fbpx Pensando la profundización, por Marcelo Koenig
Militancia //// 10.09.2010
Pensando la profundización, por Marcelo Koenig

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) La discursean los funcionarios. La nombran los militantes. La mencionan losmedios. La palabra profundización se ha convertido en un fetiche en el marco del proceso político abierto en 2003. Es un título puesto en letras de molde del discurso de todos aquellos que bancan desde distintas perspectivas al gobierno de Cristina Fernández.Esa palabra se ha impuesto, incluso, al contradiscurso generado desde los gorilopoliosmediáticos que era consenso. Esta palabra, entendida casi como una defensa irrestricta del status quo, la habían empezado a instalar después de las dos victorias tácticas importantes y consecutivas (campo y elecciones de junio), los sectores reaccionarios a través de la conducción material que ejercen las corporacioneseconómica (nunca más explícita que hoy después de los políticos aplaudiendo el discurso antipolítico de Biolcati en la Sociedad Rural o los “peronistas”disidentes yendo a pedir línea al CEO de Clarín, elaprendiz de brujo de Magneto).Consenso se había convertido en la advertencia de que era imposible tocar losprivilegios existentes, pues sin diálogo con los sectores oligárquicosse hacía imposible gobernar. En este sentido era el antónimo de crispación. Asídefinían el enojo de la “pareja presidencial”, frente a los obstáculos que permanentemente ponían ante el desarrollo de su proyecto político.Kirchner hizo una correcta lectura de ambas derrotas, planteando que no se habíaperdido por lo hecho sino por lo que faltaba hacer. Comprendió el error de una campaña que basaba su fuerza en la defensa irrestricta de lo hecho y que no llegaba a enamorar políticamente a las masas porque no tenía una utopía de carácter épico, un horizonte de construcción de una sociedad más justa para ofrecer. Pero además comprendió también que ningún proceso de transformación se asienta sobre elequilibrio con aquellos que quieren que nada cambie, esto es, con la oligarquía que esbeneficiaria de las desigualdades económicas.Los Kirchner comprendieron que este proceso es como una bicicleta y que mantienesu equilibrio en la medida en que avanza. Por eso la palabra que significa este avance es precisamente: profundización.¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de profundización?En lo económico la definición es clara: una distribución más equitativa de la riqueza.En los últimos tiempos ha vuelto el discurso de la necesidad de restablecer el famoso50 y 50 de los días felices del peronismo. Aunque hay aquí un cuello de botella respecto de determinados aspectos del modelo económico vigente y es que ese nivel de distribución del PBI no puede alcanzarse a través del crecimiento sostenido a “tasasasiáticas”, sino a través –como lo fue históricamente de afectar la estructura de lapropiedad. Es preciso ir no sólo contra los enemigos declarados actuales sino tambiénmeterse con el manejo de recursos estratégicos que hoy muchas veces están en manos de Grupos Económicos Transnacionales o corporaciones locales. Esto último no entusiasma mucho a los sectores más conservadores que apoyan este proceso y que aconsejan prudencia.En lo cultural profundización significa avanzar sobre los núcleos de poder oscurantista como el sector reaccionario que conduce la Iglesia -en este sentido el matrimonio igualitario se convirtió en la gran victoria del período- pero también, y sobre todo,dar la gran batalla comunicacional con los monopolios mediáticos que continúan otorgando sentido, explicando la realidad desde su prisma de intereses. Laley de servicios audiovisuales, es una herramienta fundamental para esta pelea pero hay que entender que esta es un punto de partida y no un punto de llegada.Programas como 678, Duro de Domar o TVR de la productora de Virz, medios gráficoscomo Tiempo Argentino, Miradas al Sur o El Argentino, del grupo Spolky son instrumentos útiles para dar debates. Estos recogieron su fuerza de impacto en la ausencia casi total de una voz distinta en el color monocromático del pensamiento único de los gorilopolios. Aunque es preciso aclarar que para que exista una verdadera comunicación popular esta debe multiplicarse no en la construcción de grandesgrupos que compitan con los grandes pulpos del enemigo, sino en una multiplicidad devoces pegadas a la realidad concreta y cotidiana de nuestro Pueblo. Como muestra baste un ejemplo, nada cambia si un argentino de la puna escucha un embotellamiento en la General Paz relatado por un medio “compañero” o uno “gorila”. Cambia si es ese argentino el que cuenta a través de sus propios medios la realidad que vive.Respecto de lo político la profundización es quizás lo más controversial. Para no -sotros es una verdad incontrastable que no se puede enfrentar a los enemigos de la Patria sin organizar a una porción cada vez más grande del Pueblo. Este es, en gran medida, uno de los saldos deficitarios de este proceso. No es propio todo aquel que juega de este lado de la cancha. Es preciso organizar un equipo y que todos tenganclaro qué rol juegan. Y esto no es sólo una crítica hacia quienes conducen, es decir, Kirchner y Cristina, sino y sobre todo una reflexión crítica sobre el rol que tiene que asumir la militancia nacional y popular. Es imperioso que la militancia deje de pensar desde los zapatos de Kirchner para construir sus propios zapatos.La construcción política debe ir de la mano de la ocupación de resortes de decisión enel Estado para ponerlos al servicio de la construcción de poder popular. Existe toda unageneración que se formó en el combate contra el neoliberalismo pero que hoy prácticamente no tiene lugares de decisión. Es preciso meter en el Estado aesos cuadros formados en esa ética militante vinculada directamente a las luchas populares, de entonces y de ahora. Pisar el barro forja una forma distinta de pensamiento que sólo saber pisar alfombras.Construir la propia fuerza dando poder a los sectores populares, haciéndolos sujetosde la decisión política, eso es en definitiva la profundización en el plano político. (Agencia Paco Urondo)