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Relámpagos //// 29.12.2019
Los dos Papas y el silencio del padre Luis Rafael Velasco, por Aldo Duzdevich

Aldo Duzdevich, autor del libro "Salvados por Francisco", reflexiona sobre la figura Jorge Bergoglio a partir de la película que se estrenó en la plataforma Netflix "Los dos Papas". ¿Quién es el padre Luis Rafael Velasco?

Por Aldo A Duzdevich, autor de Salvados por Francisco y La Lealtad: Los montoneros que se quedaron con Perón

La primer pregunta del lector será: ¿Quien es Velasco, en qué parte de la película aparece? 

Una de las criticas más escuchadas sobre Jorge Bergoglio es la siguiente: “Durante la dictadura no denunció públicamente las desapariciones”, “hizo silencio”, etc. Todo esto dicho sin mayor conocimiento del contexto histórico y de lo que representaba en 1976/77 el provincial de los jesuitas Jorge Bergoglio.

Cualquier periodista o ciudadano informado conoce hoy los nombres de Monseñor Oscar Ojea, Mario Poli, Hector Aguer, Tucho Fernández y alguno más. Ojea es el presidente de la Conferencia Episcopal, que vendría siendo vocero oficial de la Iglesia Católica. Los demás son obispos con cierto renombre público, que cada tanto hacen una declaración sobre algún tema. 

Pero, ¿alguien se preguntó alguna vez sobre el padre Luis Rafael Velasco? ¿Qué dijo Velasco sobre el golpe en Bolivia? ¿O sobre la represión en Chile? ¿O sobre la muerte Nisman ? ¿Y sobre la megaminería? ¿Lo vieron en TN a Velasco? ¿En C5n? ¿AGENCIA PACO URONDO lo entrevistó? ¿No resulta sospechoso tanto silencio de Velasco? Bueno, la verdad que no, porque hasta donde sabemos el padre Velasco pareciera ser un sacerdote sin demasiada exposición pública.

Pues Luis Rafael Velasco es el actual provincial de los Jesuitas, el mismo cargo que tuvo Jorge Bergoglio de 1973 a 1979. Yo no tengo el gusto de conocer al padre Velasco y le pido disculpas por el chiste. Pero le puedo aconsejar que si está pensando llegar a Papa, arranque con los pronunciamientos, porque cuando llegue a Roma deberá afrontar una horda de periodistas y escritores inquisidores que le van a facturar cada palabra o silencio de su vida. 

Es equívoco trasladar sin contextualizar al Papa Francisco, antes el Cardenal Jorge Bergoglio, a los años de la dictadura. Se confunde el rol de un superior de la orden Jesuita, con los niveles jerárquicos de la Iglesia Católica argentina. La Iglesia es gobernada por la Asamblea Episcopal donde participan todos los obispos (hoy son 104) que a su vez tiene una Mesa Ejecutiva. Los superiores de las congregaciones: Jesuitas, Dominicos, Salesianos, etc., no participan de la Asamblea y no tienen ni voz ni voto dentro de las decisiones de la Iglesia. 

Durante la dictadura hubo tres líneas en la Asamblea Episcopal, la pro-militar, los conservadores y los obispos progresistas entre ellos Angelelli y De Nevares. Los documentos que emitían recogían los planteos de los tres grupos, lo que daba por resultado textos con párrafos muy contradictorios entre sí. Pero, la prensa autocensurada, tomaba solo la parte ligth de los documentos y las declaraciones eran siempre las de Monseñor Tortolo y nunca las de Jaime De Nevares. El joven provincial de los jesuitas Jorge Bergoglio era tan desconocido como lo es hoy Luis Rafael Velasco, pero además había elegido otro camino para oponer cierta resistencia a la dictadura.

Los Salvados por Francisco

En mi libro del mismo nombre documenté 25 casos de personas a quienes Bergoglio protegió, escondió y/o ayudó a escapar del país. En muchos casos se expuso personalmente de forma imprudente o temeraria. En el testimonio en video que acompaña esta nota, del militante de izquierda uruguaya Gonzalo Mosca, se relata : “Subí a su auto y me pidió que no mirase donde me llevaba, recorrimos en la noche un camino esquivando controles policiales, entonces yo pense ¿se habrá dado cuenta este curita del riesgo al que se está exponiendo”. 

En otra oportunidad a un joven lo vistió con ropa de sacerdote y le dio su DNI para que cruzara la frontera como Jorge Bergoglio. El tercer piso del Colegio Maximo de San Miguel se convirtió en el refugio seguro de jóvenes que “estaban realizando ejercicios espirituales” . 

Hacer estas cosas en plena dictadura no era un juego. Bergoglio ponía en riesgo su propia vida y la de quienes estaban a su alrededor. Entonces mientras más gente pensara que era un curita “medio derechoso en buena relación con el sector militar”, mejor. Esa fachada, esa máscara, era la mejor protección que podía tener para él y para quienes ayudaba. No era un hombre de izquierda, ni un militante político, pero puesto a decidir actuó como el buen samaritano a riesgo de su propia vida. 

Todos hemos leído hasta el cansancio notas de prensa de izquierda o progresista criticando su rol durante la dictadura. Pero menos conocidas son las que recibió y recibe de parte de la ultraderecha del catolicismo. 

