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Militancia //// 24.10.2019
Después del voto, los desafíos futuros de los movimientos sociales

"El movimiento sindical tendrá en la nueva etapa desafíos muy concretos. En caso de ganar la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner del peronista Frente de todos, de centroizquierda, se anticipa una 'mesa de diálogo nacional'". Por Sergio Ferrari.

Por Sergio Ferrari, desde Santa Fe, Argentina

Las elecciones del domingo 27 tendrán un impacto significativo en la vida nacional. Se dirimirá en las urnas la profundización de un modelo neoliberal clásico, instaurado desde fines del 2015 por Mauricio Macri, o un cambio de orientación política con marcado acento social, según lo anuncia el programa del candidato opositor Alberto Fernández. En este contexto, los diferentes actores sociales se posicionan con respecto a los próximos cuatro años. Y anticipan sus líneas de acción a partir del 10 de diciembre, cuando arranque el nuevo periodo presidencial.

El movimiento sindical tendrá en la nueva etapa desafíos muy concretos. En caso de ganar la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner del peronista Frente de todos, de centroizquierda, se anticipa una “mesa de diálogo nacional”. En la que participarán dos actores muy golpeados: los trabajadores, que perdieron en los últimos años más de 250 mil puestos de trabajo, y un sector del empresariado, asfixiado por el alto costo del crédito y el deterioro del mercado interno a raíz de la baja de los niveles masivos de consumo de la población, explica Victorio Paulón.

Movimiento sindical y diálogo nacional

“Un diálogo entre dos necesitados, al que será importante concurrir dada la dimensión de la crisis que deja el Gobierno de Macri”, señala Paulón, sindicalista de larga trayectoria, expreso político durante la última dictadura y responsable del sector de Derechos Humanos de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA). Los sindicatos combativos y los movimientos sociales serán “interlocutores imprescindibles”, no solo por haber sido actores esenciales del combate contra el ajuste neoliberal de estos últimos años, sino también porque va ser necesario definir una fórmula para relanzar la economía, explica el dirigente gremial. Su central sindical acaba de anunciar el pasado 3 de octubre la reintegración en la Central General del Trabajo (CGT), la más grande de Argentina, de la cual se alejó en 1992 por diferencias con la dirigencia más tradicional y burocrática sobre el modelo de país y el tipo de democracia sindical.

“Esa unidad es una necesidad de cara al futuro”, subraya. Exige, al mismo tiempo, replantear la necesidad de una renovación generacional de su dirección. Y resolver diferencias dado que hubo, en los últimos años, un sector del sindicalismo muy condescendiente con las políticas de ajuste promovidas por Macri.

En el futuro cercano, en caso de vencer el 27 de octubre el candidato peronista Alberto Fernández, se deberá reflexionar así mismo sobre “cómo garantizar la autonomía del movimiento sindical que en su mayoría se define, también, como peronista”, se interroga Paulón quien reside en la ciudad de Rosario. “No creo que haya problemas en asegurar esa imprescindible autonomía”, precisa. En particular, porque después de esta extraordinaria resistencia de cuatro años, existe en el movimiento sindical una nueva generación de jóvenes dirigentes kirchneristas. La que no va a resignar la lucha por la recuperación del salario y todos los derechos esenciales que le arrebató el macrismo.

¿Cuál sería la actitud de ese movimiento sindical hoy reunificado en caso que, contra todas las últimas encuestas, el actual presidente gane en las urnas? “Aunque veo muy difícil esa hipótesis, se daría una profundización de la resistencia y el Gobierno Macri tendría un problema aún más grave de gobernabilidad ya que el crédito que recibió en los últimos años de 57 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) está agotado. Debería imponer nuevas políticas de ajuste que provocarían mayor resistencia – e incluso violencia- dado el enorme deterioro del clima social. “Se transitaría un callejón sin salida para el sistema”, enfatiza, haciendo un paralelismo con las protestas sociales antigubernamentales que se vivieron días pasados en Ecuador y en las últimas horas en Chile.

Feminismo y autonomía

“El amplio movimiento de mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries tiene una clara posición antiliberal; a poco de asumir Mauricio Macri, en marzo del 2016, lanzó la primera huelga antigubernamental”. Mucho antes, incluso, del primer paro de la CGT, recuerda la abogada Lucía Puyol, militante de HIJOS (organización de los hijos e hijas de los detenido-as -desaparecido/as, asesinado-as, expreso-as político-as durante la última dictadura) y dirigente feminista de Santa Fe.

“En los Encuentros Nacionales se ven dos tipos de militancias de género”, explica Puyol. Una, al interior de los partidos políticos, y otro en las asociaciones y organizaciones del propio movimiento de mujeres. Es importante llegar a acuerdos y lograr alianzas y unidad a pesar de las diferencias, precisa.

En el 34 Encuentro Nacional de Mujeres que acaba de realizar en la ciudad de La Plata el 12,13 y 14 de octubre - y en el cual participaron más de 200 mil activistas llegadas de todo el país- se debatieron en más de 114 talleres temáticas de gran importancia: trabajo, salud, educación, no violencia, derechos sexuales, estrategias para el acceso al aborto, eco feminismo, placer, soberanía sobre el propio cuerpo etc. Pero se debatieron, también, los escenarios políticos posteriores a las próximas elecciones.

La amplia diversidad de los feminismos que existen en el interior de dicho movimiento “nos exige no asumir planteos partidarios. Sin embargo, nos definimos mayoritariamente como antiliberales, anticapitalistas, anti patriarcales y anti-macristas”, subraya.

En el reciente cónclave de La Plata, se ratificaron los principales ejes de acción de cara al futuro, independientemente de quien gane las elecciones presidenciales. “Priorizamos trabajar por los sectores más populares y postergados; levantamos la voz y nuestra denuncia firme de la feminización de la pobreza - ya que las mujeres son las principales víctimas de dicho flagelo-, y reivindicamos la gran riqueza y variedad generacional que experimentamos al interior del movimiento, en el que participan mujeres de diferentes edades, desde las más ancianas, hasta adolescentes”.

Como eje esencial en la próxima etapa, puntualiza, “prevemos continuar con la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, es decir a favor de su despenalización y por su legalización, dando continuidad a lucha que protagonizamos en el parlamento y en las calles el último año”, explica Puyol.

Sin perder de vista, adicionalmente, los mecanismos concretos para asegurar su correcta aplicación una vez lograda la legalización. “Exigimos que existan políticas públicas para que en los hospitales haya profesionales competentes y los insumos necesarios. Estamos convencidas que al liberalismo no le interesan nuestras reivindicaciones”, sostiene.

En cuanto al futuro de los derechos humanos, Puyol recuerda que, si bien sufrieron mucho durante el Gobierno de Macri, existe en Argentina un movimiento de una gran fortaleza, que aprendió de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. “Hemos podido resistir. Macri trató de frenar los juicios contra los responsables de crímenes de lesa humanidad, hubiera querido liberar a los genocidas, trató de ridiculizar la lucha hablando del *negocio de los derechos humanos* …sin embargo no lo logró y seguiremos avanzando, porque desde años, en Argentina, hemos dicho Nunca Más”.