Cultura
29.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Agenda de Reflexión) Una historia de película vivida durante la Guerra de la Independencia en el norte argentino. Las cenizas del marqués revolucionario descansan desde hoy en la catedral jujeña.

Juan José Fernández Campero, español de sangre azul, traicionó a su ejército y se unió a los criollos. Nació con un título de nobleza y llegó a tener más de 3 millones de hectáreas. Traicionó a la Corona española en plena batalla, se unió a los patriotas, puso su fortuna a disposición de la causa revolucionaria americana, fue encarcelado y torturado. Murió en Jamaica, a miles de kilómetros de su jujeño Yavi natal. Después de 190 años, el marqués de Yavi es repatriado con honores.
Hoy sus cenizas llegan a la ciudad de San Salvador de Jujuy y podrá descansar definitivamente en la tierra por la que luchó. Tras un acto oficial, la urna será depositada en la Catedral Basílica de Jujuy. La vida de Juan José Fernández Campero parece imaginada por un guionista de cine. Sin embargo, es un episodio verídico de las guerras de la Independencia, que lo tuvo como pieza clave en la defensa del norte argentino.
Sangre azul y revolucionaria
Fernández Campero nació en San Francisco de Yavi, provincia e Jujuy, el 9 de junio de 1777, le tocó convertirse en el cuarto marqués de Tojo (o Yavi) y heredó todos los dominios que abarcaban gran parte del actual norte argentino y sur de Bolivia. Por su condición social, ejerció varios cargos públicos y fue elevado al rango de coronel mayor del Ejército español, a pesar de no tener formación militar. Pasada la revolución de 1810, Campero se encontró, como tantos españoles y criollos de la época, en la difícil situación de seguir siendo fiel al rey de España o sumarse al naciente gobierno patrio. Eso lo terminó de definir durante la batalla de Salta, en 1813.

El 20 de febrero lo encontró como gobernador provisorio de Salta y a cargo del ala militar izquierda del Ejército español, conducido por su compadre, el general Pío Tristán. Ya con las acciones militares iniciadas, Campero decidió retirar sus tropas sin presentar combate, lo cual fue decisivo para el triunfo de Belgrano. Esta acción fue tomada en España como una traición imperdonable a la Corona. Los realistas le hicieron, en ausencia, un consejo de guerra. Lo sentenciaron a prisión perpetua y a partir de entonces se convirtió en una obsesión para los españoles, quienes no descansarían hasta vengarse del noble traidor.
Comandante de la Puna
Ya no había vuelta atrás para Fernández Campero, quien se unió definitivamente al Ejército patriota, en el que se le respetó el cargo de coronel. Con la asunción de Martín Güemes, primo del marqués, como jefe de la defensa del norte argentino, Campero pasaría a ocupar un lugar central en el esquema militar. Al mando de un escuadrón de 600 hombres, sostenido económicamente por su propio bolsillo, estuvo a cargo del flanco oriental de la Puna y la Quebrada de Humahuaca. Se calcula que el marqués aportó a la a la causa revolucionaria alrededor de 200 mil pesos de esa época, una cifra importantísima, más si se tiene en cuenta que el presupuesto anual de Salta era de 180 mil.

El 15 de noviembre de 1816, la guerra patriota sufriría uno de los reveses más sangrientos. La mala interpretación de una orden dada por Güemes a Rojas dejó sin vigilancia la zona de Yavi. Un escuadrón español atacó el pueblo cuando se daba la misa del domingo. En breves minutos una balacera generó pánico y confusión entre los pobladores y el ejército. Rodeado por el enemigo, fueron cayendo los patriotas bajo las armas realistas. El marqués logró montar un caballo, pero al tratar de saltar una zanja, cayó de la cabalgadura y fue tomado prisionero. Ahí comenzará el martirio de Fernández Campero.
Preso y torturado
Tras el desastre de Yavi, los españoles también invadieron Jujuy y Salta. Recién en 1817 Güemes los obligó a retirarse humillados y derrotados. Campero fue encarcelado en Tupiza y en Potosí. Allí fue víctima de terribles torturas y condenado a prisión perpetua. Después de un año de castigos logró escaparse de la prisión, pero fue recapturado y llevado a Lima. Enterados de la grave, dolorosa y humillante situación a la que era sometido, Güemes, Belgrano y San Martín pidieron por su persona y hasta ofrecieron canjes de prisionero. Pero tal era la saña que tenían contra Fernández los defensores del rey de España que se negaron a acceder a las ofertas.
Finalmente, cuando era embarcado rumbo a España, su deteriorada salud empeoró en altamar y fue desembaracado en Jamaica, donde murió el 22 de octubre de 1820 a la edad de 43 años. Fue enterrado en Kingston, la capital de Jamaica. Tras años de luchar para que sus restos sean repatriados, un descendiente de él, Rodolfo Campero, decidió viajar a Centroamérica y cumplir con ese objetivo. El 11 de marzo último, junto a una delegación de funcionarios argentinos, jamaiquinos y de varios países latinoamericanos, exhumaron durante una emotiva ceremonia los restos del marqués y los colocaron en una urna que fue bendecida por un sacerdote y envuelta en una bandera argentina. Así regresó a su Jujuy natal.

Fte. ET [José María Cavalleri]  Texto gentileza de la lista Reconquista Popular (Agencia Paco Urondo)

21.06.2010

Mendoza (ANADig para Agencia Paco Urondo) Cuando dibujaban a Isidoro Cañones (espejo en que pueden mirarse no pocos argentinos) lo hacían con un diablito y un angelito que, dentro de él, competían. Había un Isidoro bueno y uno malo, y a la hora de decidir, luchaban entre sí. Una manera clara de decir lo que han afirmado grandes teóricos, como el francés Lacan, cuando decían que el sujeto (es decir, cada persona) está dividido. Entre el deseo prohibido y la asunción de la prohibición, entre el impulso y la ley, entre la voluntad y la apatía.

En una pareja las desavenencias existen siempre, y sería casi una anormalidad que no se dieran. Cuesta ponerse de acuerdo, aun para pequeñas cosas como qué comer o qué ropa usar. Es obvio que la pareja es una institución nada simple, y que concordar entre sus dos componentes está lejos de ser esperable y natural. Ahora bien, si uno no se pone de acuerdo ni consigo mismo, ni con su personal pareja, ¿cómo podría haber consenso entre 40 millones de personas, como somos los argentinos? ¿Qué verdad podría haber en esa noción idílica del acuerdo entre todos, que algunos creen que sería una bendición política nacional?

El consenso se ha vuelto palabra de moda, por cierto vacua. Está ligado a las imaginerías inconscientes más elementales: aquellas que dicen que lo junto es mejor que lo separado, que lo acordado mejor que lo discordado. Propio de cualquier discurso infantil sobre qué es lo bueno y qué es lo malo. Pero la política juega el destino de los pueblos, no es un juego de niños. Allí no caben imaginerías bobas como las del Gran Acuerdo Universal, ni la de los consensos ideales entre los que piensan diferente. Tales infantilismos se pagan muy caros, generalmente con la Voz del Amo presentada como la de todos a la vez.

El consenso es la muerte de la política. La política, antes de la globalización (digamos, en la Argentina de los años ’50 o ’60) implicaba posiciones diferentes, programas distintos, ideologías diversas. Eso es lo genuino en política: ofrecer opciones diferenciadas, y ejercerlas como tales. No como en la época del menemismo, en que todos recitaban el libreto neoliberal, y daba igual votar al radical Angeloz que al candidato supuestamente peronista. No había política, pues se había renunciado a ésta: se jugaba al consenso, que consistía en que había que administrar y gestionar la privatización generalizada. En eso, todos estaban de acuerdo.

Desde 2003 hubo otra realidad en Argentina, y la política fue recuperada, tras haber sido rechazada totalmente en la debacle de 2001. Es porque reapareció la política que hay hoy antagonismos en el país, algunos razonables y otros artificiosos. Pero, por el bien del país, hay ahora discusión. Hay política, pues hay proyectos diferentes y no se recita desde el Gobierno el libreto neoliberal hegemónico a nivel planetario.

En cambio, la idea de consenso es intrínsecamente antidemocrática. Como es obvio que entre 40 millones no nos ponemos de acuerdo, hacen acuerdo por nosotros unos pocos allá arriba. De modo que se alejan de los mandatos populares, y de la variabilidad y heterogeneidad reales que hay en la sociedad. El consenso ahoga la pluralidad negando las diferencias, e impide la representación efectiva de las diversas voces y opciones que existen de hecho en la ciudadanía. No hagamos, entonces, de la debilidad virtud, y no presentemos la falta de opciones y los acuerdos monocolores como si fueran un gran logro democrático. Por el contrario, el valor de la democracia reside en albergar el abanico de opiniones que hay en la sociedad, evitando los discursos homogeneizantes que son tan habituales en las dictaduras.

