Cultura
12.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Clarín, por Camilo Sánchez, gentileza Eduardo Montes) Es verdad que estoy escribiendo cada vez más. Era hora de sentar cabeza. Me gusta, por degenerado, inaugurar géneros. Ahora, a mi edad, me le he animado a una novela: le puse el punto final en estos días. La idea es a ver si juego al arco, a ver si como arquero llego a Primera. Es un desafío creativo medio anarquista, si se quiere. Se titula Nagasaki de memoria. El personaje va a Nagasaki para recordar la bomba y ahí se da cuenta de que la memoria se convirtió en un evento. Hay un formato político protocolar que le ha quitado todo brillo a esa fecha. Y el protagonista se va, ayudado por una agrupación de taxistas, en medio de la conmemoración. 

 

Hay tres obras mías en El Calibán: Las primas, Rebatibles y Cuentos para el Coco. Esta última la interpreta mi compañera, Eliana Wassermann. Fue publicado, con formato de libro, por una imprenta que es una fábrica recuperada, la Imprenta Patricios. El arte es curativo, Juan Gris te calma de color.
Es al revés: son duros conmigo los estudiantes. A veces traen una enorme violencia: la falta de querer pensar, de querer despojarse, la falta de entusiasmo. La falta de compromiso con el resto de sus compañeros. Alguien te hace esperar dos horas para un ensayo, vos tenés que cagarlo a trompadas, les digo. Pero no soy para nada agresivo. Actor es mi manera de ver el mundo. Actor es el que está sintiendo e interpretando lo que está pasando. Como director, soy actor. Como dramaturgo, soy actor.
Me enojo con los intelectuales como yo, que no soy, pero a la vez lo soy. Tengo más cabeza todos los días porque el cuerpo tiene menos tónica, menos ansias de subir a los árboles. Igual, tengo 72 años y no entiendo de dónde saco las pilas. A veces veo gente de teatro, de menos edad, más hechos bolsa, y digo qué pasó. Después, entiendo. Entiendo que trabajaron más para el capitalismo que yo. Y ésa puede ser una buena razón para envejecer antes. El tema de “La Fiaca” era existencial. Hoy, en cambio, está la necesidad de trabajar.
Con Tato Pavlovsky nos conocimos como nadadores, a los 12 años. Antes que nada fue médico, después se hace psicoanalista, después se hace dramaturgo y después se hace actor. Estar al lado de él siempre es instructivo. Estar en el exilio y que acá se me viera en el cine, en películas españolas, fue un gran regalo de la vida. Te da fuerzas. No aparecía en los carteles de promoción, pero estaba. Encima, tenía mis arrebatos. Le discutí a Carlos Saura, porque no era director de actores. Le dije que era más ingeniero que artista. El tipo me tomaba como si estuviera un poco loco por el destierro, pero yo se lo decía en serio. Haber trabajado en el cine español se lo agradezco a Pepe Aguilar. Un jefe de fotografía que había sido el fotógrafo del Che. Un corajudo que vino de España a rescatar a su sobrina en la Embajada de Francia. La Argentina es muy ingrata a veces a la hora de hacer memoria. Con Pepe Aguilar seguro que es ingrata.
Volví porque acá no tengo que decir todo el tiempo lo que he sido. Es muy agrio eso. Acá se te entiende y eso me permite experimentar más, seguir aprendiendo. Se “desalmó” todo. Que no sé si no será una ventaja: entender por fin que el alma no existe. Eso es bueno siempre y cuando dé pie a un materialismo humano, interesante, poético, para decir algo. Por ahora es sólo miedo. Es cierto que he sido militante y soy militante en el sentido del término: si estoy en una lucha política, estoy en todas las formas que se puede dar esa lucha política. Pero ahora estoy hecho un barón rampante. Cuando bajo del árbol no veo a nadie. Intenté con Luis Zamora, que era salir del peronismo, que a mí me parecía como dejar de ser judío.
Si pinta la austeridad, el despojo, y vamos todos para allá, ningún problema. Ahora, si yo me desnudo y el otro no; entonces, no. Boludo, no. Mi teatro no es rentable. De las clases vivo, pero con las obras, y han sido unas cuantas, no gano nada. Ojo que tampoco pierdo. Es justo. A mí me parece que la riqueza es no creerse: ni el teatro lleno, ni el teatro vacío. Mi mujer es más joven, y esa situación no la cambio por nada. Para neurótico, aquí está el campeón nacional. La gente más joven tiene su entusiasmo genuino. La estética de las intensidades es lo que buscamos. (Agencia Paco Urondo)

11.08.2010

La Plata, Pcia. de Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza de Florencia Guiot)
Los días 2, 3 y 4 de Septiembre de 2010 se llevará a cabo en La Plata el I Congreso Universitario Nacional Popular y Latinoamericano, el VII Congreso de la Reforma Universitaria Latinoamericana “Latinoamérica Educa” y el I Foro Latinoamericano ¿Extensión o articulación? La construcción social del conocimiento estratégico; organizados por el Frente Universitario Nacional, Popular y Latinoamericano (FUNaPLa), la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), la Secretaria de Relaciones Internacionales y Asuntos Latinoamericanos de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
Estos Congresos tiene como objetivo principal impulsar una Reforma Universitaria Latinoamericana y constituir una plataforma de unidad de los Pueblos y de la Educación en América Latina.
En el año del Bicentenario de nuestra primer independencia, que nos recuerda las tareas pendientes de liberación latinoamericana, el Movimiento Estudiantil Argentino y Latinoamericano constituye un punto cardinal de encuentro para construir el proyecto de Unidad y de integración que nos permita como Pueblos rearticular una visión estratégica común y retomar la historia de luchas de los Libertadores de nuestra América.
Avanzar en una plataforma común para la Educación Superior y para la cultura significa pensarnos como totalidad latinoamericana, con capacidad de resolver colectivamente los límites y obstáculos que plantea el modelo del capital financiero trasnacional con su proyecto neoliberal. Como formulaba el Manifiesto Liminar de la Reforma del XVIII, “podemos afirmar que vivimos una nueva hora americana”. Y en este nuevo momento histórico entendemos que es fundamental debatir en profundidad y elaborar un nuevo proyecto de Reforma Universitaria. Este es el espíritu del Congreso.
La Federación Universitaria Argentina considera que el movimiento estudiantil latinoamericano y la comunidad educativa deben ser protagonistas del proceso de transformación de Nuestra América, teniendo como tarea específica construir la Universidad y la Educación de los Pueblos.
Contacto: congresodelbicentenario@gmail.com
http://congresounapla.blogspot.com/

(Agencia Paco Urondo)
 

11.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Perfil.com)  Grandes afiches callejeros con la imagen del general Perón propagandizan el nuevo libro de Juan Bautista Yofre, titulado El escarmiento, con un llamativo subtítulo, también destacado en los afiches: La ofensiva de Perón contra Cámpora y los Montoneros, 1973 – 1974.

