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08.07.2011

Mar del Plata (Agencia Paco Urondo) Si yo le dijera a usted, que científicos argentinos desde hace años vienen trabajando en el diseño de una nave espacial tripulada y dicha nave será lanzada en un lugar de la costa marítima argentina, créame que no falto a la verdad.
Y el padre de la criatura es Pablo Gabriel de León nacido en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, Argentina; el 12 de noviembre de 1964, quien desde temprana edad empezó su pasión por el espacio y los vuelos espaciales, a los nueve años de edad, comenzó a construir y lanzar cohetes modelo.

Años más tarde completa sus estudios en ingeniería aeroespacial y es becado por la Universidad Internacional del Espacio para realizar un posgrado en estudios espaciales.
Fue docente de la maestría en tecnología aeroespacial dictada en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN FRH).
Fundador (en 1984) y presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), desde donde busca promover y desarrollar las actividades espaciales en la Argentina, en forma absolutamente privada.
Organiza desde 1999, en forma bienal, el Congreso Argentino de Tecnología Espacial.
La honorable Cámara de Diputados de la Nación declaró de interés parlamentario su labor, por el invalorable aporte a la ciencia y la tecnología con nivel de jerarquía mundial.
Ha sido co-fundador de la Asociación Latinoamericana del Espacio y ha sido representante Latinoamericano de la Comité Asesor de la Generación del Espacio ante las Naciones Unidas (UNSGAC).
Fue el director del proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos), un conjunto de siete ensayos argentinos que volaron al espacio a bordo del transbordador Endeavour, de la NASA, en diciembre de 2001; obteniéndose importantes resultados a través de esta experiencia.
Fue jefe de integración y estuvo a cargo de las tratativas con la agencia espacial India (ISRO) para el lanzamiento del satélite educativo argentino Pehuensat-1, realizado por la Universidad Nacional del Comahue, puesto e órbita desde India en enero de 2007.
Como ingeniero aeroespacial, lleva más dos décadas dedicado al quehacer espacial. Actualmente dirige el Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de North Dakota (UND), en los Estados Unidos y es investigador asociado en el Departamento de Estudios Espaciales de dicha universidad.
Se desempeña como docente en las materias "Ingeniería para los vuelos tripulados" e "Historia de la astronáutica", (entre otras actividades). Dirigió el desarrollo de diferentes simuladores de vuelos espaciales, para su uso en la maestría de estudios espaciales de la UND. Participa en el programa de cohetes sonda de esta misma universidad.
Es presidente de la "Comisión de Asuntos Espaciales" en el "Concejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial de la Argentina" (CPIAyE).
Pero la historia de la que quiero hablarles hoy, se inicia cuando Pablo de León se inscribe como uno de los competidores originales del Ansari X-Prize (Premio X), y es el único participante de latinoamérica en la competencia internacional que consistió en el desarrollo de una nave espacial privada para vuelos suborbitales (Su nombre figura en el Who is Who in Science and Engineering, Who is Who in america y Who is Who in the World)
El Premio Ansari X Prize fue un premio consistente en 10 millones de dólares y un trofeo que la X Prize Foundation creó, a los fines de hacer posibles los vuelos espaciales por parte de grupos privados.
Para ganar el premio había que diseñar y construir una nave espacial tripulada, volar con, al menos un tripulante (y espacio para otros dos) al menos a 100 Km de altura, regresar en forma segura, y volver a repetir la hazaña antes de 15 días demostrando la reusabilidad de la nave.
El Ansari X Prize llegó a tener 24 competidores de 5 naciones, siendo el equipo de De Leon, el único de Latinoamérica y único de todo el Hemisferio Sur. Los países que tuvieron competidores por el X Prize fueron: Argentina, Canadá, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Rumania e Israel
Este Proyecto Argentino para la X Prize Cup, llamado VESA (Vehículo Espacial Suborbital Argentino) familiarmente llamado proyecto “Gauchito” es un intento de desarrollar un vehículo suborbital tripulado. Tal como lo explica el mismo De León, nace de la mano del X Prize cuando en Febrero de 1997 su equipo se inscribe oficialmente y es aceptado por la X Prize Foundation (Fundacion X Prize o Premio X). Desde allí se forma un grupo de profesionales argentinos liderados por Pablo de León, los cuales conforman un equipo oficial para competir por este premio.
El “Gauchito” es un cohete de lanzamiento vertical, propulsado por 4 motores cohete híbridos. En la parte superior del cohete una cápsula cónica es elevada por el cohete y posteriormente a una altura de más de 100 km se separa del mismo descendiendo por separado con paracaídas. El atractivo del “Gauchito” es que puede ser diseñado y construido con las tecnologías existentes en Argentina. El objetivo final del Gauchito es convertirse en un vehículo tripulado una vez que se completen los programas de prueba.
En el “Gauchito” intervienen ingenieros, profesores, doctores, mecánicos, torneros, técnicos, programadores, diseñadores y entusiastas que tienen algo que aportar al proyecto.
En su página web, De León informa que intentar realizar un vuelo espacial tripulado (en el ámbito de la República Argentina) es un desafío muy grande, que lleva a encontrar los límites tecnológicos y de conocimiento disponibles en la Industria y las Universidades, considera que vale la pena, que es una experiencia importante para la Argentina y para Latinoamérica, y afirma que han resuelto en gran medida los inconvenientes técnicos y refinado el diseño hasta un punto donde lo mas lógico es continuar el proyecto sin importar el tiempo. Piensa que antes de 5 años, al ritmo actual de financiamiento (donantes privados voluntarios), conseguirá este objetivo.
Debido a que la recuperación del “Gauchito” se hace sobre el agua, el cohete se lanzará desde la costa argentina, no duda en afirmar que, a pesar de la falta de visión de algunos gobernantes, la Argentina tiene un historial en la materia que se remonta a los años 50 y considera que nuestro país aportó mucho a las actividades espaciales de Latinoamérica..
Para mayor información sobre los proyectos espaciales pasados de Argentina propone visitar el sitio de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (www.aate.org).
Quienes son los miembros del equipo de De León
Los miembros de su equipo son científicos, ingenieros, técnicos, especialistas de diversas ramas y también entusiastas. Muchos de ellos trabajan además, en universidades, centros de investigación, institutos privados y empresas, y tienen experiencia en proyectos aeronáuticos y espaciales conseguida en Argentina y en el extranjero.
La experiencia de su equipo
Trabajando para otras instituciones los miembros del equipo de De león han completado muchos proyectos en el área espacial. Varios especialistas del equipo, actualmente trabajando para el “Gauchito” han trabajado en el Proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos) que voló en el Transbordador Espacial Endeavour en la misión STS-108 en Diciembre del 2001. (La AATE ni las instituciones relacionadas con el PADE participan en el “Gauchito” sino algunos de sus miembros y empleados, en su calidad individual).
Cuando planean realizar la primer misión
Dependerá de los fondos y de como avance el cronograma de pruebas. Están realizando pruebas incrementales y el resultado de cada ensayo les acorta o alarga el camino para la próxima. No creen que pueda realizar un vuelo completo hasta dentro de 5 anos, teniendo en cuenta el actual flujo de fondos, pero eso puede acelerarse si se presenta un sponsor. Afirma que actualmente no están realizando ninguna campana de búsqueda, porque piensan, que el sponsor debe venir al proyecto si esta interesado, y no al reves
Julio DeVido del Ministerio de Planificación, Lino Barañao del Ministerio de Ciencia y Tecnología y Enrique Martinez del INTI, deberían tomar nota de esta oportunidad y dar el respaldo oficial necesario, para que el proyecto tenga el respaldo estatal que se merece.
Quien va a pilotear el Gauchito
Todavía no está definido, ya que falta tiempo para ese momento. De manera que no hay nadie seleccionado ni lo habrá hasta que al menos se produzcan con éxito varios vuelos automáticos exitosos. El criterio de selección será parecido al que utiliza la NASA u otras agencias espaciales para selección de sus astronautas. Además de poseer estudios en ciencias o ingeniería, el postulante deberá ser piloto con licencia habilitante argentina, con su examen psicofisiológico actualizado y una cantidad mínima de horas de vuelo a determinar. Además de completar un programa de entrenamiento con el uso de simuladores, familiarización en el uso de trajes espaciales, un examen medico exhaustivo, curso de paracaidismo, etc.
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_de_Le%C3%B3n
http://www.pablodeleon.com/
(Agencia Paco Urondo)

05.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En la contratapa de Página 12 del domingo 19 de junio de 2011, el reconocido profesor de filosofía José Pablo Feinmann aborda al gran músico ruso Serguei Prokofiev para embestir, caprichosamente, contra Stalin y el socialismo. Confieso que me aturdió un poco al principio y me enojó un poco más al final. Confieso, también, que carezco de la erudición musical con la que el profesor enriquece la nota y nos desasna decorando su torta anticomunista.