El autor es Doctor en Filosofía, profesor de la Universidad Nacional de Cuyo. ANADig, desde Página 12, colaboración Facebook Silvia Goñi (Agencia Paco Urondo)
 

16.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El gran historiador inglés, autor de clásicos ineludibles sobre el siglo XX, examina la crisis actual y los vertiginosos cambios de las últimas décadas en la política global, y retrata el horizonte por venir. Es probablemente el mayor historiador vivo. Su mirada es universal, como lo muestran sus libros La era de la revolución y La era del capitalismo. Esta entrevista constituye su más reciente ejercicio de una visión global sobre los problemas y las tendencias del mundo moderno.
Su obra Historia del siglo XX concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?
 
Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad. Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.
 
 
¿Qué más le ha sorprendido?
 
Nunca dejo de sorprenderme ante la absoluta locura del proyecto neoconservador, que no sólo pretendía que el futuro era Estados Unidos, sino que incluso creyó haber formulado una estrategia y una táctica para alcanzar ese objetivo. Hasta donde alcanzo a ver, no tuvieron una estrategia coherente.
 
¿Puede prever alguna recomposición política de lo que fue la clase obrera?
 
No en la forma tradicional. Marx estaba sin duda en lo cierto al predecir la formación de grandes partidos de clase en una determinada etapa de la industrialización. Pero estos partidos, si tenían éxito, no funcionaban como partidos exclusivos de la clase obrera: si querían extenderse más allá de una clase reducida, lo hacían como partidos populares, estructurados alrededor de una organización inventada por y para los objetivos de la clase obrera. Incluso así, había límites para la conciencia de clase. En Gran Bretaña el Partido Laborista nunca obtuvo más del 50 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en Italia, donde el PCI era todavía más un partido popular. En Francia, la izquierda se basaba en una clase obrera débil pero políticamente fortalecida por la gran tradición revolucionaria, de la que se las arregló para convertirse en imprescindible sucesora, lo cual les proporcionó a ella y a la izquierda mucha más influencia. El declive de la clase obrera manual parece algo definitivo. Hay o habrá mucha gente que quede realizando trabajo manual, pero no puede seguir siendo el principal fundamento de esperanza: carece del potencial organizativo de la vieja clase obrera y no tiene potencial político. Ha habido otros tres importantes desarrollos negativos. El primero es, desde luego, la xenofobia, que para la mayoría de la clase obrera es, como dijo el alemán August Bebel, el "socialismo de los tontos": salvaguardar mi trabajo contra gente que compite conmigo. Cuanto más débil es el movimiento obrero, más atractiva es la xenofobia. En segundo lugar, gran parte del trabajo y del trabajo manual que la administración pública británica solía llamar "categorías menores y de manipulación", no es permanente sino temporario; por ejemplo, estudiantes o emigrantes trabajando en catering. Eso hace que no sea fácil considerarlo como potencial organizable. La única forma fácilmente organizable de esa clase de trabajo es la que está empleada por autoridades públicas, razón por la cual estas autoridades son vulnerables. El tercero y el más importante de estos cambios es la creciente ruptura producida por un nuevo criterio de clase, en concreto, aprobar exámenes en colegios y universidades como un billete de acceso para el empleo. Esto puedes llamarlo meritocracia pero está institucionalizada y mediatizada por los sistemas educativos. Lo que ha hecho es desviar la conciencia de clase desde la oposición a los empleadores a la oposición a juniors de una u otra clase, intelectuales, élites liberales o aventureros. Estados Unidos es un típico ejemplo, pero, si miras a la prensa británica, verás que no está ausente en el Reino Unido. El hecho de que, cada vez más, obtener un doctorado o al menos ser un posgraduado también te da una oportunidad mejor para conseguir millones complica la situación.
 
¿Puede haber nuevos agentes?
 
Ya no en términos de una sola clase pero entonces, desde mi punto de vista, nunca lo pudo ser. Hay una política de coaliciones progresista, incluso de alianzas permanentes como las de, por ejemplo, la clase media que lee The Guardian y los intelectuales, la gente con niveles educativos altos, que en todo el mundo tiende a estar más a la izquierda que los otros, y la masa de pobres e ignorantes. Ambos grupos son esenciales pero quizá sean más difíciles de unificar que antes. Los pobres pueden identificarse con multimillonarios, como en Estados Unidos, diciendo "si tuviera suerte podría convertirme en una estrella pop". Pero no puede decir "si tuviera suerte ganaría el premio Nobel". Esto es un problema para coordinar las políticas de personas que objetivamente podrían estar en el mismo bando.
 
¿En qué se diferencia la crisis actual de la de 1929?
 
La Gran Depresión no empezó con los bancos; no colapsaron hasta dos años después. Por el contrario, el mercado de valores desencadenó una crisis de la producción con un desempleo mucho más elevado y un declive productivo mayor del que se había conocido nunca. La actual depresión tuvo una incubación mayor que la de 1929, que llegó casi de la nada. Desde muy temprano debía haber estado claro que el fundamentalismo neoliberal producía una enorme inestabilidad en el funcionamiento del capitalismo. Hasta 2008 parecía afectar sólo a áreas marginales: América Latina en los años 90 hasta la siguiente década, el sudeste asiático y Rusia. En los países más importantes, todo lo que significaba eran colapsos ocasionales del mercado de valores de los que se recuperaban con bastante rapidez. Me pareció que la verdadera señal de que algo malo estaba pasando debería haber sido el colapso de Long-Term Capital Management (LTCM) en 1998, que demostraba lo incorrecto que era todo el modelo de crecimiento, pero no se consideró así. Paradójicamente, llevó a un cierto número de hombres de negocios y de periodistas a redescubrir a Karl Marx, como alguien que había escrito algo de interés sobre una economía moderna y globalizada; no tenía nada que ver con la antigua izquierda: la economía mundial en 1929 no era tan global como la actual. Esto tuvo alguna consecuencia; por ejemplo, hubiera sido mucho más fácil para la gente que perdió su trabajo regresar a sus pueblos. En 1929, en gran parte del mundo fuera de Europa y América del Norte, los sectores globales de la economía eran áreas que en gran medida no afectaron a lo que las rodeaba. La existencia de la URSS no tuvo efectos prácticos sobre la Gran Depresión pero sí un enorme efecto ideológico: había una alternativa. Desde los 90 asistimos al auge de China y las economías emergentes, que realmente ha tenido un efecto práctico sobre la actual depresión pues ayudó a mantener una estabilidad mucho mayor de la economía mundial de la que hubiera alcanzado de otro modo. De hecho, incluso en los días en que el neoliberalismo afirmaba que la economía prosperaba de modo exuberante, el crecimiento real se estaba produciendo en su mayoría en estas economías recién desarrolladas, en especial China. Estoy seguro de que si China no hubiera estado ahí, la crisis de 2008 hubiera sido mucho más grave. Por esas razones, vamos a salir de ella con más rapidez, aunque algunos países seguirán en crisis durante bastante tiempo.
 
¿Qué pasa con las consecuencias políticas?
 
La depresión de 1929 condujo a un giro abrumador a la derecha, con la gran excepción de América del Norte, incluido México, y de los países escandinavos. En Francia, el Frente Popular de 1935 solo tuvo el 0,5 por ciento más de votos que en 1932, así que su victoria marcó un cambio en la composición de las alianzas políticas en vez de algo más profundo. En España, a pesar de la situación cuasirrevolucionaria o potencialmente revolucionaria, el efecto inmediato fue también un movimiento hacia la derecha, y desde luego ése fue el efecto a largo plazo. En la mayoría de los otros Estados, en especial en el centro y este de Europa, la política se movió claramente hacia la derecha. El efecto de la actual crisis no está tan definido. Uno puede imaginarse que los principales cambios o giros en la política no se producirán en Estados Unidos u occidente, sino casi seguro en China.
 
¿Cree que China continuará resistiendo la recesión?
 
No hay ninguna razón especial para pensar que de repente dejará de crecer. El gobierno chino se ha llevado un buen susto con la depresión, porque ésta obligó a una enorme cantidad de empresas a detener temporalmente su actividad. Pero el país todavía está en las primeras etapas del desarrollo económico y hay muchísimo espacio para la expansión. No quiero especular sobre el futuro, pero podemos imaginarnos a China dentro de veinte o treinta años siendo a escala mundial mucho más importante que hoy, por lo menos económica y políticamente, no necesariamente en términos militares. Desde luego, tiene problemas enormes y siempre hay gente que se pregunta si el país puede mantenerse unido, pero yo creo que tanto la realidad del país como las razones ideológicas continúan militando poderosamente para que la gente desee que China permanezca unida.
 
Pasado un año, ¿cómo valora la administración Obama?
 
