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Cultura
19.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Telam) La figura de Eva Perón, su pensamiento y la construcción de su mito, constituyen el eje de la película "Eva de la Argentina", la primera cinta de animación que aborda la historia política del país, cuyo relato se presenta a través de los ojos críticos y militantes de Rodolfo Walsh.

La cinta, dirigida por la periodista e investigadora María Seoane, se estrenará en octubre próximo.Consultada sobre el formato elegido, Seoane aseguró que "el cómic es el mejor lenguaje para difundir la figura de Evita de 0 a 99 años" y entendió que en este tiempo político "hay mucho que defender de lo que `esa mujer` defendió"."Se recurre a la animación porque la ficción permite introducir el arte de la metáfora y de los sentidos -color, movimiento, texturas- en una historia caracterizada por la pasión, el secreto, la resistencia, la lucha, la solidaridad, el odio, el amor y el poder", explicó."Eva de la Argentina", bajo la producción de Azpeitía Cine e Illusion Studios, cuenta con la colaboración de Francisco Solano López en los dibujos y la música de Gustavo Santaolalla y León Gieco."Será la primera película de animación de la historia política argentina y nos propusimos dejar un registro de los seis años de vida política de Evita, que demandaron tantas interpretaciones", expresó Seoane.La actual directora de Radio Nacional y autora de "La noche de los lápices" (1986) apuntó que la película está dedicada a Rodolfo Walsh y Francisco Solano López; y se inscribe en una concepción que entiende que "la historia no termina, continúa, y es recogida por las siguientes generaciones"."Creo en la locura creativa, creo en la pasión por la historia. Este proyecto es hijo de esos impulsos", agregó.La cinta, de 75 minutos de duración, además de recorrer la vida de Eva Perón, reposará su mirada en la tormentosa travesía de su cadáver, una historia que investigó en su momento el propio Walsh y cuyo relato se convirtió en una pieza fundamental de la literatura argentina, el cuento "Esa mujer".Solano López, el dibujante de la primera versión del cómic "El Eternauta", creado por Héctor Oesterheld, colaboró y asesoró en la película y, según el productor ejecutivo, Rolo Azpeitía, "inspiró las ilustraciones".Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Eva Perón y ministra de Infraestructura bonaerense, afirmó que la película cumplirá una función determinante "para ayudar a las nuevas generaciones a conocer la historia"."El presente se ancla en el pasado para mirar el futuro. Y por eso tiene importancia este proyecto, que está realizado con mucha calidad", apuntó.Por su parte, Santaolalla, ganador de dos premios Oscar por la música de las películas "Babel" y "Secretos de la montaña", elogió el proyecto por su valor "en la conciencia pública"."Es un privilegio formar parte de este proyecto y de colaborar en una visión única de una mujer que también ha sido única", ponderó el productor que fuera miembro del grupo de rock argentino Arco Iris."Eva de la Argentina" cuenta con guión de Carlos Castro, Graciela Maglie y la propia Seoane; y se realizará con la dirección de animación de Laura Rodríguez.

(Agencia Paco Urondo)

19.07.2011

Incluido por primera vez en "Nada de otro mundo" (Ediciones de la Flor, 1988), el cuento "19 de diciembre de 1971" es uno de los relatos futboleros más emblemáticos de Roberto Fontanarrosa. A cuatro años de su muerte, bien vale evocarlo como homenaje al genial narrador.

19.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en argentinismos.com) El escritor Martín Caparrós presentó su nuevo libro, Argentinismos. A continuación difundimos el prólogo del texto, escrito por el propia ensayista. Kirchnerismo, intelectuales y crispación.