Dice Yofre en el prólogo que “…lo primero que buscó Perón fue volver a vestir el uniforme que le habían quitado”.
Primer error, en este libro armado como una novela policial, que se lee con indudable interés. Toda la vida y la obra de Perón llevan a saber que lo primero que quería era reencontrarse con su pueblo, que lo había bancado durante 18 años de lucha y esperanza…
Aunque Yofre critica duramente a los Montoneros, toma una de las afirmaciones más importantes que estos formularon: que las tres AAA fueron creadas por Perón, como “somatén” o grupo armado independiente, paralelo a las fuerzas militares, en defensa de su Movimiento. (Lo dice en su anterior Nadie fue.) Y todos sabemos que las tres AAA eran las tres Fuerzas Armadas utilizando la estructura parapolicial encabezada por López Rega. Recientemente, el responsable de la Auditoría General de la Nación, Dr. Despouy, denunció el accionar antisubversivo secreto coordinado de las Fuerzas Armadas de Uruguay y Argentina, en 1974, con la pantalla de las tres AAA, interfiriendo en el gobierno de Isabel. Para tal coordinación y accionar no bastan los parapoliciales.
Yofre pretende presentar un Perón represivo, filo fascista, que no existió.
Después del ataque del ERP al cuartel de Azul –habiendo ya ocurrido el intento de copar el comando de Sanidad Militar–, Perón escribe a los militares de aquella guarnición: “La estrategia integral que conducimos desde el gobierno, nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, las fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas”. Léase bien, y compárese con la forma genocida en que se hizo. Sugerir que Perón aprobaría el genocidio es desconocer la trayectoria pacifista del General (“tiempo o sangre”) particularmente acentuada en su regreso al país.
Yofre nos cuenta cosas que todos sabemos: que los Montoneros traicionaron a Perón (y el asesinato de Rucci es el jalón que marca esa traición). El General explicó reiteradamente a su sector juvenil batallador que con él en el país todo cambiaba, que era momento de orden y de reconstrucción. Y sólo fue parcialmente escuchado: surgió el sector Lealtad, pero el grueso de Montoneros continuó con su intento de lucha armada.
Perón definió a las organizaciones armadas peronistas como “formaciones especiales”.
La calificación lo dice todo: formaciones para actuar en determinadas circunstancias, en el momento en que había que derrotar al gorilismo gobernante para poder regresar al país, utilizando todos los elementos posibles. Era una etapa de lucha, a la que, luego del regreso, debía suceder otra de reorganización y orden. Yofre insiste en la influencia cubana en Montoneros, que por supuesto existió, pero que todo indica no fue determinante. De todas maneras, resultan absolutamente ridículas las dispersas formulaciones de la documentación montonera sobre la patria socialista, ante el coherente y progresivo proyecto político de Perón, que culmina con su Modelo argentino para el Proyecto Nacional.
Un asunto delicado en los libros de Yofre es la utilización de información de origen militar basada en la tortura. En este volumen, Yofre finaliza su libro con un supuesto escrito de Habbeger –uno de los jefes, de origen “descamisado”, desaparecido en Río de Janeiro– en que analiza a sus compañeros, los dirigentes montoneros. Dice que el documento es del tiempo de su desaparición “o acaso algo más tarde”. Documentación dudosa –uno bajo tortura dice y firma cualquier cosa– y de origen espurio que descalifica al intelectual que se presta a utilizarlo. (Agencia Paco Urondo)

11.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, gentileza Mónica Oporto) Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces, ¿quién la volvió a construir otras tantas?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china, ¿adónde fueron los albañiles?
Roma la Grande está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió? ¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
Bizancio, tan cantada, ¿tenía sólo palacios para sus habitantes?
Hasta en la fabulosa Atlántida, la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo?
César venció a los galos. ¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años. ¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página. ¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años. ¿Quién paga sus gastos?  
 (Agencia Paco Urondo)

10.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Basta de Zonceras! (versión radial de la Paco Urondo) charló con el historiador Enrique Manson. Kirchnerismo, rol de la centroizquierda y el legado de sus maestros Pepe Rosa y Fermín Chávez.

Escuchar entrevista

(Agencia Paco Urondo)
 

10.08.2010

Salta (Agencia Paco Urondo)Este 14 de Agosto en la ciudad de Salta se realizara el 1° Congreso de Comunicación Popular en Homenaje a la Pachamama, el evento está organizado por La Mink´a y Rodolfo Walsh  -Cooperativas de Comunicadores Populares- y Cátedras Populares del Ministerio de Desarrollo social de la Nacion
Contactos:
-cooperativalaminka@yahoo.com.ar
-(0387)  154  106  034
 

 
(Agencia Paco Urondo)

09.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Este miércoles 11 de agosto, a partir de las 14, se realizará en el Teatro Nacional Cervantes, la segunda jornada “La Justicia en el Bicentenario” organizada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, con el fin de debatir y reflexionar sobre el modelo de Justicia que permita el efectivo cumplimiento de los derechos humanos y sociales del Pueblo en su conjunto. En ese marco, le presentaremos a la Sra. Presidenta de la Nación Dra. Cristina Fernández de Kirchner, un documento que sintetice el pensamiento de los distintos sectores concurrentes sobre el modelo de la Justicia que contenga a todos los argentinos. A continuación, el cronograma completo de la jornada:

l        14.00 hs: Bienvenida y apertura.
l        14.30 hs: Primer Panel:  “El rol de la Justicia en la defensa de los derechos humanos y los derechos sociales de todos los argentinos”
 
Expositores:
 
Dr. Eugenio Cozzi,  Presidente  del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal
Dra. Ana Jaramillo, Rectora de la Universidad de Lanas
Dr. Jorge Aguad, Fiscal General
Dra. Diana Conti, Diputada Nacional
Dr. Héctor Recalde, Diputado Nacional
Dr. Julio Alak, Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación Argentina
 
l        16,45 hs: Apertura del segundo panel.
l        17.00 hs: Segundo Panel:  “Independencia del Poder Judicial de los otros Poderes del Estado y de los poderes económicos: Situación actual y desafíos ”
 
Expositores:
 
Dr. Raúl Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de la Justicia de la Nación
Dr. Eduardo Freiler, Juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal
Dr. Mario Jaime Kestelboim, Defensor General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dr. Julio Piumato, Secretario General de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación                  
Dr. Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación

 
l        19.00 hs: Cerrará la Sra. Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, y se le hará entrega de un documento de los sectores concurrentes sobre la Justicia en el  Bicentenario. palabras de la PRESIDENTA DE LA NACIÓN.
 
La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, coherente con su historia de lucha en defensa de los derechos humanos y sociales de todos los argentinos, sigue en el camino de la construcción de la nueva Justicia equitativa, igualitaria y transparente.
 
Más info: Laura Iparraguirre, Secretaría de Prensa, 1544929321 / 1559821846 / 4383-4620. (Agencia Paco Urondo)

06.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Monseñor Angelelli, un perfil. Obispo de La Rioja, mártir, asesinado con un accidente provocado. Comprometido con la causa de los pobres, Enrique fue tenazmente perseguido por la oligarquía de la provincia (como la familia Menem, que le impidió la entrada a un pueblo para unas celebraciones) y más todavía durante la dictadura. La muerte de los padres Murias y Longueville y luego del laico Wenceslao Pedernera fue fundamentalmente un «cerco que se iba cerrando». Al parecer, los cadáveres de los sacerdotes, fue a Chamical (La Rioja), y juntó material en una carpeta con declaraciones de los testigos, que comprometía a la Fuerza Aérea con el crimen. Volviendo por otro camino, junto con el sacerdote Arturo Pinto hacia la capital provincial fue seguido por un auto. Se fraguó un accidente. La famosa carpeta fue tiempo después vista sobre el escritorio del Ministro del Interior, el General Arguindegui, quien como entró en negociaciones con Anfonsín y habían sido compañeros del liceo militar, jamás fue juzgado. La Jerarquía eclesiástica, en gran parte, tristemente, sigue afirmando que fue un accidente. El obispo Angelelli se transformó en baluarte de la protección de los débiles y fue la una de las pocas voces que se levantó contra la represión política en Argentina. Las amenazas de muerte contra él se fueron volviendo cada vez más frecuentes, hasta llegar a ser masivas últimamente. Tuvo que prepararse junto a sus sacerdotes como una de las posibles futuras víctimas. Él anunció frecuentemente que para poder anunciar verdaderamente el evangelio hay que tener un oído abierto para Dios y otro para el pueblo. El 4 de agosto de 1976 Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, yacía en el frío asfalto de Punta de los Llanos luego de que su auto fuera interceptado en la ruta que unía Chamical con la capital de la provincia hacia donde viajaba para presentar ante las autoridades militares una carpeta con pruebas sobre el asesinato de dos sacerdotes de su diócesis. La versión oficial, que el mismo Episcopado avaló, hablaba de accidente, pero entre los riojanos, y gracias al aporte de testigos claves, una certeza se hizo carne: Monseñor Angelelli había sido sacado ileso de su auto y brutalmente asesinado de varios golpes en la nuca.Su muerte fue la dura cuenta que tuvo que pagar por una vida dedicada a los más humildes, a quienes consagró su vocación sacerdotal "con un oído puesto en el pueblo, y otro en el Evangelio". Su prédica le trajo el rencor de los poderosos de siempre, uniformados y civiles, a quienes afectó en sus sagrados intereses, y de quienes recibió una feroz campaña que no vaciló en acusarlo de 'obispo rojo', enviar firmas para pedir su remoción al Vaticano, expulsar sacerdotes de Anillaco, donde Amado Menem, hermanastro del actual presidente, tuvo especial participación, asesinar religiosos y laicos y finalmente eliminar al odiado "Pelado".Monseñor Angelelli fue, junto a Hesayne, De Nevares, Devoto, Ponce de León y Novak, uno de los pocos obispos que supo comprometerse con la cruz y el Evangelio dentro de una jerarquía episcopal cuya actitud de connivencia y complicidad con la dictadura militar avergüenza la conciencia de los cristianos de estas tierras. Desde la justificación teológica de la tortura y la eliminación clandestina de prisioneros indefensos hasta la aceptación lisa y llana de la espada como instrumento quirúrgico para impulsar la doctrina de la seguridad nacional, la conducta de la jerarquía católica argentina no tiene parangón en el mundo entero.
Fuente: http://servicioskoinonia.org/. Recomendamos para los interesados en el tema visitar la página siguiente: http://www.elortiba.org/angelelli.html (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo)  El año 1978 la dictadura cívico-militar que se había bautizado Proceso de Reorganización Nacional pasaba por su mejor momento.
La guerrilla estaba liquidada. En realidad su capacidad combatiente ya no existía en marzo de 1976, pero a mediados del ’78 la cacería de disidentes había pasado con éxito la prueba, y las mazmorras estaban colmadas de desaparecidos.
 
El 25 de junio, un exultante Videla había entregado, en un estadio de River colmado, la copa de campeones del mundo a Daniel Passarella. Como decía Massera, el triunfo demostraba que la Argentina estaba para grandes logros.
 
La gestión económica de Martínez de Hoz parecía funcionar viento en popa, abandonando el “decadente intervencionismo estatal” que, según el súper ministro,  había frenado a la Argentina por décadas. Los políticos se manifestaban conformes con la marcha de la gestión. Así lo habían dicho, al cumplirse el primer aniversario del secuestro helitransportado de Isabel Perón, hombres como el dirigente radical que proponía “una solución a la portuguesa, con un primer ministro”. Un ex ministro peronista decía que los justicialistas eran optimistas “ma non tropo,” en cuanto a la salida política. Tales afirmaciones se publicaron en el diario La Opinión por pluma de Fanor Díaz, en un artículo titulado El silencio de los políticos. “Los restantes políticos consultados,” señala Díaz, “más allá de críticas parciales y secundarias, se mostraron coincidentes en el apoyo al gobierno militar, especialmente en lo que hacía a la guerra sucia.”
 
La organización sindical había sido aplastada, aunque algunos gremios producían acciones aisladas, como los paros de Luz y Fuerza de 1976 –que costaron la desaparición de Oscar Smith- y los realizados en empresas automotrices. Pero habría que esperar a abril del año siguiente para asistir a un paro general.
 
Sólo un grupo de mujeres, que el diario Buenos Aires Herald llamaba The mad women, el sábado 30 de abril de 1977 a las tres y media de la tarde, se habían reunido en la plaza de Mayo para iniciar sus rondas en las que reclamaban por sus hijos desaparecidos.
 
En ese escenario, el 27 de julio, se dio a conocer un libro en el que el periodista Pablo José Hernández relataba sus Conversaciones con un historiador nacionalista en el que los dictadores parecían no haberse interesado. Era José María Rosa.
 
Era un volumen de memorias en forma de largo reportaje. Pero entre los acontecimientos familiares, los orígenes del nacionalismo y del revisionismo histórico en los años ’30, y las andanzas políticas y diplomáticas del protagonista en tiempos aparentemente lejanos, se filtraban inocentes comentarios sobre la política griega reciente que, en su condición de embajador argentino, había podido observar.  
 
Con minucioso interés, Rosa –observador imparcial- describía el fin de la dictadura de los coroneles, y especialmente, el juicio al que se sometió  a esos militares golpistas al reestablecerse el régimen constitucional.
 
“Poco antes de las elecciones,… el ambiente contra los militares era total, se ordenó la prisión de los revolucionarios de 1967, acusados ‘por la alta traición de deponer a las autoridades constitucionales’. Creo que fue un proceso único en la historia: comparecieron ante la Corte de Casación de Atenas, el más alto tribunal griego …, unos revolucionarios acusados de haber triunfado en su revolución...
 
Grecia sentó una jurisprudencia que encontró favorable resonancia en Europa…. fueron apresados Papadoupoulus (presidente del gobierno militar EM) y la junta de coroneles sin darse el motivo. Se creyó en una maniobra política de (el primer ministro)  Caramanlis porque el prestigio de los militares estaba muy en baja, y los opositores… hacían cargos al gobierno de lenidad con los tiranos. El aplauso de la gente fue total, y Caramanlis ganó las elecciones por un margen que no se esperaba, 54% de los votos. 
 
…Al poco tiempo se supo que el Supremo Tribunal de Atenas… los juzgaría por la denuncia de un particular –no del gobierno- que les imputaba nada menos que ‘traición a la patria’. En una primera audiencia…, el abogado del acusador dijo ‘que la constitución obliga a un soldado a defender a la patria y a las autoridades constituidas y no haberlo hecho era una traición a la patria misma.’
 
