Patria Grande //// 12.02.2018
Carnaval de Río: el golpe y la reforma laboral fueron los protagonistas

En la apertura de desfiles del carnaval de Río de Janeiro, la reforma laboral, el golpe y la manipulación mediática fueron los protagonistas. El silencio de Globo durante la transmisión.

Por Santiago Gómez
Desde Florianópolis

En el día de ayer comenzaron los tradicionales desfiles de las escuelas de samba en Río de Janeiro. La escola Paraiso do Tuiuti fue la protagonista de la noche, que eligió como tema la explotación laboral, creando el samba "Meu Deus, meu Deus, esta extinta a escravidão?" (Mi Dios, mi Dios ¿Está extinta la esclavitud?). Al cumplirse 130 años del fin de la esclavitud, la escola hizo un recorrido por los distintos tipos de explotación vividas desde entonces, comenzando con hombres encadenados y finalizando con personas con la remera de la selección brasilera caceroleando, atados a una mano que los movía como títeres. Los comentaristas de O Globo quedaron en silencio, sin hacer comentarios.

Fueron 3.100 personas las que compusieron el desfile de Paraiso do Tuitui, que conformaron 29 alas, que es como están divididas las escolas. Cada ala está identificada con una fantasía diferente. La de ayer abrió con hombres negros con cadenas en las piernas y en el cuello, y sus bocas tapadas por un instrumento de tortura, siendo castigados por un capataz también negro. A continuación, le siguieron alas que hacían referencia a diferentes tipos de regímenes esclavistas alrededor del mundo, pasando por Grecia, Roma, Egipto, para llegar hasta la explotación contemporanea, el trabajo informal, la sanción de leyes laborales y por último la manipulación mediática que permitió la reciente reforma laboral aprobada.

El desfile de Paraiso do Tuiuti es la noticia del día en Brasil, así como la falta de palabras de los comentadores de O Globo durante la transmisión. Sin problemas hicieron referencia a cada una de las alas, cuando pasó la que representó la esclavitud rural, afirmaron que la misma todavía se mantiene. Le siguió el ala de trabajadores informales, hasta ahí tenían palabras, decían que eran muchas las personas que así se ganaban la vida, pero la lengua se les empezó a trabar cuando aparecieron "Los guerreros de la CLT" (Consolidación de las Leyes del Trabajo), como se identifica a los derechos laborales reconocidos durante el gobierno de Getúlio Vargas y destruidos tras la destitución de Dilma Rousseff.

Los miembros del ala iban disfrazados con la libreta laboral, la cual debe ser firmada por el empleador señalando inicio, tarea asignada y salario a recibir. Uno de los comentadores de O Globo dijo "yo tengo una de esas guardada, hasta hoy no tiene ninguna firma". Tras unos segundos de espeso silencio agregó "músico la vida entera". Pero el silencio se prolongó porque tras el ala que hacía referencia a los defensores de los derechos laborales le seguía la de los "Manifestoches", compuestos por personas que tenían un pato de hule a la cintura, la remera de la selección brasilera, golpeaban una cacerola y sobre sus cabezas una mano gigante que salía de un traje con camisa los movía como títeres.

Cabe recordar que el pato de hule es el símbolo de los golpistas en Brasil, el cual era colocado en la puerta de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP) durante las manifestaciones por la destitución de la ex Presidenta Dilma Rousseff, manifestaciones a las cuales las personas iban con banderas de Brasil y remeras de la selección, a golpear cacerolas. Cerraba el desfile un carro en el que a los costados iban Manifestoches siendo manipulados por la mano que representaba a los medios de comunicación, y otras personas danzaban vestidas con ropa de trabajo con libreta laboral en mano.

En ese último carro, además de los manipulados, los perjudicados que iban abajo, en la cima del mismo iban hombres de trabaje y arriba de todo un hombre con cara de Drácula y la banda presidencial, en clara referencia a Michel Temer, parado sobre una inmensa bolsa de dinero. Para ese momento los comentaristas de O Globo ya no tenían palabra alguna, se limitaron a leer el nombre del carro que apareció en la pantalla, "Neo-tumbeiros", y el director de cámaras pasó a transmitir imágenes de las tribunas.