Era una cena placentera, tan normal. Junio de 2008; en pleno conflicto campestre, Margarita y yo comíamos con dos parejas de amigos de siempre –décadas de cariño. Charlábamos, hasta que alguien dijo algo sobre el tema del momento. Entonces T. –llamémoslo T.– me miró y dijo que mejor no habláramos de eso: yo sé lo que pensás, me dijo, yo pienso distinto, nos vamos a pelear. Yo le dije que cómo no íbamos a hablar, que éramos amigos, que siempre habíamos hablado; él insistió que mejor no; yo le dije que si dos amigos no podían intercambiar opiniones políticas todo estaba perdido. Tenía sentido –parecía que tenía sentido– y T. terminó por aceptarlo. Asi que nos pusimos a debatir el asunto del campo; él apoyaba con ardor al gobierno, yo no. Media hora más tarde estábamos a los gritos, insultos, enojos espantosos. Nos dijimos cosas feas; no volvimos a vernos.Poco a poco, ese tipo de situación se nos hizo lugar común y pasó a tener un nombre propio: la palabra crispación se hizo frecuente en el idioma de los argentinos. La palabra crispación encierra muchas cosas: la decisión de un gobierno que pensó que enfrentar era una buena táctica de poder, la tozudez de una oposición que suplió la falta de ideas e iniciativas con la crítica a mansalva, la confusión de ciertos discursos y relatos y, sobre todo, situaciones como aquella: peleas entre parientes, entre amigos, entre pares, enfrentamientos a los que las opiniones políticas proveyeron una violencia inhabitual, inesperada.Hemos perdido –si es que alguna vez la tuvimos– la capacidad de debatir. Se agravia, se amenaza, se putea en arameo, pero es muy difícil discutir alguna idea. Gente con la que tantas veces estuve de acuerdo ahora me odia; cuando quiere ser amable me trata sólo de traidor. Gente que respeto ve en este gobierno cualidades que no consigo percibir ni un poquitito. Gente que no respeto en absoluto le critica aspectos que yo también criticaría –y entonces reviso mis críticas. Me gustaría tanto –me aliviaría tanto– poder estar a favor de alguno de ellos, saber dónde está el bien y dónde el mal. La vida es mucho más fácil cuando uno sabe dónde está el bien y dónde el mal. En busca de esa facilidad la gente se hace religiosa, patriota, hincha de fútbol.Por eso me descubro añorando subir a esos banquitos, perorar con verdades, libertades, grandes palabras de alguna moral. Los envidio –de verdad los envidio–: quién pudiera tener esas certezas más o menos férreas, más o menos ciegas. Es tan bueno tener certezas, saber cómo es el mundo, poder catequizar –y ser coherente con lo que uno dice. Y es tan buen negocio tener certezas: podés venderlas bien en el mercado de certezas –los medios, la verdulería, los empleos, las prebendas– y siempre hay gente que te quiere por tus certezas, lo firmes, lo bien expresadas, lo valientes que son.Yo no lo logro, últimamente, y me desespero más porque no quiero situarme en el medio, no quiero pensarme neutral, templado, calmo; al contrario, me gusta embarrarme, embanderarme. Lejos de mí postular que hay dos demonios y que quiero mantenerme equidistante. No quiero, y además en este caso creo que hay uno solo, el mismo tipo de demonio: unidades de negocios y poder que se pelean por un solo queso a gritos de principios. Y que, encima, te miran con odio o con pena si no apoyás sus argumentos, si no te alineás del lado donde, sin duda, anida la verdad justo antes de lanzarse en proceloso vuelo. No es mentira, no es ironía barata: de verdad me gustaría ser uno de ellos. Mi vida, palabra, sería mucho más fácil.O, en su defecto, desentenderme: decidir que la política es definitivamente una basura para basureros, que a mí qué me importa, que yo igual me las rebusco más o menos bien y que se cuelguen todos del sauce más florido. Pero tampoco puedo: hay algo en mi formación, supongo –y en la formación de miles y miles de argentinos, espero– que me haría sentir alguna especie de canalla si lo hiciera. Así que sigo interesándome, tratando de entender, recibiendo los cachetazos varios. Me siento, en síntesis, colgado del pincel –y sospecho que nos pasa a muchos, estos días. Yo, al menos, suelo descubrirme dolido y perplejo. Dolido por la violencia de esos enfrentamientos, por la rapidez con que el insulto reemplaza cualquier argumento. Perplejo, porque no entiendo por qué tanto.No descarto la necesidad de la violencia como desgraciado instrumento de la historia. Más adelante voy a tratar de discutirlo pero, en síntesis, creo que hay cambios que no se pueden hacer sin enfrentamientos, porque todo cambio social y económico supone que haya sectores que perderán parte de lo que tienen –sus privilegios, su dinero, su capacidad de dictar las leyes y las normas– y no suelen resignarlo sin pelear. Los cambios importantes han requerido siempre cierta dosis de violencia; es una lástima, pero los hombres todavía no hemos inventado otra manera. Lo que no entiendo, en este caso, es tal enfrentamiento por tan poca cosa. Tanta pólvora, tan tristes chimangos.Sobre esa situación anómala, esa aparente contradicción, quiero pensar en estas páginas. No quiero contar pequeñas historias de curros o engañitos. Quiero tratar de pensar. Por suerte, no siempre me sale. Pero creo que vale la pena intentarlo, equivocarse, intentarlo otra vez. El formato de este libro es casi simple: voy a explorar las palabras que, estos últimos años, ocuparon buena parte de la escena, para pensar qué dicen esas palabras que se nos fueron haciendo cotidianas con un sentido que no es el que solía. Son palabras que se han vuelto argentinismos: progresismo, modelo, lagente, política, campo, democracia, derecho  sumanos, peronismo, relato, militancia, kirchnerismo, futuro, Él, trucho, setentismo –y varias más: quiero tratar de saber qué decimos cuando decimos lo que decimos. Indagar en esos sentidos nuevos –intentar armar con ellos un panorama de la Argentina actual– es la trama que sostiene estas páginas. Donde el peronismo actual –el llamado kirchnerismo– ocupa mucho espacio por las razones obvias: es lo más decisivo que pasó en la Argentina en los últimos años. Si me intereso tanto menos por su oposición más institucional –peronistas varios, radicales, boquipapas– no es porque los sienta más cercanos sino, más bien, porque no creo que valga la pena dedicarles mucho tiempo.Dudé mucho en escribir este libro, que seguramente no convencerá de nada a nadie. Imagino que los que estén de acuerdo encontrarán argumentos que los reafirmen, el alivio del reconocimiento; los que no, supongo, buscarán los patinazos que puedan servirles para descalificarnos –al libro y a mí. Está claro que esta es una de esas veces en que la situación política de un país se transforma en algo demasiado personal para demasiadas personas –y yo entre ellas.Por eso quiero aclarar, antes que nada, desde dónde hablo. No hay nada más incómodo que tener que explicar la propia posición, pero aún así quiero decir que yo fui uno de esos que tuvimos que huir de la Argentina mientras el matrimonio Kirchner hacía buenos negocios, de esos que criticábamos al peronismo de Menem mientras el matrimonio Kirchner y su gobierno peronista hacían buenos negocios, de esos que trabajábamos para recuperar la historia reciente mientras el matrimonio Kirchner prohibía en su capital marchas de las Madres.Y quiero decir que nunca voté peronista –lo cual significa que no voté al doctor Luder, que que no voté al doctor Menem, que no voté al doctor Duhalde, que no voté a los doctores Kirchner–; que nunca tuve un cargo público; que nunca recibí dinero de ningún grupo político. Y –disculpen que lo diga– que he dejado por lo menos una docena de empleos pero nunca escribí nada que no pensara, que no pudiera sostener. Me incomoda decirlo, pero últimamente no se puede dar nada por sentado.Por eso vale la pena parar y pararse, pensar qué es lo que uno piensa. Sé que estoy perplejo. Pero, además, estoy molesto, inquieto, irritado: me persigue la sensación de que algo está muy mal en la Argentina y que mucha gente muy respetable se resiste a verlo.No lo ven, y entonces dudo de lo que creo que veo. El kirchnerismo es, para mí, una cura de humildad. Cuando era muy chico e intentaba ser revolucionario y peronista, con perdón, siempre había algún viejo –¿treinta, cuarenta años?– zurdo aguafiestas que venía a decir que el peronismo era la forma en que los patrones argentinos más inteligentes o más temerosos habían desviado y desarmado las reivindicaciones obreras para que no amenazaran al sistema capitalista. Yo, por supuesto, entendía que el pobre tipo no entendía la historia y lo miraba por encima del hombro con desdén y un poco de cabreo. Ahora, muy a menudo, me siento como aquellos viejos, y no siempre me gusta. Y peor: si el peronismo de izquierda era una versión descafeínada, mistificada de los grandes movimientos obreros, el kirchnerismo aparece como una versión mistificada, descafeinada de aquel peronismo: reflejo del reflejo, degradación platónica. Pero, mientras lo pienso, me perturba la sensación de que hay algo importante que me escapa y me escapa. Este libro es el efecto de esa perplejidad que no se rinde, el resultado de una incomodidad que no me suelta: por qué no consigo apoyar a un gobierno que, aparentemente, hace ciertas cosas que yo apoyaría –y que, incluso, llevo años esperando.
La clave, creo, está en la palabra aparentemente. No recuerdo en la Argentina un gobierno que pusiera más distancia entre el discurso y la práctica. Lo creo, pero a menudo dudo: me pregunto si hay cosas que no consigo ver y que justifican el hecho de que todas esas personas que respeto –y todas esas que no, faltaba más– estén convencidas de que el kirchnerismo es un movimiento que vale la pena apoyar. Entonces vuelvo a dudar –y, ahora, lo hago en público. No soy neutral; nunca lo fui, no quiero serlo. Tengo ideas, sólo que trato de desconfiar de ellas: de ponerlas a prueba. Entre las cuatro o cinco cosas que defiendo, la duda tiene un lugar central: reivindico sin dudar la duda como forma de conocer el mundo. Si algo del “setentismo” realmente ha vuelto en estos años, es el imperio de la afirmación tajante. No sólo entre los supuestos setentistas; también entre sus adversarios más o menos liberales. Yo, insisto, reivindico la duda: este libro es, en última instancia, un panfleto dudoso, una búsqueda porfiada de las preguntas pertinentes. (Agencia Paco Urondo)

19.07.2011

Rosario, Santa Fe (Agencia Paco Urondo, publicado por Daniel Chiarenza) Roberto “El Negro” Fontanarrosa nació en Rosario el 26 de noviembre de 1944 y se nos fue el jueves 19 de julio de 2007. Humorista gráfico y escritor. Comenzó como dibujante humorístico, destacándose por su calidad, rapidez y seguridad con que ejecutaba sus creaciones. Su producción gráfica fue enorme. Entre sus personajes más conocidos están: Boogie, el aceitoso e Inodoro Pereyra (con su perro Mendieta que, ante cada comentario del “renegáu”, reflexionaba “¡Que lo parió!). Boogie, el aceitoso, se publicó en un diario de Uruguay, Colombia y por el semanario mexicano Proceso.
 

Fue proverbial su gusto por el fútbol, deporte al cual le dedicó varias de sus obras. El cuento "19 de diciembre de 1971", clásico de la literatura futbolística. Como buen “futbolero” nunca ocultó su simpatía por el cuadro del que era hincha desde pibe: Rosario Central. En los años ´70 y ´80 se lo encontraba tomando un café en sus ratos libres en el bar El Cairo (Santa Fe y Sarmiento, de Rosario), sentado a la emblemática “mesa de los galanes”, motivo de muchos de sus mejores cuentos.

En 2003 se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica, por lo que desde 2006 se trasladó en una silla de ruedas. Ya estando en la silla de ruedas, el Killy González le hace entrega de la camiseta de Rosario Central, su pasión. Se casó dos veces. Con su primera esposa tuvo su único hijo, Franco (músico). La segunda fue Gabriela Mahy.
El 18 de enero de 2007 dejó de dibujar sus historietas a causa de que había perdido el completo control de su mano derecha por su enfermedad. Pero continuaría escribiendo guiones para sus personajes. Entonces Crist se encargó de ilustrar sus chistes sueltos y Oscar Salas dibujaba sus historietas de Inodoro Pereyra. Murió el 19 de julio de 2007, a los 62 años, víctima de un paro cardiorrespiratorio una hora después de ingresar en un hospital con un cuadro de insuficiencia respiratoria.
Su sepelio fue acompañado por el pueblo rosarino, escritores, actores y autoridades de la política nacional. La marcha hizo una parada de unos minutos en el Gigante de Arroyito (estadio de Rosario Central), y luego continuó hacia el cementerio Parque de la Eternidad en la localidad de Granero Baigorria, donde fue inhumado.
El 26 de abril de 2006, el Senado le había entregado la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, en reconocimiento a sus aportes a la cultura nacional. En diciembre de 2006 recibió en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) el premio "La Catrina", que cada año se entrega en el Encuentro Internacional de Caricatura e Historieta. Recibió el Premio Konex en 1992 y el Konex de platino en 1994. En 2009 Inodoro Pereyra formó parte de la muestra "Bicentenario: 200 años de Humor Gráfico" que se realizó en el Museo Eduardo Sívori de Buenos Aires, homenajeando a los más importantes creadores de la historieta argentina.

Franco, el hijo de Roberto Fontanarrosa, observa con inmenso dolor el descenso del féretro de su padre. (Agencia Paco Urondo)

19.07.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en el canal de Youtube de laspatasenlafuente) El sábado pasado los intelectuales de Carta Abierta se reunieron para analizar la victoria de Mauricio Macri en Capital Federal. Entre otros hablaron Horacio González, María Pía López, Ignacio Vélez y Ricardo Forster. Los expositores reflexionaron críticamente sobre la política comunicacional del kirchnerismo y la falta de construcción política en la Ciudad, entre otros temas. Ver las exposiciones.