…las cosas fueron poniéndose graves. Veinte jefes que aceptaron haber dado las órdenes que movilizaron a las tropas…, fueron detenidos por el juez de instrucción … Mientras se sustanciaba el sumario…, el parlamento votó por unanimidad… una ley estableciendo que el delito de ‘traición a la patria’ es imprescriptible.
 
…al abrirse ante el Supremo Tribunal, con gran estrépito de fotografías, radio, televisión, periodistas extranjeros, el proceso a los veintiún coroneles. No se los acusaba de rebelión sino de traición a la patria. La requisitoria del fiscal (que al hacérmela traducir me pareció una brillante pieza) hacía un distingo entre el delito de rebelión que comete un civil cuando se alza contra el gobierno, y el de traición de un grupo de militares que valiéndose de la instrucción, organización y armas que les da la patria para combatir al enemigo o defender el orden interno, levantan las fuerzas armadas contra las autoridades constituidas. (negrita EM) No obran como ciudadanos –decía- sino como militares en un campo ajeno a su profesión. No importaban las buenas intenciones que los hubieran movido, su proceder era una traición y pedía para ellos la pena de muerte.
 
…Papadoupoulus leyó una defensa basada en la ‘necesidad de salvar a la patria del desorden, la corrupción y el comunismo’ (negrita EM) dijo “encontrarse en paz con su conciencia” y terminaba apelando “al tribunal de la historia”
 
…la sentencia del tribunal fue inmediata: ‘Pena de muerte por delito de traición a la Patria’. De inmediato un ujier trajo una nota del gobierno: en atención a la buena fe de los imputados que ignoraban que su hecho constituía una traición a la patria, se les conmutaba la pena de muerte por la de reclusión perpetua...
 
En esa época, yo integraba un grupo de profesores de Historia que colaboraba con el Maestro en otra publicación, y Rosa nos comentaba en su estudio lo que le estaba dictando a Hernández para el libro. Lo hacía con una fruición que coincidía con lo que alguna vez le señaló su amigo Arturo Jauretche: “Vos hablás de la historia con rencor de contemporáneo”
 
Es que no estaba hablando de historia. En alguna oportunidad, Pablo le hizo una entrevista al locutor Antonio Carrizo. A la hora del café, éste le preguntó: “Che ¿Cuando usted le preguntaba sobre los militares griegos, estaban hablando de la Argentina?”
 
Es que a Pepe Rosa, al decir de su compañero de exilio Miguel Unamuno, “no le entraban las balas”. ¿Lo hubieran desaparecido los chacales si hubieran sido capaces de entender el mensaje oculto? No nos interesa escribir sobre lo que habría pasado, si hubiese pasado lo que no pasó. Lo cierto es que el hombre que había creído alguna vez en Uriburu, por antiyrigoyenismo confeso, el que había apoyado al movimiento del 4 de junio por creer que ese era el camino para afirmar la soberanía nacional en los años ’40, hacía rato que se había alineado con el pueblo. Y así como se había jugado la vida con Valle contra los fusiladotes de 1956, seguía poniéndose en la línea de fuego, cuando los dirigentes políticos actuaban con comprensible prudencia, porque los castigos eran terribles.
 
Su expresión de deseos, que eso era lo que sentía cuando hablaba “con rencor de contemporáneo” –como decía Jauretche- de Grecia para no mencionar a “la Argentina” -como supuso Carrizo- no fue su último choque con los más salvajes tiranos que soportó nuestra historia. 
Pepe con sus jóvenes cómplices de Línea
 
En la revista Línea, en noviembre de 1981, los llamó pendejos, aunque poniendo la expresión en boca del rey Alfonso el Sabio, y los tildó de Subversivos y corruptos, lo que le valió una querella por injurias, que le iniciaron Videla, Massera y Agosti. De ese juicio cuenta Alberto González Arzac: “Íbamos a las audiencias como quien va a la guerra, salíamos de Línea… con un grupo de muchachos… acompañándolo a Don Pepe. En los pasillos quedaba la muchachada esperando la suerte de él; a la sala de audiencias entrábamos Pepe y yo, que era su abogado; adentro, un juez del proceso que presentaba en todas sus paredes fotos de él codeándose con almirantes, generales y brigadieres. Las partes eran representadas por brigadieres, generales y almirantes, todos ellos auditores que señalaban con el dedo a Don Pepe. Y ¿cuál era la reacción de Don Pepe? … no perdía el humor y decía ‘El gobierno del Partido Militar’… y cuando le llamaban la atención decía: ‘Bueno, disculpe Su Señoría’…
 
A mí me corría frío por la espalda y el ni se inmutaba… todavía desaparecían personas… los operativos se sucedían por doquier y ¡Don Pepe, con ese par de pelotas que tenía, manifestándose allí de esa manera!”
 
 
 
Enrique Manson
2 de agosto de 2010
En el cumpleaños de Videla,
nominado día del Hijo de Puta

 (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

Salta (Agencia Paco Urondo) La ADC y un grupo de madres, iniciaron una acción de amparo colectiva contra el Ministerio de Educación de Salta para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa en las escuelas públicas de esa provincia.
La Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y un grupo de madres presentaron hoy un amparo colectivo para que se garantice la neutralidad del Estado en materia religiosa y, en consecuencia, se declare la inconstitucionalidad de la Ley de Educación local que, en uno de sus artículos, establece impartir educación religiosa dentro del horario de clase en las escuelas públicas de Salta. La acción persigue también que se declare la inconstitucionalidad e ilegalidad de las actividades de los funcionarios escolares, que al aplicar esta norma, imponen la enseñanza obligatoria de religión católica en las escuelas públicas de la provincia, vulnerando los derechos constitucionales de libertad de culto, religión y creencias, derecho a la igualdad, a la educación libre de discriminación, a la intimidad y principio de reserva libertad de conciencia, y respeto a las minorías étnicas y religiosas.
En su escrito, los actores advirtieron que la enseñanza religiosa que se imparte actualmente en las escuelas de Salta restringe el derecho de las madres y de los padres a educar a sus hijos e hijas según sus convicciones y que esta situación es incompatible con el deber del Estado de respetar la neutralidad en el ejercicio de la función pública, en particular en el ámbito de la educación.
Antecedentes del Caso
Desde la sanción y promulgación de la ley provincial de Educación N° 7546 que declara de carácter obligatoria la enseñanza de religión en las escuelas públicas, se han venido estableciendo una serie de prácticas que no se compadecen con libertades y derechos reconocidos por la Constitución nacional, la Constitución provincial y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
Si bien, el artículo 28 inc “ñ” de la ley 7546, establece que la enseñanza obligatoria impartida debe atender “a la creencia de los padres y tutores, quienes deciden sobre la participación de sus hijos o pupilos”, y el artículo 8 inc. l aclara que entre los fines de la educación se encuentra “garantizar que los padres y en su caso los tutores tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban en la escuela pública la educación religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, en la práctica, la provincia no ha garantizado la enseñanza simultánea de variadas religiones, sino ponderado la enseñanza de educación católica tornando a la ley inconstitucional en su ejecución y aplicación práctica.
La Sala III del Dr. Marcelo Domínguez de la provincia de Salta deberá resolver ahora el caso. Si deniega el amparo, existe la posibilidad de acudir al Superior Tribunal de Justicia de Salta en resguardo de los derechos afectados.
Fundamentos legales del caso
• La Constitución Nacional, los Tratados de Derechos Humanos que poseen jerarquía constitucional y la Constitución Provincial imponen al Estado (Nacional o Provincial) la adopción de una posición de estricta neutralidad en materia religiosa quedando prohibido el dictado de cualquier tipo de enseñanza confesional en las escuelas públicas.
• El artículo 28, inciso “ñ” de la ley de educación 7546 es contrario a la Constitución Nacional en tanto establece la enseñanza religiosa como una materia obligatoria que debe enseñarse en horario de clase. Ello es inconstitucional por ser incompatible con la absoluta libertad de las madres y padres (y en su caso de los alumnos) de decidir si éstos recibirán o no educación religiosa.
• La aplicación práctica del dictado de educación religiosa en las escuelas públicas es discriminatoria por no establecer uniformidad de criterios entre las distintas instituciones educativas, sobre opción, calificación y eximición de cursado de la materia a niños y niñas no católicos y no creyentes.
• La enseñanza religiosa que actualmente se está impartiendo en las escuelas públicas de Salta, restringe el derecho de las madres y padres a educar a sus hijos según sus convicciones. El Estado está obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública obligatoria en la que se requiere la asistencia a clase sin consideración de religión y debe tratar de inculcar a los alumnos un pensamiento neutral garantizando a todos los ciudadanos y ciudadanas la libertad de conciencia.
• El rol de la educación es fundamental, ya que es por medio de ella donde los niños y niñas construyen su autonomía, personalidad y libertad de pensamiento crítico. Privilegiar una religión por sobre otras mediante la enseñanza religiosa genera en los alumnos la impresión de que el Estado profesa una creencia religiosa determinada. Mientras que en un estado de derecho, nadie debería percibir que el Estado está más próximo a una confesión religiosa que a otra, menos aún las personas que son más vulnerables debido a su corta edad. (Agencia Paco Urondo)

