Cultura
12.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La productora del recital que el Indio Solari iba a brindar en Junín el próximo 28 de mayo anunció su postergación para el mes siguiente (será el 28 de junio). "Chakal" es la misma que organizó el recital de La Renga que finalizó con un seguidor muerto a causa de una bengala. Antes, el propio artista había difundido una carta en la que pedía a sus seguidores que asistieran al show sin pirotecnia.

 
(Agencia Paco Urondo)

10.05.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Por Jorge Rafael Fachostegui, columnista de derecha de La Paco.
Por fin alguien con sentido común en la oposición. A pesar de su alta imagen positiva y su alta intención de voto en el país, mi amigo y colega (y excelente bailarín) Mauricio Macri, decidió bajarse de la candidatura nacional.
 
Lejos de tener ambición de poder como tiene la presidenta, nos da un ejemplo a todos los argentinos. Y como dijo en el lanzamiento a su reelección en la Ciudad, se la juega por amor. A los porteños, a los argentinos, a la especie humana.

Mauricio tuvo para con nosotros, los ciudadanos de esta capital, una actitud paternal, dándose cuenta que al ir por la presidencia nos dejaba huérfanos de honestidad y gestión.

Habiéndose bajado primero mi querido amigo y colega "Pino" Solanas, inmediatamente, por ser el más grande estadista de los últimos veinte años, Mauricio hace lo propio para que nada detenga el extraordinario crecimiento de esta ciudad.No me quedan dudas que esta Ciudad, caracterizada por tres millones de personas muy calificadas para el ejercicio de la democracia, acompañará la decisión de Mauricio.

Más subtes, más hospitales con la más alta tecnología, escuelas impecables, y por sobre todas las cosas, lo que más nos preocupa, la seguridad: más efectivos de la Metropolitana en las calles.

Por último, comparto un dato que nada tiene que ver con la historia de amor entre Mauricio y la gente. Refiere a la presidenta y me lo contó de primera mano un allegado de un hombre fuerte del gobierno, muy cercano a un amigo de uno de los funcionarios de primera línea que suele frecuentar Olivos. "Cristina sonrió cuando se enteró", me dijo guiñándome un ojo. La mandataria sabía - así lo dicen las encuestas serias - que era un cabeza a cabeza de final abierto.

Pero Mauricio tiene mucho para dar en la Ciudad de Buenos Aires. Sus habitantes, felices, se lo agradecemos. (Agencia Paco Urondo)
 

10.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El escritor y abogado de Derechos Humanos, Javier Garin, autor del libro “Manuel Belgrano: Recuerdos del Alto Perú” y del “Manual popular de Derechos Humanos”, firmó ejemplares de su nueva biografía "El discípulo del diablo", sobre el prócer americanista Bernardo Monteagudo el pasado 30 de abril en la Feria del Libro de Buenos Aires. Asimismo, conversó con los lectores e hizo entrega de ejemplares al embajador cubano durante la celebración del Día de Cuba en la Sala José Hernández, y al historiador Felipe Pigna.

 
“Monteagudo es uno de los próceres más calumniados de la historia sudamericana, porque los historiadores de las oligarquías nacionales no le perdonaron su lucha a favor de la liberación de indios y esclavos ni su gran idea de la confederación sudamericana”, explicó Garin en su diálogo con los lectores. Además resaltó que su libro está especialmente dirigido "a ese sector de jóvenes idealistas que en los últimos tiempos se han volcado con ilusiones a la política, ya que nadie mejor que Monteagudo ejemplifica el papel fundamental que puede tener la juventud en los procesos de transformación política y social".
"La idea de escribir sobre Monteagudo venía desde tiempo atrás, y también hacía rato que estaba recopilando material sobre él y sobre Mariano Moreno, pero decidí centrarme en Monteagudo al ver tantos jóvenes llenos de ideales políticos durante las exequias de Néstor Kirchner", dijo Garin.
El escritor aclaró además que la figura de Monteagudo "es un ejemplo de jóven revolucionario, que ya a los veinte años estaba encabezando la Revolución de Chuquisaca y participó junto a Castelli, San Martín y Bolívar en todo el proceso de emancipación continental".
Garin entregó un ejemplar asimismo al historiador Felipe Pigna, "cuya orientación a grandes rasgos comparto", y al Embajador cubano "como muestra de adhesión al Día de Cuba", destacando "el paralelismo que se puede encontrar entre esos dos grandes argentinos americanistas y revolucioanrios que fueron Monteagudo y el Che".
“El discípulo del diablo - vida de Monteagudo, ideólogo de la Unión Sudamericana”, continúa la revisión histórica de la emancipación que comenzó Garin en su exitoso libro sobre Belgrano, cuyas dos ediciones fueron presentadas en todo el país, declaradas de interés en varias legislaturas y auspiciadas por el Fondo Nacional de las Artes.
Para más información, javiergarin@yahoo.com.ar, cel.155-990-9876. (Agencia Paco Urondo)

09.05.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El jueves 19 de mayo a las 19 hs. en la Biblioteca Nacional se realizá la presentación del libro Campos de batalla. Las rutas, los medios y las plazas en el nuevo conflicto agrario, compilado por Ricardo Aronskind y Gabriel Vommaro, y coeditado por la UNGS y Editorial Prometeo.
Participarán de la Presentación:Abraham Gak (Director del Plan Fenix), Horacio González (Director de la Biblioteca Nacional) yEduardo Rinesi (Rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento)

El libro: El conflicto entre el gobierno argentino y las corporaciones agropecuarias constituye uno de los hechos políticos más importantes desde el derrumbe económico y social de 2001. En su desarrollo se vieron involucradas un conjunto de fuerzas sociales de muy diversa índole, que se sintieron interpeladas por la multidimensionalidad del enfrentamiento. La riqueza del episodio, que mostró con una claridad poco frecuente aspectos medulares de la realidad nacional, generó en un conjunto de investigadores de la UNGS, pertenecientes a diversas disciplinas, el interés por profundizar en las motivaciones e implicancias del episodio, entendiendo que sólo articulando saberes y perspectivas podían acercarse a una comprensión más profunda de lo vivido y a poder ofrecer a los lectores interesados nuevos elementos para enriquecer el debate. Fueron invitados también a participar en la elaboración de este texto destacados especialistas en varias áreas del conocimiento que contribuyeron a complejizar esta reflexión.
 
(Agencia Paco Urondo)
 

09.05.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Juan Ciucci) Este mes, cuando se cumplen 35 años de su desaparición, el Centro Cultural de la Cooperación ofrece una retrospectiva de la obra del cineasta Raymundo Gleyzer. Los cuatro jueves de mayo a las 20:30 hs podrán verse todas sus películas, fundamentales en el cine político y social latinoamericano.

Raymundo organizó lo que fue Cine de la Base, un grupo militante cercano al PRT-ERP que entendía al cine como un arma de transformación política. Las películas realizadas son testimonio y herramientas de análisis de nuestra historia reciente, pero también nos permiten pensar nuestro futuro. En México, la revolución congelada (1970) analiza el proceso que llevó a la burocratización del impulso revolucionario mexicano; y demuestra los límites de los procesos no socialistas. Ni olvido ni perdón (1972) es una urgente denuncia de la Masacre de Trelew, trabajo clandestino que nos permite ver y oír a Pedro Bonet, Mariano Pujadas y María Antonia Berger en la conferencia de prensa que dieron en el aeropuerto. Esta película es un ejemplo de la posibilidad de análisis y denuncia en el preciso momento de los sucesos.
Y por supuesto Los Traidores (1973), en donde se aborda el derrotero de un sindicalista combativo durante la resistencia, y que poco a poco se va convirtiendo en un burócrataca. Único film de ficción de Gleyzer, es un trabajo excepcional que durante muchísimos años permaneció oculto. Su último trabajo fue Me matan si no trabajo y si trabajo me matan (1974), denuncia del saturnismo sufrido por los obreros de la fabrica INSUD. Denuncia a la vez del abandono de los obreros por parte de la burocracia sindical; y testimonio del ejemplo revolucionario de Rodolfo Ortega Peña, quien se acercó a los trabajadores y apoyó su lucha.
El 27 de mayo de 1976 Raymundo Gleyzer fue secuestrado y permanece desaparecido. Fue visto por última vez en el Vesubio, en donde compartió el cautiverio con su amigo Haroldo Conti.
Esta retrospectiva es una buena oportunidad para poder apreciar esta obra fundamental, que poco a poco esta siendo visibilizada con la profundidad necesaria. A su vez, Juana Sapire, mujer de Gleyzer y su colaboradora, brindara un seminario sobre la realización documental el 23 y 24 de mayo.
Jueves 5: La tierra quema, Ocurrido en Hualfin, Quilino, Pictografías del Cerro Colorado.
Jueves 12: Ceramiqueros de Tras la Sierra, Nuestra islas Malvinas, Nota especial sobre Cuba, Swift.
Jueves 19: México, la revolución congelada, Ni Olvido ni Perdón .
Jueves 26: Los traidores, Me matan si no trabajo y si trabajo me matan.
Localidades $15.- Sala Raúl González Tuñón
Av. Corrientes 1543
 