Arranca la nota con un caprichoso ataque a Ernesto Sábato porque se le ocurrió morirse, sin querer, un 30 de abril de 2011, justo cuando debía saber que el 1º de mayo no salen los diarios. Puedo coincidir con los muchos cuestionamientos que al autor de “Sobre héroes y tumbas” pero… ¿porque fuera “tan hambriento de la fama y el reconocimiento de los otros”? Esto me suena a autoexorcismo del propio Feinmann, amén de que no tiene nada que ver con el fondo de la cuestión que se plantea en la nota, en el que Sábato y Feinmann –de hecho- piensan igual y se atormentan por lo mismo. ¡Perdón, Sábato ha muerto pero Feinmann no! Y éste lo envidia y odia porque aquel, ya liberado por la muerte de sus propios fantasmas, se ha vuelto uno más entre los suyos.
No sé por qué loco fetichismo cultural de las fechas jugamos a los números en la quiniela. ¿Será una conducta atávica por nuestra herencia pitagórica…? Lo cierto es que Stalin y el compositor Prokofiev murieron el mismo día, un 5 de marzo de 1953. Si por capricho se me hubiese ocurrido escribir sobre el tema, lo hubiera hecho el 5 de marzo de 2003, de 2008, o esperaría al del 2013. Pero Feinmann es un trasgresor y sus caprichos se rebelan contra los caprichosos calendarios convencionales, contra Pitágoras y el mismísimo Riverito, contra la masonería y la Santa Lotería Nacional. ¡Él se rebela contra todo porque es un intelectual crítico!
La muerte de Stalin ocupó todas las tapas de los diarios del 6 de marzo de 1953 y -le guste o no a cualquiera- millones de personas lo lloraron en todo el mundo.
-¿Pero por qué? ¿Por qué Prokofiev tuvo que morir el mismo día y no ser titular de portadas? ¿Por qué un “torpe campesino”…? ¿Por qué no YO…?
-¿Es que YO, José Pablo Feinmann, no logro liberarme del fantasma de Sábato y, además, me estoy fusionando peligrosamente con Jorge Lanata?
-Ya se, mejor se lo transfiero a Prokofiev que fue un grande, aunque no sé como pudo volver a la Unión Soviética, si en París estaba fenómeno…
Me rectifico: curiosamente, el profesor no menciona ni una sola vez a la Unión Soviética y habla solo de Rusia, de la Rusia de Stalin o de la Santa Madre Rusia… Hasta parecería ser que el término “soviético” le produce escalofríos. Yo sé que, en el fondo, es el gran fantasma que ni él ni nadie lograrán exorcizar de la Historia…
-“Tal vez sea una incógnita indescifrable por qué volvió a Rusia. A la Rusia de Stalin. Era una gran figura, un consagrado, un grande indiscutido en Occidente…”
-“En Occidente se lo amaba” ¿Por qué dejó Occidente? ¿Por qué Occidente le perdona el haber escrito “Zdrávitsa”, su “Saludo a Stalin”? ¿Por qué Dimitri Shostakovich tuvo que componer su Séptima Sinfonía titulada “Leningrado” y tocar todas las tardes la campana de la ciudad heroica durante la resistencia antinazi?
No vaya a ser que sus fantasmas lo lleven a preguntarse ¿porqué Stalin tuvo que derrotar a Hitler? o ¿porqué no se rindió al nazismo para evitar derramamientos de sangre?
¡Y acá me saltó la liebre…! Este 21 de junio se cumplieron 70 años de la invasión de las fuerzas nazi-fascistas a la Unión Soviética y Feinmann algo tenía que decir. Acá no hubo capricho, tenía que adelantarse para correr el foco y sacó –acá sí caprichosamente- de la parrilla de sus lecturas y tribulaciones, la brillante idea de recurrir a la curiosa anécdota de las muertes paralelas del 5 de marzo de 1953.
Según Feinmann, Stalin fue un “demonio” que mató “los sueños del socialismo”. Posiblemente eso sea cierto en lo que respecta a sus propios sueños del socialismo concebidos en las mil y una noches de cafés literarios sartreanos. Eso entra perfectamente en los cánones de la construcción de sentido común hecha por los vencedores de la Guerra Fría. De esos sueños del socialismo se pueden publicar coloridas notas de opinión en La Nación, en el New York Times o en Le Figaro. Stalin fue un emergente insoslayable del socialismo en aquellos tiempos sangrientos, heroicos y miserables como los de todas las guerras. No se vaya a olvidar que las revoluciones se escribieron con sangre.
-¿Pero por qué Stalin, siendo un “asesino”, un “paranoico”, un “demonio” sigue siendo la personalidad histórica más popular en la Rusia actual? ¿Feinmann acaso nos diría que porque el pueblo ruso –como Prokofiev- se refleja en la “Santa Madre Rusia” y ésta en el “torpe campesino” transcaucásico?
Se me hace que veo ciertos prejuicios culturales y desprecios clasistas en el profesor. “A Stalin, a Mao y a otros que evitaré nombrar –dice Feinmann- les debe el socialismo un desprestigio que sólo puede favorecer a sus detractores, todos mala gente.” Veo que, aunque dicta brillantes lecciones de dialéctica, el profesor no logra deshacerse de cierto maniqueísmo hollywoodense e interpreta la vida a través de la ficción cinematográfica yanqui a la que es tan afecto, reduciendo la Historia de la lucha de clases a una lucha ideal entre buenos y malos. Además tiene el problema existencial de verlos a todos malos.
¿De qué lado se pone el profesor? En qué otro que en el de los sueños platónicos, siempre desde afuera y desde arriba. Pero hay algo en este párrafo que me inquieta. A quienes estaría evitando nombrar son Fidel Castro y Ernesto Guevara.
-Es que, hoy por hoy, quedaría mal golpearlos - pensará el profesor - porque Fidel y el Che todavía tienen buena prensa y no son vistos aún como espíritus malignos entre la intelectualidad progresista de Occidente.
Hace poco leí una carta abierta de un joven militante trotskista a Feinmann, con motivo de una nota suya sobre el asesinato de Mariano Ferreyra en la que trataba de “perejiles” a los jóvenes. El joven le reprochaba su falta de respeto por la militancia juvenil. A despecho de mi antagonismo integral con el trotskismo, en este punto no puedo dejar de darle la razón al crítico izquierdista.
Feinmann le falta el respeto a Prokofiev, a Shostakovich, a Einsenstein, a Bretch, a Neruda, a Siqueiros y a la inteligencia de millones y lo hace de la peor manera: primero adulándolos, para después contraponerlos, y después cuestionarlos, y después perdonarlos desde no se sabe qué lugar impoluto de la Historia.
Me hace acordar cuando Juan Carlos Portantiero era Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y homenajeaba a su maestro, nuestro Héctor Pablo Agosti, liberándolo piadosamente del “corsés de su pertenencia al Partido Comunista”. ¡Qué falta de respeto para quien supo hacer de su pertenencia orgánica una de sus más concientes elecciones! Ahora bien, así son las leyes del mercado intelectual burgués: el discípulo díscolo es premiado y reconocido por sus estudios sobre Gramsci por fuera y en contra del PC, mientras que su digno maestro, el verdadero “gran gramsciano argentino” sigue condenado al silencio académico y público por su irreductible condición de intelectual orgánico del Partido Comunista.
Para cerrar, recuerdo la carta de Néstor Kirchner a Feinmann de 2006, cuando le decía: “Disculpame que recurra a una frase peronista, la única verdad es la realidad… Ser intelectual no significa mostrarse diferente, tal como ser valiente no implica mirar a los demás desde la cima de la montaña… Por eso creo que vos y yo no pensamos tan diferente, sino que tenés miedo. Miedo de que te confundan, porque creés que la individualidad te va a preservar. Pero no te olvides que pertenecemos a una generación que siempre creyó en las construcciones colectivas. La individualidad te pondrá en el firmamento pero sólo la construcción colectiva nos reivindicará frente a la historia. Al fin y al cabo todos somos pasantes de la historia”. (Agencia Paco Urondo)
 
 

05.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La ensayista Beatriz Sarlo escribió en Twitter una serie de reflexiones sorprendentes sobre su último libro dedicado a los medios de comunicaciones y al kirchnerismo, "La audacia y el cálculo". En uno de los twetts reconoció que "El concepto de Celebrityland", uno de los puntos centrales del texto,  "está inspirado en el de "melting pot" de Benedict Anderson. Dicen tanto que dicen poco, pero iluminan". Luego agregó, concluyente: "Quizás sea un punto débil de "La audacia y el cálculo". Pero son los riesgos de haber incurrido en un género editorial, facilista y rápido".

La intelectual incursionó hace poco en la red social de los 140 caracteres. Y contó que por esta vía iba a corregir "bucles teóricos" de su última producción teórica. Pero eso no es todo. Sarlo aprovecha internet para mofarse de kirchneristas ("La candidatura de Mariotto parece broma, pero no lo es"), reirse de si mismo ("Releo mi perfil en Viva. Cuando al pie de una foto ponen "trekking y compromiso", la vergüenza ajena es incontenible") y repartir algún palo a un colega suyo en el diario de derecha La Nación. Dijo sobre Luis Majul: "No es todo lo mismo. Si comparan mi libro con el de Majul, percibirán las diferencias entre el razonamiento y el balbuceo periodístico". ¡Durísimo! (Agencia Paco Urondo)

