Patria Grande //// 12.03.2018
La nueva agenda de la oposición venezolana

El calendario electoral venezolano comenzó su marcha rumbo a las elecciones de mayo. Mientras el oficialismo se prepara para una nueva cita con las urnas, la oposición derechista deja ver nuevos movimientos desestabilizadores.

Por Geraldina Colotti, desde Caracas (*)

ONGs, extrema derecha, ex izquierda “trastornada”, ex ministros en busca de gloria, y los gremios empresariales de Fedecámaras. Ahí está la oposición venezolana, reunida en un caldero que recuerda aglomeraciones de signo ideológico opuesto, el Frente Amplio. Un Frente Amplio para derrotar “la dictadura”, antes durante y después del voto previsto para el 20 de mayo. El 8 de marzo, figuras impresentables, estafadores huidos al exterior o señoras asustadas por la dureza de la lucha de clases, se reunieron en un teatro de Caracas, o han venido manifestando a través de videos enviados desde afuera, para presentar esta última idea de la oposición para hacer frente al fracaso de la precedente coalición MUD, sacudida por urticantes golpistas y planes de venganza.

La única cosa sobre la que llega a un acuerdo la derecha venezolana y su colección de desechos es la falta de fiabilidad. Por más errores que puedan atribuirse al chavismo, nunca podrá igualar el nivel de charlatanería alcanzado por estas cofradías y los individuos que las componen: a partir del llamado “chavismo crítico”, que encuentra normal lograr un “acuerdo mínimo” con los siervos de Donald Trump y no con el partido y el movimiento del que formaron parte y a partir del cual intentan pavonearse.

Después de haber comprometido al gobierno en agotadoras negociaciones en la República Dominicana en busca de un “acuerdo de convivencia”, al primer silbido de Trump, Julio Borges y los suyos han renunciado a firmarlo, sin un mínimo de vergüenza. Y han retomado las giras por el mundo para pedir la invasión militar de Venezuela. ¿Por qué en un país que tiene mecanismos de acción, establecidos en la constitución, más que una normal dialéctica democrática, también encendida, se debe recurrir a las bombas y a consecuentes y grotescos tratados como en un estado de guerra? Una paradoja que no inquieta a la llamada “comunidad internacional”, empeñada en quebrar las reglas sobre la base de la mira del gendarme norteamericano.

Y así, aún cuando no tenga legalmente facultad, el Perú del banquero Pedro Kuczynski quiere impedirle a Maduro el ingreso a la Cumbre de las Américas, que se desarrollará en Lima entre el 13 y 14 de abril. Luego de haber desgastado al máximo las fragilidades estructurales de la economía venezolana confiando en las sanciones decididas por Estados Unidos y Europa, el campo de los poderes fácticos a los que responde la oposición ahora propone su “receta”: dolarizar la economía, privatizar bienes y servicios, regresar –en fin- a la “democracia representativa” de la IV República, en lugar de aquella “participativa y protagonista” guiada por Chávez.

Es el programa de Henri Falcón, ex gobernador del estado de Lara, ex chavista, rostro presentable de la derecha venezolana pero que no recoge el consenso de las facciones trumpistas que invitan al boicot y se lanzan a la aventura del “frente amplio”. Una aventura que pretende reactivar las protestas violentas y nuevos planes desestabilizadores, para restaurar el capitalismo en Venezuela. La agenda prevé no reconocer los resultados electorales del 20 de mayo, cuando se desarrollarán las elecciones presidenciales, legislativas y municipales. Para este lunes 12 ha sido convocada una marcha que terminará en la sede de la ONU, organización a la cual tanto Falcón como el gobierno han pedido enviar observadores para los comicios del 20 de mayo. Para el sábado 17 de marzo, el nuevo cartel llama a una “protesta nacional y mundial” para rechazar la Asamblea Nacional Constituyente, operativa desde el 30 de julio, para pedir “la ayuda internacional”, el reconocimiento del parlamento venezolano (gobernado por las derechas y considerado “en rebeldía”) y para exigir “elecciones libres antes del 10 de enero del 2019”.

Para tratar de satisfacer las esquizofrénicas peticiones de la oposición -antes pedía una Asamblea Nacional Constituyente, luego la rechaza; antes pedía anticipar las elecciones, ahora quiere aplazarlas-, el Consejo Nacional Electoral (CNE) pospuso las elecciones, inicialmente fijadas para el 22 de abril y aceptó algunas peticiones de la derecha. Sin embargo, una vez más, los compromisos han sido incumplidos. Una fuente directa nos contó acerca de las presiones ejercidas por la Embajada de Estados Unidos a Falcón para hacerlo renunciar a la candidatura. El ex gobernador de Lara, que cuenta con el apoyo de importantes sectores vaticanos, pretende en cambio aprovechar la ocasión y promete un número de votos ganador. Lo apoyan tres partidos: Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo (MAS) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei).

Los candidatos que desafían a Maduro son en total cinco: tres propuestos por partidos políticos, uno por iniciativa propia y otro apoyado por un grupo de electores. Se trata de Reinaldo Quijada, que participa por la organización Unidad Política Popular 89 (UPP89); Henri Falcón, apoyado por los partidos mencionados en el párrafo anterior; Francisco Visconti, postulado por el Frente Amplio Nacional Bolivariano; el pastor evangélico Javier Bertucci, respaldado por el grupo de electores “Esperanza por el Cambio” y Alejandro Ratti, que se lanza por iniciativa propia. El 13 y 14 de marzo podrán inscribirse en la página web del CNE, que después deberá formalizar las candidaturas primero en la Junta Municipal Electoral y luego ante de la Junta Estatal.

 

(*) La periodista italiana Geraldina Colotti ha cubierto la actualidad venezolana y de la Patria Grande para medios de su país y del mundo, incluyendo a esta AGENCIA. Recientemente publicó el libro Dopo Chávez. Come nascono le bandiere (“Después de Chávez. Cómo nacen las banderas”) La traducción del italiano estuvo a cargo de Gabriela Pereira y Alfredo Viloria Pérez