Opinión //// 22.02.2019
Los olvidos del trotskismo

"Entienda el compañero trotskista, no estoy chicaneando, creo necesario responder algunas preguntas de este siglo para entender un programa de acción que deje de ser delirio para unos pocos". Por Carlos Marchevsky.

Por Carlos Marchevsky

La herencia marxista leninista recae sobre el trotskismo; único movimiento político, activo, deseoso de poder vigente en el mundo.

La herencia marxista recae en varios intelectuales que revisando, elaborando y modificando críticamente han logrado sostener la vigencia de Marx al menos en algunos aspectos. De hecho el primer grupo es el heredero de la lucha por el poder y en el segundo se establecen los pequeños burgueses intelectuales quienes no saldrán de los claustros, laboratorios o programas de televisión de interés en el tema.

Sobre el primer grupo cabe la responsabilidad de explicar, detallar la acción revolucionaria de manera teórica para poder entrar en discusiones o co-pensamientos que incrementen ideas y accionar.

Las argumentaciones en revistas, folletines, pasquines o cualquier medio, sobre el modo en que el trotskismo se para frente al siglo XXI se repiten, básicamente en lo siguiente: Trotsky es vigente por haber anticipado la burocratización del estado obrero, la caída de la URSS si no se producía una revolución política en ella, las denuncias contra el stanilismo corroboradas luego de la caída del muro, afirmando que la idea de revolución permanente y mundial sigue siendo el norte que orienta a este movimiento. Sin embargo, aunque intentan ingresar al siglo XXI, nada dicen de la nueva realidad y como ella se adapta al programa ortodoxo generado oportunamente por Lenin y Trotsky.

El método materialista histórico como modo de análisis, como plafón, sostiene el andamiaje de los marxistas políticos del siglo XXI. Una síntesis, quizás pobre pero con fines de generar preguntas podría ser la siguiente: La lucha de clases se da por la contradicción dialéctica que se produce en las fuerzas productivas entre la fuerza de trabajo y el capital. A medida que se desarrollan los medios de producción la contradicción se hace más notable dado que el capital se comprime en unos pocos mientras que la clase proletaria crece generando una distribución cada vez más inequitativa de la riqueza. La extracción de plusvalía no se altera y la idea de explotación del hombre por el hombre se mantiene o incrementa. Esta situación, de acuerdo a Marx, generará conciencia de clase entre los explotados, quienes, cuando entiendan que solo tienen para perder sus cadenas emprenderán la lucha revolucionaria hacia el poder.

Veamos algunas observaciones que el trotskismo obvia o evita:

  1. De base, el método marxista se denomina científico por haber dado con leyes que explican la evolución histórica de la humanidad. Esta idea quedó sin vigencia ya a fines del siglo XX. La historia no tiene leyes que la expliquen, se trata de paradigmas que ingresan en el proceso y modifican sustancialmente los desarrollos de interpretación. De modo tal que, si bien la contradicción descripta por Marx existe, no es una contradicción principal, tal como él la veía en el siglo XIX.

  2. Los medios de producción se modifican de modo tal que tanto la informática, la robótica, la biogenética alteran la contradicción. La tendencia hoy es tener cada vez menor cantidad de trabajadores y ser reemplazados por la máquina. De modo tal, que hoy una de las grandes preocupaciones de occidente se llama ocio. Qué hacer con el tiempo libre. Los capitalistas tienen sobrado tiempo libre, los obreros muchas horas libres y los desocupados abundante tiempo libre. Los medios de producción generan por su evolución “conciencia” o en términos althuserianos ideología. Con que conciencia se encuentra hoy frente a los juegos electrónicos, el internet, el teléfono celular, la televisión satelital y sus derivados, los que están al alcance de cualquier clase social para un uso que genera una ideología masificante , cercana a la idea de alienación que proponía Marcusse cuando solo existía, la radio, el cine, la televisión, y todo el montaje publicitario. Hoy, con la publicidad aún vigente, esta pierde hegemonía porque el artefacto utilizado habla y transmite ideología. ¿Cuál es la contradicción del nuevo siglo? ¿Hay contradicción? ¿Hay dialéctica en el sentido hegeliano? Y cuando se habla de conciencia de clase… para el niño villero que juega en interlínea con algún burguesito de Noruega, ¿cuál es la clase?