04.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en cartaabierta.org.ar) 1 ¿Por qué queremos a Buenos Aires? Porque tenemos memoria de sus barrios, incluso de aquellos que no conocimos. Porque fue fundada mitológicamente en alguna manzana hoy reciclada por las estéticas del diseño. Porque aún reconvertida y rehecha sigue convocando al relato y la aventura de la fabulación. Porque fracasó en su propio imaginario: se quiso blanca y uniforme, y su vitalidad, sin embargo, viene de la mezcla de colores, de estaturas, de modos de vestir y de celebrar, de rezar, de preparar las comidas. Porque en su voz suena la polifonía dispar de las lenguas que la habitan (el aymara y el italiano; el wolof y el guaraní; el coreano y el idish; el árabe y el portugués) y a la vez es el ritmo entre zumbón y tierno del voseo rioplatense.
Porque en ella vive el país, es territorio que habitamos los que venimos de todas las provincias y en el que constituimos un trazo nuevo de lo común. Porque en esta ciudad está, aún soterrado o ghetificado, lo indígena, y su murmullo no cesa. Porque a su vera se erigieron muchas de las fábricas del proyecto industrial argentino. Porque duerme poco y sueña mucho. Porque en el malhumor tenso de sus vecinos no deja de aflorar el sueño de otra vida. Porque tiene los bares del café charlado y las plazas multitudinarias de la política pública. Porque es una serie de capas, como pensó Martínez Estrada, que surgen y resurgen a cada paso.
Porque a ella llegan diariamente millones de personas que trabajan, estudian, se entretienen y la viven como suya, y porque su vida se extiende mucho más allá de una avenida y un río. Porque son muchos los que migran a las ciudades buscando el lugar donde se reconozcan sus derechos.
Porque es ciudad del deseo y de la memoria. Porque nuestras vidas están tramadas en ella. Porque ella no es sólo ella: es el conurbano que la desborda y la rodea, es el país que la respeta y la desdeña.
Porque si es la ciudad del miedo y la de los muros y los enclaves, es también la que vive en las multitudes callejeras del trabajo y de la fiesta. Porque un escritor imaginó a un hombre solo en alguna de sus esquinas y otro la quiso fervorosa y mítica. Porque es la ciudad en que muchos vivieron su infancia y muchos otros soñaron en su niñez. Porque es siempre la misma y siempre es distinta, porque nos desconcierta y en ella nos reconocemos, porque siempre la estamos empezando a descubrir, porque nunca nos vamos de ella, porque nunca podremos conocerla del todo. Porque a Buenos Aires siempre estamos llegando.
Porque cada generación la vuelve a fundar para que sea siempre Buenos Aires, y a poblarla de nuevos signos. Porque sus tradiciones siguen hablando en sus esquinas, sus puertas, sus cuartos, sus mesas, sus patios, sus ventanas. Porque amamos en las grandes ciudades lo que tienen de turbulencia y equívoco, de entrevero y de intercambio. Porque ella es, en los rostros que la habitan, una nación y un continente. Hospitalaria y a la vez reticente adopta hombres y mujeres de nuestra América. Porque es una ciudad que sigue abriendo las puertas a hombres y mujeres de todos los continentes, y los hijos de quienes llegan son plenamente porteños, y ellos mismos, tarde o temprano, lo son.
Porque tiene lugar para las más diversas formas del amor, de los nacimientos y las muertes. Porque está hecha de despedidas y llegadas, de silencios y ruidos, de rezos y de músicas, de consignas y de oraciones laicas, de velocidad y de espacios para la quietud. Porque en la Plaza de Mayo resuenan infinitos pasos, incluso los nuestros y los de nuestros muertos. Porque en esa plaza y en sus calles los pañuelos blancos rasgaron la monotonía plomiza del terror y porque hoy trabajan en ella, en los recintos donde reinó el exterminio, las fuerzas de la memoria y las potencias de la creatividad. Porque es escenario de rebeliones y en ella resuenan todas las luchas políticas de la Nación.
2 El derecho a la ciudadPorque queremos a Buenos Aires, porque tenemos derecho a sus rincones geográficos y espirituales, venimos aquí a afirmar el derecho a las instituciones de la ciudad y a su espacio público. No se trata sólo de metros cúbicos de vivienda: también es hora de construir formas dignas y participativas de la política. De afirmar que ese derecho lo tienen los que viven en ella y los que llegan cada día. De afirmar la trama urbana contra el miedo: fortalecer los puentes antes que los muros.
Porque el que es recluido en un ghetto no tiene derecho a la ciudad, se trata de combatir todo proceso de segregación. Reinventar la confianza para hacer posible vivir la ciudad sin retaceos. Reconocernos como ciudadanos y no como espectadores de una política que hacen otros: la reconquista de la ciudad exige una nueva racionalidad comunitaria, manos múltiples puestas a diario en la masa de la vida pública.La ciudad es difícil como lo es todo espacio en el que millones gestionan su vida en común. Y es, sin embargo, en esa dificultad donde pueden encontrarse las fuerzas para una recomposición, en vez de la amenaza de unos contra otros. Afirmar una lógica no mercantil de los derechos: impulsar reparación allí donde hay desigualdad. La salud concebida como derecho real y para todos, ya no como negocio ni como avara limosna para salir del paso. El problema de la contaminación ambiental encarado a través de una acción multidisciplinaria, a todos los niveles, como una necesidad vital y no como un leitmotiv para afiches publicitarios.
Sostener y expandir escuelas para todos, donde la igualdad se construya en el cotidiano y las escuelas públicas reciban el compromiso, el esfuerzo y la confianza de muchos que hoy están fuera de ella. Construir las mejores escuelas, aquellas que elegiríamos para nuestros hijos, aquellas en las que quisiéramos trabajar.Afirmar que todo barrio debe tener sus espacios verdes y sus ámbitos comunes, sus núcleos de producción de cultura y sus canales de comunicación. También que la gestión de esos espacios debe ser democrática y definida por los vecinos que los usan.En vez de una ciudad sin horizonte y cercada por una autopista, recuperar el paisaje abierto del río y afirmar la parquización de la General Paz. Necesitamos muchos arquitectos como Bereterbide para pensar esa ciudad a la que tenemos derecho. Contra la ciudad de enclaves y fragmentos ligados por raudas autopistas –ciudad de Puerto Madero y el Parque Indoamericano–, afirmar una ciudad heterogénea y justa. Una ciudad que se reconozca en el movimiento incesante de los trabajadores en sus calles, a la hora del trabajo diario y el descanso, y a la del reclamo y la celebración.Hoy la ciudad es rehecha por la lógica del capitalismo financiero y la especulación inmobiliaria. En los cimientos de la modernización de esta hora está la renta sojera antes que la necesidad habitacional.
La ciudad es fachada y sótano, Teatro Colón y taller clandestino, como desde los años ’30 –bien lo sabía David Viñas– fue villa miseria y Kavannagh. Se trata de hacer visible el sótano en el marco de las luchas por la igualdad.
Pensar la ciudad, en estos días de decisiones electorales, es pensar qué vida queremos vivir.
3 La reconquista (o el Eternauta)Mezclando racismo y bicisenda; segregación y reciclado; destrucción del patrimonio, culto del consumo y violencia contra los desposeídos que duermen bajo papel de diario en los portales, el desquicio es la escena que nos lega el actual Gobierno de la Ciudad. En sus manos, la necesaria modificación de prácticas urbanas se convierte en mero recurso apologético de un estilo de vida tomado de los barrios cerrados.No es sólo estupidez. Se articula con una representación intolerante de la ciudad, contra todo lo que mancille una fantaseada pureza o que resulte excedente para las demandas laborales del momento.
La del macrismo es una Buenos Aires ilusoria. La usa como horizonte y ariete contra la ciudad real. La nuestra es aquella que es soterrada y a la vez utópica. Está en los intersticios de la ciudad real, la vemos allí donde el miedo se suspende o en los hechos extraordinarios donde se revela la potencia de la vida en común.La sorpresa de esta nueva derecha en la gestión ha sido lo escuálido de su eficiencia. Ni siquiera administran como buenos gerentes. Esta ciudad no los merece, incluidos los ciudadanos que los han votado.
Esta ciudad, nuestra Buenos Aires, la profunda y a la vez futura, merece políticos de otra tesitura, capaces de explorar sus fuerzas novedosas y de recrear sus espacios públicos. Políticos acordes al estremecimiento de la dimensión política que en los últimos años recuperamos para alarma y escándalo de los que no aceptan interferencias en su voluntad de hacer y rehacer la ciudad y el país a su antojo.No se debería ausentar de la vida política la idea de felicidad. Ni aceptar su arrebato por derecha, porque en esas manos deviene una composición de consumo privado y celebración espectacularizada. Pensamos en otra felicidad: la que surge del encuentro de lo común y del acceso democrático a lo público.
Esta ciudad merece una reconquista, que sólo puede concretar la acción fraterna de las mayorías. Reconquistarla de la brutalidad del interés mezquino de unos pocos, de la violencia con que fueron conculcados derechos, de la impasibilidad con que sus bienes, sus memorias y sus mitos son devastados o metamorfoseados en objeto de consumo pasajero y ganancias. Reconquistar, con el pasado, la noción de futuro.
Vivimos años de conmoción, conflictos y entusiasmos políticos que desde distintas historias se han desplegado alrededor del kirchnerismo, nombre que intenta dar cuenta del nuevo sesgo, intensamente popular, nacional y democrático, que conmueve todos los aspectos de la vida argentina. Hay que hacer escuchar ese grito apasionado que se murmura en los barrios y en las calles como ansia refundacional.Hay que seguir escuchando, porque no se ha apagado el rumor de los millones que estuvimos en la calle a la hora de la fiesta –cuando nos descubrimos juntos en el Bicentenario– y a la hora del duelo, en octubre, cuando el dolor y la necesidad de seguir adelante nos hicieron mirarnos las caras. Porque ahí reconocimos nuestra fuerza comunitaria y supimos que no estábamos solos. Algo ha quedado en el aire, otro ánimo, otras energías, el avizoramiento de otros horizontes.
Que es más que un sueño lo sabemos en una patria donde la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la ley de matrimonio igualitario demostraron que ningún sueño es excesivo si hay una necesidad que lo reclame y una fuerza popular que lo sustente.
No se trata solamente de que, con un cambio en el Gobierno de la Ciudad, concluya un ciclo de deterioro, reconversión excluyente y despojo. Se trata de reconquistar la política, contra su banalización en manos de los gerentes empresarios y los gabinetes de marketing; y de algo más: junto a los hombres capaces de hacer ese llamado, como Filmus y Tomada, de lo que se trata es de que empecemos todos a construir la Buenos Aires que sus profundas necesidades nos están pidiendo.
Contra la lógica de la especulación inmobiliaria, se trata de recuperar la bullente fuerza de los movimientos sociales: de los grupos que luchan por otras condiciones de vida, por su derecho a la vivienda, y los que defienden una preservación razonada de sus barrios. Contra la antipolítica que los desvencijó y los condena al olvido, recuperar los clubes socio-deportivos de los barrios, las bibliotecas, las cooperadoras escolares, los centros artísticos y culturales, el cotidiano prodigio de los encuentros.
Contra la privatización de las riberas del Plata, limitándolas a coto para viviendas y consumo suntuarios, es necesario reconquistar su uso, construyendo un litoral público, accesible y comunicado con el tejido urbano en su conjunto. La apropiación de los bienes naturales por unos pocos no puede ser el destino de una ciudad democrática. Por el contrario, en Buenos Aires todavía persiste la memoria de otra relación con el río y su ribera, que puede ser el sustrato de un emprendimiento de recuperación.Buenos Aires debe ser repensada en su dimensión físico-espacial, en sus condiciones sociales y vecinales, y en el modo en que se toman las decisiones gubernamentales. Apelando, para todo esto, a las fuerzas activas de la sociedad y a nuevos modos del compromiso ciudadano.
Porque, así como es impostergable la necesidad de más viviendas para todos, es necesario controlar el uso del suelo, recuperar tierras para el uso público y social, impedir u obstaculizar la intervención del capital constructivo-especulador-reurbanizador-expulsor, la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano no puede no ser participativa y democrática.
Es necesario un explícito programa de funcionamiento de las comunas. Como son necesarios mecanismos que permitan negociar, concertar y discutir entre sí a las distintas racionalidades a través de las cuales es pensada la ciudad. Necesarios o inevitables, los cambios deben ser concertados, preservando modos de convivencia. Puestas en examen, las evidencias del despojo deben convertirse en síntomas de emancipación.
Palabra poderosa, estremecida de ecos de la historia y de carnalidad popular, palabra asentada en nuestras infancias y en la entraña de nuestros afectos, hablar de “reconquista” supone hoy una apertura del futuro y, a la vez, del pasado común. De la ciudad como campo de posibilidades y espacio de la memoria, una tarea hecha tanto de paciencia como de decisión, de ojos abiertos y de sueño, de firmeza y de trabajo.Nos sentimos militantes de esa reconquista que no será fácil, porque se trata de combatir no sólo una gestión y un partido, sino un estado de cosas propios de las ciudades contemporáneas que tienden a la fragmentación, a la segregación y la experiencia más profunda del miedo. Buenos Aires tiene derecho a ser, también en eso, modelo en el mundo.
Por lo que vive en estos años la Argentina y por lo que está viviendo Sudamérica, esta es la época propicia para intentar esa otra ciudad. Esa otra ciudad que asoma entre el pavimento algunas veces: aparece en manifestaciones, en festejos populares, en colectivos barriales, en militancias dispersas. En las esperanzas que aglutina Cristina Fernández y en la pasión con que una nueva generación, de voces nuevas y nuevos estilos, se lanzó a retomar y reinventar los caminos antes abiertos por otros jóvenes, con la mirada abierta a la contundencia del presente. A esa ciudad le hablamos.Les hablamos a los que se sienten lacerados cuando el cartoneo puebla los anocheceres porteños. A los que saben menguadas sus propias vidas ante la infelicidad y la carencia de otros. A los que no quieren violencias asesinas para proteger sus bienes. A los que creen que lo común debe ser construido. A los que impulsan una política capaz de evitar el daño a la vida social. A los que suponen que otra ciudad es posible, aunque no alcancen a balbucear sus contornos. A los que se saben insatisfechos y dolidos. A los que aman, como nosotros amamos, esta ciudad e intuyen que es necesario reconquistarla, porque algo ineludible le seguirá faltando a sus vidas hasta entonces.
A ellos les hablamos porque son muchos y, sin renunciar a sus particularidades y diferencias, se reconocen en lo que anhelan para sí y para todos. Vengan de la tradición peronista o de las de los progresismos o las izquierdas, estén entre quienes se identifican con los ideales liberales de Mayo o entre los radicales que se niegan a olvidar la defensa de una democracia real y la lucha contra los poderes corporativos que alberga su historia. En tiempos en que los argentinos asistimos al reencuentro con las aspiraciones de un proyecto común, su ciudad capital tiene la oportunidad de dar el gran paso que la lleve hacia lo que una y otra vez se anuncia en el trasfondo de sus sueños.
Tanto como Buenos Aires necesita, para ser más Buenos Aires, reconocerse argentina, la Argentina necesita a una Buenos Aires a la altura de los desafíos que su horizonte promete. Reclamamos más política y no menos. Más calle y no menos. Pensamos más como ciudadanos que como usuarios o consumidores.
Fue en nuestra Carta Abierta/4 que, ante la imposición de una política del miedo y del silencio, invocábamos la fuerza moral del Eternauta. Está aquí, en estos días, cuando la indiferencia ya ha dejado de ser la atmósfera que plantaba un horizonte de plomo: la fuerza popular que va extendiéndose en torno del nombre “kirchnerismo” está dibujando, en esta hora argentina, el rumbo hacia la reconquista de nuestro derecho a vivir en Buenos Aires. A esa fuerza apostamos. (Agencia Paco Urondo)

