Cultura
16.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por E. de la Calle) Última parte de la charla de La Paco Urondo con la narradora y ensayista María Pía López. La intelectual recibió a la agencia en su casa y aceptó una entrevista que duró alrededor de una hora. En este tramo, kirchnerismo, setentismo y construcción de un relato después del fracaso de la revolución y de Capussotto.

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APU: Una frase que vos habías dicho en este debate con los intelectuales de izquierda hace poquito, que jugabas con la frase famosa de Gramsci, esta idea de pesimismo de la razón, el optimismo de la voluntad. Y vos decías: “Cuanto más optimista soy con el presente, más reconciliada estoy con el presente, es porque soy más pesimista con la posibilidad de transformaciones más profundas”. Digo, ahí el riesgo es el posibilismo…
MPL: Exactamente.
APU: Digo, es un riesgo que siempre está.
MPL: Es un riesgo que siempre está. Lo que pasa es que uno no puede combatir el posibilismo con ilusiones, sino con una detección de las fuerzas sociales reales que permitirían reabrir las transformaciones. La discusión con la izquierda para mí es eso, digamos, que ellos contraponen a un escenario determinado -con algunas izquierdas, ¿no?, no con todas las izquierdas-, contraponen a una escenario social y político determinado una idea del deber ser. La clase obrera debe ser esto, las políticas deben ser esto, los partidos deben ser esto. Pero ese deber ser no necesariamente está ligado a hechos reales. Entonces, hay una tensión entre el modelo ideal que se sostiene y la vida social a la que hacen referencia. Para mí ese es un tema fundamental. Cuando uno piensa la vida popular en la Argentina -o los sectores trabajadores o como le llamemos, los sectores subalternos, como le llamemos-, no podemos omitir que están atravesados, estamos tan atravesados por lógicas del cinismo, por lógicas del temor, por formas de complicidad determinadas, por usos tan calculísticos como el del peor de los agentes de la política, digamos. Porque los sistemas de alianzas del mundo popular no se dirimen por razones morales o ideológicas, sino que se dirimen también por cálculo de intereses. Entonces, no podemos pensar que ningún actor social…no podemos idealizar nada respecto al mundo social. Y sin embargo, si queremos hacer política o realizar prácticas de transformación es necesario que se trabaje sobre eso, sobre esa ambivalencia, ¿no?, que tiene lo real para tratar de reforzar lo que sería lo menos cómplice de esas situaciones, ¿no?, lo menos atravesado por esas lógicas de la destrucción. Hacer ese trabajo no es ser posibilista, digamos, sino es ir hacia el fondo del problema de cómo se interrogan esas fuerzas reales para generar instancias de emancipación. Pero esa emancipación no puede ser en nombre de lo que deberían ser las cosas, sino en nombre de un trabajo concreto sobre las cosas. A mí me impresiona mucho una frase que Ítalo Calvino escribe al final de Las ciudades invisibles, que es un libro hermoso, un libro de literatura pero muy hermoso, y al final Ítalo Calvino, la última frase del libro creo que dice así como: El infierno no es algo que vendrá, sino algo en lo que vivimos. Hay muchos modos de estar en el infierno. Un modo de estar en el infierno -lo pensé en relación a lo que decíamos antes del kirchnerismo-, un modo de estar en el infierno es hacerse el tonto, hacer de cuenta que no estamos en el infierno. Otro modo de estar es colaborar y hacer más infierno del infierno, que sería la situación de la complicidad con el mal, digamos. Y hay otro modo, dice, que es tratar de detectar qué instantes o situaciones de no infierno hay en el infierno y trabajar por expandirlas. Entonces, esa idea a mí siempre me pareció una imagen extraordinaria. Si vivimos en un mundo real que está muy signado por lógicas de opresión, de explotación, de dominación me parece que un modo de combatirlo es tratar de encontrar en ese mundo…No negar que es terrible, digamos. No podríamos negar que la Argentina atraviesa desdichas muy muy enormes y que todas las medidas reparatorias de la justicia que se han intentado son menores al grado de esas desdichas. Pero me parece que un modo también de ligarse a ese mundo de desdichas es tratar de pensar cómo se amplían esas situaciones de emancipación, cómo se amplían esos instantes en los que el infierno es menos infierno, ¿no?, que me parece que es lo que hace mucha gente de la militancia territorial, del mundo de las instituciones, que es esa búsqueda de…una búsqueda de intervención en lo concreto sin que eso…Probablemente, el modo de esa intervención en lo concreto siempre tenga, desde la perspectiva de una izquierda que se atribuye las galas de la revolución, digamos, siempre tenga el carácter de reformista. Entonces, yo tiendo a hacer una defensa de ese reformismo práctico antes que de la revolución teórica, ¿no? Pero porque me parece que exige…porque me parece que esa revolución supone un tipo de sujetos que no están y que supone que hay un tipo de proceso histórico que no está.
APU: Vos en esa charla decías que uno de los temas a tener en cuenta por la izquierda era precisamente asumir que no hay posibilidades concretas de una revolución, digamos, del fracaso de la revolución.
MPL: Sí, pero yo tengo la impresión de que eso es la historia del siglo XX, fundamentalmente. Una historia que atraviesa la revolución rusa fundamentalmente y la china, más el intento de las distintas revoluciones, la cubana y las distintas revoluciones derrotadas que hubo. Luego de eso, es una historia donde se combina pr un lado, la situación efectiva de las derrotas de las revoluciones y la situación de la autoderrota de las revoluciones. Digamos, donde incluso los procesos revolucionarios que en principio fueron triunfantes respecto de los grupos dominantes contra los cuales combatían terminan deglutiendo sus propias fuerzas, ¿no? Y quizás Cuba es el que más preservó esa…se mantuvo más fiel, pese a todas las contradicciones internas, al principio original que la sostuvo. También por la dimensión, por, digamos, distintas lógicas. Pero la historia de la URSS es una historia mucho más desgraciada, cómo va destruyendo las propias fuerzas que constituyen su historia revolucionaria y sus propias potencialidades de reabrir las fuerzas democráticas de su interior. Es lo mismo en el caso de China, que termina constituyendo un capitalismo prácticamente esclavista respecto de los trabajadores. Entonces, esa historia de las revoluciones y la condición del abismo argentino, fundamentalmente, que le ocurren a la Argentina del 76 al 83 siempre tuve la impresión de que no es sólo un paréntesis. En Argentina no hubo un paréntesis del 76 al 83. Hubo algo mucho más profundo en el sentido de generar como una especie de hiato, de destrucción de la trama social, ¿no? El tipo de lógica que se instaura de los campos, la desaparición de personas y el terrorismo de Estado en general no produce sólo una interrupción de las lógicas militantes, sino que destruye la vida misma de la solidaridad social, cambia como la ética del conjunto de la vida social. Y que a partir del 76 y de ese tipo de gravísima derrota que viven los movimientos insurgentes argentinos, no sólo los armados, sino toda la insurgencia, toda la insumisión social, digamos, que destroza por la lógica de los campos, que lo que ocurre en la Argentina a partir de ahí es una privación del horizonte de la revolución. Después del 83 y en consonancia con lo que ocurre en el resto del mundo también con los regímenes socialistas y herederos de las revoluciones, no hay en el horizonte político una apertura revolucionaria. Eso empieza a ser casi como un objeto de museo, digamos, que no lo termina de creer nadie del todo. Por eso cuando discuto con la izquierda a mí me interesa otro momento de la izquierda que siempre me parece sumamente valioso, que es el clasismo y la lógica de los trabajos dentro de los espacios laborales. Digamos, que eso tiene un interés mucho mayor que enlazar eso, que sería una situación casi micropolítica, que enlazar eso con un horizonte que no está, que realmente no está ni siquiera en las perspectiva de esos mismos actores. Entonces me parece que esa idea, quizás es que más había desplegado esa idea del fin de la revolución para pensar los últimos años había sido Nicolás Casullo y todo el grupo de la revista Confines, Forster, Kaufman. Ellos venían pensando mucho esta idea de que había que pensar la política fuera del plano de la revolución…que estábamos en una situación en que la política ya no podía ser asociada a la revolución y eso diferenciaba mucho con los años 70 la vida política. Pero también porque la vuelve mas laica, la vuelve más…menos entusiasmante también, digamos. Porque es difícil decir que uno apoya fenómenos políticos reformistas, reparatorios. (risas) Es mucho mas interesante la idea de que uno liga lo que está haciendo o lo que piensa a figuras mitológicas de los 70, ¿no?
APU: Porque esto que veníamos charlando, digo, se necesita para lograr una serie de transformaciones la movilización de amplísimos actores de la sociedad. No sólo es responsabilidad del kirchnerismo, sino de todo el conjunto de la vida colectiva del país. Para que esos sectores se movilicen...bueno, uno se moviliza en nombre de grandes valores, de grandes ideas y bueno, la ausencia de la revolución como gran valor o gran idea, no sé si imposibilita, pero obstaculiza esa movilización popular necesaria.
MLP: Bueno, ahí yo tengo como una duda con eso. Porque a mí me parece que uno de los problemas que hemos tenido en esto que llamamos kirchnerismo es que siempre  fue capaz de generar hechos importantes, como relevantes y transformadores, y tuvo muy poco arsenal discursivo simbólico para realizarlo. Tuvo poco relato el kirchnerismo.
APU: Ah mirá, todo lo contrario a lo que se le suele criticar.
MPL: Yo tengo la impresión de que es un mundo, en principio, que tuvo poco símbolos en juego en eso que hacía con los hechos. Y como no los tuvo, fue a los 70 a buscarlos. Entonces, lo que hizo el kirchnerismo fue ir a buscar una  mitología de los 70, una lengua de los 70 para hablar de hechos que son del siglo XXI. Que no es un problema de anacronismo, no sería un problema de vejez, sino que es un problema de cuando uno hace ese movimiento y lo que tiene atrás es el momento previo a la derrota, y lo que tiene atrás son símbolos que provienen de un momento revolucionario para usarlos en un horizonte sin revolución y para apelar a movimientos que son reparatorios o reformistas, pero no revolucionarios, la relación entre hechos y  símbolos queda muy desajustada. Entonces, para mí esa dislocación entre hechos y símbolos que queda desajustada, o hechos y mitologías, digamos, creencias, queda tan desajustada es lo que abre toda la discusión sobre la impostura. Abre toda la discusión sobre bueno, estos tipos se hacen los que están intentando la igualdad por la que habían luchado los movimientos insurgentes en los 70, pero en realidad lo único que hacen es evitar que los pibes se mueran de hambre otorgando la asignación universal por hijo. Pero lo hacen con aquel lenguaje.
APU: En parte estás de acuerdo con -habría que complejizar-, pero con la idea de impostura que plantean muchos críticos.
MPL: No. Más que estar de acuerdo entiendo la lógica que los lleva a sostener esa idea. Porque me parece que es…porque para mí sería necesario volver más laico el lenguaje con el que hablamos de esos hechos. Pero los hechos son laicos, en el sentido este de que ya no están revertidos de esa mitología y cuando vamos a esa mitología, les damos una envergadura que no les pertenece, digamos, que les queda como una ropa grande, ¿viste? Entonces, para mí sería interesante como constituir, que se pueda constituir una relato de esta época para el kirchnerismo y para los hechos del kirchnerismo y, en todo caso, una mitología de esta época. Por eso es tan interesante lo que pasa alrededor de la figura de Néstor y tan interesantes los movimientos de dramatización que hace Cristina frente a eso. Porque pone -hoy la escuchaba un rato- y hay algo en ella que es reconstituir el momento sentimental melodramático de un vínculo, ¿no? Poner ese vínculo en relación a una saga histórica y pensar los muertos de la Argentina, ¿no?, de los patriotas que han perdido su vida en función de la Argentina. Y por otro lado hace todo eso con un tono que es el de Eva Perón, usa el tono de Eva Perón por momentos. Entonces, en el caso de Cristina tiene tantos planos lo que va haciendo, ¿no? Son planos políticos, sentimentales, históricos y su voz va atravesando esos planos que no se puede decir que lo que ella hace es setentismo. Pero sí muchas veces lo que se hace desde el kirchnerismo, no necesariamente desde la enunciación presidencial, es setentismo. Y me parece que el setentismo tiene ese problema de no terminar de resultar ajustado a los hechos. Y eso para…por eso decía, me parece interesante cuando aparece una posibilidad de mitología más de nuestra época, algo que pueda enunciarse después que ya pasamos por Capusotto, digamos, (risas) porque sino es como…
APU: Pero igual esa producción simbólica del kirchnerismo, supuestamente sacada de los 70, ha logrado convocar, conmover a miles de jóvenes y generar una gran épica, digamos, una gran mística. Eso ha funcionado, por lo pronto para que miles y miles de jóvenes se movilicen creyendo -lo digo como parte de ese proceso- que se está siendo parte de grandes transformaciones. Digo, en parte los símbolos sí han funcionado, por lo menos para movilizar a miles de jóvenes.
MPL: Sí, lo que pasa es que también…para mí, esa movilización…¿Se movilizan sólo por esos símbolos los jóvenes? O esos jóvenes, digamos, ¿se movilizan por la memoria de los 70 o se movilizan también porque fueron muchos de los chicos que vivieron el 2001 con entusiasmo y dramatismo a la vez? O porque…Digamos, son muchas las sensibilidades que confluyen en el kirchnerismo y no necesariamente todas son interpeladas por los 70, ¿no?
APU: No, si querés lo planteaba, de alguna manera, para discutir con esa idea de que el kirchnerismo sólo produce símbolos que provienen de los 70.
MPL: Ah, está bien. No, me parece que, efectivamente, no sólo produce símbolos que provienen de los 70, sino que se va ligando a muchas otras.
APU: Digo, esta idea de salir de infierno…
MPL: Eso es una imagen poderosísima, me parece, de Kirchner…
APU: Y de esta época post 2001.
MPL: Exactamente. Pero por eso, vos sabés, no lo ligo tanto a la enunciación propia de lo que sería la pareja fundamental del kirchnerismo, ese sesentismo, sino me parecen muchas otras inflexiones que pasan por la militancia, que es la recurrencia a ese conjunto de imágenes. Igual, después hay una diferencia que es el kirchnerismo fue creciendo en estos años en su capacidad de construir relatos sobre sí mismo. Y fue más fuerte eso en el pasaje de Néstor a Cristina, digamos, donde ella sí es alguien que va como amasando un conjunto de lógicas que ponen en juego para ser comprendido el propio movimiento, ¿no? Ese me parece que es un valor interesante y que hay que insistir para mí sobre eso de la, sobre la singularidad que tiene. Si cuando Cristina dice juventud -hoy lo volvió a decir-, elogio a la juventud militante, entendemos que ella está meramente haciendo una…postulando una relación de descendencia entre los 70, como muchos entienden, y hoy, me parece que no sería adecuado. Más interesante es pensar que ella está reconociendo en esa juventud un valor que es propiamente de esta época, ¿no?, que está reconociendo la diferencia de esa juventud.
APU: Que en el caso de Cristina parecería estar claro.
MPL: Yo creo que en caso de Cristina es claro. No siempre en el kirchnerismo, pero en ella me parece que esa…está muy pendiente de afirmar la novedad ella, de este momento. (Agencia Paco Urondo)

