sobre los pobres. El poder inquisitorial no necesariamente se resuelve con prácticas coercitivas, pues su dominación se basa en la administración de un sentimiento que en última instancia es recóndito y de naturaleza metafísica: lo sagrado como enigma. La infinita soledad que subyace en esta apertura del ser es contenida por instituciones que manejan símbolos interesantes pero congelados, y se presentan como una solución absolutoria y reconfortante para suturar la grieta inconsolada de las conciencias.
El papa Ratzinger es un intelectual conservador –a nuestro juicio menos que Bergoglio, y más ilustrado que éste– que se expresa en el lenguaje básico del racionalismo tradicionalista. En un antiguo diálogo con Jürgen Habermas, Ratzinger casi explica más convincentemente que el filósofo alemán el papel de “la luz de la razón”, a la que le ve significado divino, aunque se muestra comprensivo hacia la secularización occidental. En sus encíclicas, sobre todo en Spe salvi –“salvados en la esperanza”–, con citas a la “dialéctica negativa” de Adorno y al propio Dostoievski, y no sin un toque kierkegaardiano, Ratzinger critica implícitamente al Gran Inquisidor y habla el lenguaje de las “estructuras”, aunque para señalar que a éstas les falta una “plusvalía”, que sólo puede proporcionar la oración, en su trascendente complejidad.
Cierto que estas palabras (y las Encíclicas seguramente surgen de una compleja redacción colectiva, y en ésta han metido mano, quizá, clérigos con estudios actualizados de filosofía) no superaron luego la prueba que ofrece el accionar efectivo de la Iglesia en el mundo. Teología en sí misma conservadora, cuando se convierte en pronunciamientos sociales efectivos, puede revestirse con las peores leyendas de dominio y arbitrariedad persecutoria de las que no se han privado históricamente las jerarquías religiosas.
Así, consiguen ponerse a la par de las realidades eclesiásticas más biliosas y crasas del mundo, como lo hacen en la Argentina, que sin embargo contó con los ministerios estimables de un obispo como Angelelli y de sacerdotes como Carlos Mugica y Jorge Galli, cuyos recordados ejemplos se prologan en muchos curas que comienzan a hablar ahora un lenguaje libertario dentro de los legados de la fe. En cambio, el lenguaje de las tinieblas que emplea Bergoglio, jefe político flamígero y mohoso, gesticulante desencajado, progresivamente fue agregando un modo demonológico a su probada oratoria, que antes supo ser demagógicamente melosa y exhibe ya la forma más disminuida de las prácticas pastorales en el país. Se percibe hasta qué punto llega al corazón más oscuro de una biopolítica, aunque parezca que trata cuestiones teológicas.
Esgrimimos este conocido concepto de la filosofía política francesa de la última mitad del siglo XX –biopolítica–, para significar que se despliegan en el mundo vastos procesos de control de la vida, a través de tecnologías médicas masivas, cartillas de organización de los intercambios vitales y mecanismos de vigilancia poblacionales. Es que las luchas sociales y políticas argentinas son cada vez más “biopolíticas”, entendiendo este concepto como una crítica a los lenguajes políticos dominantes, que no perciben el modo en que las luchas anteriores y las del inmediato presente se están diferenciando. En efecto, las encrucijadas políticas ya vividas, en torno de las retenciones agropecuarias o la ley de medios, se caracterizan por ser conflictos clásicos, entre una visión de la competencia del Estado para promover intereses colectivos y la percepción privada de rentas financieras extraordinarias o rentas simbólico-mediáticas monopolizadas sobre el fondo del lenguaje social común.
En cambio, el matrimonio entre personas de igual sexo y, aunque parezca caprichoso, el conflicto en torno de la explotación minera a cielo abierto son diferendos nuevos que hacen a la cuestión biopolítica, ya que este término fue empleado. Los reclamos en cuanto a una minería responsable apuntan estrictamente a la cuestión de la organización de la vida, con sus componentes productivos y de preservación de las fuentes naturales del hogar humano. La movilización por el matrimonio con un nuevo cuño subjetivo y parental, como en el caso anterior, invita a nuevas hipótesis de relación entre los legados naturales biologizados y las formas contractuales históricas que cíclicamente se ponen en debate. En ambos casos, en el debate sobre la estructura matrimonial o la estructura de la relación económica con las fuentes naturales cuya existencia y sentido están a la escala de la humanidad en su conjunto, se desea –aunque son minorías activas los que reclamen– que la vida se exprese con nuevos puntos de equilibrio entre la naturaleza y la historia, la economía empresarial en gran escala y la economía justa, la forma familiar cerrada y las redes familiares abiertas, la razón biológica y la razón cultural, los derechos particulares y los derechos culturales, el pensamiento científico y el pensamiento mito-poético.
El país se encuentra en estos grandes debates cuya resolución adecuada hará crecer la nueva imaginación democrática. También sobre “los pobres”, o “los esclavos modernos”, se cierne el debate de conceptos emancipadores o biopolíticos. La misa de Bergoglio en la Estación Constitución –nada menos– llama la atención sobre realidades sociales inadmisibles, pero las expone con la marca de la demonología. Pensar demonológicamente es pensar sin subjetividad operante, reemplazando la alegría de la reflexión por el escándalo oportunista. Pensar demonológicamente es pensar sin lograr aprehender el objeto interno de las pasiones, sin diferenciar crítica de venganza, sin diferenciar protección social de libertad, sin ver lo que le debe la teología a la historia y lo que ésta puede reclamar en términos de pensar la sed de lo sagrado que habita en todo ser.
* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional. (Agencia Paco Urondo)

07.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) A continuación, todos los cuadros del Salón de Heróes Latinoamericanos, que pueblan la Planta Baja de la Casa de Gobierno de la República Argentina (Casa Rosada). Debajo de cada héroe, una ficha sintética sobre su vida. La fotógrafa es Analía Garelli.

Túpac Katari (Ayo Ayo, Bolivia 1750 - La Paz, Bolivia 1781) Indígena aymará, quien junto a su esposa Bartolina Sisa lideró en el Alto Perú el levantamiento indígena más importante. Requirió de la lucha constante de dos virreinatos durante dos años.

Getúlio Dornelles Vargas (São Borja, Brasil 1883—Rio de Janeiro, Brasil 1954) Abogado y cuatro veces presidente de Brasil. Promovió los derechos de los trabajadores, la intervención estatal, el nacionalismo económico y la industrialización. Le decían el "padre de los pobres". Promovió el ABC, unión aduanera entre Argentina, Chile y Brasil, proyecto que se frustró debido a su muerte.  

 Emiliano Zapata (San Miguel Anenecuilco, Morelos, 1879 – Chinameca, Morelos, 1919). Conocido como el Caudillo del Sur, fue uno de los líderes militares más importantes durante la Revolución Mexicana, comandó un importante ejército durante la revolución, el Ejército Libertador del Sur. Junto a Villa, ocuparon la capital mexicana.

José Gabriel Condorcanqui Noguera, Túpac Amaru II  (Tinta, Perú 1738– Cuzco, Perú 1781) Probable descendiente del Inca Tupac Amaru I, 'indio' noble y adinerado dedicado al comercio, líder que encabezara la mayor rebelión de corte indigenista e independentista en el Virreinato del Perú. Fue el primer revolucionario de América en pedir la libertad incluyendo a la población de origen africana. La represión exterminó la clase indígena noble.  

Omar Torrijos (Panamá, 1929-1981) Militar y político panameño. Tomó el poder en 1968, derrocando al presidente Arias. En 1972 se constituyó en jefe de la Revolución Panameña. Sus banderas fueron la recuperación de la zona del Canal, la guerra a la pobreza, a la incultura y al subdesarrollo, la defensa de los recursos naturales, la autodeterminación, la reforma agraria y la nacionalización de las empresas básicas. En 1977 firmó un tratado con el presidente de los Estados Unidos, Carter, por el cual Panamá recuperaría el Canal en 1999. Murió en un accidente aéreo, el cual es considerado un atentado de la CIA.

