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Opinión //// 20.12.2019
Intervención de la AFI: la inteligencia de Alberto Fernández

Tras conocerse la designación de la fiscal Cristina Caamaño en la AFI, el autor reflexiona sobre los desafios que depara la nueva gestión. 

Por Sebastián Enricci

Una de las primeras decisiones importantes del presidente, Alberto Fernández, al asumir el poder fue la intervención de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) que bajo el mandato de su antecesor, Mauricio Macri,  se convirtió en un instrumento de persecución y extorsión contra políticos, jueces, sindicalistas y periodistas que no se ajustaran a determinados posicionamientos del gobierno anterior. Herramienta que accionó inorgánicamente en lo que se conoce como el Lawfare y que puso en jaque a todo el estado de derecho consagrado en la Constitución Nacional y por los que el Estado debe velar inalienablemente.

El gobierno de Cambiemos lejos de fortalecer a dicha institución la debilitó y desprestigió debido al accionar ilícito de personajes como Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi (expolicías bonaerenses), y a dos ex-agentes procesados como presuntos integrantes de una banda dedicada al espionaje paraestatal y el chantaje, liderada por el también detenido Marcelo D’Alessio y que involucra a su vez a miembros de la política, los medios y el poder judicial.

Por ello es delicada la tarea de la nueva administración en reorganizar y retomar la misión para la que fuera creada en el año 1946 por Juan Domingo Perón: "producir inteligencia estratégica para la toma de decisiones del Presidente en beneficio de los intereses de la nación en su conjunto". Para lo cual el organismo cuenta con una metodología en la disciplina del secreto que se sustenta con tres condiciones de la información "exacta, completa y oportuna".

En definitiva el desafió presidencial es impulsar una AFI eficiente en su propósito fundacional, que siempre actúe a derecho y que proteja la defensa de los intereses nacionales ante el terrorismo internacional y la inteligencia criminal. El futuro interventor deberá fortalecer a la "casa" revalorizando a los agentes de carrera, incorporar personal con las condiciones idóneas y dotar a esta secretaría del Poder Ejecutivo de la tecnología actual.

Fernández debe enfrentar esta importante labor así como la de superar rápidamente la fragilidad social en la que se encuentra sumergida hoy la República Argentina luego de los cuatro años del macrismo.

El éxito de la gestión de Alberto contra la guerra jurídica se evidenciará cuando la AFI (ex-SIDE) no caiga en los viejos vicios del pasado y ya no sea usada inescrupolosamente por parte del Poder Judicial. En palabras del Presidente de la unidad de los argentinos pronunciadas en su discurso el 10 de diciembre: "Nunca más a una justicia contaminada por servicios de inteligencia, procedimientos oscuros y linchamientos mediáticos".