13.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Estimado Fito:
Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo no la comparto. No me da ese asco ese 47% de votos macristas. Me da pena.

En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Jauretche lo llamaba la “colonización pedagógica”. Igual que a vos le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (bastar darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los “libros de moda”, convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentada por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los “oscuramente pigmentados”, se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de “los maestros desorientadores”. Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente “morocha” del conurbano.
Se trata además, que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo No les importa que en el Borda se mueran de frío porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como “el cliente siempre tiene razón”, aprueban. Además, creen en el dios Mercado – no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: Mire m’hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio... Yo me asombraba y le decía: Pero, Padre, usted es un cristiano... Y el seguía: Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas... Sabe después que bien me siento para el resto del día. Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a éstos. A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas “un gil avivado”.
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuando vieron una vaca esos que votaron a Macri?, ¿qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles como operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista, Comprendéme a mí, desde la historia y la política.
Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.
Norberto Galasso
(Agencia Paco Urondo)

12.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El artista Horacio Fontova apoya la fórmula de Daniel Filmus y Carlos Tomada. En el búnker del Frente para la Victoria se sorprendió por los buenos números logrados por Mauricio Macri. ¿Cómo logró tanta diferencia? "Es una pregunta que yo me hago".

APU:Bueno, ¿qué significa llegar al ballotage en la ciudad?
HORACIO FONTOVA: Bueno, significa una buena posibilidad. Yo espero que le podamos romper el culo a este impresentable. Yo me pregunto…
APU:¿Cómo se explica que tenga el 40 %?
HORACIO FONTOVA: Eso. Esa es la pregunta que yo me hago. Me gustaría, no sé, ser un gran psicólogo y hacer una muy buena interpretación de psicología social. No sé, revivirlo a Pichon Rivière para que me explique qué mierda pasa, ¿viste? Aparte me hace mucho acordar a este…¿Te acordás del voto silencioso del 95, que nadie lo había votado a Méndez?
APU:Exactamente.
HORACIO FONTOVA: Bueno, algo por el estilo pasa acá, ¿viste? Hay…no sé, la gente no sé qué…Piensa que esto tendría que parecerse a Miami, a Londres, como quiere este tarado. Encima son todas copias de otras cosas, ¿viste?. El diseño ese de los triangulitos de todos colores es de Portugal, la gorrita de la Metropolitana es como la de Scotland Yard, es un…
APU: ¿Y qué opinión tenés de la modesta elección que sacó Proyecto Sur?
HORACIO FONTOVA: Ah, no sé bien cómo fue.
APU: No más de 10 puntos.
HORACIO FONTOVA: No más de 10 puntos. Qué se…
APU: ¿Creés que los van a jugar en un ballotage con nosotros, creés que es posible?
HORACIO FONTOVA: Deberían, deberían. O sea, la lógica sería esa, ¿viste? Acá hay una cosa fundamental. Fijate que toda la cultura está de este lado, ¿viste? Y recién me preguntaban “¿Y por qué?” Yo decía que la cultura también es intuición, ¿viste? O sea, uno huele más o menos dónde…No hace falta ser muy sagaz para saber dónde huele a mierda y dónde no. Y Macri huele a mierda. Es indudable. Un tipo que, entre tantas cosas, piensa que el mejor Intendente que hubo es Cacciatore, ya. Oíme, shot en el orto, pero mal, ¿viste?
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(Agencia Paco Urondo)

12.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Página 12) La mitad, por Fito Páez
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
 

Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
(Agencia Paco Urondo)
 

09.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en Télam) El cantautor argentino Facundo Cabral fue asesinado a balazos en la ciudad centroamericana de Guatemala (del país homónimo), por varios hombres que emboscaron el vehículo en el que se trasladaba esta madrugada, informaron distintos medios periodísticos de allí.

