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Opinión //// 29.10.2018
Nos tienen miedo, porque no tenemos miedo

La periodista y militante feminista Guillermina Cortés Sarasúa reflexionó sobre el 33 Encuentro Plurinacional de Mujeres que se desarrolló en Trelew, Chubut. 

Por Guillermina Cortés Sarasúa | Comunicadora – militante NUM San Juan

*Por Patricia Parra quien se animó a denunciar a Eduardo Valenzuela, su ex pareja, y fue asesinada a pesar de contar con una restricción días antes de participar del Encuentro en Trelew. La cara de sus compañerxs y familiares con su foto en un cartel me queda grabada a fuego en la memoria.

*Por Sheila Ayala de 10 años que fue asesinada y arrojada desde un balcón como si fuera basura a pocos días de finalizado el ENM 2018. Por los derechos de las niñas.

*Por todos lxs que violaron, silenciaron y asesinaron. 

Devenir Pluri

Fuimos muchas en Trelew, dicen más de 50.0000, pero yo siempre creo que somos más. Quizás porque sé/siento que con nosotras marchan las miles que asesinaron, las que están en la vereda o aquellas que se apuestan en las ventanas mostrando sus pañuelos. Marchan también las que están agobiadas por las tareas “obligatorias” del hogar y que escuchan “desde adentro” nuestros gritos y reclamos, aquellas que nos saludan desde terrazas y balcones y  las que están laburando para parar la olla en estos tiempos tan hostiles con el cuerpo y el bolsillo. Tantas otras realidades como mujeres, también marchan. Marchan incluso las que dicen “no me representan”, marchan sin darse cuenta.  

Este encuentro fue distinto, todos lo son. En este particularmente el eje fue la transición que nos proponemos (a nosotros mismos) de pasar 33 años de Encuentros Nacionales de Mujeres a conformar y crear el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Travestis, Lesbianas e identidades disidentes. Encuentro que quienes participamos ya hace algunos años sabemos que nunca es uno, porque son miles, como maneras de vivirlo. 

¡Sí que hemos mutado señores y señoras! (Como me gusta esta frase anti-binaria, y que cada quien se acomoda adonde quiera o si quiere se incomode). 

Pero también es cierto que nos queda tanto por seguir modificando, abriendo y proponiendo, que a veces el trabajo resulta inagotable. Las críticas incluso al mismo Encuentro son inagotables. Dentro de los Encuentros también se disputan espacios de poder entre los feminismos. Esto no es ninguna novedad. Pero como les decía en la primera frase: fuimos muchxs, somos muchxs y seremos cada vez más porque el feminismo es un movimiento que no para de crecer. 

Sin Trans y Travestis no hay feminismo

Cada encuentro, una nueva apertura, miles de nuevas discusiones y espacios que se abren. En el documento de apertura la Comisión organizadora señalaba otro de los ejes importantes del Encuentro en Trelew:
“Fue necesaria la lucha para que la justicia dicte la sentencia histórica reconociendo la figura de travesticidio como crimen de odio a la identidad de género en el fallo de Diana Sacayán, quien fuera asesinada mientras la esperábamos en el Encuentro de Mar del Plata.  Pero el Travesticidio y el transfemicidio no constituyen solamente la desaparición física, sino que son un proceso sistemático de invisibilización de la identidad desde la infancia, en las familias, las aulas, los hospitales, los trabajos. Por ello, por primera vez, la CO incorporó en la grilla de actividades del Encuentro la Marcha contra los Travesticidios y Transfemicidios para visibilizar estas luchas y reclamos”.

Como refleja una de las premisas de los Encuentros Nacionales, en vías de Pluri, de Mujeres, travestis y lesbianas “Algo cambia en cada mujer que participa”. Personalmente estoy convencida de que ninguna de las más de 50.000 que participamos volvimos siendo las mismas.

Sumar(se) es

A la negra de Trelew le habíamos alquilado el fondo de su casa para acampar. Ella marchó por primera vez con nosotras, y claro que emociona ver cómo se van sumando mujeres en las calles, en las villas, en las fábricas, en las escuelas y en las universidades. Emociona cuando mujeres de distintas edades y clases sociales se animan a participar por primera vez de un Encuentro. Emociona porque sabemos que una más sí suma y nos fortalece, que una más sí importa. Como también sabemos que una menos nos falta a diario. 

