fbpx A 50 años del Cordobazo: No hay victoria sin lucha | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Militancia //// 30.05.2019
A 50 años del Cordobazo: No hay victoria sin lucha

La autora se pregunta qué aprendizajes políticos se pueden hacer del Cordobazo, en su quincuagenario. "Fue esa resistencia del pueblo trabajador la que permitió la vuelta de Perón en 1973, luego de 18 años de proscripción, porque resistencia y justicia social son las dos caras de una misma moneda, no existe una sin la otra, como no existe la victoria sin lucha". Por Florencia Villar. 

Por Florencia Villar

Los aniversarios son buenos para preguntarse por los posibles puentes entre hoy y lo que pasó. Son importantes porque nos permiten analizar la correlación de fuerzas en cada momento y pensar estrategias en el presente. No sólo para entender qué pasó, sino también para poder analizar las tensiones del campo popular en cada momento y el poder de la resistencia. ¿Qué puentes se pueden construir de esa Córdoba del 29 y 30 de mayo de 1969 con protagonismo de bases sindicales y estudiantiles en las calles, y la Córdoba de 2015 que le otorgó 700 mil votos a Mauricio Macri? 

Hoy las elecciones parecen lo más importante, donde muchos dirigentes ven la política como una cuestión sólo electoral. Estos 50 años del Cordobazo nos recuerdan que son las luchas del campo popular las que tienen protagonismo principal para cambiar la historia. El Cordobazo vuelve a nuestro presente no sólo como una foto histórica, sino también como un mensaje, para mostrarnos cuál es el camino más importante: la organización del campo popular en vista de un objetivo común, la justicia social. 

En tiempos donde la especulación está la orden del día, donde la foto es más importante que los hechos, es importante recordar que son estos hitos históricos lo que sientan las bases de la historia, y sobre todo de la resistencia. Porque, como dice Daniel James, el peronismo no solo produce integración y justicia social, sino que también produce resistencia. Y es gracias a esa resistencia en las calles, en los sindicatos, en los distintos espacios por los que se esparce, que irradia la fuerza para poder volver.

Gracias a dirigentes como Tosco, que pudieron escuchar las demandas de las bases y encaminarlas y organizarlas, es que existe el Cordobazo. Porque esa es la potencia principal de un dirigente, poder escuchar las necesidades de las bases y organizarlas para lograr el bien común. Por eso el amor del pueblo por Cristina. Porque fue la dirigente que más escuchó sus demandas y pudo encaminarlas para un proyecto político nacional y popular que tantas conquistas le dio a los argentinos. Esto es lo que le permite conducir este frente patriótico que va a intentar otra gran gesta histórica, que es ganar las elecciones y devolverle la dignidad a los ciudadanos.

Como en el 17 de octubre de 1945 y en el 19 y 20 de diciembre del 2001, en el Cordobazo el protagonismo del pueblo fue avasallador y demostró la fuerza que tiene para cambiar la historia. Las puebladas de 1969 debilitaron al gobierno militar y fueron uno de los factores que llevaron al reemplazo del dictador Juan Carlos Onganía en junio de 1970, abriendo paso a una salida electoral que terminó concretándose con las elecciones de 1973.

Aprovechemos esta fecha para homenajear a estos héroes anónimos que salieron a la calle para cambiar la historia, para hacernos recordar que las luchas más importantes las dan los pueblos y que los mejores dirigentes son aquellos que pueden y saben escuchar a su Pueblo. Fue esa resistencia del pueblo trabajador la que permitió la vuelta de Perón en 1973, luego de 18 años de proscripción, porque resistencia y justicia social son las dos caras de una misma moneda, no existe una sin la otra, como no existe la victoria sin lucha. 

Heráclito decía que nadie se baña dos veces en el mismo río, siempre pasan aguas distintas, pero a la vez sigue siendo el mismo río. Este pueblo es también el que votó a Cristina en el 2011 y la hizo ganar con el 54%. De la misma forma Córdoba es también el Cordobazo, y por qué no pensar y lograr que pueda a volver a serlo, tal vez no de la misma manera, pero sí por el mismo caudal. 

Al fin y al cabo, las gestas que marcan la historia las hacen los pueblos y los dirigentes que son consecuentes con él. Como decía Néstor: "no pasarán a la historia aquellos que especulen, si no los que más se la jueguen".