Militancia //// 11.08.2017
"Vivimos en una ciudad con demasiadas injusticias para tanto presupuesto"

Maru Bielli es docente, socióloga y militante feminista. También rectora del Instituto de Formación docente Dorita Acosta en la Villa 3, referente de la organización El Hormiguero y es una de las precandidatas a la legislatura porteña por Unidad Ciudadana más jóvenes de la lista.

Entrevista a Maru Bielli, una de las precandidatas a la legislatura porteña por Unidad Ciudadana más jóvenes de la lista.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cuál es el rol de las organizaciones sociales en esta etapa?

Maru Bielli: Como organización y como habitantes de la ciudad venimos padeciendo al macrismo hace ya 10 años. Sabemos cuál es su proyecto y las consecuencias que este proyecto genera. Vivimos en una ciudad con demasiadas injusticias para tanto presupuesto. Hasta el 2015 el gobierno nacional permitía garantizar cierto colchón a los porteños y las porteñas, que ahora ya no está.  En este sentido se abre una nueva etapa. Pero además Cristina nos viene interpelando fuertemente respecto de las tareas de la etapa. Lo que propone Cristina al ampliar el mensaje y dejar de hablarnos a nosotras y nosotros mismos no tiene que ver solo con una estrategia comunicacional. Tiene que ver con nuevas formas que se tiene que dar la política, eso es Unidad Ciudadana para nosotrxs. Y en la Ciudad de Buenos Aires, donde tenemos que construir una mayoría que elija una ciudad justa e inclusiva, repensarnos es fundamental. Y en esto hay que repensar las estructuras de nuestras organizaciones, ¿cómo incorporamos sectores no organizados? ¿cómo consolidamos un entramado que permita representar las problemáticas sectoriales? No podemos conformarnos con el lugar que tenemos, no podemos convencernos de que la ciudad no se puede ganar. Hay que hacer un trabajo muy fino en interpretar al ciudadano porteño y porteña,  pensar la mejor representación para la ciudad que vivimos y generar el mejor proyecto político para la ciudad.

APU: ¿Qué desafíos enfrenta la juventud en la ciudad?

MB: La juventud en general enfrenta en esta etapa fuertes desafíos y eso tiene su traducción en la ciudad: la posibilidad de independizarse entre los jóvenes en la ciudad cada vez se extiende más en edad. Tenemos que pensar seriamente el desempleo entre lxs jóvenes de la Ciudad, que no se soluciona con pasantías en McDonalds ni con exposiciones en La Rural. Este es un problema que se agudiza en el sur de la ciudad y  que afecta especialmente a las mujeres. El desempleo entre las mujeres jóvenes asciende a un 20 por ciento a nivel nacional y al 16 por ciento en la ciudad. Además, la ciudad se viene retirando en el acompañamiento a las tareas de cuidado, que son fundamentalmente ocupadas por mujeres y esto refuerza los factores de exclusión: retiran a la mujer de la educación formal y de la actividad laboral y apuran la inserción del varón en el empleo en condiciones más vulnerables. Hay una agenda joven en la Ciudad que tiene que ser visibilizada. Por suerte compartimos la lista y el espacio político con muchxs compañerxs de nuestra generación con militancias muy diversas, estudiantiles, universitarias, sindicales, barriales, con quienes tenemos muchos puntos de encuentro y mucho futuro por delante de conjunto.

APU: ¿Cómo fue su camino de acercamiento a la política?

MB: En el secundario, junto a otrxs compañerxs creamos el centro de estudiantes del Colegio Normal N 6. Esa fue mi primera participación política. Mis viejos militaban en los 70 , pero mi reencuentro con ellos en la política me la dio el kirchnerismo. Mi papá volvió a un acto público después de muchos años el 24 de marzo de 2004, y ahí estábamos juntos. Ni bien entré a la facultad me invitaron a dar apoyo escolar a Zavaleta y al tiempo me fui a la Villa 31, en donde milito desde hace 10 años. Mi paso por la facultad no implicó la militancia universitaria, siempre preferí el barrio, y el barrio te pide mucho tiempo. Generar instituciones, como el Bachillerato o el Profesorado desde El Hormiguero en los barrios fue la posibilidad de poner las herramientas que teníamos en función de exigirle al estado que garantice el derecho a la educación. Nos permitió volcar nuestra formación académica a un proyecto que democratice la educación pública.