Emociona ver a las brujas, a las viejas con el pañuelo puesto en el cuello y de la cabeza hacia adentro, a las nuevas, a les pibes de las secundarias que se suman con toda su energía. En fin: emociona encontrarnos cada año, y en cada lugar. La Plata, preparate. 

Es que sabemos que necesitamos estos encuentros para festejarnos vivas, libres y en este movimiento creciente. Festejamos dando estas mismas luchas en nuestros espacios. Festejamos en cada abrazo sororo, en cada grito feminista.

Siempre hay una más que se suma, pero lamentablemente sigue habiendo Ni una Menos y esto no va a parar hasta que obtengamos y exijamos el respeto para con nuestros derechos laborales, corporales, sexuales y educacionales. A eso también nos juntamos, a considerar lo que tenemos, lo que hemos logrado y lo que nos falta.

#Somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar, HEY!

Los medios sucios son para hablar de feministas patasucias

Los Encuentros siguen siendo demonizados en los medios hegemónicos y en las redes sociales. Ninguna novedad. Las breves noticias que difunden pretenden conformar un prototipo de mujeres violentas y destructoras, que las hay, obviamente, y son aquellas que deciden jugar las mismas cartas que el sistema ha oprimido durante siglos sobre sus cuerpas. Igual insisto, somos todxs diferentes.

Las noticias reflejaban posible armado de molotov, quema de perros vivos (¿?) incendios y destrucción de propiedades. Nunca los talleres, el contenido de las discusiones, lo que deja el Encuentro a nivel turístico receptivo, las actividades culturales, etc.

A los y las pobladoras de los lugares a los que vamos, en este caso Trelew, (la ciudad más austral y pequeña donde se llevó a cabo un encuentro), les meten miedo desde semanas antes. Esta idea de “horda de salvajes feministas” como nos presentan y representan parece no funcionarles del todo cuando la gente sale a la calle a aplaudir, saca sus pañuelos, nos convida agua o nos presta el baño de sus casas en esta larga marcha de pedidos de justicia y derechos en la cual venimos caminando. 

Lo personal es político – breve relato de MI Encuentro

Este año fui a un taller del cuerpo, comparto con ustedes el temario: Taller Nº 10: Mujeres, relación con sus cuerpos/as y políticas de los cuerpos/as.

Roles y mandatos: sus múltiples incidencias en el cuerpo/a. El cuerpo femenino como  objeto  sexual.  El  cuerpo  y  el  paso  del  tiempo: menarca,  embarazo, menopausia.  El  capitalismo y sus  efectos  en el  cuerpo.  Modelos  de belleza hegemónica  impuestos  por  la  cultura  occidental. Deconstrucción y concepto de belleza,  belleza  disidente  y corporalidades “impropias”. Discriminación e invisibilización.  Eterna juventud: tratamientos y cirugías. Industria de la dieta y la estética femeninas. Trastornos  de  la  alimentación.  Ley  nacional  26.936.  Patologización  de  los  cuerpos gordos”.  Ley  de  Talles.  Relaciones  entre  la  gordura,  la  alimentación  y  la pobreza.  Modificación corporal  artificial.  Concursos de belleza,  estrategias y experiencias de prohibición.  Representación de los cuerpos femeninos en la publicidad y los medios de comunicación. Industria Alimenticia y farmacológica.

Este Taller fue uno de los 73, (si 73) que se realizaron en Trelew. El mismo se “desdobló” en varios más, esto quiere decir que para que todas pudiéramos participar, hablar y escucharnos se abrieron varios talleres con las mismas temáticas de discusión. En cada aula, cada pasillo de escuelas y universidades se discutía, compartiendo y poniendo en cuerpas y palabras las situaciones que nos tocan atravesar. Una vez más, todas distintas. 

Propongo hacer una foto final del taller antes de irnos, tengo un lente corto, casi que no entramos todas, pero hacemos el esfuerzo para que siempre eso suceda. Para que cada cuerpa encuentre su lugar en este gran cuerpo colectivo y revolucionario del cual yo me siento parte y se llama Feminismo. 

Después del taller me fui pensando ¿En qué momento nos hicieron odiar nuestros propios cuerpos, nuestros rollos, nuestros huesos, nuestros pelos, nuestros deseos? Y sobre todo ¿en qué momento les creímos?

Feminismo y origami

Un poco más arriba expliqué de qué se trata esto de “desdoblar” los talleres, para aquellxs que desconocen cómo funcionan estas dinámicas en los encuentros. En esto de desdoblar talleres y cuerpos se me vino una imagen a la cabeza: El origami. 