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(Agencia Paco Urondo)
 

19.07.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Télam) Hito insoslayable de la historia nacional y ejemplo vivo de varias generaciones argentinas, el ex gobernador de Santa Cruz y viejo luchador popular don Jorge Cepernic recibió la cálida evocación de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y es recordado en diversos actos. Ayer lunes 18 de julio se cumplió el primer aniversario de su fallecimiento.

Por fuera, don Jorge Cepernic era seco y duro como el clima de la Patagonia que lo vio nacer y a la que tanto quiso. Y por dentro, cálido y entrañable como la sencilla cocina de su estancia en la que con su incomparable cordialidad y bonhomía recibía a los jóvenes que en ese lejano 1982 acudían a él en busca de consejo, aliento y, acaso, confirmación de estar transitando la senda correcta.
Ocurre que Don Jorge seguía ahí, duro y seco, pero bien plantado, y si resultaba necesario recorrer los 300 kilómetros de infierno carretero, rompiendo elásticos, faros y parabrisas, era porque don Jorge seguía preso. ¿Qué hacía este hombre de casi 70 años confinado en una estancia patagónica, alejada de todo, excepto de una modesta y prácticamente ignota Calafate? Acaso cumplir con el destino de los peronistas de su generación.
Como muchos argentinos, don Jorge fue peronista tal vez hasta antes de que al coronel Perón se le ocurriera que podría llegar a existir algo semejante, porque el pueblo suele adivinar a los suyos con la misma precisión con que los círculos oligárquicos distinguen a sus enemigos. Los pueblos atesoran una curiosa memoria, a veces confusa, a veces entremezclada con tradiciones familiares y recuerdos personales.
Don Jorge seguía viendo con sus ojos de niño a los obreros patagónicos que entraban al almacén de su padre a comprar sus provisiones, ser luego asesinados por orden de otro coronel del ejército argentino, pero éste, puesto al servicio de terratenientes británicos y alemanes. Y se sumó, como todos, con candidez, a “la fiesta peronista”, ignorando que esos diez años de alegre ingenuidad popular, jamás les sería perdonada. Empezó a sospecharlo, como todos, luego del más grave atentado terrorista jamás sufrido antes ni después por la sociedad argentina y que no ha tenido un Picasso que lo volviera memoria viva y eterna acusación para los asesinos.
En ese entonces los Picasso miraban para otro lado. Lo supo luego, con el golpe de septiembre de 1955 que abrió paso a las más asombrosas manifestaciones de odio y rencor. Y don Jorge se plantó. Se “hizo político” del modo en que se podía serlo: integró la llamada “Resistencia Peronista”, notable fenómeno de espontaneidad popular que enfrentó con firmeza y con recursos muy rudimentarios un proceso de entrega y destrucción de la estructura productiva argentina que para muchos pasaba desapercibida, encubierta bajo nombres de fantasía.
Don Jorge transitó ese camino hasta que el propio Juan Perón lo hizo su candidato a gobernador de la provincia de Santa Cruz en las elecciones que se celebraron el 11 de marzo de 1973 y en las que triunfó con amplitud. Gobernó como sentía y como había vivido, fiel a sus ideas, lo que lo hizo enfrentarse a los terratenientes de su provincia y, para su estupor, a sectores de su propio partido: fue así que su proyecto de expropiación de la más extensa propiedad de la Patagonia, la Estancia Cóndor de la Sheep Farming Company, propiedad de la Corona británica, fue frustrado por los sectores ganaderos aliados a una “derecha peronista” que se iba haciendo fuerte al amparo de José López Rega.
Y fue justamente su enfrentamiento con el superministro el que signó el fin de su gobierno, intervenido el 7 de octubre de 1974 durante el gobierno de Isabel Martínez, viuda del general Perón. Fuera de la orientación peronista del gobierno de don Jorge Cepernic, su enfrentamiento con López Rega fue abonado por la expropiación de un helicóptero sanitario que le negaba el Ministerio de Bienestar Social y que tan necesario era para la evacuación de enfermos en un territorio tan vasto y por entonces mal intercomunicado como la provincia de Santa Cruz. Pero también los altos mandos del ejército, en una confesión de parte que releva de mayores pruebas, habían objetado la filmación de la película La Patagonia Rebelde, que don Jorge ayudaba decididamente a rodar, garantizando con su presencia personal la continuidad del rodaje.
Fundador junto a otros veteranos dirigentes del Partido Peronista Auténtico, fue detenido en 1976 por fuerzas del ejército y encarcelado en la prisión militar de Magdalena, donde, privado del uso de sus bienes, incluido en el acta de responsabilidad institucional, permaneció recluido cinco años, sin acusación ni proceso en su contra, para ser finalmente confinado “en arresto domiciliario” en su aislado establecimiento patagónico.
Pero don Jorge seguiría siendo un hombre de leyenda, ya que a sus 70 años burló a los guardias y escapó a caballo de su confinamiento… para presentarse en la comisaría, exigiendo ser encarcelado ahí, puesto que no era justo que su familia se viera obligada a padecer el mismo aislamiento al que lo había condenado la dictadura.
Fue a partir de entonces, particularmente tras la derrota de Malvinas, cuando los últimos autócratas militares precipitaban su huida, que la cálida cocina del establecimiento de don Jorge comenzó a ser destino de peregrinación de los jóvenes santacruceños, entre ellos, el ex presidente Néstor Kirchner y la actual mandataria Cristina Fernández de Kirchner.
Siempre con una palabra de aliento y, fiel a sí mismo, sin guardarse jamás ninguna crítica, don Jorge participó de la creación del grupo Calafate y desde 1983 y a pesar de su avanzada edad jamás dejó de hacerse presente en un acto oficial y su silla siempre estuvo ahí, en primera fila.
Este inquebrantable luchador popular se fue a los 95 años de edad, un 18 de julio de 2010, rodeado del cariño, el respecto y la admiración de sus coprovincianos, para quienes siempre fue un motivo de orgullo, y a quien hoy evocamos rogando a Dios porque esta tierra siga produciendo hombres de su calibre. (Agencia Paco Urondo)
 

18.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Por Soledad Guarnaccia
El teatro de la repetición es muy diferente al teatro de la representación: si la representación produce copias de supuestos originales establecidos de antemano, la repetición, en cambio, aboga por el simulacro y la creación de fuerzas puras que impactan directamente sobre el espíritu y lo vinculan a la naturaleza y a la historia. Es el caso de "Lesa. Cartografías privadas", una obra que trabaja con el cautiverio, la violencia y el abuso, y se propone como una síntesis dinámica y provisoria que amalgama la invención estética con las diversas memorias de la vida nacional.

Lesa elabora críticamente la figura de “la mujer cautiva”; un tema recurrente en la cultura argentina abordado ya en 1837 por Esteban Echeverría en su poema La Cautiva. Sobre esta figura, Lesa instala una suerte de simulador que en el transcurso de la obra ensaya variaciones sobre la escena inicial del cautiverio. Como artefacto de repetición, la obra libera en el espacio colectivo la diferencia singular y especifica que cada experiencia comporta. De este modo, la tematización del cautiverio pone en movimiento las memorias provenientes de la violencia política de la organización nacional, las desapariciones de la última dictadura, las victimas del negocio de la prostitución, las diversas formas de abuso de la mujer, y también de los procesos de estandarización a los que se encuentra sometida la vida contemporánea. Así, Lesa liga el cuadro de la crueldad al de la necedad y si aborda la experiencia del cautiverio no es para que los espectadores asistan a la representación del drama exterior y ajeno que se resiste a la familiarización sino todo lo contrario. La danza, la palabra hablada o canturreada, los sonidos, las luces, las sombras y los silencios desatan en el “espectador” un mundo de sensaciones inclasificables: como dice el filósofo francés Gilles Deleuze, “un mapa de virtualidades, trazado por el arte, se superpone al mapa real cuyos recorridos transforma”.
El grupo Oeste reconoce, entre otras tantas influencias, la de Griselda Gambaro, dramaturga de la vanguardia de los años sesenta, cuya obra El campo abrió en 1967 el significante “campo” para vincular el genocidio nazi con la pampa argentina y los entonces futuros centros clandestinos de detención y exterminio. En las obras éticas de Gambaro, la potencia siniestra no impide sostener cierta esperanza. En Lesa también: en el final del viaje, la variedad de caminos virtuales confluyen en la revelación de su principio creativo: “Ninguna mujer nace para puta. No están perdidas están desaparecidas”.
El arte quiere manifestar: “LESA es una red a tejer. Estamos para manifestar. Nos constituimos en espacio de creación para pedir espacios de expresión”. Una propuesta semejante requiere ser solicitada. Las instituciones, organizaciones sociales y colectivos comunitarios de todo tipo que se resuelvan a la experiencia del arte pueden contactarse con el grupo Oeste Estudio Teatral, a la siguiente dirección de email: estudiodelmercado@gmail.com.
Próxima función: Viernes 19 de Agosto en la sede de la CTA - Independencia 766.
Debate posterior a la función.
Auspicia Secretaría de Género de la CTA
FICHA TÉCNICA:
ELENCO: Yamila Transtenvot, Lucas González Córdoba, Bárbara Mastronardi, Matias Russin, Lucía Loydi, Magalí Fugini, Carlos Mallo, Victoria García, Bernardo Morico.
FOTOGRAFÍA: Cynthia Shuffer.
ARTE / ASISTENCIA DE DIRECCION: Soledad Chavarría.
DIRECCION GENERAL: Graciela Camino. (Agencia Paco Urondo)