03.08.2010

San Miguel, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, gentileza Alternautas Radiales) Aunque el 26 de julio ya pasó, hemos elegido en Alternautas hacer un homenaje diferente, elegimos hacerlo cuando aún el halo de la Pachamama (1 de agosto) está en nosotros, porque consideramos que hubo mujeres en la historia que nacieron para que la fuerza de la amada Madre Tierra se hiciera patente en la historia. Así que aquí va nuestro homenaje a las dos.

Y un día la Pachamama, la Mapu se abrió toda ella para gestar la taurina persistencia en Los Toldos, como debía ser. Traía la voz de los desposeídos, de los miles, de los que en silencio caminaron mil veces, cien veces y mil más, sus pasos. Era su grito desgarrado el alarido mismo de las grietas de la tierra explotada por el deseo del oligarca; su amor, torrentoso como los ríos en crecida no conocía las mermas que trae la cautela del miedoso.
Su mano se llenó de bienes para que fuera puente de bienestar a los marginados por el capital.Entonces era fuego, tierra, raíz, semilla, era la voz y el silencio, como la tierra misma que la había parido hecha mujer, hecha puño, lanza y furia indómita de todas las eras anteriores a la suya. Y tan tierra fue, tan fuerza, tan luz, que quienes buscaron extinguirla se extinguieron a sí mismos, porque la tierra no se mata, porque la vida no tiene dueños.
Por eso Eva no muere, nace y renace hasta el cansancio, vuelve en cada mayo y en cada julio para marcar lo que falta y cuidar lo que tenemos. Vuelve Eva y toca a Evo, vuelve y abraza la patria grande, vuelve Eva en cada despertar militante. Viene para estar ausente en los actos y presente en la lucha, vuelve porque como la Pacha, como la Mapu, siempre está volviendo, desde el amor, desde la sangre.

 
(Agencia Paco Urondo)

02.08.2010

La Paz, Entre Ríos (Agencia Paco Urondo) Organizado por Movimiento de Educadores de Entre Ríos, la Dirección de Educación de la Municipalidad de La Paz y el Movimiento Nacional Evita; los ejes de debate fueron: educación y cultura, educación y salud, educación y comunicación, educación rural, educación superior, educación y derechos sociales; educación popular; educación y producción. La serie de Encuentros Regionales de Educación se enmarca en la discusión plural del Proyecto Nacional y Popular; Democrático y Latinoamericano.
Participaron de la discusión, entre otros: Juan Fernando García (Movimiento de Educadores de E. R.), Carlos Bilbao (coordinador de Gabinete municipal), Carlos Camarata (Movimiento Nacional Evita), Nelson Díaz (dirección de Educación municipal), Marcelo Faure (Asociación Civil Jauretche); Susana Gabini (Vice presidenta del Consejo del Menor y la Familia); Cristian Chávez (Centro de Apoyo Tecnológico municipal), Graciela Fernández (Federación), Olga Cáceres (militante gremial), Patricia Martínez (Responsable de la Oficina de Empleo municipal); Alejandra Zalazar (concejal), Alfredo Pituco Martínez (Cantautor), Sergio Gimenez (Movimiento 26 de julio, Paraná), Jorge Tentor (dirección de Salud municipal); Carlos Moisés (Hasenkamp), Rubén Alegre (Paraná), Oscar Reato (Paraná), Víctor Oviedo (SUTEBA, Bs. As.); Dr. José Esquivel. (Agencia Paco Urondo)