La gente estaba tan encantada de que hubiera ganado alguien con su perfil, y en medio de la crisis, que muchos pensaron que estaba destinado a ser un gran reformista, a la altura de que hizo el presidente Franklin Roosevelt. Pero no lo estaba. Empezó mal. Si comparamos los primeros cien días de Roosevelt con los de Obama, lo que destaca es la predisposición de Roosevelt a apoyarse en consejeros no oficiales para intentar algo nuevo, comparado con la insistencia de Obama en permanecer en el mismo centro. Desperdició la ocasión. Su verdadera oportunidad estuvo en los tres primeros meses, cuando el otro bando estaba desmoralizado y no podía reagruparse en el Congreso. No la aprovechó. Podemos desearle suerte pero las perspectivas no son alentadoras.
 
Si observamos el escenario internacional más caliente, ¿cree que la solución de los dos Estados, como se imagina actualmente, es un proyecto creíble para Palestina?
 
Personalmente, dudo de que lo sea por el momento. Cualquiera que sea la solución, no va a suceder nada hasta que Estados Unidos decida cambiar totalmente su manera de pensar y presione a los israelíes. Y no parece que eso vaya a suceder.
 
¿Cree que hay alguna parte del mundo donde todavía sea posible recrear proyectos positivos, progresistas?
 
En América Latina la política y el discurso público general todavía se desarrollan en los términos liberal-socialistas-comunistas de la vieja Ilustración. Esos son sitios donde encuentras militaristas que hablan como socialistas, o un fenómeno como Lula, basado en un movimiento obrero, o a Evo Morales. Adónde conduce eso es otra cuestión, pero todavía se puede hablar el viejo lenguaje y todavía están disponibles las viejas formas de la política. No estoy completamente seguro sobre América Central, aunque hay indicios de un pequeño resurgir en México de la tradición de la Revolución; tampoco estoy muy seguro de que vaya a llegar lejos, ya que México ha sido integrado a la economía de Estados Unidos. América Latina se benefició de la ausencia de nacionalismos etnolingüísticas y divisiones religiosas; eso hizo mucho más fácil mantener el viejo discurso. Siempre me sorprendió que, hasta hace bien poco, no hubiera signos de políticas étnicas. Han aparecido movimientos indígenas de México y Perú, pero no a una escala parecida a la que se produjo en Europa, Asia o Africa. Es posible que en India, gracias a la fuerza institucional de la tradición laica de Nehru, los proyectos progresistas puedan revivir. Pero no parecen calar entre las masas, excepto en algunas zonas donde los comunistas tienen o han tenido un apoyo masivo, como Bengala y Kerala, y acaso entre algunos grupos como los nasalitas o los maoístas en Nepal. Aparte de eso, la herencia del viejo movimiento obrero, de los movimientos socialistas y comunistas, sigue siendo muy fuerte en Europa. Los partidos fundados mientras Friedrich Engels vivía aún son, casi en toda Europa, potenciales partidos de gobierno o los principales partidos de la oposición. Imagino que en algún momento la herencia del comunismo puede surgir en formas que no podemos predecir, por ejemplo en los Balcanes e incluso en partes de Rusia. No sé lo que sucederá en China pero sin duda ellos están pensando en términos diferentes, no maoístas o marxistas modificados.
 
Siempre ha sido crítico con el nacionalismo como fuerza política, advirtiendo a la izquierda que no lo pintara de rojo. Pero también ha reaccionado contra las violaciones de la soberanía nacional en nombre de las intervenciones humanitarias. ¿Qué tipos de internacionalismo son deseables y viables hoy día?
 
En primer lugar, el humanitarismo, el imperialismo de los derechos humanos, no tiene nada que ver con el internacionalismo. O bien es una muestra de un imperialismo revivido que encuentra una adecuada excusa, sincera incluso, para la violación de la soberanía nacional, o bien, más peligrosamente, es una reafirmación de la creencia en la superioridad permanente del área que dominó el planeta desde el siglo XVI hasta el XX. Después de todo, los valores que occidente pretende imponer son específicamente regionales, no necesariamente universales. Si fueran universales tendrían que ser reformulados en términos diferentes. No estamos aquí ante algo que sea en sí mismo nacional o internacional. Sin embargo, el nacionalismo sí entra en él porque el orden internacional basado en Estados-nación ha sido en el pasado, para bien o para mal, una de las mejores salvaguardas contra la entrada de extranjeros en los países. Sin duda, una vez abolido, el camino está abierto para la guerra agresiva y expansionista. El internacionalismo, que es la alternativa al nacionalismo, es un asunto engañoso. Es tanto un eslogan político sin contenido, como sucedió a efectos prácticos en el movimiento obrero internacional, donde no significaba nada específico, como una manera de asegurar la uniformidad de organizaciones poderosas y centralizadas, fuera la iglesia católica romana o el Komintern. El internacionalismo significa que, como católico, creías en los mismos dogmas y tomabas parte en las mismas prácticas sin importar quién fueras o dónde estuvieras; lo mismo sucedía con los partidos comunistas. Esto no es realmente lo que nosotros entendíamos por "internacionalismo". El Estado-nación era y sigue siendo el marco de todas las decisiones políticas, interiores y exteriores. Hasta hace muy poco, las actividades de los movimientos obreros (de hecho, todas las actividades políticas) se llevaban a cabo dentro del marco de un Estado. Incluso en la UE, la política se enmarca en términos nacionales. Es decir, no hay un poder supranacional que actúe, sólo una coalición de Estados. Es posible que el fundamentalismo misionero islámico sea aquí una excepción, que se extiende por encima de los Estados, pero hasta ahora todavía no se ha demostrado. Los anteriores intentos de crear super-Estados panárabes, como entre Egipto y Siria, se derrumbaron por la persistencia de las fronteras de los Estados existentes.
 
¿Cree entonces que hay obstáculos intrínsecos para cualquier intento de sobrepasar las fronteras del Estado-nación?
 
Tanto económicamente como en la mayoría de los otros aspectos, incluso culturalmente, la revolución de las comunicaciones creó un mundo genuinamente internacional donde hay poderes de decisión que funcionan de manera transnacional, actividades que son transnacionales y, desde luego, movimientos de ideas, comunicaciones y gente que son transnacionales mucho más fácilmente que nunca. Incluso las culturas lingüísticas se complementan ahora con idiomas de comunicación internacional. Pero en la política no hay señales de esto y ésa es la contradicción básica de hoy. Una de las razones por las que no ha sucedido es que en el siglo XX la política fue democratizada hasta un punto muy elevado con la implicación de las masas. Para éstas, el Estado es esencial para las operaciones diarias. Los intentos de romper el Estado internamente mediante la descentralización existen desde hace treinta o cuarenta años, y algunos de ellos con éxito; en Alemania la descentralización ha sido un éxito en algunos aspectos y, en Italia, la regionalización ha sido muy beneficiosa. Pero el intento de establecer Estados supranacionales fracasa. La Unión Europea es el ejemplo más evidente. Hasta cierto punto estaba lastrada por la idea de sus fundadores, quienes apostaban a crear un super-Estado análogo a un Estado nacional, cuando yo creo que ésa no era una posibilidad y sigue sin serlo. La UE es una reacción específica dentro de Europa. Hubo señales de un Estado supranacional en Oriente Próximo pero la UE es el único que parece haber llegado a alguna parte. No creo que haya posibilidades para una gran federación en América del Sur. El problema sin resolver continúa siendo esta contradicción: por una parte, hay prácticas y entidades transnacionales que están en curso de vaciar el Estado quizá hasta el punto de que colapse. Pero si eso sucede -lo que no es una perspectiva inmediata, por lo menos en los Estados desarrollados- ¿Quién se hará cargo entonces de las funciones redistributivas y de otras análogas, de las que hasta ahora sólo se ha hecho cargo el Estado? Este es uno de los problemas básicos de cualquier clase de política popular hoy en día.
 
El nacionalismo fue una fuerza motriz de los siglos XIX y XX. ¿Cuál es su lectura de la situación actual?
 