16.07.2011

Fragmento de la entrevista que La Paco le hizo a la intelectual y narradora María Pía López referida al mito Kirchner. Fue en julio de este año. 
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16.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por E. de la Calle) La Paco Urondo charló casi una hora con la ensayista y narradora María Pía López. Fue el sábado pasado, antes del triunfo macrista en Buenos Aires. La entrevista será publicada en tres partes. En la primera, López se ocupa del mito Kirchner y de la tensión entre un uso movilizador o santificador.

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Agencia Paco Urondo: Bueno, el eje de la entrevista era a partir de dos cuestiones tuyas, que eran una entrevista creo que diste sobre el mito Kirchner -habías reflexionado sobre el mito, si era desmovilizador o no-, y la segunda parte, que se vincula con eso, es a partir de tu intervención en el debate con la izquierda, creo que fue en Comunicación hace poquito. La primera parte era esto: arrancar con la construcción del mito y si es desmovilizador o no, del mito Kirchner, si es movilizador o no.
MARÍA PÍA LÓPEZ: Mirá, cuando pensaba eso del mito de Néstor recordaba como distintas teorías o formas de pensar el mito. Una de esas que a mí siempre me interesó o me sirvió para pensar es lo que sería la tradición que va de Mariátegui a Cooke, o de Mariategui, Gramsci, Cooke, digamos, esa secuencia que tiene un pensamiento muy soreliano, el pensamiento sobre el mito. Es decir, que van hacia la filosofía de Sorel para buscar ahí la idea de que el mito es una suerte de imagen fuerza central en la política porque es el tipo de imágenes que provoca una adhesión sentimental y, al mismo tiempo, una voluntad de acción. Entonces, que esa forma del mito es algo que es inexcusable de la vida política. Siempre lo tenés ahí en primer plano y fundamentalmente está en primer plano en toda situación política que requiera voluntad subjetiva en relación a la transformación. Esa sería una idea del mito que es una idea muy poderosa en relación a la política. Pero también el mito -como los mismos que mencioné recién sabían- tiene como el costado riesgoso que es el costado de la fijación, que es el costado de su conversión litúrgica, ¿no?, de convertirse en un hecho de rito, digamos, en un objeto de rito más que en un objeto de transformación. Entonces ahí, me parece que hay…El que sabía bien eso era Cooke, que siempre es bien interesante eso en la correspondencia con Perón porque él usa esta noción de mito y, al mismo tiempo, se pone alerta frente al mito. En un momento él le escribe a Perón…En varios textos Cooke hace esto de un modo muy interesante. Uno es frente al Che. Al año que muere el Che, Cooke escribe un artículo que queda inconcluso -que se publica después de su muerte, lo publica Alicia Eguren después de su muerte-, que es un artículo sobre qué significa la muerte de Guevara. En ese artículo sobre qué significa la muerte de Guevara, Cooke dice: el Che muerto puede funcionar como mito. Si funciona como mito es porque una gran cantidad de jóvenes van a ser movilizados hacia la vida política en función de su identificación con el héroe guevarista. Digamos, muchas juventudes del continente van a ser llamadas por esa muerte heroica. En ese sentido, el Che estaría funcionando como mito, dice Cooke, pero corremos el riesgo -lo dice en el 69, ¿no?, 68, perdón- corremos el riesgo de que pase lo contrario, dice, y que el Che se convierta en una estampita o en un póster. Él dice, si lo agarra el PC -que eran sus viejos adversarios-, si el PC -o sea una vieja estructura partidaria que además había sido antiguevarista y nunca había estado forjada en las tensiones de la revolución-, si ese tipo de estructuras partidarias toma al héroes muerto, lo va a hacer para congelar su memoria, convertirla en una especie de santo y ponerlo a disposición. No ponerlo al servicio de una transformación, sino de un santoral que restringe. Ese mismo miedo Cooke lo tiene. Es muy interesante eso, porque él lo tiene frente a Perón, ¿no? Porque frente a Perón va a decir: usted puede ser, su nombre puede ser el símbolo que lleve a la clase obrera argentina a transitar esta experiencia reformista hacia una experiencia revolucionaria. En ese sentido, será el mito de las masas argentinas. O puede ser, y lo dice de un modo terrible porque lo dice cuando ya…le dice algo a Perón que creo que Perón nunca le aguantó a Cooke. Ya estaban distanciados, pero le dice: “Cuando usted muera, General” -¿no?, es una cosa espantosa (risas)-, “cuando usted muera, General, sabe lo que va a pasar”. Y ahí dice: “su nombre se puede convertir en una especie de fetiche. Todos lo respetamos y, sin embargo, en su nombre no se hace política”. Porque, y dice una frase tremenda en alguna parte de la correspondencia, dice: “Porque nosotros” -en un texto que debe ser del 66, 67- “los peronistas podemos compartir el culto a su nombre, pero una vez que esté muerto iremos a misas de recordatorio en homenaje a usted, pero cuando salgamos de la misa nos vamos a degollar como caballeros medievales”.
APU: ¿Eso en qué año?
MPL: Mirá, yo creo que es una carta del 66, 67, 66 debe ser. Es extraordinario porque anticipa las rencillas internas, la guerra interna del peronismo que se va a desatar después. Y ve ese problema que es el nombre. El mismo símbolo puede funcionar como mito, en el sentido de impulso a la acción, conducir a los hombres a una sublevación de sus propias existencias, o puede funcionar al revés como aquello que inhibe ese camino y nos deja en el ámbito de la misa, el ámbito de la liturgia, en la estampita o el póster. Como dice él frente al Che, el afiche, la foto de Korda puede terminar de ese modo. Entonces, me parece que es interesante volver a estas reflexiones para pensar lo de la muerte de Kirchner o qué se hace después, qué se hizo después, qué se hace. Porque me parece que hay una disputa, una tensión, por lo menos, abierta que hace al modo en que pensamos el destino del kirchnerismo, digamos, porque el nombre de Kirchner…Quiero hacer otra aclaración, me la paso haciendo aclaraciones, pero una aclaración más. Para mí, pensar el kirchnerismo implica pensar que es un tipo de acontecimiento político cuya historia no se deriva estrictamente de la del peronismo. Que no es una etapa más del peronismo, que tendría en este momento su rostro derecho humanista o progresista o con formas de izquierda, sino que es otra cosa, o que tiene diferencias con respecto a esa tradición. Entonces, lo que a mí me interesa del kirchnerismo no sería tanto que sea absorbido por la historia anterior, sino esa diferencia que tuvo, que tuvo desde algunos hechos del 2003 para acá. Entonces, cuando muere Néstor Kirchner, la plaza esa del 27 de octubre a mí me parecía que era muy importante en cómo expresaba esta diferencia. No era una plaza peronista. No era una plaza donde la liturgia fuera peronista. Era una plaza donde muchas de las personas que estaban ahí eran recién llegados al campo de la militancia, o no llegados todavía al campo de la militancia, o sueltos que llevaba el kirchnerismo y también mucha gente que venía del peronismo. Pero no se cantaba la marcha en forma unánime en esa plaza, ni se conocía la liturgia en esa plaza. Entonces, esa plaza me parecía muy distinta a la plaza…Digamos, no era absorbible por una liturgia peronista. El problema es qué se hace con esa plaza y qué se hace con la diferencia del kirchnerismo. Cuando yo veo un riesgo en el mito de kirchner, el riesgo que me parece que puede haber es que en nombre de esa diferencia se disuelva la diferencia. Digamos, que el nombre de Néstor Kirchner mitificado se convierta en una estampita que vaya a un santoral, pero destinado a legitimar un conjunto de poderes y de estructuras partidarias que son las más antiguas. Del mismo modo que decíamos que el Che podía justificar, podía ser absorbido por la fuerza del Partido Comunista anquilosado, ¿no? Me parece que con la figura de Néstor Kirchner en la forma del mito puede pasarnos lo mismo.
APU: Hoy estaríamos en esa tensión, entre un Kirchner movilizador de determinadas transformaciones y un Kirchner que puede ser utilizado para legitimar determinadas estructuras. ¿Estamos en esa tensión?
MPL: Yo creo que sí. Porque además, a mí me parece que es una…ni siquiera es una tensión que se pueda decir, que fuera tan fácil de decir. El Kirchner de La Cámpora es una cosa, o del Evita es una cosa y el de Mario Ishii, la otra. Digamos, porque si fuera así sería más o menos sencillo, que respondería a las lógicas de división dentro del peronismo o del movimiento nacional y popular, tendría lógicas distintas con actores sociales definidos. Yo veo como más preocupante otra cosa, que no es…quizás, uno tiene un lenguaje que tiende a decir lo viejo y lo nuevo como si fueran tan fáciles de diferenciar. Me parece que es más un problema de lógicas políticas,¿no?, de lógicas y de hasta qué punto los actores políticos son capaces de sostener esa experimentación de la diferencia y esa apertura que significa. Entonces, el uso santificador o meramente legitimador de la figura, del mito de Kirchner puede ser tanto para Mario Ishii como para La Cámpora. Digamos, ese me parece que es el problema, que ni siquiera lo podemos diferenciar. No podemos decir que sea una tensión que corresponda a actores sociales distintos, políticos distintos, sino que es más como la tensión entre lógicas, ¿no? Las mismas lógicas pueden estar…Perdón, los distintos tipos de lógicas pueden estar en los mismos actores sociales.
APU: Ok. Lo traíamos a cuento el tema -igual me adelanto en lo que van a ser algunas preguntas posteriores- que tiene que ver con cierto mito, cierta construcción de un relato sobre el kirchnerismo y, si se quiere, poniendo el acento, pero no sólo, en 678, en esta idea del kirchnerismo como la patria de la felicidad. Se llegó a un lugar de felicidad mayoritaria, de gran proceso democratizador, pero como que en algún punto es una etapa de cierre, la revolución ya realizada. Entonces, te quería preguntar si no se corría el riesgo con el mito Kirchner de legitimar algunas políticas que se han tomado en este tiempo, pero que no se pueda dar cuenta de todo lo que resta por hacer.
MPL: Sí, me parece que es un miedo, una advertencia necesaria la que estás planteando, en el sentido de que todo mito, todo símbolo tan fuerte que funcione como mito construye una suerte de impregnación, digamos. Y por lo tanto, eso que impregna como una suerte de sello, ¿no?, sobre la historia, como algo que se fija. Entonces, me parece que si eso funciona como algo que dé por redimido lo que no está redimido -que ese me parece que sería el riesgo-, o como una tradición tan autosuficiente cuya defensa o cuya reivindicación nos obliga a suspender las preguntas por la emancipación, en ese sentido el mito estaría cumpliendo una función más bien veladora, ¿no?, más bien ocultadora, más bien negadora de las posibilidades mismas de la política. En ese sentido, lo que decíamos al principio, más bien como una liturgia. Nos podemos juntar todos a recordar a Néstor, pero olvidando que cuando vamos caminando para ahí hay cantidad de desposeídos en la calle. Digamos, algo no miramos para poder llegar a la misa tranquilos. Me parece que lo que vos estas diciendo es como un alerta muy necesario a tener, entre otras cosas porque el kirchnerismo, la valoración que podemos hacer del kirchnerismo, es en tanto generó una serie de medidas de reparación social. Pero esas medidas de reparación social, que son medidas que tienen que ver también con el tipo de daño que había sufrido la vida argentina del 76 en adelante, por lo menos, ¿no? Un tipo de daño muy destructivo del lazo social, de las vidas personales, de los sujetos, destrucción de las lógicas laborales y de los barrios. Digamos, todo eso que sabemos que fue la Argentina y que en Kirchner aparecía nombrado como el infierno. “Estamos saliendo del infierno”. Estamos saliendo del infierno no es llegamos al paraíso. Estamos saliendo del infierno es se toman un conjunto de medidas que son de índole reparatoria para los daños más bruscos que ha producido la estadía en el infierno, pero de ahí a llegar a una instancia de redención o de emancipación o de igualación el camino es muchísimo más largo, me parece. Es un camino que exigiría mucha más conflictividad social y voluntad transformadora de la que hay en muchos actores políticos. En ese sentido, yo a veces tengo la impresión de que no es sólo un problema de un movimiento político que pueda reconocerse como complacido en sus propios logros, como sería el gesto del kirchnerismo, sino también un problema de todos los actores políticos de no poder reabrir el horizonte de las cosas que se ponen en juego. Estamos en una situación muy rara, que es un gobierno, o dos gobiernos contando el de Cristina también, dos gobiernos que se han ido desplegando con una lógica de introducción de reformas que prácticamente en cada momento esas reformas lo sitúan a la izquierda de la sociedad. Entonces, en esa dinámica también lo que resulta impresionante es el silencio y la impotencia de los otros actores sociales y políticos, de ponerle más cuestiones en juego, ¿no?, de ponerle más cosas en juego. Entonces, me parece que todos podemos ser víctimas de esa ilusión de que las cosas están realizadas. Los que estamos más cerca del gobierno, los que están en contra del gobierno, los que están en el gobierno, digamos. Y que el nombre de esa redención puede excusarse con el mito. Me parece que ese es un problema que corresponde a toda la esfera política de la Argentina.
 