03.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en perfil.com) Por Tomas Abraham
El fútbol no es un juego. Se juega a la pelota. A las bolitas. A las muñecas. A la play. Ni siquiera la ruleta es un juego. La presencia del azar no define a un juego. En el fútbol no hay espectadores, los hay en el teatro y en el circo, pero no en la cancha. El fútbol es la lengua nacional argentina. La hablan millones de personas. Llena el vacío de las mañanas en las oficinas, en los almuerzos y en los cafés. Manda a las calles una cantidad de gente que ningún político o jerarca religioso reúne jamás. El fútbol tampoco es una artimaña del poder para engañar al pequeño hombre desviándolo de los libros de educación democrática. El fútbol es la pasión de los futboleros y futboleros son todos los argentinos menos uno. El que lo encuentre que avise. Y ahora hablemos de River. Soy hincha de Vélez. Entre fútboleros se confiesa la identidad, es así, una contraseña que avala la honestidad de quien habla. Salimos campeones y la opinión pública nos considera el mejor club del país además del mejor equipo. Cronistas me preguntan si estoy contento o triste por el descenso de River. Soy filósofo y futbolero, me interesa el fútbol no sólo para emocionarme sino para pensar. De acuerdo con el dicho clásico de la filosofía: pienso, luego siento. El fútbol es un desafío para el pensamiento. Norma Morandini recordaba el otro día que luego de golpear todas las puertas en las vísperas del Mundial ‘78 buscando a sus hermanos desaparecidos sin recibir la mínima atención, habló con Alicia Moreau de Justo, quien le dijo: mire, querida, lamentablemente nuestro pueblo sólo conoce dos palabras: sí (a lo peor), y gol. En lo que me concierne, prefiero el “no” del disidente y no puedo desprenderme del gol del futbolero. Por eso no estoy triste ni contento, sino pasmado, estupefacto. Más absorto quedo si pienso que nos podemos llegar a acostumbrar a que River sea un club de la B Nacional como Aldosivi. Un oyente de radio decía que el futuro augura un “River de Buenos Aires”, club social y deportivo (RIBA), como GEBA, sin fútbol. A los futboleros nos ha caído un baldazo de agua fría.
Estamos helados. Que nadie diga que no hay que dramatizar. Que no hay que exagerar. Se hacen los piolas, los que están de vuelta. Están muertos en vida. Sólo les falta agregar que es peor que haya hambre en el mundo. Son los inquisidores que apuntan con el dedito para que los chicos tomen la sopa. Echemos a esos monjes negros políticamente correctos y hablemos de lo que pasó. Ni el 5 a 0 frente a Colombia, ni el desastre de Suecia del ‘58, ni el de Japón de 2002, ni el 4 a 0 contra los alemanes tienen la dimensión trágica del evento del domingo 26 de junio de 2011. River se fue a la B.
¿Qué significa todo esto? ¿Qué es esto?, preguntaba Aristóteles en el primer libro de su Metafísica antes de su reformulación en la modernidad en el temblor del “caigo al abismo” de Kierkegaard. Ahí está, encontré la palabra. Lo de River tiene dimensiones metafísicas y resonancias de la filosofía del absurdo. ¿Es bueno o malo para el fútbol? ¿Es un síntoma de una enfermedad cuyo diagnóstico hay que prescribir cuanto antes? O, por el contrario, ¿será un síntoma de salud? Intentaré responder a todas estas preguntas. Después de mucho pensarlo, creo que el descenso de River es una cagada, perdón si uso lenguaje técnico. Los encuestadores hasta el día de la fecha dicen que de cada diez futboleros, siete son de River o de Boca. Los otros tres son del resto. No hay fútbol sin hinchas, ya dije que no hay espectadores, no es el tenis. Digamos entonces que de los diez, ahora quedamos siete. Los últimos campeones argentinos han sido Banfield, Estudiantes, Lanús, Vélez. Clubes de barrio con hinchadas pequeñas comparadas con la de los clubes grandes, y una resonancia nacional casi nula. Identifiquen, si pueden, un hincha de Banfield en la Quiaca o uno de Mandiyú en Neuquén. Hasta hace unos años, los clubes grandes parasitaban el semillero de los chicos. Se llevaban a los pibes de Argentinos Juniors, los de Newell’s, etc. Ya no. Ahora a los del semillero y los juveniles se los lleva el Barça, el Inter, el Spartak, el Benfica, el América de México. Esto los mató a los grandes nacionales y los rejuveneció y enriqueció a los grandes de afuera. La crianza futbolera de Messi es el caso paradigmático. Se los llevan de niños. Mercaderes de todo tipo hacen el negocio de la venta de pequeños antes de que maduren y compran la voluntad de los padres. River se quedó sin el afluente de los clubes chicos. Pero además, no hay jugador argentino de talento que supere los veintidós años y siga en nuestro país. Por eso, el nivel de nuestro fútbol es bastante malo y el Seleccionado nacional se forma con jugadores del exterior. Acá queda el rezago. En el fútbol manda el dinero, pero por una gracia milagrosa, por una resistencia de la musa fútbolera, no todo se compra y no se sabe quién gana. El día en que se sepa, muere el fútbol y se convierte en Titanes en el ring. Que los grandes caigan hace subir a los chicos por el principio de Arquímedes, pero el nivel general baja. No hay que hacerse la ilusión de que el descenso de los millonarios jerarquiza a la B. Con jugadores mediocres y campeonatos cortos, el fútbol es malo y más emocionante a la vez. Cualquiera puede ganarle a cualquiera y todos se juegan la vida para campeonar, no descender o salvarse de la promoción. Hoy se sufre más porque el fútbol es malo y a la vez más imprevisible. La imprevisivilidad no es democracia, es decadencia. Hablando de democracia. Hay una interesante lección política en esto que pasa en el fútbol. Nadie entiende cuando se habla de “calidad institucional”. Se desprecia el término porque huele a republicanismo hipócrita, eticismo de coalición cívica, otra trampa de una presidenta y honestismo a bajo precio. Pero hoy ya se comienza a apreciar este fenómeno gracias al fútbol. Hasta los cínicos admiran en forma tácita la mentada “calidad”. Todos hablan maravillas de mi club, y lo toman de ejemplo como el de Estudiantes, Godoy Cruz o el de Lanús, de su dirigencia, de su responsabilidad, de su mesura y seriedad, de su capacidad de pensamiento colectivo, de su previsión, de su transparencia, del espíritu participativo, de su atención educativa respecto de sus juveniles. Estos clubes no son megalómanos, circenses, corruptos, habitados por estrellitas y gritones, caudillos políticos y mafias de todo tipo. Quien con plata hiere, sin plata muere. Los últimos campeones son medianos y discretos. ¿Se entiende ahora que la calidad institucional no es palabra hueca y asunto burgués de abogados cesantes? ¿Se entiende ahora que el estilo pendenciero y bravucón no es el único sentido común que nos caracteriza?, ¿que es un pretexto de conformismo y una mentira porque también las cosas pueden ser de otra manera? Si a esta rara calidad la extendiéramos a otras instituciones, la batalla cultural que a tantos obnubila al confundirla con un programa de sorteos y premios de la tele puede llegar a ser un acontecimiento en donde se decida algo importante. Ahora, todos se acuerdan de que la dirigencia votada varias veces se llevó todo. Que hay coimas, cajas negras, negocios sucios, entramados entre política y fútbol, que un presidente millonario era la ficha progre apostada por el gobierno para combatir a otro bostero, de tantos artilugios que no sirven para nada porque sólo nutren prensa amarilla. El fútbol sin River está más solo. Sin don Angel, Amadeo, Pipo, el Cabezón, el Pato, el Beto, el Príncipe, el Pájaro, el Muñeco, el Burrito, sin la banda roja. (Agencia Paco Urondo)

01.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Nuevo Lanzamiento de Editorial Punto de Encuentro, el Libro de Carlos Benitez: “La hora de la militancia”, con Prólogo de Noberto Galasso.

Carlos Benitez lidera la Agrupación Compañeros (Frente para la Victoria) y milita en el peronismo desde 1982. Con esa perspectiva, repasa estos últimos años en los que la política y la participación recuperaron protagonismo gracias al proyecto encabezado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Como señala el historiador Norberto Galasso en el prólogo, “estas páginas no se tratan de un estudio de laboratorio, o de un ensayo sociológico, realizado desde afuera. Se trata de un testimonio sobre la militancia escrito por alguien que vive en estado de militancia permanente, que nos va reconstruyendo lo sucedido en los últimos años, sobre acontecimientos de los que ha formado parte. O para decirlo en palabras de Manuel Ugarte, `pensando con los brazos´ analizando la realidad con la pero también metiendo el cuerpo”. (Agencia Paco Urondo)

30.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Declaración de interés aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales UBA a la marcha campesina organizada por el Movimiento Nacional Campesino que está arribando a Capital Federal.
VISTO, la Marcha Nacional por un Nuevo Modelo Agropecuario, organizada por el Frente Nacional Campesino, y acompañada desde numerosas organizaciones;
CONSIDERANDO:
- Que los compañeros del Frente Nacional Campesino han iniciado el día 4 de abril pasado en el paraje Fortín Belgrano, provincia de Salta, una caminata con destino a Capital Federal, la cual se prevé arribará a la Ciudad el próximo martes 5 de julio;
- Que han recorrido durante la caminata campesina y hasta la fecha, alrededor de 1.700 km. por los caminos de Salta, Formosa, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, difundiendo su propuesta en cada pueblo y paraje, sumando adhesiones y compañeros a la caminata nacional;
- Que el actual modelo agropecuario representado por la mesa de enlace es de acumulación de la riqueza en manos de grandes empresas y grupos económicos; y de pobreza y desalojo para pequeños y medianos productores;
- Que el presente modelo agropecuario perjudica a las mayorías del campo y a los consumidores de pueblos y ciudades;
- Que la marcha nacional tiene por objeto, solicitar políticas que pongan en marcha un nuevo modelo agropecuario en la Argentina y la profundización del proyecto nacional y popular, a partir de la presentación de un petitorio con los siguientes puntos:
1. Titularización (propiedad) de las tierras para campesinos e indígenas.
2. Apoyo técnico y económico para la producción y comercialización de los productos campesinos.
3. Ley para la suspensión de los desalojos de familias campesinas y pueblos originarios.
4. Ley de propiedad de la tierra para poner freno a la concentración y extranjerización de la tierra en la Argentina.
- Que los recursos naturales son del pueblo argentino y deben estar estos al servicio del bienestar popular y no a merced de los grupos económicos concentrados;
- La manifestación de apoyo y adhesión al petitorio realizada por la Junta de la Carrera de Trabajo Social el pasado 23 de Junio del presente año.
El Consejo Directivo de la facultad de Ciencias Sociales RESUELVE:
1º.- Manifestar su apoyo a los compañeros del Frente Nacional Campesino, adhiriendo al petitorio y al acto que se realizará en Plaza de los Dos Congresos el próximo 5 de julio a las 17 horas, tras el arribo de la marcha nacional por un Nuevo Modelo Agropecuario y por la Profundización del Proyecto Nacional y Popular.
2º.- Arbitrar los medios necesarios para socializar en la comunidad académica: cátedras, equipos de investigación, carrera, institutos y representaciones políticas y gremiales de los claustros, las contenidos de esta manifestación pública
3º.- De forma (Agencia Paco Urondo)

30.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El artiguismo fue, en la primera década revolucionaria, el sueño nacional que más profundamente cuestionó tanto la herencia colonial como el proyecto de las clases dominantes rioplatenses: se proponía conquistar la independencia, pero no sin reparar la larga deuda social con los desposeídos. Sólo los poderosos habían accedido a las “mercedes reales” o “repartimientos” que otorgaba el virreinato.

