La mano de Dios //// 04.08.2014
“Fue dirigir el equipo que siempre soñé”

Entrevista a Ángel Cappa, técnico del Huracán que demostró jerarquía y un juego descollante hace 5 años. “Yo dije que había llegado un entrenador y salió un quemero, porque me incorporé a la manera de entender el juego y la vida de Parque de los Patricios”.

Por Juan Ciucci
APU: Se cumplen 5 años de aquel notable equipo de Huracán. ¿Cuáles son sus primeros recuerdos al evocarlo?
Ángel Cappa: Lo que tengo que decir en primer lugar es que fue dirigir el equipo que soñé siempre. He estado en equipos de mayor renombre (el caso del Real Madrid, por ejemplo), pero ese equipo de Huracán jugó como a mí me gusta que jueguen los equipos, y disfruté muchísimo de ese fútbol, de cada partido y de cada entrenamiento. Tuve la suerte de tener al mismo tiempo buenos jugadores y muy buenas personas. Era una convivencia muy feliz, muy armónica, y los partidos los disfrutábamos mucho.
APU: Pasó algo que usted remarcó en aquel entonces, que estaba pensado un proyecto a más largo plazo, y se dio todo muy rápido.
AC: Sí, cuando yo llegué faltaban 4 o 5 partidos del campeonato anterior, entonces fui viendo jugadores, practicando con los que estaban. Después armamos el plantel nuevo, con la mayoría de los chicos que estaban. Solamente vinieron Nieto, Domínguez y Bolatti. El resto estaba ahí, eran chicos que estaban abajo, jugando inferiores. Y era un equipo que comenzaba, un equipo en formación. Para hacer una analogía con el Huracán del ´73, ese equipo comenzó a armarse a mediados del ´71, tuvo todo el ´72 y recién en el ´73 apareció el gran equipo. Nosotros teníamos 19 partidos, eso fue todo lo que duró ese equipo, producto de la nueva época del fútbol argentino.
APU: En ese sentido, ¿le parece que los resultados tan buenos en tan poco tiempo, impidieron que el equipo pudiera desarrollarse como estaba previsto, para el otro torneo?
AC: No sé, creo que se dio así. El equipo tuvo éxito internacional, me hicieron notas de Alemania, Francia, España, Italia, Colombia, de todos lados; porque el equipo jugaba bien y llamó la atención. Entonces eso facilitó la inmediata salida de la mayoría de los jugadores. Posiblemente haya sido por eso.
APU: ¿Siguió viendo a esos jugadores, cómo analiza su presente?
AC: Bueno, algunos me sorprenden, el caso de Bolatti, que no haya tenido la suerte de poder afianzarse en ningún equipo. Porque era un mediocentro extraordinario, hizo un campeonato maravilloso. Después están jugando varios, Araujo, Goltz, Toranzo nuevamente en Huracán, Dominguez, Arano. Son jugadores grandes, el tiempo va pasando para quienes ya eran mayores. Pero a mí la mayor sorpresa fue Bolatti. Creo que él encontró el equipo que necesitaba para rendir como rindió, y Huracán encontró al volante central que necesitaba para que enhebre todos los talentos que estaban dispersos.
APU: ¿Cómo analiza el presente de Pastore, el de mayor trascendencia internacional de aquel equipo?
AC: Sí, sobre todo en el Palermo. Ahí tuvo una actuación muy parecida a lo que hacía en Huracán. Pero en el Paris Saint Germain digamos que lo limitan en el puesto en el que lo hacen jugar, limitan el talento que tiene. Pastore es un jugador para jugar suelto, no para jugar por carriles, y lo hacen jugar por el carril izquierdo. Entonces evidentemente no rinde todo lo que tiene que rendir. Así y todo, tiene destellos de su enorme calidad.
APU: En nuestro país ese equipo significo volver “a nuestra manera de jugar”, como usted decía, una discusión que se reactualizó con el modo de juego que mostraron el Barcelona o la selección Española luego…
AC: Cuando todo parece perdido, cuando todo el mundo se está adaptando a un futbol excesivamente mediocre en ambiciones y en juego, apareció este equipo y la gente adhirió inmediatamente. No solamente la de Huracán, sino toda la gente que disfruta del fútbol. Por eso ese quipo tuvo hinchas en todas partes, y tuvo la repercusión que tuvo. Entonces la gente volvió a creer que se puede jugar de esa manera, y que también se puede ganar de esa manera. Y que jugar de esa manera significa disfrutar el doble. Después, estaban el Barcelona y la selección de España, con un futbol de mucha mayor jerarquía por la calidad de los jugadores, digamos que remontaban la idea de hacer de este juego una posibilidad de alegría, de disfrutar y de ser feliz.
APU: ¿Cómo pesa en este recuerdo esa última fecha, y esa manera de terminar el campeonato con Vélez y un partido más que desafortunado?
AC: Mucho, no hay un solo día de mi vida que no me acuerde de ese partido. Porque fue un robo a la vista de todo el mundo, un despojo exagerado, digamos que todo lo turbio del fútbol argentino se puso en movimiento para quitarle a Huracán, a todo ese barrio, que estaba viviendo esa alegría. Para quitarle esa última alegría se tuvieron que poner de acuerdo la parte mafiosa del futbol argentino, y despojaron a Huracán de ese partido. Fue un despojo alevoso, y eso duele muchísimo. Porque si Huracán hubiera perdido jugando al futbol normalmente, no hubiera significado lo que significó. No creo que nadie en Huracán ni en el fútbol argentino, ni en gran parte del mundo donde todavía me hacen notas, se olviden jamás de ese despojo alevoso que padeció Huracán. No solamente nosotros, sino todo el barrio de Parque de los Patricios, al que le cortaron la posibilidad de coronar esa alegría tan grande que se había vivido.
APU: ¿Usted ahora se reconoce como hincha, no? ¿Le cambió eso haber conocido a Huracán?
AC: Sí, sí, yo dije que había llegado un entrenador y salió un quemero. Efectivamente la gente de Huracán me hizo hincha de Huracán, soy socio, soy hincha y lo seré siempre. Porque me incorporé a la manera de entender el juego y la vida de Parque de los Patricios. Entonces, soy hincha de Huracán.