Opinión //// 04.07.2018
Urbanizar barrios informales: Davos está en Puente de la Noria

Se debate en el Congreso el proyecto de ley de "Régimen de Integración Urbana", propuesto por los movimientos sociales. El especialista Inti Alpert analiza las posibilidades que abre esa norma. 

Por Inti Alpert

Como decían los abuelos... Un tiro para el lado de la justicia.

Mientras la economía formal fuga guita, 810 mil familias invirtieron no menos de u$s 10 mil cada una, en una epopeya social única en el mundo. Los barrios informales argentinos. Únicos porque en general son poblaciones migrantes o inmigrantes, en donde pueden discutir por fútbol, pero jamás por origen o religión.

Hoy, el Congreso Nacional aprobará con un mayoritario consenso, la Ley que instala el Régimen de Integración Urbana. 200 años después que debería haberse hecho. Progres, liberales, republicanos, conservadores, peronistas, radicales, socialistas, y representantes de diferentes colores, le darán a casi Un Millón de Familias, la oportunidad de Formalizar las inversiones que ya hicieron en la economía y el territorio "real".

Los diarios no lo tienen en la tapa, los bancos no ven el negocio que implica, el presidente se pierde la oportunidad de ir a que lo feliciten por algo, tal vez, más democrático que algunas de las mejores iniciativas que se tomaron desde el 83.

Será luego de esto, y del paso por el Senado, que se debería instrumentar lo necesario para encender esas 4.200 fábricas. Que tienen la extraña característica, de inventar al mismo tiempo el producto y el consumidor.

Como dijimos durante varios años... "Davos, está en Puente de la Noria".

Este fue el primer país del mundo, construido para ser habitado "por todas las personas de buena voluntad"... Y recién hoy, asume que los habitantes implican un lugar.

Sigamos peleando por el fútbol y trabajando seriamente en esto, que puede ser, aunque parezca mentira, la locomotora que nos saque de la crisis. Ya que lo que puede resolver el déficit fiscal realmente, es aumentar la riqueza estructural y el trabajo real.