No hay duda de que, históricamente, el nacionalismo fue, en gran medida, parte del proceso de formación de los Estados modernos, que requerían una forma de legitimación diferente del tradicional Estado teocrático o dinástico. La idea original del nacionalismo fue la creación de Estados grandes y me parece que esta función unificadora y ampliadora fue muy importante. Un caso típico fue la Revolución francesa, donde en 1790 apareció la gente diciendo "ya no somos del delfinado o del sur, todos nosotros somos franceses". En una etapa posterior, a partir de la década de 1870, encuentras movimientos de grupos dentro del Estado a la búsqueda de sus propios Estados independientes. Esto, desde luego, produjo el wilsoniano momento de la autodeterminación, aunque por fortuna en 1918-1919 se corrigió hasta cierto punto por algo que desde entonces ha desaparecido por completo, es decir, por la protección de las minorías. Se reconoció que ninguno de estos nuevos Estados-nación era, de hecho, étnica o lingüísticamente homogéneo. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial, la debilidad de los acuerdos existentes fue abordada no sólo por los rojos, sino por todo el mundo, con la deliberada y forzosa creación de la hegemonía étnica. Esto trajo una enorme cantidad de sufrimiento y crueldad y, a largo plazo, tampoco funcionó. Sin embargo, hasta ese período, ese nacionalismo de tipo separatista operaba razonablemente bien. Se vio reforzado después de la Segunda Guerra Mundial por la descolonización, que por su naturaleza creó más Estados; y fue reafirmado aún más a finales del siglo por el colapso del imperio soviético, que también creó nuevos mini-Estados separados, incluidos muchos que, como en las colonias, realmente no habían querido separarse y para los cuales la independencia vino impuesta por la fuerza de la historia. Creo, por otro lado, que la función de los Estados pequeños, separatistas, que se han multiplicado tremendamente desde 1945, ha cambiado. Una razón de ello es que ahora se los reconoce como existentes. Antes de la Segunda Guerra Mundial, mini-Estados como Andorra, Luxemburgo y todos los demás no estaban reconocidos como parte del sistema internacional, excepto por los coleccionistas de sellos. La idea de que todas las unidades políticas existentes, hasta llegar a la Ciudad del Vaticano, son ahora un Estado y potencialmente un miembro de Naciones Unidas es nueva. También está bastante claro que, en términos de poder, estos Estados no son capaces de desempeñar el papel de los Estados tradicionales, no poseen capacidad para hacer la guerra a otros Estados. Se han convertido, como mucho, en paraísos fiscales o bases secundarias para decisores transnacionales. Islandia es un buen ejemplo; Escocia no está muy lejos. La base del nacionalismo ya no es la función histórica de crear una nación como un Estado-nación. Ya no es, por así decir, un eslogan demasiado convincente. En otro momento pudo ser eficaz como medio para crear comunidades y organizarlas contra otras unidades políticas o económicas, pero hoy el elemento xenófobo en el nacionalismo es cada vez más importante. Las causas de la xenofobia son ahora mucho mayores de lo que lo eran antes. Es cultural más que política -ahí está el auge del nacionalismo inglés o escocés de los últimos años-, pero no por eso menos peligrosa.
 
¿No incluía el fascismo esas formas de xenofobia?
 
En cierto sentido, el fascismo era todavía parte de una corriente para crear grandes naciones. No hay duda de que el fascismo italiano fue un gran salto adelante para convertir a los calabreses y umbrienses en italianos; e incluso en Alemania no lo fue hasta 1934 cuando los alemanes pudieron ser definidos como alemanes y no como germanos porque eran suevos, francos o sajones. Ciertamente, el fascismo alemán y el de Europa Central y del Este estaban apasionadamente en contra de los extranjeros -principalmente, pero no sólo-, contra los judíos. Y, por supuesto, el fascismo proporcionaba pocas garantías contra los instintos xenófobos. Una de las enormes ventajas de los viejos movimientos obreros era que ellos sí proporcionaban esa garantía. Esto quedó claro en Sudáfrica: si no llega a ser por el compromiso con la igualdad y la no discriminación de las organizaciones de la izquierda tradicional, la tentación de venganza sobre los afrikaners hubiera sido mucho más difícil de resistir.
 
¿Las dinámicas separatistas y xenófobas del nacionalismo operan ahora en los márgenes de la política mundial más que en el centro?
 
Sí, creo que es probable que eso sea cierto, aunque hay áreas como el sureste de Europa donde ha hecho una gran cantidad de daño. Desde luego, todavía el nacionalismo -o el patriotismo o la identificación con un pueblo específico, no necesariamente definido étnicamente- es un enorme activo para otorgar legitimidad a los gobiernos. Éste es el caso de China. Uno de los problemas de India es que ellos no tienen nada parecido a eso. Obviamente, Estados Unidos no puede basarse en la unidad étnica, pero sin duda tiene fuertes sentimientos nacionalistas. En muchos de los Estados que funcionan correctamente esos sentimientos permanecen. Ésta es la razón por la que la emigración masiva crea más problemas en la actualidad.
 
Ahora que llega tanta gente nueva a Europa y a Estados Unidos, ¿cómo prevé el funcionamiento de las dinámicas sociales de la inmigración contemporánea? ¿Habrá un crisol europeo similar al estadounidense?
 
Pero en Estados Unidos el crisol dejó de serlo ya en los años sesenta. Además, a finales del siglo XX, la migración es muy diferente de la de periodos anteriores, principalmente porque emigrando ya no se rompen los lazos con el pasado hasta el mismo punto que antes. Puedes seguir viviendo en dos, posiblemente incluso en tres mundos al mismo tiempo, e identificarte con dos o tres lugares diferentes. Puedes seguir siendo guatemalteco mientras estás en Estados Unidos. También hay situaciones, como en la UE, donde de facto la inmigración no crea la posibilidad de asimilación. Un polaco que llega al Reino Unidos no se supone que sea otra cosa que un polaco que viene a trabajar. Esto es, desde luego, nuevo y por completo diferente de la experiencia, por ejemplo, de la gente de mi generación -la de los emigrados políticos, aunque yo no fuera uno de ellos-, en la que tu familia era británica, pero culturalmente uno nunca dejaba de ser austríaco o alemán, y sin embargo, a pesar de todo, uno pensaba que debía ser inglés. Incluso cuando regresaban a sus países, no era lo mismo, el centro de gravedad había cambiado. Creo que es esencial mantener las reglas básicas de la asimilación; que los ciudadanos de un determinado país deberían comportarse de determinada manera y tener determinados derechos, que éstos deberían definirlos y que ello no debería quedar debilitado por argumentos multiculturales. Francia, a pesar de todo, había integrado a tantos de sus inmigrantes extranjeros como Estados Unidos, en términos relativos, y ciertamente la relación entre los locales y los antiguos inmigrantes es aún mejor ahí. Esto se debe a que los valores de la República francesa siguen siendo esencialmente igualitarios.
 
Hoy crece la opinión de que la religión ha regresado como una fuerza poderosa en un continente tras otro. ¿Cree que éste es un fenómeno de superficie más que de profundidad?
 
Es claro que la religión -como la ritualización de la vida, la creencia en la influencia de espíritus o entidades no materiales y, sobre todo, como un vínculo de unión de las comunidades- está tan extendida a lo largo de la historia que sería un error considerarla un fenómeno superficial o destinado a desaparecer; al menos entre los pobres y los débiles, que probablemente necesiten más sus consuelos y sus potenciales explicaciones de por qué las cosas son como son. Hay sistemas de gobierno, como el chino, que, a efectos prácticos, carecen de cualquier cosa que equivalga a lo que nosotros consideraríamos como religión. Ellos demuestran que eso es posible, pero creo que uno de los errores de los movimientos socialistas y comunistas tradicionales fue intentar extirpar violentamente la religión en tiempos donde podría haber sido mejor no hacerlo. Después de la caída de Mussolini en Italia, uno de los cambios más interesantes llegó cuando Togliatti dejó de discriminar a los católicos practicantes: hizo bien en hacerlo. De otra manera no hubiera logrado que el 14 por ciento de las amas de casa votasen a los comunistas en los años cuarenta. Esto cambió el carácter del Partido Comunista Italiano, que pasó de ser un partido leninista de vanguardia a un partido de clases de masas o un partido popular. Por otra parte, es cierto que la religión ha dejado de ser el lenguaje universal del discurso público y, en esa medida, la secularización ha sido un fenómeno global, aun cuando sólo haya debilitado a la religión organizada en algunas partes del mundo. En Europa todavía sigue haciéndolo; por qué no ha ocurrido esto en Estados Unidos no está tan claro, pero no hay duda de que la secularización se ha impuesto en gran medida entre los intelectuales y otros que no la necesitan. Para la gente que continúa siendo religiosa, el hecho de que ahora haya dos lenguajes para el discurso produce una cierta clase de esquizofrenia que se puede ver bastante a menudo, por ejemplo, en los judíos fundamentalistas de Cisjordania: creen en lo que son tonterías patentes, pero trabajan como expertos en tecnologías de la información. El actual movimiento islámico está compuesto en gran parte por jóvenes tecnólogos y técnicos de esta clase. Las prácticas religiosas, sin duda, cambiarán sustancialmente. El que ello vaya a producir una mayor secularización no está claro. Desde luego, el declive de las ideologías de la Ilustración ha dejado mucho más espacio para las políticas religiosas y para versiones religiosas del nacionalismo, pero no creo que haya habido un gran avance de todas las religiones. Muchas van cuesta abajo. El catolicismo romano está luchando con mucha energía, incluso en América Latina, contra el auge de las sectas protestantes evangélicas, y estoy seguro de que se mantiene en Africa sólo por las concesiones a las costumbres y hábitos locales. Las sectas protestantes evangélicas están creciendo, pero no está claro hasta qué punto son algo más que una pequeña minoría de los sectores socialmente en ascenso, como fueron los inconformistas en Inglaterra. Tampoco está claro que el fundamentalismo judío, que hace tanto daño en Israel, sea un fenómeno de masas. La única excepción a esta tendencia es el Islam, que ha continuado expandiéndose sin que haya habido ninguna actividad misionera efectiva durante los siglos pasados. Dentro del Islam no está claro si tendencias como el actual movimiento para restaurar el califato representan algo más que a una minoría militante. De cualquier forma, me parece que el Islam tiene grandes activos que le permitirán continuar creciendo, principalmente porque da a la gente pobre la sensación de que son tan buenos como cualquiera y de que todos los musulmanes son iguales.
 