26.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En 1935, plena Década Infame, se aceleró la migración de desocupados del interior a Buenos Aires. Se los llamó “cabecitas negras”, aunque muchos llegaban de la pampa gringa, el centro del granero del mundo que, atacado por la crisis dejaba sin ocupación a los trabadores agrícolas y empobrecía a los pueblos.
La atracción de Buenos Aires venía de lejos. Desde que el puerto había empezado a crecer a costa del empobrecimiento de las provincias, la rutilante Capital empezó a atraer a muchos jóvenes sin horizontes. Estos llegaban, ahora, del interior bonaerense, del sur santafecino o de las cuchillas entrerrianas, regiones hasta ayer opulentas.
Entre ellos llegaría a Buenos Aires una quinceañera que venía de Junín, aunque había nacido en Los Toldos, la tierra de Coliqueo, y que esperaba triunfar como actriz. Era Eva Duarte pero su destino la llevaría a protagonizar un papel trascendente en la historia real.
Una noche de enero de 1944, San Juan fue destruida por un terremoto. De inmediato apareció la solidaridad, y la ayuda llegó desde todos los rincones del país. En el gobierno militar surgido el año anterior, un oficial del Ejército se destacaba como Secretario de Trabajo y Previsión. El coronel Juan Perón, con su laboriosidad desbordante, se puso a la cabeza de la colaboración y, por ello, estuvo presente en el festival que los artistas organizaron el 22 en el Luna Park. Allí se conoció con Evita Duarte. “Quiero hacer algo por esa pobre gente que en este momento es más mísera que yo”, dijo al coronel. “Yo la miraba”, decía este a la revista italiana “Tempo”, en 1956, “y sentí que sus palabras me conquistaban; estaba casi subyugado por el calor de su voz y de su mirada.” Al poco tiempo vivían juntos, con escándalo del ambiente militar. En los siguientes ocho años, la unión de los dos impulsaría la transformación de un país.
Estuvieron juntos, como se dice ahora, desde ese día y para siempre. No faltan en la crónica las leyendas y los mitos pero, como decía Fermín Chávez, cuando hay Historia, el mito es innecesario. No fue Evita la que levantó a los trabajadores para liberar al coronel el 17 de octubre. No tiene valor alguno la leyenda que la pone a la cabeza de las masas o la hace circular por los gremios, lanzando consignas. Evita no tenía en octubre de 1945 ni la experiencia que ganaría aceleradamente en los años siguientes, ni mucho menos las relaciones políticas y sindicales indispensables.
Hizo todo lo que podía entonces, para lograr la libertad de su compañero, más allá de toda especulación política. Pero no pudo entrar al Hospital Militar ni conseguir el abogado que buscaba para gestionar un habeas corpus y, según parece, fue reconocida por un taxista que la entregó a los heroicos estudiantes que ocupaban la antigua facultad de Derecho en la Avenida Las Heras. Estos la golpearon y Evita se refugió aparentemente en la casa de su amiga, la actriz Pierina Dealessi.
Tuvo que seguir los acontecimientos por radio y, sólo después de medianoche pudo reunirse con Perón.
Pero no necesitaba de aventuras para convertirse en lo que fue después. El odio hace decir al embajador de Videla, Américo Ghioldi “Todo lo que Eva Perón es resulta del poder dictatorial. No hay ningún aporte personal. Un robot electrónico habría cumplido parecidas funciones. La llegada a la Casa Rosada es su solo camino de Damasco que la convierte de una doña Nadie en 1943, en una Reina en 1946”. Nuestro Fermín, quien cita al maestro socialista, responde que “en la historia, como en la vida misma, nada se crea ex nihilo. Por eso es que resulta casi una tontería sociológica esa observación... Sin Evita Duarte no podía haber Eva Perón”.
“En cada necesidad, un derecho”, veía, y se entregó a satisfacerlos. Para algunos fue  sólo un “invento” de Perón. Para otros, manejaba a su antojo a un pusilánime coronel. Se entregó a su marido con la misma pasión con que lo hizo a la causa de los desposeídos. Consciente de las debilidades de su instrucción se esmeró en capacitarse.
Se le atribuye resentimiento, por su condición de hija natural y por la pobreza de sus primeros años. De ahí habría surgido su gusto por las joyas y la ropa suntuosa y el odio a las familias patricias. Pero éstas no la detestaron menos, y en todo caso, las veía, acertadamente, como las enemigas de Perón y de sus grasitas. Con respecto a la frivolidad de sus atuendos -tenía menos de treinta años entonces- terminó abandonándola cuando podía ser un inconveniente para su quehacer social.
La política social impulsada por Perón tenía mucho que ver con sus expectativas reivindicatorias. No se trataba de acompañar al Coronel en una aventura política personal, sino de hacerlo en una patriada con un contenido social cuya coincidencia con sentimientos muy profundos de Evita se fue haciendo consciente.
A poco de asumir el gobierno constitucional, se instaló en una oficina en el Correo Central, pero fue su traslado a la antigua Secretaría de Trabajo y Previsión, en septiembre de 1946, lo que comenzó su proyección política. El accionar del Movimiento Obrero Organizado, al que Evita no era ajena desde 1946, atendía las postergadas necesidades de los trabajadores sindicalizados. Pero el inmenso número de marginales, de ancianos que no habían trabajado nunca dentro de un sistema conveniado, de madres solteras, de niños sin padres, y de tantos otros, que no estaban cubiertos por la legislación que protegía a los trabajadores, encontró solución a sus dramas, primero en la Secretaría y, más adelante, en la Fundación.
En sus entrevistas cotidianas con los pobres y los trabajadores, con los ancianos y las mujeres humildes -que concluían siempre con la satisfacción de las demandas- fue adquiriendo una experiencia que consolidaba su personalidad política. Sus primeros discursos -vacilantes se fueron perfeccionando, hasta culminar arrolladoramente con el que pronunció el 17 de octubre de 1948. La Compañera Evita, se convertía poco a poco en la referente de los trabajadores y los dirigentes gremiales encontraban en ella un liderazgo interno.
Su liderazgo político, complementaba al de Perón, cubriendo las espaldas del Líder, y sin competir con él. Al mismo tiempo, nutría su natural agudeza política que la iba convirtiendo en única e imprescindible interlocutora de Perón, aislado en la soledad del poder.
La sanción de la ley 13010 de sufragio femenino la tuvo como directa: El 27 de enero siguiente, habló por radio, diciendo: “La mujer argentina ha llegado a la madurez de sus sentimientos y sus voluntades. La mujer argentina debe ser escuchada, porque la mujer argentina supo ser aceptada en la acción. Se está en deuda con ella. Es forzoso restablecer, pues, esa igualdad de derechos, ya que se pidió y se obtuvo, casi espontáneamente, esa igualdad en los deberes.”
El 9 de septiembre de 1947 se sancionó la ley, que establecía que “las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o les imponen las leyes a los varones argentinos” y que fue votada por unanimidad. El 23, ante una Plaza de Mayo colmada de nuevas ciudadanas, Evita afirmó que le temblaban las manos “al contacto con el laurel que proclama la victoria [...] Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas”.
Fue la pareja presidencial la que lanzó el rumor acerca de la fórmula Perón-Eva Perón para las elecciones de 1951. En otra parte hemos analizado el tema, pero en síntesis: Perón y Evita trataron de taponar la candidatura a vicepresidente ante posibles sorpresas. (También en otra parte hemos comentado la desconfianza del General hacia lo que Sarmiento llamó La precaución inútil. Y los argentinos de 2008 a 2010 han aprendido de su peligrosidad) Las resistencias -sobre todo en el Ejército- no parecen haber tenido fuerza para oponerse. Muchos se entusiasmaron con lo que en realidad no habría sido otra cosa que una maniobra distractiva del Líder y su principal colaboradora, y la propia Evita debió impresionarse con la masiva demanda del Cabildo Abierto del Justicialismo. En realidad, con la vicepresidencia, estaba lejos de ganar espacio o poder. Siendo Evita era mucho más.
Los primeros síntomas de su enfermedad fueron el acicate que la impulsó a aprovechar hasta el último segundo de lo que le restaba de vida. La actividad febril de los meses siguientes superó con creces lo que había sido su ritmo de trabajo anterior.
El 6 de noviembre de 1951 fue sometida a una tardía operación, a cargo del destacado cancerólogo norteamericano George Pack. Cinco días después, mediante una excepción especial a las leyes electorales votada por el Congreso, pudo votar -¿como no iba a hacerlo?- en las primeras elecciones en que lo hacían las mujeres.
El 1º de mayo de 1952 habló por última vez desde el histórico balcón: “Mis queridos descamisados: Otra vez estamos aquí reunidos los trabajadores y las mujeres del Pueblo; otra vez estamos los descamisados en esta plaza histórica del 17 de Octubre de 1945, para dar la respuesta al Líder del Pueblo, que esta mañana al concluir el mensaje dijo: ‘Quienes quieran oír que oigan; quienes quieran seguir que sigan.’ Aquí está la respuesta mi general. Es el Pueblo trabajador, es el Pueblo humilde de la Patria, que aquí y en todo el país está de pie y lo seguirá a Perón, el Líder del Pueblo, porque ha levantado la bandera de la redención y de la justicia de la masa trabajadora.
[...] Compañeros, compañeras: otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy, como mañana. [...] Yo saldré con el Pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del Pueblo, yo saldré con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista, porque nosotros no nos vamos a dejar aplastar por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora”.
 Recuerda Marysa Navarro que “El día antes de morir, cuenta Perón, lo mandó llamar porque quería hablar a solas con él. Se sentó sobre la cama y ella hizo un esfuerzo por incorporarse. Su respiración era apenas un susurro: ‘No tengo mucho por vivir -dijo, balbuceante–. Te agradezco lo que has hecho por mí. Te pido una sola cosa más... No abandones nunca a los pobres. Son los únicos que saben ser fieles”… A las ocho y veinticinco, una hora que miles de argentinos recordarían por muchos años, dejó de respirar.
Tenía treinta y tres años
La ausencia de Evita dejaría en un enorme vacío a Perón. El Líder había tenido en su mujer a su invalorable colaboradora, a su persona de confianza, a la interlocutora que paliara la soledad del poder. Y también un vacío afectivo, que los adulones tratarían de aliviar inventando distracciones que ayudaron a reducir la tradicional capacidad de trabajo del presidente. Sin caer en explicaciones psicologistas de los hechos históricos, que en la Argentina de 1952-55 se desarrollaron por sus propias causas y su propia dinámica, puede afirmarse que Perón, aunque seguía siendo el mismo, sintió el impacto en su entusiasmo y en su fuerza.
Viejos peronistas que la conocieron de cerca imaginan que con ella no hubieran ocurrido los trágicos hechos de 1955. Los montoneros, en su momento, la imaginaban opuesta revolucionariamente a un Perón conservador y firmarán que si “viviera, sería montonera”. Conociéndola y sabiendo su absoluta identificación con el Conductor, es fácil suponer que sería peronista.
¿Tiene sentido en Historia especular sobre lo que pudo ser? Si la Historia no es lo que pasó antes, sino lo que empezó entonces, continúa hoy y se proyecta al futuro, si como decía Jauretche, entendemos que somos eslabones de una cadena que no empezó, ni terminará, con nosotros, lo que queda es comprender ese pasado y, para quienes compartimos los ideales de quien ha sido justamente consagrada como Mujer del Bicentenario, cumplir con su profecía: “Yo se que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la Victoria.” (Agencia Paco Urondo)

