Patria Grande //// 11.03.2019
¿Por qué nadie se conmueve por Haití?

Más de la mitad de los 10 millones de habitantes sobrevive con menos de 2 dólares diarios. Tiene el Índice de Desarrollo Humano más bajo de la región. Haití vive una crisis humanitaria que parece no conmover a nadie. Por Nadia Mayorquín

Por Nadia Mayorquín

Haití parece un espectro que atraviesa y sobrevuela la historia latinoamericana, sin ocupar un lugar determinado en ella. Marcada a sangre y fuego por la negación sistemática de sus gestas por parte del vecino del Norte y otras potencias colonialistas.

Esta existencia “fantasmal” explica en parte porque “sabemos poco o nada”, tal como lo planteó el escritor Eduardo Galeano.

La República de Haití fue el primer país en independizarse de las colonias francesas y españoles en 1804, tras el triunfo de una larga e inédita revolución de esclavos contra los colonizadores franceses. A pesar de ser un país pionero en muchos sentidos, nunca pudo establecer un Estado plenamente consolidado ni una economía estable. Situada en el Caribe, es uno de los países más pequeños del mundo, con una población de 10.981.229, tiene una alta densidad poblacional de 396 habitantes por Km2.  Su capital es Puerto Príncipe y su moneda Gourde. Cuenta con el menor ingreso per cápita en el mundo y es de los países con mayor riesgo a desastres naturales. Es tan severa la crisis que más de la mitad de los 10 millones de habitantes sobrevive con menos de 2 dólares diarios. Tiene el Índice de Desarrollo Humano más bajo de la región (0,498) y está 168 sobre 189 países en el mundo. Según el Banco Mundial, el 59% de la población es pobre. El litro de nafta ronda entre los 130 gourdes que equivale a 1,57 dólares. En contraste 1 lata de porotos cuesta 580 gourdes que equivale a 7 dólares. El 41% de su población está desempleada. Dos tercios trabajan en empleos informales situación que empeora entre los jóvenes que forman más del 50% de la población.

Según The World Factbook (Agencia Central de Inteligencia “CIA”), el 80% de su población, es decir 8 millones de habitantes, viven bajo el umbral de pobreza y dos tercios de ella es dependiente del sector agrícola y la pesca, organizados tradicionalmente en explotaciones pequeñas de subsistencia, fragilizadas por la carencia y empobrecimiento del suelo disponible y de la ayuda e interés exterior.

Las devastadoras tormentas tropicales que se sucedieron a lo largo de 2008, y el embate del huracán Matthew en octubre de 2016, han afectado las escasas infraestructuras de comunicaciones que, a imagen de los sectores industriales y de servicios, sufren de la carencia de inversiones por la inestabilidad y la violencia.

El sector industrial más importante es el textil, que representa más del 75 % del volumen de exportaciones y el 90 % del Producto Interno Bruto, pero que es fuertemente dependiente de la demanda y ayudas arancelarias exteriores, particularmente la de los Estados Unidos.

¿Qué sucede actualmente en Haití?

Esta vez la causa no es un desastre natural, aunque nada de lo que pasa en Haití puede desvincularse de catástrofes pasadas de las que nunca llega a recuperarse. El disparador es un cóctel muy conocido en la región: una economía en rojo.

Haití está viviendo caóticas semanas de crisis, revueltas y manifestaciones. Lo que comenzó como una protesta de fin de semana para pedir la renuncia del presidente Jovenel Moise se transformó nueve días después en una de las peores revueltas que ha vivido el país caribeño los últimos tiempos.

La precariedad siempre ha sido una constante en Haití, pero empeoró en los últimos meses en un contexto económico deteriorado, añadiéndose una crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina. La población está furiosa, acusan corrupción y desfalco de un programa venezolano, mediante el cual se enviaba petróleo a precios favorables a Haití. Los manifestantes sostenían mantas en las calles de Puerto Príncipe, cuestionando ¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?

Petrocaribe (alianza en materia petrolera entre algunos países del Caribe con Venezuela), es un pacto de seguridad y cooperación energética lanzado hace catorce años por Venezuela, el 29 de junio de 2005, siendo presidente Hugo Chávez. El pacto fue firmado entre 18 países de América Central y del Caribe, al que se sumó Haití en el 2006, durante el gobierno de René Préval, dio lugar a una alianza con Venezuela para acceder a petróleo en condiciones de pago preferenciales. Una parte se pagaba de inmediato y el resto a un plazo de 25 años, a una tasa de interés de 1%, con dos años de periodo de gracia en el caso de Haití. Algunos países pagaron incluso una parte «en especie», la nación haitiana lo hizo con bananas, frijoles y otros productos cuya producción, sin embargo, no alcanza para cubrir la demanda interna. Y parte de ese petróleo se puede vender para financiar proyectos de infraestructuras.

La Comisión Especial de investigación del Senado de Haití ha revelado en un informe la "oscura" gestión de los fondos de Petrocaribe. El diario El Nacional detalla que en un documento se muestra un presunto desfalco y fraude de la alianza petrolera. El propio diario precisa que la investigación, dirigida por el Comité de Ética y Anticorrupción del Senado y el senador Evalière Beauplan, involucra a 14 funcionarios haitianos y a cuatro importantes constructoras con proyectos financiados con unos 3.834 millardos (Palabra derivada del francés) de dólares.

El país está paralizado, su administración pública no funciona. Las escuelas están cerradas. La situación se agravó este año por una devaluación del 50% del gourde, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de combustible.

La mayoría de los comercios y sus principales ciudades permanecen cerradas, algunas embajadas, entre ellas la de EEUU, comenzaron a evacuar a su personal prescindible. En este contexto de revueltas, más de 70 presos se escaparon de uno de los principales penales, que está ubicado en el sur de la capital.

En un informe publicado por el dirigente de la confederación que nuclea a trabajadores públicos y privados de Haití, Jean Bonald Golinsky Fatal señaló: “La miseria no para de crecer. El pueblo haitiano no puede vivir más así. No podemos seguir aplicando las políticas que nos impone el FMI. Debemos pensar en otro plan económico”, concluyó.

¿Por qué nadie se conmueve por Haití?

Sin duda Haití no es Venezuela. No tiene petróleo, gas natural, diamantes, carbón ni oro. Es el país olvidado del continente con una profunda crisis humanitaria. La tragedia y la miseria se han enconado en esta empobrecida nación caribeña, ante la indiferencia de la humanidad. Por eso parece una ironía que EEUU intente abrir un "corredor humanitario" en Venezuela en lugar de mirar el hambre en Haití. El mundo está lleno de pueblos olvidados, los palestinos, los kurdos, los chechenos, los yemeníes. En las selvas del pacífico, en La Guajira mueren día tras día pueblos ancestrales, mujeres, niños y líderes sociales.