 Francisco Solano López (1826-1870) Segundo Presidente constitucional de la República del Paraguay entre 1862 y 1870 quien promovió el desarrollo económico del país. Durante la Guerra de la Triple Alianza se desempeñó como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, presidente y jefe supremo de la nación paraguaya. Murió durante la resistencia

Gral. Antonio José de Sucre y Alcalá (Cumaná, Venezuela 1795 - Berruecos, Colombia, 1830). Luego de luchar por la independencia de su patria, Bolívar lo designó Jefe del Estado Mayor de su ejército e intervino en la liberación de Quito. Llegó al Perú en 1823 y organizó las tropas para la campaña final de independencia que culminó con la victoria de Ayacucho. En la misma, inició la ofensiva final al grito de “A paso de Vencedores”. Prosiguió su campaña hasta el Alto Perú, al que convirtió en la República de Bolivia.  

Joaquín José da Silva Xavier  Tiradentes (Minas Gerais, Brasil 1746- † Río de Janeiro, Brasil 1792) Considerado el Patrón Cívico de Brasil, denunció tempranamente la explotación del Brasil por parte de la metrópoli y promovió la creación del primer movimiento de independencia de Brasil, la “Inconfidencia Minera”, a la cual se unieron los colonos explotados. La conspiración fue delatada.  

Augusto César Sandino (Niquinohomo, Nicaragua 1895- † Managua, Nicaragua 1934) Guerrillero y líder campesino nicaragüense. Luchó durante los años ’20 del siglo XX contra la invasión de las tropas norteamericanas y en defensa de la soberanía del país. Una vez retirado el ejército norteamericano y en plenas negociaciones por un proceso de paz, fue asesinado por la Guardia Nacional en manos de Anastasio Somoza. 

 José de San Martín  (Yapeyú, Corrientes 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 1850). Militar y político argentino, considerado el Padre de la Patria y Libertador de América del Sur. Creador del Regimiento de Granaderos a Caballo, consolidó la independencia argentina de la colonización española. Con el Ejército de los Andes liberó Chile y Perú donde fue designado Protector. Murió en el exilio en Francia. 

 Óscar Arnulfo Romero y Galdámez (Ciudad Barrios, El Salvador; 1917 –San Salvador, 1980) conocido como Monseñor Romero, fue un sacerdote católico salvadoreño y el cuarto arzobispo metropolitano de San Salvador (1977-1980). Se volvió célebre por su predicación en defensa de los derechos humanos y murió asesinado en el ejercicio de su ministerio pastoral.
 
Antonio de la Santísima Concepción Nariño y Álvarez (Santafé de Bogotá, 1765 - Villa de Leyva, Colombia, 1823). Junto con Miranda y Eugenio Espejo, uno de los precursores de la emancipación americana del Imperio español. También fue uno de los líderes militares y políticos más comprometidos con la insurrección y la independencia en Colombia. Fue el primero en traducir al castellano, en la America Hispana, los Derechos del Hombre y del Ciudadano. También es conocido como 'El padre del periodismo político en Colombia'.

Bernardo O'Higgins  (Chillán, Chile 1778 - Lima, Perú, 1842) Político y militar chileno, tuvo un rol central en la independencia chilena y de América del Sur. Como Director supremo fue el primer Jefe de Estado de Chile independiente, cargo al que renunció para evitar una guerra civil. Además fue Brigadier de las Provincias Unidas del Río de la Plata, General de la Gran Colombia y Organizador de la Expedición Libertadora del Perú. 

 Francisco “Pancho” Villa. (San Juan del Río, Durango, 1876 - Parral, Chihuahua, 1923). Revolucionario mexicano. Campesino pobre, huérfano, con escasa formación y fugitivo, cuando estalló la Revolución Mexicana. Villa se unió a Madero en su lucha contra la dictadura de Porfirio Díaz. Aprovechando su conocimiento del terreno y de los campesinos, formó su propio ejército en el norte de México, con el cual contribuyó al triunfo del movimiento revolucionario. 

 Juan Domingo Perón  (Lobos, Provincia de Buenos Aires 1895 – Buenos Aires, 1974) Militar y político argentino, tres veces presidente de la República. Resumió su programa en tres banderas: justicia social, independencia económica y soberanía política. Es el artífice del Estado de Bienestar argentino, promoviendo los derechos sociales y de la clase trabajadora y amplió el derecho al sufragio a las mujeres. Impulsó la unidad latinoamericana. En 1955 fue depuesto por un golpe de estado militar.

Francisco Morazán (1792-1842) Dos veces presidente de la República de Centroamérica (1830-1839); Jefe de Estado de Honduras (1827-1830), Guatemala (1829), El Salvador (1839-1840) y Costa Rica (1842). Encarna el ideal unionista centroamericano, además de ser uno de los jefes militares más destacados de América Central.

 José María Teclo Morelos Pérez y Pavón (Valladolid, Michoacán, México, 1765 - Ecatepec, México, 1815) fue sacerdote y militar insurgente mexicano, que organizó y fue el artífice de la segunda etapa (1811-1815) de la Guerra de Independencia de México. Fue comisionado por Miguel Hidalgo, como jefe insurgente en el sur de México. Desde 1811, y hasta el inicio de su declive militar en 1814, Morelos, ayudado de muchos lugartenientes, logró conquistar la mayor parte del sur del país y parte del centro. También organizó el Congreso de Anáhuac, el primer cuerpo legislativo de la historia mexicana. Tras varias derrotas, fue capturado y finalmente fusilado.

Ernesto “Che” Guevara (Rosario, Provincia de Santa Fé 1928 –La Higuera, Bolivia, 1967) Médico y revolucionario argentino-cubano, emblema de la lucha socialista. Figura destacada de de la Revolución Cubana que terminó con la dictadura de Fulgencio Batista. Después de luchar en África, ingresó a Bolivia para construir un nuevo foco revolucionario. Allí fue apresado y ejecutado de manera clandestina.  

Víctor Raúl Haya de la Torre (Trujillo, Perú 1895 - Lima, Perú, 1979) Político peruano fundador y líder del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) un movimiento de carácter continental. Candidato a la presidencia en varias ocasiones fue perseguido y pasó gran parte de su vida en el exilio liderando la resistencia a la dictadura. Luego del período dictatorial (1968-1978) es elegido como Presidente de la Asamblea Constituyente de 1978 cuando se elaboró la Constitución de 1979.

Hipólito Irigoyen (Buenos Aires, 1852-1933) Dos veces presidente de la República, fue el primer presidente electo por sufragio universal masculino y secreto, conquista que impulsó a través de su participación en diversas revoluciones armadas. Durante su presidencia se creó la empresa Yacimiento Petrolíferos Fiscales (YPF) y apoyó la Reforma Universitaria que buscó la democratización de la enseñanza. Fue derrocado como consecuencia del primer golpe de estado militar del siglo XX el 6 de septiembre de 1930. Fue detenido y confinado a la Isla Martín García. 

José Julián Martí y Pérez  (La Habana, Cuba, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895) Conocido como El Apóstol, fue político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la  Guerra Necesaria para liberar a su patria del colonialismo español, proceso en el cual sufrió destierros y prisiones. En su libro Nuestra América promovía la unidad latinoamericana. Su compromiso fue permanente y murió en combate.  

Benito Juárez (San Pablo Guelatao, Oaxaca, 1806 – Ciudad de México, 1872) fue un abogado y político mexicano, de origen indígena zapoteca, presidente de México desde 1858 a 1872. Se le conoce como el "Benemérito de las Américas”. Cuenta entre sus méritos la expulsión de la ocupación francesa entre 1862 y 1867.

Manuela Sáenz (Quito, Ecuador, 1793 - Paita, Perú, 1856). Esposa de un comerciante inglés, se convirtió en la compañera de Bolívar, lo acompañó en todas sus campañas y en una ocasión, salvó su vida. Fue llamada ‘libertadora del libertador’. A la muerte de Bolívar, fue desterrada primero a Jamaica, de allí a Guayaquil, a donde llegó en octubre de 1835 y luego a Ecuador. 