Bergoglio : “Criptojudío, filomarxista, pro tercermundista y propagador de heterodoxias”

Antonio Caponnetto, director de la revista Cabildo (vocera de derecha católica mas recalcitrante) desde hace muchos años, se ocupa de calificar a Bergloglio como “colaborador del marxismo internacional”. O sea, el inverso de las acusaciones que recibe del progresismo.

En abril del 2006, luego del homenaje a los curas palotinos, en la Iglesia de San Patricio, que el Cardenal Bergoglio compartió con el entonces Presidente Nestor Kirchner; Caponnetto editorializó en Cabildo: 
“La mentira oficial, abocada a glorificar a los guerrilleros marxistas (...) ha recibido este Martes Santo de 2006 una nueva bendición del Cardenal Bergoglio. Angelelli, Mujica, las monjas francesas o los palotinos, integrantes todos de la nómina de "mártires" que el Cardenal considera beatificables si no canonizables, eran activos militantes de las bandas comunistas, traidores consumados a Cristo y a la Iglesia. Compañeros de ruta, socios y cómplices de los innúmeros crímenes cometidos por los rojos.” 

Y siguió: “La tenida de San Patricio fue una fiesta de la nueva y ficta historia oficial. La Iglesia deja de ser así "la basura" identificable con "la dictadura", poniéndose del lado de los marxistas, y llorando con ellos los comunes muertos de una guerra subversiva que supieron librar codo a codo”.

Y más adelante: “El miserable de Kirchner bien lo sabe. Por eso asiste a estas funciones de "su" iglesia católica, como asistió ayer a los sacrilegios del sodomita Maccarone, o a la toma de posesión de Romanín o a los despliegues patochescos del padre Pocho Brizuela. La Iglesia Clandestina es ahora, para Kirchner, su nueva madre y maestra. Y ella, como una barca invertida y maldita, lo recibe en su seno, le da la mano y lo acoge con holgura.”

En mayo del 2010, también desde Cabildo, Caponnetto comentaba el libro “El Jesuita” de Rubin y Ambrogetti aparecido en esa fecha. “Son páginas sin desperdicio para medir el fondo del pecado y del temor servil al que ha llegado este desventurado pastor. Su afán de mostrarse colaboracionista del Marxismo alcanza aquí a su punto culminante. Porque esta es la tragedia veraz que no podrán seguir ocultando los artesanos del lavado de cerebro colectivo.” 

“Durante aquellos años, la patria argentina fue blanco de una guerra, declarada, conducida y financiada por el Internacionalismo Marxista, como parte del programa total de la Guerra Revolucionaria. En esa contienda, Bergoglio estuvo del lado de los enemigos de Dios y de la Patria.”(...)

“Emocionada con los altos y muchos servicios que su amigo, el Padre Jorge, prestaba a la causa, Oliveira recuerda que no sólo puso el Colegio Máximo al servicio del ocultamiento de los zurdos, sino la misma Universidad del Salvador, pues “muchos nos fuimos a resguardar allí” (pág. 155). Ella, en efecto, dictaba Derecho Penal con Eugenio Zaffaroni, y “en sus clases hablaba con libertad”, analogando la “ley de ordalía” —que “los alumnos me decían que eso era horroroso”— “con lo que estaba pasando en el país” (pág. 155).

Y como para que no queden dudas de su pensamiento, Caponetto finaliza la nota afirmando que Bergoglio era: “Criptojudío, filomarxista, pro tercermundista y propagador de heterodoxias”

Seguramente a pedido de sus lectores, en noviembre del 2010, Caponneto publicó su libro “La Iglesia Traicionada”. Según el comentario de Cabildo: “Contiene este libro, por un lado, un retrato duro pero veraz del Cardenal Jorge Mario Bergoglio. El autor no vacila en calificarlo como un pastor infiel a la Iglesia Católica. Mas llega a tan categórica conclusión con argumentos fundados y solventes, tomados en su totalidad del mismo itinerario del obispo, de su actuación pública llena de gravísimas heterodoxias, de sus declaraciones y conductas nutridas de errores y duplicidades, y de funestas contemporizaciones con los enemigos de la Fe Verdadera. Son muchos los motivos –y se verán en estas páginas– por los cuales el Cardenal Bergoglio puede y debe ser acusado de constituirse en un antitestimonio activo de la Realeza de Jesucristo".

Hasta 2013, en que Bergloglio fue elegido Papa, las críticas públicas de la derecha clerical estaban reducidas a algunas expresiones minoritarias como las de Caponnetto y la revista Cabildo. 

Pero los cambios iniciados por él en la Iglesia, sus fuertes definiciones en materia de política social, sus acciones y gestos contra sectores del poder económico concentrado, le han sumado rápidamente un coro de críticos y cuestionadores desde los medios masivos de prensa del establishment, dentro y fuera de país.

Bueno, como sucede muchas veces las críticas desde la izquierda le hacen el juego a la derecha.

Usted estimado lector de AGENCIA PACO URONDO puede elegir desde qué lado criticar a nuestro Papa Francisco. Mientras tanto Velasco sigue en un mutismo inexplicable….Padre, espero tenga buen humor jesuita, sino sumo otra mancha mas de las que cierran mi dudoso acceso al cielo.