Opinión //// 20.04.2017
Pergolini: de reírse de Menem a defender a Macri

Su "oposición" al menemismo nunca cuestionó en profundidad las lógicas de la economía política de esa década. Eso explica por qué sigue haciendo hoy humor político (en defensa del presidente Mauricio Macri). Así se leen sus últimas declaraciones radiales, atacando con chistes a los actores que cuestionaron la embestida al INCAA.

Por Santiago Asorey

Mario Pergolini se convirtió en la segunda parte de los años 90 en una pose de provocación contra la política tradicional. Los que veíamos aquel Caiga quien Caiga obviamente recordamos la insistencia de la burla de los noteros hacia todo el elenco de la clase política.

Generalmente, lo que se recuerda de aquel programa era el gag del notero con el político, el efecto de la nariz creciendo como pinocho y un ojo morado agregados en la edición, entre otros chistes que satirizaban a un diputado o un ministro. El humor sencillo de CQC era primo hermano del de Tinelli en Videomatch. Distintas contenidos de un humor que en el fondo tenían más en común de lo que parecía. Con la diferencia de que Tinelli tenía la honestidad de no pretender ser más sofisticado, mientras Pergolini vendía rebeldía política.

El programa tuvo otras versiones en la siguiente década, pero fue perdiendo su sentido y su función originaria porque la sociedad argentina era otra y el tiempo histórico era otro. El formato no comprendió nunca ese cambio de paradigma. Y a pesar que Pergolini se retiró de la conducción del mismo, pareciera que “el eterno joven provocador” tampoco entendió cuál era realmente el problema de aquel producto televisivo.

Pergolini fue también parte del sentido común de la anti política de los años 90. Y su “oposición” al menemismo nunca cuestionó en profundidad las lógicas de la economía política de esa década. El empresario televisivo era también producto de los límites liberales de esos años. Y la única respuesta era un humor que no fuera sobre los fundamentos sino que descansara sobre la pose de “una juventud indomable e incorrecta”, al estilo Miley Cyrus. Eso explica por qué Pergolini sigue haciendo hoy humor político (en defensa del presidente Mauricio Macri). Así se leen sus últimas declaraciones radiales, atacando con chistes a los actores y actrices que cuestionaron la embestida al INCAA del ministro de Cultura Pablo Avelluto y de Macri, tras la salida de Cacetta de la titularidad del organismo.

Pergolini se burló del tono dramático de "están matando ballenas" del spot audiovisual realizado por actores y actrices contra las políticas del macrismo en el área audiovisual. “El rebelde” afirmó que "no podemos hacer campaña por cosas que no son ciertas", y remató: "Les soy sincero, la verdad es que ya pecan de pelotudos, por decírselos con cariño. A muchos de ellos los conozco. Aparecen en el video diciendo lo que no está pasando. Siguen inventando una cosa que no está sucediendo".

Las declaraciones críticas contra el presidente en el mes de enero hablando de "las decisiones infantiles y "a veces ridículas" del Gobierno no lo eximen, sobre todo porque él mismo le había pedido en el 2015 "si sos Presidente, no nos cagues".  ¿El cronista televisivo de la política de los 90 no sabía quién era Macri?  

Las declaraciones de Pergolini negando el proyecto del macrismo para desfinanciar el fondo de fomento cinematográfico no se explican por un aburguesamiento del empresario “antisistema”. El error es pensar que Pergolini alguna vez fue otra cosa. Y no solamente lo que es: un gesto, una pose, una marca insuflada siempre del gen de la anti política que invisibilizaba al empresario que existía detrás. Pedirle una comprensión de lo popular, de la organización de los filamentos de nuestro pueblo, los artistas, los sindicatos, las organizaciones políticas del campo popular, es absurdo. Él estuvo y va estar siempre del otro lado de la mesa, comiendo con los empresarios y los amigos del presidente.