Francisco de Miranda (Caracas, Venezuela, 1750 – San Fernando de Cádiz, España, 1816). Considerado como precursor de la emancipación americana del Imperio Español; «El Primer Venezolano Universal», «El Americano más Universal» y el creador de la idea de Colombia como nación. Combatió en tres continentes: África, Europa y América. Aunque fracasó a la hora de poner en práctica sus proyectos, su ideal político perduró y sus ideas independentistas influyeron en destacados líderes de la Emancipación como Simón Bolívar y Bernardo O'Higgins. 

Farabundo Martí (Teotepeque, El Salvador, 1893 -  San Salvador, 1932) Político y revolucionario, fundador del Partido Comunista Salvadoreño (PCS). Frente al golpe de estado de 1931 que frustró la democratización preparó una acción militar revolucionaria que fue vencida con una fuerte represión. Martí, y sus compañeros fueron fusilados y su partido ilegalizado.  
 
José Eloy Alfaro Delgado  (Manabí, Ecuador 1842 – Quito, Ecuador 1912) Dos veces presidente de Ecuador y líder de la revolución liberal de principios de siglo XX. Legalizó el divorcio, construyó escuelas masivamente, instauró la libertad de expresión e instituyó el derecho a la educación laica y gratuita, así como el matrimonio civil. Finalizó la construcción del ferrocarril que unió Guayaquil con Quito.

Salvador Allende  (Valparaíso, Chile 1908 - Santiago, Chile, 1973) Médico y político socialista chileno. En octubre de 1970 asume como presidente por la Unidad Popular. Durante su gobierno nacionaliza la gran minería y varias empresas monopólicas. Inicia una política de distribución de tierras y de importantes avances sociales. El 11 de septiembre de 1973 es derrocado por un golpe militar, encabezado por el General Pinochet, muriendo en su despacho presidencial.
 
Lázaro Cárdenas Presidente de México (Jiquilpán, 1891 - Ciudad de México, 1970). Se unió a la Revolución mexicana, dando comienzo a su carrera militar. Fue presidente en 1934. Creó el Partido Revolucionario Mexicano (antecedente del actual PRI), que gobernó hasta fines de siglo XX. Llevó adelante muchas nacionalizaciones, siendo el petróleo la más importante. Protegió a la población indígena a partir de la reforma agraria y combatir el latifundismo. Nacionalizó los ferrocarriles y fomentó la educación pública moderna.

 María Eva Duarte de Perón (Junín o Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, Argentina; 1919 - Buenos Aires; 1952), conocida como Evita, fue una actriz y política argentina. Como primera dama, promovió el reconocimiento de los derechos de los trabajadores y de la mujer, entre ellos el sufragio femenino y realizó una amplia obra social desde la Fundación Eva Perón. El sentimiento que despertó en la clase obrera argentina no puede ser sintetizado en este espacio.

 Jacobo Árbenz Guzmán (Guatemala, 1913 – México, 1971). Presidente de Guatemala (1951 - 1954). Democráticamente electo fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por la Casa Blanca y la CIA. Defensor del nacionalismo latinoamericano.

José Gervasio Artigas (Montevideo, Uruguay, 1764 - Ibiray, Paraguay, 1850) Caudillo oriental con influencia sobre todo el litoral argentino, constituyéndose en 1815 en el “Protector de los Pueblos Libres”. Otorgó derechos a los indios, dictó un reglamento de tierras para distribuirlas entre los sectores de menores ingresos y defendió las artesanías nativas, poniendo aranceles a la importación de mercaderías británicas. Combatió a los invasores portugueses y a los porteños centralistas. Se carteó con Bolívar y San Martín, coincidiendo con ellos en la necesidad de la Unión Latinoamericana.

Juan José Arévalo Bermejo, (Taxisco, 1904 – Guatemala, 1990), fue un educador y político guatemalteco, considerado por algunos, como el mejor presidente en la historia de Guatemala. Se formó en la Argentina. 
 

Bartolina Sisa. Sin certeza sobre su nacimiento (1750 o 1753), ocurrió en la época más inmisericorde opresión colonialista en los Andes. Se dedicó al comercio de coca y tejidos, desplazándose por las comunidades de La Paz. Esta actividad le permitió liberarse de la condición de servidumbre. Con su esposo Tupaj Katari, tuvieron la ocasión de coincidir con el arriero Condorcanqui y los hermanos Katari, con quienes aunaron sus propósitos emancipatorios. Pusieron en pie de guerra a más de 150 mil indígenas en Perú, La Paz, Oruro, y los valles de Chayanta en Bolivia. El ejército de los Katari-Sisa inició del Sitio de la Ciudad de La Paz. Al estallar la insurgencia, ella era proclamada Virreyna, por el mérito propio que adornada su personalidad. Sisa es traicionada por sus custodios y apresada.

 
Simón Bolívar (Caracas, Venezuela, 1783 - Santa Marta, 1830). Político y militar, fue junto a San Martín el Libertador hispanoamericano contra el absolutismo. Logró constituir la Gran Colombia (Venezuela, Panamá, Colombia y Ecuador). Su proyecto era unificar toda Hispanoamérica incluso invadiendo Brasil para poner fin a la esclavitud que aún regía. Bregó intensamente por la unidad latinoamericana hasta su muerte.
  
Juan Manuel de Rosas (Buenos Aires, 1793 - Southampton, Hampshire, 1877) fue un militar y político argentino, gobernador de Buenos Aires. Durante veinticuatro años mantuvo la unidad nacional a pesar de la dispersión, y logró constituirse en el principal dirigente de la denominada Confederación Argentina (1835-1852). Se batió con las potencias de su época (Inglaterra y Francia) dando lugar al día de la Soberanía en Argentina.
 
Algunas síntesis no son las que finalmente pueron publicadas en el Salón. Consultar antes de publicar. (Agencia Paco Urondo)

07.07.2010

Concepción del Uruguay, Entre Ríos (Agencia Paco Urondo, gentileza de Hugo García) Queridas compañeras queridos compañeros…
Antes que anda agradecer a las autoridades partidarias el haberme honrado con hablarle hoy al General.
El homenaje debe ser todos los días y el mejor homenaje es militar compañeros, militar en el peronismo no es una opción de libre albedrío, en el Peronismo militar es un deber.
Querido General, acá estamos, mas de tres décadas después, inclinados a los pies del pedestal de su memoria en esta fecha que nos marca en ese calendario no deseado, el día de su partida física.
Parafraseando a María Elena Walsh pidiéndole a Evita un 26 de Julio “no descanses en paz alza los brazos, junta a las mujeres todas redimida en pólvora y en renunciamiento”, acá venimos hoy a decirle no descanse General, alce los brazos y desde el balcón de la historia júntenos a todos
Haga desde ahí que corrijamos los errores.
Levante los brazos, para condenarnos, cada vez que intentemos quebrantar la moral y la justicia, la verdad, la lealtad y la doctrina.
Levante sus brazos General cada vez que tomemos el camino de las acciones del interés individual por sobre el interés popular.
Levante los brazos General sentenciándonos, cada vez que nuestro paso no se inmute ante los humildes, los ancianos, los obreros y los niños.
Levante los brazos General y conténganos, dénos fuerzas para mantener los hombros fuertes y la marcha erguida en esta lucha contra los intereses retardatarios de los cipayos internos y del capitalismo foráneo.
Levante los brazos mi General para darnos la claridad y la solidez necesaria en la lucha contra los que no le perdonaron ni le perdonarán jamás a Juan Perón, la Reforma Agraria y el Estatuto del Peón.
Los que no le perdonaron ni le perdonarán jamás el haber gestado la única revolución en paz del mundo y el movimiento de masas mas grande de la América Latina y haber plantado desde esa revolución, lo nacional y popular, el habernos remarcado a fuego el celeste y blanco de la patria, más allá de la tribuna telúrica de un mundial de fútbol.
Los que no le entienden ni le entenderán jamás, que lo mejor que tenemos es el pueblo… y que en las políticas de estado los peronistas gobernamos contra los intereses monopólicos… y no nos perdonan aun General el ser tan peronistas. Y difaman e insultan, desforman los hechos y desinforman.
Hay algunos General que no nos entienden y otros no nos perdonan, la memoria, la verdad y la justicia.
Un resistente hilo de plata une este 1 de Julio, que viene desde aquel en que sólo los imbéciles pensaron que Ud. había muerto…
Desde nuestra pequeñez humana, queremos honrar la heredad de todos los legados… Ayúdenos General, sin Ud. nada ha sido fácil… y como aquella noche, en que el dolor era desgarrante y al llanto de todos se unió ese diluvio, porque el cielo de la patria lloró al General junto a nosotros.
Esa noche desde nuestra orfandad insondable, oímos a José María Castiñeira de Dios decir lo que hoy volvemos a decirle en esta noche General:
“… Porque fuimos su pueblo seremos su milicia.
Porque fuimos sus fieles seremos su custodia…
Hasta que rompa el alba una nueva victoria.”.
Muchísimas gracias.
María Elina Flores, delegada en C. del Uruguay de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Gobierno Provincial de Entre Ríos. (Agencia Paco Urondo)

29.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Agenda de Reflexión) Una historia de película vivida durante la Guerra de la Independencia en el norte argentino. Las cenizas del marqués revolucionario descansan desde hoy en la catedral jujeña.