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 
 

08.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Nacido en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Hijo de Adolfo Mugica -fundador del partido conservador y ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Arturo Frondizi- y de Carmen Echagüe -hija de terratenientes bonaerenses-; el matrimonio tuvo siete hijos. En 1954 ya trabajaba en la asistencia de familias pobres desde la parroquia Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Buenos Aires, donde progresivamente se acercó al peronismo y a algunas ideas del Che y de Mao.Cura Carlos Mugica, cristiano y peronistaCumplía su tarea pastoral en la “Villa del Puerto” y era asesor espiritual de la Juventud Estudiantil Católica del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Juventud Universitaria Católica de la Facultad de Medicina. En 1964 la JEC del Nacional se enriqueció con el ingreso de Carlos Ramus; llegó a ser su presidente, incorporando a Mario Firmenich. Bajo la dirección de Fernando Abal Medina, éstos fundarían la primera célula de la organización Montoneros. A su vez integraron a compañeros de la promoción 1967, como el "Tala" Ventura y Miguel Talento, que en la Universidad conducirían la Juventud Universitaria Peronista. Mugica formó a esos jóvenes en las enseñanzas de Pierre Teilhard de Chardin y en la tesis de compromiso social de Mounier, Congar y Quoist, teólogos renovadores. Mugica nunca apoyó la lucha armada y sostuvo arduas discusiones sobre ese tema con los jóvenes que orientaba. A diferencia de otros curas tercermundistas que dejaron la sotana y buscaron una justificación teológica de la violencia revolucionaria como algo inevitable, Mugica fue una de las pocas voces que no se sumaron a la lucha armada; otro fue el padre Carbone, asesor nacional de la JEC. Discípula en su tarea pastoral y compañera inseparable de Carlos fue Lucía Cullen, desaparecida antes del golpe de Estado de 1976.En mayo de 1974 algunos diarios informaban sobre el desabastecimiento de algunos artículos (es que en el Pacto Social firmado por Perón y los sectores dominantes de la burguesía no estaban dispuestos a cumplir con la ley de precios máximos; se lo habían hecho a Perón en el final de su primer gobierno, por más que esa misma burguesía se había beneficiado con el mejoramiento del poder adquisitivo de los trabajadores). Un gobierno "tabicado" depositado prácticamente en López Rega calificó a la publicación de "alarmista". La mala noticia de la baja del salario real de los trabajadores no importaba, había que matar al cartero… El ministro José López Rega fue ascendido de cabo primero a comisario general de la Policía Federal.Pero, el 11 de mayo sí que fue un día trágico. El padre Carlos Mugica cayó asesinado al salir de la iglesia San Francisco Solano en un barrio pobre de Floresta.La Juventud Peronista de la Tendencia Revolucionaria no había entendido al padre Mugica, tal vez por su radicalización, y el cura sí tenía un compromiso directo y había hecho una opción por los pobres. La revista Militancia del 28 de marzo anterior había incluido al cura en su sección "Cárcel del Pueblo" y acusado de ser -pese a lo contradictorio de la adjetivación- "un revolucionario y defensor del sistema". Pero, los que así se expresaban jamás se hubieran "cargado" a Mugica.Su asesinato fue comentado por el semanario Cuestionario así: "Mirando el macabro ejercicio de grupos que se arrojan unos a otros el cadáver de Mugica, se llega a admitir que alguien pudo matarlo para eso: para tirarle a otro el muerto".Lo cierto es que más tarde se probaría que el asesino del cura de los pobres fue Almirón, jefe de la Triple A, que actuaba bajo las órdenes directas del “Brujo” López Rega.Pero como acostumbraba –sobre todo después de la masacre de Ezeiza- no sólo que calló, sino que al otro día estaba dando clases de doctrina en la CGT. Algo andaba mal...PADRE MUGICA ¡PRESENTE!de Beatriz Villar, cantautora., el Domingo, 17 de abril de 2011 a las 13:15ESTE POEMA ESPECIALES PARA EL PADRE MUGICA,PORQUE SU NOMBRE GRAFICALA LUCHA ENTRE EL BIEN Y EL MAL. NACIDO UN SIETE DE OCTUBREDE MIL NOVECIENTOS TREINTA,SIENDO MUY JOVEN,SE CUENTAQUE SU VOCACIÓN DESCUBRE. VOCACIÓN SACERDOTAL,ESTUDIA EN EL SEMINARIO,CURA REVOLUCIONARIODE CLARIDAD SIN IGUAL. LA IGLESIA,SU JERARQUÍA,AL SERVICIO DEL PODER;NO ES CUESTIÓN DE OBEDECER,NO HAY FE SIN AUTONOMÍA. BARRIO COMUNICACIONES,HOY,LA VILLA TREINTA Y UNO;MUGICA,COMO NINGUNO,COMPARTIÓ SUS PRIVACIONES. IGLESIA DEL TERCER MUNDOPARA LA LIBERACIÓN,SU REBELDE CORAZÓNSE NUTRE DE AMOR PROFUNDO. SUFRE AMENAZAS DE MUERTE;DEL ARZOBISPO,PRESIONES;QUE EL SACERDOCIO ABANDONE,QUE A LOS POBRES NO DESPIERTE. CON EL PUEBLO,EL COMPROMISO,DE NUESTRO PADRE MUGICA;CON EL PUEBLO SIGNIFICANO SER COBARDE Y SUMISO. COBARDE FUE EL ASESINOQUE DISPARÓ AL SACERDOTE;LA TRIPLE A,CRUEL AZOTEDEL MILITANTE ARGENTINO. PADRE MUGICA,¡PRESENTE!,EJEMPLO DE CRISTIANDAD,PREDICASTE LA IGUALDAD,LUCHASTE JUNTO A LA GENTE. LA PARROQUIA CRISTO OBREROABRAZA TU ETERNA LUCHA,VIVES EN AQUEL QUE ESCUCHATU ENFOQUE JUSTO Y CERTERO. POR ESO ES QUE LOS HUMILDESTE RINDEN SIEMPRE HOMENAJE,PORQUE ADMIRAN TU CORAJEY TU ENTREGA SIN IGUAL. AÚN RESUENA TU MISACANTADA,BIEN POPULAR;Y TU FORMA DE REZARQUE AL PODER INTRANQUILIZA. PARA EL PUEBLO,REFERENTE,PARA NOSOTROS,CANCIÓN,EJEMPLO,NOBLE MISIÓN,PADRE MUGICA ¡PRESENTE! letra y música de Betty Villar (16-4-2011)
del blog: http://profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com
(Agencia Paco Urondo)
 

07.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Después de lo ocurrido en La Plata, en un recital de La Renga, donde un joven se encuentra en grave estado a causa de una bengala, el artista Indio Solari compartió una carta abierta en la que pide a sus seguidores que no lleven elementos pirotécnicos a su próxima presentación en Junín, el 28 de mayo. Ver texto completo.

"Mi posición frente al juego de bengalas en los conciertos al aire libre siempre se sostuvo en entender que si esos fuegos de artificio se entendían como de extrema peligrosidad aún fuera de los locales cerrados, lo correcto y conveniente sería la prohibición de su venta al público y no el traslado del deber policial a los organizadores de los eventos.