Cabral (74) fue asesinado alrededor de las 5.20, hora guatemalteca, cuando se dirigía en una camioneta Land Rover blanca junto a su representante y el empresario nicaragüense Henry Fariña, quien lo llevó al país a presentar sus conciertos.Según difundieron medios de ese país, la camioneta había salido cinco minutos antes del hotel Tikal Futura, donde Cabral se hospedaba, y se dirigía en caravana con otros dos vehículos entre los que viajaban los custodios de la víctima, hacia el aeropuerto La Aurora de esa ciudad.Al llegar a la intersección del bulevar Liberación y calle 14 de la capital guatemalteca, justo debajo de un puente y a pocos metros de una estación de bomberos, varios hombres bajaron de dos camionetas y emboscaron a Cabral y a sus acompañantes y comenzaron a dispararles con fusiles de asalto y armas cortas, informó el medio PrensaLibre.com de ese país.Según explicó el cónsul argentino en Guatemala, Enrique Vaca Narvaja, "en medio de la balacera regresaron a buscar protección a la estación de bomberos, pero ya era muy tarde".En el ataque, en el que la camioneta en la que iba Cabral recibió entre 25 y 30 disparos, también resultó gravemente herido Fariña, quien puede haber sido el verdadero blanco de los agresores, según los medios guatemaltecos.Con respecto a esta hipótesis, Vaca Narvaja dijo que "no sabemos todavía si el atentado es contra el empresario o contra Facundo. Todavía es factor de investigación".Según expresó el vocero de la policía de Guatemala, Donald González, los investigadores encontraron abandonado en una carretera de las afueras de la ciudad un vehículo con un fusil y un chaleco antibalas, presuntamente sería uno de los dos autos utilizados por los agresores en el ataque.En tanto, el presidente de Guatemala, Alvaro Colom, se comunicó esta mañana con la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, a quien le expresó su consternación y le aseguró que se está investigando intensamente el caso.Según expresó Colom en declaraciones a Radio 10, "se están revisando tomas de videos e interrogando a los sobrevivientes", y aseguró que van a "encontrar a estos criminales para hacer justicia". (Agencia Paco Urondo)

08.07.2011

Mar del Plata (Agencia Paco Urondo) Si yo le dijera a usted, que científicos argentinos desde hace años vienen trabajando en el diseño de una nave espacial tripulada y dicha nave será lanzada en un lugar de la costa marítima argentina, créame que no falto a la verdad.
Y el padre de la criatura es Pablo Gabriel de León nacido en Cañuelas, provincia de Buenos Aires, Argentina; el 12 de noviembre de 1964, quien desde temprana edad empezó su pasión por el espacio y los vuelos espaciales, a los nueve años de edad, comenzó a construir y lanzar cohetes modelo.

Años más tarde completa sus estudios en ingeniería aeroespacial y es becado por la Universidad Internacional del Espacio para realizar un posgrado en estudios espaciales.
Fue docente de la maestría en tecnología aeroespacial dictada en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN FRH).
Fundador (en 1984) y presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), desde donde busca promover y desarrollar las actividades espaciales en la Argentina, en forma absolutamente privada.
Organiza desde 1999, en forma bienal, el Congreso Argentino de Tecnología Espacial.
La honorable Cámara de Diputados de la Nación declaró de interés parlamentario su labor, por el invalorable aporte a la ciencia y la tecnología con nivel de jerarquía mundial.
Ha sido co-fundador de la Asociación Latinoamericana del Espacio y ha sido representante Latinoamericano de la Comité Asesor de la Generación del Espacio ante las Naciones Unidas (UNSGAC).
Fue el director del proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos), un conjunto de siete ensayos argentinos que volaron al espacio a bordo del transbordador Endeavour, de la NASA, en diciembre de 2001; obteniéndose importantes resultados a través de esta experiencia.
Fue jefe de integración y estuvo a cargo de las tratativas con la agencia espacial India (ISRO) para el lanzamiento del satélite educativo argentino Pehuensat-1, realizado por la Universidad Nacional del Comahue, puesto e órbita desde India en enero de 2007.
Como ingeniero aeroespacial, lleva más dos décadas dedicado al quehacer espacial. Actualmente dirige el Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de North Dakota (UND), en los Estados Unidos y es investigador asociado en el Departamento de Estudios Espaciales de dicha universidad.
Se desempeña como docente en las materias "Ingeniería para los vuelos tripulados" e "Historia de la astronáutica", (entre otras actividades). Dirigió el desarrollo de diferentes simuladores de vuelos espaciales, para su uso en la maestría de estudios espaciales de la UND. Participa en el programa de cohetes sonda de esta misma universidad.
Es presidente de la "Comisión de Asuntos Espaciales" en el "Concejo Profesional de Ingeniería Aeronáutica y Espacial de la Argentina" (CPIAyE).
Pero la historia de la que quiero hablarles hoy, se inicia cuando Pablo de León se inscribe como uno de los competidores originales del Ansari X-Prize (Premio X), y es el único participante de latinoamérica en la competencia internacional que consistió en el desarrollo de una nave espacial privada para vuelos suborbitales (Su nombre figura en el Who is Who in Science and Engineering, Who is Who in america y Who is Who in the World)
El Premio Ansari X Prize fue un premio consistente en 10 millones de dólares y un trofeo que la X Prize Foundation creó, a los fines de hacer posibles los vuelos espaciales por parte de grupos privados.
Para ganar el premio había que diseñar y construir una nave espacial tripulada, volar con, al menos un tripulante (y espacio para otros dos) al menos a 100 Km de altura, regresar en forma segura, y volver a repetir la hazaña antes de 15 días demostrando la reusabilidad de la nave.
El Ansari X Prize llegó a tener 24 competidores de 5 naciones, siendo el equipo de De Leon, el único de Latinoamérica y único de todo el Hemisferio Sur. Los países que tuvieron competidores por el X Prize fueron: Argentina, Canadá, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Rumania e Israel
Este Proyecto Argentino para la X Prize Cup, llamado VESA (Vehículo Espacial Suborbital Argentino) familiarmente llamado proyecto “Gauchito” es un intento de desarrollar un vehículo suborbital tripulado. Tal como lo explica el mismo De León, nace de la mano del X Prize cuando en Febrero de 1997 su equipo se inscribe oficialmente y es aceptado por la X Prize Foundation (Fundacion X Prize o Premio X). Desde allí se forma un grupo de profesionales argentinos liderados por Pablo de León, los cuales conforman un equipo oficial para competir por este premio.
El “Gauchito” es un cohete de lanzamiento vertical, propulsado por 4 motores cohete híbridos. En la parte superior del cohete una cápsula cónica es elevada por el cohete y posteriormente a una altura de más de 100 km se separa del mismo descendiendo por separado con paracaídas. El atractivo del “Gauchito” es que puede ser diseñado y construido con las tecnologías existentes en Argentina. El objetivo final del Gauchito es convertirse en un vehículo tripulado una vez que se completen los programas de prueba.
En el “Gauchito” intervienen ingenieros, profesores, doctores, mecánicos, torneros, técnicos, programadores, diseñadores y entusiastas que tienen algo que aportar al proyecto.
En su página web, De León informa que intentar realizar un vuelo espacial tripulado (en el ámbito de la República Argentina) es un desafío muy grande, que lleva a encontrar los límites tecnológicos y de conocimiento disponibles en la Industria y las Universidades, considera que vale la pena, que es una experiencia importante para la Argentina y para Latinoamérica, y afirma que han resuelto en gran medida los inconvenientes técnicos y refinado el diseño hasta un punto donde lo mas lógico es continuar el proyecto sin importar el tiempo. Piensa que antes de 5 años, al ritmo actual de financiamiento (donantes privados voluntarios), conseguirá este objetivo.
Debido a que la recuperación del “Gauchito” se hace sobre el agua, el cohete se lanzará desde la costa argentina, no duda en afirmar que, a pesar de la falta de visión de algunos gobernantes, la Argentina tiene un historial en la materia que se remonta a los años 50 y considera que nuestro país aportó mucho a las actividades espaciales de Latinoamérica..
Para mayor información sobre los proyectos espaciales pasados de Argentina propone visitar el sitio de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (www.aate.org).
Quienes son los miembros del equipo de De León
Los miembros de su equipo son científicos, ingenieros, técnicos, especialistas de diversas ramas y también entusiastas. Muchos de ellos trabajan además, en universidades, centros de investigación, institutos privados y empresas, y tienen experiencia en proyectos aeronáuticos y espaciales conseguida en Argentina y en el extranjero.
La experiencia de su equipo
Trabajando para otras instituciones los miembros del equipo de De león han completado muchos proyectos en el área espacial. Varios especialistas del equipo, actualmente trabajando para el “Gauchito” han trabajado en el Proyecto PADE (Paquete Argentino de Experimentos) que voló en el Transbordador Espacial Endeavour en la misión STS-108 en Diciembre del 2001. (La AATE ni las instituciones relacionadas con el PADE participan en el “Gauchito” sino algunos de sus miembros y empleados, en su calidad individual).
Cuando planean realizar la primer misión
Dependerá de los fondos y de como avance el cronograma de pruebas. Están realizando pruebas incrementales y el resultado de cada ensayo les acorta o alarga el camino para la próxima. No creen que pueda realizar un vuelo completo hasta dentro de 5 anos, teniendo en cuenta el actual flujo de fondos, pero eso puede acelerarse si se presenta un sponsor. Afirma que actualmente no están realizando ninguna campana de búsqueda, porque piensan, que el sponsor debe venir al proyecto si esta interesado, y no al reves
Julio DeVido del Ministerio de Planificación, Lino Barañao del Ministerio de Ciencia y Tecnología y Enrique Martinez del INTI, deberían tomar nota de esta oportunidad y dar el respaldo oficial necesario, para que el proyecto tenga el respaldo estatal que se merece.
Quien va a pilotear el Gauchito
Todavía no está definido, ya que falta tiempo para ese momento. De manera que no hay nadie seleccionado ni lo habrá hasta que al menos se produzcan con éxito varios vuelos automáticos exitosos. El criterio de selección será parecido al que utiliza la NASA u otras agencias espaciales para selección de sus astronautas. Además de poseer estudios en ciencias o ingeniería, el postulante deberá ser piloto con licencia habilitante argentina, con su examen psicofisiológico actualizado y una cantidad mínima de horas de vuelo a determinar. Además de completar un programa de entrenamiento con el uso de simuladores, familiarización en el uso de trajes espaciales, un examen medico exhaustivo, curso de paracaidismo, etc.
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_de_Le%C3%B3n
http://www.pablodeleon.com/
(Agencia Paco Urondo)

05.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En la contratapa de Página 12 del domingo 19 de junio de 2011, el reconocido profesor de filosofía José Pablo Feinmann aborda al gran músico ruso Serguei Prokofiev para embestir, caprichosamente, contra Stalin y el socialismo. Confieso que me aturdió un poco al principio y me enojó un poco más al final. Confieso, también, que carezco de la erudición musical con la que el profesor enriquece la nota y nos desasna decorando su torta anticomunista.