Juan José Fernández Campero, español de sangre azul, traicionó a su ejército y se unió a los criollos. Nació con un título de nobleza y llegó a tener más de 3 millones de hectáreas. Traicionó a la Corona española en plena batalla, se unió a los patriotas, puso su fortuna a disposición de la causa revolucionaria americana, fue encarcelado y torturado. Murió en Jamaica, a miles de kilómetros de su jujeño Yavi natal. Después de 190 años, el marqués de Yavi es repatriado con honores.
Hoy sus cenizas llegan a la ciudad de San Salvador de Jujuy y podrá descansar definitivamente en la tierra por la que luchó. Tras un acto oficial, la urna será depositada en la Catedral Basílica de Jujuy. La vida de Juan José Fernández Campero parece imaginada por un guionista de cine. Sin embargo, es un episodio verídico de las guerras de la Independencia, que lo tuvo como pieza clave en la defensa del norte argentino.
Sangre azul y revolucionaria
Fernández Campero nació en San Francisco de Yavi, provincia e Jujuy, el 9 de junio de 1777, le tocó convertirse en el cuarto marqués de Tojo (o Yavi) y heredó todos los dominios que abarcaban gran parte del actual norte argentino y sur de Bolivia. Por su condición social, ejerció varios cargos públicos y fue elevado al rango de coronel mayor del Ejército español, a pesar de no tener formación militar. Pasada la revolución de 1810, Campero se encontró, como tantos españoles y criollos de la época, en la difícil situación de seguir siendo fiel al rey de España o sumarse al naciente gobierno patrio. Eso lo terminó de definir durante la batalla de Salta, en 1813.

El 20 de febrero lo encontró como gobernador provisorio de Salta y a cargo del ala militar izquierda del Ejército español, conducido por su compadre, el general Pío Tristán. Ya con las acciones militares iniciadas, Campero decidió retirar sus tropas sin presentar combate, lo cual fue decisivo para el triunfo de Belgrano. Esta acción fue tomada en España como una traición imperdonable a la Corona. Los realistas le hicieron, en ausencia, un consejo de guerra. Lo sentenciaron a prisión perpetua y a partir de entonces se convirtió en una obsesión para los españoles, quienes no descansarían hasta vengarse del noble traidor.
Comandante de la Puna
Ya no había vuelta atrás para Fernández Campero, quien se unió definitivamente al Ejército patriota, en el que se le respetó el cargo de coronel. Con la asunción de Martín Güemes, primo del marqués, como jefe de la defensa del norte argentino, Campero pasaría a ocupar un lugar central en el esquema militar. Al mando de un escuadrón de 600 hombres, sostenido económicamente por su propio bolsillo, estuvo a cargo del flanco oriental de la Puna y la Quebrada de Humahuaca. Se calcula que el marqués aportó a la a la causa revolucionaria alrededor de 200 mil pesos de esa época, una cifra importantísima, más si se tiene en cuenta que el presupuesto anual de Salta era de 180 mil.

El 15 de noviembre de 1816, la guerra patriota sufriría uno de los reveses más sangrientos. La mala interpretación de una orden dada por Güemes a Rojas dejó sin vigilancia la zona de Yavi. Un escuadrón español atacó el pueblo cuando se daba la misa del domingo. En breves minutos una balacera generó pánico y confusión entre los pobladores y el ejército. Rodeado por el enemigo, fueron cayendo los patriotas bajo las armas realistas. El marqués logró montar un caballo, pero al tratar de saltar una zanja, cayó de la cabalgadura y fue tomado prisionero. Ahí comenzará el martirio de Fernández Campero.
Preso y torturado
Tras el desastre de Yavi, los españoles también invadieron Jujuy y Salta. Recién en 1817 Güemes los obligó a retirarse humillados y derrotados. Campero fue encarcelado en Tupiza y en Potosí. Allí fue víctima de terribles torturas y condenado a prisión perpetua. Después de un año de castigos logró escaparse de la prisión, pero fue recapturado y llevado a Lima. Enterados de la grave, dolorosa y humillante situación a la que era sometido, Güemes, Belgrano y San Martín pidieron por su persona y hasta ofrecieron canjes de prisionero. Pero tal era la saña que tenían contra Fernández los defensores del rey de España que se negaron a acceder a las ofertas.
Finalmente, cuando era embarcado rumbo a España, su deteriorada salud empeoró en altamar y fue desembaracado en Jamaica, donde murió el 22 de octubre de 1820 a la edad de 43 años. Fue enterrado en Kingston, la capital de Jamaica. Tras años de luchar para que sus restos sean repatriados, un descendiente de él, Rodolfo Campero, decidió viajar a Centroamérica y cumplir con ese objetivo. El 11 de marzo último, junto a una delegación de funcionarios argentinos, jamaiquinos y de varios países latinoamericanos, exhumaron durante una emotiva ceremonia los restos del marqués y los colocaron en una urna que fue bendecida por un sacerdote y envuelta en una bandera argentina. Así regresó a su Jujuy natal.

Fte. ET [José María Cavalleri]  Texto gentileza de la lista Reconquista Popular (Agencia Paco Urondo)

21.06.2010

Mendoza (ANADig para Agencia Paco Urondo) Cuando dibujaban a Isidoro Cañones (espejo en que pueden mirarse no pocos argentinos) lo hacían con un diablito y un angelito que, dentro de él, competían. Había un Isidoro bueno y uno malo, y a la hora de decidir, luchaban entre sí. Una manera clara de decir lo que han afirmado grandes teóricos, como el francés Lacan, cuando decían que el sujeto (es decir, cada persona) está dividido. Entre el deseo prohibido y la asunción de la prohibición, entre el impulso y la ley, entre la voluntad y la apatía.

En una pareja las desavenencias existen siempre, y sería casi una anormalidad que no se dieran. Cuesta ponerse de acuerdo, aun para pequeñas cosas como qué comer o qué ropa usar. Es obvio que la pareja es una institución nada simple, y que concordar entre sus dos componentes está lejos de ser esperable y natural. Ahora bien, si uno no se pone de acuerdo ni consigo mismo, ni con su personal pareja, ¿cómo podría haber consenso entre 40 millones de personas, como somos los argentinos? ¿Qué verdad podría haber en esa noción idílica del acuerdo entre todos, que algunos creen que sería una bendición política nacional?

El consenso se ha vuelto palabra de moda, por cierto vacua. Está ligado a las imaginerías inconscientes más elementales: aquellas que dicen que lo junto es mejor que lo separado, que lo acordado mejor que lo discordado. Propio de cualquier discurso infantil sobre qué es lo bueno y qué es lo malo. Pero la política juega el destino de los pueblos, no es un juego de niños. Allí no caben imaginerías bobas como las del Gran Acuerdo Universal, ni la de los consensos ideales entre los que piensan diferente. Tales infantilismos se pagan muy caros, generalmente con la Voz del Amo presentada como la de todos a la vez.

El consenso es la muerte de la política. La política, antes de la globalización (digamos, en la Argentina de los años ’50 o ’60) implicaba posiciones diferentes, programas distintos, ideologías diversas. Eso es lo genuino en política: ofrecer opciones diferenciadas, y ejercerlas como tales. No como en la época del menemismo, en que todos recitaban el libreto neoliberal, y daba igual votar al radical Angeloz que al candidato supuestamente peronista. No había política, pues se había renunciado a ésta: se jugaba al consenso, que consistía en que había que administrar y gestionar la privatización generalizada. En eso, todos estaban de acuerdo.