El control en éstas reuniones multitudinarias se hace prácticamente imposible por el hecho de que el público no concurre al estadio sino hasta un momento cercano al inicio del show y en tan corto tiempo, entonces, se torna muy difícil el revisar exhaustivamente a los concurrentes.
De cualquier manera y tomando en cuenta los accidentes que pueden ocasionar les pido a quienes se acerquen a mis conciertos que se abstengan de su uso. Gracias. INDIO"

(Agencia Paco Urondo)

07.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Hace noventa y dos años, un día como hoy, nacía la mujer que acompañaría al hombre que cambiaría el destino del Pueblo Argentino para siempre. Su madre la llamó María Eva; luego se llamó Eva Perón pero el Pueblo la rebautizó “Evita”. Uno, en casa o con los amigos, siempre usa diminutivos para nombrar cariñosamente a las personas que más ama. Es como si necesitara achicar el nombre para meterlo en el corazón. Pero el nombre no se achica –ni en el significante y el significado-. Sobre todo se agranda en el sentimiento al evocar a ese ser querido.
 

En su corto viaje por este mundo –que duró apenas 33 años- Evita fue y es el ser más amado del Pueblo Descamisado.
Efectivamente esa mujer fue también profundamente odiada por la oligarquía criolla. Evita provocó fuertes pasiones, de amor y odio, porque siempre se dejó llevar por lo que “el fuego de su corazón” le ordenaba. Esa orden era liberar a los pueblos de la Argentina y del mundo de la opresión del Imperialismo y de la oligarquía entreguista que “por monedas o por sonrisas del Imperio es capaz de entregar la felicidad de sus pueblos”.
“Todos los que salieron del pueblo para reco­rrer mi camino no regresaron nunca”
Evita nació en el más profundo plebeyismo. En un pueblito del interior de Buenos Aires. Según los historiadores, fue hija de madre soltera. En esos tiempos era un estigma muy fuerte. El sistema excluía a los “hijos ilegítimos” o “naturales” de la posibilidad de educarse, conseguir trabajo o simplemente “ser alguien”. Es decir que si no provenías de un matrimonio contraído en el sagrado canon cristiano, eras “nadie”. Tengo una vecina de más o menos la misma edad de Evita. Ella siempre me contó que fue amiga de Carlitos Gardel y que juntos habían sufrido mucho porque (mi vecina y él) eran “hijos naturales”. Mi vecina se transformó en “alguien” recién cuando su marido la conoció y la desposó. “Carlitos no es lo que todos dicen que él es ahora. Era un pobre chico que andaba con su guitarra y tocaba por unas monedas. Así lo conocí yo, que era modelo de casas fotográficas. Nos hicimos amigos porque los dos éramos hijos naturales y entendíamos nuestro dolor”. Jamás voy a olvidar ese pequeño relato.
Evita salió de su pueblo de Junín y se vino a la Capital Federal para ser actriz, cuenta la leyenda, y con mucho esfuerzo, viviendo en pensiones y comiendo poco, logró conseguir papeles protagónicos en las radionovelas de la época que la hicieron conocida en el ambiente. Ese hecho la convirtió en personalidad artística. Un día de 1944, en un acto de beneficencia -que organizó la comunidad artística para los damnificados por el terremoto que sacudió a San Juan-, Eva conoce al Coronel Juan Perón.
Generalmente en la leyenda del Pueblo, no se cuenta mucho de la vida de Eva antes de Perón, como si ella hubiera sido una doncella esperando ser rescatada por un príncipe azul. En realidad Evita en su carrera como actriz ya tenía actividad política: había fundado el sindicato ARA (Asociación Radial Argentina) que fue el primer sindicato de los trabajadores de radio. Y en ella estaban potencialmente todos los atributos que como primera dama y líder política supo transmitir a sus Descamisados. (Agencia Paco Urondo)
 

07.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Hoy se cumplen 92 años del nacimiento de Evita. Para recordar "a la abanderada de los humildes" publicamos Esa Mujer, un texto de Rodolfo Walsh publicado en 1963.

El coronel elogia mi puntualidad:­Es puntual como los alemanes ­dice.­O como los ingleses.El coronel tiene apellido alemán.Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.­He leído sus cosas ­propone­. Lo felicito.Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte años de servicios de informaciones, que ha estudiado filosofía y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente común.Desde el gran ventanal del décimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces pálidas del río. Desde aquí es fácil amar, siquiera momentáneamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. Aún no es una búsqueda, es apenas una fantasía: la clase de fantasía perversa que algunos sospechan que podría ocurrírseme.Algún día (pienso en momentos de ira) iré a buscarla. Ella no significa nada para mí, y sin embargo iré tras el misterio de su muerte, detrás de sus restos que se pudren lentamente en algún remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de cólera, miedo y frustrado amor se alzarán, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentiré solo, ya no me sentiré como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.El coronel sabe dónde está.Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cantón. Sonrío ante el Jongkind falso, el Fígari dudoso. Pienso en la cara que pondría si le dijera quién fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.El bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegría, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.­Esos papeles ­dice.Lo miro.­Esa mujer, coronel.Sonríe.­Todo se encadena ­filosofa.A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una lámpara de cristal está rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.­La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos roñosos.­¿Mucho daño? ­pregunto. Me importa un carajo.­Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce años ­dice.El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.Entra su mujer, con dos pocillos de café.Contale vos, Negra.Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desdén queda flotando como una nubecita.­La pobre quedó muy afectada ­explica el coronel­. Pero a usted no le importa esto.­¡Cómo no me va a importar!... Oí decir que al capitán N y al mayor X también les ocurrió alguna desgracia después de aquello.El coronel se ríe.­La fantasía popular -dice-. Vea cómo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen más que repetir.Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.-Cuénteme cualquier chiste -dice.Pienso. No se me ocurre.­Cuénteme cualquier chiste político, el que quiera, y yo le demostraré que estaba inventado hace veinte años, cincuenta años, un siglo. Que se usó tras la derrota de Sedán, o a propósito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.-¿Y esto?­La tumba de Tutankamón -dice el coronel-. Lord Carnavon. Basura.El coronel se seca la transpiración con la mano gorda y velluda.-Pero el mayor X tuvo un accidente, mató a su mujer.­¿Qué más? ­dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.-Le pegó un tiro una madrugada.­La confundió con un ladrón ­sonríe el coronel . Esas cosas ocurren.­Pero el capitán N. . .­Tuvo un choque de automóvil, que lo tiene cualquiera, y más él, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.­¿Y usted, coronel?­Lo mío es distinto ­dice­. Me la tienen jurada.Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.­Creen que yo tengo la culpa. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ellos. Pero algún día se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.­Me gustaría.­Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos roñosos, pero sí ante la historia, ¿comprende?­Ojalá dependa de mí, coronel.­Anduvieron rondando. Una noche, uno se animó. Dejó la bomba en el palier y salió corriendo.Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.-Mire.A la pastora le falta un bracito.­Derby -dice. Doscientos años.La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.­¿Por qué creen que usted tiene la culpa?­Porque yo la saqué de donde estaba, eso es cierto, y la llevé donde está ahora, eso también es cierto. Pero ellos no saben lo que querían hacer, esos roñosos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidió.El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con método.-Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva histórica. Yo he leído a Hegel.­¿Qué querían hacer?­Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.­Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo.-Y orinarle encima.­Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. ¡Salud! -digo levantando el vaso.No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los automóviles, arrastrándose lejanas como las voces de un sueño. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.­Esa mujer ­le oigo murmurar­. Estaba desnuda en el ataúd y parecía una virgen. La piel se le había vuelto transparente. Se veían las metástasis del cáncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.El coronel bebe. Es duro.­Desnuda ­dice­. Éramos cuatro o cinco y no queríamos mirarnos. Estaba ese capitán de navío, y el gallego que la embalsamó, y no me acuerdo quién más. Y cuando la sacamos del ataúd -el coronel se pasa la mano por la frente­, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. Sólo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto más cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus cañerías, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empuña una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el ascético, geométrico, irónico vacío del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.­Me pareció oír. Esos roñosos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.Se sienta, más cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.­...se le tiró encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cadáver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire -el coronel se mira los nudillos­, que lo tiré contra la pared. Está todo podrido, no respetan ni a la muerte. ¿Le molesta la oscuridad?­No.­Mejor. Desde aquí puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.Vuelve a servirse un whisky.­Pero esa mujer estaba desnuda -dice, argumenta contra un invisible contradictor-. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cinturón franciscano.Bruscamente se ríe.­Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, ¿eh? Eso le demuestra.Repite varias veces "Eso le demuestra", como un juguete mecánico, sin decir qué es lo que eso me demuestra.-Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ataúd. Llamé a unos obreros que había por ahí. Figúrese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qué sé yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.­¿Pobre gente?­Sí, pobre gente.­El coronel lucha contra una escurridiza cólera interior­. Yo también soy argentino.­Yo también, coronel, yo también. Somos todos argentinos.­Ah, bueno ­dice.­¿La vieron así?­Sí, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, ¿sabe? Con todo, con todo...La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez más rémova encuadrada en sus líneas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporción o qué. Yo también me sirvo un whisky.­Para mí no es nada -dice el coronel­. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dése cuenta.Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas más hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.­A mí no me podía sorprender. Pero ellos...­¿Se impresionaron?­Uno se desmayó. Lo desperté a bofetadas. Le dije: "Maricón, ¿ésto es lo que hacés cuando tenés que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmió cuando lo mataban a Cristo." Después me agradeció.Miró la calle. "Coca" dice el letrero, plata sobre rojo. "Cola" dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, círculo rojo tras concéntrico círculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. "Beba".­Beba ­dice el coronel.Bebo.­¿Me escucha?-Lo escucho.Le cortamos un dedo.­¿Era necesario?El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del índice, la demarca con la uña del pulgar y la alza.­Tantito así. Para identificarla.-¿No sabían quién era?Se ríe. La mano se vuelve roja. "Beba".­Sabíamos, sí. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto histórico, ¿comprende?­Comprendo.-La impresión digital no agarra si el dedo está muerto. Hay que hidratarlo. Más tarde se lo pegamos.­¿Y?­Era ella. Esa mujer era ella.­¿Muy cambiada?­No, no, usted no me entiende. lgualita. Parecía que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. controló todo, hasta le sacó radiografías.­¿El profesor R.?-Sí. Eso no lo podía hacer cualquiera. Hacía falta alguien con autoridad científica, moral.En algún lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ahí, su voz amarga, inconquistable.­¿Enciendo?­No.­Teléfono.­Deciles que no estoy.Desaparece.­Es para putearme ­explica el coronel-. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.-Ganas de joder ­digo alegremente.­Cambié tres veces el número del teléfono. Pero siempre lo averiguan.­¿Qué le dicen?­Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.­Hice una ceremonia, los arengué. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.El coronel está de pie y bebe con coraje, con exasperación, con grandes y altas ideas que refluyen sobre él como grandes y altas olas contra un peñasco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.­La sacamos en un furgón, la tuve en Viamonte, después en 25 de Mayo, siempre cuidándola, protegiéndola, escondiéndola. Me la querían quitar, hacer algo con ella. La tapé con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qué era, les decía que era el transmisor de Córdoba, la Voz de la Libertad.Ya no sé dónde está el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el baño, pañales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.-Llueve -dice su voz extraña.Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Orión.­Llueve día por medio ­dice el coronel-. Día por medio llueve en un jardín donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cinturón franciscano.Dónde, pienso, dónde.­¡Está parada! -grita el coronel­. ¡La enterré parada, como Facundo, porque era un macho!Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor cárdeno lo baña, creo que llora, que gruesas lágrimas le resbalan por la cara.­No me haga caso -dice, se sienta­. Estoy borracho.Y largamente llueve en su memoria.Me paro, le toco el hombro.­¿Eh? -dice­ ¿Eh? -dice.Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.-¿La sacaron del país?-Sí.­¿La sacó usted?­Sí.-¿Cuántas personas saben?­DOS.­¿El Viejo sabe?Se ríe.-Cree que sabe.­¿Dónde?No contesta.­Hay que escribirlo, publicarlo.­Sí. Algún día.Parece cansado, remoto.­¡Ahora! ­me exaspero­. ¿No le preocupa la historia? ¡Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!La lengua se le pega al paladar, a los dientes.-Cuando llegue el momento... usted será el primero...­No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil dólares. Diez mil. Lo que quiera.Se ríe.­¿Dónde, coronel, dónde?Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme quién soy, qué hago ahí.Y mientras salgo derrotado, pensando que tendré que volver, o que no volveré nunca. Mientras mi dedo índice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras sé que ya no me interesa, y que justamente no moveré un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelación.     ­Es mía -dice simplemente­. Esa mujer es mía.
(Agencia Paco Urondo)
 