La palabra de Artigas es rotunda: “...los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suerte de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de su provincia... Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero”.
Artigas fue el precursor y el más intransigente partidario de la independencia nacional, frente a gobiernos vacilantes. En el noroeste y Cuyo, Güemes, Belgrano y San Martín, y en oriente Artigas. Son conocidas sus Instrucciones a los diputados orientales a la Asamblea Constituyente de 1813: “Primeramente pedirán la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España, y familia de los Borbones, y que toda conexión política entre ellas y el estado de España, es y debe ser totalmente disuelta”.
Pero si se estaba fundando un régimen poscolonial, ¿se intentaría una articulación más igualitaria entre las provincias o se confirmaría la preeminencia de Buenos Aires sobre el interior?
Después de la muerte de Moreno y el desplazamiento del oriental Joaquín Campana, Artigas enfrentó en soledad a fuerzas gigantescas: el imperio esclavista de Brasil, el centralismo de Buenos Aires y la insidiosa diplomacia británica. Pero el enemigo más difícil de vencer, y el que finalmente lo venció, porque estaba adentro mismo de sus fuerzas propias, era el espíritu oligarca. Los doctorcitos con su ideologismo y los ricos de mirada corta, sacrificaron la grandeza de la revolución al precio vil de sus privilegios. Artigas fue el bárbaro y la amenaza a un nuevo orden tan injusto como el colonial.
El dilema artiguista era claro: revolución o contrarrevolución.
Al gauchaje movilizado en la reconquista y la defensa de Buenos Aires de las invasiones inglesas los movía algo más que fervor patriótico: iban tras sus reivindicaciones sociales. A partir de entonces, sin distinción de raza ni estamento, aquellos desposeídos preferidos por Artigas estaban tiñendo con su sangre los escenarios de la emancipación americana. ¿Serían algo más que carne de cañón para el encumbramiento de una nueva clase dominante? ¿Tendrían a su regreso la porción de tierra que les pertenecía, el respeto ciudadano que se habían ganado, la dignidad e igualdad por la que habían peleado, el derecho a ejercer libremente su cultura, su tradición? Esa era la creencia que llevó a miles de pobres a la guerra. ¿O sólo serían dueños de su fuerza de trabajo, sin derechos sociales ni participación en las decisiones políticas, al servicio de los privilegiados de siempre y nuevos ricos empinándose otra vez  sobre su sacrificio?
A partir de estas interrogantes es que se comprende la misión histórica que inspiró a Artigas, encarnación de lo plebeyo. Cuyanos que poblaron los ejércitos sanmartinianos, altoperuanos que se rebelaron en las “republiquetas”, orientales que protagonizaron la “redota”: de la interpretación de sus esperanzas surgen los principios que van a regir en las principales medidas de gobierno adoptadas por Artigas, cuya cumbre son los logros alcanzados en el llamado Congreso de Oriente, que de modo irregular e históricamente poco documentado, se sabe que sesionó en el Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.
A favor de la trascendencia de la fecha del 29 de junio de 1815 debemos además advertir: en ese Congreso se sentaron las bases de un pensamiento que dio origen a todos los movimientos nacionales y populares, incluso a los que hoy imperan en la mayor parte de los países que componen la Nación fragmentada de la América del Sur.
Implícito en todas las revoluciones americanas, desde las asonadas hasta las guerrillas, de las insurrecciones campesinas a las puebladas urbanas, la memoria de José Artigas, de su pueblo en armas y de los caudillos que lo acompañaron, ha vivido en la intuición de los pueblos que luchan por la igualdad, la libertad y la dignidad. Castro, Ortega,  Chaves, Roussef, Humala, Correa, Morales, Mugica y Cristina Kirchner, UNASUR, son herederos de esta tradición de Patria Grande y Justicia Social.
Podemos afirmar así que ¡ARTIGAS VUELVE!, porque a pesar de más de un siglo de ocultamiento y denigración, hoy su figura a cabalga por el continente americano, su Patria, la que él no pudo ver. (Agencia Paco Urondo)

29.06.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en el Blog Los Huevos y las Ideas)
Soy de River, soy.Una ola cuando nace, empujada por el viento, tiene como destino fatal la playa. Sólo ante la prepotencia de lo concreto, la arena o la roca, es detenida. Desanda luego su camino para, una vez más, repetir el ciclo y nacer. Así el destino de River parecía marcado, inexorable, a partir de ese campeonato en el que Simeone decidió alejarse. El final es previsible. Era previsible. La suma de los acontecimientos prefiguraba el descenso.
Entiendo pero no justifico a los que, desbordados, arrojaron parte del Monumental hacia la cancha. Ni los jugadores de Belgrano (felicitaciones) ni los de River merecían eso. Pagar una entrada no te da derecho alguno a involucionar, a convertirte en simio. No es, además, Pavone el responsable del descenso. Tampoco López o Passarella. Tiene su cuota pero no es mayor la de Cappa a la de Astrada o Gorosito. El padre de esta derrota tiene nombre y apellido y todos sabemos quién es. El deterioro institucional, de tantos años, repercute finalmente en el plano deportivo. Esos que se dicen hinchas, que cantan que llegó la hinchada cuando entran, también cargan una pesada mochila sobre sus espaldas. Su responsabilidad no es menor.La tristeza es honda. Mayor aún porque algunos inadaptados no supieron afrontar con orgullo e hidalguía el empate que nos deposita en la B. Recién puedo nombrarla. La B. Ahí jugaremos y, si bien será un estigma en la historia del club, no es motivo de deshonra. El honor está adentro, al lado del corazón, caliente. Y no es la mirada del otro.Pavone, gracias. Lamela, gracias. Pereyra, vos también. Juan Pablo, Jota Jota, Daniel Alberto, gracias por poner el hombro y su historia en esta difícil circunstancia. Pelado Almeyda, seguí. Gracias a vos también. No le hagan caso a los que saldrán ahora a aprovechar el momento. Aunque sean glorias pasadas del club, no son parte del presente. Aquel que se pone por encima de River no merece ser llamado hincha, porque como dijo el General: primero el Fútbol, luego el Club y, finalmente, los hombres.Por ahora seguimos nadando contra la corriente de nuestra propia historia. Pero River, como la ola, sabrá renacer.De River, yo soy.Posdata: de un hincha de River y militante del proyecto nacional y popular, a una hincha de Gimnasia y militante del proyecto nacional y popular: Presidenta, River merece seguir en el Fútbol para Todos, para que todos y todas podamos seguir su campaña, ahora más que nunca y como siempre.
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 

28.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Estimado Luis,

los discursos totalitarios afectan a nuestras sociedades de maneras diversas pero siempre con consecuencias lamentables. “Todos los X son Y” es una frase demasiado común en las conversaciones cotidianas, en los medios de comunicación, en los debates políticos… Una frase demasiado común para que la dejemos entrever quienes nos autoproclamamos democráticos, plurales y respetuosos de la diversidad.
La discriminación también se esconde en frases como X es Y. Frases como “No sería raro que detrás de Schoklender esté el Mossad”. Esta frase podría inscribirse en la tradición de Walter Beveraggi Allende (autor intelectual de la teoría del Plan Andinia mediante la cual los judíos se apropiarían de la Patagonia para crear allí un Estado). Una tradición retomada entre otros por el General Roberto Bendini en 2003. Nos da tristeza e indignación que vos también recurras a construcciones intelectuales similares en 2011. Una frase que por “sutil” no es menos aberrante y que demuestra que aún hoy tenemos en nuestra esfera política que lidiar con argumentos que degradan nuestras banderas democráticas.
Nosotrxs amamos la Justicia. Queremos Justicia por los atentados de la AMIA-DAIA y de la Embajada de Israel, Justicia por los crímenes cometidos por el Estado terrorista en los años 70 y 80 como en tantas otras causas que aún esperan en una cola demasiado larga de impunidad. Y queremos también Justicia en la “causa Schoklender”. Por eso nos duele que vos, Luis D’Elía, luchador y militante de causas populares y democráticas, utilices fórmulas tan banales y dañinas, alejadas del proceso de ampliación democrática que estamos experimentando en este momento singular y único de nuestro país.
Tus posicionamientos políticos respecto de las políticas del Estado de Israel, de las investigaciones por el atentando a la AMIA, de la dirigencia comunitaria o del régimen iraní podrían ser legítimos y aportarían al debate si tus declaraciones no transitaran tan livianamente esquemas conceptuales que incentivan un fenómeno hoy aislado en la Argentina, como es el antisemitismo. Luis, estamos dispuestxs a dar todos los debates que sean necesarios. En efecto, nos creemos protagonistas de una corriente generacional que pretende poner sobre la mesa mucho de lo que nuestra dirigencia comunitaria oculta. Ahora bien, sólo puede enriquecerse el intercambio de ideas y la contienda política cuando las disputas se den en el marco de respeto con nuestra comunidad, que es argentina y judía.
El judaísmo es una opción de vida, un credo, y/o una construcción identitaria en disputa que no es incompatible con la argentinidad: nacionalidad por derecho o por opción que nos es negada cada vez que se asocia judío con extranjero.
* Schoklender no es Israel.
* Schoklender no es los judíos.
* Schoklender no es la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
* Schoklender no es el gobierno nacional.
A cada culpable su condena y a cada colectivo el respeto que se merece.
Judíos por la Profundización Democrática (Agencia Paco Urondo)

27.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Dolores Curia, publicado en Revista Debate) Heredero de un modo jauretchiano de enfrentarse al mundo, que Norberto Galasso conoció personalmente, cuenta aquí cómo fue que se hizo peronista sin dejar de ser de izquierda mientras critica sin pelos en la lengua a quien se cruce en su camino nacional y popular.