Desde 2003 hubo otra realidad en Argentina, y la política fue recuperada, tras haber sido rechazada totalmente en la debacle de 2001. Es porque reapareció la política que hay hoy antagonismos en el país, algunos razonables y otros artificiosos. Pero, por el bien del país, hay ahora discusión. Hay política, pues hay proyectos diferentes y no se recita desde el Gobierno el libreto neoliberal hegemónico a nivel planetario.

En cambio, la idea de consenso es intrínsecamente antidemocrática. Como es obvio que entre 40 millones no nos ponemos de acuerdo, hacen acuerdo por nosotros unos pocos allá arriba. De modo que se alejan de los mandatos populares, y de la variabilidad y heterogeneidad reales que hay en la sociedad. El consenso ahoga la pluralidad negando las diferencias, e impide la representación efectiva de las diversas voces y opciones que existen de hecho en la ciudadanía. No hagamos, entonces, de la debilidad virtud, y no presentemos la falta de opciones y los acuerdos monocolores como si fueran un gran logro democrático. Por el contrario, el valor de la democracia reside en albergar el abanico de opiniones que hay en la sociedad, evitando los discursos homogeneizantes que son tan habituales en las dictaduras.

El autor es Doctor en Filosofía, profesor de la Universidad Nacional de Cuyo. ANADig, desde Página 12, colaboración Facebook Silvia Goñi (Agencia Paco Urondo)
 

16.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El gran historiador inglés, autor de clásicos ineludibles sobre el siglo XX, examina la crisis actual y los vertiginosos cambios de las últimas décadas en la política global, y retrata el horizonte por venir. Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolución y La era del capitalismo. Esta entrevista constituye su más reciente ejercicio de una visión global sobre los problemas y las tendencias del mundo moderno.
Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?
 
Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad. Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.
 
 
¿Qué más le ha sorprendido?
 
Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no sólo pretendía que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso creyó haber formulado una estrategia y una táctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.
 
¿Puede prever alguna recomposición política de lo que fue la clase obrera?
 
No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formación de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrialización. Pero estos partidos, si tenían éxito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si querían extenderse más allá de una clase reducida, lo hacían como partidos populares, estructurados alrededor de una organización inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso así, había límites para la conciencia de clase. En Gran Bretaña el Partido Laborista nunca obtuvo más del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todavía más un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera débil pero políticamente fortalecida por la gran tradición revolucionaria, de la que se las arregló para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcionó a ella y a la izquierda mucha más influencia. El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habrá mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial político. Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos. El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayoría de la clase obrera es, como dijo el alemán August Bebel, el "socialismo de los tontos": salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto más débil es el movimiento obrero, más atractiva es la xenofobia. En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administración pública británica solía llamar "categorías menores y de manipulación", no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fácil considerarlo como potencial organizable. La única forma fácilmente organizable de esa clase de trabajo es la que está empleada por autoridades públicas, razón por la cual estas autoridades son vulnerables. El tercero y el más importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exámenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero está institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposición a los empleadores a la oposición a juniors de una u otra clase, intelectuales, élites liberales o aventureros. Estados Unidos es un típico ejemplo, pero, si miras a la prensa británica, verás que no está ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez más, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado también te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situación.
 
¿Puede haber nuevos agentes?
 
Ya no en términos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una política de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo, la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar más a la izquierda que los otros, y la masa de pobres e ignorantes. Ambos grupos son esenciales pero quizá sean más difíciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo "si tuviera suerte podría convertirme en una estrella pop". Pero no puede decir "si tuviera suerte ganaría el premio Nobel". Esto es un problema para coordinar las políticas de personas que objetivamente podrían estar en el mismo bando.
 
¿En qué se diferencia la crisis actual de la de 1929?
 
La Gran Depresión no empezó con los bancos; no colapsaron hasta dos años después. Por el contrario, el mercado de valores desencadenó una crisis de la producción con un desempleo mucho más elevado y un declive productivo mayor del que se había conocido nunca. La actual depresión tuvo una incubación mayor que la de 1929, que llegó casi de la nada. Desde muy temprano debía haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal producía una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 parecía afectar sólo a áreas marginales: América Latina en los años 90 hasta la siguiente década, el sudeste asiático y Rusia. En los países más importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareció que la verdadera señal de que algo malo estaba pasando debería haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consideró así. Paradójicamente, llevó a un cierto número de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que había escrito algo de interés sobre una economía moderna y globalizada; no tenía nada que ver con la antigua izquierda: la economía mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho más fácil para la gente que perdió su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y América del Norte, los sectores globales de la economía eran áreas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba. La existencia de la URSS no tuvo efectos prácticos sobre la Gran Depresión pero sí un enorme efecto ideológico: había una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economías emergentes, que realmente ha tenido un efecto práctico sobre la actual depresión pues ayudó a mantener una estabilidad mucho mayor de la economía mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los días en que el neoliberalismo afirmaba que la economía prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayoría en estas economías recién desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ahí, la crisis de 2008 hubiera sido mucho más grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con más rapidez, aunque algunos países seguirán en crisis durante bastante tiempo.
 
¿Qué pasa con las consecuencias políticas?
 
La depresión de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepción de América del Norte, incluido México, y de los países escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento más de votos que en 1932, así que su victoria marcó un cambio en la composición de las alianzas políticas en vez de algo más profundo. En España, a pesar de la situación cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue también un movimiento hacia la derecha, y desde luego ése fue el efecto a largo plazo. En la mayoría de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la política se movió claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no está tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la política no se producirán en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.
 
¿Cree que China continuará resistiendo la recesión?
 
No hay ninguna razón especial para pensar que de repente dejará de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresión, porque ésta obligó a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el país todavía está en las primeras etapas del desarrollo económico y hay muchísimo espacio para la expansión. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta años siendo a escala mundial mucho más importante que hoy, por lo menos económica y políticamente, no necesariamente en términos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el país puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del país como las razones ideológicas continúan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.
 
Pasado un año, ¿cómo valora la administración Obama?
 
La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empezó mal. Si comparamos los primeros cien días de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposición de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdició la ocasión. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no podía reagruparse en el Congreso. No la aprovechó. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.
 
Si observamos el escenario internacional más caliente, ¿cree que la solución de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creíble para Palestina?
 
Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solución, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israelíes. Y no parece que eso vaya a suceder.
 
¿Cree que hay alguna parte del mundo donde todavía sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?
 
En América Latina la política y el discurso público general todavía se desarrollan en los términos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustración. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenómeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adónde conduce eso es otra cuestión, pero todavía se puede hablar el viejo lenguaje y todavía están disponibles las viejas formas de la política. No estoy completamente seguro sobre América Central, aunque hay indicios de un pequeño resurgir en México de la tradición de la Revolución; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que México ha sido integrado a la economía de Estados Unidos. América Latina se benefició de la ausencia de nacionalismos etnolingüísticas y divisiones religiosas; eso hizo mucho más fácil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendió que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de políticas étnicas. Han aparecido movimientos indígenas de México y Perú, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o Africa. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradición laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maoístas en Nepal. Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels vivía aún son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposición. Imagino que en algún momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No sé lo que sucederá en China pero sin duda ellos están pensando en términos diferentes, no maoístas o marxistas modificados.
 
Siempre ha sido crítico con el nacionalismo como fuerza política, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero también ha reaccionado contra las violaciones de la soberanía nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. ¿Qué tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy día?
 
En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violación de la soberanía nacional, o bien, más peligrosamente, es una reafirmación de la creencia en la superioridad permanente del área que dominó el planeta desde el siglo XVI hasta el XX. Después de todo, los valores que occidente pretende imponer son específicamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendrían que ser reformulados en términos diferentes. No estamos aquí ante algo que sea en sí mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo sí entra en él porque el orden internacional basado en Estados-nación ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los países. Sin duda, una vez abolido, el camino está abierto para la guerra agresiva y expansionista. El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engañoso. Es tanto un eslogan político sin contenido, como sucedió a efectos prácticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada específico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia católica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como católico, creías en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prácticas sin importar quién fueras o dónde estuvieras; lo mismo sucedía con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendíamos por "internacionalismo". El Estado-nación era y sigue siendo el marco de todas las decisiones políticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades políticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la política se enmarca en términos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que actúe, sólo una coalición de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islámico sea aquí una excepción, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todavía no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panárabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.
 