 

06.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Así se refirió el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, en el marco de la presentación del libro del Instituto de Estudios y Formación Política del Partido Justicialista, GESTAR, “Tres banderas, una gran Argentina" en la Feria del Libro.
El evento además contó con la presencia de Diego Bossio, titular de Anses y director General de GESTAR, quien realizó la apertura del evento destacando los contenidos del libro; Gabriel Mariotto, presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA); Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos; Francisco "Paco" Pérez, ministro de Infraestructura de Mendoza y José Ottavis, secretario General de la Juventud Peronista de la Provincia de Buenos Aires.
El libro del Instituto presidido por el gobernador José Luis Gioja, intenta resumir las principales políticas adoptadas por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner organizadas dentro de tres banderas del peronismo: Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política.
“Venimos a la historia para transformarla, porque tenemos atrás compañeros que dieron la vida por este proyecto y estamos plenamente convencidos de que tenemos que ir cada día más para adelante”, aseguró Abal Medina. Y agregó: “está claro que el pueblo nos apoya, pero hace falta militar todos los días y cada vez con más fuerza porque lo que está en juego es el futuro de la Argentina”.
Tres Banderas, una gran Argentina llevó seis meses de trabajo de más de 100 especialistas comprometidos con el proyecto nacional. La obra desarrolla, entre otras temáticas, el impacto de la Asignación Universal por Hijo, el programa Conectar Igualdad, la política previsional, las políticas de inclusión social, el pago de la deuda externa y su reducción con respecto al PBI, el modelo industrial y el tipo de cambio competitivo, la baja del desempleo y la creación de más de 5.000.000 de puestos de trabajo, la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la reforma política, la ley de matrimonio igualitario y el rol de Argentina en el mundo: UNASUR, MERCOSUR, G 20, G77, la cumbre del No al ALCA.
Para más información: Samanta Blanco 155.039.1655 GESTAR (Agencia Paco Urondo)

06.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, Telam) Familiares, amigos y compañeros de militancia participaron esta madrugada en el velatorio de Alberto Lapolla, destacado miembro de la Central de Movimientos Populares (CMP), fallecido ayer en Buenos Aires, a los 59 años como consecuencia de un cáncer.

"Era un intelectual brillante, con una ética militante, un militante del pueblo, como le gustaba definirse", dijo a Télam la viuda, Graciela Graham, presente en la capilla ardiente organizada por el CMP que lidera el dirigente social Luis D`Elía. "Es una pérdida irreparable, pero está donde tiene que estar: lo están velando sus compañeros. Vivió de acuerdo con su ética y se murió pobre. Yo que fui su compañera, sé que pudo ser de otra manera, pero él nunca hizo nada que quebrantara esos valores", añadió. "Es una pérdida enorme porque Alberto fue un formador de generaciones de dirigentes sociales con una enorme experiencia y conocimiento", dijo D´Elía a Télam, quien recordó que Lapolla se autodefinía como un indoamericanista. Marcelo Arbit, de la mesa nacional, recordó que "con Alberto nos integramos a la CMP en el marco de la resistencia a la resolución 125; nos retiramos de Proyecto Sur y nos encontramos con Luis (D`Elía) en la Plaza (de Mayo)". Comentó además que Lapolla trabajaba junto a D`Elía en la formación del Partido MILES en todo el país. Carlos Sánchez, a su vez, destacó el compromiso de Lapolla "con la causa de los más pobres". "Fue un compañero que nos supo acompañar desde la ruta, a los que venimos del piquete, con su gesto grande de humildad e inteligencia supo acercarse y darnos el valor agregado de la formación". Carolina Lister, secretaria de género de la organización, subrayó que Lapolla, "dentro de la pelea por los derechos en general, entendía el tema de los derechos de las mujeres". "Era un compañero muy querido. La noticia de su muerte nos sorprendió en una reunión de unos 80 personas anoche en el local de la calle Boedo, y se generó espontáneamente un minuto de aplauso cerrado que me llenó de emoción", comentó Lister. Lapolla era ingeniero agrónomo, historiador revisionista y militante de larga trayectoria junto a los sectores populares, incluida una larga lucha contra la sojización. Fue autor de numerosos libros y artículos históricos, y desde hace un mes participaba de un programa en Radio Rebelde. El velatorio se realiza desde la pasada medianoche en Pueyrredón 19, frente a Plaza Once, sede de la CMP, donde Lapolla dirigía el Instituto de Formación. A las 15 será llevado al cementerio de la Chacarita. (Agencia Paco Urondo)

05.05.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Juan Ciucci)  Esta terminando la feria en la rural, y comienza ya a organizarse la 17° FLIA. ¿Que es la FLIA? Es la Feria del Libro Independiente y A (alternativa, autogestiva, anárquica, amorosa, amiga, etc.). Es uno de los eventos sociales y culturales más importantes de estos últimos años.
Nació en el 2006, como respuesta de las editoriales independientes y de los autores y artistas alternativos al monopolio que ejercen las grandes editoriales, las mega librerías, los medios masivos de comunicación, etc. Un lugar para que la contracultura hegemónica pueda difundirse.

