Internacionales //// 19.05.2017
“Esto es México”

Alumnos de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García de la Ciudad de México, la más antigua universidad dedicada a enseñar esta profesión en el país muestran su indignación ante el asesinato de periodistas.

Por Emiliano Balerini Casal/ México

Es el aniversario 68 de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García de la Ciudad de México, la más antigua universidad dedicada a enseñar esta profesión en el país. La librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (FCE), del viejo barrio de la Condesa, alberga la celebración.

Alumnos y profesores van y vienen; especialistas recorren el lugar, periodistas entran y salen del sitio. El tema de este año es: “Fake News y nuevas tecnologías”. El auditorio de la librería se lleno de jóvenes estudiantes inquietos por saber qué iban escuchar. 

Un rumor recorre el lugar, el asesinato de otros dos periodistas el día anterior: Javier Valdés Cárdenas, corresponsal del diario La Jornada y fundador del semanario digital Ríodoce, del estado de Sinaloa y Jonathan Rodríguez Córdova, reportero del semanario El Costeño, del estado de Jalisco. México ya es un territorio lleno de cementerios y fosas comunes.

A pesar de que la noticia conmueve al gremio periodístico y se promueven dos actividades frente a la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior) y el Ángel de la Independencia de la capital mexicana, la Carlos Septién García no se pronuncia al respecto. 

Ni una palabra de la dirección general de la escuela. Silencio absoluto. Mutismo. El asesinato y desaparición de periodistas en México se ha naturalizado tanto que incluso la institución académica más reconocida en la materia no se posiciona al respecto.

Tienen que ser los alumnos los que den a conocer su posición. Los que ya sea por un breve comunicado o por medio de una frase —que este reportero les pidió—, con la que se manifiestan de diferentes maneras.
Fue Elizabeth Velázquez Hernández, alumna del sexto semestre, la que a las 16:30 horas, frente a un auditorio que regresaba de comer, leyó el comunicado:

—Miembros de la comunidad de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García expresamos nuestro repudio a los actos de violencia cometidos en contra de periodistas y comunicadores en el país. Los periodistas no somos especiales, pero nuestro trabajo lo es, pues garantiza la libertad de expresión, parte fundamental de cualquier democracia sana.

Antes de comenzar la mesa de discusión en la que estaba invitada, Elizabeth continuó leyendo el comunicado:
—Herir, perseguir y silenciar las voces críticas que señalan los abusos cometidos desde cualquier tipo de poder no sólo violenta a los periodistas, sino a la sociedad completa. Como futuros periodistas mostramos preocupación ante el ambiente laboral que nuestra profesión tiene en México. De la misma forma exigimos a las autoridades en todos los niveles de poder que garanticen nuestra seguridad e impidan la impunidad que ha cobrado la vida de 140 periodistas en los últimos 17 años. No se mata la verdad matando periodistas. 
Según la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), México ocupa el lugar 147 de 180 en su lista de países con mayor riesgo para ejercer la profesión en el mundo. 

“El 15 de mayo de 2017 fue asesinado el periodista Javier Valdez Cárdenas en Sinaloa; a este crimen se suma el ataque armado que sufrió un equipo de reporteros en el estado de Guerrero dos días antes, el sábado 13 de mayo. RSF pide a las autoridades mexicanas que pongan fin a la impunidad en que permanecen los crímenes cometidos contra la prensa y que refuercen los mecanismos de protección de periodistas”, dice la organización en su portal de internet.

La organización Artículo 19, capítulo México, dice que en 2016 fueron asesinados en el país 10 periodistas, mientras que marzo de 2017 estuvo marcado por ataques en serie contra la profesión: “De estos, 30 se han registrado durante el actual mandato del presidente Enrique Peña Nieto: ocho en Oaxaca y siete en Veracruz, entidades con el mayor número de asesinatos en este sexenio”.

En su portal de internet comenta que el gobierno de Javier Duarte en el estado de Veracruz, que comenzó en diciembre de 2010 y finalizó el 30 de noviembre de 2016, y que hoy se encuentra detenido en Guatemala y con pedido de extradición, ha sido el más letal para los comunicadores: 17 periodistas asesinados (incluyendo el asesinato del periodista Rubén Espinosa). Veracruz permanece con el mayor registro de asesinatos de periodistas por entidad, con 22.

Ante esta situación, los estudiantes de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García mostraron su indignación de diferentes formas: Begoña Iturribarría, comenta: “No se mata la verdad matando periodistas. Callar una voz es callar un pueblo. El grito de justicia fue el silencio de los olvidados. No le temo a la muerte, le temo al silencio de mi gente”.

Analí Bailón comenta: “Nos están matando y nadie hace nada. Ser periodista es sinónimo de muerte”. Mariel Serrano explica: “Voces libres con verdades no se callan matando periodistas. Matar a periodistas es silenciar al país”. Elizabeth Velázquez Hernández menciona: “La violencia, que permea hoy en todas las capas de la sociedad mexicana se enseña especialmente en contra de los periodistas por mostrarla como es, sin maquillaje, cruda, real y cotidiana”.

Ramón Treviño expresa: “Tengo un nudo en la garganta”. Murielle Sánchez aclara: “Javier Valdez sabía que podía morir, muchos dirán que es un mártir de la libertad de prensa pero la noción de mártir esconde que en 2017 nadie debería considerar tal sacrificio como el resultado ineludible de la libertad”. 

Fernando Guevara señala: 
—Esto es México.