fbpx Sobre el procesamiento de los militantes del Partido Obrero, por Horacio Bustingorry
//// 12.01.2011
Sobre el procesamiento de los militantes del Partido Obrero, por Horacio Bustingorry

La Plata, Buenos Aires (Agencia Paco Urondo) El procesamiento de los militantes del Partido Obrero dictado por el juez federal de Quilmes Luis Armella no ha sido objeto de reflexión al interior del kirchnerismo. Bajo la figura de intimidación al Ministerio de Trabajo y a la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE) fueron procesados Omar Merino, Jorge Hospital, Eduardo Belliboni y Miguel Morales. En las últimas semanas lo que si se ha desarrollado es un fuerte debate con el partido de Jorge Altamira acerca de su posición frente al gobierno nacional y “la funcionalidad a la derecha” de sus acciones.

Es de sobra conocido que la dirección del Partido Obrero profesa un maximalismo extremo que lo lleva al ridículo de desconocer todas las conquistas obtenidas por el campo popular durante los años kirchneristas. Además han tenido un comportamiento sinuoso en diversas coyunturas como cuando participaron en la marcha convocada por empresario textil Juan Carlos Blumberg el 21 de abril de 2004 en reclamo de mayor seguridad o cuando Altamira hizo una penosa defensa de los atildados “vecinos” de Palermo, Barrio Norte y Recoleta que reclamaban contra el aumento a las retenciones a la soja. Quien dude de esta última afirmación puede revisar las imágenes del programa de televisión “Tormenta de Ideas” del día 26 de marzo de 2008 donde el máximo dirigente del Partido Obrero caracterizó la marcha reaccionaria de los caceroleros como una movilización popular.
 
Ahora bien, más allá de todos esos lastres es necesario diferenciar esos rasgos superestructurales del partido del accionar de las bases en los lugares de trabajo. Por la propia orientación de la organización, cuando sus militantes desarrollan reclamos en el ámbito laboral expresan demandas reales que no pueden desconocerse. Más allá del sectarismo con el que muchas veces actúan, la participación en la lucha cotidiana entre el Capital y el Trabajo los ubica en esas circunstancias dentro del campo popular.
 
Los reclamos desarrollados por los militantes del Partido Obrero pueden ayudar a avanzar contra una de las asignaturas pendientes del gobierno, la precarización laboral en sus distintas modalidades. Es necesario tener presente que el espectacular crecimiento del empleo logrado durante los gobiernos de Néstor y Cristina no fue acompañado con la misma intensidad de un mejoramiento en las condiciones laborales. En ese sentido, el accionar que muchas veces llevan a cabo los trabajadores del PO puede contribuir a que se avance en el objetivo de acabar con esos resabios de neoliberalismo todavía vigentes.
 
El corte de vías que los militantes del PO tenían programado para el 20 de octubre del año pasado día en que fue asesinado Mariano Ferreyra es un ejemplo de lo argumentado. El reclamo por el pase a planta de los tercerizados y la lucha por poner fin a las empresas tercerizadoras contienen dos puntos interesantes para destacar. El primero es que el planteo de los compañeros tercerizados tiene como objetivo pasar a formar parte del convenio ferroviario. El mismo ofrece condiciones de trabajo dignas, mérito no del actual secretario general de la Unión Ferroviaria, el sindicalista-empresario José Pedraza, sino de la propia herencia y fortaleza histórica del sindicalismo argentino que ha logrado construir al movimiento obrero organizado más fuerte y con mayores conquistas de toda América Latina.
 
La segunda cuestión a tener en cuenta es que los reclamos que aquél día encabezó el Partido Obrero pueden ayudar a consolidar paradójicamente al modelo kirchnerista más que el propio norte estratégico de la agrupación trotskista. Por más que el PO encare la lucha desde una perspectiva anticapitalista lo único factible de lograrse será la profundización del actual proyecto, que en el caso que nos ocupa significa la creación de empleo de calidad en reemplazo del trabajo precario. El PO lo más que puede hacer en sus reclamos es poner en discusión problemas que sólo podrá llevar a buen puerto el gobierno de Cristina. Las luchas que no son dirigidas por el kirchnerismo, sólo el kirchnerismo puede darles un cauce positivo.
 
La muerte de Mariano Ferreyra incentivó a que el Ministerio de Trabajo tome cartas en el asunto. Eso habla mal y bien del organismo. Mal por las dilaciones para encarar un tema que viene de larga data en el ámbito ferroviario. Y bien porque confirma una vez más que este gobierno tiene el oído puesto en los reclamos populares para resolverlos de la mejor manera cuando estos se manifiestan. El pase a efectivos que comenzó a hacer el Ministerio de Trabajo el 3 de enero y -que beneficiará a unos mil trabajadores ferroviarios- es una muestra de ello.
 
Llegado a este punto de la nota y volviendo al principio es necesario reflexionar sobre los procesamientos dictados por la Justicia. Lo primero a tener en cuenta es que el trágico desencale del 20 octubre facilitó que la problemática de los tercerizados sea puesta en el tapete. Es necesario destacar que el día del asesinato de Mariano Ferreyra estaba planteado un corte de vías que desde el plano jurídico podría considerárselo ilegal.
 
Posteriormente, la medida que tomó el Partido Obrero el 23 de diciembre fue cuanto menos torpe y su representatividad dentro de los propios tercerizados, escasa. Aun así el avance de la causa judicial en contra de los militantes del PO contiene elementos problemáticos. En algún punto es una manera de poner coto a la protesta y sin las manifestaciones previas el tema no hubiera cobrado relevancia y el Ministerio de Trabajo no hubiera avanzado tan rápidamente en la política de incorporación de los tercerizados.
 
La patronal tiene a su disposición gran cantidad de instrumentos jurídicos para entorpecer los justos reclamos de los trabajadores. Y el Poder Judicial que -no lo olvidemos- representa lo más atrasado, conservador y reaccionario de Argentina posee un enfoque más cercano al neoliberalismo que al modelo kirchnerista. Por eso, más allá de lo antipático de la medida tomada por el Partido Obrero a fines de diciembre, los procesamientos dictados por la Justicia no constituyen un buen síntoma. (Agencia Paco Urondo)