¿Cómo se hizo peronista?
Vengo de una familia que provenía de una familia pobre, de inquilinato, de piezas corridas. Mi viejo había estudiado hasta segundo año. La familia de mi mamá era distinta, todos maestros, su padre había sido empleado de una empresa inglesa de tranvías. Yo empecé en el medio de esos dos mundos, papá que era de izquierda, y cuando el peronismo comienza a hacer cosas importantes,  lo apoya; y mis tíos maternos, sarmientinos, socialistas, anarquistas, furiosamente antiperonistas. Mi madre tenía un sentido social importante, pero era radical por tradición, y yo de adolescente pensaba que la gente culta tenía razón. Después tuve experiencias de vida que me contaron que los libros enseñan, pero no todo. Ahí enfrente de donde ahora está Coto, estaba antes la fábrica Royal. Mis tíos me daban a leer literatura socialista, y un día lo paré a un obrero. Le dije, uno de esos días que tenga tiempo presénteme a un compañero suyo que sea socialista, y él con mucha picardía me dijo que  esa mercadería no existe. Ellos eran peronistas, claro. Y me invitó a tomar unos vasitos de kerosene, que era vino, en su casa. Me explicó que el que había hecho las cosas era Perón, ahí conocí a Jauretche, estuve en el partido de Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, hice una síntesis entre los que había leído, Marx, Trotsky y la experiencia argentina donde el peronismo juega su gran papel, desde su denigración con el menemismo, hasta su resurgimiento, sus rasgos latinoamericanistas, su socialismo nacional. De todo eso era difícil enterarse, porque la gente que tenía la información, era gente que vituperaba a los obreros, por vagos. El peronismo tiene esas cosas raras.
También tiene algo de elegir algunos personajes históricos y defenestrar otros…
La Presidenta me invitó a la inauguración del Pabellón de la Mujer, para el Bicentenario, y cuando veo la lista de mujeres, y que está Alicia Moreau de Justo, entonces pienso: cómo le digo que no. Así que pregunté quiénes hablaban. Me dijeron que de Alicia iba a hablar Pacho O’Donell, Pacho no tiene problema para hablar de nada, él habla de cualquier cosa,  pero yo si tengo que hablar de ella, digo, la versión de que cuando fusilaron a Valle ella lamentó que no hubiera champagne para festejar. Lo mismo con Mariquita Sánchez de Thompson, que a Rosas le dice que ella tiene que estar con el bando de su marido, y no con el del país donde había nacido. Y sí, yo preferí Tita Merello, Alfonsina, Evita, y Pacho agarró la otra banda. Un amigo mío, con el que nos conocemos hace como setenta años, me criticó, él es un obrero, nos criamos juntos jugando a la pelota acá en el parque. Muchos creen que el crecimiento de los derechos de los trabajadores va en desmedro de la clase media, que si ella puede ir sola a la playa o si tiene los restoranes todos para ella está bien, pero si no le molesta.
¿Qué aportes puede hacer el revisionismo histórico para este proyecto de país?
El revisionismo es vital. Pero hay diversos revisionismos, cuando empieza a quebrarse la idea de que hay una sola historia y aparece una segunda historia que dice que no son las únicas figuras Mitre y Belgrano, ahí hay dos revisionismos, uno rosista, que es del 30, fundamentalmente de derecha, que dice que Rosas era un gran tipo porque era tradicionalista, que imponía el orden, que no permitía críticas a la religión católica. Después hay otro revisionismo rosista, más popular, el de Pepe Rosas, o Fermín Chávez, del que tengo los mejores recuerdos, sabiendo que no coincidíamos en muchas cosas éramos muy buenos amigos. Pensábamos que a la historia la hacen los pueblos, no las grandes figuras, nosotros reivindicamos el plan de Moreno, Dorrego, los caudillos federales, hacemos nuestras críticas a Rosas, Yrigoyen, Perón, y Kirchner, donde el pueblo se va expresando de distintas maneras y cada vez más profundamente a recomponer la unidad latinoamericana. Volviendo, creo que no hay posibilidad de lanzarse hacia el futuro si no se conoce el presente, y sólo se conoce el presente estudiando el pasado. Este pasado radical que fue importante, primer movimiento de masas, derrocado, con su líder muerto y ya desorganizado. Después en el 43 ya el radicalismo ataca a Yrigoyen y está a la derecha. A través de Frondizi o Alfonsín tiene un pequeño cambio social, pero poco. Son expresiones de clases medias muy prudentes que no quieren que la cosa cambie demasiado. Que quieren que cada uno esté en su casa.
¿Y la izquierda argentina?
La explicación de por qué actúan los grupos de izquierda te la da la historia, vienen con la inmigración, no surgen con una concentración obrera, no surgen estos grupos sin un movimiento industrial, se nutren de estudiantes que se reciben de abogados, que miran las manifestaciones desde los balcones de su casa, como decía Olivera. La izquierda no consigue entroncar con los trabajadores. Ahora estamos sacando (una publicación del Ministerio) unos números explicando el empréstito Baring-Brother, explicamos a los caudillos, a la Banda Oriental, ahora preparamos un número sobre Rosas. Esto es enviado a los colegios y algunos lo cajonean. Los maestros tienen interés, muchos jóvenes se dan cuenta de que la opinión de ello se multiplica, y si el chico cree que lo que el país necesita es estadistas pro británicos, que creen que somos bárbaros, que la civilización es Europa, bueno, se forman en una ideología conservadora.
¿Qué opinión tiene sobre el boom sostenido que tiene la historia novelada, como Aguinis, por ejemplo
Aguinis no tiene ningún sustento en lo que dice, practica una campaña de autonegación de lo argentino, que siempre fuimos corruptos, de afirmaciones muy débiles. Mucha gente falsamente culta cree que tiene que tener ciertos libros best seller en el comedor. Y ahí aparece él, o Kovadloff. Tipos inconsistentes.
¿Y los fenómenos de divulgación histórica como Pigna?
A Pigna hay que reconocerle que la juventud se interese por la historia, ahora, a ciertas cosas las simplifica demasiado. Pero ésa es una tendencia actual, la simplificación. Una cosa es reconocer que los pueblos originarios fueron despojados de sus tierras y otra es la propuesta de hacer una nación mapuche. En muchos casos hay gente que por su formación, como Bayer, sigue sin entender el peronismo que dice que Evita murió en la cama, y lo hizo porque contestaba las cartas que la gente le mandaba. Yo conocí mucho de Evita porque conocí a su confesor que me dijo: “Yo me hice cristiano cuando la conocí a ella. Eva iba con remedios a lugares donde la gente tenía purulencias en la cara, y los besaba, y yo, pastor de Cristo, le decía no, señora, no, ella se enojaba. No llevaban medicamentos, sino solidaridad. El mensaje de que había alguien en el poder preocupado por el pueblo le estaba llevando”.
Usted parece siempre muy bien predispuesto para la discusión.
¡Nunca hay que dejar de discutir! Ya tuve tres agarradas polémicas con Rivera, que es un hombre del PC, rompió con él, que desconoce todo lo que fue y es el peronismo.  Y un hombre que actúe en política tiene que considerar los actos que hizo el peronismo aunque no adhiera. También con Altamira, él me cansó con sus barbaridades. Nosotros en la Discépolo tenemos sesenta personas, cuarenta son chicos. No es que yo confunda víctima con victimario pero también decirle a esos chicos que hay que salir a pelearle a Pedraza con la cara y el pecho descubierto es una responsabilidad muy grande, me dio bronca, cruzamos algunas cartas. Él contestó con injurias. Ellos se definen como trotskistas, y yo creo que de todos los hombres que aportaron cosas a la humanidad, hay que tomar lo mejor. Cuando Lázaro Cárdenas quiere en México nacionalizar el petróleo Trotsky dice “yo lo apoyo”. Y Cárdenas no era socialista. Como cuando Lincoln gana la Guerra de Secesión, no pone un gobierno socialista, pero hay una diferencia apreciable entre él y los latifundistas del sur. En las últimas páginas del Manifiesto Comunista Marx dice que hay que apoyar a todo aquel que cuestione el orden del privilegio.
¿Cómo ve a la oposición?
Con delirios como los de la doctora Carrió y una centroizquierda que anda dando vueltas, que hasta último momento dudó en juntarse con un Alfonsín que se disfraza del padre. Que Alfonsín lleve en la fórmula a un economista que en su momento declaró que asesoraba a cuarenta bancos extranjeros es suficiente para demostrar la inclinación del radicalismo. Y que Binner lleve como vice a una legisladora como Norma Morandini, también demuestra dónde debemos ubicarlo. Caracterizar a Morandini como “progresista” es un absurdo. La oposición está entrando en un estado de desesperación por las encuestas que la lleva  a tratar de provocar quiebres entre la CGT y Cristina, demonizando a Moyano o haciendo actuar a las barras bravas como lo hicieron en Constitución, repitiendo en TN veinte veces un mismo crimen y fantochadas sobre la libertad de prensa. Son representantes de un mundo que ha quedado atrás, que empezó a quedarse atrás en el 2001 cuando decíamos “que se vayan todos”. El asunto de Schoklender que ha servido a los sectores de la oposición que operan junto al poder mediático para tratar de descalificar a la Madres y, en especial, a Hebe, siendo ella un ejemplo: una persona que ha sufrido la muerte de sus hijos y eso, en vez de provocarle una actitud de venganza, le ha provocado una actitud de solidaridad. La muerte le ha provocado el impulso de crear vida: la Universidad, todas las viviendas que hizo, la radio, creó un programa y con él se manifestó políticamente. No sólo en la época bien dura de la resistencia, sino también después, ha mantenido sus convicciones y valores fundamentales y de ninguna manera se la puede tratar de manchar como intenta hacer la oposición. Si un funcionario de ella ha actuado mal, la Justicia deberá operar. Eso es todo.
Y al kirchnerismo, ¿no le falta nada?
Falta una apertura de espacios para la formación de cuadros dentro del kirchnerismo. Kirchner fue un Presidente que llegó casi caído de un paracaídas, sin un armazón político que lo sostuviera y tuvo que recurrir a su gente de confianza que estaba acostumbrada al manejo provincial. A veces protesto un poco. El otro día fui a darles una charla a los chicos de La Cámpora. Macanudísimos, con esa pureza que tiene la juventud. Me contaban todo el trabajo que hacen en los barrios. Yo les dije que todo eso estaba muy bien pero que también debían formarse.
Ahora, al final de la entrevista, se lo escucha más conciliador con el presente…
Me considero un hombre de izquierda pero no un delirante ni un voluntarista que pide que pasado mañana recuperemos YPF.
Ediciones Colihue acaba de publicar los dos tomos de Historia Argentina. Desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner (1296 páginas) (Agencia Paco Urondo)

27.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Daniel Chiarenza, publicado en su blog personal) El gobierno de "Isabel" -hegemonizado por el "brujo" López Rega- entronizó en el ministerio de Economía a Celestino Rodrigo, quien produjo una devaluación monetaria del 100%, llevando el dólar a $ 30.-, después de haber estado en $ 10.- en febrero; aumentó las tarifas entre un 100 y un 200 por ciento; la nafta aumentó un 172,7%. Lo peor del caso es que pretendió mantener el aumento de salarios en un 38%. Ante el rechazo sindical, el gobierno ofreció un 45% que, como era obvio, también fue rechazado, y concluyó por dejar nuevamente sin topes a las paritarias. Esto permitió que los aumentos fueran de un 60% para los gremios más débiles y alcanzara hasta un 200% en los más poderosos, con lo que el plan se derrumbaba. No obstante, la partida no estaba definida, pues era necesaria la homologación oficial para efectivizar los convenios.
La UOM organizó una movilización ante la Casa Rosada para "agradecer" -cínicamente- a Isabel por la homologación, pero el ministerio de Economía no estaba derrotado y ante la postergación de las homologaciones la CGT convocó a una concentración de "apoyo a Isabel" y repudio a la política económica. La Plaza de Mayo vuelve a llenarse de trabajadores que corean consignas elocuentes: "Despacito, despacito, despacito / va cayendo Lopecito".

Elocuente el cartel que se observa en uno de los colectivos que llevaban a los que se movilizaban.
La inocente madre del aborrecido "Brujo" recibió también recuerdos del estilo que los argentinos acostumbran en estos casos, con la música de una popular canción de los Beatles: "López Re, López Re, López Re, López Rega / la puta que te parió".Los manifestantes esperaron horas -en vano- la presencia de la presidente. Pese a la ausencia de Lorenzo Miguel y de Casildo Herrera, ambos en Ginebra en una asamblea de la OIT, se espera el desplazamiento del lopezrreguismo y su reemplazo por un gabinete que respondiera al sector sindical. Al caer la tarde, la cúpula presente de la CGT es convocada a la quinta de Olivos, donde la presidente los recibe acompañada, entre otros, por el "Brujo" y su yerno, el presidente de la Cámara Baja, Raúl Lastiri. Parece claro el intento de repetir la escena en que Perón había amonestado la conducta de los diputados rebeldes de la JP, pero los protagonistas eran otros. La entrevista fue transmitida en directo por la televisión. La señora de Perón informó secamente a los sindicalistas presentes que escucharía a uno solo de ellos, no sin señalar que el regreso de Perón a la Patria se había logrado por el esfuerzo de "un grupo de amigos", entre los cuales se destacaba sin duda aquél cuya madre había sido recordada sin mucho afecto esa tarde. Respondió el lucifuercista Adalberto Winer, quien, sin agraviar a su interlocutora, afirmó las posiciones peronistas, tan alejadas de la política económica.

María Estela Martínez de Perón junto a López Rega en 1975.El 28 de junio se anuncia que habrá un aumento general del 50%, al que se le agregarán un 15% en agosto y otro 15% en octubre, tras lo cual Rodrigo anunció por televisión su política de shock.

