Patria Grande //// 26.03.2018
Venezuela: “El fin último de nuestra democracia es incrementar la participación popular”

“El pueblo avanza más rápido que la dirigencia y el estamento jurídico”, dice Tania Díaz, vicepresidenta de la ANC.

Por Geraldina Colotti (*), desde Caracas

¿Hacia dónde van la Asamblea Nacional Constituyente y el PSUV, a las puertas de las elecciones del 20 de mayo? De todo esto conversamos con Tania Díaz, segunda vicepresidenta de la ANC, luego de la rueda de prensa encabezada por Diosdado Cabello en el parque Hugo Chávez, en La Rinconada, a mediados de mes.

Estamos a las puertas de una elección trascendente, para Venezuela, para el continente latinoamericano, y también para los pueblos del mundo. ¿Qué hace el PSUV?

Vamos a realizar la elección número cuatro, desde agosto, en menos de un año: la de la ANC, las regionales, las de alcalde y ahora la presidencial, en conjunto con la de los consejos legislativos regionales y la de los concejales municipales. Pero creo que es importante destacar, en los escenarios internacionales, que las elecciones en sí mismas no son el propósito de nuestra democracia. El fin último de nuestra democracia es incrementar la participación popular, en un número cada vez mayor de ciudadanos.

Después del triunfo del presidente (Nicolás) Maduro, porque vamos a triunfar, la fase que viene es, como decía el comandante Chávez, de profundización porque, ante cada arremetida de la contrarrevolución, nosotros profundizamos la revolución, que va en paralelo con un proceso constituyente. Y no porque estemos asediados o estemos en elecciones se va a paralizar el proceso constituyente. Estamos movilizados haciendo asambleas de base, en los 365 municipios del país, cada fin de semana. Son asambleas de base temáticas.

¿Qué balance hace usted del trabajo cumplido en la ANC y qué va a pasar con la Constitución?

Nosotros tenemos una deuda que es la incorporación de las comunas, que ya van a ser tres mil a final de año, y que es importante destacar que se escogen del seno mismo de las comunidades en elecciones que son acompañadas por el Consejo Nacional Electoral, con sus actas y documentos respectivos y esa organización popular tiene que adquirir el debido rango constitucional. Ya tiene una legislación, porque en el tema de la legislación popular lo que hemos visto es que el pueblo avanza más rápido que la dirigencia, que el estamento jurídico... y entonces ya tenemos leyes, la mayoría orgánicas, que norman el funcionamiento del Poder Popular, pero ahora tenemos que darle rango constitucional...

¿Qué sigue ahora?

Entonces, lo que sigue es la profundización de la Revolución, un quiebre en ese sentido, para lograr la inclusión de aquellos ciudadanos que, por una causa u otra, aún están fuera.

Algo que te gustará es que la comisión de la mujer presentó a la ANC una ley de paridad que todavía está en debate y que es una deuda pendiente... esta ley irá a debate público y luego sabremos si entrará en la Constitución.

Ahora vamos a una elección presidencial y teníamos pendiente la elección de los órganos legislativos regionales y municipales, es decir del Poder Constituido...

La elección marca la legitimidad del proceso pero en Venezuela vamos más allá... porque el proceso de la democracia es mucho más profundo que el acto de votar...

Las comunas son el poder que está surgiendo desde la raíz de lo popular, con un proceso de agregación territorial, con identidad cultural, con intereses propios y convivencia en un territorio específico que no necesariamente es el territorio tradicional trazado en los mapas, territorios para desarrollar procesos productivos y autosustentables propios...

El CNE acompaña y le da legitimidad a este proceso que se escenifica barrio adentro. Partiendo de la premisa de que el proceso constituyente sobrepasa los límites de la ANC y se extiende a las asambleas de las bases podemos decir, como balance, que este pueblo es verdaderamente heroico... Con todo lo que le han hecho a Venezuela, en este momento tendríamos que estar sumidos en una guerra entre hermanos, en un caos incalculable e incontrolado, teníamos la paz de la República asediada y esto lo controló la elección de la ANC donde más de ocho millones de personas se pronunciaron a favor de la paz...

