fbpx No hacemos otra cosa que trabajar por la felicidad de la gente, por Guillermo Moreno
Más información //// 25.09.2012
No hacemos otra cosa que trabajar por la felicidad de la gente, por Guillermo Moreno

Publicado en Cada 17, la publicación orgánica de Dante Gullo I Tenemos todas las condiciones como para que nuestra generación cumpla con su deber de dejar una patria consolidada y un pueblo mucho más feliz que el que encontramos.

Se empieza a encontrar reconocimiento con nuestras políticas y esto es muy importante porque nos va levantando la autoestima. Siempre supimos que estábamos en el sendero correcto, pero ahora con la crisis mundial, me parece que eso va quedando patentemente demostrado.
Capitalismo nacional e integración regional
La palabra que define un capitalismo distinto es nacional. Estamos diciendo: no se va a parecer al capitalismo norteamericano y tampoco se va a parecer al capitalismo europeo. De los dos tendremos cosas que aprender, pero después de diez años, en todas las regiones del mundo, también tenemos cosas que enseñar.
Estamos hablando del capitalismo nacional en el proceso de integración regional, pero un capitalismo distinto, con un espacio de ordenamiento general dado por el Estado y con un espacio también dado al sector privado para su creatividad y su impronta. Este es un debate que el peronismo dio hace cuarenta, cincuenta años atrás, y más también, cuando generó la Constitución del 49 o cuando Perón, en ese famoso discurso de los 50, le ofreció al mundo La Comunidad Organizada.
Diez años de ciclo virtuoso
En algún momento hablamos de los dos vectores de la competitividad argentina, uno era la energía: por eso ahí está YPF. Era impensable que podamos tener energía al precio que necesita la economía argentina, si no teníamos la herramienta fundamental que es YPF y la Ley que declaró de interés público la exploración, explotación, transporte y distribución de toda la energía en la Argentina. Esta batalla que empezamos a dar en la Argentina hace seis años, de empezar a hacer costos, terminamos teniendo razón. Y ahora estamos haciendo los costos de la energía, que es el precio de los precios en términos de competitividad.
Lo otro, que es el precio de los alimentos, tenía que ver con el alquiler de la tierra y cómo el alquiler de la tierra se traslada al costo de los alimentos, porque naturalmente el que alquila la tierra lo carga al costo que vende el producto. El conflicto de la leche que tuvimos días atrás, que el tambero se lleva 1,50 o 1,58 por litro de leche que pone en la puerta de su tambo para que se lo lleve el camión, 30 centavos por cada litro se lo lleva el dueño de la tierra. Ningún otro gana el 20%. Ni siquiera las cadenas de comercialización le pueden marcar a la leche ese margen. Entonces estamos en un problema, porque a su vez la tierra está concentrada en pocas manos. Hay que resolverlo sin dañar los derechos de propiedad, pero el capitalismo tiene la posibilidad de resolver la renta que genera esa propiedad, como lo resolvieron los países centrales. No hay país central que no haya resuelto el precio de los alimentos.
El peronismo: más vigente que nunca
Estos no son temas menores, esta es una contradicción histórica que la Argentina tiene que resolver y que el peronismo siempre vino a combatir. Esto es una definición de país y una definición con instrumentos precisos. Ya tenemos la energía que estamos desarrollando, ahora hay que resolver el tema de los alimentos y la renta que genera la propiedad de la tierra. Y la Sociedad Rural, como núcleo duro de la oligarquía argentina, que tipificó durante ciento y pico de años la conducta de toda la sociedad, no está exenta de esto. Esto es muy importante. Hoy son los desafíos que nos quedan. Si todos somos capaces de construir una economía de inclusión, dentro de un modo de construcción capitalista con las características propias que los argentinos sabemos darle a las cosas, donde tenemos claro que las economías exitosas son aquellas que demuestran ser solidarias, le estamos dando una señal al mundo: que el peronismo, dada las crisis de todos los paradigmas, de ambos lados del Muro de Berlín, está más vigente que nunca.