Lorenzo Miguel, Isabelita y Casildo Herrera.
El ministro de Trabajo, Otero, hombre de la UOM, presentó su renuncia. En el Congreso se inician maniobras contrarias a la política del Ejecutivo, que culminarán con la elección de Italo Luder para llenar la vacante de presidente provisional del Senado, postergando a Lastiri de su condición de vicepresidente de hecho. Miguel y Herrera, de regreso de Ginebra, se pusieron a la cabeza de la protesta y la CGT convocó a un paro general para el 7 y 8 de julio.

Ricardo Otero, ministro de Trabajo
Antes de cumplirse las 48 horas de huelga, el gobierno cede. Los convenios serán homologados y tanto Rodrigo como López Rega se verán obligados a renunciar. Taccone autocritica la actuación política del movimiento obrero. "Se produce la caída de López Rega, Lorenzo Miguel y Herrera vuelven al país, y caen en un error de táctica. Ven la posibilidad de un gran triunfo del movimiento obrero. Pero en función de la coyuntura. Y entonces van a negociar los convenios colectivos de sus respectivos gremios, el metalúrgico y el textil, y logran el 120% de aumento, o 130, o más, alentados por los propios empresarios de las respectivas cámaras, [se] consigue desplazar a López Rega. Después de este colosal triunfo, en lugar de avanzar sobre el poder... el movimiento obrero se hace el "hara kiri", quedándose en la coyuntura con un aumento salarial. (Agencia Paco Urondo)

25.06.2011

Lanús, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo, por Nahuel Placanica, exclusivo) El martes 21 de junio se llevó a cabo, en la Universidad Nacional de Lanús, la jornada de cierre del postgrado “El pensamiento nacional: sujeto político y el proyecto argentino; actualidad y perspectivas”. Disertaron el vicerrector de la casa de estudios Nerio Neirotti y el historiador Norberto Galasso.La rectora Ana Jaramillo estuvo a cargo de la presentación. Destacó la presencia del intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez y remarcó que desde la UNLA se busca poner a la universidad al servicio del Pueblo para que ayude a pensar las problemáticas nacionales.A continuación el vicerrector Neirotti desarrolló una exposición sociológica y de políticas públicas, marcando la línea de la charla. Realizó un recorrido histórico en el que planteó dos cosas: primero, las grandes transformaciones sociales ocurren cuando hay un encuentro entre un sujeto popular movilizado y un proyecto nacional; y en segundo lugar, la existencia de un bloque histórico nacional y popular que tuvo gran vigencia entre 1945 y 1976, y que tras ese golpe militar prácticamente desaparece hasta que en 2001, 2002 y 2003 se empiezan a generar las condiciones para la constitución de un nuevo bloque histórico.Por su parte, Galasso explicó como se fue conformando un pensamiento antinacional que le permitió a las clases dominantes legitimarse y que predominó en varios periodos de la historia argentina. También dedicó su exposición a dos cuestiones: la aparición del kirchnerismo en el contexto post crisis 2001, remarcando las decisiones de Néstor Kirchner, caracterizando al ex mandatario como “un presidente inesperado”; y a los gobiernos latinoamericanos que se esfuerzan en consolidar la unión entre los países de la región.Como cierre del seminario, Jaramillo entregó a Galasso el título de Profesor Honorario de la UNLA en homenaje a su “incansable aporte” al conocimiento histórico y político de nuestro país.Una vez finalizada la jornada Neirotti compartió con La Paco su visión acerca del rol de las universidades nacionales y dijo “la UNLA está comprometida en un encuentro, en un abrazo entre las organizaciones de la sociedad y la comunidad académica”. En este sentido, agregó “la universidad tiene que estar al servicio de este proyecto. Esto proyecto supone en principio pensar en nacional, desde nuestra propia realidad. Por supuesto que abrevamos en teorías y posiciones intelectuales que pueden provenir de distintos lugares del mundo, pero hacemos uso de ellas para resolver los problemas de nuestra comunidad”Por su parte, Galasso también conversó con La Paco acerca del reflorecimiento del pensamiento nacional y consideró que “está estrechamente ligado con el protagonismo popular, es decir, se ha empezado a creer nuevamente. Kirchner logró demostrar que la política no es una cosa  negativa y logró la confianza de la gente a medida que confrontaba con el FMI, la Sociedad Rural y las corporaciones mediáticas”. Relacionando pensamiento nacional y profundización del modelo, Galasso agregó “uno tiene que conocer el país donde vive y en función de eso, decir qué hay que tocar, qué transformar para mejora de todos y  para redistribuir el ingreso, desarrollar la industria, tener soberanía, tener la unión de toda América Latina. Está todo ligado y hacia eso vamos”.
Con la calidez que lo caracteriza Norberto se retiró del aula magna de la UNLA recibiendo los elogios de los presentes, entre los que se encontraban jóvenes con una edición de Imperialismo y Pensamiento Colonial en la Argentina bajo el brazo. (Agencia Paco Urondo)

24.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en mdzol.com) “Ser millonario” o “Rey de copas”, millonarios y reyes en un país de pobres y siervos de la gleba. Estamos pariendo. Descendió el equipo del “Inglés” Babington, la Boca-empresa de Macri toca fondos, el equipo del “Kaiser” pierde la batalla a manos de un patriota, Belgrano. Simbólico. Lacaniano. Foucaultiano. Y claro, Jauretcheano pues.


No, ya no es un fantasma que acosa el sueño ni desvela. No, ya no se trata de tejer posibilidades o probabilidades sobre la necesidad de desenlaces, más ecuánimes, en el deporte o la política, la cultura y la sociedad, la economía y la justicia. Un nuevo tiempo ha llegado y es el que estamos hoy viviendo. No te lo están contando como pasado ni lo tenés que imaginar como futuro. Lo estamos transitando, como la vida, cambiante, de a porrazos, en zigzag como el ebrio al sol que va enderezando el caminar en busca de recuperación.
Que no es el mundo perfecto pues ya lo sé, no me vengan a putear por lo que no dije. No es perfecto ni quiero que sea, aunque sí más justo y equitativo lo prefiero, pero en eso estamos… ¿no?
¿Porqué la sociedad argentina está  consternada con la posibilidad real (nunca más imaginaria) de que River  termine cayendo el domingo en descenso a una categoría inferior en el fútbol nacional?
Justamente, River (los millonarios) hace unos años viene en caída libre en lo deportivo, pero también en lo económico e institucional. Un club que se desarrolló a la medida del poder político y económico de turno (recordemos: “el monumental” en sus inicios de construcción fue financiado arbitrariamente con fondos del gobierno de Agustín P. Justo en la “década infame” –también se financiaron las grandes catedrales e iglesias-, como la cancha de Boca, mientras los estadios de los equipos menores o “chicos” plasmaron su construcción bajo la década del 40 y 50) Un club-potencia que siempre tuvo el amparo de esos micropoderes que construyó el deporte en nuestro país, llámense asociaciones de árbitros, Asociación del Fútbol Argentino, empresarios y políticos, medios de comunicación y además barrabravas con una organización para-estatal sin precedentes.
Por ello estimados lectores, esto no es fútbol “a secas”,  toda vez que el mismo se encuentra históricamente atrapado en una lógica de intereses corporativos que lo moldean. El fútbol es político y participa en la construcción de imaginarios y universos simbólicos que generan identificaciones sociales. “Ser millonario” o “Rey de copas”, millonarios y reyes en un país de pobres y siervos de la gleba. Estamos pariendo. Descendió el equipo del “Inglés” Babington,  la Boca-empresa de Macri toca fondos, el equipo del “Kaiser” pierde la batalla a manos de un patriota, Belgrano. Simbólico. Lacaniano. Foucaultiano. Y claro, Jauretcheano pues, ya que estamos.
Estamos hablando en un tiempo nuevo, en un tiempo presente distinto y complejamente interesante que debe llevarnos a pensar, reflexionar y establecer relaciones de analogía, compatibles con lo que está pasando desde hace al menos diez años en la sociedad. Y el fútbol, no es escapa a este nuevo tiempo. Y la caída libre de River, pero también de Boca, de Independiente, de Racing, son los síntomas de estos cambios. Es más, creo que “el fútbol para todos” como concepto está arrasando con aquellas estructuras aceitadas que contribuyeron por años a la lógica del mercado darwiniano del deporte y del fútbol.
Y viene pasando en la política, la justicia, la economía; en la sociedad y la cultura en general. Me atrapa la idea de “descenso  de los poderosos”. Esta posibilidad concreta de bajar al barro de los comunes, para tocar fondo y no hacer borrón pero sí cuenta nueva (jamás olvidar) es lo que le ha ocurrido a varios sectores de la sociedad argentina.
La impunidad de los que participaron en la dictadura militar y su proceso económico ya no cuenta. Hoy están sentados en el banquillo declarando y, permítanme la analogía, descendiendo. Los monopolios de la comunicación están en la picota con la nueva Ley de medios. Y ya no deberemos de creerles las mentiras ni las operaciones para subir gobiernos y luego bajarlos.
La señora Herrera de Noble y el señor Magnetto están como River: vienen en caída libre y los espera pronto el descenso. Clarín no vende lo que vendía y la gente no come vidrio a mordiscones como antes. Es más, la posibilidad de someter a estudios de ADN a Felipe y Marcela (hijos apropiados en dictadura por la señora de Noble) es una muestra más que nos indica que los poderosos y los millonarios, están en descenso directo. Es el descenso de los clubes tratados como empresas como la idea de tomar a la sociedad como una gran empresa (Modelo de acumulación rentístico-financiero 1976-2001).
No es poco. Tampoco es todo lo que había que hacer. Falta, y mucho. Pero hoy la crítica en los mismos medios de comunicación está posicionando a dos tipos de periodistas en la argentina: a los que todavía creen en la aséptica independencia de todo orden en sus posicionamientos (que da rédito en el mercado de pases periodístico), y a los que están poco a poco diciendo lo que piensan (acusados de periodistas militantes), aunque no coincida con los intereses de sus patrones ni con el nuestro. Es sintomático lo que ocurre con River Plate… ¿No?
Pero también hay que hacer visible en el discurso que “los que ascienden” son los que vienen del barro, de la “inferioridad” deportiva, social, cultural y política. Lanús, Vélez, Godoy Cruz. Los pobres o siempre vilipendiados se han asomado como soles en el horizonte. Los dignos. Los que piensan distinto al poder dominante y juegan a lo colectivo, volviendo a los orígenes de la socialidad identitaria. Y, por analogía, también la parición de nuevos medios de comunicación y nuevas voces, de nuevos escritores y nuevos políticos, de jóvenes valores, de nuevas prácticas, de un enjambre de voluntades ansiosas de justicia. De empresarios nacionales que producen para el mercado interno, de nuevos liderazgos que recuperan “la otra historia”, la de los derrotados en la letra de los ganadores (“No existe documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie”, dijo Walter Benjamin).
En fin, un país más justo nace todos los días. Y esto se produce no solo por el gobierno nacional sino fundamentalmente por el protagonismo de la sociedad real que no quiere más patrones de estancia en su vida cotidiana.
Es una buena oportunidad para seguir pensando “el descenso” como una forma de simbolización de lo que nos está pasando. Pues desde allí, creo, debemos celebrar algunos descensos. Ya era hora. (Agencia Paco Urondo)

21.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Juan Ciucci) Esta semana presentan la reedición de un libro fundamental de nuestra historia reciente: La patria fusilada. Fruto de la entrevista que les realizara Paco Urondo a los sobrevivientes de la Masacre de Trelew en el Penal de Devoto la noche previa a la asunción de Héctor Cámpora, estuvo por mucho tiempo casi perdido. El próximo jueves 23 a las 19 hs en el Auditorio Alicia Eguren de Cooke del Archivo Nacional de la Memoria (Av. del Libertador 8151), participarán de la presentación Javier Urondo, Raquel Camps, Horacio Verbitsky y Daniel Riera.