  3. La dialéctica marxista está tomada de Hegel. Marx se atribuye invertir el modo hegeliano poniendo pies en la tierra a dicha teoría. La hace materialista. Pero ya en el fin del anterior siglo y en el actual la dialéctica hegeliana está en cuestión. Faucault, Delleuze, entre otros, visualizan otro modo de dialéctica que hace perimida a la de Hegel. De donde la inversión marxista cae junto con la celestialidad hegeliana.

  4. Cuando Marx habla del “hombre por el hombre” utiliza un paradigma regido por el positivismo, tal como sus ideas se desarrollan al buscar leyes para la historia. Ahora bien, el hombre de Marx, ¿es el hombre aristotélico? ¿El ser racional y por lo tanto con conciencia? Después de Marx y de Trotsky aparece la idea de sujeto. Este concepto nos define mejor en tanto somos sujetos porque sin sujeción no podríamos vivir. Sujetos al otro, al lenguaje, a la economía, a la historia, a la madre, a la sociedad, al inconsciente, etcétera. ¿Cómo entender, entonces la explotación del sujeto por el sujeto si ambos están sujetados? Las sujeciones se hacen a predicados comunes, pero los sujetos en su individuación marcan su particularidad y singularidad. Desde la singularidad ¿cómo se construye un explotado, como se construye un explotador?

  5. Cuando Marx utiliza la idea de “conciencia”, el psicoanálisis no existía, pero ya con Trotsky, se conocía la idea que tomar conciencia era sobre algunas represiones inconsciente. No refiero ni el modo homunculista ni megalómano del psicoanalista, simplemente Freud, la toma de conciencia de deseos reprimidos. ¿De qué conciencia habla hoy el troskista? ¿Y si fuera que lo que hay que tomar es inconsciencia?

  6. Los trabajadores tienen solo para perder sus cadenas, analogía utilizada para equiparar al obrero explotado con la esclavitud. El proletario hoy, tiene mucho más que cadenas para perder: su casa, su auto o moto, su salario, su asado del domingo, su televisión por cable, el futbol de los domingos, los estipendios y cuantas cosas más considera su capital.

En síntesis, cuando los marxistas de la calle se autodefinen, ¿de qué hombre hablan, de qué proletario con solo cadenas para perder hablan, de qué conciencia en sí o para sí hablan, de qué dialéctica hablan, de qué leyes de la historia hablan, de qué medios de producción hablan? O sea, ¿de qué hablan?

Entienda el compañero trotskista, no estoy chicaneando, creo necesario responder algunas preguntas de este siglo para entender un programa de acción que deje de ser delirio para unos pocos.

Ahora Trotsky

Del revolucionario se dejan vigente tres elementos teóricos aún utilizados: a- La revolución permanente; b- el frente único de trabajadores y c- la revolución mundial.

También aquí haremos observaciones.

  1. La revolución permanente, término acuñado por Trotsky del concepto revolución ininterrumpida de Marx, se sostiene sobre la idea de la ley del desarrollo desigual y combinado. Esta ley es la que le permitió explicar porque la revolución ocurrió en Rusia y no como Marx esperaba en los países más desarrollados, más industrializados. Al combinar el desarrollo, Rusia logró la aparición de un minúsculo grupo de proletarios quienes se transformaron en vanguardia de la revolución. Está pasaba a tener carácter de permanente en dos sentidos. La dictadura del proletariado debía conducir el proceso de salida del estado feudal al estado capitalista para llegar el estado obrero, esto significa una revolución incita, y al mismo tiempo apoyar los procesos revolucionarios que se diesen en otras latitudes, esto sería la revolución extendida. Esta ley es empíricamente observable, la humanidad tiene desarrollos desiguales en la economía y combinan entre si las novedades. Pero lo que la ley no prevé es que la evolución de los distintos pueblos no es determinista sino que está directamente afectada por su idiosincrasia, cultura, historia. De modo tal que el desarrollo es desigual y se combina para producir mayor desigualdad, pero ahora leyendo esta última palabra como diferencia. La ley, si está vigente, apuntala la diferencia. Siendo así, la significación de revolución permanente se modificaría puesto que la diferencia sería la permanentemente revolucionaria, aunque sus carriles no llevasen a la revolución marxista.

