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Opinión //// 28.02.2020
Apuntes de los primeros tres meses de gobierno: ¿cómo fortalecer las políticas económicas?

El especialista en costos y organización Carlos Baraldini reflexiona sobre los desafíos del Gobierno de Alberto Fernández en el fortalecimiento de las políticas económicas. 

Por Carlos Baraldini

Hay dos corazones que palpitan en el seno del pueblo: sus ingresos y sus gastos.

Por un lado faltaría gravar los altos ingresos y las riquezas de corporaciones industriales, financieras y agrarias, creando una Agencia Patrimonial que fomente nuevas inversiones en manos de cooperativas agrarias e industriales y sociedades mixtas, donde participen los poderes ejecutivos provinciales y municipales con capitales privados de chacareros y pymes, generando proyectos de producción y distribución de productos alimenticios e insumos de esa industria: productos frescos de verduras y legumbres, frutas, leches y derivados, carnes rojas y blancas, productos en conserva, materiales de embalajes, cadenas frigoríficas y transporte hasta el ciclo de ferias itinerantes locales.  Este sería el circuito productivo virtuoso para reemplazar el vicioso de los mercados centrales y los supermercados que no pagan al productor lo que su producto vale y le impiden al consumidor comprar para su alimentación básica.

Este círculo virtuoso productivo tiene como objetivo mejorar los ingresos de los productores chicos y medianos rurales y urbanos, disminuyendo el costo de la canasta básica alimentaria, protegiendo y mejorando las economías regionales.

¿Sabía usted que lo que determina el costo de una conserva es la lata, el envase? Todo lo demás, sea tomate, arvejas, porotos, etc. y su mano de obra es insignificante para el precio final. ¿Y que la producción de hojalata está extremadamente concentrada?

En estos primeros tres meses de gobierno popular el ritmo y la velocidad hacia esos objetivos no están claros todavía. La dinámica de la deuda externa ha congelado otras áreas de gobierno en materia económica social.

Las medidas de emergencia y los fondos de dinero circulante entre los más pobres hasta ahora, han favorecido a los supermercados que incumplen hasta con las mínimas medidas de precios cuidados. En este sentido la matriz de la desigualdad ha quedado intacta.

¿En qué gastan los hogares populares? Hoy, con su poder de compra rasurado, comen mal y se alimentan peor. No hay verduras ni frutas en las mesas populares. Y si se aumenta el valor de las tarjetas alimentarias se favorecerá al sistema vicioso de la producción y la distribución. Esto también se cumple para otros sectores sociales que compran con tarjeta de crédito por escasez de efectivo y guiados por descuentos semanales de dudoso beneficio.

Otro de los gastos que inciden tanto en hogares como producción son las tarifas: en un país en emergencia por la deuda externa e interna exorbitante, la energía debe ser barata, subsidiada por el Estado y en manos de empresas mixtas. Con este principio, el manejo de precios de luz, fuerza motriz, gas, combustibles, transporte, debe ser una variable controlada por ese objetivo superior.

Un gasto del hogar que no ha tenido ninguna regulación ha sido el de medicamentos. La reducción del 8% ha sido insuficiente frente a cuatro años de usura. Los organismos de obras sociales y los propios hospitales públicos, tienen su población adherida a la solidaridad del sistema sanitario: sus compras en escala deben ser un regulador del precio testigo. Hay formas concretas de articular este poder de compra.

Otro gasto que castiga a los hogares populares y a las pymes es la tasa de interés que aplican los bancos a sus tarjetas de créditos y sus cuentas: esos números no pertenecen a ninguna economía conocida. La tasa de interés no debería superar el 12% anual, para favorecer el consumo, con créditos personales, prendarios e hipotecarios, para reactivar la producción y la venta inmobiliaria. Que cada trabajador y cada jubilado sea dueño de su propia casa, que cada pyme pueda pagar sus cargas sociales con fondos propios, es un objetivo de Política Económica que modifica la matriz de la desigualdad.

Si se estudia este corazón de ingresos y gastos desde una fuente articulada de varios ministerios, se podrá generar espacios de debate en provincias y municipios, buscando que estas propuestas tengan contenido específico en un Consejo Económico Social, donde participen sindicatos, movimientos sociales, cámaras empresariales y sectores académicos y tecnológicos.

Este es el camino a fortalecer y ampliar mayorías, sin padecer largas controversias por aumentos salariales y jubilatorios, modificando la matriz de la desigualdad.

*Especialista en costos y organización.