Continuando con la toma del poder político, llamamos a elecciones regionales donde participaron once millones de venezolanos y donde la revolución ganó la mayoría de las gobernaciones... Héctor Rodríguez ganó la gobernación de Miranda, baluarte opositor, y el primer estado en secuestros, en delincuencia y el principal foco de la guarimba terrorista... Los municipios que forman parte de la gran Caracas, donde se asesinó gente, se quemó gente viva, se fomentó el odio... pertenecen al estado Miranda. Y hoy en ese estado se construye para la paz en todo sentido y se evidencia cómo han bajado los índices delincuenciales... y eso marca una diferencia muy grande.

A la vez tuvimos que extirpar algunos tumores cancerígenos que tenía la Revolución... Uno estaba en la fiscalía... ahora sabemos, entendemos el porqué de algunas cosas, algunos retrasos, algunas extrañas lentitudes en procesos judiciales y penales... el asesinato de Robert Serra, el diputado más joven del parlamento, y Eliézer Otaiza, fundador de la Misión Robinson.

Ahora sabemos porqué esos crímenes tan horrendos no tenían solución. Simplemente porque teníamos a una persona en la fiscalía que estaba jugando para el bando contrario...

Esto se acabó gracias a la ANC que eligió un nuevo fiscal e inició una reestructuración de la fiscalía.

Luego tuvimos varios casos de corrupción que sabemos, estamos conscientes, que debemos erradicar desde la raíz. Corrupción que también responde a intereses foráneos.

¿Cuáles son los cambios impulsados por la ANC?

Hemos hecho ocho leyes dentro del ámbito económico. Las competencias de la ANC son tres: transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y una nueva Constitución

Tenemos que impulsar la nueva economía pos-rentista, como la llama el presidente Maduro, y nosotros tenemos los recursos, las tierras, la capacidad y la formación humana para lograrlo. Otra cosa importante que hicimos fue crear la Comisión de la Verdad, en contraposición a la Asamblea Nacional opositora que, apenas llegó al poder, lanzó una llamada ley de amnistía, sin pedir siquiera perdón a las víctimas de las guarimbas y de la violencia. Una ley que perdonaba los crímenes y la violencia, los casos de corrupción y hasta el golpe de Estado.

Con la Comisión de la Verdad, las víctimas han tenido la oportunidad de ser escuchadas, de presentar las pruebas, de sentir que no están siendo dejadas a un lado... y eso es importante como proceso de reconciliación. Y aprobamos una ley contra el odio y la violencia.

Una vez que tengamos el texto constitucional, lo someteremos a referendo...

En la calle hay un pueblo consciente pero también molesto porque espera soluciones que no llegan. ¿Se puede perder por esto las elecciones del 20 de mayo, como pasó en la legislativas de 2015?

En 2015 fuimos agarrados un poco por sorpresa, pero en 2017 después de los actos de violencia y asesinatos, la derecha venezolana esta moralmente derrotada. Borges, por ejemplo, no tiene moral ni valentía para presentarse aquí... Ahora surgirá otra derecha. A la Revolución Bolivariana hay que verla en dos caras... por un lado la guerra económica y por otro lado la respuesta popular. Ahora tenemos herramientas que no teníamos en 2015: los CLAP (NdR: Comités Locales de Abastecimiento y Producción), el carnet de la patria, una herramienta de organización popular que permite el subsidio directo sin intermediarios... Nosotros vivimos en las calles, fuimos a Sucre para escuchar al pueblo que quiere participar. Debemos vencer al enemigo para poder cambiar el estado de cosas...

Por más malestar que haya, eso no puede traducirse en una desmoralización, en un desencanto. Y así lo afirmaba Chávez. Es un esfuerzo enorme, detrás de una caja CLAP hay un músculo contundente, el Partido, la Fuerza Armada, las instituciones del Estado. No podrán con nosotros porque el que se mete con Venezuela se seca...

(*) Se agradece la colaboración de Alfredo Viloria. Artículo publicado originalmente en Resumen Latinoamericano.