A modo de homenaje a los compañeros que allí narran parte de su historia, y festejando el esfuerzo de tan importante reedición, reproducimos fragmentos de un estudio critico que publicamos en la Revista Afuera el año pasado (http://www.revistaafuera.com/articulo.php?id=41&nro=8).

Relatos / Praxis política
La lectura del libro nos sumerge en un ámbito privado, en una especie de tensa calma. No son fáciles las palabras que hay que pronunciar, no están solos en esta celda mientras recuerdan. Los compañeros están también allí, los caídos y los de afuera, detrás de esta reja que no pertenece a la realidad. Asistimos a momentos de alegrías y de desazones, de recuerdos dolorosos. Del recuerdo de la muerte, de la propia, próxima, y de la de los otros. De esos cuerpos que fueron enfriándose, que dejaron de responder. De la sangre, del dolor de un balazo, del estallido de una bala en la cabeza. La sencillez del texto nos interpela, nos abruma. ¿Cómo se cuenta una masacre? ¿Cómo se cuenta sobrevivir a ella? ¿Que palabras digo por los que ya no pueden decirlas?
El relato es coral, las cuatro voces van integrándose en un discurso superador. En el plano de la reconstrucción de la masacre, cada uno aporta una parte sustancial de los hechos. Cada punto de vista ayuda a dar una visión global y totalizadora. También ayuda a esto la postura ideológica compartida por todos. Es un relato desde la militancia, no intenta una reconstrucción objetiva de los hechos. Esta historia está atravesada por las historias de cada uno de ellos. Están los hechos irrefutables, y está la propia interpretación de estos hechos; de esta confluencia aparece el relato. Y la interpretación es política, militante. ¿Podría acaso ser de otra manera? (¿cómo podemos acercarnos hoy a este texto, sin comprometernos de alguna manera?)
Los sobrevivientes relatan lo que han visto y vivido, que es sumamente fragmentado. Surgen en el relato contradicciones, correcciones, preguntas. Es que no han estado todos juntos, y por la posición en las celdas que ocupaban han tenido distintas experiencias de los hechos. Como también distinta es la experiencia de género: Maria Antonia Berger remarca en el relato las diferencias entre su experiencia y la de sus compañeras con las de los hombres. Desde una revisación médica vejatoria, hasta el trato despectivo y humillante por parte de los militares. En el aeropuerto a ella casi no la miraban, sino que le hablaban a los hombres que estaban allí presentes. No comprendían muy bien que hacía una mujer allí, que autoridad tenia para parlamentar con ellos. Y cuenta que a Sayo (Ana María Villareal de Santucho), la pareja de Santucho, le preguntaban por qué la había dejado su marido; si la había abandonado. Doble enfrentamiento: el patriarcal y el militar.
Dado que cada uno tenía un acceso parcial a los sucesos, en el cruce se confrontan informaciones. Y cada uno pregunta y repregunta, erosionando el rol de reportero que sostiene Paco Urondo. Éste, por otro lado, es el encargado de comunicarles lo que sucedía afuera, desde las organizaciones. Qué esperaban de los hechos, qué se enteraron, qué sabían. Incluso cuenta anécdotas, como para corroborarlas con ellos. Entre los cuatro dan una perspectiva acabada de la situación, con clara conciencia de este intento. Son varios los momentos en que cualquiera de ellos interrumpe el diálogo, para volver sobre un punto que quisiera aclarar. O para impedir que el relato se adelante demasiado, se desconecte de los pasos dados. “Es decir, para que quede bien clarito”, dice Haidar, y vuelve a detallar lo antes dicho. Hay un intento de reconstrucción lineal de los sucesos, de los momentos que llevan hacia la masacre. Como un intento de un relato final, acabado, de los hechos. No es casual que la entrevista se realice un día antes de la asunción de Cámpora.
Justamente, el espíritu de la época (de la breve primavera camporista) se siente profundamente. En la valoración política de los sucesos, el optimismo ante el proceso que acaba de iniciarse es inocultable. Además, ¿qué peronista revolucionario no lo estaría? En el gobierno que asume al día siguiente hay una fuerte presencia de la tendencia revolucionaria. Por lo tanto, la valoración que hacen de Juan Perón es sumamente positiva. Critican que no estimaron como correspondía el rol que podía tener Perón en esa coyuntura. Cómo logró desarticular al GAN (Gran Acuerdo Nacional), cómo le gano la pulseada a Lanusse. Y a su vez, se critican por sobreestimar la fuerza del enemigo, porque no supieron ver sus contradicciones internas. Si bien la fuga ayudó a este deterioro de las fuerzas represivas, creían que era imposible el deterioro que comenzaba a manifestarse en la dictadura; y que llevaría a las elecciones (imposible no sentir una profunda angustia ante esta esperanza, que tan pronto seria mancillada).
La lectura política de los hechos se ve modificada por la cambiante realidad política del país. Los cuatro pertenecen a dos organizaciones que están en proceso de fusión: FAR y Montoneros. De allí que gran parte del relato sean las discusiones que en la cárcel tenían los militantes de ambas estructuras. Esta entrevista es también un acto político a favor de la unión de las organizaciones, una recuperación de una experiencia política que fue fundamental para dicha unión. El libro sale editado en agosto de 1973, y la fusión se oficializa en octubre de ese año. Esa sangre derramada, esa historia de lucha, es un bastión para el proceso que debe desarrollarse. Los relatos sobre la elaboración del documento conjunto conocido como “El Balido de Rawson” (Opiniones sobre los problemas centrales de la guerra revolucionaria en esta etapa), dan muestra de ello. Haidar relata que fue desde la cárcel donde se hizo más por la unidad, en donde existía un proceso de discusión y confluencia que no se daba afuera.
Esta dimensión política le da a la memoria otra variante, otro propósito. Porque la coyuntura se vio tan modificada desde la masacre hasta la asunción de Cámpora, que el relato del recuerdo tomo otro significado. Ya no es este un libro sobre un hecho político aislado, sobre una acción criminal por parte del Estado argentino. Es un relato de la militancia, de cuadros importantísimos sobre el momento histórico que les toca transitar. Y esto no es necesariamente planificado, sino que tiene que ver con el accionar político de estos actores sociales. En este proceso revolucionario, este mirar atrás significa repensar el presente y el futuro. Significa extraer las conclusiones y las experiencias necesarias para este aquí y ahora. Y para lo que vendrá. La fusión de estas dos organizaciones no fue para nada sencilla. La formación marxista de la mayoría de los cuadros de las FAR se vio simplificada por los planteos de Montoneros. Estos, en tanto formación de frente antiimperialista, tenían otro tipo de organización y de debate. Sin embargo, la fusión era estratégicamente necesaria, y estos cuadros políticos dan testimonio también de esto en el libro. Triste es saber que Paco Urondo sufriría en carne propia los avatares del verticalismo montonero. Su muerte en Mendoza fue resultado de ello.

Las discusiones políticas de la entrevista muestran a cuatro cuadros preparados y con conocimiento cabal de su realidad. No hay diferencias notables entre el poeta y los militantes, posibles desde la perspectiva de “la poca politización de los artistas”. Al mismo tiempo que provoco un extrañamiento en aquellos que solo veían a Paco como un poeta vanguardista, excéntrico. Tomaban (y aún toman) su militancia como un juego, como un error, como una moda. Quieren desprestigiarlo, olvidándolo como militante. Este texto sirve para tomar clara conciencia de su preparación política.
La entrevista también permite la transmisión de conocimientos para la militancia de las organizaciones. El relato pormenorizado de la fuga, por ejemplo, sirve para infundir coraje y orgullo en los militantes. Que ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), FAR y Montoneros hayan sido capaces de unirse para llevar adelante una acción de tamaña envergadura es un hecho político importantísimo. No sólo coparon el penal, sino que organizaron la fuga tomando el control del aeropuerto comercial de Trelew, secuestrando un vuelo comercial para escapar hacia Chile. Una falla en la comunicación entre el exterior y el interior del penal, fue lo que imposibilito que se fugasen cien combatientes. Aún así, el hecho político fue demoledor para una dictadura que se vanagloriaba de tener controlada la situación. Recordemos que los principales cuadros dirigentes de las organizaciones estaban presos (testimonio de ello son los seis fugados que logran escapar), la comunicación y la planificación se veían fuertemente dificultadas por las distancias y el desierto patagónico; y sin embargo, la acción fue casi perfecta.
En este sentido es que fue necesaria también la memoria, no solo para enjuiciar y recordar la masacre. Sino también para recordar la alegría de la fuga, de los preparativos, de las discusiones. En todo el relato se cruzan bromas, anécdotas, pequeñas historias. Se habla de la pasión por el fútbol, de las comidas, de los sueños. Ante la construcción ficcional del “extremista”, este relato permite vivenciar la vida cotidiana de los militantes políticos de los setenta. Alberto Camps relata que ya en la Base Almirante Zar, el asesino Roberto Bravo le proporciona un panfleto llamado “El desengaño”. Allí se cuenta la historia de un joven que se une a un grupo guerrillero, y el desengaño que sufre al ver que son capaces de hacer cualquier cosa: matar ancianos, bebés, etc. Y Bravo les discutía, o intentaba argumentar, sobre el por qué de lo que hacían. Dice Haidar: “Siempre mirándonos como si fuéramos piezas de museo, asesinos”. “Gente extraordinaria”, acota Berger. Gente extraordinaria. La mirada de los represores es contrastada por la existencia de los militantes. Trelew significó también eso: el rostro humano de la lucha armada. La foto de los diecinueve detenidos, sonriendo, fue impactante. Como también lo fue la conferencia de prensa en el aeropuerto, en donde estos jóvenes relataban su clara visión de la realidad. En el aeropuerto, a Alberto del Rey la gente le pide un recuerdo, y él comienza a repartir municiones. Testimonio de una praxis vital, de un compromiso. Ni asesinos ni gente extraordinaria: militantes.
Esta parte del relato da herramientas de combate. Se nos explica cómo coparon el penal, qué armas utilizaron, cómo redujeron a todo el personal. Cómo fue la planificación desde el exterior, qué apoyos tenían en el avión y en el aeropuerto. La preparación física necesaria, los modos de organizar a los partícipes, la distribución de la información. “¿Se podrá decir que es lo que se copó?”, pregunta Berger. “Eso lo saben los servicios, así que aunque no se haya dicho, se puede decir”, responde Urondo. Lo que se cuenta sirve a aquellos que militan, que luchan. Como la experiencia en la tortura, en la represión. Un otro nos refleja lo que puede pasarnos, y nos da fuerza y herramientas para poder sobrellevarlo. No son relatos sobre el horror, son relatos sobre la resistencia. Al haber una lucha que los engloba, que los supera, su muerte individual no será en vano. Su dolor es parte de la lucha; resistir en la tortura es un deber moral del revolucionario. En esto también el texto es un documento de una estructura de pensamiento política, que también quisieron desaparecer. Sirva como ejemplo la imagen de Maria Antonia Berger, quien sintiéndose moribunda, escribe con su sangre en la pared LOMJE (Libres o muertos, jamás esclavos).

 
 
(Agencia Paco Urondo)