Arranca la nota con un caprichoso ataque a Ernesto Sábato porque se le ocurrió morirse, sin querer, un 30 de abril de 2011, justo cuando debía saber que el 1º de mayo no salen los diarios. Puedo coincidir con los muchos cuestionamientos que al autor de “Sobre héroes y tumbas” pero… ¿porque fuera “tan hambriento de la fama y el reconocimiento de los otros”? Esto me suena a autoexorcismo del propio Feinmann, amén de que no tiene nada que ver con el fondo de la cuestión que se plantea en la nota, en el que Sábato y Feinmann –de hecho- piensan igual y se atormentan por lo mismo. ¡Perdón, Sábato ha muerto pero Feinmann no! Y éste lo envidia y odia porque aquel, ya liberado por la muerte de sus propios fantasmas, se ha vuelto uno más entre los suyos.
No sé por qué loco fetichismo cultural de las fechas jugamos a los números en la quiniela. ¿Será una conducta atávica por nuestra herencia pitagórica…? Lo cierto es que Stalin y el compositor Prokofiev murieron el mismo día, un 5 de marzo de 1953. Si por capricho se me hubiese ocurrido escribir sobre el tema, lo hubiera hecho el 5 de marzo de 2003, de 2008, o esperaría al del 2013. Pero Feinmann es un trasgresor y sus caprichos se rebelan contra los caprichosos calendarios convencionales, contra Pitágoras y el mismísimo Riverito, contra la masonería y la Santa Lotería Nacional. ¡Él se rebela contra todo porque es un intelectual crítico!
La muerte de Stalin ocupó todas las tapas de los diarios del 6 de marzo de 1953 y -le guste o no a cualquiera- millones de personas lo lloraron en todo el mundo.
-¿Pero por qué? ¿Por qué Prokofiev tuvo que morir el mismo día y no ser titular de portadas? ¿Por qué un “torpe campesino”…? ¿Por qué no YO…?
-¿Es que YO, José Pablo Feinmann, no logro liberarme del fantasma de Sábato y, además, me estoy fusionando peligrosamente con Jorge Lanata?
-Ya se, mejor se lo transfiero a Prokofiev que fue un grande, aunque no sé como pudo volver a la Unión Soviética, si en París estaba fenómeno…
Me rectifico: curiosamente, el profesor no menciona ni una sola vez a la Unión Soviética y habla solo de Rusia, de la Rusia de Stalin o de la Santa Madre Rusia… Hasta parecería ser que el término “soviético” le produce escalofríos. Yo sé que, en el fondo, es el gran fantasma que ni él ni nadie lograrán exorcizar de la Historia…
-“Tal vez sea una incógnita indescifrable por qué volvió a Rusia. A la Rusia de Stalin. Era una gran figura, un consagrado, un grande indiscutido en Occidente…”
-“En Occidente se lo amaba” ¿Por qué dejó Occidente? ¿Por qué Occidente le perdona el haber escrito “Zdrávitsa”, su “Saludo a Stalin”? ¿Por qué Dimitri Shostakovich tuvo que componer su Séptima Sinfonía titulada “Leningrado” y tocar todas las tardes la campana de la ciudad heroica durante la resistencia antinazi?
No vaya a ser que sus fantasmas lo lleven a preguntarse ¿porqué Stalin tuvo que derrotar a Hitler? o ¿porqué no se rindió al nazismo para evitar derramamientos de sangre?
¡Y acá me saltó la liebre…! Este 21 de junio se cumplieron 70 años de la invasión de las fuerzas nazi-fascistas a la Unión Soviética y Feinmann algo tenía que decir. Acá no hubo capricho, tenía que adelantarse para correr el foco y sacó –acá sí caprichosamente- de la parrilla de sus lecturas y tribulaciones, la brillante idea de recurrir a la curiosa anécdota de las muertes paralelas del 5 de marzo de 1953.
Según Feinmann, Stalin fue un “demonio” que mató “los sueños del socialismo”. Posiblemente eso sea cierto en lo que respecta a sus propios sueños del socialismo concebidos en las mil y una noches de cafés literarios sartreanos. Eso entra perfectamente en los cánones de la construcción de sentido común hecha por los vencedores de la Guerra Fría. De esos sueños del socialismo se pueden publicar coloridas notas de opinión en La Nación, en el New York Times o en Le Figaro. Stalin fue un emergente insoslayable del socialismo en aquellos tiempos sangrientos, heroicos y miserables como los de todas las guerras. No se vaya a olvidar que las revoluciones se escribieron con sangre.
-¿Pero por qué Stalin, siendo un “asesino”, un “paranoico”, un “demonio” sigue siendo la personalidad histórica más popular en la Rusia actual? ¿Feinmann acaso nos diría que porque el pueblo ruso –como Prokofiev- se refleja en la “Santa Madre Rusia” y ésta en el “torpe campesino” transcaucásico?
Se me hace que veo ciertos prejuicios culturales y desprecios clasistas en el profesor. “A Stalin, a Mao y a otros que evitaré nombrar –dice Feinmann- les debe el socialismo un desprestigio que sólo puede favorecer a sus detractores, todos mala gente.” Veo que, aunque dicta brillantes lecciones de dialéctica, el profesor no logra deshacerse de cierto maniqueísmo hollywoodense e interpreta la vida a través de la ficción cinematográfica yanqui a la que es tan afecto, reduciendo la Historia de la lucha de clases a una lucha ideal entre buenos y malos. Además tiene el problema existencial de verlos a todos malos.
¿De qué lado se pone el profesor? En qué otro que en el de los sueños platónicos, siempre desde afuera y desde arriba. Pero hay algo en este párrafo que me inquieta. A quienes estaría evitando nombrar son Fidel Castro y Ernesto Guevara.
-Es que, hoy por hoy, quedaría mal golpearlos - pensará el profesor - porque Fidel y el Che todavía tienen buena prensa y no son vistos aún como espíritus malignos entre la intelectualidad progresista de Occidente.
Hace poco leí una carta abierta de un joven militante trotskista a Feinmann, con motivo de una nota suya sobre el asesinato de Mariano Ferreyra en la que trataba de “perejiles” a los jóvenes. El joven le reprochaba su falta de respeto por la militancia juvenil. A despecho de mi antagonismo integral con el trotskismo, en este punto no puedo dejar de darle la razón al crítico izquierdista.
Feinmann le falta el respeto a Prokofiev, a Shostakovich, a Einsenstein, a Bretch, a Neruda, a Siqueiros y a la inteligencia de millones y lo hace de la peor manera: primero adulándolos, para después contraponerlos, y después cuestionarlos, y después perdonarlos desde no se sabe qué lugar impoluto de la Historia.
Me hace acordar cuando Juan Carlos Portantiero era Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y homenajeaba a su maestro, nuestro Héctor Pablo Agosti, liberándolo piadosamente del “corsés de su pertenencia al Partido Comunista”. ¡Qué falta de respeto para quien supo hacer de su pertenencia orgánica una de sus más concientes elecciones! Ahora bien, así son las leyes del mercado intelectual burgués: el discípulo díscolo es premiado y reconocido por sus estudios sobre Gramsci por fuera y en contra del PC, mientras que su digno maestro, el verdadero “gran gramsciano argentino” sigue condenado al silencio académico y público por su irreductible condición de intelectual orgánico del Partido Comunista.
Para cerrar, recuerdo la carta de Néstor Kirchner a Feinmann de 2006, cuando le decía: “Disculpame que recurra a una frase peronista, la única verdad es la realidad… Ser intelectual no significa mostrarse diferente, tal como ser valiente no implica mirar a los demás desde la cima de la montaña… Por eso creo que vos y yo no pensamos tan diferente, sino que tenés miedo. Miedo de que te confundan, porque creés que la individualidad te va a preservar. Pero no te olvides que pertenecemos a una generación que siempre creyó en las construcciones colectivas. La individualidad te pondrá en el firmamento pero sólo la construcción colectiva nos reivindicará frente a la historia. Al fin y al cabo todos somos pasantes de la historia”. (Agencia Paco Urondo)
 
 

05.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La ensayista Beatriz Sarlo escribió en Twitter una serie de reflexiones sorprendentes sobre su último libro dedicado a los medios de comunicaciones y al kirchnerismo, "La audacia y el cálculo". En uno de los twetts reconoció que "El concepto de Celebrityland", uno de los puntos centrales del texto,  "está inspirado en el de "melting pot" de Benedict Anderson. Dicen tanto que dicen poco, pero iluminan". Luego agregó, concluyente: "Quizás sea un punto débil de "La audacia y el cálculo". Pero son los riesgos de haber incurrido en un género editorial, facilista y rápido".

