Relámpagos //// 16.03.2017
Último bondi

Por Mariano Molina l "La pantomima de estar frente a la responsabilidad por emitir una opinión y levantar dedos acusadores -en su mayoría con escasa experiencia respecto de otras formas de vida y otros modos de intervención- nos lleva irremediablemente a una posición conservadora".

 

Un último secuestro no!
El de tu estado de ánimo, no!
Tu aliento vas a proteger
En este día y cada día…

Han pasado casi veinticuatro del recital del Indio Solari. Se trata de ir ordenando ideas en medio de emociones encontradas. La necesidad de escribir con urgencia se impone por los hechos, por sentirse atrapado por las muertes que producen tristeza y angustia. Todavía no están claras algunas situaciones- Por eso, asignar culpabilidades es una irresponsabilidad propia de quienes no sufren el dolor ajeno como propio.

El desconsuelo de quienes asistimos al recital es inconmensurable. Hay una preocupación y una necesidad de saber mejor qué sucedió, para que la verdad pueda poner algunas cosas en su lugar. Intento compartir reflexiones, partiendo del absoluto respeto por las vidas que no están.

1 – Sigo eligiendo vivir en una sociedad que no naturaliza la muerte, sea en un recital o en muchos otros acontecimientos.
La ciudad de Olavarría nos convocó a la celebración de la vida, a disfrutar con hijas, hijos, amigos, hermanos y compañeros o compañeras de ruta. Nos congregamos por el cariño a un artista que es una parte sustancial de nuestra existencia y el estar vivos y juntos ahí era un festejo. Por eso estas muertes, repito, causan infinita tristeza y dolor, porque son cercanas, aunque no conozcamos a quiénes murieron.

2- Cuando ocurren estas situaciones siempre aparecen los debates más incongruentes y de carácter efectista. La banalidad no es una novedad y la sumatoria de especialistas en organizar conciertos de doscientas mil personas comienzan a pulular por doquier, proponiendo mágicas soluciones sin un mínimo tiempo de reflexión ni idoneidad reconocible. El experto en todo aburre, pero frente a la desgracia suma perversión, ausencia del sentimiento de dolor de los otros. La pantomima de estar frente a la responsabilidad por emitir una opinión y levantar dedos acusadores -en su mayoría con escasa experiencia respecto de otras formas de vida y otros modos de intervención- nos lleva irremediablemente a una posición conservadora.

3- Todo evento de estas características tiene responsabilidades. Hay quienes asumen la misma por ser partícipes directos o indirectos del evento. Más allá de confirmar si el Indio Solari tiene o no responsabilidad legal, entendemos que tiene un compromiso con lo sucedido. Las muestras reiteradas durante el concierto para asistir a las personas desmiente toda la mala intención que le endilgan acerca de un descuido sobre su público.

Pero hay fallas que quedan a la vista. Sin compartir la práctica social de ser directores técnicos con el resultado puesto, se intuye que hay cosas que se pueden prever diferente. Uno aspira a que los responsables de la organización piensen más allá de los alcances de cada uno de nosotros como individuos, de si sabemos cuidarnos o no por nosotros mismos. Por ejemplo, si en un recital de esas magnitudes falta agua o atención inmediata de la emergencia, la responsabilidad es, decididamente, de la organización. Ni siquiera sirven las especulaciones sobre el escamoteo de dinero, porque en otras cuestiones se ha demostrado la voluntad de gasto. Son torpezas imperdonables que adquieren otra dimensión cuando hay muertes.

En estos casos, todas las costillas se cuentan (aunque ello suponga altos grados de injusticia) y todos ponen la lupa en aspectos que, hasta antes de ayer, hubieran pasado desapercibidos. Actitudes humanas y también carroñeras, a las que conocemos de antaño. No importa. Los errores propios siempre deben asumirse. Esa actitud de madurez no puede estar ausente. Y el Indio y la productora tienen sus responsabilidades en la mala organización de aspectos importantes del concierto.

4- El Estado nacional y provincial tienen un rol indelegable que falló en estas jornadas. Sus obligaciones no se resumen en hacer cumplir reglas, como expresa la palabra presidencial, que es una forma de proponer disciplinamiento, violencia o prohibición. ¿Quién explica la ausencia de mínimos controles viales en rutas nacionales o provinciales? ¿La falta de iniciativa para poner más frecuencias de trenes y liberar esas difíciles rutas? ¿O asegurar espacios de primeros auxilios en los accesos de entrada a la ciudad son responsabilidades privadas? ¿El colapso de líneas de teléfono celular acaso no atenta contra la seguridad pública y debe ser sancionada? En muchos eventos masivos de diferentes lugares del país el Estado garantiza la seguridad en la vía pública y la asistencia mínima y necesaria. Esto ocurre con enormes manifestaciones religiosas que son autónomas. La desidia de estos días dice mucho de las preocupaciones reales de los gobiernos de la provincia y la nación. La desidia vial va a volver a enseñorearse, cuando el Indio se vaya y a nadie le interese, en los caminos a Olavarría.