Y es autogestiva, se organiza desde abajo, en reuniones a las que todos/as podemos asistir. Espacios de decisión y de organización que implican la responsabilidad y el respeto por la palabra del otro. La FLIA son los que van y la hacen, aquellos que eligen llevar lo suyo (libros, ropa, poesía, canciones, adornos, cuadros, objetos, etc) y lo quieren compartir.
Cada nueva FLIA encuentra más gente que quiere participar, y más gente que va y la recorre. Y sin embargo no pierde su esencia. Se esta organizando la 17° en Capital Federal (también se hacen en La Plata, Rosario, Mar del Plata, etc) y acá dejamos los datos para todos aquellos que quieran sumarse.
Programa
La Feria del Libro Independiente es un espacio alternativo, abierto y horizontal.
Un encuentro importante para mucha gente que impulsa y genera otra forma de hacer, vivir y compartir cultura.
Un espacio de libre participación, sin sponsors ni marcas.
Participá, activá, proponé. Traé aires nuevos a la FLIA
Reuniones abiertas: Martes 20 hs.
en Bolívar 646 (La libre)
Se puede participar de las comisiones sin asistir a las reuniones, escribiéndoles a sus respectivas casillas.
Informes: info.flia@gmail.com
Puestos: flia.stands@gmail.com
Arte visual: flia.artevisual@gmail.com
Proyecciones: flia.proyecciones@gmail.com
Charlas: flia.charlas@gmail.com
Escenario: flia.escenario@gmail.com
Otros lugares que hacen FLIAs
La Plata - Chaco - Rosario - Corrientes - Mar del Plata - San Marcos Sierras
Capilla del Monte - Santa Fe - FLIA Oeste (Pcia. de Bs.A.s) - Misiones
Bogotá (Colombia) - Paraná - Chile
Creemos en la construcción colectiva y en que todas las personas que asistimos a la feria somos parte de esa construcción. El espacio está abierto a cualquier forma de participación.
ESPEREMOS QUE TE DEN GANAS DE SUMARTE A ESTA FIESTA QUE ES LA FLIA
Y NOS VEMOS AHÍ
http://feriadellibroindependiente.blogspot.com/
www.flia.org.ar
Otras FLIAs y afines próximas
7 y 8 de mayo 3er FLIA Rosario. Plaza de Laprida y 27 de febrero
4 y 5 de junio 1er FLIA Paraná. Asociación Civil Barriletes - Santos Domínguez 964
11 y 12 de junio 1er FLIA Misiones (Posadas). Espacio Reciclado – Trincheras y Lopez Torres
18 y 19 de junio 3er FLIA Chaco (Resistencia).
1er FLIA Corrientes
1er FLIA Ecuador
1er FLIA Montevideo
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 
 

05.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Espacio Iniciativa, reportaje de Ariel Goldstein) Iniciativa entrevistó en forma exclusiva a María Pía López, socióloga y ensayista. Docente e investigadora en la Universidad de Buenos Aires, participa activamente en el espacio Carta Abierta. En esta oportunidad, analiza el proceso político, social y cultural argentino inaugurado en 2003 y aporta a la reflexión acerca de las identidades políticas y las formas actuales de politización.

Hace unos días en la presentación del libro “Kirchnerismo, una controversia cultural”, de Horacio González, en la Feria del Libro señalaste que este proceso necesitaba menos soldados y más intérpretes, ¿podrías extenderte un poco más al respecto?
Esto tiene que ver con algo en lo que vengo pensando en relación a una crítica que tengo sobre la idea de batalla cultural y el uso de ciertas metáforas bélicas para pensar la vida política. Me parece que hay una diferencia si uno piensa las cuestiones de la construcción simbólica en el plano de la política, de la disputa cultural dentro de esa construcción simbólica. Esto resulta muy pertinente para trabajar la categoría de hegemonía de Gramsci. Esto se está discutiendo, he leído notas de Mocca sobre esto, notas de Sarlo: aparece esta discusión sobre si el kirchnerismo construye hegemonía o no cuando interviene con programas de televisión, con muestras, etc. Mi impresión es que esa idea de hegemonía es muy porosa y eso la vuelve muy interesante: es una idea que lleva a la pregunta de ¿cómo hace un bloque histórico o un conjunto de sectores para construir ciertos valores como si fueran comunes a todos o poner ciertos valores que son de un sector como valores generales? Pero al mismo tiempo, explica la idea de que hegemonía implica que ese sector, que se vuelve dominante políticamente, también lo hace porque logra expresar valores de los otros. Logra traducir y logra hacerse cargo de demandas que no surgen de él.
Ya que aludiste a los dispositivos que constituyen hegemonía, Isidoro Cheresky se había referido en una ocasión a “678” como un “programa faccioso”, ¿Cuál es tu opinión al respecto?
678 es de las cosas que considero que están en un borde complicado. Por un lado hay algo que está en el plano del montaje, de la repetición y de la lógica con la que se construye, que uno podría asociarlo como faccioso en el sentido que se priva tanto por momentos -como se priva TN- de dar cuenta de un mínimo de objetividad. Hay momentos en que la producción construye elementos que están omitiendo muchos debates de la realidad. Por otro lado, hay algo que pertenece a la misma lógica del programa, que para mí es lo que lo vuelve interesante, que es revelar un procedimiento. Y cuando revela un procedimiento, queda impedido de ser solamente faccioso. A diferencia de TN, donde tenés el montaje salvaje, la omisión de los datos, la negación de una cantidad de cosas y todo esto se presenta como pura neutralidad, como la voz de la objetividad encarnada en un medio de comunicación. A diferencia de eso, lo que hace 678 es ser parcial, fragmentario, repetitivo, todo eso, pero declarando que lo es. Declara que lo es y muestra cómo es el procedimiento. Al hacer esa demostración, es como si el programa, al mismo tiempo que toma una lógica facciosa, hace la crítica de la lógica facciosa. Por lo tanto, creo que le da al espectador un lugar mucho más interesante al situar al programa como objeto de la crítica más que objeto de la adhesión. Reducirlo a la lógica de la facción es complicado porque inauguró un tipo de periodismo que es distinto y tiene que ver con que se sacó un saber que estaba montado en la carrera de Ciencias de la Comunicación y es como si se lo hubiera puesto disponible al acceso masivo. Ese saber, como todo saber, sirve para que la gente haga otras cosas con eso.
En referencia a la discusión sobre el mito de Néstor Kirchner, ¿Cómo pensás que se recordará su figura y cómo no sería productiva la sedimentación del mito?
Es difícil porque se trata también de modo como uno lo recuerda. Yo tiendo a hacerlo con mucha nostalgia, con muchas tristeza por lo que significó su figura. Un punto que me interesa mucho de su figura es algo que se encuentra en el libro de Horacio González. En alguna parte lo va describiendo menos como un estratega calculador y más como alguien de una fragilidad que no sabía todo lo que estaba haciendo. Esa figura me interesa mucho para pensar a Kirchner porque el llega sin cuadros, sin grupos, sin partidos y, sin embargo, logró cambiar la vida política argentina entera. Me parece que esa fragilidad estaba asociada a una fuerte escucha social, a una especie de capacidad comprensiva muy profunda que lo llevaba a interpretar, de manera muy cabal y estrictamente aguda, todos los signos de la época. Fue el gran lector de la crisis de 2001, el gran lector de la crisis de los partidos políticos y el que vio la necesidad de liquidar los efectos de la dictadura en la vida social y política argentina. Lo considero como un gran intérprete; registraba y mapeaba lo que estaba ocurriendo, a los grupos, a las ideas. En este sentido era un hombre virtuoso, podía ser capaz de aceptar la contingencia, el azar y, a partir de eso, actuaba. Era un hombre sin programa; en lugar de eso tenía esta capacidad de escucha y comprensión. Es difícil mitificar a un hombre así porque el mito residiría en formas más integrales, más del orden de lo heroico. Y a mi me interesa lo otro de Kirchner, su capacidad de leer lo que estaba ocurriendo. De todas formas no hay que tenerle miedo al mito. No sería grave que se mitifique esa figura; sí sería grave convertir su figura en una especie de estampita que obligue. Pero mientras sea un impulso emocional, algo que conmueve, que unifica y lleva a la acción, no me parece que tenga ribetes peligrosos ni complejos.
Se cumplen 8 años del kirchnerismo, ¿podrías hacer un balance en cuanto a las políticas y a la transformación cultural que se ha producido en la sociedad en relación con lo vivido en la década de los ’90?
En primer lugar, la idea de que es posible hacer justicia frente al pasado. El cuadro de Videla y la renovación de los juicios es lo contrario a los indultos. Es una ruptura durísima con los noventa en el sentido de que en ese momento se había planteado que la Argentina se privaba a sí misma de una revisión del pasado. Una segunda cuestión tiene que ver con el dialogo con los diferentes actores sociales. El kirchnerismo viene a decir que nunca se puede reprimir una protesta social. Ese enunciado viene a significar un cambio enorme en cuanto a cómo el Estado se relaciona con la sociedad. Se trata de un Estado que deja de ser pensado como el garante de un orden, que necesariamente deviene en represivo, para convertirse en un Estado que escucha, registra y actúa. Por último, un tercer aspecto tiene que ver con una lógica implantada de la reparación que tiene que ver con la afirmación de de Kirchner de que “salimos del infierno”, que estaba signado por la corrosión o el daño de la trama social que había producido el neoliberalismo. Frente a la pobreza, la desocupación y la destrucción del aparato productivo, el kirchnerismo introdujo una lógica reparatoria. Todos teníamos la idea de que faltaba mucho y creo que esta cuestión de la reparación se termina de plasmar con la Asignación Universal por Hijo. Es el momento en que se toma la decisión de universalizar la ayuda social y salir del mundo de los planes o subsidios acotados. Esto representó un salto enorme para la vida social argentina porque dice que ningún chico deja de recibir un ingreso. Y para que eso fuera posible, se necesitaron dos cosas: la estatización de los fondos de las AFJP, que significó un cambio fundamental porque habían convertido a las jubilaciones en un negocio de una magnitud fenomenal y porque habían roto con la lógica de la solidaridad intergeneracional, cosa que fue más perversa. Esto rompía con la idea de que una sociedad no es solo la suma de los éxitos individuales sino la suma de las compensaciones colectivas. La segunda cuestión que hizo materializar la AUH fue que se perdieran las elecciones en 2009. Al pensar los últimos años, tengo la impresión de que todo se va haciendo más preciso. Si no se tenía un programa al principio, se va definiendo su programa. Recién con el tiempo se va definiendo su perfil y su contorno más definitivo. En este sentido, quizás otra medida que significa una ruptura con respecto a los noventa tiene que ver con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Es otro gran salto. Es por ello que pensar el proceso que va desde el gobierno de Néstor al de Cristina, nos hace optimistas respecto a una posible reelección de la Presidenta. (Agencia Paco Urondo)