La intelectual incursionó hace poco en la red social de los 140 caracteres. Y contó que por esta vía iba a corregir "bucles teóricos" de su última producción teórica. Pero eso no es todo. Sarlo aprovecha internet para mofarse de kirchneristas ("La candidatura de Mariotto parece broma, pero no lo es"), reirse de si mismo ("Releo mi perfil en Viva. Cuando al pie de una foto ponen "trekking y compromiso", la vergüenza ajena es incontenible") y repartir algún palo a un colega suyo en el diario de derecha La Nación. Dijo sobre Luis Majul: "No es todo lo mismo. Si comparan mi libro con el de Majul, percibirán las diferencias entre el razonamiento y el balbuceo periodístico". ¡Durísimo! (Agencia Paco Urondo)

04.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en cartaabierta.org.ar) 1 ¿Por qué queremos a Buenos Aires? Porque tenemos memoria de sus barrios, incluso de aquellos que no conocimos. Porque fue fundada mitológicamente en alguna manzana hoy reciclada por las estéticas del diseño. Porque aún reconvertida y rehecha sigue convocando al relato y la aventura de la fabulación. Porque fracasó en su propio imaginario: se quiso blanca y uniforme, y su vitalidad, sin embargo, viene de la mezcla de colores, de estaturas, de modos de vestir y de celebrar, de rezar, de preparar las comidas. Porque en su voz suena la polifonía dispar de las lenguas que la habitan (el aymara y el italiano; el wolof y el guaraní; el coreano y el idish; el árabe y el portugués) y a la vez es el ritmo entre zumbón y tierno del voseo rioplatense.
Porque en ella vive el país, es territorio que habitamos los que venimos de todas las provincias y en el que constituimos un trazo nuevo de lo común. Porque en esta ciudad está, aún soterrado o ghetificado, lo indígena, y su murmullo no cesa. Porque a su vera se erigieron muchas de las fábricas del proyecto industrial argentino. Porque duerme poco y sueña mucho. Porque en el malhumor tenso de sus vecinos no deja de aflorar el sueño de otra vida. Porque tiene los bares del café charlado y las plazas multitudinarias de la política pública. Porque es una serie de capas, como pensó Martínez Estrada, que surgen y resurgen a cada paso.
Porque a ella llegan diariamente millones de personas que trabajan, estudian, se entretienen y la viven como suya, y porque su vida se extiende mucho más allá de una avenida y un río. Porque son muchos los que migran a las ciudades buscando el lugar donde se reconozcan sus derechos.
Porque es ciudad del deseo y de la memoria. Porque nuestras vidas están tramadas en ella. Porque ella no es sólo ella: es el conurbano que la desborda y la rodea, es el país que la respeta y la desdeña.
Porque si es la ciudad del miedo y la de los muros y los enclaves, es también la que vive en las multitudes callejeras del trabajo y de la fiesta. Porque un escritor imaginó a un hombre solo en alguna de sus esquinas y otro la quiso fervorosa y mítica. Porque es la ciudad en que muchos vivieron su infancia y muchos otros soñaron en su niñez. Porque es siempre la misma y siempre es distinta, porque nos desconcierta y en ella nos reconocemos, porque siempre la estamos empezando a descubrir, porque nunca nos vamos de ella, porque nunca podremos conocerla del todo. Porque a Buenos Aires siempre estamos llegando.
Porque cada generación la vuelve a fundar para que sea siempre Buenos Aires, y a poblarla de nuevos signos. Porque sus tradiciones siguen hablando en sus esquinas, sus puertas, sus cuartos, sus mesas, sus patios, sus ventanas. Porque amamos en las grandes ciudades lo que tienen de turbulencia y equívoco, de entrevero y de intercambio. Porque ella es, en los rostros que la habitan, una nación y un continente. Hospitalaria y a la vez reticente adopta hombres y mujeres de nuestra América. Porque es una ciudad que sigue abriendo las puertas a hombres y mujeres de todos los continentes, y los hijos de quienes llegan son plenamente porteños, y ellos mismos, tarde o temprano, lo son.
Porque tiene lugar para las más diversas formas del amor, de los nacimientos y las muertes. Porque está hecha de despedidas y llegadas, de silencios y ruidos, de rezos y de músicas, de consignas y de oraciones laicas, de velocidad y de espacios para la quietud. Porque en la Plaza de Mayo resuenan infinitos pasos, incluso los nuestros y los de nuestros muertos. Porque en esa plaza y en sus calles los pañuelos blancos rasgaron la monotonía plomiza del terror y porque hoy trabajan en ella, en los recintos donde reinó el exterminio, las fuerzas de la memoria y las potencias de la creatividad. Porque es escenario de rebeliones y en ella resuenan todas las luchas políticas de la Nación.
2 El derecho a la ciudadPorque queremos a Buenos Aires, porque tenemos derecho a sus rincones geográficos y espirituales, venimos aquí a afirmar el derecho a las instituciones de la ciudad y a su espacio público. No se trata sólo de metros cúbicos de vivienda: también es hora de construir formas dignas y participativas de la política. De afirmar que ese derecho lo tienen los que viven en ella y los que llegan cada día. De afirmar la trama urbana contra el miedo: fortalecer los puentes antes que los muros.
Porque el que es recluido en un ghetto no tiene derecho a la ciudad, se trata de combatir todo proceso de segregación. Reinventar la confianza para hacer posible vivir la ciudad sin retaceos. Reconocernos como ciudadanos y no como espectadores de una política que hacen otros: la reconquista de la ciudad exige una nueva racionalidad comunitaria, manos múltiples puestas a diario en la masa de la vida pública.La ciudad es difícil como lo es todo espacio en el que millones gestionan su vida en común. Y es, sin embargo, en esa dificultad donde pueden encontrarse las fuerzas para una recomposición, en vez de la amenaza de unos contra otros. Afirmar una lógica no mercantil de los derechos: impulsar reparación allí donde hay desigualdad. La salud concebida como derecho real y para todos, ya no como negocio ni como avara limosna para salir del paso. El problema de la contaminación ambiental encarado a través de una acción multidisciplinaria, a todos los niveles, como una necesidad vital y no como un leitmotiv para afiches publicitarios.
Sostener y expandir escuelas para todos, donde la igualdad se construya en el cotidiano y las escuelas públicas reciban el compromiso, el esfuerzo y la confianza de muchos que hoy están fuera de ella. Construir las mejores escuelas, aquellas que elegiríamos para nuestros hijos, aquellas en las que quisiéramos trabajar.Afirmar que todo barrio debe tener sus espacios verdes y sus ámbitos comunes, sus núcleos de producción de cultura y sus canales de comunicación. También que la gestión de esos espacios debe ser democrática y definida por los vecinos que los usan.En vez de una ciudad sin horizonte y cercada por una autopista, recuperar el paisaje abierto del río y afirmar la parquización de la General Paz. Necesitamos muchos arquitectos como Bereterbide para pensar esa ciudad a la que tenemos derecho. Contra la ciudad de enclaves y fragmentos ligados por raudas autopistas –ciudad de Puerto Madero y el Parque Indoamericano–, afirmar una ciudad heterogénea y justa. Una ciudad que se reconozca en el movimiento incesante de los trabajadores en sus calles, a la hora del trabajo diario y el descanso, y a la del reclamo y la celebración.Hoy la ciudad es rehecha por la lógica del capitalismo financiero y la especulación inmobiliaria. En los cimientos de la modernización de esta hora está la renta sojera antes que la necesidad habitacional.
La ciudad es fachada y sótano, Teatro Colón y taller clandestino, como desde los años ’30 –bien lo sabía David Viñas– fue villa miseria y Kavannagh. Se trata de hacer visible el sótano en el marco de las luchas por la igualdad.
Pensar la ciudad, en estos días de decisiones electorales, es pensar qué vida queremos vivir.
3 La reconquista (o el Eternauta)Mezclando racismo y bicisenda; segregación y reciclado; destrucción del patrimonio, culto del consumo y violencia contra los desposeídos que duermen bajo papel de diario en los portales, el desquicio es la escena que nos lega el actual Gobierno de la Ciudad. En sus manos, la necesaria modificación de prácticas urbanas se convierte en mero recurso apologético de un estilo de vida tomado de los barrios cerrados.No es sólo estupidez. Se articula con una representación intolerante de la ciudad, contra todo lo que mancille una fantaseada pureza o que resulte excedente para las demandas laborales del momento.
La del macrismo es una Buenos Aires ilusoria. La usa como horizonte y ariete contra la ciudad real. La nuestra es aquella que es soterrada y a la vez utópica. Está en los intersticios de la ciudad real, la vemos allí donde el miedo se suspende o en los hechos extraordinarios donde se revela la potencia de la vida en común.La sorpresa de esta nueva derecha en la gestión ha sido lo escuálido de su eficiencia. Ni siquiera administran como buenos gerentes. Esta ciudad no los merece, incluidos los ciudadanos que los han votado.
Esta ciudad, nuestra Buenos Aires, la profunda y a la vez futura, merece políticos de otra tesitura, capaces de explorar sus fuerzas novedosas y de recrear sus espacios públicos. Políticos acordes al estremecimiento de la dimensión política que en los últimos años recuperamos para alarma y escándalo de los que no aceptan interferencias en su voluntad de hacer y rehacer la ciudad y el país a su antojo.No se debería ausentar de la vida política la idea de felicidad. Ni aceptar su arrebato por derecha, porque en esas manos deviene una composición de consumo privado y celebración espectacularizada. Pensamos en otra felicidad: la que surge del encuentro de lo común y del acceso democrático a lo público.
Esta ciudad merece una reconquista, que sólo puede concretar la acción fraterna de las mayorías. Reconquistarla de la brutalidad del interés mezquino de unos pocos, de la violencia con que fueron conculcados derechos, de la impasibilidad con que sus bienes, sus memorias y sus mitos son devastados o metamorfoseados en objeto de consumo pasajero y ganancias. Reconquistar, con el pasado, la noción de futuro.
Vivimos años de conmoción, conflictos y entusiasmos políticos que desde distintas historias se han desplegado alrededor del kirchnerismo, nombre que intenta dar cuenta del nuevo sesgo, intensamente popular, nacional y democrático, que conmueve todos los aspectos de la vida argentina. Hay que hacer escuchar ese grito apasionado que se murmura en los barrios y en las calles como ansia refundacional.Hay que seguir escuchando, porque no se ha apagado el rumor de los millones que estuvimos en la calle a la hora de la fiesta –cuando nos descubrimos juntos en el Bicentenario– y a la hora del duelo, en octubre, cuando el dolor y la necesidad de seguir adelante nos hicieron mirarnos las caras. Porque ahí reconocimos nuestra fuerza comunitaria y supimos que no estábamos solos. Algo ha quedado en el aire, otro ánimo, otras energías, el avizoramiento de otros horizontes.
Que es más que un sueño lo sabemos en una patria donde la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la ley de matrimonio igualitario demostraron que ningún sueño es excesivo si hay una necesidad que lo reclame y una fuerza popular que lo sustente.
No se trata solamente de que, con un cambio en el Gobierno de la Ciudad, concluya un ciclo de deterioro, reconversión excluyente y despojo. Se trata de reconquistar la política, contra su banalización en manos de los gerentes empresarios y los gabinetes de marketing; y de algo más: junto a los hombres capaces de hacer ese llamado, como Filmus y Tomada, de lo que se trata es de que empecemos todos a construir la Buenos Aires que sus profundas necesidades nos están pidiendo.
Contra la lógica de la especulación inmobiliaria, se trata de recuperar la bullente fuerza de los movimientos sociales: de los grupos que luchan por otras condiciones de vida, por su derecho a la vivienda, y los que defienden una preservación razonada de sus barrios. Contra la antipolítica que los desvencijó y los condena al olvido, recuperar los clubes socio-deportivos de los barrios, las bibliotecas, las cooperadoras escolares, los centros artísticos y culturales, el cotidiano prodigio de los encuentros.
Contra la privatización de las riberas del Plata, limitándolas a coto para viviendas y consumo suntuarios, es necesario reconquistar su uso, construyendo un litoral público, accesible y comunicado con el tejido urbano en su conjunto. La apropiación de los bienes naturales por unos pocos no puede ser el destino de una ciudad democrática. Por el contrario, en Buenos Aires todavía persiste la memoria de otra relación con el río y su ribera, que puede ser el sustrato de un emprendimiento de recuperación.Buenos Aires debe ser repensada en su dimensión físico-espacial, en sus condiciones sociales y vecinales, y en el modo en que se toman las decisiones gubernamentales. Apelando, para todo esto, a las fuerzas activas de la sociedad y a nuevos modos del compromiso ciudadano.
Porque, así como es impostergable la necesidad de más viviendas para todos, es necesario controlar el uso del suelo, recuperar tierras para el uso público y social, impedir u obstaculizar la intervención del capital constructivo-especulador-reurbanizador-expulsor, la toma de decisiones sobre el desarrollo urbano no puede no ser participativa y democrática.
Es necesario un explícito programa de funcionamiento de las comunas. Como son necesarios mecanismos que permitan negociar, concertar y discutir entre sí a las distintas racionalidades a través de las cuales es pensada la ciudad. Necesarios o inevitables, los cambios deben ser concertados, preservando modos de convivencia. Puestas en examen, las evidencias del despojo deben convertirse en síntomas de emancipación.
Palabra poderosa, estremecida de ecos de la historia y de carnalidad popular, palabra asentada en nuestras infancias y en la entraña de nuestros afectos, hablar de “reconquista” supone hoy una apertura del futuro y, a la vez, del pasado común. De la ciudad como campo de posibilidades y espacio de la memoria, una tarea hecha tanto de paciencia como de decisión, de ojos abiertos y de sueño, de firmeza y de trabajo.Nos sentimos militantes de esa reconquista que no será fácil, porque se trata de combatir no sólo una gestión y un partido, sino un estado de cosas propios de las ciudades contemporáneas que tienden a la fragmentación, a la segregación y la experiencia más profunda del miedo. Buenos Aires tiene derecho a ser, también en eso, modelo en el mundo.
Por lo que vive en estos años la Argentina y por lo que está viviendo Sudamérica, esta es la época propicia para intentar esa otra ciudad. Esa otra ciudad que asoma entre el pavimento algunas veces: aparece en manifestaciones, en festejos populares, en colectivos barriales, en militancias dispersas. En las esperanzas que aglutina Cristina Fernández y en la pasión con que una nueva generación, de voces nuevas y nuevos estilos, se lanzó a retomar y reinventar los caminos antes abiertos por otros jóvenes, con la mirada abierta a la contundencia del presente. A esa ciudad le hablamos.Les hablamos a los que se sienten lacerados cuando el cartoneo puebla los anocheceres porteños. A los que saben menguadas sus propias vidas ante la infelicidad y la carencia de otros. A los que no quieren violencias asesinas para proteger sus bienes. A los que creen que lo común debe ser construido. A los que impulsan una política capaz de evitar el daño a la vida social. A los que suponen que otra ciudad es posible, aunque no alcancen a balbucear sus contornos. A los que se saben insatisfechos y dolidos. A los que aman, como nosotros amamos, esta ciudad e intuyen que es necesario reconquistarla, porque algo ineludible le seguirá faltando a sus vidas hasta entonces.
A ellos les hablamos porque son muchos y, sin renunciar a sus particularidades y diferencias, se reconocen en lo que anhelan para sí y para todos. Vengan de la tradición peronista o de las de los progresismos o las izquierdas, estén entre quienes se identifican con los ideales liberales de Mayo o entre los radicales que se niegan a olvidar la defensa de una democracia real y la lucha contra los poderes corporativos que alberga su historia. En tiempos en que los argentinos asistimos al reencuentro con las aspiraciones de un proyecto común, su ciudad capital tiene la oportunidad de dar el gran paso que la lleve hacia lo que una y otra vez se anuncia en el trasfondo de sus sueños.
Tanto como Buenos Aires necesita, para ser más Buenos Aires, reconocerse argentina, la Argentina necesita a una Buenos Aires a la altura de los desafíos que su horizonte promete. Reclamamos más política y no menos. Más calle y no menos. Pensamos más como ciudadanos que como usuarios o consumidores.
Fue en nuestra Carta Abierta/4 que, ante la imposición de una política del miedo y del silencio, invocábamos la fuerza moral del Eternauta. Está aquí, en estos días, cuando la indiferencia ya ha dejado de ser la atmósfera que plantaba un horizonte de plomo: la fuerza popular que va extendiéndose en torno del nombre “kirchnerismo” está dibujando, en esta hora argentina, el rumbo hacia la reconquista de nuestro derecho a vivir en Buenos Aires. A esa fuerza apostamos. (Agencia Paco Urondo)