5- A la utilización perversa de algunos medios masivos de situaciones como ésta, la conocemos. No pidamos lo que no existe. La violencia mediática de la construcción de una psicosis, generada por cadena nacional no solamente es imperdonable, sino que debería poder ser punible. En Olavarría no hubo Cromañón ni nada que se le parezca. No ocurrió una tragedia humanitaria con heridos y muertos sin poder ser contabilizados, como se intentó describir. La irresponsabilidad de utilizar la palabra sobrevivientes y desaparecidos o el hablar de cantidad de muertos “hasta ahora”, es parte de la acción que, aumentada a través de las redes sociales, llegó al extremo de promover la creación de páginas web o teléfonos dispuestos para que familiares averigüen sobre seres “desaparecidos”. Toda una escena inconcebible, una ficción cruel. Eso también es privilegiar el negocio, lo que se reprocha como si no se hiciese.

6- La mañana del domingo recorría la ciudad de Olavarría mientras escuchaba la radio local e iba recibiendo llamados y mensajes de gente amiga. Casi nada de lo que decían en la emisora o comentaban desde Buenos Aires estaba ocurriendo, donde decían que estaba ocurriendo. Algo que también pasará, una vez que el Indio se retire, en el país de la cabeza de Goliat. La gran batalla contra la cultura mediática hegemónica sigue en pie y anhelamos que esa práctica caníbal desaparezca, sin eufemismos. Como en otras ocasiones, hay que perseverar y hacer el esfuerzo por tener otros hábitos.

7- El ataque al Indio Solari desde las corporaciones de medios o personajes diversos se explica, en gran parte, por su compromiso político, que adquirió una mayor relevancia en los últimos años. Esos costos son los conocidos y tampoco deben asombrarnos. Probablemente el poder político utilice este evento para promover prohibiciones y restricciones, viejo anhelo de la pacatería y el orden tradicional. En esta etapa de la vida el Indio decidió hablar muy claramente, o todo lo claro que le sale, y vale rescatar las palabras en el concierto dando apoyo explícito hacia las Abuelas de Plaza de Mayo y en contra de la baja de la edad de imputabilidad. Son compromisos que dan muestra –una vez más- que sus conciertos son algo más que un simple evento para escuchar música.

8 – La propuesta cultural del Indio tiene muchos ingredientes que conforman un exquisito manjar, pero no necesariamente es del agrado de todos y todas. La música y letras, pasando por las diversas estéticas, la comunión entre amigos y seres queridos, el encuentro con lo diverso, en algunos casos cercanos a la otredad, son parte de este placer. Quienes crean que la solución es el control y otra forma disciplinaria de la sociedad, no lo esperen en un concierto del Indio, como no existió anteriormente con los Redondos. Y tienen todo el derecho del mundo a querer vivir un recital con otras normas, con otro orden de los cuerpos o ciertas prohibiciones. No renuncio a esa otra forma de organización ni a la propuesta que, pese a todo, que se vive de manera real y busca ser armónica.

Con el paso de los días empezarán a salir a la luz otros relatos del concierto. Aquellos que hablan de las familias y amigos bailando o la gente dándose una mano. También la inédita convivencia pacífica de camisetas de fútbol, que en otros ámbitos son causa de violencia casi inmediata, dan una muestra de la excepcionalidad del evento social del que hablamos. La propuesta de una comunidad no tutelada y de autocontrol, dentro de un marco festivo, es uno de los grandes aportes de la experiencia Redondos + Solari de estos años.

9- Las prohibiciones de la sociedad disciplinaria van a volver a adquirir relevancia y fuerza en estas coyunturas. ¿Es el tiempo de perseverar en estas formas de auto-organización? Es una obviedad que la capacidad de control disminuye en eventos tan masivos. Quizás esta sea una de las claves más importantes de lo que viene sucediendo. Y por eso mismo – seguramente- asistimos a la despedida de uno de los recitales más multitudinarios que el rock argentino haya conocido. Los encuentros sin prohibiciones ni fuerzas policiales que ordenen las formas de actuar, deben ser valorados. Es un enorme esfuerzo colectivo por vivir experiencias extraordinarias. Toda utopía que intenta practicarse en la realidad conlleva desafíos y riesgos y cada uno asume las que les parezca pertinente. El espíritu libertario de estos encuentros ha chocado con otras realidades y los riesgos y los efectos deben asumirse, pero a la vez no podemos renunciar a perseverar en poder tener una fiesta que no precise de policías ni seguridades excluyentes, para ser vivida.

El tiempo seguramente irá poniendo las cosas en su lugar y reubicando escenas de este drama colectivo. Es una injusticia del destino que los conciertos del Indio Solari terminen de esta forma. Pero, lo sabemos bien, vivir solo cuesta vida. Y -vaya paradoja-, el poeta que supo escribir letras de profundo tinte combativo en aquellos años de injusticias, hoy, con otras injusticias, probablemente termine su zaga de encuentros públicos con un predominio de letras de amor. Diversas formas de la violencia parecen asomar en el horizonte en la misma época en que el artista anuncia seguir con sus puños en alto deseando, al final, hacer la revolución con una canción de amor.

RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).