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Relámpagos //// 29.01.2020
Tres de febrero de 1852: La caída de Rosas y la derrota nacional, por Pablo Vázquez

¿Qué implicó la derrota de Rosas a manos de Urquiza? ¿Cuál fue el rol del imperio brasileño?

Por Pablo A. Vázquez *

Tras La Guerra del Paraná, donde las tropas anglofrancesas fueron derrotadas por las armas argentinas, y el inicial acercamiento del Paraguay a negociar con la Confederación Argentina, parecía que Juan Manuel de Rosas iba a logra pacificar definitivamente la región teniendo a un solo enemigo: El Imperio del Brasil.

Pero entonces surgió un adversario interno: el enterriano Justo José de Urquiza.

El camino tomado por éste fue paradojal: ¿La institucionalización futura ante la dictadura rosista o la presión diplomática del Brasil – amén del soborno monetario - fue lo que lo persuadió a enfrentar a Buenos Aires, y derrotar a don Juan Manuel en Caseros?

Ernesto Palacio, en Historia de la Argentina 1515 – 1938, apuntó: “La coalición fue obra de la diplomacia brasileña, que lo usó como instrumento al gobernador de Entre Ríos: segundón inveterado... no pudo resistir al mágico influjo que la toga doctoral ejerce sobre los espíritus sencillos y a la gloria que se le proponía de hacer entrar a la “república” en las vías de la “civilización” (…). El precio de la operación consistía en la renuncia definitiva, por nuestra parte, a derechos inherentes a la soberanía”. (Palacio, 1954, p. 407).

El Imperio del Brasil se aprestó a vencer a Rosas. Para ello reforzó su alianza con Paraguay y el Uruguay de Fructuoso Rivera, intento un cerco diplomático sobre la Confederación Argentina, con anuencia de Gran Bretaña, y se pertrechó para la guerra, al punto de contratar mercenarios de los ducados alemanes de Schleswing - Holstein, mayormente en Hamburgo.

Pronunciamiento del 1° de mayo de 1851 mediante, Urquiza logró sumar a la provincia de Corrientes, neutralizó al federal oriental Oribe y trenzó acuerdos con el Brasil, para luego armar su “Ejército Grande Aliado”.

Fermín Chávez, en tanto, señaló en Historia del país de los argentinos, las faltas de Rosas: “No obstante que la mayoría de las provincias argentinas se pronunciaron abiertamente contra Urquiza y su alianza con el extranjero, el Dictador se mostró indeciso y cometió graves errores... Ya había extrañado su incomprensible medida, de agosto de 1851, cuando ordenó la separación de las fuerzas argentinas al mando de Oribe. Y habiendo aceptado ir a la guerra contra Urquiza y el Brasil, retardó inexplicablemente su acción ofensiva… Rosas sospechó del general Pacheco y con razón. Hoy sabemos que en el campamento de este jefe los oficiales brindaban por el éxito de Urquiza. Entre sus más allegados se contaba el joven Benjamín Victorica…También… cometió el grave error de no aceptar el plan expuesto por Martiniano Chilavert y por Pedro José Díaz (en la Junta de Guerra del 2 de febrero) consistente en hacerse fuerte en la ciudad con la infantería y artillería, moviendo la caballería por los flancos de Urquiza, para hostigarlo” (Chávez, 1972, p. 268).

Y llegó el 3 de febrero de 1852 en Caseros donde, señalado por Hernán Brienza en su libro sobre Urquiza del 2017, se dio el primer ensayo de la Triple Alianza contra Rosas, la que años después depredó el Paraguay.

Derrota y exilio de Rosas mediante, para los brasileños significó la venganza de Ituzaingó y no preocuparse más de la Argentina como competidor en la región.

Urquiza vio tarde, o se resignó, a la hegemonía porteña, ahora en manos de los unitarios liberales, y la influencia de Gran Bretaña.

Caseros y el 3 de febrero, debe ser entendida, siguiendo a Ernesto Palacio y una pléyade de autores revisionistas, como derrota argentina, a pesar que en Entre Ríos aún lo conmemoren junto al “Pronunciamiento”, y que, para buena parte del liberalismo vernáculo, siguiendo la línea “Mayo - Caseros”, planteé como el fin de la “barbarie.

Calles, ciudades y parques en Buenos Aires y en el resto del país mantienen dolorosamente el mito de la “derrota de la tiranía”, sin comprender que la caída de Rosas abrió el camino para, posteriormente, acallar las últimas voces contrarias a la supremacía de Buenos Aires y lograr la unidad a consta de los fusiles porteños.

* Politólogo; Docente en la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas