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Más información //// 23.08.2016
"El macrismo tuvo mayoría electoral pero es una minoría cultural"

Entrevista al bloguero Manolo Barge sobre el actual momento político del país. "Los muchachos massistas se agrandaron y creyeron que podían prescindir del peronismo. Quisieron armar un Frepaso de derecha".

 

Por Enrique de la Calle

Manolo Barge es el responsable del blog Deshonestidad intelectual, una referencia ya casi mítica de la blogósfera. De larguísima militancia en el peronismo bonaerense, Barge analiza en la charla el momento actual de la política argentina: macrismo, batalla cultural y los desafíos del peronismo. "La batalla cultural se ganó. Por eso (el macrismo) no pueden proponer que hay que trabajar más pero ganar menos. Porque te saltan al cuello".  

Macrismo y la batalla cultural

APU: Decía en su blog que el voto histórico del progresismo, por lo menos desde 2009 para acá, giró hacia el macrismo. ¿Es así?

Manolo Barge: No es opinión, es data existente. Todo el voto alfonsinista histórico, del radicalismo, de los socialistas, se fue a Macri. Mirás mesa por mesa y te da eso. En los lugares donde Binner sacó buenos porcentajes en 2011 fueron, en esta elección, para Macri. Fue un voto de clase, no ideológico. Eso pasó en la última elección.

APU: ¿Con el tarifazo se da una fragmentación en ese voto de clase? Sectores propios del macrismo cuestionaron la medida.

MB: Acá hay una cuestión que trabajó bien María Esperanza Casullo. El peronismo es más institucionalista de lo que se supone. Mientras que el no peronismo es menos institucionalista de lo que dice. El peronismo, cuando pierde, pasa del modo militante político al de actvista social. Las clases medias son más desorganizadas, más individualistas. Hay gente del PRO que creía que después de asumir iba a haber movilizaciones, caos, líos en los barrios. Y los compañeros se replegaron sobre lo conocido, sobre sus propias organizaciones. Por eso al macrismo lo incomodó tanto la concentración de la CGT, que no fue agresiva ni anti gobierno. Pero sirvió para mostrar musculatura. Hay que decir algo más: el macrismo tuvo una mayoría electoral, pero es una minoría cultural. Porque la batalla cultural se ganó. Por eso no pueden proponer que hay que trabajar más pero ganar menos. Porque te saltan al cuello.

APU: Hay toda una discusión sobre cómo el peronismo tiene que pararse frente al macrismo.

MB: Para apretar al gobierno de Macri hacen falta dos cosas. Primero, hay que vaciarle de contenido su base electoral. Que salgan a protestar los que lo votaron. Segundo, hacer activismo social para evitar empujar a ese electorado otra vez al corralito del PRO. Por otro lado, hay que dejar de lado la discusión mediática. Los medios ya perdieron la batalla cultural, hoy no inciden electoralmente, perdieron su eficacia. Eso lo sabe también el macrismo, que no les baja pauta porque no les importa. Creo que tienen razón en ese punto. Por eso al macrismo le interesa más el timbreado, el cara a cara y el trabajo con las nuevas tecnologías.

APU: Se habló mucho sobre el uso que el macrismo hace de las redes sociales.

MB: Es lo que la gente de Podemos llama la "máquina de guerra electoral", o sea, utilizar las nuevas tecnologías para multiplicar el alcance del mensaje, un mensaje que además es segmentado.

APU: Históricamente el peronismo se jactó de su uso de las tecnologías de la comunicación. Se ha analizado el uso que hizo Perón de la radio. ¿El peronismo está retrasado ahora en relación a las nuevas tecnologías?

MB: Los que saben de política no entienden de redes sociales, y los que sí saben de redes, no les interesa la política. Muchos hemos hinchado con que desde 2011 había que dejar de lado la batalla cultural mediática, que ya estaba ganada. Te lo reconocen los editorialistas de La Nación. Porque hay que decir otra cosa: mal que les pese, la Argentina peronista sigue existiendo. El peronismo es una máquina de guerra social, muy estructurada. El macrismo tiene las grandes cajas pero no puede quebrar el bloque social que lo adversa. Además, no puede contener a su propia base electoral.

APU: El macrismo lleva adelante prácticas políticas renovadas, como el timbreo contra el acto tradicional, el uso de las redes contra los grandes medios. El peronismo sigue pensando de forma más tradicional. Pienso en las recientes apariciones de Cristina o en sus intervenciones en Facebook, que son a partir de textos largos. El macrismo publica videos de 15 segundos.

MB: Con respecto a lo que escribe Cristina en Facebook hay gente que dice que son tan pesados como los posteos que yo escribo en el blog. Hay una cosa generacional. Por eso no estoy en Twitter. El peronismo siempre tuvo buena relación con las nuevas tecnologías, desde Perón. Creo que se trata de complementar lo clásico y lo moderno. Muchos compañeros están proponiendo salir con megáfonos por los barrios a convocar a la gente a reuniones en la básica. Después sí, con las nuevas tecnologías podés comunicarte con otras básicas en tiempo real. Un problema de las redes es que son endogámicas. En Twitter echás a la gente que no te gusta, que no coincide con vos. Hay que ver cómo se establecen lazos entre los diferentes grupos. Ahora, cuando se va a los barrios hay que ir a escuchar, no a bajar línea. A la periferia se va a escuchar a la gente.

Massa y CFK: ¿Hay vida fuera del peronismo?

APU: ¿Cómo analiza en este contexto al massismo?