¿No se podría decir lo mismo del Cristianismo?
 
Pero un cristiano no cree que él sea tan bueno como cualquier otro cristiano. Dudo que los cristianos negros crean que ellos son tan buenos como los colonizadores cristianos, mientras que los musulmanes negros sí lo creen. La estructura del Islam es más igualitaria y el elemento militante es más fuerte. Recuerdo haber leído que los comerciantes de esclavos en Brasil dejaron de importar esclavos musulmanes porque se rebelaban continuamente. Desde nuestra posición, este atractivo tiene considerables peligros: en alguna medida, el Islam hace a los pobres menos receptivos a otros llamamientos a favor de la igualdad. En el mundo musulmán, los progresistas sabían desde el principio que no había manera de alejar a las masas del Islam; incluso en Turquía tuvieron que llegar a alguna clase de modus vivendi, probablemente el único lugar donde esto se produjo de manera satisfactoria. En otros sitios, el auge de la religión como un elemento de la política, de la política nacionalista, ha sido en extremo peligroso.
 
La ciencia era parte central de la cultura de la izquierda antes de la Segunda Guerra Mundial, pero luego desapareció como elemento dirigente del pensamiento marxista o socialista. ¿Cree que los temas ambientales pueden provocar la reincorporación de la ciencia a la política radical?
 
Estoy seguro de que los movimientos radicales estarán interesados por la ciencia. Las preocupaciones ambientales y de otro tipo producen sólidas razones para contrarrestar la huida de la ciencia y de la aproximación racional a los problemas que se generalizó bastante durante los años setenta y ochenta. Pero, con respecto a los propios científicos, no creo que suceda. A diferencia de los científicos sociales, no hay nada que una a los científicos naturales con la política. Históricamente hablando, en la mayoría de los casos han permanecido apolíticos o tenían los estándares políticos de su respectiva clase. Hay excepciones, por ejemplo, entre la juventud a principios del siglo XIX en Francia y muy notablemente en las décadas de los años treinta y cuarenta. Pero éstos son casos especiales debidos al reconocimiento de los propios científicos de que su trabajo estaba siendo cada vez más esencial para la sociedad, pero que la sociedad no se daba cuenta. En el siglo XX la física fue el centro del desarrollo, mientras que en el siglo XXI lo es la biología. Al estar más cerca de la vida humana puede haber un elemento de politización mayor, pero ciertamente hay un factor que lo contrarresta: cada vez más los científicos han sido integrados en el sistema capitalista, tanto los individuos como las organizaciones. Hace cuarenta años hubiera resultado impensable hablar de patentar un gen. Hoy uno patenta un gen con la esperanza de hacerse millonario, y eso ha alejado a un nutrido grupo de científicos de la política de izquierda. Lo único que todavía puede politizarlos es la lucha contra gobiernos dictatoriales o autoritarios que interfieran en su trabajo. Desde luego, el medio ambiente es un tema que puede mantener movilizado a un cierto número de científicos. Si hay un desarrollo masivo de campañas alrededor del cambio climático, entonces los expertos se encontrarán comprometidos, principalmente contra ignorantes y reaccionarios. Por eso no está todo perdido.
 
Si debiera escoger temas o campos aún sin explorar que presenten desafíos para futuros historiadores, ¿cuáles elegiría?
 
El gran problema es uno muy general. En virtud de los estándares paleontológicos, la especie humana ha transformado su existencia a una velocidad asombrosa, pero el grado de cambio ha variado enormemente. Algunas veces se ha movido muy despacio, algunas veces muy deprisa, algunas de manera controlada, otras no. Claramente, esto implica un creciente control sobre la naturaleza, pero no deberíamos afirmar que sabemos adónde nos conduce. Los marxistas se han centrado correctamente sobre los cambios en el modo de producción y sus relaciones sociales como los generadores del cambio histórico. Sin embargo, si pensamos en términos de cómo "los hombres hacen su propia historia", la gran pregunta es ésta: históricamente, las comunidades y los sistemas sociales han apuntado hacia la estabilización y la reproducción, creando mecanismos capaces de mantener a raya saltos perturbadores hacia lo desconocido. La resistencia contra la imposición del cambio desde afuera es todavía un factor importante de la política mundial actual. ¿Cómo, entonces, unos seres humanos y unas sociedades estructuradas para resistir el desarrollo dinámico aceptan un modo de producción cuya esencia es su interminable e impredecible desarrollo dinámico? Los historiadores marxistas podrían investigar con provecho el funcionamiento de esta contradicción básica entre los mecanismos que traen el cambio y los preparados para resistirlo.
 
 
*Eric Hobsbawm. Historiador. La amplia y diversa obra de Eric Hobsbawm lo sitúa entre las autores más destacados, leídos y reconocidos de nuestro tiempo. Dedicado al estudio de la historia económica y social y a problemas más generales de la historia, sus trabajos se han convertido en obligada referencia de gran número de investigaciones y debates. Sus originales planteamientos han dado lugar a nuevas líneas de trabajo y fructíferas controversias. Británico, aunque nació en 1917 en Alejandría, cuando Egipto formaba parte del imperio británico.
 
Fuente: Revista Ñ/New Left Review - Mayo 2010 (Agencia Paco Urondo)

14.06.2010

La Plata, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) “El nuevo topo. Los dilemas de la izquierda en América Latina” es el libro que viene a presentar el iniciador del Foro Social Mundial y Secretario General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Convocado por Carta Abierta La Plata-Berisso-Ensenada visitará nuestra ciudad el reconocido politólogo brasilero Emir Sader. En esta oportunidad presentará su libro más reciente titulado "El nuevo topo. Los dilemas de la izquierda en América Latina” y debatirá sobre temas de actualidad junto a Mario Toer. Esta actividad se realizará el jueves 17 de junio a las 18 horas en el Salón de la Vicepresidencia del Pasaje Municipal Dardo Rocha (50 entre 6 y 7) 2º piso. Más info:  Mónica Vuarant / 0221 156421953 (Agencia Paco Urondo)

09.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, editorial del diario La Nación, para discutir) La exaltación de la revolución y la ruptura se da en el momento en que quienes la realizan atraviesan su etapa más conservadora.

Al conmemorar el Bicentenario, el Gobierno ha dejado numerosos registros del particular modo en que interpreta nuestro pasado. Uno de ellos es la galería de retratos que se instalaron en el denominado Salón de los Patriotas del Bicentenario, en la Casa Rosada. La Presidenta lo inauguró el 25 de Mayo, rodeada de los jefes de Estado y demás autoridades extranjeras que asistieron a los festejos. Varios de los cuadros fueron obsequiados por esos visitantes.