¿Cree entonces que hay obstáculos intrínsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nación?
 
Tanto económicamente como en la mayoría de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolución de las comunicaciones creó un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisión que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho más fácilmente que nunca. Incluso las culturas lingüísticas se complementan ahora con idiomas de comunicación internacional. Pero en la política no hay señales de esto y ésa es la contradicción básica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la política fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicación de las masas. Para éstas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralización existen desde hace treinta o cuarenta años, y algunos de ellos con éxito; en Alemania la descentralización ha sido un éxito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalización ha sido muy beneficiosa. Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unión Europea es el ejemplo más evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado análogo a un Estado nacional, cuando yo creo que ésa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reacción específica dentro de Europa. Hubo señales de un Estado supranacional en Oriente Próximo pero la UE es el único que parece haber llegado a alguna parte. No creo que haya posibilidades para una gran federación en América del Sur. El problema sin resolver continúa siendo esta contradicción: por una parte, hay prácticas y entidades transnacionales que están en curso de vaciar el Estado quizá hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados- ¿Quién se hará cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras análogas, de las que hasta ahora sólo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas básicos de cualquier clase de política popular hoy en día.
 
El nacionalismo fue una fuerza motriz de los siglos XIX y XX. ¿Cuál es su lectura de la situación actual?
 
No hay duda de que, históricamente, el nacionalismo fue, en gran medida, parte del proceso de formación de los Estados modernos, que requerían una forma de legitimación diferente del tradicional Estado teocrático o dinástico. La idea original del nacionalismo fue la creación de Estados grandes y me parece que esta función unificadora y ampliadora fue muy importante. Un caso típico fue la Revolución francesa, donde en 1790 apareció la gente diciendo "ya no somos del delfinado o del sur, todos nosotros somos franceses". En una etapa posterior, a partir de la década de 1870, encuentras movimientos de grupos dentro del Estado a la búsqueda de sus propios Estados independientes. Esto, desde luego, produjo el wilsoniano momento de la autodeterminación, aunque por fortuna en 1918-1919 se corrigió hasta cierto punto por algo que desde entonces ha desaparecido por completo, es decir, por la protección de las minorías. Se reconoció que ninguno de estos nuevos Estados-nación era, de hecho, étnica o lingüísticamente homogéneo. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial, la debilidad de los acuerdos existentes fue abordada no sólo por los rojos, sino por todo el mundo, con la deliberada y forzosa creación de la hegemonía étnica. Esto trajo una enorme cantidad de sufrimiento y crueldad y, a largo plazo, tampoco funcionó. Sin embargo, hasta ese período, ese nacionalismo de tipo separatista operaba razonablemente bien. Se vio reforzado después de la Segunda Guerra Mundial por la descolonización, que por su naturaleza creó más Estados; y fue reafirmado aún más a finales del siglo por el colapso del imperio soviético, que también creó nuevos mini-Estados separados, incluidos muchos que, como en las colonias, realmente no habían querido separarse y para los cuales la independencia vino impuesta por la fuerza de la historia. Creo, por otro lado, que la función de los Estados pequeños, separatistas, que se han multiplicado tremendamente desde 1945, ha cambiado. Una razón de ello es que ahora se los reconoce como existentes. Antes de la Segunda Guerra Mundial, mini-Estados como Andorra, Luxemburgo y todos los demás no estaban reconocidos como parte del sistema internacional, excepto por los coleccionistas de sellos. La idea de que todas las unidades políticas existentes, hasta llegar a la Ciudad del Vaticano, son ahora un Estado y potencialmente un miembro de Naciones Unidas es nueva. También está bastante claro que, en términos de poder, estos Estados no son capaces de desempeñar el papel de los Estados tradicionales, no poseen capacidad para hacer la guerra a otros Estados. Se han convertido, como mucho, en paraísos fiscales o bases secundarias para decisores transnacionales. Islandia es un buen ejemplo; Escocia no está muy lejos. La base del nacionalismo ya no es la función histórica de crear una nación como un Estado-nación. Ya no es, por así decir, un eslogan demasiado convincente. En otro momento pudo ser eficaz como medio para crear comunidades y organizarlas contra otras unidades políticas o económicas, pero hoy el elemento xenófobo en el nacionalismo es cada vez más importante. Las causas de la xenofobia son ahora mucho mayores de lo que lo eran antes. Es cultural más que política -ahí está el auge del nacionalismo inglés o escocés de los últimos años-, pero no por eso menos peligrosa.
 
¿No incluía el fascismo esas formas de xenofobia?
 
En cierto sentido, el fascismo era todavía parte de una corriente para crear grandes naciones. No hay duda de que el fascismo italiano fue un gran salto adelante para convertir a los calabreses y umbrienses en italianos; e incluso en Alemania no lo fue hasta 1934 cuando los alemanes pudieron ser definidos como alemanes y no como germanos porque eran suevos, francos o sajones. Ciertamente, el fascismo alemán y el de Europa Central y del Este estaban apasionadamente en contra de los extranjeros -principalmente, pero no sólo-, contra los judíos. Y, por supuesto, el fascismo proporcionaba pocas garantías contra los instintos xenófobos. Una de las enormes ventajas de los viejos movimientos obreros era que ellos sí proporcionaban esa garantía. Esto quedó claro en Sudáfrica: si no llega a ser por el compromiso con la igualdad y la no discriminación de las organizaciones de la izquierda tradicional, la tentación de venganza sobre los afrikaners hubiera sido mucho más difícil de resistir.
 
¿Las dinámicas separatistas y xenófobas del nacionalismo operan ahora en los márgenes de la política mundial más que en el centro?
 
Sí, creo que es probable que eso sea cierto, aunque hay áreas como el sureste de Europa donde ha hecho una gran cantidad de daño. Desde luego, todavía el nacionalismo -o el patriotismo o la identificación con un pueblo específico, no necesariamente definido étnicamente- es un enorme activo para otorgar legitimidad a los gobiernos. Éste es el caso de China. Uno de los problemas de India es que ellos no tienen nada parecido a eso. Obviamente, Estados Unidos no puede basarse en la unidad étnica, pero sin duda tiene fuertes sentimientos nacionalistas. En muchos de los Estados que funcionan correctamente esos sentimientos permanecen. Ésta es la razón por la que la emigración masiva crea más problemas en la actualidad.
 
Ahora que llega tanta gente nueva a Europa y a Estados Unidos, ¿cómo prevé el funcionamiento de las dinámicas sociales de la inmigración contemporánea? ¿Habrá un crisol europeo similar al estadounidense?
 
Pero en Estados Unidos el crisol dejó de serlo ya en los años sesenta. Además, a finales del siglo XX, la migración es muy diferente de la de periodos anteriores, principalmente porque emigrando ya no se rompen los lazos con el pasado hasta el mismo punto que antes. Puedes seguir viviendo en dos, posiblemente incluso en tres mundos al mismo tiempo, e identificarte con dos o tres lugares diferentes. Puedes seguir siendo guatemalteco mientras estás en Estados Unidos. También hay situaciones, como en la UE, donde de facto la inmigración no crea la posibilidad de asimilación. Un polaco que llega al Reino Unidos no se supone que sea otra cosa que un polaco que viene a trabajar. Esto es, desde luego, nuevo y por completo diferente de la experiencia, por ejemplo, de la gente de mi generación -la de los emigrados políticos, aunque yo no fuera uno de ellos-, en la que tu familia era británica, pero culturalmente uno nunca dejaba de ser austríaco o alemán, y sin embargo, a pesar de todo, uno pensaba que debía ser inglés. Incluso cuando regresaban a sus países, no era lo mismo, el centro de gravedad había cambiado. Creo que es esencial mantener las reglas básicas de la asimilación; que los ciudadanos de un determinado país deberían comportarse de determinada manera y tener determinados derechos, que éstos deberían definirlos y que ello no debería quedar debilitado por argumentos multiculturales. Francia, a pesar de todo, había integrado a tantos de sus inmigrantes extranjeros como Estados Unidos, en términos relativos, y ciertamente la relación entre los locales y los antiguos inmigrantes es aún mejor ahí. Esto se debe a que los valores de la República francesa siguen siendo esencialmente igualitarios.
 
