fbpx Macri: El fascismo en el escenario político argentino, Por David Iud
Oposición //// 13.12.2010
Macri: El fascismo en el escenario político argentino, Por David Iud

 
Capital Federal (Agencia Paco Urondo)
 

 
Lilita Carrió no es fascista: es tonta.
Santiago Kovadloff y marcos Aguinis, enemigos viscerales de todo lo que siquiera muestre un signo remoto de aprobación al gobierno, no son fascistas, y no son tontos: están enceguecidos.
El error en que se cae cuando uno tiene al fascismo delante de la vista y se niega a verlo, o peor aún, el error que pagan ciertos liberales que pactan con el fascismo por temor a la “marea roja”, es un error que se paga muy, pero muy caro.
Macri y De Narvaez son el fascismo. Antes lo declamaban. Ahora, ponen en práctica su faceta sangrienta, arman grupos de choque para “operar” sobre la sociedad. Duhalde está detrás de ellos. Se reconoce la “marca en el orillo” de la “tela” que tenemos delante. Y HAY MUCHA, PERO MUCHA TELA PARA CORTAR!!!
Muchos judíos votaron a Macri. Kovadloff y Aguinis, que destilan odio contra el gobierno toda vez que pueden y en la máxima cantidad que pueden, veneno de lo más concentrado posible, son judíos. Al callar frente al Macrismo, no miden las consecuencias de lo que hacen.
Enormemente más grave es el caso de Sergio Bergman, el rabino. Grave por partida doble: porque está investido de autoridad religiosa frente a su comunidad, y porque, a diferencia de Aguinis y Kovadloff, no calla: se manifiesta entusiastamente en apoyo del fascista Macri y emprende operaciones políticas en conjunto con él.
Muchas veces se ha hablado de la colaboración de banqueros judíos en el ascenso al poder de Hitler, para frenar al comunismo. Acá va un dato preciso: el 30 de Enero de 1933 Adolf Hitler asumió como Primer Ministro  alemán. El 17 de Marzo de ese año, a propuesta del Presidente del Banco Central, nombró el nuevo Directorio de la entidad, que lo acompañaría en su gestión. Entre los ocho miembros, tres de ellos, de apellidos Mendelsohn, Wasserman y Warburg, eran judíos, banqueros conocidos.
Doy la fuente: lo que aquí transcribo figura en la obra “Los Judíos, el mundo y el dinero” de Jacques Attali. Fondo de Cultura Económica, 1º Ed. En Español, Buenos Aires, 2005. Pg. 429.
Es curiosa la historia de Max Warburg. Escribió en 1933, ante el inocultable antisemitismo del gobierno que él mismo integraba que sabía “de fuentes seguras que los dirigentes nazis no toman en serio lo que escriben en sus propios diarios”. Al año siguiente, 1934, en Julio, el mismo Warburg, un poco inquieto porque el que no se creía lo que había escrito empezaba a ser  él mismo, consultó a su jefe, el Presidente del Banco Central Alemán, Hjalmar Schajt, lo tranquilizó confiándole que le propio Hitler le había confirmado que “los judíos conservarán su derecho a vivir libremente en Alemania…”. Sabemos cómo terminó Schajt (juzgado en Nüremberg) pero no  como terminó Warburg…
Ojalá los numerosos ciudadanos judíos que se sintieron atraídos por Lilita, la utilización del nombre de Hannah Arendt que ha hecho, su visita al muro de los lamentos, etc., etc., no tengan que lamentar después haberse dejado llevar por esta pitonisa que ve el fascismo donde no existe, y en cambio está ciega ante el fascismo que tiene delante…
Por el bien de todos, que a Kovadloff, Aguinis y Bergmann… NO LES PASE LO MISMO QUE A MENDELSOHN, WASSERMAN Y WARBURG.
(Agencia Paco Urondo)