Internacionales //// 14.01.2019
Siria: Homs, una lucha por volver a la vida

Homs es la tercera ciudad más importante de Siria después de Damasco y Alepo. Hasta 2011, cuando estalló la guerra, tenía una población de casi un millón de habitantes. Matías Quirno Costa presenta una serie de imágenes y el relato de su recorrida en medio de la desolación y devastación que dejó la guerra.

Por Matías Quirno Costa

Desde Homs, Siria.

Si bien en 2014 el ejército sirio recupera la mayor parte de Homs, 169 kilómetros al norte de Damasco, no es hasta 2017 que la ciudad queda enteramente en manos de las fuerzas leales al presidente Bashar Al Assad. Las imágenes de una ciudad arrasada se abren ante nosotros. Al-Khaldiya, un barrio de trabajadores y clase media, sólo sostiene en pie, esqueletos de lo que hasta hace unos años fueron hogares, comercios y todo lo que alguna vez dio vida a esa comunidad. Es uno de los tantos barrios castigados que habían sido tomados por grupos terroristas en Homs.

Pese a lo dantesco de la escena, nos encontramos con Ammar, un vecino que poco a poco ha comenzado a reconstruir su casa. Esposo y padre de dos hijas, cada día luego de trabajar se hace un tiempo para su familia y lo hace levantando nuevamente las paredes de su hogar. Si bien el gobierno da una ayuda a quienes están en esta situación, lo cierto es que no alcanza. La crisis por la guerra acarrea también una grave crisis económica con una inflación galopante. Para subir al primer piso de la vivienda, debemos hacerlo por una escalera aún repleta de arenilla y escombros, lo que dificulta la tarea. Allí Ammar, nos describe la distribución de su casa.

A tan sólo tres calles de allí está la escuela primaria del barrio. O lo queda de ella. Basta cerrar los ojos para escuchar el bullicio fantasmagórico de niños y niñas jugando en el patio o estudiando en la aulas. Hoy el aro de básquet del patio continúa allí amurado. Recorrimos los restos de las instalaciones y vimos lo que cualquier escuela tiene en esencia: paredes escritas con dedicatorias amorosas entre el alumnado. También estuvimos en la sala del director. Siguiendo por el pasillo, al fondo se ve pintada sobre una pared la imagen de Rabab, una niña de libros infantiles que se caracterizaba por ser estudiosa y alegre. Hoy está atravesada por varios disparos de AK-47, precisamente en el cuello y en el corazón.

Por último entramos a una de las aulas en cuyo pizarrón continúa escrita la última clase que se dictó allí en 2011, el tema “Los volcanes”.

Saliendo de Al- Khaldiya, llegamos al mercado de Homs donde podemos observar como muchas tiendas han reabierto sus persianas, y ofrecen sus mercaderías. Los techos hechos a nuevo dan la sensación de estar a miles de kilómetros de este conflicto. Pero al continuar el paso volvemos a ver la destrucción de los misiles y los morteros. Una mezquita antiquísima destruida y las piedras negras de basalto que quedan a la intemperie. Otra vez la pulsión de vida de hace presente. Diferentes comerciantes han iniciado nuevamente a vivir de sus oficios. Caso del peluquero, el bicicletero, los de la ferretería que proveen de materiales para las refacciones, el hombre que vende dulces caseros y una incipiente fábrica de yogures.

Saliendo de la zona del mercado un grupo de trabajadores, que están haciendo una red de cloacas, calienta agua para mate y así matar el frío de este invierno sirio.

La resistencia y el dolor se huelen en el aire de Homs, miles de vidas se perdieron aquí y otras tantas se resisten a irse. Desean continuar pese a todo. Hoy Homs vive en paz, sabiendo que pocos kilómetros de allí se está viviendo lo que ellos vivieron unos años atrás. Todos auguran que el 2019 sea el fin de ésta guerra planificada y orquestada desde el exterior que ha costado la vida de gran parte de la población y ha hecho que miles deban emigrar hacia otros países.