Opinión //// 16.05.2018
Reflexiones sobre la crisis cambiaria y el regreso al Fondo

El autor analiza la suba del dólar y la vuelta al FMI apoyado en el análisis minucioso de dos maestros: Norberto Galasso y Mario Rapoport. 

Por Fernando Latrille

El presidente Macri y su ministro de hacienda Dujovne creen hablarles a los Inocencios Esquilmaos que todavía esperan los brotes verdes y la luz al final del túnel. En aquel libro “Del televisor a la cacerola…y de la cacerola al televisor”, Norberto Galasso aparece conversando con su amigo ficcional Inocencio Esquilmao, sujeto que forma parte de ese “medio pelo” del que hablaba Jauretche. Aquel electorado que se sintió entusiasmado con Cambiemos ante la promesa de poder comprar los dólares sin restricción alguna difícilmente se encuentre hoy complacido con el gobierno que votó y que cumplió su deseo liberando dólares para la compra aunque no es libre de hacerlo cuando perdió su trabajo o ya no tiene forma de ahorrar en dólares por los tarifazos y la inflación que licuan su magro salario. El volver al Fondo Monetario Internacional tampoco parece ser una inyección de confianza o de brindar tranquilidad a los argentinos porque sus resultados fueron espantosos para la sociedad y existe memoria reciente de que sus recetas han sido perjudiciales para el crecimiento y nuestra soberanía.

 “En el escenario internacional en el que estamos ahora lo que predomina es el proteccionismo que fue inaugurado por Trump cuando llegó a la presidencia. De modo que no estamos viviendo el pleno auge del libre comercio, estamos viviendo algo muy diferente, más parecido a la crisis que se produjo en 1930, que ese fue el resultado a la vez de la crisis de 2008”, expresó Mario Rapoport  en diálogo con AGENCIA PACO URONDO. Además, aseguró que la política de Cambiemos abre “las puertas del país ampliamente mientras todo el mundo se cierra, mínimamente es una especie de locura o de no entender qué está pasando en el mundo”.

Para el investigador de la historia económica, política y social de la Argentina “el gobierno pensaba que con las divisas que tenía de la ayuda externa íbamos a poder resolver el problema económico, pero eso no ha sido nunca así en la Argentina y no lo será tampoco”. Rapoport es categórico al señalar que “un país exclusivamente agroexportador no tiene lugar en el mundo, salvo en el mundo más subdesarrollado como un país como Ghana donde el ochenta por ciento de sus exportaciones son de materias primas pero tiene a su población en la pobreza”.

“En estos momentos se juegan otras cartas a nivel internacional, hay otros lugares mucho más atractivos que venir  a la Argentina. Por lo tanto esto indica un desconocimiento de lo que ocurre en el mundo y me parece que esa es la falla principal”, analizó  y ante la pregunta de qué otros caminos pudieron seguirse antes de recurrir al FMI, el profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires expresó: “Si obliga realmente a aquellos que se beneficiaron incluso antes y llevaron su dinero al exterior a retornarlo al país; si anula cláusulas como las que permite que los exportadores no liquiden divisas y atesorarlas; si establece controles de capitales que impidan la fuga, hay una cantidad de medidas que pueden contribuir a tener mejor financiamiento”, y a su vez indicó hacía dónde debería dirigirse ese financiamiento: “justamente a los sectores de menos competitividad, a la pequeña y mediana industria, a sectores de ciencia y tecnología para tener desarrollo tecnológico que nos permita por una lado abastecer el mercado interno y por otro lado también ser competitivos en otros rubros de nuestras exportaciones”.

Llegar a esta situación tiene que ver con esta clase de dirigentes que no busca soluciones a los problemas porque fueron ellos los causantes. Como lo refleja Rapoport al expresar que “hay cerca de un producto bruto interno argentino en el exterior similar al producto bruto que tenemos nosotros, algunos han hecho el cálculo al respecto, de modo que si ese producto bruto adicional volviera al país esto estaría resuelto, no es tan difícil resolverlo”. La tranquilidad que anuncia el gobierno no es tal porque como explica, la corrida del dólar “puede llegar a frenarse momentáneamente, pero éste es un mecanismo perverso, mecanismo que va a continuar porque ahora la deuda se va a incrementar y la prioridad siempre es el pago de la deuda no el aumento de salarios, jubilaciones y otros ingresos de la población. Por lo tanto esto va a seguir, y era lo que expresábamos muchos que era en lo que iban a terminar estas políticas, en otro 2001, ojalá  no sea tan brutal”. 