Pensé en cuan distintos flagelos han tenidos nuestras cuerpas occidentales a las orientales y en las distintas presiones que sufren nuestras cuerpas en este sistema salvajemente capitalista que pretende (pero no lo dejaremos) avanzar sobre nuestras cuerpas como otros de los territorios de sus conquistas. Ante esto, se me ocurrió pensar que somos como esos papeles (distintos gramajes, colores y texturas) a los cuales les hacemos cientos de dobleces buscando generar nuevas formas, hermosas y complejas. Hay dobleces que no se ven, pero están y son necesarios. Estas grullas y demás formas generadas a las cuales me refiero simbólicamente encuentran en los pliegues una manera firme y profunda de ensamblarse (o no). Podríamos llamarle feminismos, sororidades, redes o como se nos dé la gana, porque eso somos, seres deseantes con ganas de nombrarlo todo nuevamente. 

En definitiva somos cuerpas individuales y colectivas, que incluso ponemos en discusión la construcción de la palabra “mujer”, ya que muchxs de quienes participan del encuentro no se sienten mujeres, pero sepan algo, también pueden ser parte de este entramado de origamis, si es que así lo quieren. Muchxs no se sienten feministas, porque están buscando su propia forma para nombrarse. Para mí está todo bien. Ojalá la encuentren. 

No hay dobleces que sobren o falten en nuestros cuerpos, por eso hace años que marchamos juntxs las putas, travestis y lesbianas. No nos sobra ni nos falta nada para sentirnos mujeres o lo que queramos ser. 

Cada origami con sus pliegues, los visibles y los ocultos. Somos cuerpas individuales y colectivas en constante (de)construcción. Y a esto tampoco le tenemos miedo.

Perdigón sobre el origami

La palabra Perdigón nunca me gustó, me suena a plomo y pérdidas. Aunque digan que las balas son de goma no quiero que borren nada de lo escrito sobre mi papel. Escucho una vez más como suenan los disparos sobre las guirnaldas de grullas. 

Trelew estaba plagado de policía, en cada esquina, en cada plaza. “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, pensé. Ustedes tienen sus armas y sus trajes de protección pero nosotrxs tenemos las nuestras a pesar de que nuestros cuerpos estén bien expuestos en las calles todos y cada uno de nuestros días. 

El papel con el cual creamos nuestras formas de origami puede ser liviano, pero ¡cuidado! si son manos ajenas las que quieren darnos forma porque pueden cortarse con el filo. Las grullas, esas parecían livianas y gráciles, esas que muchos pensaban que eran pacífica decoración caen hoy, y con sus millones de picos van rompiendo pesadas estructuras.

#Se va a caer, o lo tiramos

Conclusiones abiertas

Los talleres van terminando, todos empiezan a prepararse para la marcha junto a sus organizaciones, sindicatos, compañeras, amigas, y soledades a cuestas. Se llegan a algunas conclusiones, sin embargo todo queda tan abierto que me desespera con qué relleno personal escribiré esta página en blanco. Tantos temas quedan afuera, todo es tan corto e intenso, tengo tantas cosas para pensar, quiero tanto descansar que tardo más de 10 días en escribir este artículo, y todavía me siento agotada. Como para muchos, ha sido un año extenuante de ponerle la cuerpa a varios frentes.

Seguimos sacando conclusiones en las calles, cuando salimos de las escuelas y universidades y logramos dimensionar la cantidad enorme que somos. Un Trelewazo libre de cárceles, un Trelewazo en tetas y colores, un Trelewazo en bengalas y en abrazos.

La marcha final de un nuevo Encuentro, más Plurinacional que nunca a sabiendas de que esto es solamente el puntapié inicial. El silbatazo del Socorrismo, los miles de pañuelos verdes de la Campaña, las putas, travestis y las lesbianas. 

La bandada de grulla vuela cada une a su lugar (o no), porque volvemos preguntándonos cuales son realmente nuestros lugares. Entonces, quizás volvemos a lugares nuevos que sin embargo siguen siendo los nuestros. Nuestras tierras compartidas, nuestros pueblos sin fronteras, nuestras luchas por las ideas y por la libertad para decidir sobre nuestras cuerpas. 

Y cuando nos cansemos de ser grullas podríamos ser aviones, o si nunca quisimos esas formas nos hacemos un bollo, apretamos fuerte cada mano, nos arrugamos o estiramos y junto a otros papeles filosos y furiosos nos encendemos.