Opinión //// 11.01.2018
¿Qué pasa con las políticas sociales durante el macrismo?

El autor de los libros "Votos, chapas y fideos" y "De políticos, punteros y clientes", Pablo Torres, reflexiona sobre las políticas sociales implementadas por la administración de Cambiemos. Continuidades y cambios. 

Por Pablo Torres

A dos años del inicio del Gobierno macrista podemos realizar un primer balance de sus políticas sociales, implementadas principalmente por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cargo de Carolina Stanley.

Nos proponemos una breve puntualización acerca de qué políticas sociales de las heredadas el macrismo fortaleció y cuáles de ellas empezó a desactivar. Vale la pena aclarar, antes de abordar los puntos de continuidad y ruptura respecto de las políticas sociales del kirchnerismo, que el Gobierno de Macri y la Ministra Stanley no han impulsado ningún tipo de nuevos programas o planes para atender a la contingencia social, ni siquiera desde la óptica focalizadora que es la que suelen aplicar los neoliberales cuando gobiernan. Es decir, cero novedades desde las políticas sociales macristas.

En principio se continúa formalmente con casi todos los programas del gobierno k, tanto los implementados por el Ministerio como los implementados desde otras áreas gubernamentales: AUH, Progresar, Argentina Trabaja, Procrear, Conectar Igualdad, etc.

Pero alguno de los programas simplemente se continúan, otros prosiguen pero recortando prestaciones de forma paulatina y algunos –los menos- reciben apoyo extra.

La Ministra Stanley ni bien asumió renovó el impulso al Programa de Inclusión Social con Trabajo (PRIST) conocido como "Argentina Trabaja", una serie de cooperativas donde se incorporaban trabajadores que estaban fuera del mercado formal. Los ingresos para los trabajadores fueron duplicados en el primer año, así como también se otorgaron a los municipios cupos para ampliar la cantidad de cooperativistas. El Argentina Trabaja pasó a ser el programa estrella del Ministerio de Desarrollo Social.

Otros programas, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) se mantuvieron, sin mayores cambios pero sin inyectarle recursos de importancia para potenciarlos, ahora con la nueva fórmula de cálculo previsional tendrán un deterioro de su poder adquisitivo.

El tercer grupo es el de los programas que paulatinamente se comenzaron a desactivar, como el de entrega de netbooks a alumnos secundarios Conectar Igualdad, el de entrega de becas a jóvenes de 18 a 24 años que estudian llamado Progresar, el de préstamos para la vivienda Procrear, por mencionar los programas más importantes que van perdiendo la fortaleza que tuvieron durante la década anterior.

Es curioso que los programas que habían avanzado en la universalización, con procedimientos para la incorporación de beneficiarios burocratizados en el buen sentido de la palabra y menos pasibles de ser utilizados para maniobras político-electorales como el clientelismo sean los que reciben menor impulso por parte de la nueva gestión. Al mismo tiempo que el Argentina Trabaja, el único del grupo de programas mencionados que tuvo denuncias de un uso clientelar, sobrevive con un apoyo adicional por parte del actual gobierno.

El teórico jesuita Rodrigo Zarázaga realizó un estudio sobre la AUH y el PRIST durante la época kirchnerista. Al tiempo que afirma que no se tiene conocimiento de denuncias sobre un uso clientelar de la Asignación Universal por Hijo, expresa que por el contrario el Argentina Trabaja fue siempre sospechado de estos manejos. Dice Zarázaga que "los puestos en las cooperativas de éste programa son un recurso fundamental para los Intendentes, ya que con ellos arman y mantienen sus redes de punteros; les sirven para pagarles a un gran número de punteros y a sus seguidores para que controlen políticamente un territorio"(1).

Podemos sintéticamente caracterizar a las políticas sociales del macrismo durante sus primeros dos años a partir de los siguientes puntos:

  • no aparición de nuevos programas o planes sociales que den respuesta a las nuevas necesidades derivadas del empeoramiento de la situación económica por el aumento del costo de vida y de la desocupación;
  • mantenimiento formal pero sin refuerzos de una gama de programas, algunos de los cuales se van desactivando paulatinamente haciendo que tengan menor impacto en la calidad de vida de los ciudadanos;
  • los programas del punto anterior son básicamente los que apuntaban a fortalecer derechos, con lo cual podemos concluir que se produce una retirada del Estado en lo relacionado con el fortalecimiento de los derechos ciudadanos ganados en la década anterior;
  • se fortalece el Programa Argentina Trabaja, cuya forma de implementación facilita su uso con objetivos de clientelismo político.

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(1) ZARAZAGA, Rodrigo: "Política y necesidad en programas de transferencias condicionadas. La Asignación Universal por Hijo y el Programa de Inclusión Social con Trabajo 'Argentina Trabaja'".