Entre las donaciones que se recibieron, algunas exaltan a figuras fundacionales en sus países, es decir, próceres que encarnan un consenso amplio, mayoritario, de la memoria histórica y que, además, representan el movimiento fundacional de independencia. Es el caso de la imagen de José María Morelos, enviada por el gobierno de México; de Bernardo O´Higgins, que obsequió el presidente de Chile, Sebastián Piñera; o de Antonio Nariño, uno de los padres de la independencia de Colombia, a través de cuya figura se hizo representar el gobierno de Alvaro Uribe. A Lula da Silva se le debe la presencia de Joaquim José da Silva Xavier, Tiradentes, patrono cívico de Brasil. Hugo Chávez, siempre abundante, envió imágenes de Simón Bolívar, Manuela Sanz, José Sucre y Francisco de Miranda, quienes, más allá de las interpretaciones que el propio Chávez propone de sus figuras, han expresado a la nacionalidad venezolana durante más de un siglo.
Otros retratos de los que Cristina Kirchner colgó en el nuevo salón no tienen esa amplia capacidad de inclusión ni están ligados al ciclo de la independencia. En algunos casos se debe a que expresan a figuras de actuación reciente, sobre la que, más allá de sus virtudes, no se ha formado un juicio histórico definitivo. Es cierto, por ejemplo, que el obispo Oscar Arnulfo Romero, que murió asesinado después de denunciar los excesos del ejército de El Salvador en la represión de la guerrilla, es una figura a la que nadie discute hoy en ese país. También lo es que Brasil no está dividido por el recuerdo de Getulio Vargas, a pesar de que su gobierno sea motivo de discusión historiográfica y política.
En cambio, en la galería aparecen personalidades que hoy siguen siendo fuente de conflictos. Si bien los Castro se hicieron presentes, desde Cuba, con un retrato de José Martí, enviaron también otro de Ernesto "Che" Guevara, en el que sólo se expresa la dictadura que ellos comandan. Evo Morales remitió los cuadros de dos insurgentes indígenas, que además constituían una pareja: Tupac Katari y Bartolina Sisa. También se exhibe un cuadro del chileno Salvador Allende, que no fue enviado por Piñera sino por su antecesora, Michelle Bachelet. Es el único caso en que el gobierno argentino invitó a la oposición de un país a hacerse representar en la galería con una figura de la historia, en lo que pareció un intento de corregir o "perfeccionar" la selección histórica hecha por sus actuales autoridades.
La propia Cristina Kirchner exhibió su visión de la historia nacional a través de San Martín, Belgrano, Rosas, Yrigoyen, Perón y Eva Duarte.
La primera sorpresa de esta colección es que los gobiernos que escogieron imágenes ajenas al período independentista ignoraron por completo cualquier figura ligada a las grandes reformas republicanas de América latina. En el caso de la Argentina, entre otros, están ausentes Urquiza, Mitre, Sarmiento o Roca, grandes arquitectos de la institucionalidad moderna, a quienes aun alguien tan ajeno a la tradición liberal, como el ex presidente Perón, exaltó al designar los ferrocarriles nacionalizados en 1948.
Tampoco aparece entre las personalidades destacadas alguna que represente a la izquierda democrática latinoamericana, del modo en que lo hicieron en la Argentina Juan B. Justo o José Ingenieros.
La exaltación de ciertas figuras y la omisión de otras indica mucho más que un olvido. Esas exclusiones revierten sobre el pasado las dificultades para integrar la política en el presente. Con su eliminación, parece confiarse en que serán suprimidos los puntos de vista con los que esas personalidades están identificadas. No sólo antes, sino también ahora. Detrás de la negación de una parte de la historia se esconde la negación de una parte del presente.
Como si se tratara de un pase de magia casi infantil, se supone que la desaparición de una imagen en la pared permitirá la desaparición de una idea, de un punto de vista, de una voz, en la actualidad. Así se apuesta a reemplazar la discusión por la censura.
No debería llamar la atención que entre las figuras exaltadas haya varias asociadas a un modo violento de hacer política. Se trata de una elección que da cuenta de las actuales dificultades para el diálogo que tienen algunos gobiernos de la región, como el argentino.
La promoción de los valores y conductas que encarnan en este tipo de figuras no es la manifestación de un error sino de un atraso. Después del fracaso del denominado "socialismo real" en Europa, la izquierda internacional viene protagonizando, a escala internacional, un dinámico proceso de modernización conceptual. Sin renunciar a su razón de ser, la búsqueda de la igualdad, muchos pensadores de esa corriente han cuestionado criterios básicos de su doctrina tradicional, como la idea de revolución entendida como vía de acceso al poder a través de la violencia, y la negación del mercado.
La interpretación de la historia que predomina en la galería entraña una política que todavía no cuestionó la violencia (que siempre supone autoritarismo) y que aún no puede entender las ventajas de la iniciativa privada en la creación de riqueza. Da cuenta de una visión populista del pasado.
En la apología de la revolución y el cambio que supone la selección de personalidades realizada para el Bicentenario hay algo engañoso. El discurso de los principales protagonistas del poder está cada vez más referido al pasado que al futuro. El espíritu de revisión, parcial y facciosa, de la década del 70 se ha proyectado ahora sobre todo el pasado nacional. Esa vocación por la historiografía coincide con un momento de gran vaciamiento conceptual de la política, en el cual el Gobierno ha renunciado a discutir una agenda del presente que suponga una imagen del futuro. Como si se tratara de una ilusión óptica, de un espejismo, esta exaltación de la revolución y la ruptura se produce en el momento en que quienes la realizan atraviesan la etapa más conservadora de su experiencia política. (Agencia Paco Urondo)

07.06.2010

Villa María, Córdoba (Agencia Paco Urondo)  Se llevó a cabo una charla debate a cargo del prestigioso filósofo y escritor José Pablo Feinmann en el Teatro Verdi. En el marco del ciclo de conferencias organizado por el Eninder y el Grupo Conferenciar, se presentó el autor de “Ultimos días de la víctima” y conductor del programa “Filosofía aquí y ahora” que se emite por Canal Encuentro.
Con la presencia del Cro.Eduardo Accastello, la Cra. Nora Bedano, Intendentes de la región, concejales, autoridades, funcionarios y una sala colmada, Feinmann dio una magistral charla seguida de un rico debate. José Pablo Feimann brindo una conferencia con un auditorio Verdi colmado. El filosofo argentino hablo de la historia de las idas que construyeron nuestra nación. Y finalmente reflexionó sobre los medios de comunicación argumentado que existen para colonizar la subjetividad de los receptores.” Esa es la tarea de los medios del poder: "sujetar a los sujetos” la “lucha es por la libertad de la conciencia , por que las conciencias están siendo profundamente agredidas a través de los medios, de los programas de Tinelli, Mirta Legrand, Susana: a través de la estupidez. La lucha es hoy por una conciencia critica que nos permita ver que vamos a elegir lo que elijamos con libertad. Que vamos a elegir y no a ser elegidos. “No hablemos a través de lo que nos dicen, no juzguemos con los valores que nos inculcan sino con lo que nosotros mismos decidimos que tienen que ser nuestros valores”. No podemos aceptar la frivolidad constante, que se nos inculca." (Agencia Paco Urondo)

07.06.2010

Avellaneda, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) Tenemos el agrado de invitarlo al inicio del ciclo organizado por nuestro Instituto, para contribuir al debate por un Proyecto Nacional y Popular en el marco de la Argentina del Bicentenario. Este martes 8 de Junio nos acompañarán el Diputado Nacional Agustín Rossi (Pte. del bloque del FPV), y la Diputada Nacional Lic. Adela Segarra. La cita será en el auditorio UTN. Reg. Avellaneda, Av. Mitre 750 1º piso, Avellaneda. Más info: 154 439 2380. (Agencia Paco Urondo)

04.06.2010

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La Agencia Paco Urondo y Basta de Zonceras! entrevistaron al historiador Norberto Galasso. La charla podrá verse, dividida en partes, en este sitio web, en la sección "Galería Audiovisual". Durante más de una hora, el intelectual se extendió sobre todos los temas: Revolución de Mayo, polémica con José Pablo Feinnman, rol de Gran Bretaña, San Martín, Rosas, Yrigoyen, peronismo, kirchnerismo, discusión con Proyecto Sur, Jauretche, y mucho más.

Para ver videos: Parte I; Parte II; Parte III; Parte IV.
(Agencia Paco Urondo)
 

02.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El gobierno nacional junto con los trabajadores vienen avanzando en mayores niveles de justicia social, y muestra de esto son algunas medidas realmente revolucionarias como la recuperación de los Fondos Previsionales, estatizando las AFJP, la Asignación Universal por Hijo y el Programa "Argentina Trabaja" que ha creado miles nuevos puestos de trabajo y sigue extendiéndose en todo el país. En esta puja por el ingreso vemos cómo los grandes grupos concentrados de la economía pretenden abultar su renta a través de la suba constante de precios generando un clima inflacionario que degrada salarios y muchas de las grandes conquistas sociales que se han logrado en los últimos años.
Desde el Movimiento Universitario Evita sentimos la necesidad de discutir con compromiso el fenómeno de la inflación con todos los actores del campo popular que la combaten, los trabajadores y los sindicatos, el territorio y las organizaciones sociales a partir de la organización de compras comunitarias, y los economistas comprometidos con su pueblo. Para discutir cómo combatir la inflación, contrarrestar la especulación de los oligopolios formadores de precios. Consideramos que la Universidad debe asumir un papel protagónico en esta discusión y ponerse una vez más al servicio de las necesidades populares y del país en su conjunto acompañando este Proyecto Nacional que hoy vivimos, que tiene como mayores convicciones a la Independencia Económica, al Desarrollo Autónomo y a la Justicia Social.
VIERNES 4 DE JUNIO 21HS AULA 104 SEDE PARQUE CENTENARIO (FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES UBA), RAMOS MEJÍA Y FRANKLIN. CHARLA DEBATE: INFLACIÓN, FORMACIÓN DE PRECIOS Y OLIGOPOLIOS