(Agencia Paco Urondo)

16.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por E. de la Calle) Última parte de la charla de La Paco Urondo con la narradora y ensayista María Pía López. La intelectual recibió a la agencia en su casa y aceptó una entrevista que duró alrededor de una hora. En este tramo, kirchnerismo, setentismo y construcción de un relato después del fracaso de la revolución y de Capussotto.

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APU: Una frase que vos habías dicho en este debate con los intelectuales de izquierda hace poquito, que jugabas con la frase famosa de Gramsci, esta idea de pesimismo de la razón, el optimismo de la voluntad. Y vos decías: “Cuanto más optimista soy con el presente, más reconciliada estoy con el presente, es porque soy más pesimista con la posibilidad de transformaciones más profundas”. Digo, ahí el riesgo es el posibilismo…
MPL: Exactamente.
APU: Digo, es un riesgo que siempre está.
MPL: Es un riesgo que siempre está. Lo que pasa es que uno no puede combatir el posibilismo con ilusiones, sino con una detección de las fuerzas sociales reales que permitirían reabrir las transformaciones. La discusión con la izquierda para mí es eso, digamos, que ellos contraponen a un escenario determinado -con algunas izquierdas, ¿no?, no con todas las izquierdas-, contraponen a una escenario social y político determinado una idea del deber ser. La clase obrera debe ser esto, las políticas deben ser esto, los partidos deben ser esto. Pero ese deber ser no necesariamente está ligado a hechos reales. Entonces, hay una tensión entre el modelo ideal que se sostiene y la vida social a la que hacen referencia. Para mí ese es un tema fundamental. Cuando uno piensa la vida popular en la Argentina -o los sectores trabajadores o como le llamemos, los sectores subalternos, como le llamemos-, no podemos omitir que están atravesados, estamos tan atravesados por lógicas del cinismo, por lógicas del temor, por formas de complicidad determinadas, por usos tan calculísticos como el del peor de los agentes de la política, digamos. Porque los sistemas de alianzas del mundo popular no se dirimen por razones morales o ideológicas, sino que se dirimen también por cálculo de intereses. Entonces, no podemos pensar que ningún actor social…no podemos idealizar nada respecto al mundo social. Y sin embargo, si queremos hacer política o realizar prácticas de transformación es necesario que se trabaje sobre eso, sobre esa ambivalencia, ¿no?, que tiene lo real para tratar de reforzar lo que sería lo menos cómplice de esas situaciones, ¿no?, lo menos atravesado por esas lógicas de la destrucción. Hacer ese trabajo no es ser posibilista, digamos, sino es ir hacia el fondo del problema de cómo se interrogan esas fuerzas reales para generar instancias de emancipación. Pero esa emancipación no puede ser en nombre de lo que deberían ser las cosas, sino en nombre de un trabajo concreto sobre las cosas. A mí me impresiona mucho una frase que Ítalo Calvino escribe al final de Las ciudades invisibles, que es un libro hermoso, un libro de literatura pero muy hermoso, y al final Ítalo Calvino, la última frase del libro creo que dice así como: El infierno no es algo que vendrá, sino algo en lo que vivimos. Hay muchos modos de estar en el infierno. Un modo de estar en el infierno -lo pensé en relación a lo que decíamos antes del kirchnerismo-, un modo de estar en el infierno es hacerse el tonto, hacer de cuenta que no estamos en el infierno. Otro modo de estar es colaborar y hacer más infierno del infierno, que sería la situación de la complicidad con el mal, digamos. Y hay otro modo, dice, que es tratar de detectar qué instantes o situaciones de no infierno hay en el infierno y trabajar por expandirlas. Entonces, esa idea a mí siempre me pareció una imagen extraordinaria. Si vivimos en un mundo real que está muy signado por lógicas de opresión, de explotación, de dominación me parece que un modo de combatirlo es tratar de encontrar en ese mundo…No negar que es terrible, digamos. No podríamos negar que la Argentina atraviesa desdichas muy muy enormes y que todas las medidas reparatorias de la justicia que se han intentado son menores al grado de esas desdichas. Pero me parece que un modo también de ligarse a ese mundo de desdichas es tratar de pensar cómo se amplían esas situaciones de emancipación, cómo se amplían esos instantes en los que el infierno es menos infierno, ¿no?, que me parece que es lo que hace mucha gente de la militancia territorial, del mundo de las instituciones, que es esa búsqueda de…una búsqueda de intervención en lo concreto sin que eso…Probablemente, el modo de esa intervención en lo concreto siempre tenga, desde la perspectiva de una izquierda que se atribuye las galas de la revolución, digamos, siempre tenga el carácter de reformista. Entonces, yo tiendo a hacer una defensa de ese reformismo práctico antes que de la revolución teórica, ¿no? Pero porque me parece que exige…porque me parece que esa revolución supone un tipo de sujetos que no están y que supone que hay un tipo de proceso histórico que no está.
APU: Vos en esa charla decías que uno de los temas a tener en cuenta por la izquierda era precisamente asumir que no hay posibilidades concretas de una revolución, digamos, del fracaso de la revolución.
MPL: Sí, pero yo tengo la impresión de que eso es la historia del siglo XX, fundamentalmente. Una historia que atraviesa la revolución rusa fundamentalmente y la china, más el intento de las distintas revoluciones, la cubana y las distintas revoluciones derrotadas que hubo. Luego de eso, es una historia donde se combina pr un lado, la situación efectiva de las derrotas de las revoluciones y la situación de la autoderrota de las revoluciones. Digamos, donde incluso los procesos revolucionarios que en principio fueron triunfantes respecto de los grupos dominantes contra los cuales combatían terminan deglutiendo sus propias fuerzas, ¿no? Y quizás Cuba es el que más preservó esa…se mantuvo más fiel, pese a todas las contradicciones internas, al principio original que la sostuvo. También por la dimensión, por, digamos, distintas lógicas. Pero la historia de la URSS es una historia mucho más desgraciada, cómo va destruyendo las propias fuerzas que constituyen su historia revolucionaria y sus propias potencialidades de reabrir las fuerzas democráticas de su interior. Es lo mismo en el caso de China, que termina constituyendo un capitalismo prácticamente esclavista respecto de los trabajadores. Entonces, esa historia de las revoluciones y la condición del abismo argentino, fundamentalmente, que le ocurren a la Argentina del 76 al 83 siempre tuve la impresión de que no es sólo un paréntesis. En Argentina no hubo un paréntesis del 76 al 83. Hubo algo mucho más profundo en el sentido de generar como una especie de hiato, de destrucción de la trama social, ¿no? El tipo de lógica que se instaura de los campos, la desaparición de personas y el terrorismo de Estado en general no produce sólo una interrupción de las lógicas militantes, sino que destruye la vida misma de la solidaridad social, cambia como la ética del conjunto de la vida social. Y que a partir del 76 y de ese tipo de gravísima derrota que viven los movimientos insurgentes argentinos, no sólo los armados, sino toda la insurgencia, toda la insumisión social, digamos, que destroza por la lógica de los campos, que lo que ocurre en la Argentina a partir de ahí es una privación del horizonte de la revolución. Después del 83 y en consonancia con lo que ocurre en el resto del mundo también con los regímenes socialistas y herederos de las revoluciones, no hay en el horizonte político una apertura revolucionaria. Eso empieza a ser casi como un objeto de museo, digamos, que no lo termina de creer nadie del todo. Por eso cuando discuto con la izquierda a mí me interesa otro momento de la izquierda que siempre me parece sumamente valioso, que es el clasismo y la lógica de los trabajos dentro de los espacios laborales. Digamos, que eso tiene un interés mucho mayor que enlazar eso, que sería una situación casi micropolítica, que enlazar eso con un horizonte que no está, que realmente no está ni siquiera en las perspectiva de esos mismos actores. Entonces me parece que esa idea, quizás es que más había desplegado esa idea del fin de la revolución para pensar los últimos años había sido Nicolás Casullo y todo el grupo de la revista Confines, Forster, Kaufman. Ellos venían pensando mucho esta idea de que había que pensar la política fuera del plano de la revolución…que estábamos en una situación en que la política ya no podía ser asociada a la revolución y eso diferenciaba mucho con los años 70 la vida política. Pero también porque la vuelve mas laica, la vuelve más…menos entusiasmante también, digamos. Porque es difícil decir que uno apoya fenómenos políticos reformistas, reparatorios. (risas) Es mucho mas interesante la idea de que uno liga lo que está haciendo o lo que piensa a figuras mitológicas de los 70, ¿no?