26.07.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado por Tiempo Argentino)
Hace 62 años nacía la Escuela de Enfermeras. Tuvo 858 egresadas y 430 especialistas. Estudiaban manejo, Anatomía y Doctrina Peronista. Su competencia contra la Cruz Roja y el intento del golpe del ’55 por borrarlo todo.
Tenían el día organizado “para cultivar el espíritu, la mente y las condiciones físicas”. Se despertaban al alba, hacían gimnasia, se duchaban y tomaban clases teóricas. Incluían Anatomía, Fisiología y también Doctrina Peronista. Almorzaban “respondiendo a un régimen alimentario científico”. Volvían a hacer deporte y se retiraban a limpiar su cuarto, “bajo el más estricto aseo”, sus tres uniformes reglamentarios, y su alma: “antes del sueño reparador” debían realizar “un examen de conciencia, preguntándose qué han hecho para la felicidad de la comunidad y de la patria”. No podían mentir. Estas eran algunas de las normas que cumplieron las mujeres, de entre 16 y 21 años, que se sumaron a la Escuela de Enfermeras de la Fundación Eva Perón. Esta verdadera milicia sanitaria fue creada a principios de 1948 y llegó a formar 858 enfermeras y 430 especialistas, cifra récord para la época. Pero el sueño dorado duró poco: con el golpe del ’55, las persiguieron, les allanaron las casas y les quemaron hasta los uniformes. Su historia fue silenciada hasta hoy.
En su mayoría eran chicas humildes, a las que no les importaba nada más que “servir a su pueblo”. Todo lo que pudieran hacer, para ellas, era poco, porque la escuela significaba “la dignidad, la vida”. El rigor era lo de menos. Así lo recuerda María Luisa Fernández, en diálogo con Tiempo Argentino: “Abnegación, desinterés y amor, esa era la frase de Evita. Y nosotras lo vivíamos así, no se nos ocurría cuestionarlo” (ver recuadro).
Lo mismo cree Nilda Cabrera, egresada de la escuela en 1951: “En nuestras vidas no habíamos ido ni a La Salada –relató a este diario–. Era un sueño para nosotras. La primera vez que me subí a un avión fue para ir a Ecuador. Después a Perú. Y nos recibía el presidente del país” (ver recuadro).
Por eso se sentían elegidas, por conocer países latinoamericanos y europeos, príncipes y presidentes. Sentían que las habían transformado y, en definitiva, ese era el objetivo de la Escuela: formar “misioneras de paz”, siempre “dentro de la norma disciplinaria”. Así lo explicó Adelina Fiora, la primera regenta: “muchas venían de hogares muy humildes y desconocían por completo el sentido de la disciplina, indispensable para el estudio que emprendían. Se me ocurrió que una manera de enseñarles a organizarse era izar y arriar la bandera en el patio. Tal como hacen en la escuela primaria y secundaria.” Y funcionó.
La idea tenía dos fuentes de inspiración muy concretas: el justicialismo, de raíz socialdristiana, y el proyecto del médico Ramón Carrillo para cambiar el mapa sanitario argentino. En 1945, por ejemplo, en la provincia de Jujuy, se morían 300 bebés de cada mil que nacían. Carrillo sostenía que debía formar a 20 mil enfermeras profesionales, para el cuidado de la población civil, pero también para la defensa nacional en casos extremos, como guerras y catástrofes. En su “Plan Analítico de Salud Pública” (1947) sostuvo que por medio de la medicina asistencial, la sanitaria y la social podía cambiarse la realidad.
Y el plan se puso en práctica. Hasta ese momento, la escuela de enfermería más conocida, tal vez, era la de la Cruz Roja Argentina. Para el peronismo, ninguna de las dos servía: eran del sistema capitalista. Bajo los parámetros de Eva y Carrillo, las alumnas debían tener otros principios: “No creen ofrecer limosnas, no entienden que van a regalar ayuda a los pobres: están regidas por el concepto justicialista, que constituye la base de la entidad central a la que pertenece. No esperan el llamado de los necesitados, se dedican organizadamente a buscar a quienes necesitan auxilio”, detalla una publicación de 1949, de la propia escuela. Para las alumnas era sencillo: la Cruz Roja era para la aristocracia. “Era gente de dinero, de doble y de triple apellido. Se anotaban para casarse con un médico. Nosotras éramos el Pueblo, las grasitas”, explica María Luisa. Grasitas o no, tenían que pasar exámenes, bolillero de por medio “Llegábamos re nerviosas”, agrega.
El programa se considera de los más completos del momento: en primer año tenían Anatomía y Fisiología, Semiología (Médica), Higiene y Epidemiología General, Defensa Nacional, Historia de la Enfermería y Moral y Doctrina Peronista. En segundo: Enfermería Quirúrgica, Enfermería Clínica, Primeros Auxilios, Medicina Social y Doctrina Peronista. Y en tercero: Obstetricia y Ginecología, Infecciosas, Puericultura y Pediatría, Dietética y Arte Culinario, Neuropsiquiatría y Doctrina Peronista. Además, podían optar por estudiar un año más y recibirse como especialistas en Anestesia, Hemoterapia, Laboratorio y Asistencia Dental, entre otras. Resulta evidente que la única materia que se repetía año tras año era Doctrina Peronista. El objetivo era muy concreto, formar enfermeras, pero justicialistas: “la alumna es preparada para el civismo –remarcaban los escritos–, pues con la conquista de los derechos políticos de la mujer, adquiere gran importancia la capacitación de la juventud femenina en ese campo”. Se buscaba revolucionar la enfermería y el país. Como consideraban que no había material de formación suficiente, la escuela contaba con un equipo auxiliar de taquígrafas. De esa manera, se tomaba nota de las clases, para preparar los apuntes que después repartían en forma gratuita. Igual que los uniformes (reglamentario interno, de labor y de gala) y que las habitaciones individuales para las que venían del interior y la comida.
“Todo era revolucionario –sostiene Nilda–. Nos enseñaban a manejar, motos, jeeps y ambulancias.” Es que a su cargo tenían 200 motos, los jeeps blancos, equipados con carpas, camillas y botiquines y las varias “ambulancia-hospital”, una suerte de motor-home, con diez camas en su interior y una cabina de operaciones. Contaban también con equipo para realizar transfusión y oxigenoterapia. Tenían, además, hasta perros amaestrados, que transportaban botiquines de aluminio.
“La disciplina era una cosa que se nos inculcaba mucho –detalló Delia Maldonado–. La primera lección que se nos dio fue la de saludar siempre al paciente. Y preguntarle cómo se sentía. Jamás se prendían las luces de la sala ni se despertaba a los pacientes batiendo las manos o gritando.”
Así se los había pedido la propia Evita, el 14 de septiembre de 1950, cuando la Escuela se incorporó a la Fundación Eva Perón. “En este acto le prometo al Presidente –sostuvo– que vamos a formar muchas enfermeras para ofrecerles a la patria, mujeres sacrificadas, capaces y dignas del pueblo argentino. Ustedes nunca podrán saber lo mucho que las quiero, nunca podrán comprender el profundo cariño que siente su presidenta hacia todas sus colaboradoras, nunca podrán comprender el amor entrañable y la satisfacción enorme que siento cuando veo una enfermera de la Fundación. Este afecto nace porque ustedes son artífices de esta gran obra, porque ponen no sólo el trabajo incansable sino el espíritu, porque colaboran conmigo para demostrar a nuestro presidente y al Pueblo de lo que somos capaces las mujeres argentinas, cuando amamos y trabajamos.”
Los deseos de Evita se apagaron con su muerte. No pudo, como hubiera querido, verlas egresar, ni darles sus diplomas, aunque algunos llegó a firmarlos. “Ella nos creó, pero como enfermeras, no pudimos hacer nada –dice Nilda, quien todavía conserva el título con la rúbrica de Evita (ver foto)–. Tuvimos mucho dolor, lloramos mucho.” Ese, tal vez, fue el prólogo de la tragedia: con el golpe del ’55, las enfermeras fueron perseguidas, allanaron sus casas, quemaron sus uniformes, sus apuntes y hasta los legajos de los hospitales. “Se vivió todo el odio”, resume María Luisa (ver recuadro). “Ese día –agrega Nilda– empezamos a ver los aviones, los médicos corrían como locos. Yo trabajaba en el Policlínico San Martín, al rato empezaron a abrir puertas y se robaron todo: vajilla, nebulizadores, aparatos de presión. Todo. Fueron a mi casa, y mi mamá les tuvo que dar hasta las fotos. Pobrecita, estaba muy asustada.”
Con la dedicación y el esmero que sólo el odio rumiado durante años puede dar, los militares llegaron, incluso, a quitar una placa de un monumento que homenajeaba a dos enfermeras. Todavía hoy se lo puede ver en la avenida Costanera. Al fijar la vista se ve a dos mujeres, como recortadas por las llamas, sobre las alas de un avión. Son Amanda Allen y Luisa Komel.
El 27 de septiembre de 1949, las enfermeras volvían en avión de Ecuador, adonde habían viajado para socorrer a las víctimas de un terremoto. Cuando estaban por llegar a la base de Morón, la máquina empezó a incendiarse. Dicen que, para ahogar el pánico, cantaron “Los muchachos peronistas”. Evita había querido recibirlos. Así lo recordó su hermana Erminda Duarte: “Querías ser la primera en darles la bienvenida. En abrazar a las abnegadas muchachas. Y de pronto la noticia: el avión había caído. El pueblo que te acompañaba permaneció en un silencio consternado. Y de pronto te sacudió un llanto sin consuelo.”
La angustia por las cuatro muertes y los heridos fue tanta que decidieron homenajear a las enfermeras con el monumento que, incluso hoy, algunos creen que es por el accidente de LAPA. Pero no. Así como los golpistas prohibieron hasta la mención de Perón y el peronismo, sacaron la placa que recordaba a las “misioneras de la paz”, al “cuerpo de samaritanas”, a las mismas que con su relato empiezan a reconstruir esta historia. Silenciada, hasta hoy, por la intolerancia.
 