02.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En el primer número de la revista En Ciernes ( http://enciernesepistolarias.
wordpress.com/ ) se publican dos cartas que nos permiten repensar el nuevo espacio que podemos encontrar en nuestra memoria reciente. La propuesta editorial es recurrir a las cartas, esos vetustos objetos del saber, para profundizar e interpretar diversas realidades. Allí están las de Nicolás Prividera y Mariana Casullo. El primero, en la sección Cartas al padre elige escribir una carta abierta a los padres, a los de la generación de los suyos, a aquellos que han desaparecido. Y a Casullo le proponen reseñar el libro Sobre la responsabilidad/No Matar, (que reúne la polémica desatada hace unos años en torno a la violencia política de los ’70, http://archivo.lavoz.com.ar/anexos/Informe/07/2607.pdf ); en una carta que tendría a Albertina Carri como destinataria. Y en la imposibilidad de escribirla, de una carta sobre cartas, desnuda los lazos con nuestra historia reciente.

De todo eso, sale ahora esta carta, que empiezo a escribir, como respuesta a esas cartas, a esa posibilidad de repensar hoy nuestra memoria.
 
Nicolás y Mariana:
 
Les escribo a los dos, sin saber si será solamente esta carta lo que compartan. Creo que no, que en el marco de lo que escriben (y viven) esta presente también la militancia de sus padres, un pasado que los une. Quería escribir una lectura critica de lo que dicen, y elijo hacerlo también en carta abierta, para poner en este gesto mi cuota de responsabilidad. El genero epistolar nos involucra de un modo más tajante con nuestras palabras.
 
Sus cartas no están juntas en la revista en que han sido publicadas, pero me llevan a pensar en lo mismo. El pasado reciente de la militancia de los ’70 esta ahí como tema, que luego retoma otros posibles destinos. Nicolás aborda la cuestión del recuerdo critico de la experiencia pasada, la posibilidad de quitarlos del museo para profundizar nuestra relación con esos espectros que nos acosan. No juzgar a los muertos, pero si “al espectro que desató la Tragedia”. Y ahí empiezan a molestarme sus palabras. Hay un lugar filial que permite decir ciertas cosas sin tener que pedir permiso a nadie. Madres, Abuelas, Familiares, Hijos: todos han formado esta conciencia social que tanto tarda en aparecer, en  sentir que el genocidio nos toca a todos. Pero quienes tan cerca están del horror pueden, parece, permitirse una relación más lacerante con ese pasado.
 
Tu película M, tus opiniones en periódicos y esta carta siguen ese devenir. Me molesta esa postura, me disgusta tu película, tu carta. Soy un setentista: nací en el ’80, mis viejos no militaron, ni tenían una visión demasiado positiva de los militantes (ahora ha cambiado su mirada, y no solamente en ellos). Quizás por eso en el enfrentamiento generacional, se arraigó en mí desde chico un interés profundo por esa década cercana y lejana a la vez; por ese tiempo de plomo, de cuentos tristes y extraños a la vuelta de la esquina. Mis lecturas, mi formación política pasó por recuperar personas, historias, memorias. Pero siempre como homenaje, reivindicación, alegría. Tengo presente al 25 de Mayo del ´73 mucho más que al 24 de marzo del ´76. Aunque todo es parte de lo mismo, hay una decisión política en donde uno acciona la memoria. Y no por fanatismos, ni por cargar con el espectro de los ausentes. Y vos, Nicolás, creo que para intentar desacralizar la memoria (algo que comparto), al mismo tiempo la terminas despolitizando. Porque siento tus criticas y lecturas demasiado post-modernas (y vos decís esto en alguna parte de la carta, no se si de vos o de otros), y entiendo que sea ese el sino de nuestra época. Pero no permite comprender lo que pasó y lo que pasa, en quienes decidimos continuar el relato trágico de una idea de progreso y revolución. Preguntas en tu carta: “¿Realmente creyeron poder dominar el cuerpo del peronismo inyectándole su sangre? ¿Realmente imaginaron que solo podríamos verlos como mártires o héroes?”. Y la respuesta es necesariamente afirmativa, no solo en ellos sino en nosotros. Y no es nostalgia, sino entender que una lucha nos atraviesa y reencarna en nuevas almas. Porque los padres de los padres de los padres continúan esta senda. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria. ¿Son tus padres quienes comienzan este derrotero, o tus abuelos en una plaza bombardeada? ¿O los abuelos de tus abuelos, peleando en las luchas de liberación de la patria? ¿Hay algún camino nuevo que abrieron los ´70, o no fue más (y nunca menos) que intentar la segunda independencia?
 
