fbpx Oscar Laborde, presidente del PARLASUR: “Necesitamos acuerdos de cooperación, más que de libre comercio” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Patria Grande //// 31.01.2020
Oscar Laborde, presidente del PARLASUR: “Necesitamos acuerdos de cooperación, más que de libre comercio”

Para el diplomático argentino, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, publicitado como un logro histórico por el macrismo, fue producto del secretismo y debe ser revisado. Las expectativas en torno a que el gobierno de Alberto Fernández pueda recuperar criterios de soberanía nacional e integración regional. Entrevista.

Por Sergio Ferrari

Es muy difícil que el tratado entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) pueda ser aceptado por los parlamentarios de Argentina e, incluso, de algunos países europeos. En particular, si se tiene en cuenta tanto el resultado final como el proceso de elaboración. La reflexión, contundente, pertenece a Oscar Laborde (fotos), personalidad de primer nivel en la diplomacia sudamericana, desde 2016 diputado argentino en el Parlamento del Mercosur (PARLASUR) y, a partir de enero de 2020, presidente de este legislativo regional.

“Dicho acuerdo fue el resultado de un secretismo total, sospechoso e injustificado”, subraya. “Nosotros, en tanto parlamentarios regionales, no tuvimos información precisa sobre el contenido del documento que se estaba negociando. Los legisladores argentinos, tampoco. Los empresarios y los sindicatos, en su mayoría, fueron descartados de su elaboración”, enfatiza Laborde, exintendente de la populosa ciudad bonaerense de Avellaneda (entre 1999 y el 2003) y director del Instituto de Estudios de América Latina (IDEAL), perteneciente a la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

Los vicios y paradojas de dicho tratado firmado por el expresidente Mauricio Macri a mediados de 2019, son notables. “Muchas veces nosotros, en tanto parlamentarios, tuvimos que recibir de nuestros pares europeos la información sobre los contenidos del documento en elaboración. Ni qué hablar de los sindicalistas argentinos que debieron informarse a través de las centrales gremiales europeas sobre lo que se estaba discutiendo”.

El gobierno anterior “ha definido que el acuerdo es por sí o por no, sin posibilidad de modificaciones”. Y eso no puede ser, enfatiza Laborde, quien anticipa que el mismo va a ser llevado al parlamento argentino donde, casi con seguridad, será rechazado en su forma actual, ya que no se puede aprobar si se tiene en cuenta el defectuoso mecanismo de elaboración. “Hay que reabrirlo, estudiarlo y conocerlo a fondo”, ya que es inconcebible que un documento que compromete de manera tan global las posibilidades futuras del país, no se conozca en detalle”, subraya.

Un “golpe” mediático del gobierno anterior

“Cuando a fines de junio del 2019 Macri -que estaba en ese momento en la reunión del G20 en Japón-, lo anunció, el gobierno necesitaba dar una buena noticia en momentos en que atravesaba una fuerte crisis y que no tenía ninguna buena noticia que anunciar”, explica Laborde. En ese contexto, la “forma en que informaron las autoridades argentinas fue patética, interesadas únicamente en el impacto mediático”.

El actual presidente del PARLASUR recuerda que, entonces, faltaba la traducción en muchas de las lenguas de los países europeos y tampoco se había hecho la del inglés al español, ni se había integrado la revisión por parte de varias instancias técnicas. Además, se publicitó como si el acuerdo estuviera definitivamente cerrado y a punto de aplicarse, aunque faltaba la aprobación tanto de los parlamentos de los países latinoamericanos que integran el MERCOSUR como de sus contrapartes europeas.

“Se lo presentaba como un tratado muy bueno sin hacerse públicos los contenidos. Fue una real vergüenza. Faltaban varios pasos esenciales. El gobierno anterior solo buscaba publicidad, argumentando las supuestas ventajas de un mercado de 500 millones de personas que se abría, pero sin detallar las condiciones, mecanismos y limitaciones”. Constatamos que hoy son varios los países europeos que tienen grandes preguntas y dudas sobre el documento, de igual manera que nosotros, puntualiza.

Su mirada crítica también involucra al acuerdo entre el MERCOSUR y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELE), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Dado a conocer el 23 de agosto de 2019, padece los mismos problemas en cuanto al secretismo de su elaboración. “Así como la falta de una proyección de futuro. No se realizaron simulacros económicos sobre el impacto del convenio a cinco años”, condición esencial en toda negociación seria y responsable, explica Laborde.

Dos concepciones diplomáticas… dos modelos de país

Esos acuerdos constituyen un ejemplo más -sigue reflexionando el diplomático argentino con rango de embajador- “del estilo de absoluta poca seriedad que tuvo la diplomacia argentina durante la gestión anterior”. Y expresa las dos concepciones, los dos modelos diferentes de país, el de Macri y lo que impulsa el actual gobierno, afirma.