03.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en perfil.com) Por Tomas Abraham
El fútbol no es un juego. Se juega a la pelota. A las bolitas. A las muñecas. A la play. Ni siquiera la ruleta es un juego. La presencia del azar no define a un juego. En el fútbol no hay espectadores, los hay en el teatro y en el circo, pero no en la cancha. El fútbol es la lengua nacional argentina. La hablan millones de personas. Llena el vacío de las mañanas en las oficinas, en los almuerzos y en los cafés. Manda a las calles una cantidad de gente que ningún político o jerarca religioso reúne jamás. El fútbol tampoco es una artimaña del poder para engañar al pequeño hombre desviándolo de los libros de educación democrática. El fútbol es la pasión de los futboleros y futboleros son todos los argentinos menos uno. El que lo encuentre que avise. Y ahora hablemos de River. Soy hincha de Vélez. Entre fútboleros se confiesa la identidad, es así, una contraseña que avala la honestidad de quien habla. Salimos campeones y la opinión pública nos considera el mejor club del país además del mejor equipo. Cronistas me preguntan si estoy contento o triste por el descenso de River. Soy filósofo y futbolero, me interesa el fútbol no sólo para emocionarme sino para pensar. De acuerdo con el dicho clásico de la filosofía: pienso, luego siento. El fútbol es un desafío para el pensamiento. Norma Morandini recordaba el otro día que luego de golpear todas las puertas en las vísperas del Mundial ‘78 buscando a sus hermanos desaparecidos sin recibir la mínima atención, habló con Alicia Moreau de Justo, quien le dijo: mire, querida, lamentablemente nuestro pueblo sólo conoce dos palabras: sí (a lo peor), y gol. En lo que me concierne, prefiero el “no” del disidente y no puedo desprenderme del gol del futbolero. Por eso no estoy triste ni contento, sino pasmado, estupefacto. Más absorto quedo si pienso que nos podemos llegar a acostumbrar a que River sea un club de la B Nacional como Aldosivi. Un oyente de radio decía que el futuro augura un “River de Buenos Aires”, club social y deportivo (RIBA), como GEBA, sin fútbol. A los futboleros nos ha caído un baldazo de agua fría.
Estamos helados. Que nadie diga que no hay que dramatizar. Que no hay que exagerar. Se hacen los piolas, los que están de vuelta. Están muertos en vida. Sólo les falta agregar que es peor que haya hambre en el mundo. Son los inquisidores que apuntan con el dedito para que los chicos tomen la sopa. Echemos a esos monjes negros políticamente correctos y hablemos de lo que pasó. Ni el 5 a 0 frente a Colombia, ni el desastre de Suecia del ‘58, ni el de Japón de 2002, ni el 4 a 0 contra los alemanes tienen la dimensión trágica del evento del domingo 26 de junio de 2011. River se fue a la B.
¿Qué significa todo esto? ¿Qué es esto?, preguntaba Aristóteles en el primer libro de su Metafísica antes de su reformulación en la modernidad en el temblor del “caigo al abismo” de Kierkegaard. Ahí está, encontré la palabra. Lo de River tiene dimensiones metafísicas y resonancias de la filosofía del absurdo. ¿Es bueno o malo para el fútbol? ¿Es un síntoma de una enfermedad cuyo diagnóstico hay que prescribir cuanto antes? O, por el contrario, ¿será un síntoma de salud? Intentaré responder a todas estas preguntas. Después de mucho pensarlo, creo que el descenso de River es una cagada, perdón si uso lenguaje técnico. Los encuestadores hasta el día de la fecha dicen que de cada diez futboleros, siete son de River o de Boca. Los otros tres son del resto. No hay fútbol sin hinchas, ya dije que no hay espectadores, no es el tenis. Digamos entonces que de los diez, ahora quedamos siete. Los últimos campeones argentinos han sido Banfield, Estudiantes, Lanús, Vélez. Clubes de barrio con hinchadas pequeñas comparadas con la de los clubes grandes, y una resonancia nacional casi nula. Identifiquen, si pueden, un hincha de Banfield en la Quiaca o uno de Mandiyú en Neuquén. Hasta hace unos años, los clubes grandes parasitaban el semillero de los chicos. Se llevaban a los pibes de Argentinos Juniors, los de Newell’s, etc. Ya no. Ahora a los del semillero y los juveniles se los lleva el Barça, el Inter, el Spartak, el Benfica, el América de México. Esto los mató a los grandes nacionales y los rejuveneció y enriqueció a los grandes de afuera. La crianza futbolera de Messi es el caso paradigmático. Se los llevan de niños. Mercaderes de todo tipo hacen el negocio de la venta de pequeños antes de que maduren y compran la voluntad de los padres. River se quedó sin el afluente de los clubes chicos. Pero además, no hay jugador argentino de talento que supere los veintidós años y siga en nuestro país. Por eso, el nivel de nuestro fútbol es bastante malo y el Seleccionado nacional se forma con jugadores del exterior. Acá queda el rezago. En el fútbol manda el dinero, pero por una gracia milagrosa, por una resistencia de la musa fútbolera, no todo se compra y no se sabe quién gana. El día en que se sepa, muere el fútbol y se convierte en Titanes en el ring. Que los grandes caigan hace subir a los chicos por el principio de Arquímedes, pero el nivel general baja. No hay que hacerse la ilusión de que el descenso de los millonarios jerarquiza a la B. Con jugadores mediocres y campeonatos cortos, el fútbol es malo y más emocionante a la vez. Cualquiera puede ganarle a cualquiera y todos se juegan la vida para campeonar, no descender o salvarse de la promoción. Hoy se sufre más porque el fútbol es malo y a la vez más imprevisible. La imprevisivilidad no es democracia, es decadencia. Hablando de democracia. Hay una interesante lección política en esto que pasa en el fútbol. Nadie entiende cuando se habla de “calidad institucional”. Se desprecia el término porque huele a republicanismo hipócrita, eticismo de coalición cívica, otra trampa de una presidenta y honestismo a bajo precio. Pero hoy ya se comienza a apreciar este fenómeno gracias al fútbol. Hasta los cínicos admiran en forma tácita la mentada “calidad”. Todos hablan maravillas de mi club, y lo toman de ejemplo como el de Estudiantes, Godoy Cruz o el de Lanús, de su dirigencia, de su responsabilidad, de su mesura y seriedad, de su capacidad de pensamiento colectivo, de su previsión, de su transparencia, del espíritu participativo, de su atención educativa respecto de sus juveniles. Estos clubes no son megalómanos, circenses, corruptos, habitados por estrellitas y gritones, caudillos políticos y mafias de todo tipo. Quien con plata hiere, sin plata muere. Los últimos campeones son medianos y discretos. ¿Se entiende ahora que la calidad institucional no es palabra hueca y asunto burgués de abogados cesantes? ¿Se entiende ahora que el estilo pendenciero y bravucón no es el único sentido común que nos caracteriza?, ¿que es un pretexto de conformismo y una mentira porque también las cosas pueden ser de otra manera? Si a esta rara calidad la extendiéramos a otras instituciones, la batalla cultural que a tantos obnubila al confundirla con un programa de sorteos y premios de la tele puede llegar a ser un acontecimiento en donde se decida algo importante. Ahora, todos se acuerdan de que la dirigencia votada varias veces se llevó todo. Que hay coimas, cajas negras, negocios sucios, entramados entre política y fútbol, que un presidente millonario era la ficha progre apostada por el gobierno para combatir a otro bostero, de tantos artilugios que no sirven para nada porque sólo nutren prensa amarilla. El fútbol sin River está más solo. Sin don Angel, Amadeo, Pipo, el Cabezón, el Pato, el Beto, el Príncipe, el Pájaro, el Muñeco, el Burrito, sin la banda roja. (Agencia Paco Urondo)