Hoy crece la opinión de que la religión ha regresado como una fuerza poderosa en un continente tras otro. ¿Cree que éste es un fenómeno de superficie más que de profundidad?
 
Es claro que la religión -como la ritualización de la vida, la creencia en la influencia de espíritus o entidades no materiales y, sobre todo, como un vínculo de unión de las comunidades- está tan extendida a lo largo de la historia que sería un error considerarla un fenómeno superficial o destinado a desaparecer; al menos entre los pobres y los débiles, que probablemente necesiten más sus consuelos y sus potenciales explicaciones de por qué las cosas son como son. Hay sistemas de gobierno, como el chino, que, a efectos prácticos, carecen de cualquier cosa que equivalga a lo que nosotros consideraríamos como religión. Ellos demuestran que eso es posible, pero creo que uno de los errores de los movimientos socialistas y comunistas tradicionales fue intentar extirpar violentamente la religión en tiempos donde podría haber sido mejor no hacerlo. Después de la caída de Mussolini en Italia, uno de los cambios más interesantes llegó cuando Togliatti dejó de discriminar a los católicos practicantes: hizo bien en hacerlo. De otra manera no hubiera logrado que el 14 por ciento de las amas de casa votasen a los comunistas en los años cuarenta. Esto cambió el carácter del Partido Comunista Italiano, que pasó de ser un partido leninista de vanguardia a un partido de clases de masas o un partido popular. Por otra parte, es cierto que la religión ha dejado de ser el lenguaje universal del discurso público y, en esa medida, la secularización ha sido un fenómeno global, aun cuando sólo haya debilitado a la religión organizada en algunas partes del mundo. En Europa todavía sigue haciéndolo; por qué no ha ocurrido esto en Estados Unidos no está tan claro, pero no hay duda de que la secularización se ha impuesto en gran medida entre los intelectuales y otros que no la necesitan. Para la gente que continúa siendo religiosa, el hecho de que ahora haya dos lenguajes para el discurso produce una cierta clase de esquizofrenia que se puede ver bastante a menudo, por ejemplo, en los judíos fundamentalistas de Cisjordania: creen en lo que son tonterías patentes, pero trabajan como expertos en tecnologías de la información. El actual movimiento islámico está compuesto en gran parte por jóvenes tecnólogos y técnicos de esta clase. Las prácticas religiosas, sin duda, cambiarán sustancialmente. El que ello vaya a producir una mayor secularización no está claro. Desde luego, el declive de las ideologías de la Ilustración ha dejado mucho más espacio para las políticas religiosas y para versiones religiosas del nacionalismo, pero no creo que haya habido un gran avance de todas las religiones. Muchas van cuesta abajo. El catolicismo romano está luchando con mucha energía, incluso en América Latina, contra el auge de las sectas protestantes evangélicas, y estoy seguro de que se mantiene en Africa sólo por las concesiones a las costumbres y hábitos locales. Las sectas protestantes evangélicas están creciendo, pero no está claro hasta qué punto son algo más que una pequeña minoría de los sectores socialmente en ascenso, como fueron los inconformistas en Inglaterra. Tampoco está claro que el fundamentalismo judío, que hace tanto daño en Israel, sea un fenómeno de masas. La única excepción a esta tendencia es el Islam, que ha continuado expandiéndose sin que haya habido ninguna actividad misionera efectiva durante los siglos pasados. Dentro del Islam no está claro si tendencias como el actual movimiento para restaurar el califato representan algo más que a una minoría militante. De cualquier forma, me parece que el Islam tiene grandes activos que le permitirán continuar creciendo, principalmente porque da a la gente pobre la sensación de que son tan buenos como cualquiera y de que todos los musulmanes son iguales.
 
¿No se podría decir lo mismo del Cristianismo?
 
Pero un cristiano no cree que él sea tan bueno como cualquier otro cristiano. Dudo que los cristianos negros crean que ellos son tan buenos como los colonizadores cristianos, mientras que los musulmanes negros sí lo creen. La estructura del Islam es más igualitaria y el elemento militante es más fuerte. Recuerdo haber leído que los comerciantes de esclavos en Brasil dejaron de importar esclavos musulmanes porque se rebelaban continuamente. Desde nuestra posición, este atractivo tiene considerables peligros: en alguna medida, el Islam hace a los pobres menos receptivos a otros llamamientos a favor de la igualdad. En el mundo musulmán, los progresistas sabían desde el principio que no había manera de alejar a las masas del Islam; incluso en Turquía tuvieron que llegar a alguna clase de modus vivendi, probablemente el único lugar donde esto se produjo de manera satisfactoria. En otros sitios, el auge de la religión como un elemento de la política, de la política nacionalista, ha sido en extremo peligroso.
 
La ciencia era parte central de la cultura de la izquierda antes de la Segunda Guerra Mundial, pero luego desapareció como elemento dirigente del pensamiento marxista o socialista. ¿Cree que los temas ambientales pueden provocar la reincorporación de la ciencia a la política radical?
 
Estoy seguro de que los movimientos radicales estarán interesados por la ciencia. Las preocupaciones ambientales y de otro tipo producen sólidas razones para contrarrestar la huida de la ciencia y de la aproximación racional a los problemas que se generalizó bastante durante los años setenta y ochenta. Pero, con respecto a los propios científicos, no creo que suceda. A diferencia de los científicos sociales, no hay nada que una a los científicos naturales con la política. Históricamente hablando, en la mayoría de los casos han permanecido apolíticos o tenían los estándares políticos de su respectiva clase. Hay excepciones, por ejemplo, entre la juventud a principios del siglo XIX en Francia y muy notablemente en las décadas de los años treinta y cuarenta. Pero éstos son casos especiales debidos al reconocimiento de los propios científicos de que su trabajo estaba siendo cada vez más esencial para la sociedad, pero que la sociedad no se daba cuenta. En el siglo XX la física fue el centro del desarrollo, mientras que en el siglo XXI lo es la biología. Al estar más cerca de la vida humana puede haber un elemento de politización mayor, pero ciertamente hay un factor que lo contrarresta: cada vez más los científicos han sido integrados en el sistema capitalista, tanto los individuos como las organizaciones. Hace cuarenta años hubiera resultado impensable hablar de patentar un gen. Hoy uno patenta un gen con la esperanza de hacerse millonario, y eso ha alejado a un nutrido grupo de científicos de la política de izquierda. Lo único que todavía puede politizarlos es la lucha contra gobiernos dictatoriales o autoritarios que interfieran en su trabajo. Desde luego, el medio ambiente es un tema que puede mantener movilizado a un cierto número de científicos. Si hay un desarrollo masivo de campañas alrededor del cambio climático, entonces los expertos se encontrarán comprometidos, principalmente contra ignorantes y reaccionarios. Por eso no está todo perdido.
 
Si debiera escoger temas o campos aún sin explorar que presenten desafíos para futuros historiadores, ¿cuáles elegiría?
 
El gran problema es uno muy general. En virtud de los estándares paleontológicos, la especie humana ha transformado su existencia a una velocidad asombrosa, pero el grado de cambio ha variado enormemente. Algunas veces se ha movido muy despacio, algunas veces muy deprisa, algunas de manera controlada, otras no. Claramente, esto implica un creciente control sobre la naturaleza, pero no deberíamos afirmar que sabemos adónde nos conduce. Los marxistas se han centrado correctamente sobre los cambios en el modo de producción y sus relaciones sociales como los generadores del cambio histórico. Sin embargo, si pensamos en términos de cómo "los hombres hacen su propia historia", la gran pregunta es ésta: históricamente, las comunidades y los sistemas sociales han apuntado hacia la estabilización y la reproducción, creando mecanismos capaces de mantener a raya saltos perturbadores hacia lo desconocido. La resistencia contra la imposición del cambio desde afuera es todavía un factor importante de la política mundial actual. ¿Cómo, entonces, unos seres humanos y unas sociedades estructuradas para resistir el desarrollo dinámico aceptan un modo de producción cuya esencia es su interminable e impredecible desarrollo dinámico? Los historiadores marxistas podrían investigar con provecho el funcionamiento de esta contradicción básica entre los mecanismos que traen el cambio y los preparados para resistirlo.
 