(Agencia Paco Urondo)
 

23.07.2010

Avellaneda, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) El viernes 16 de julio se firmó el Acta de Compromiso del Programa de Alfabetización "ENCUENTRO" en el salón de actos Eva Perón. Los cros de La Fábrica Emprendimiento Productivo y Cultural- Movimiento Evita, que impulsamos El Programa de Alfabetización y hoy nos encontramos terminando los estudios primarios, formamos parte del acto porque estamos convencidos que con el proyecto Nacional y Popular que encarnan los Cros Nestor y Cristina Kirchner hemos avanzado en la recuperación de nuestros derechos, y en particular, el de la educación.
 
Contamos con la Presencia de la Prof. Delia Méndez, por la Dirección de Adultos del Ministerio de Educación Nacional, el Lic. Horacio Bouchoux por la Dirección Provincial de Políticas Socioeducativas, dependiente de la Dirección Gral de Cultura y Educación de la Pcia de Buenos Aires y el Intendente de la Municipalidad de Avellaneda, Ing. Jorge Ferraresi, quienes se comprometieron a trabajar en conjunto con las Organizaciones Sociales dicho Programa. El Programa está dirigido a jóvenes y adultos que no han logrado alfabetizarse aún, acercándolos de este modo, a la terminalidad de la educación básica y a la inclusión que garantiza el ejercicio de los derechos para todos y la felicidad del pueblo.
Movimiento Evita: Magdalena 51 Villa Dominico, 154 439 2380, Facebook: La Fabrica Avellaneda (Agencia Paco Urondo)