Asimismo, Rapoport comparó el discurso de Macri con el de De la Rúa y el famoso blindaje. “Después del blindaje se le pidió nuevamente al Fondo Monetario y se negó”,  recordando que eso generó la crisis del 2001. También apelando a su conocimiento de la historia por analizarla e investigarla señala que “en un sentido inverso sucedió en 1976, cuando se produjo una crisis grave del dólar, del petróleo, y el gobierno peronista pidió una ayuda al Fondo Monetario Internacional y  la negó. Esa negación dio fuerzas para hacer el golpe militar que dio lugar a la dictadura más terrible que tuvimos en el país y a los dos días de haberse instalado, Martínez de Hoz recibió al Fondo. Es otro ejemplo de cómo actúa el FMI”. 

“Este programa económico que lidera el presidente Macri incorpora los aprendizajes de los errores que nos llevaron a crisis en el pasado en la Argentina”, expresó el jefe de gabinete Marcos Peña Braun intentando mostrar que el gobierno no está tenso por más que se le estén quemando todos los papeles y su negación no es más que la confirmación de que nos están condenando a vivir la repetición de sucesos trágicos que pensábamos superados. “En el caso de este gobierno la historia se está repitiendo efectivamente de una manera muy parecida como en circunstancias anteriores en que la Argentina fue dominada por el capital financiero internacional”, explica y responde a las falacias de Peña Braun consultado por quien escribe el historiador Norberto Galasso . “Eso de que el plan económico de Macri es distinto también es una falacia porque no lo conoce nadie al plan económico”, dice y explica el autor De la Banca Baring al FMI, “que a partir de que el gobierno no tiene ministerio de economía ha repartido una cantidad de ministerios que ha creado a varios gerentes de empresas multinacionales”.  

“Es un sector que realizó transferencias de ingresos de los sectores populares, trabajadores y clase media popular, hacia los sectores de una minoría”, describió Galasso y explicó quiénes integran esta minoría que nos gobierna al señalar que es “una minoría  oligárquica conformada por una vieja oligarquía vacuna (expresada en la Sociedad Rural y el ministro Etchevehere); las grandes multinacionales (representadas por Aranguren en el ministerio de energía); y sectores del capitalismo financiero internacional (“Toto” Caputo que hace los endeudamientos y anda por el mundo pasando la gorra para obtener préstamos)”. 

Galasso analizó que “ni bien asumieron como una expresión de los intereses agroexportadores y mineros les quitan las retenciones”,  decisión que provocó un fuerte déficit.  “Inmediatamente después lo que hacen es devaluar, favoreciendo a los exportadores. Después, eliminan el cepo cambiario, y se toman medidas como la que los exportadores no tienen obligación de liquidar los dólares inmediatamente y lo pueden hacer cuando quieran”. Todas esas medidas- señala el ensayista, investigador- dan como resultado el incremento del déficit que ellos generaron y venden como pesada herencia.

Para el autor de la documentada biografía en dos tomos de Perón que Néstor Kirchner les recomendaba leer a los integrantes de La Cámpora para que entendieran tras el conflicto con las patronales del agro de 2008 la importancia de las retenciones, el FMI va a solicitar “bajar gastos”, traducido “en despidos, quitarle su escaso poder de compra a los jubilados, modificando la cláusula de movilidad”. Todo esto provocará “disminución del poder adquisitivo de la población, recesión,  bajo consumo y una concentración del capital en manos de especuladores que maniobran en bicicletas financieras con las lebac en el Banco Central y consiguen además intereses suculentos que después giran al exterior donde parte de los ministros tienen empresas offshore con las que esquivan pagar impuestos”.

“Se embarazan por un plan”,  fue el disparate que arrojaron desde el por entonces ministro de salud de Corrientes Julián Dindart, pasando por el empresario Enrique Menotti Pescarmona, continuando con el por entonces candidato a gobernador de Santa Fe Miguel del Sel y culminando con la integrante del dúo Pimpinela Lucía Galán.  Aquello, era un mito, odio de clase, que se derrumbaba con las estadísticas de maternidad que no habían aumentado y los datos que demostraban que las madres beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo en su mayoría tienen uno o dos hijos. Pero el embarazo del dólar por un plan de fuga de quienes gobiernan es una realidad palpable y sus activos en el exterior son la prueba de ello. 

*Ilustración- basada en la idea de quien escribe, por Agustín Latrille, estudiante de Arte en la UNR.