fbpx Venezuela: "En 2018, la oposición se levantó de la mesa de diálogo porque buscaba forzar esta situación" | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Patria Grande //// 28.01.2019
Venezuela: "En 2018, la oposición se levantó de la mesa de diálogo porque buscaba forzar esta situación"

El periodista argentino Bruno Sgarzini está radicado en Venezuela. Es analista e investigador del portal Misión Verdad. Su visión sobre el conflicto institucional en el país caribeño y el recuerdo de la mesa de negociación que tuvo lugar entre 2015 y 2018. ¿Quién es Juan Guaidó?

Por Enrique de la Calle

APU: ¿Cómo está el escenario político e institucional hoy en Venezuela?

Bruno Sgarzini: En lo que escenario netamente institucional en Venezuela, todos los poderes públicos han desconocido al dirigente opositor Juan Guaidó. Sin embargo, en lo institucional exterior, Estados Unidos aseguró que le dará todos los activos que incauten a este gobierno "interino". Mientras, el Banco de Inglaterra rechazó darle al gobierno de Venezuela las reservas que tiene en ese país. Por su parte, Guaidó busca llevar la confrontación a la calle. Habrá marchas hoy y el sábado. Buscarán escalar en el conflicto callejero, contra las fuerzas de seguridad. 

APU: Muchos sectores de la escena internacional, reclaman una "salida dialogada y pacífica". ¿Ve viable la posibilidad de un diálogo sincero entre oficialismo y oposición?

BS: En conflictos así, es difícil que haya un diálogo. La estrategia de la oposición tiene como objetivo el "cambio de régimen", como lo llama la política norteamericana, que entre otras cosas incluye acciones callejeras. Lo que se busca es el quiebre del régimen atacado, para recién ahí llamar a unas elecciones nuevas que legitime el cambio de gobierno buscado. Acá el peligro es que eso derive en un conflicto interno armado, por la intervención de mercenarios o de un ejército irregular. En tanto y en cuanto ese conflicto no sea derimido políticamnte, en tanto esa estrategia opositora no sea derrotada políticamente, no hay posibilidades de un diálogo. Creo que puede haber un diálogo si el Gobierno de Maduro vence políticamente. 

APU: ¿Qué puede decirnos de la última mesa de diálogo, que se reunió en Dominicana, con la mediación de José Luis Zapatero?

BS: Según Zapatero y todas las versiones periodísticas, el 7 de febrero de 2018 se estaba a punto de firmar un acuerdo que establecía una serie de requisitos. Establecía la restauración de las facultades de la asamblea, llamado a elecciones transparentes con participación de veedores internacionales, definición sobre la situación de presos políticos y reformas económicas. El ex presidente Zapatero dijo que el pre-acuerdo resumía todos los puntos negociados durante tres años (entre 2015 y 2018). Cuando se está a punto de firmar, la delegación de la oposición se levantó de la mesa de negociación. El gobierno mantuvo las condiciones pautadas y llamó a elecciones. Participa un candidato de la oposición y el resto llama a desconocer las elecciones. La Unión Europea y la ONU no quisieron mandar un misión para revisar las elecciones, a pesar del pedido de Venezuela. Claramente había una estrategia para desconocer las elecciones y al gobierno de Nicolás Maduro, y forzar esta situación. En 2017, la oposición convocó a un plebiscito ad-hoc, con su propio consejo electoral, donde entre otras cosas se le preguntó a la gente si estaban de acuerdo con armar un gobierno paralelo. Ahí vemos que esto es algo que viene de lejos, no es nuevo. 

APU: ¿Qué puede decirnos de Guaidó, quién es?

BS: Es un político joven, es un hombre universitario, formado en una institución privada. Tiene el aspecto de la clase media popular venezolana. Ascendió socialmente durante los años del chavismo. Es un dirigente de Voluntad Popular, el mismo partido de Leopoldo López. Es un partido financiado con dinero que se robó la madre de Leopoldo López. Además, Voluntad Popular tiene una formación dada por instituciones norteamericanas. Por el perfil social de Guaidó, se busca que la protesta trascienda a los sectores medios y altos, como pasó en los últimos 20 años, y llegue a los sectores populares. Se busca lograr una presidencia interina, similar a lo que pasó en Brasil con Michel Temer, donde se busca cambiar todo lo que se ha hecho. Sería una figura de transición, el que sin consenso lleve adelante una serie de reformas que tiren por la borda todo lo hecho. Después, sería reemplazo por una figura política de mayor peso.