  2. El frente único ha llevado a los partidos trotskistas a permanentes ambigüedades y críticas. La idea de único, flirtea también con ser los únicos. Lejos de don León que nunca se pensó único y sin ser ecléctico era crítico de sí. De menchevique se hizo bolchevique, de ser adversario de Lenin pasó a ser su máximo aliado, de criticar permanentemente a Stalin indicó en la Segunda Guerra mundial que de cualquier modo había que apoyar al estado obrero. Se preguntó hartas veces cuanto tenía que ver él, como gestor, con las políticas de represión de Stalin y aunque no lo dijo abiertamente cuanto tuvo que ver el “¿Qué hacer?” con la creación más que de un estado central democrático, de soviets representativos con ser las bases teóricas de un estado burócrata. Los únicos no pactan con nadie, no acuerdan con nadie. No pactar con sectores reformistas porque en su condición de tal son de derecha y entonces que gane el más liberal o derechoso da igual porque las contradicciones se agudizan es un improperio e insulto. Nuestro país está harto de experiencias donde las contradicciones aún agudizadas para lo que han servido es para subsumir aún más al pueblo. Los trabajadores sufren más con el liberalismo, el fascismo liberal que con los reformistas, y es la derecha quien ha aprendido a manejar mejor las contradicciones frente al reformismo a su favor. Con el reformismo se está bien, con nosotros mejor, ellos llegan hasta allí, con nosotros se puede. Si en nombre del frente único lo que se logra es dejar de lado al objeto verdadero de la revolución y pretender (el revolucionario) que el pueblo sufra porque con ello tomará conciencia transforma a los frentistas en idealistas, sádicos y pretendidamente soberbios. Más aún, si es frente único ¿por qué viven escindiéndose? Argumentar cualquier disidencia teórica no invalida los narcisismos prevalentes en las divisiones que no sólo erosionan la unidad de un frente sino que siquiera permite la existencia de un partido único. La conformación de todos los grupos de trotskistas está mayoritariamente constituidos de jóvenes de determinada edad, este fenómeno se conoció en los 70 y seguramente desde antes hasta la llegada de Perón. Esta constitución etaria del partido, donde una vez crecidos, casados o con hijos, desertan ¿no es una pregunta para sus dirigentes? ¿La contradicción es generacional? O el partido de los trotskistas es parte de la psicología evolutiva de la política donde a determinada edad los jóvenes se pelean con los viejos para después volver a ser conservadores. Y siendo un frente único de trabajadores, ¿ha observado el trotskismo que sus dirigentes mediáticos, aunque se digan de sí trabajadores son pequeños burgueses clase media?