DISERTARÁN:
ALEJANDRO BARRIOS Y JOSE CARCAMO - DOCENTES DE ECONOMIA DE COMUNICACIÓNFABIAN OCHOA - SECRETARIO GENERAL DEL SINDICATO DE TRABAJADORES DEL MERCADO DE HACIENDAJUAN SANTIAGO FRASCHINA - GRUPO DE ESTUDIOS DE ECONOMIA NACIONAL Y POPULARMARTA YANÉ - MOVIMIENTO EVITA(Agencia Paco Urondo)

01.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Señales Populares) La detención del ex ministro es un dato más que indica que algo está cambiando en Argentina.
Por mucho que la actualidad cotidiana genere polvaredas con disputas rabiosas en las que no se exterioriza lo que en verdad subyace a estas, las tendencias profundas del presente se manifiestan de cuando en cuando con signos inequívocos. Estas semanas han estado marcadas por dos acontecimientos de una importancia relevante. Uno de ellos ha sido la reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y el otro la detención del ex ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz. La reunión de mandatarios de la UNASUR designó por consenso a Néstor Kirchner como Secretario General de la organización. Es un dato importante, no tanto por el perfil de Kirchner -hay quienes dudan de sus aptitudes diplomáticas y de su disposición a consagrarse al cargo “a tiempo completo”, haciendo a un lado sus intereses políticos en Argentina-, como por el hecho de que con esa designación y el refrendo que la misma encontró en Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva y Rafael Correa, el bloque suramericano que desde hace varios años viene perfilándose con miras a construir una entidad unitaria, se ve reforzado por el reconocimiento que recibe nuestro país como uno de los protagonistas esenciales de ese proyecto fundacional. Son Argentina, Brasil y Venezuela, en efecto, los países que por ahora más pesan para profundizar esa línea, mientras que Ecuador, desde una posición menos destacada en razón de su diferente peso específico, se muestra como otro de los puntales de la proyección integradora. El carácter diferenciado de la organización, tácitamente contrapuesta a la Organización de Estados Americanos (OEA), se puso asimismo de manifiesto en esta ocasión por el hecho de que la mayoría de los mandatarios se negó a reconocer al gobierno hondureño de Porfirio Lobo, emergente de un golpe, mientras que la OEA, por boca de su secretario general, el chileno José Miguel Insulza, reiteró por estos días que Honduras debe reintegrarse al organismo panamericano antes de la Asamblea General que se realizará a principios de junio en Lima. La crítica de la UNASUR a España por haber invitado al presidente hondureño a la VI cumbre de la Unión Europea y América latina y Caribe, fue otra definición significativa de la independencia de la agrupación de países suramericanos. Pero el hecho más relevante fue la detención de Martínez de Hoz. El motivo invocado para echarle mano es lo de menos: el caso del secuestro de los Gutheim, padre e hijo, fue una de las tropelías menores cometidas durante la dictadura, tan pródiga en atrocidades inexcusables. Pero, como lo sucedido con Al Capone, apresado por una evasión de impuestos en vez de por su responsabilidad en los crímenes cometidos durante el imperio de la Ley Seca, se trata de un expediente que puede servir para poner por fin en la picota no sólo al ex ministro, sino, por su interpósita persona, a toda la estructura del establishment que ha regido a nuestro país, con breves intervalos, desde los tiempos de la “organización nacional” a esta parte. El golpe de 1976, en efecto, no fue otra cosa que el desempate entre dos modelos de Argentina confrontados a partir del primer peronismo. Uno, el viejo modelo, fincado en la renta agropecuaria y en un limitado desarrollo industrial, concebido para mantener los privilegios del estrato económicamente superior de la sociedad; y el otro un proyecto nacional burgués llevado adelante, vicariamente, por el Ejército y los sindicatos. Cuando la contrarrevolución de 1955 liquidó al ala nacional de las Fuerzas Armadas, el proyecto regresivo tropezó sin embargo con la resistencia de la estructura sindical creada por el peronismo y con las dificultades que se derivaban de querer abolir los logros del Estado de Bienestar. Se produjo así una situación de estancamiento que resultó en cinco lustros de presiones populares y de golpes de Estado dirigidos a domarlas. Para acabar con ese estancamiento, el establishment y sus socios de afuera procedieron a aplicarle al país lo que Naomi Klein ha denominado “la doctrina del shock”. Esta doctrina, acuñada por la escuela de Chicago, consiste en aplicar a un país conmovido por un desastre natural o por una convulsión interna, una terapia de choque que remueva cualquier resistencia a las normas del libre mercado. En Argentina ese tratamiento se aplicó de manera inclemente: el exterminio de la guerrilla, practicado fuera de la ley y en un ámbito de secretismo que hacía aun más pavoroso su efecto, se extendió también hacia el sector gremial e inhibió su capacidad para rechazar los expedientes a los que el sistema apelaba. El Estado cambió de carácter: en vez de ser un factor de equilibrio apto para estabilizar hasta cierto punto el contexto social, se transformó en el agente activo del sector privilegiado. El shock paralizó perdurablemente la capacidad de resistir de las organizaciones sindicales, en la medida en que el bombardeo comunicacional en su contra y el temor sembrado por la represión tendió a aislarlas del conjunto de la sociedad. Incluso después de que los militares fueron arrojados a un lado tras haber cumplido el rol que se les había asignado, el pueblo y sus expresiones políticas más representativas quedaron sometidos a la dictadura del miedo, que hizo posible llegar a la catastrófica década de los noventa, cuando el gobierno de Carlos Saúl Menem saboteó por dentro al movimiento popular que hasta entonces había sido el confuso pero más persistente obstáculo a la liberalización irrestricta de la economía. El desguace del Estado, la desregulación económica, la libre importación de productos manufacturados, la privatización y extranjerización masiva de la economía, llevaron al desempleo y a la marginación de enormes cantidades de gente, expulsadas hacia la periferia de las ciudades, cosa que dio lugar a un incremento de la inseguridad. Esa misma inseguridad de la cual los sectores que la generaron intentan ahora echarle la culpa al actual gobierno. Martínez de Hoz fue el padre del genocidio social argentino, más terrible aun, por sus consecuencias a largo plazo, que las barbaridades actuadas durante la represión, que sirvieron para abrirle el camino y para entrampar a la sociedad en una especie de “marketing del miedo”. Martínez de Hoz es la figura emblemática de la reacción en la Argentina. Doblemente detestable por el hecho de que, al revés de lo ocurrido con sus marionetas militares, no sólo escapó a la vindicta pública y a los tribunales, sino porque sus principios siguieron siendo la fuente de inspiración de la política económica durante las décadas sucesivas al proceso. Tocar a este personaje es, por lo tanto, un dato muy importante, que puede dar la señal para el comienzo de la demolición de los enclaves donde se atrinchera el poder sistémico: la Bolsa, los Bancos, los monopolios de la comunicación y los grupos transnacionales que controlan la agroindustria, la minería y el petróleo. Por supuesto no sabemos en que va a ir a parar un eventual proceso a Martínez de Hoz. Pero, por otra parte, no se trata tanto de un personaje sino de su significación simbólica. Abolir un símbolo a veces equivale al derrocamiento del tótem que condensa el tabú que protege lo intocable. Y en Argentina es hora de que sea vulnerado el carácter sacrosanto del sistema que la ha aherrojado durante tanto tiempo. (Agencia Paco Urondo)

01.06.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En la Cena de gala de Casa Rosada del 25 de mayo 2010, las mesas de los agasajados fueron nominadas según batallas y luchas en el proceso de la independencia de América Latina. Estas fueron:
1)         INSURRECCION DE TUPAC AMARU II (1780. Tinta, Perú)
 
Túpac Amaru II lidera la mayor insurrección indígena contra la dominación española. La rebelión pedía la libertad de toda América, tanto de España como de su monarca, y la eliminación de diversas formas de explotación indígena.
 
2)         CERCO A LA PAZ (1781. La Paz, Bolivia)
 
 Tupaj Katari y su esposa Bartolina Sisa, ponen sitio a la actual ciudad de La Paz en dos ocasiones durante siete meses. Este levantamiento indígena fue el más extenso geográficamente y con más apoyo.
 
3)         LA INCONFIDENCIA MINEIRA (1789. Minas Gerais, Brasil)
 
 La ciudad de Ouro Preto fue cuna de un movimiento liberal y republicano, la “Inconfidencia Mineira” liderada por José Joaquím da Silva, conocido como “Tiradentes”. El intento fracasó, y “Tiradentes” ajusticiado.
 
4)         INVASIONES INGLESAS (1806-1807. Argentina)
 
La ciudad de Buenos Aires fue invadida en dos oportunidades por tropas inglesas las cuales fueron derrotadas con la participación de milicias populares y la población nativa.
 