APU: Porque esto que veníamos charlando, digo, se necesita para lograr una serie de transformaciones la movilización de amplísimos actores de la sociedad. No sólo es responsabilidad del kirchnerismo, sino de todo el conjunto de la vida colectiva del país. Para que esos sectores se movilicen...bueno, uno se moviliza en nombre de grandes valores, de grandes ideas y bueno, la ausencia de la revolución como gran valor o gran idea, no sé si imposibilita, pero obstaculiza esa movilización popular necesaria.
MLP: Bueno, ahí yo tengo como una duda con eso. Porque a mí me parece que uno de los problemas que hemos tenido en esto que llamamos kirchnerismo es que siempre  fue capaz de generar hechos importantes, como relevantes y transformadores, y tuvo muy poco arsenal discursivo simbólico para realizarlo. Tuvo poco relato el kirchnerismo.
APU: Ah mirá, todo lo contrario a lo que se le suele criticar.
MPL: Yo tengo la impresión de que es un mundo, en principio, que tuvo poco símbolos en juego en eso que hacía con los hechos. Y como no los tuvo, fue a los 70 a buscarlos. Entonces, lo que hizo el kirchnerismo fue ir a buscar una  mitología de los 70, una lengua de los 70 para hablar de hechos que son del siglo XXI. Que no es un problema de anacronismo, no sería un problema de vejez, sino que es un problema de cuando uno hace ese movimiento y lo que tiene atrás es el momento previo a la derrota, y lo que tiene atrás son símbolos que provienen de un momento revolucionario para usarlos en un horizonte sin revolución y para apelar a movimientos que son reparatorios o reformistas, pero no revolucionarios, la relación entre hechos y  símbolos queda muy desajustada. Entonces, para mí esa dislocación entre hechos y símbolos que queda desajustada, o hechos y mitologías, digamos, creencias, queda tan desajustada es lo que abre toda la discusión sobre la impostura. Abre toda la discusión sobre bueno, estos tipos se hacen los que están intentando la igualdad por la que habían luchado los movimientos insurgentes en los 70, pero en realidad lo único que hacen es evitar que los pibes se mueran de hambre otorgando la asignación universal por hijo. Pero lo hacen con aquel lenguaje.
APU: En parte estás de acuerdo con -habría que complejizar-, pero con la idea de impostura que plantean muchos críticos.
MPL: No. Más que estar de acuerdo entiendo la lógica que los lleva a sostener esa idea. Porque me parece que es…porque para mí sería necesario volver más laico el lenguaje con el que hablamos de esos hechos. Pero los hechos son laicos, en el sentido este de que ya no están revertidos de esa mitología y cuando vamos a esa mitología, les damos una envergadura que no les pertenece, digamos, que les queda como una ropa grande, ¿viste? Entonces, para mí sería interesante como constituir, que se pueda constituir una relato de esta época para el kirchnerismo y para los hechos del kirchnerismo y, en todo caso, una mitología de esta época. Por eso es tan interesante lo que pasa alrededor de la figura de Néstor y tan interesantes los movimientos de dramatización que hace Cristina frente a eso. Porque pone -hoy la escuchaba un rato- y hay algo en ella que es reconstituir el momento sentimental melodramático de un vínculo, ¿no? Poner ese vínculo en relación a una saga histórica y pensar los muertos de la Argentina, ¿no?, de los patriotas que han perdido su vida en función de la Argentina. Y por otro lado hace todo eso con un tono que es el de Eva Perón, usa el tono de Eva Perón por momentos. Entonces, en el caso de Cristina tiene tantos planos lo que va haciendo, ¿no? Son planos políticos, sentimentales, históricos y su voz va atravesando esos planos que no se puede decir que lo que ella hace es setentismo. Pero sí muchas veces lo que se hace desde el kirchnerismo, no necesariamente desde la enunciación presidencial, es setentismo. Y me parece que el setentismo tiene ese problema de no terminar de resultar ajustado a los hechos. Y eso para…por eso decía, me parece interesante cuando aparece una posibilidad de mitología más de nuestra época, algo que pueda enunciarse después que ya pasamos por Capusotto, digamos, (risas) porque sino es como…
APU: Pero igual esa producción simbólica del kirchnerismo, supuestamente sacada de los 70, ha logrado convocar, conmover a miles de jóvenes y generar una gran épica, digamos, una gran mística. Eso ha funcionado, por lo pronto para que miles y miles de jóvenes se movilicen creyendo -lo digo como parte de ese proceso- que se está siendo parte de grandes transformaciones. Digo, en parte los símbolos sí han funcionado, por lo menos para movilizar a miles de jóvenes.
MPL: Sí, lo que pasa es que también…para mí, esa movilización…¿Se movilizan sólo por esos símbolos los jóvenes? O esos jóvenes, digamos, ¿se movilizan por la memoria de los 70 o se movilizan también porque fueron muchos de los chicos que vivieron el 2001 con entusiasmo y dramatismo a la vez? O porque…Digamos, son muchas las sensibilidades que confluyen en el kirchnerismo y no necesariamente todas son interpeladas por los 70, ¿no?
APU: No, si querés lo planteaba, de alguna manera, para discutir con esa idea de que el kirchnerismo sólo produce símbolos que provienen de los 70.
MPL: Ah, está bien. No, me parece que, efectivamente, no sólo produce símbolos que provienen de los 70, sino que se va ligando a muchas otras.
APU: Digo, esta idea de salir de infierno…
MPL: Eso es una imagen poderosísima, me parece, de Kirchner…
APU: Y de esta época post 2001.
MPL: Exactamente. Pero por eso, vos sabés, no lo ligo tanto a la enunciación propia de lo que sería la pareja fundamental del kirchnerismo, ese sesentismo, sino me parecen muchas otras inflexiones que pasan por la militancia, que es la recurrencia a ese conjunto de imágenes. Igual, después hay una diferencia que es el kirchnerismo fue creciendo en estos años en su capacidad de construir relatos sobre sí mismo. Y fue más fuerte eso en el pasaje de Néstor a Cristina, digamos, donde ella sí es alguien que va como amasando un conjunto de lógicas que ponen en juego para ser comprendido el propio movimiento, ¿no? Ese me parece que es un valor interesante y que hay que insistir para mí sobre eso de la, sobre la singularidad que tiene. Si cuando Cristina dice juventud -hoy lo volvió a decir-, elogio a la juventud militante, entendemos que ella está meramente haciendo una…postulando una relación de descendencia entre los 70, como muchos entienden, y hoy, me parece que no sería adecuado. Más interesante es pensar que ella está reconociendo en esa juventud un valor que es propiamente de esta época, ¿no?, que está reconociendo la diferencia de esa juventud.
APU: Que en el caso de Cristina parecería estar claro.
MPL: Yo creo que en caso de Cristina es claro. No siempre en el kirchnerismo, pero en ella me parece que esa…está muy pendiente de afirmar la novedad ella, de este momento. (Agencia Paco Urondo)