Hay toda una corriente empresarial que empieza a abrir los ojos y empieza a mirar al gobierno y a su líder –la Presidenta está trabajando de líder y trabaja con sus entrañas y el pueblo lo percibe, por eso el acompañamiento que nos está dando-; esta corriente empresarial que está empezando a aglutinarse en organizaciones no tradicionales en los últimos años, pero sí tradicionales del peronismo como es la CGE, son muy importantes. Hay un corrimiento y el pensamiento neoliberal está quedando absolutamente aislado. Este es un debate que lo tenemos que hacer entre todos los compañeros.
Trabajadores con poder adquisitivo
Hoy empieza a emerger el poder adquisitivo del salario de los trabajadores argentinos, no porque lo diga el INDEC o la Secretaría de Comercio, es el debate de esta semana. Cuando una analiza los salarios de los trabajadores de distintos gremios se da cuenta del poder adquisitivo que están teniendo los trabajadores. Y desde ese poder adquisitivo es donde la gente, claramente desde sus condiciones objetivas, comienza a acompañar a este gobierno. Un gobierno popular que trabaja para su pueblo tiene que dar un buen poder adquisitivo. Esto lo estamos haciendo con los que tienen trabajo, todavía tenemos un sendero con los que todavía no tienen un trabajo formal, que todavía están changueando y todavía están complicados. Y es lo que tenemos que hacer, por eso estamos pidiendo cierta prudencia, también, porque con un mundo en crisis como hay ahora, hay un límite en lo que la economía puede dar. Y en este contexto, los argentinos estamos transitando más que honradamente, muy bien.
Hacia la Comunidad Organizada
Si el año que viene estamos en un sendero, que ojalá que así sea, de unidad en el movimiento obrero y vuelve a emerger una sola CGT, y estamos en un sendero de unidad del movimiento empresarial, de ahí a debatir nuevamente en torno de la Comunidad Organizada estamos muy cerca, porque finalmente la Comunidad Organizada era la articulación entre el movimiento obrero organizado, el movimiento empresarial y el Estado que arbitra en la circulación de bienes y servicios, entre los que más tienen y los que menos tienen, emparejando la cancha; un Estado que ordena, no un Estado ausente, un Estado que iguala las cargas, que ordena el reparto del excedente. Finalmente, como dijo la Presidenta el otro día: no hacemos otra cosa que trabajar por la felicidad de la gente.
Y esta felicidad de la gente necesita un sano equilibrio para que la iniciativa individual no cometa el error de apropiarse de la felicidad colectiva, porque si no estamos en un problema. Pero tampoco en un sistema donde nosotros coartemos la capacidad de creación, porque Perón lo decía: el hombre es libre y se realiza en una comunidad que se realiza. Y él siempre habló de las organizaciones libres del pueblo, en un Estado que ordena, que controla, que señeramente vigila, que direcciona, porque si no el pez más grande se termina comiendo al chico.
El peronismo tiene mucho para enseñar
El peronismo tiene mucho para enseñar a nuestros jóvenes en la Argentina y tiene mucho para enseñarle al resto de los pueblos en el mundo. El año que viene para esta época ya vamos a haber salido de la crisis internacional, ya se va a haber parido un mundo distinto, absolutamente distinto en quiénes son los ganadores y los perdedores dentro del aparato productivo: salen los bancos y entran los empresarios y los trabajadores, que finalmente, eso es una economía seria. Con plata no se puede hacer plata, se hace cuando se trabaja, se ponen las máquinas, entran insumos, sacan productos, se vende, se cobra… una economía sencilla, que el peronismo también lo describió. Y ahí vamos a tener la posibilidad de pensar a treinta años un mundo muy estable.
Para entrar ahí, si entramos con un movimiento obrero unificado y sólido y entramos con un sector empresarial también unido y sólido, estamos cerca de lo que Perón planteó y nos dejó como legado, que trabajáramos por la felicidad de nuestro pueblo. Y esto se complementa, por eso estamos en un momento muy virtuoso, que el pueblo argentino vuelve a tener conducción, una conductora, vuelve a tener un líder. No hay proceso de transformación que se pueda llevar adelante si no hay un líder que, sintetizando las expectativas y las necesidades de su pueblo, lo conduzca hacia la victoria.
El autor es secretario de Comercio.