01.07.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Nuevo Lanzamiento de Editorial Punto de Encuentro, el Libro de Carlos Benitez: “La hora de la militancia”, con Prólogo de Noberto Galasso.

Carlos Benitez lidera la Agrupación Compañeros (Frente para la Victoria) y milita en el peronismo desde 1982. Con esa perspectiva, repasa estos últimos años en los que la política y la participación recuperaron protagonismo gracias al proyecto encabezado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Como señala el historiador Norberto Galasso en el prólogo, “estas páginas no se tratan de un estudio de laboratorio, o de un ensayo sociológico, realizado desde afuera. Se trata de un testimonio sobre la militancia escrito por alguien que vive en estado de militancia permanente, que nos va reconstruyendo lo sucedido en los últimos años, sobre acontecimientos de los que ha formado parte. O para decirlo en palabras de Manuel Ugarte, `pensando con los brazos´ analizando la realidad con la pero también metiendo el cuerpo”. (Agencia Paco Urondo)

30.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Declaración de interés aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales UBA a la marcha campesina organizada por el Movimiento Nacional Campesino que está arribando a Capital Federal.
VISTO, la Marcha Nacional por un Nuevo Modelo Agropecuario, organizada por el Frente Nacional Campesino, y acompañada desde numerosas organizaciones;
CONSIDERANDO:
- Que los compañeros del Frente Nacional Campesino han iniciado el día 4 de abril pasado en el paraje Fortín Belgrano, provincia de Salta, una caminata con destino a Capital Federal, la cual se prevé arribará a la Ciudad el próximo martes 5 de julio;
- Que han recorrido durante la caminata campesina y hasta la fecha, alrededor de 1.700 km. por los caminos de Salta, Formosa, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires, difundiendo su propuesta en cada pueblo y paraje, sumando adhesiones y compañeros a la caminata nacional;
- Que el actual modelo agropecuario representado por la mesa de enlace es de acumulación de la riqueza en manos de grandes empresas y grupos económicos; y de pobreza y desalojo para pequeños y medianos productores;
- Que el presente modelo agropecuario perjudica a las mayorías del campo y a los consumidores de pueblos y ciudades;
- Que la marcha nacional tiene por objeto, solicitar políticas que pongan en marcha un nuevo modelo agropecuario en la Argentina y la profundización del proyecto nacional y popular, a partir de la presentación de un petitorio con los siguientes puntos:
1. Titularización (propiedad) de las tierras para campesinos e indígenas.
2. Apoyo técnico y económico para la producción y comercialización de los productos campesinos.
3. Ley para la suspensión de los desalojos de familias campesinas y pueblos originarios.
4. Ley de propiedad de la tierra para poner freno a la concentración y extranjerización de la tierra en la Argentina.
- Que los recursos naturales son del pueblo argentino y deben estar estos al servicio del bienestar popular y no a merced de los grupos económicos concentrados;
- La manifestación de apoyo y adhesión al petitorio realizada por la Junta de la Carrera de Trabajo Social el pasado 23 de Junio del presente año.
El Consejo Directivo de la facultad de Ciencias Sociales RESUELVE:
1º.- Manifestar su apoyo a los compañeros del Frente Nacional Campesino, adhiriendo al petitorio y al acto que se realizará en Plaza de los Dos Congresos el próximo 5 de julio a las 17 horas, tras el arribo de la marcha nacional por un Nuevo Modelo Agropecuario y por la Profundización del Proyecto Nacional y Popular.
2º.- Arbitrar los medios necesarios para socializar en la comunidad académica: cátedras, equipos de investigación, carrera, institutos y representaciones políticas y gremiales de los claustros, las contenidos de esta manifestación pública
3º.- De forma (Agencia Paco Urondo)

30.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El artiguismo fue, en la primera década revolucionaria, el sueño nacional que más profundamente cuestionó tanto la herencia colonial como el proyecto de las clases dominantes rioplatenses: se proponía conquistar la independencia, pero no sin reparar la larga deuda social con los desposeídos. Sólo los poderosos habían accedido a las “mercedes reales” o “repartimientos” que otorgaba el virreinato.