5)         GRITO DE DOLORES (16 de septiembre de 1810. Guanajuato, México)
 
El cura Miguel Hidalgo y Costilla convoca a desconocer a la autoridad virreinal de la Nueva España y a levantarse en armas contra el opresor. Con este episodio se inicia la guerra de Independencia de México.
 
6)         BATALLA DE SUIPACHA (7 de noviembre de 1810. Suipacha, Bolivia)
 
Fue el primer triunfo de los ejércitos argentinos en la guerra de independencia protagonizado por el Ejército del Norte , enviado por la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires y las fuerzas realistas españolas.
 
7)         BATALLA DE LAS PIEDRAS (18 de mayo de 1811. Uruguay)
 
Bajo la conducción de José Gervasio Artigas es el primer triunfo importante de las fuerzas revolucionarias de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra las tropas españolas, a consecuencia de lo cual los españoles retuvieron solo Montevideo.
 
8)         BATALLA DE TUCUMÁN (24 y 25 de septiembre de 1812. Tucumán, Argentina)
 
Manuel Belgrano derrota a las tropas realistas. Junto con la batalla de Salta, 1813, este triunfo permitió a los rioplatenses confirmar los límites de la región bajo su control.
 
9)         BATALLA DE SAN LORENZO. (3 de febrero de 1813. Santa Fe, Argentina)
 
Combate entre las fuerzas independentistas argentinas conducidas por el Gral. San Martín y las tropas colonialistas españolas que resultó en un triunfo patriota obligando a los realistas a huir apresuradamente. Este combate constituyó el bautismo de fuego del Regimiento de Granaderos a Caballo.
 
10)       BATALLA DE SALTA (20 de febrero de 1813. Salta, Argentina)
 
El Ejército del Norte, conducido por Manuel Belgrano, logra la rendición incondicional de los realistas y garantizó el control del gobierno rioplatense sobre buena parte de los territorios del antiguo Virreinato del Río de la Plata .
 
11)       BATALLA DE CHACABUCO. (12 de febrero de 1817. Chacabuco, Chile)
 
Las tropas patriotas al mando del Gral. José de San Martín con el Ejército de los andes y la cooperación de emigrados chilenos, obtienen una decisiva victoria sobre el bando realista.
 
12)       BATALLA DE MAIPÚ. (5 de abril de 1818. Valle del Maipo, Chile)
 
Enfrentamiento entre las fuerzas patriotas conformadas por argentinos y chilenos y los realistas que completó la campaña de José de San Martín, decidió la independencia de Chile e hizo posible la del Cono Sur.
 
13)       BATALLA DE BOYACÁ. (7 de agosto de 1819, Boyacá, Colombia)
 
El triunfo de las tropas conducidas por Simón Bolívar garantiza el éxito de la Campaña Libertadora de Nueva Granada y es una de las batallas más importantes de la guerra de independencia de América del Sur.
 
14)       BATALLA DE CARABOBO. (24 de junio de 1821, Venezuela)
 
La batalla fue una decisiva victoria de los independentistas venezolanos dirigidos por Simón Bolívar sobre las tropas españolas, crucial para la captura de Caracas y el resto del territorio que aun permanecía en poder de los realistas.
 
15)       BATALLA DE PICHINCHA (24 de mayo de 1822. Ecuador)
 
El ejército independentista bajo el mando del General Antonio José de Sucre derrota al ejército realista lo que condujo a la liberación de Quito y aseguró la independencia de las provincias que pertenecían a la Presidencia de Quito.
 
16)       BATALLA DE JUNÍN (6 de agosto de 1824. Perú)
 
Fue uno de los últimos enfrentamientos que sostuvieron los ejércitos realistas e independentistas bajo la conducción de Simón Bolívar en el Perú, facilitando la victoria final de la emancipación continental.
 
17)       BATALLA DE AYACUCHO (9 de diciembre de 1824. Perú)
 
Fue el último gran enfrentamiento de las guerras de independencia hispanoamericanas y significó el final definitivo del dominio colonial español en América del sur, sellando la independencia del Perú.
 
18)       LOS TREINTA Y TRES ORIENTALES (19 de abril de 1825. Uruguay)
 
Insurrección de un grupo de hombres liderados por Juan Antonio Lavalleja provenientes desde Argentina para recuperar la independencia de Uruguay que en ese momento estaba bajo dominio brasileño.
 
19)       BATALLA DE LA VUELTA DE OBLIGADO (20 de noviembre de 1845. Argentina)
 
La Confederación Argentina, liderada por Juan Manuel de Rosas se enfrentó con una escuadra anglo-francesa. A pesar de la derrota, resultó una victoria diplomática y militar por el alto costo que demandó la operación.
 
20)       BATALLA DE SAN JAVIER (14 de septiembre de 1856. Guatemala)
 
José Dolores Estrada vence al enemigo realista en lo que se considera la segunda independencia de Guatemala.
 
21)       BATALLA DE SAN JACINTO (14 de septiembre de 1856. Nicaragua)
 
Una de las más cruentas batallas que registra la historia de Nicaragua, en la que fueron derrotados los filibusteros norteamericanos de William Walker, quien pretendía gobernar Centroamérica.
 
22)       BATALLA DE PUEBLA (5 de mayo de 1862. México)
 
Durante la invasión francesa de México fue una importante victoria mexicana con resonancia global, pues venció al ejército más experimentado y reputado de la época.
 
23)       BATALLA DE VERTIERRES (1803, Haití)
 
Jean Jacques Dessalines líder del proceso emancipador haitiano vence definitivamente a las tropas francesas y en 1804 declara la independencia de Haití. Fue la primera independencia de América protagonizada por negros y ex esclavos.

(Agencia Paco Urondo)

01.06.2010

Washington, EEUU (Agencia Paco Urondo) Este martes 1 de Junio de 2010, te invitamos a debatir sobre "La Argentina del Bicentenario:  relación entre oficialismo y oposición en tiempo de cambios" junto al diputado nacional, Dante Gullo. Legislador por la Ciudad de Buenos Aires desde el 2007, Gullo analizará además la situación actual de la República Argentina en materia política, económica y social, incluyendo el tema de la seguridad ciudadana desde una perspectiva integral. La cita será Embajada Argentina en los Estados Unidos, 1600 New Hampshire Ave, NW, Washington, DC 20009 (Agencia Paco Urondo)

28.05.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Télam)
 
 
(Agencia Paco Urondo)

27.05.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli y el subsecretario Gustavo López, junto al historiador Pacho O'Donnell, entregaron una placa a la iglesia porteña San Ignacio de Loyola, donde descansan los restos del prócer Juan José Castelli.Fue el pasado sábado 22 de mayo.  

Para ver la galería de fotos, cliquear aquí.
(Agencia Paco Urondo)

26.05.2010

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Se eliminaron opciones de personas aún vivas. 
Eva Duarte   230 (41%)
José de San Martín   122 (21%)
Mariano Moreno   108 (19%)
Manuel Belgrano   87 (15%)
Rodolfo Walsh   76 (13%)
Martín Miguel de Güemes   58 (10%)
Agustín Tosco   55 (9%)
Simón Bolívar   51 (9%)
Manuel Dorrego   51 (9%)
Héctor José Cámpora   36 (6%)
Ángel Vicente Peñaloza    36 (6%)
Juan Manuel de Rosas   35 (6%)
Germán Abdala   32 (5%)
Facundo Quiroga   31 (5%)
Juan Domingo Perón   166 (29%)
Felipe Varela    27 (4%)
Envar El Kadri   27 (4%)
Roberto Santucho   25 (4%)
Hipólito Yrigoyen   23 (4%)
Raúl Alfonsín   15 (2%)
Ricardo López Jordán   14 (2%)
Arturo Umberto Illia   14 (2%)
Domingo Mercante   9 (1%)
Saúl Ubaldini   9 (1%)
Francisco Ramírez    9 (1%)
Estanislao López    8 (1%)
Juan Bautista Bustos   7 (1%)
Julio Argentino Roca   7 (1%)
José Rucci   5 (0%)
Roque Sáenz Peña   4 (0%)
Arturo Frondizi   4 (0%)
Cornelio Saavedra   4 (0%)
Justo José de Urquiza   3 (0%)
Carlos Pellegrini   2 (0%)
Edelmiro Julián Farrell   2 (0%)
Lorenzo Miguel   1 (0%)
Pedro Pablo Ramírez   1 (0%)
Santiago de Liniers    1 (0%)
Santiago Derqui    1 (0%)
  
Las siguientes personas fueron incluidas por error, pues aún son contemporáneos:   
 
Abal Medina (padre)   10 (1%)
Mario Firmenich   7 (1%)
 
Votos totales: 557 (Agencia Paco Urondo)