28agosto2015

Encubrimiento de AMIA: ¿Qué papel desempeñó Menem?

Encubrimiento de AMIA: ¿Qué papel desempeñó Menem?

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Editoriales APU

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Por Nahuel Placanica

APU: ¿Cómo se ha recuperado la figura de Rosas a lo largo de la historia?

José Luís Muñoz Azpiri (h): Se ha recuperado la figura de Juan Manuel de Rosas porque hace unos años hemos vuelto a recuperar nuestra propia historia. Y vemos que los problemas con los cuales se tuvo que enfrentar en determinado momento la Confederación Argentina (de la cual Rosas era el representante en el exterior y llevaba los asuntos diplomáticos, pero fundamentalmente era el gobernador de la Provincia de Buenos Aires); el problema era estar al borde de una degradación nacional. Por lo que jamás admitió la independencia del Paraguay ni el Uruguay, y Argentina estaba a punto de partirse en cuatro pedazos por una agresión externa.

Hay que tener en cuenta que desde 1831 -el ataque de la fragata Lisis a las Islas Malvinas, que es el despojo por Inglaterra hasta la caída de Rosas-, prácticamente la Argentina no conoció un solo día de paz, tanto en guerras internas como externas. Fundamentalmente estamos volviendo a recuperar nuestra soberanía peo también nuestra soberanía económica en este momento cuando estamos viendo lo que significa rescatar nuevamente la industria del trabajo. Eso es lo que también intentó la Confederación Argentina a través de Rosas con lo que fue la Ley de Aduanas.

Esto se concatena con toda una lucha, estamos viendo ahora justamente lo que significa la agresión cultural de los medios corporativos, tanto internos como externos. Esto lo sufrió también la Confederación a través de una prensa pro imperialista que estaba en la llamada Nueva Troya que era Montevideo. A la cual también responde la Confederación con un periódico escrito en tres idiomas que se llamaba “El gran americano”, llevado adelante por un intelectual brillante y últimamente olvidado que fue Pedro D’Angelis. Lamentablemente los mismos problemas que sufrió la Confederación Argentina, que un gran historiador llamado Fermín Chávez lo llama un proyecto olvidado –yo creo que fue un proyecto abortado porque fueron años en que Argentina gozó verdaderamente de una soberanía y un gobierno propio de la misma manera que del ´45 al ´55-, en este momento estamos en la misma lucha.

APU: En toda esta recuperación de la figura de Rosas ¿Qué rol jugó el Instituto?

JLMA: El Instituto Juan Manuel de Rosas fue creado en la década del ‘30, tiene prácticamente como 80 años. Surgió por la iniciativa de un grupo de intelectuales de diversos orígenes. Algunos venían del nacionalismo, otros de un nacionalismo católico como el gran novelista Manuel Gálvez pero también había gente como Scalabrini Ortiz o como Jauretche, que posteriormente crearon Fuerza de Orientación Radical Joven Argentina. Ese es el Instituto, pero fundamentalmente el revisionismo comienza con la figura Adolfo Saldías. En este momento, las grandes academias hablan peyorativamente del revisionismo como un invento flor de ceibo, un invento argentino y no es así.

Todo país tiene su historia revisionista, todo país ha tenido una historia oficial y ha tenido una historia oculta y eso se ve actualmente en el revisionismo que está haciendo la República Francesa con respecto a su colaboración a la Segunda Guerra Mundial. El revisionismo que está haciendo la escuela Histórica Italiana con respecto a la época de la monarquía de los Saboya y el que hacen los propios ingleses con respecto al período Tudor. Acá se impuso una política de la historia que la impone Mitre. Es un proyecto de país para el cual necesitan hacer una mitología, necesitan construir un relato propio que se impone.

Ese revisionismo a través del instrumental que fue el Instituto que comienza en el ´30, una publicación constante de desmitificación de todo este parnaso que nos habían construido y que todavía continúa. Nosotros hemos sacado, después de varios años, un número de la revista con publicaciones bastante originales y que son prácticamente 500 páginas. Porque vamos a tener que hacer un revisionismo, más adelante, respecto de algo que sucedió hace 30 años: la recuperación de nuestras Islas Malvinas. Si me permitís pasar el aviso, tenemos nuestra sede en Montevideo 641, contamos con una biblioteca que integra la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares Adolfo Saldías y tenemos actividades que son públicas.

APU: Hacías mención a Malvinas. Esta semana estuve leyendo algunas exposiciones de John William Cooke en el Parlamento y me llamó la atención una de ellas en la que hacía una fuerte defensa de Juan Manuel de Rosas en cuanto a su rol respecto a las Islas. Porque se lo acusaba de haber sido entreguista y Cooke hace una defensa interesante.

JLMA: Eso es una falacia que se inventó, que Rosas quería venderles las Malvinas a los ingleses. Nosotros le hicimos un homenaje a Cooke el año pasado porque él fue vicepresidente del Instituto Juan Manuel de Rosas durante la presidencia de José María Rosa. Algo bastante olvidado por los “nacionalistas” es que Cooke fue uno de los creadores de la Comisión de Repatriación de los restos de Rosas. Este supuesto trueque del que se habla plantea que Rosas les decía a los ingleses: “Yo les doy las Malvinas pero ustedes me perdonan la deuda de la Baring Brothers”, el empréstito que tomó Rivadavia y que se terminó de pagar a principios del siglo pasado. Hay varias interpretaciones pero hubiera sido un disparate porque, si Inglaterra hubiera aceptado, implícitamente hubiera estado aceptando que había soberanía argentina sobre las Islas.