13.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Estimado Fito:
Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo no la comparto. No me da ese asco ese 47% de votos macristas. Me da pena.

En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Jauretche lo llamaba la “colonización pedagógica”. Igual que a vos le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (bastar darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los “libros de moda”, convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentada por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los “oscuramente pigmentados”, se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de “los maestros desorientadores”. Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente “morocha” del conurbano.
Se trata además, que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo No les importa que en el Borda se mueran de frío porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como “el cliente siempre tiene razón”, aprueban. Además, creen en el dios Mercado – no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: Mire m’hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio... Yo me asombraba y le decía: Pero, Padre, usted es un cristiano... Y el seguía: Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas... Sabe después que bien me siento para el resto del día. Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a éstos. A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas “un gil avivado”.
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuando vieron una vaca esos que votaron a Macri?, ¿qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles como operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista, Comprendéme a mí, desde la historia y la política.
Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.
Norberto Galasso
(Agencia Paco Urondo)

12.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El artista Horacio Fontova apoya la fórmula de Daniel Filmus y Carlos Tomada. En el búnker del Frente para la Victoria se sorprendió por los buenos números logrados por Mauricio Macri. ¿Cómo logró tanta diferencia? "Es una pregunta que yo me hago".

APU:Bueno, ¿qué significa llegar al ballotage en la ciudad?
HORACIO FONTOVA: Bueno, significa una buena posibilidad. Yo espero que le podamos romper el culo a este impresentable. Yo me pregunto…
APU:¿Cómo se explica que tenga el 40 %?
HORACIO FONTOVA: Eso. Esa es la pregunta que yo me hago. Me gustaría, no sé, ser un gran psicólogo y hacer una muy buena interpretación de psicología social. No sé, revivirlo a Pichon Rivière para que me explique qué mierda pasa, ¿viste? Aparte me hace mucho acordar a este…¿Te acordás del voto silencioso del 95, que nadie lo había votado a Méndez?
APU:Exactamente.
HORACIO FONTOVA: Bueno, algo por el estilo pasa acá, ¿viste? Hay…no sé, la gente no sé qué…Piensa que esto tendría que parecerse a Miami, a Londres, como quiere este tarado. Encima son todas copias de otras cosas, ¿viste?. El diseño ese de los triangulitos de todos colores es de Portugal, la gorrita de la Metropolitana es como la de Scotland Yard, es un…
APU: ¿Y qué opinión tenés de la modesta elección que sacó Proyecto Sur?
HORACIO FONTOVA: Ah, no sé bien cómo fue.
APU: No más de 10 puntos.
HORACIO FONTOVA: No más de 10 puntos. Qué se…
APU: ¿Creés que los van a jugar en un ballotage con nosotros, creés que es posible?
HORACIO FONTOVA: Deberían, deberían. O sea, la lógica sería esa, ¿viste? Acá hay una cosa fundamental. Fijate que toda la cultura está de este lado, ¿viste? Y recién me preguntaban “¿Y por qué?” Yo decía que la cultura también es intuición, ¿viste? O sea, uno huele más o menos dónde…No hace falta ser muy sagaz para saber dónde huele a mierda y dónde no. Y Macri huele a mierda. Es indudable. Un tipo que, entre tantas cosas, piensa que el mejor Intendente que hubo es Cacciatore, ya. Oíme, shot en el orto, pero mal, ¿viste?
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(Agencia Paco Urondo)

12.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) La mitad, por Fito Páez
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
 

Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
(Agencia Paco Urondo)
 

09.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Télam) El cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado a balazos en la ciudad centroamericana de Guatemala (del país homónimo), por varios hombres que emboscaron el vehículo en el que se trasladaba esta madrugada, informaron distintos medios periodísticos de allí.

Cabral (74) fue asesinado alrededor de las 5.20, hora guatemalteca, cuando se dirigía en una camioneta Land Rover blanca junto a su representante y el empresario nicaragüense Henry Fariña, quien lo llevó al país a presentar sus conciertos.Según difundieron medios de ese país, la camioneta había salido cinco minutos antes del hotel Tikal Futura, donde Cabral se hospedaba, y se dirigía en caravana con otros dos vehículos entre los que viajaban los custodios de la víctima, hacia el aeropuerto La Aurora de esa ciudad.Al llegar a la intersección del bulevar Liberación y calle 14 de la capital guatemalteca, justo debajo de un puente y a pocos metros de una estación de bomberos, varios hombres bajaron de dos camionetas y emboscaron a Cabral y a sus acompañantes y comenzaron a dispararles con fusiles de asalto y armas cortas, informó el medio PrensaLibre.com de ese país.Según explicó el cónsul argentino en Guatemala, Enrique Vaca Narvaja, "en medio de la balacera regresaron a buscar protección a la estación de bomberos, pero ya era muy tarde".En el ataque, en el que la camioneta en la que iba Cabral recibió entre 25 y 30 disparos, también resultó gravemente herido Fariña, quien puede haber sido el verdadero blanco de los agresores, según los medios guatemaltecos.Con respecto a esta hipótesis, Vaca Narvaja dijo que "no sabemos todavía si el atentado es contra el empresario o contra Facundo. Todavía es factor de investigación".Según expresó el vocero de la policía de Guatemala, Donald González, los investigadores encontraron abandonado en una carretera de las afueras de la ciudad un vehículo con un fusil y un chaleco antibalas, presuntamente sería uno de los dos autos utilizados por los agresores en el ataque.En tanto, el presidente de Guatemala, Alvaro Colom, se comunicó esta mañana con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, a quien le expresó su consternación y le aseguró que se está investigando intensamente el caso.Según expresó Colom en declaraciones a Radio 10, "se están revisando tomas de videos e interrogando a los sobrevivientes", y aseguró que van a "encontrar a estos criminales para hacer justicia". (Agencia Paco Urondo)

08.07.2011

Mar del Plata (Agencia Paco Urondo) Si yo le dijera a usted, que científicos argentinos desde hace años vienen trabajando en el diseño de una nave espacial tripulada y dicha nave será lanzada en un lugar de la costa marítima argentina, créame que no falto a la verdad.
Y el padre de la criatura es Pablo Gabriel de León nacido en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, Argentina; el 12 de noviembre de 1964, quien desde temprana edad empezó su pasión por el espacio y los vuelos espaciales, a los nueve años de edad, comenzó a construir y lanzar cohetes modelo.