Uno, el anterior, con el acento agroexportador, para nada preocupado en negociar realmente con la región y con una visión política e ideológica alineada con los Estados Unidos de Norteamérica. El otro, el actual, interesado en promover e impulsar la producción nacional, con salarios correctos e intensificando el comercio intrarregional. Nuestra concepción percibe a América Latina como un polo que debe negociar en un mundo multipolar. Con Estados Unidos, que es también un centro importante. Con el sudeste asiático, que es otro. Con China, con Rusia, con Europa. Negociando con todos, pero de igual a igual, insiste Laborde.

En la esencia de la nueva lógica internacional sobresale un concepto que el diplomático argentino desarrolla con maestría: más que libre comercio, lo que debemos promover es la cooperación. “Libre comercio significa: te vendo todo y te compro todo. Cooperación implica, expresar, selectivamente, lo que me conviene vender y lo que necesito comprar. Así lo entendemos nosotros. Convenios donde se establezca cómo cooperar con el otro”.
Eso implica, según el presidente del PARLASUR, “un análisis riguroso de área por área y producto por producto… Por eso hablo de un acuerdo virtuoso de cooperación”. En ese sentido es inadmisible que el gobierno anterior, antes de firmarlo, no haya realizado, por ejemplo, un “simulacro de consecuencias comerciales”, que es esencial, que siempre se hace, y que implica analizar si se gana o se pierde, y la evaluación sobre que sector se beneficia o cual arriesga perjudicarse. “Altos funcionarios españoles, por ejemplo, me confiaron que ellos lo hicieron. Todos los países europeos, de hecho, analizaron profundamente esas eventuales consecuencias. Calcular el impacto es elemental”, insiste.

La lógica del gobierno anterior de firmar el tratado con Europa residió en presentarlo como un gran logro, publicitarlo, y regocijarse por haber llegado a un resultado luego de veinte años de negociaciones, como ellos decían. “Para Macri era mejor un mal acuerdo que un no-acuerdo. Habla de su planteo. Nosotros también creemos que es necesario negociar. Tanto con Europa como con los diferentes polos mundiales, pero, conociendo los contenidos, debatiéndolos, permitiendo que cada uno haga sus cálculos y asegurando que se respete a fondo nuestra soberanía y la de los otros”, insiste.

Lógica futura

¿Cuáles serán en el futuro los instrumentos diplomáticos latinoamericanos para intentar promover una visión realmente integradora?, preguntamos como conclusión. Por ahora no podrá ser la Unasur, subraya Laborde, haciendo referencia a la situación compleja que vive este organismo. Tampoco la Organización de los Estados Americanos (OEA) con su secretario general Luis Almagro, que “demostró que solo defiende los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica, en desmedro de los latinoamericanos y caribeños”. En este marco la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que incluye 33 naciones (toda la OEA, menos Estados Unidos y Canadá, pero con Cuba) “tiene la oportunidad histórica de poder potenciar proyectos populares en una región que, en el mundo actual, necesita más que nunca posicionarse en conjunto”.

Integración latinoamericana… a pesar de Bolsonaro

En la segunda semana de febrero se reunirá en Buenos Aires la comisión directiva del PARLASUR, encabezada por su nuevo presidente Oscar Laborde. Prometió su presencia en la reunión el nuevo ministro de Exteriores argentino, Felipe Solá.

A fines de diciembre, Solá se reunió con los diputados de este legislativo regional y reiteró que para el nuevo gobierno ésta es una instancia “preponderante”. Posición que implica un cambio sustancial. Nuevamente, los parlamentarios regionales vuelven a ser valorizados por el gobierno argentino. Durante los cuatro años de la gestión de Mauricio Macri, los legisladores del PARLASUR y el mismo organismo regional fueron prácticamente ignorados. Desoyendo una obligación legal, Macri no incluyó en el proceso comicial del 2019 la elección de los diputados argentinos al PARLASUR. El organismo regional, entonces, ratificó el mandato de los diputados argentinos que habían sido electos el 25 de octubre del 2015.

Laborde, pieza clave en la construcción de las relaciones regionales argentinas, tendrá un gran reto por delante: asegurar el funcionamiento y la dinamización del PARLASUR. Y promover la política de integración que concibe el nuevo gobierno, opuesta radicalmente a la no-integración regional a la que apuesta su par brasilero, Jair Bolsonaro. Como lo analizaba en su columna semanal en Cítrica Radio de la tercera semana de enero, Laborde -fino analista internacional- recuerda la voluntad de Alberto Fernández de fortalecer la relación con México para “no quedar aislado ni encerrado en una polémica suramericana con Brasil”.

En un análisis publicado en El Cohete a la Luna, Laborde reivindicaba la importancia de la CELAC como marco “natural de la asociación continental”. La decisión de mediados de enero del año en curso de Brasil de suspender su participación en la CELAC, creada en el 2010, integrada por 33 naciones y presidida a partir del 2020 por México, “es una forma de boicotear” todo aquello que pueda significar una política continental integradora y soberana, concluía Laborde.

(Fotos: Sergio Ferrari)