 
*Eric Hobsbawm. Historiador. La amplia y diversa obra de Eric Hobsbawm lo sitúa entre las autores más destacados, leídos y reconocidos de nuestro tiempo. Dedicado al estudio de la historia económica y social y a problemas más generales de la historia, sus trabajos se han convertido en obligada referencia de gran número de investigaciones y debates. Sus originales planteamientos han dado lugar a nuevas líneas de trabajo y fructíferas controversias. Británico, aunque nació en 1917 en Alejandría, cuando Egipto formaba parte del imperio británico.
 
Fuente: Revista Ñ/New Left Review - Mayo 2010 (Agencia Paco Urondo)

14.06.2010

La Plata, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) “El nuevo topo. Los dilemas de la izquierda en América Latina” es el libro que viene a presentar el iniciador del Foro Social Mundial y Secretario General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Convocado por Carta Abierta La Plata-Berisso-Ensenada visitará nuestra ciudad el reconocido politólogo brasilero Emir Sader. En esta oportunidad presentará su libro más reciente titulado "El nuevo topo. Los dilemas de la izquierda en América Latina” y debatirá sobre temas de actualidad junto a Mario Toer. Esta actividad se realizará el jueves 17 de junio a las 18 horas en el Salón de la Vicepresidencia del Pasaje Municipal Dardo Rocha (50 entre 6 y 7) 2º piso. Más info:  Mónica Vuarant / 0221 156421953 (Agencia Paco Urondo)

09.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, editorial del diario La Nación, para discutir) La exaltación de la revolución y la ruptura se da en el momento en que quienes la realizan atraviesan su etapa más conservadora.

Al conmemorar el Bicentenario, el Gobierno ha dejado numerosos registros del particular modo en que interpreta nuestro pasado. Uno de ellos es la galería de retratos que se instalaron en el denominado Salón de los Patriotas del Bicentenario, en la Casa Rosada. La Presidenta lo inauguró el 25 de Mayo, rodeada de los jefes de Estado y demás autoridades extranjeras que asistieron a los festejos. Varios de los cuadros fueron obsequiados por esos visitantes.

Entre las donaciones que se recibieron, algunas exaltan a figuras fundacionales en sus países, es decir, próceres que encarnan un consenso amplio, mayoritario, de la memoria histórica y que, además, representan el movimiento fundacional de independencia. Es el caso de la imagen de José María Morelos, enviada por el gobierno de México; de Bernardo O´Higgins, que obsequió el presidente de Chile, Sebastián Piñera; o de Antonio Nariño, uno de los padres de la independencia de Colombia, a través de cuya figura se hizo representar el gobierno de Alvaro Uribe. A Lula da Silva se le debe la presencia de Joaquim José da Silva Xavier, Tiradentes, patrono cívico de Brasil. Hugo Chávez, siempre abundante, envió imágenes de Simón Bolívar, Manuela Sanz, José Sucre y Francisco de Miranda, quienes, más allá de las interpretaciones que el propio Chávez propone de sus figuras, han expresado a la nacionalidad venezolana durante más de un siglo.
Otros retratos de los que Cristina Kirchner colgó en el nuevo salón no tienen esa amplia capacidad de inclusión ni están ligados al ciclo de la independencia. En algunos casos se debe a que expresan a figuras de actuación reciente, sobre la que, más allá de sus virtudes, no se ha formado un juicio histórico definitivo. Es cierto, por ejemplo, que el obispo Oscar Arnulfo Romero, que murió asesinado después de denunciar los excesos del ejército de El Salvador en la represión de la guerrilla, es una figura a la que nadie discute hoy en ese país. También lo es que Brasil no está dividido por el recuerdo de Getulio Vargas, a pesar de que su gobierno sea motivo de discusión historiográfica y política.
En cambio, en la galería aparecen personalidades que hoy siguen siendo fuente de conflictos. Si bien los Castro se hicieron presentes, desde Cuba, con un retrato de José Martí, enviaron también otro de Ernesto "Che" Guevara, en el que sólo se expresa la dictadura que ellos comandan. Evo Morales remitió los cuadros de dos insurgentes indígenas, que además constituían una pareja: Tupac Katari y Bartolina Sisa. También se exhibe un cuadro del chileno Salvador Allende, que no fue enviado por Piñera sino por su antecesora, Michelle Bachelet. Es el único caso en que el gobierno argentino invitó a la oposición de un país a hacerse representar en la galería con una figura de la historia, en lo que pareció un intento de corregir o "perfeccionar" la selección histórica hecha por sus actuales autoridades.
La propia Cristina Kirchner exhibió su visión de la historia nacional a través de San Martín, Belgrano, Rosas, Yrigoyen, Perón y Eva Duarte.
La primera sorpresa de esta colección es que los gobiernos que escogieron imágenes ajenas al período independentista ignoraron por completo cualquier figura ligada a las grandes reformas republicanas de América latina. En el caso de la Argentina, entre otros, están ausentes Urquiza, Mitre, Sarmiento o Roca, grandes arquitectos de la institucionalidad moderna, a quienes aun alguien tan ajeno a la tradición liberal, como el ex presidente Perón, exaltó al designar los ferrocarriles nacionalizados en 1948.
Tampoco aparece entre las personalidades destacadas alguna que represente a la izquierda democrática latinoamericana, del modo en que lo hicieron en la Argentina Juan B. Justo o José Ingenieros.
La exaltación de ciertas figuras y la omisión de otras indica mucho más que un olvido. Esas exclusiones revierten sobre el pasado las dificultades para integrar la política en el presente. Con su eliminación, parece confiarse en que serán suprimidos los puntos de vista con los que esas personalidades están identificadas. No sólo antes, sino también ahora. Detrás de la negación de una parte de la historia se esconde la negación de una parte del presente.
Como si se tratara de un pase de magia casi infantil, se supone que la desaparición de una imagen en la pared permitirá la desaparición de una idea, de un punto de vista, de una voz, en la actualidad. Así se apuesta a reemplazar la discusión por la censura.
No debería llamar la atención que entre las figuras exaltadas haya varias asociadas a un modo violento de hacer política. Se trata de una elección que da cuenta de las actuales dificultades para el diálogo que tienen algunos gobiernos de la región, como el argentino.
La promoción de los valores y conductas que encarnan en este tipo de figuras no es la manifestación de un error sino de un atraso. Después del fracaso del denominado "socialismo real" en Europa, la izquierda internacional viene protagonizando, a escala internacional, un dinámico proceso de modernización conceptual. Sin renunciar a su razón de ser, la búsqueda de la igualdad, muchos pensadores de esa corriente han cuestionado criterios básicos de su doctrina tradicional, como la idea de revolución entendida como vía de acceso al poder a través de la violencia, y la negación del mercado.
La interpretación de la historia que predomina en la galería entraña una política que todavía no cuestionó la violencia (que siempre supone autoritarismo) y que aún no puede entender las ventajas de la iniciativa privada en la creación de riqueza. Da cuenta de una visión populista del pasado.
En la apología de la revolución y el cambio que supone la selección de personalidades realizada para el Bicentenario hay algo engañoso. El discurso de los principales protagonistas del poder está cada vez más referido al pasado que al futuro. El espíritu de revisión, parcial y facciosa, de la década del 70 se ha proyectado ahora sobre todo el pasado nacional. Esa vocación por la historiografía coincide con un momento de gran vaciamiento conceptual de la política, en el cual el Gobierno ha renunciado a discutir una agenda del presente que suponga una imagen del futuro. Como si se tratara de una ilusión óptica, de un espejismo, esta exaltación de la revolución y la ruptura se produce en el momento en que quienes la realizan atraviesan la etapa más conservadora de su experiencia política. (Agencia Paco Urondo)