Años más tarde completa sus estudios en ingeniería aeroespacial y es becado por la Universidad Internacional del Espacio para realizar un posgrado en estudios espaciales.
Fue docente de la maestría en tecnología aeroespacial dictada en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN FRH).
Fundador (en 1984) y presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), desde donde busca promover y desarrollar las actividades espaciales en la Argentina, en forma absolutamente privada.
Organiza desde 1999, en forma bienal, el Congreso Argentino de Tecnología Espacial.
La honorable Cámara de Diputados de la Nación declaró de interés parlamentario su labor, por el invalorable aporte a la ciencia y la tecnología con nivel de jerarquía mundial.
Ha sido co-fundador de la Asociación Latinoamericana del Espacio y ha sido representante Latinoamericano de la Comité Asesor de la Generación del Espacio ante las Naciones Unidas (UNSGAC).
Fue el director del proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos), un conjunto de siete ensayos argentinos que volaron al espacio a bordo del transbordador Endeavour, de la NASA, en diciembre de 2001; obteniéndose importantes resultados a través de esta experiencia.
Fue jefe de integración y estuvo a cargo de las tratativas con la agencia espacial India (ISRO) para el lanzamiento del satélite educativo argentino Pehuensat-1, realizado por la Universidad Nacional del Comahue, puesto e órbita desde India en enero de 2007.
Como ingeniero aeroespacial, lleva más dos décadas dedicado al quehacer espacial. Actualmente dirige el Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de North Dakota (UND), en los Estados Unidos y es investigador asociado en el Departamento de Estudios Espaciales de dicha universidad.
Se desempeña como docente en las materias "Ingeniería para los vuelos tripulados" e "Historia de la astronáutica", (entre otras actividades). Dirigió el desarrollo de diferentes simuladores de vuelos espaciales, para su uso en la maestría de estudios espaciales de la UND. Participa en el programa de cohetes sonda de esta misma universidad.
Es presidente de la "Comisión de Asuntos Espaciales" en el "Concejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial de la Argentina" (CPIAyE).
Pero la historia de la que quiero hablarles hoy, se inicia cuando Pablo de León se inscribe como uno de los competidores originales del Ansari X-Prize (Premio X), y es el único participante de latinoamérica en la competencia internacional que consistió en el desarrollo de una nave espacial privada para vuelos suborbitales (Su nombre figura en el Who is Who in Science and Engineering, Who is Who in america y Who is Who in the World)
El Premio Ansari X Prize fue un premio consistente en 10 millones de dólares y un trofeo que la X Prize Foundation creó, a los fines de hacer posibles los vuelos espaciales por parte de grupos privados.
Para ganar el premio había que diseñar y construir una nave espacial tripulada, volar con, al menos un tripulante (y espacio para otros dos) al menos a 100 Km de altura, regresar en forma segura, y volver a repetir la hazaña antes de 15 días demostrando la reusabilidad de la nave.
El Ansari X Prize llegó a tener 24 competidores de 5 naciones, siendo el equipo de De Leon, el único de Latinoamérica y único de todo el Hemisferio Sur. Los países que tuvieron competidores por el X Prize fueron: Argentina, Canadá, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Rumania e Israel
Este Proyecto Argentino para la X Prize Cup, llamado VESA (Vehículo Espacial Suborbital Argentino) familiarmente llamado proyecto “Gauchito” es un intento de desarrollar un vehículo suborbital tripulado. Tal como lo explica el mismo De León, nace de la mano del X Prize cuando en Febrero de 1997 su equipo se inscribe oficialmente y es aceptado por la X Prize Foundation (Fundacion X Prize o Premio X). Desde allí se forma un grupo de profesionales argentinos liderados por Pablo de León, los cuales conforman un equipo oficial para competir por este premio.
El “Gauchito” es un cohete de lanzamiento vertical, propulsado por 4 motores cohete híbridos. En la parte superior del cohete una cápsula cónica es elevada por el cohete y posteriormente a una altura de más de 100 km se separa del mismo descendiendo por separado con paracaídas. El atractivo del “Gauchito” es que puede ser diseñado y construido con las tecnologías existentes en Argentina. El objetivo final del Gauchito es convertirse en un vehículo tripulado una vez que se completen los programas de prueba.
En el “Gauchito” intervienen ingenieros, profesores, doctores, mecánicos, torneros, técnicos, programadores, diseñadores y entusiastas que tienen algo que aportar al proyecto.
En su página web, De León informa que intentar realizar un vuelo espacial tripulado (en el ámbito de la República Argentina) es un desafío muy grande, que lleva a encontrar los límites tecnológicos y de conocimiento disponibles en la Industria y las Universidades, considera que vale la pena, que es una experiencia importante para la Argentina y para Latinoamérica, y afirma que han resuelto en gran medida los inconvenientes técnicos y refinado el diseño hasta un punto donde lo mas lógico es continuar el proyecto sin importar el tiempo. Piensa que antes de 5 años, al ritmo actual de financiamiento (donantes privados voluntarios), conseguirá este objetivo.
Debido a que la recuperación del “Gauchito” se hace sobre el agua, el cohete se lanzará desde la costa argentina, no duda en afirmar que, a pesar de la falta de visión de algunos gobernantes, la Argentina tiene un historial en la materia que se remonta a los años 50 y considera que nuestro país aportó mucho a las actividades espaciales de Latinoamérica..
Para mayor información sobre los proyectos espaciales pasados de Argentina propone visitar el sitio de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (www.aate.org).
Quienes son los miembros del equipo de De León
Los miembros de su equipo son científicos, ingenieros, técnicos, especialistas de diversas ramas y también entusiastas. Muchos de ellos trabajan además, en universidades, centros de investigación, institutos privados y empresas, y tienen experiencia en proyectos aeronáuticos y espaciales conseguida en Argentina y en el extranjero.
La experiencia de su equipo
Trabajando para otras instituciones los miembros del equipo de De león han completado muchos proyectos en el área espacial. Varios especialistas del equipo, actualmente trabajando para el “Gauchito” han trabajado en el Proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos) que voló en el Transbordador Espacial Endeavour en la misión STS-108 en Diciembre del 2001. (La AATE ni las instituciones relacionadas con el PADE participan en el “Gauchito” sino algunos de sus miembros y empleados, en su calidad individual).
Cuando planean realizar la primer misión
Dependerá de los fondos y de como avance el cronograma de pruebas. Están realizando pruebas incrementales y el resultado de cada ensayo les acorta o alarga el camino para la próxima. No creen que pueda realizar un vuelo completo hasta dentro de 5 anos, teniendo en cuenta el actual flujo de fondos, pero eso puede acelerarse si se presenta un sponsor. Afirma que actualmente no están realizando ninguna campana de búsqueda, porque piensan, que el sponsor debe venir al proyecto si esta interesado, y no al reves
Julio DeVido del Ministerio de Planificación, Lino Barañao del Ministerio de Ciencia y Tecnología y Enrique Martinez del INTI, deberían tomar nota de esta oportunidad y dar el respaldo oficial necesario, para que el proyecto tenga el respaldo estatal que se merece.
Quien va a pilotear el Gauchito
Todavía no está definido, ya que falta tiempo para ese momento. De manera que no hay nadie seleccionado ni lo habrá hasta que al menos se produzcan con éxito varios vuelos automáticos exitosos. El criterio de selección será parecido al que utiliza la NASA u otras agencias espaciales para selección de sus astronautas. Además de poseer estudios en ciencias o ingeniería, el postulante deberá ser piloto con licencia habilitante argentina, con su examen psicofisiológico actualizado y una cantidad mínima de horas de vuelo a determinar. Además de completar un programa de entrenamiento con el uso de simuladores, familiarización en el uso de trajes espaciales, un examen medico exhaustivo, curso de paracaidismo, etc.
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_de_Le%C3%B3n
http://www.pablodeleon.com/
(Agencia Paco Urondo)