  3. La revolución mundial se erige en una lógica clásica, determinista, de inmanencia. Todos los hombres somos iguales. Falsía absoluta descubierta ya a fines del siglo pasado. Justamente se trata de la diferencia. Leo en alguna de sus columnas que el partido apoya a los trabajadores, jóvenes y mujeres. Hablemos del movimiento de las mujeres. Este es un movimiento occidental donde lejos, muy lejos están la mayoría de las mujeres del mundo subsumida, sometidas o apropiadas de otras formas de vínculo. La mujer del oriente, la mujer de la India pertenecen a sistemas feudales religiosos. La infraestructura de esas naciones son más teológicas que económicas. El trans-sexo, el aborto, el divorcio, la homosexualidad son cuestiones de la evolución desigual de occidente respecto a otras partes del mundo y si bien se combinan en cuanto a tecnología, (las mujeres y hombres orientales también tienen celulares), el modo de metabolizar la ideología que incita conlleva el aparato no es igual en occidente que en oriente. Posadas argüía que si los extraterrestres existían, se debía hacer un frente único con ellos, puesto que, más evolucionados, debían necesariamente ser comunistas. Este argumento alucinatorio no es diferente de la pretensión de una revolución mundial al estilo trotskista no posadista. Una sola lógica, un solo modo de evolucionar, un solo modo de crecer y atribuir que occidente es quien lidera el proceso. Hoy, justo hoy, cuando en occidente se da valor a la diferencia y los troscos, por estrategia, demagogia, o sinceros apoyan las diferencias de género sin entender que ese apoyo, lleva implícito los nuevos paradigmas por los cuales surgen y se afianzan. Por otro lado, sí existen revoluciones mundiales, Jesús, Mahoma, Copérnico, Darwin, Freud, el propio Marx, hoy las nuevas tecnologías encontraron el punto de apoyo reclamado por Arquímides y la palanca fueron nuevos paradigmas que movieron a la humanidad. El punto de apoyo para lograr la hegemonía política no se ha encontrado aunque el imperialismo insista.

Ser trotskista hoy significa resignificar, entre otras cosas, la idea de revolución permanente. Se trata de revolucionarse puesto que el mundo actual deja ideas importantes a aplicar en el contexto actual. La plusvalía sigue vigente, la revolución por contradicciones que no solo incluyen la infraestructura sino y además la superestructura y además el inconsciente. Es aceptar el estudio de la nueva realidad y no mantenerse conservador y reaccionario a ella para que la vieja doctrina siga vigente. Es comenzar a responder a los nuevos interrogantes, pero sobre todo es saber interrogarse.

Sobre algún programa

Dado que el presente no es una tesina, ni un estudio acabado sino simplemente una carta, cuasi catártica, hacia compañeros de una ruta, ayer placentera, hoy inentendible, es que realizaré algunas preguntas de sentido común que me inquietan cada vez que escucho a algún representante de León utilizarlo con la desfachatez, para mi gusto del ignorante.

Supongamos la hipótesis de que algún partido trotskista ganase las elecciones. Entre los resultados y la toma de poder pueden pasar 15 días. ¿Cómo se evita la fuga de capitales que producirán todos los capitalistas multinacionales o de la gran burguesía nacional? Si en el programa figura expropiación de las empresas de servicios básicos, ¿cómo se evita el vaciamiento de esas empresas hasta la llegada al poder? Si la plataforma indica el no pago de la deuda externa, ¿cómo se enfrentan las consecuencias del default?

¿Se mantendrá la autonomía universitaria a sabiendas de la cantidad de facultades como ingeniería, economía, trabajo social, derecho y muchas otras están gobernadas por la derecha? Se separa el estado del clero, ¿habrá libertad de culto? ¿Cómo encara el trotskismo a las sociedades con amplio arraigo religioso? ¿Cuál es el plan de salud, como se garantizan los medicamentos, los instrumentos para lo terapéutico? ¿Qué hacer con el ejército, la policía, la represión y como se garantiza la seguridad? ¿Qué hacer con las fronteras, con los límites marítimos y sus riquezas? ¿Qué se hace con el Derecho, montado desde la constitución a favor de la propiedad privada, y tanto el civil como el penal en defensa de la misma? ¿Qué hacer con los gobiernos provinciales de otros partidos? ¿Cuál será la política sobre las Islas Malvinas?

Decir que el proyecto político es la toma del poder y la revolución mundial es de una ingenuidad que roza lo cretino. Se hace necesario repensar seriamente la nueva realidad del siglo XXI a los fines de ofrecer alternativas no declarativas que sólo sirven para distorsionar la reflexión en salidas infantiles que no aportan ni ayudan para la coyuntura y el futuro.