MB: Uno puede analizar el acercamiento de Margarita Stolbizer a Sergio Massa como el degollado que se acerca al muerto. Es decir dos fracasos que se unen para no desaparecer. Imagino que el amigo Omar Bojos se va a enojar. Otro análisis puede ser que los gremios de mejores salarios, la llamada aristocracia obrera, que apoyan a Massa, y los estatales, que apoyan a Margarita, los obligan a abrazarse. Los gremios están viendo que el proyecto de Macri consiste en devaluar los salarios, un 20% menor que ahora. Los sindicatos que representan a los trabajadores que más cobran están llevando adelante una oposición menos hostil que el Frente para la Victoria.

APU: Habló de un muerto que se abraza con un degollado, como forma de mirar el vínculo entre Stolbizer y Massa. ¿Cree que el massismo está en crisis?

MB: La crítica se la hice al massismo antes y después de las elecciones de 2013. En ese año yo decía que se había partido la base social del peronismo. Los muchachos renovadores se agrandaron y creyeron que podían prescindir del peronismo, en lugar de ir a pelear al partido. Quisieron armar un Frepaso de derecha.

APU: ¿Cómo ve a Cristina?

MB: Lo que voy a decir puede ser polémico: Cristina no es el problema, el problema son los "cristinos". Ella puede tener entre el 30 y el 35%. Ella podría ganar la elección para ser senadora por provincia de Buenos Aires. Lo que no puede hacer es mandar listas cerradas. El que va a ganar la representación del peronismo en 2017 es el que logre una competencia real en el armado de listas. Es decir, si en las PASO sacaste un 20%, tenés un 20% de lugar en las listas.

APU: Eso no pasó nunca hasta el momento en el peronismo. ¿Podrá pasar en 2017?

MB: Hay que ver. Lo importante es lo que pase en las listas a concejales. ¿Dónde tenés hoy anclaje institucional? En los municipios. Lo que te va a permitir ganar en 2019 es lograr organizar fuerza a nivel local, no provincial. Por eso hay que trabajar mejor en los territorios. Se sigue privilegiando la rosca en el centro de Capital Federal. Nadie camina por Ciudadela o el cruce de Castelar.

APU: ¿Cómo analiza los cambios en PBA en relación a limitar las reelecciones de ejecutivos y legislativos?

MB: Hay dos miradas. La de los radicales y el PRO, es volver a lo que decía Emilio Ardoy sobre el sistema conservador hasta el 45. Los que juntaban los votos iban en las listas locales y provinciales y las elites iban en las nacionales. Esa es la mirada que planteó Carrió en lo de Fantino: que el pueblo no se puede salvar por sí mismo, que tienen que ser las clases ilustradas los que lo salven. La otra mirada es al estilo mexicano: perforar las elites existentes actualmente en el PJ o el radicalismo. Si vos fuiste intendente por 8 años, o te vas a tu casa o estás obligado a perforar las listas provinciales o nacionales. Obliga a una renovación constante. Son ocho años: después subís o te vas a tu casa. Es una renovación constante que no permite consolidar elites. Algo que no pasó en estos años fue la organización de lo no estatal. No podés organizar con los contratados, porque si después salís del Estado, ¿qué hacés? El peronismo está acostumbrado al llano.

APU: ¿Cómo ve la discusión al interior del PJ / Frente para la Victoria? En un primer momento, muchos dirigentes habían puesto en discusión el liderazgo de CFK; ahora eso quedó abierto a partir de que Cristina salió a caminar algunos territorios.

MB: Quien decide no es la conducción, es la base. Va a votar a uno o a otro. La que decidió que Menem no era más la conducción fue la base. Eso es lo que no se termina de reconocer, la autonomía de los sectores populares.

APU: ¿Qué ve a nivel de las bases peronistas?

MB: Se hace activismo social y no activismo político. Entre compañeros hablamos de política cuando nos encontramos pero no sacamos el tema frente a los votantes de Macri, que son la mitad del país. No hay que agredir al votante de Cambiemos para que no se abroquele. A muchos compañeros no le sirve ir al choque. Por eso no se trata de hacer activismo político en este momento. Un problema que veo, y vale para la pregunta que me hacías antes, es que muchos compañeros del FpV no PJ están cometiendo el error que cometió el massismo después del 2014, que es el intento de construcción de algo nuevo. Hay que armar con lo que existe.

APU: Hay una idea que propuso Omar Bojos es que el peronismo tuvo tres grandes conductores: Perón, Menem y Kirchner. Según Bojos, con la muerte de Kirchner se abrió una disputa por la conducción del peronismo, que es el momento en el que estamos ahora. Lo provocador de su afirmación es que Cristina no condujo al peronismo en este tiempo. ¿Cómo lo ve?

MB: Esas son las tesis de Chacho Álvarez y Grosso en los años 80. Cuando se pierde todos van a la cola y hay que ratificar los liderazgos en las urnas. El peronismo no es vertical, es horizontal. La cuestión es: vos te presentás a la elección, perdiste y volvés a cero. No es como el radicalismo. Alfonsín seguía dando órdenes a pesar de haber perdido muchos años después.

APU: Eso se entiende. Pero cuál es su opinión sobre Cristina, ¿condujo al peronismo entre 2010 y 2015?

Te cambio la pregunta. ¿Qué hizo el massismo entre 2013 y 2015? Quiso construir algo nuevo, creyendo que se podía prescindir del peronismo. Cristina cometió un error similar. No se trata de si hubo conducción o no, sino de entender que hubo un error en la estrategia que llevó a la derrota electoral. Después de esa derrota, todos vuelven a cero. No se perdió en 2015 porque los medios fueran malos. Se perdió porque se quiso armar algo nuevo. ¿Quién es más leal? ¿Diego Bossio o Felipe Solá? Solá tiene más simpatías dentro del peronismo del Frente para la Victoria que Bossio. Vos no podés construir organización desde el Estado. Se construye desde abajo.

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