La palabra de Artigas es rotunda: “...los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suerte de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de su provincia... Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero”.
Artigas fue el precursor y el más intransigente partidario de la independencia nacional, frente a gobiernos vacilantes. En el noroeste y Cuyo, Güemes, Belgrano y San Martín, y en oriente Artigas. Son conocidas sus Instrucciones a los diputados orientales a la Asamblea Constituyente de 1813: “Primeramente pedirán la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España, y familia de los Borbones, y que toda conexión política entre ellas y el estado de España, es y debe ser totalmente disuelta”.
Pero si se estaba fundando un régimen poscolonial, ¿se intentaría una articulación más igualitaria entre las provincias o se confirmaría la preeminencia de Buenos Aires sobre el interior?
Después de la muerte de Moreno y el desplazamiento del oriental Joaquín Campana, Artigas enfrentó en soledad a fuerzas gigantescas: el imperio esclavista de Brasil, el centralismo de Buenos Aires y la insidiosa diplomacia británica. Pero el enemigo más difícil de vencer, y el que finalmente lo venció, porque estaba adentro mismo de sus fuerzas propias, era el espíritu oligarca. Los doctorcitos con su ideologismo y los ricos de mirada corta, sacrificaron la grandeza de la revolución al precio vil de sus privilegios. Artigas fue el bárbaro y la amenaza a un nuevo orden tan injusto como el colonial.
El dilema artiguista era claro: revolución o contrarrevolución.
Al gauchaje movilizado en la reconquista y la defensa de Buenos Aires de las invasiones inglesas los movía algo más que fervor patriótico: iban tras sus reivindicaciones sociales. A partir de entonces, sin distinción de raza ni estamento, aquellos desposeídos preferidos por Artigas estaban tiñendo con su sangre los escenarios de la emancipación americana. ¿Serían algo más que carne de cañón para el encumbramiento de una nueva clase dominante? ¿Tendrían a su regreso la porción de tierra que les pertenecía, el respeto ciudadano que se habían ganado, la dignidad e igualdad por la que habían peleado, el derecho a ejercer libremente su cultura, su tradición? Esa era la creencia que llevó a miles de pobres a la guerra. ¿O sólo serían dueños de su fuerza de trabajo, sin derechos sociales ni participación en las decisiones políticas, al servicio de los privilegiados de siempre y nuevos ricos empinándose otra vez  sobre su sacrificio?
A partir de estas interrogantes es que se comprende la misión histórica que inspiró a Artigas, encarnación de lo plebeyo. Cuyanos que poblaron los ejércitos sanmartinianos, altoperuanos que se rebelaron en las “republiquetas”, orientales que protagonizaron la “redota”: de la interpretación de sus esperanzas surgen los principios que van a regir en las principales medidas de gobierno adoptadas por Artigas, cuya cumbre son los logros alcanzados en el llamado Congreso de Oriente, que de modo irregular e históricamente poco documentado, se sabe que sesionó en el Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos.
A favor de la trascendencia de la fecha del 29 de junio de 1815 debemos además advertir: en ese Congreso se sentaron las bases de un pensamiento que dio origen a todos los movimientos nacionales y populares, incluso a los que hoy imperan en la mayor parte de los países que componen la Nación fragmentada de la América del Sur.
Implícito en todas las revoluciones americanas, desde las asonadas hasta las guerrillas, de las insurrecciones campesinas a las puebladas urbanas, la memoria de José Artigas, de su pueblo en armas y de los caudillos que lo acompañaron, ha vivido en la intuición de los pueblos que luchan por la igualdad, la libertad y la dignidad. Castro, Ortega,  Chaves, Roussef, Humala, Correa, Morales, Mugica y Cristina Kirchner, UNASUR, son herederos de esta tradición de Patria Grande y Justicia Social.
Podemos afirmar así que ¡ARTIGAS VUELVE!, porque a pesar de más de un siglo de ocultamiento y denigración, hoy su figura a cabalga por el continente americano, su Patria, la que él no pudo ver. (Agencia Paco Urondo)

29.06.2011

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, en el Blog Los Huevos y las Ideas)
Soy de River, soy.Una ola cuando nace, empujada por el viento, tiene como destino fatal la playa. Sólo ante la prepotencia de lo concreto, la arena o la roca, es detenida. Desanda luego su camino para, una vez más, repetir el ciclo y nacer. Así el destino de River parecía marcado, inexorable, a partir de ese campeonato en el que Simeone decidió alejarse. El final es previsible. Era previsible. La suma de los acontecimientos prefiguraba el descenso.
Entiendo pero no justifico a los que, desbordados, arrojaron parte del Monumental hacia la cancha. Ni los jugadores de Belgrano (felicitaciones) ni los de River merecían eso. Pagar una entrada no te da derecho alguno a involucionar, a convertirte en simio. No es, además, Pavone el responsable del descenso. Tampoco López o Passarella. Tiene su cuota pero no es mayor la de Cappa a la de Astrada o Gorosito. El padre de esta derrota tiene nombre y apellido y todos sabemos quién es. El deterioro institucional, de tantos años, repercute finalmente en el plano deportivo. Esos que se dicen hinchas, que cantan que llegó la hinchada cuando entran, también cargan una pesada mochila sobre sus espaldas. Su responsabilidad no es menor.La tristeza es honda. Mayor aún porque algunos inadaptados no supieron afrontar con orgullo e hidalguía el empate que nos deposita en la B. Recién puedo nombrarla. La B. Ahí jugaremos y, si bien será un estigma en la historia del club, no es motivo de deshonra. El honor está adentro, al lado del corazón, caliente. Y no es la mirada del otro.Pavone, gracias. Lamela, gracias. Pereyra, vos también. Juan Pablo, Jota Jota, Daniel Alberto, gracias por poner el hombro y su historia en esta difícil circunstancia. Pelado Almeyda, seguí. Gracias a vos también. No le hagan caso a los que saldrán ahora a aprovechar el momento. Aunque sean glorias pasadas del club, no son parte del presente. Aquel que se pone por encima de River no merece ser llamado hincha, porque como dijo el General: primero el Fútbol, luego el Club y, finalmente, los hombres.Por ahora seguimos nadando contra la corriente de nuestra propia historia. Pero River, como la ola, sabrá renacer.De River, yo soy.Posdata: de un hincha de River y militante del proyecto nacional y popular, a una hincha de Gimnasia y militante del proyecto nacional y popular: Presidenta, River merece seguir en el Fútbol para Todos, para que todos y todas podamos seguir su campaña, ahora más que nunca y como siempre.
 
 
(Agencia Paco Urondo)
 

28.06.2011

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Estimado Luis,

los discursos totalitarios afectan a nuestras sociedades de maneras diversas pero siempre con consecuencias lamentables. “Todos los X son Y” es una frase demasiado común en las conversaciones cotidianas, en los medios de comunicación, en los debates políticos… Una frase demasiado común para que la dejemos entrever quienes nos autoproclamamos democráticos, plurales y respetuosos de la diversidad.
La discriminación también se esconde en frases como X es Y. Frases como “No sería raro que detrás de Schoklender esté el Mossad”. Esta frase podría inscribirse en la tradición de Walter Beveraggi Allende (autor intelectual de la teoría del Plan Andinia mediante la cual los judíos se apropiarían de la Patagonia para crear allí un Estado). Una tradición retomada entre otros por el General Roberto Bendini en 2003. Nos da tristeza e indignación que vos también recurras a construcciones intelectuales similares en 2011. Una frase que por “sutil” no es menos aberrante y que demuestra que aún hoy tenemos en nuestra esfera política que lidiar con argumentos que degradan nuestras banderas democráticas.
Nosotrxs amamos la Justicia. Queremos Justicia por los atentados de la AMIA-DAIA y de la Embajada de Israel, Justicia por los crímenes cometidos por el Estado terrorista en los años 70 y 80 como en tantas otras causas que aún esperan en una cola demasiado larga de impunidad. Y queremos también Justicia en la “causa Schoklender”. Por eso nos duele que vos, Luis D’Elía, luchador y militante de causas populares y democráticas, utilices fórmulas tan banales y dañinas, alejadas del proceso de ampliación democrática que estamos experimentando en este momento singular y único de nuestro país.
Tus posicionamientos políticos respecto de las políticas del Estado de Israel, de las investigaciones por el atentando a la AMIA, de la dirigencia comunitaria o del régimen iraní podrían ser legítimos y aportarían al debate si tus declaraciones no transitaran tan livianamente esquemas conceptuales que incentivan un fenómeno hoy aislado en la Argentina, como es el antisemitismo. Luis, estamos dispuestxs a dar todos los debates que sean necesarios. En efecto, nos creemos protagonistas de una corriente generacional que pretende poner sobre la mesa mucho de lo que nuestra dirigencia comunitaria oculta. Ahora bien, sólo puede enriquecerse el intercambio de ideas y la contienda política cuando las disputas se den en el marco de respeto con nuestra comunidad, que es argentina y judía.
El judaísmo es una opción de vida, un credo, y/o una construcción identitaria en disputa que no es incompatible con la argentinidad: nacionalidad por derecho o por opción que nos es negada cada vez que se asocia judío con extranjero.
* Schoklender no es Israel.
* Schoklender no es los judíos.
* Schoklender no es la Asociación Madres de Plaza de Mayo.
* Schoklender no es el gobierno nacional.
A cada culpable su condena y a cada colectivo el respeto que se merece.
Judíos por la Profundización Democrática (Agencia Paco Urondo)