También creo erróneo separar a Rodolfo Walsh de Victoria Walsh. Ella no siguió una lucha “de él”, y hasta es difícil saber si esa militancia no tuvo que ver con ella (podemos pensar también en el caso de Rodolfo Puiggros). Decís “esa hija que podría haber sido nuestra hermana, pero que se convirtió en el espectro del padre”. Es un juicio agraviante para semejante combatiente. Por eso este ejemplo que trabajas complejiza la línea padre-hijo en cuanto a los ideales y las luchas revolucionarias. ¿Qué generación puede atribuirse el derecho de la batalla?
 
Decís que la memoria o esta estancada en los museos, o es repetida de un modo acrítico. Citando a Marx sobre el pasado que tomamos prestado para pensar el hoy, decís: “como si nos hablara también del presente, frente a los poseídos imberbes que se cantan a sí mismos como “la gloriosa JP””. Y seguís con Marx, que dice que esas resurrecciones de los muertos sirven para glorificar las nuevas luchas, para exagerar en la fantasía la misión trazada, para encontrar de nuevo el espíritu de la revolución. Pero (te parece) que no es ésta, no el peronismo, ni los imberbes de “la gloriosa JP”. Ni la de tantos que ni siquiera se asomaron al peronismo. El desastre montonero creo que nubla tu interpretación histórica, cayendo a veces en una liviana falta de respeto. Estos “poseídos imberbes” saben que el pasado tiene vistas del futuro, y no quedan congelados ni adheridos a él. Por suerte va siendo vieja esta historia, cierta parte de justicia va permitiendo que nuestros muertos no sean solo memoria, sino también acción política. Y no es tu generación ni la mía (si es que son distintas) las que lo hacen. Y creo por eso que suenan viejas  estas memorias. Y no por vos, ni por otros (o quizás por todos); sino justamente por la Historia que nos atraviesa, y a veces nos supera. Esa Historia que somos todos, este proceso histórico que esta en ciernes.
 
Y siguiendo esta lógica es que también encuentro viejas tus preguntas, Mariana. De una generación que no es la actual, que (creo) esta logrando recuperar ese pasado sin tus/nuestras dudas. Preguntas “¿Como asumir nosotros, nuestra generación, la responsabilidad de comprometernos con las escrituras de la memoria de los setenta sin ser considerados (o considerarnos) meros espectadores inocentes, ajenos, enjuiciadores e incluso, a veces, despolitizadamente académicos?” Son las dudas que arrastramos quienes nos acercamos a esa década, quizás ensimismados por la herencia. Discurrís sobre la cuestión del  legado, vos, participe de una herencia cercana y profunda. Compartís con Nicolás la cercanía de las ideas en carne filial; sus padres encarnando lo que para un (otro) nosotros es ideología. La pregunta vuelve a ser: ¿que tienen de distinto los ´70? ¿Que construcción hay que aun parece ser que estamos tan lejos? La muerte, esas y otras, no solo le pertenecen a los setenta. ¿Podemos ser espectadores inocentes de la Historia que aun se vive? ¿Es que el genocidio ha quebrado nuestro lazo con el pasado? ¿No estamos unidos a los bombardeados en la plaza, a los fusilados en Suárez o en la patagonia, a los muertos de las montoneras federales, o los de la semana trágica?
 
Nuevamente aparece esta sensación de post-modernia, post-historia. “¿Cómo “intervenir” con nuestra voz -formada básicamente bajo el “Nunca Más”- en una polémica motorizada por voces testigos militantes, por voces protagonistas?”, te volves a preguntar. Esta autoconciencia desplegada nos habla de tu hiriente inquisición, un volver sobre la no-sutura. En esto es todo viejo lo que decimos, porque el Nunca Más ya no representa a nadie, más allá de los que quieran enquistar la memoria. Hoy la ESMA parece ser memoria abierta, institución que se aleja del relato bienpensante radical; de esa mentirosa primavera de los dos demonios (hoy con Sabato muerto, autor responsable de aquel prologo endemoniado). “¿Dónde debe pararse nuestra generación que intenta pensar lo que no perdió pero imita y bordea y demora la pregunta por el sentido de esas palabras perdidas?” Creo que es en este ahora, en esta generación, donde debe pararse. ¿A quien le interesa nuestras perdidas, nuestras dudas, nuestras lecturas de esa generación? Supongo que solo a nosotros, que estamos ahora claramente entre dos momentos trascendentales de esta reciente historia. Y eso nos quedó viejo, se hizo viejo hace 5 años. Decís muy bien: “¿No es en cierto modo ése el camino (fotos, documentales, novelas, ensayos...) que nosotros fuimos siguiendo para acercarnos a esa época trágica de nuestra historia reciente?” Y podemos pensar en M, justamente de Prividera. Y en el 2007 conmovió un tanto el avispero memorial. Pero hoy, ya es viejo ese discurso. Aun si no ha logrado recuperar esa memoria critica nuestra generación, las próximas parecen haber superado esos momentos del dolor. ¿O es que solo fue trágica esa época? Volvemos a la gloriosa JP, que no son sus muertos, sino la vida que han hecho.
 
Y como decía antes, en este setentismo que me formó, reconozco ahora como viejo todo esto que discurrimos. Un tanto por la (parcial) justicia que estamos logrando. Por la sociabilización del legado político de los ´70. Por el reconocimiento que han alcanzado Madres, Abuelas, Familiares e Hijos. Por las discusiones de futuro que no paran de aparecer. Por la distancia histórica que ya podemos tener. Creo que no es tiempo ya de proteger esa memoria; parece estar abierta y expuesta al futuro que despierta.
 
Sus cartas me inquietaron, comparto alguna idea pero discrepo en ciertas líneas que intente explicitar. No sé si les interesara lo que tenia para decirles; no quise tampoco ofenderlos o trivializar lo que escribieron. Vuelvo a que creo que ya es pasado irredento todo esto. ¿A quien le interesan los ’90? ¿Alguien lee hoy la otra década infame, esa de los ’30? Sí, podemos decir, para seguir las discusiones contra los que quieren volver, pero ¿que luz encontramos en esos años? Si ni siquiera tuvimos una FORJA, ¿vale volver tan sólo para pelear con los dinosaurios? Somos una generación en entredichos, y como tal podemos ser puente uniendo ese pasado y este futuro, sin los lastres de lo que fue nuestro presente. (Agencia Paco Urondo)