Ese es el argumento que desarrolló John W. Cooke. Él tuvo una trayectoria bastante especial, venía del radicalismo, después tuvo un período muy fuerte en el nacionalismo revisionista y en el peronismo y terminó en posiciones socialistas. El homenaje nos trajo bastantes críticas de nacionalistas ultramontanos pero la de Cooke es una figura sumamente interesante, me alegro que hayas recordado esto porque dicha defensa salió publicada en la revista del Instituto. Casualmente, en nuestro edificio funciona también la Comisión Nacional de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur que ahora está organizando los homenajes por el 2 de abril, porque el año pasado se cumplieron los 30 años de la guerra y este año se cumplen los 180 años del despojo, el conflicto permanente que tenemos y que más adelante evolucionará en otro conflicto con respecto a la Antártida.

APU: ¿Cuál sería, en tu consideración, la herencia que deja Juan Manuel de Rosas?

JLMA: Fundamentalmente la afirmación cultural en todo. Una identidad nacional que estaba por el criollismo, que trata de ser unida por lo que significan los ideales de Caseros, el europeísmo, el cipayismo y posteriormente es rescatada por José Hernández. Una verdadera conciencia de Nación, porque la Confederación tenía en ese momento proyectos en las provincias que eran prácticamente autónomos, no nos olvidemos que hubo caudillos que después se enfrentan a Mitre pero que, en su momento, tuvieron conflictos también con Rosas. Eran 14 “ranchos” los que declararon la Independencia y estábamos bastante aislados y en permanente conflicto entre si. Caseros no puede destruir la conciencia de ser un país que iba desde La Quiaca hasta Bahía Blanca          -no se había avanzado sobre los territorios patagónicos-, pero había ya armada una conciencia de Nación y eso es lo fundamental que rescatamos. Porque el golpe contra Rosas fue una avanzada completamente antinacional financiada por Gran Bretaña y propulsada por los intereses brasileños.

Obviamente que cuando hablo de Brasil me refiero a un Brasil esclavista e imperial, no el Brasil de este momento, republicano, nuestro principal aliado comprometido en una lucha de Patria Grande. Ésa es otra cosa que deja Rosas, el concepto de Patria Grande, es decir, al no aceptar la independencia de Paraguay y de la Banda Oriental, no es que estaba tratando de sojuzgar sus derechos autonómicos sino no hacerle el juego de la balcanización, la fragmentación del continente, a Gran Bretaña. Eso es lo más importante, la unión nacional en vistas de una posición continental de Patria Grande que, al fin de cuentas, era el sueño de los Libertadores que en ningún momento se llamaron venezolanos ni argentinos sino, siempre, americanos. Cooke y Rosa le decían “El gran americano” y así lo plantea San Martín cuando le lega el sable en su testamento, por su firme defensa de la soberanía, no en la batalla de Obligado, en la “Guerra del Paraná”, guerra que se ganó porque la confederación británico-francesa aceptó todas las cláusulas que impuso la Confederación Argentina.

APU: Ahora recuerdo que esta discusión aparecía en el debate parlamentario entre Cooke y los diputados de la posición contraria quienes, como en una especie de “chicana” histórica decían que no era alguien a quien reivindicar como nacionalista ya que sus últimos días los pasó en Gran Bretaña. ¿Por qué termina los últimos años de su vida allá?

JLMA: Él termina sus días en Gran Bretaña e incluso San Martín vivía en el 3º piso del edificio de un médico que lo admiraba, en la ciudad portuaria de Boulogne Sur Mer porque estaba a punto de embarcarse para Londres, ya que en ese momento, Europa vivía enormes turbulencias. Venía de la revolución de 1830, la de 1845 contra Luis Felipe, que es justamente la época de la Guerra del Paraná pero posteriormente viene el levantamiento de la Comuna, las llamadas 1ª y 2ª Internacionales y Europa vivía absolutamente convulsionada. En ese momento, el único país que mantenía un cierto orden, aunque más no fuera por su criterio insular, era Gran Bretaña. Acusar de imperialistas a Rosas o a San Martín por irse a vivir a Gran Bretaña es lo mismo que acusar de agentes de la CIA a montones de latinoamericanos que se exiliaron dentro de EE.UU., eso no tiene sentido.

Lo que sí es peligroso es que acá hay, no solamente una calle sino también una localidad que se llaman Florencio Varela, un hombre que viajó a Londres para decir: “Si me ayudan a voltear al tirano les entregamos la mesopotamia” e inclusive, hubo argentinos que estaban embarcados en la flota que vino a bombardear las barrancas de Obligado. Había varios motivos (para el exilio en ese destino), lo que sucede es que en ese momento, Europa vivía convulsionada no sólo por las revoluciones sino que era el comienzo de los grandes movimientos sociales, prácticamente el surgimiento del proletariado en Europa occidental.

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