02.05.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El 12 de abril de 1960 Ernesto Che Guevara le mandó una carta al escritor Ernesto Sábato. ¿El motivo? Explicarle que la revolución cubana no tenía nada que ver con la Libertadora argentina, como había comparado el autor de El Túnel. Ver la carta completa.
Estimado compatriota: Hace ya quizás unos quince años, cuando conocí a un hijo suyo, que ya debe estar cerca de los veinte, y a su mujer, por aquel lugar creo que llamado “Cabalando”, en Carlos Paz, y después, cuando leí su libro “Uno y el universo”, que me fascinó, no pensaba que fuera usted poseedor de lo que para mi era lo más sagrado del mundo, el título de escritor, quien me pidiera con el andar del tiempo una definición, una tarea de reencuentro, como usted llama, en base de una autoridad abonada por algunos hechos y muchos fenómenos subjetivos. Fijaba estos relatos preliminares solamente para recordarle que pertenezco, a pesar de todo, a la tierra donde nací y que aún soy capaz de sentir profundamente todas sus alegrías, todas sus desesperanzas y también sus decepciones. Sería difícil explicarle por qué “esto” no es Revolución Libertadora; quizás tendría que decirle que le vi las comillas a las palabras que Ud. denuncia en los mismos días de iniciarse, y yo identifiqué aquella palabra con lo mismo que había acontecido en una Guatemala que acaba de abandonar, vencido y casi decepcionado. Y, como yo, éramos todos los que tuvimos participación primera en esta aventura extraña y los que fuimos profundizando nuestro sentido revolucionario en contacto con las masas campesinas, en una honda interrelación, durante dos años de luchas crueles y de trabajos realmente grandes. No podíamos ser “libertadora” porque no éramos parte de un ejército plutocrático sino éramos un nuevo ejército popular, levantado en armas para destruir al viejo; y no podíamos ser “libertadora” porque nuestra bandera de combate no era una vaca sino, en todo caso, un alambre de cerca latifundiaria destrozado por un tractor, como es hoy la insignia de nuestro INRA. No podíamos ser “libertadora” porque nuestras sirvienticas lloraron de alegría el día que Batista se fue y entramos en La Habana y hoy continúan dando datos de todas las manifestaciones y todas las ingenuas conspiraciones de la gente “Country Club” que es la misma gente “Country Club” que Ud. conociera allá y que fueran a veces sus compañeros de odio contra el peronismo. Aquí la forma de sumisión de la intelectualidad tomó un aspecto mucho menos sutil que en la Argentina. Aquí la intelectualidad era esclava a secas, no disfrazada de indiferente, como allá, y mucho menos disfrazada de inteligente; era una esclavitud sencilla puesta al servicio de una causa de oprobio, sin complicaciones; vociferaban, simplemente. Pero todo esto es nada más que literatura. Remitirlo a Ud., como lo hiciera Ud. conmigo, a un libro sobre la ideología cubana, es remitirlo a un plazo de un año adelante; hoy puedo mostrar apenas, como un intento de teorización de esta Revolución, primer intento serio, quizás, pero sumamente práctico, como son todas nuestras cosas de empíricos inveterados, este libro sobre la Guerra de Guerrillas. Es casi como un exponente pueril de que sé colocar una palabra detrás de otra; no tiene la pretensión de explicar las grandes cosas que a Ud. inquietan y quizás tampoco pudiera explicarlas ese segundo libro que pienso publicar, si las circunstancias nacionales e internacionales no me obligan nuevamente a empuñar un fusil (tarea que desdeño como gobernante pero que me entusiasma como hombre gozoso de la aventura). Anticipándole aquello que puede venir o no (el libro), puedo decirle, tratando de sintetizar, que esta Revolución es la más genuina creación de la improvisación. En la Sierra Maestra, un dirigente comunista que nos visitara, admirado de tanta improvisación y de cómo se ajustaban todos los resortes que funcionaban por su cuenta a una organización central, decía que era el caos más perfectamente organizado del universo. Y esta Revolución es así porque caminó mucho más rápido que su ideología anterior. Al fin y al cabo Fidel Castro era un aspirante a diputado por un partido burgués, tan burgués y tan respetable como podía ser el partido radical en la Argentina; que seguía las huellas de un líder desaparecido, Eduardo Chivás, de unas características que pudiéramos hallar parecidas a las del mismo Yrigoyen; y nosotros, que lo seguíamos, éramos un grupo de hombres con poca preparación política, solamente una carga de buena voluntad y una ingénita honradez. Así vinimos gritando: “En el año 56 seremos héroes o mártires”. Un poco antes habíamos gritado o, mejor dicho, había gritado Fidel: “Vergüenza contra dinero”. Sintetizábamos en frases simples nuestra actitud simple también. La guerra nos revolucionó. No hay experiencia más profunda para un revolucionario que el acto de la guerra; no el hecho aislado de matar, ni el de portar un fusil o el de establecer una lucha de tal o cual tipo, es el total del hecho guerrero, el saber que hombre armado vale como unidad combatiente, y vale igual que cualquier hombre armado, y puede ya no temerle a otros hombres armados. Ir explicando nosotros, los dirigentes, a los campesinos indefensos cómo podían tomar un fusil y demostrarle a esos soldados que un campesino armado valía tanto como el mejor de ellos, e ir aprendiendo cómo la fuerza de uno no vale nada si no está rodeada de la fuerza de todos; e ir aprendiendo, asimismo, cómo las consignas revolucionarias tienen que responder a palpitantes anhelos del pueblo; e ir aprendiendo a conocer del pueblo sus anhelos más hondos y convertirlos en banderas de agitación política. Eso lo fuimos haciendo todos nosotros y comprendimos que el ansia del campesino por la tierra era el más fuerte estímulo de la lucha que se podría encontrar en Cuba. Fidel entendió muchas cosas más; se desarrolló como el extraordinario conductor de hombres que es hoy y como el gigantesco poder aglutinante de nuestro pueblo. Porque Fidel, por sobre todas las cosas, es el aglutinante por excelencia, el conductor indiscutido que suprime todas las divergencias y destruye con su desaprobación. Utilizado muchas veces, desafiado otras, por dinero o ambición, es temido siempre por sus adversarios. Así nació esta Revolución, así se fueron creando sus consignas y así se fue, poco a poco, teorizando sobre hechos para crear una ideología que venía a la zaga de los acontecimientos. Cuando nosotros lanzamos nuestra Ley de Reforma Agraria en la Sierra Maestra, ya hacia tiempo se habían hecho repartos de tierra en el mismo lugar. Después de comprender en la práctica una serie de factores, expusimos nuestra primera tímida ley, que no se aventuraba con lo más fundamental como era la supresión de los latifundistas. Nosotros no fuimos demasiado malos para la prensa continental por dos causas: la primera, porque Fidel Castro es un extraordinario político que no mostró sus intenciones más allá de ciertos límites y supo conquistarse la admiración de reporteros de grandes empresas que simpatizaban con él y utilizan el camino fácil en la crónica de tipo sensacional; la otra, simplemente porque los norteamericanos que son los grandes constructores de tests y de raseros para medirlo todo, aplicaron uno de sus raseros, sacaron su puntuación y lo encasillaron. Según sus hojas de testificación donde decía “nacionalizaremos los servicios públicos”, debía leerse: “Evitaremos que eso suceda si recibimos un razonable apoyo”; donde decía “liquidaremos el latifundio” debía leerse “utilizaremos el latifundio como una buena base para sacar dinero para nuestra campaña política, o para nuestro bolsillo personal”, y así sucesivamente. Nunca les pasó por la cabeza que lo que Fidel Castro y nuestro Movimiento dijeran tan ingenua y drásticamente fuera la verdad de lo que pensábamos hacer; constituimos para ellos la gran estafa de este medio siglo, dijimos la verdad aparentando tergiversarla. Eisenhower dice que traicionamos nuestros principios, es parte de la verdad; traicionamos la imagen que ellos se hicieron de nosotros, como en el cuento del pastorcito mentiroso, pero al revés, tampoco se nos creyó. Así estamos ahora hablando un lenguaje que es también nuevo, porque seguimos caminando mucho más rápido que lo que podemos pensar y estructurar nuestro pensamiento, estamos en un movimiento continúo y la teoría va caminando muy lentamente, tan lentamente, que después de escribir en los poquísimos este manual que aquí le envío, encontré que para Cuba no sirve casi; para nuestro país, en cambio, puede servir; solamente que hay que usarlo con inteligencia, sin apresuramiento ni embelecos. Por eso tengo miedo de tratar de describir la ideología del movimiento; cuando fuera a publicarla, todo el mundo pensaría que es una obra escrita muchos años antes. Mientras se van agudizando las situaciones externas y la tensión internacional aumenta, nuestra Revolución, por necesidad de subsistencia, debe agudizarse y, cada vez que se agudiza la Revolución, aumenta la tensión y debe agudizarse una vez más ésta, es un círculo vicioso que parece indicado a ir estrechándose y estrechándose cada vez más hasta romperse; veremos entonces cómo salimos del atolladero. Lo que sí puedo asegurarle es que este pueblo es fuerte, porque ha luchado y ha vencido y sabe el valor de la victoria; conoce el sabor de las balas y de las bombas y también el sabor de la opresión. Sabrá luchar con una entereza ejemplar. Al mismo tiempo le aseguro que en aquel momento, a pesar de que ahora hago algún tímido intento en tal sentido, habremos teorizado muy poco y los acontecimientos deberemos resolverlos con la agilidad que la vida guerrillera nos ha dado. Sé que ese día su arma de intelectual honrado disparará hacia donde está el enemigo, nuestro enemigo, y que podemos tenerlo allá, presente y luchando con nosotros. Esta carta ha sido un poco larga y no está exenta de esa pequeña cantidad de pose que a la gente tan sencilla como nosotros le impone, sin embargo, el tratar de demostrar ante un pensador que somos también eso que no somos: pensadores. De todas maneras, estoy a su disposición. Cordialmente Ernesto Che Guevara.
 
(Agencia Paco Urondo)