fbpx ¿Quién carajo es Marilina Bertoldi? | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Géneros //// 16.05.2019
¿Quién carajo es Marilina Bertoldi?

"La noche del 14 de mayo, Marilina Bertoldi dijo que Mercedes Sosa era la única persona que no era hombre y había ganado el Gardel de Oro hace 19 años. La única mujer. Además decidió destacar que ella es la segunda mujer, pero la primera lesbiana. ¿Por qué es necesario decir que una lesbiana ganó el Oro este año?". Por Lucía Barrera Oro, Ailén Montañez y Melany Grunewald.

Por Lucía Barrera Oro, Ailén Montañez y Melany Grunewald
Fotografía de Tute Delacroix para BillboardAr

La noche del 14 de mayo, Marilina Bertoldi dijo que Mercedes Sosa era la única persona que no era hombre y había ganado el Gardel de Oro hace 19 años. La única mujer. Además decidió destacar que ella es la segunda mujer, pero la primera lesbiana. ¿Por qué es necesario decir que una lesbiana ganó el Oro este año?

Estas distinciones son necesarias porque que haya una primera quiere decir que antes no se reconoció a una lesbiana en ese lugar y eso no significa que no haya talentos lesbianes. "¿Quienes han sido más ninguneadas en el rock que las mujeres, las lesbianas, travestis, trans y no binaries? Si eso no es rock, entonces el rock ya no existe, ya se murió verdaderamente", dijo Marilina al recibir el primer Gardel de la noche.

Basta con ver dos o tres comentarios en redes para poder evidenciar el discurso que existe del otro lado de la pantalla, de la vereda, de la perspectiva de género y de la época: por qué confundimos todo, por qué tiene que decir su orientación sexual, ¡qué tiene que ver que sea torta con el premio Gardel! Precisamente tiene todo que ver. La base de ese discurso señalador es cuestionar al otre y nunca fomentar la interpelación interna. ¿No es ahí donde construimos y sostenemos una identidad? Bertoldi, por ser lesbiana, recibe más cuestionamientos por visibilizarse que un varón que estuvo años en un closet.

Mujeres y disidencias están transformando la escena del rock actual con acciones como estas: diciendo cosas que antes no se decían en lugares que antes no ocupaban. Ser lesbiana en una sociedad todavía machista, misógina y homofóbica como la que tenemos sigue anulando espacios de reconocimiento. Se sigue pensando que son cosas ajenas, anormales y justamente que Marilina sea la primera torta de oro viene a discutir esos lugares de normalidad, para que sean lugares inclusivos; lugares con igualdad de posibilidades de ser ocupados por cualquier género.

“El rock trasciende el género, es asumir una responsabilidad de tener un micrófono enfrente y decir las cosas que se tienen que decir. Es decir las cosas sin tener miedo, sin pensar en qué pueden pensar. Es hablar desde los márgenes, hablar desde las sombras”, dijo Marilina cuando subió a recibir, primero, el Gardel al mejor álbum de artista femenina de rock. No son pocas las lesbianas, ni las travas, trans y no binaries. No son casos aislados y eso es lo que se viene a hacer visible. Marilina tomó la palabra al micrófono para molestar e incomodar, pero sobre todo, para hacernos ver que es posible habitar lugares comunes. Para mostrar que es posible salir de una marginalidad que duele y lastima mucho porque en nombre de lo normal y lo raro, se obligan a silenciar muchas cosas.

“Dennos estos lugares que vamos a cambiar la música”, prometió al cerrar su discurso en el escenario. Esa es la pelea que estamos dando hoy las feministas en todos los espacios que transitamos, poder ocuparlos, pero no calladas sino siendo siendo lo que somos: disidencias.

¿Quién carajo es la lesbiana de Oro?

Marilina gana el Oro con Prender un Fuego (2018) como mejor álbum del año, en una nominación que contenía a Andrés Calamaro, a Los Decadentes y otros (no nos hagan hablar de Calamaro y sus dichos misóginos frente a las denuncias de abusos en el rock porque tenemos para varias notas más). Estas figuras del rock que son las tradicionales, tipos arriba de un escenario, ¿qué más pueden inventar?

Ese rock chabón efectivamente se murió porque los machos no tienen nada más para decir que no hayan dicho en dos mil años: no hay nada nuevo para ellos. Nosotras, nosotres, por otro lado, tenemos un montón de cosas para decir y venimos a hablar desde los márgenes. Como lo venimos demostrando más visiblemente desde hace 4 años: ya no nos bancamos más sus actitudes de rockeritos misóginos y nunca más van a volver a tener la complicidad de nuestro silencio. Con nuestros gritos vamos a dar vuelta todas las tortillas, todas.

Prender un fuego (2018) es su más reciente disco, pero Bertoldi tiene ya muchos años en la escena del rock. Sus primeros álbumes discográficos los hizo con su anterior banda Connor Questa, con ella publicaron Somos por partes (2011) y Fuego al universo (2012). En simultáneo, también grabó sus primeros EP solistas El Peso del Aire Suspirado (2012) y dos años después La presencia de las personas que se van (2014), ambos disponibles en plataformas digitales.

En cuanto a discos, luego de haber disuelto la banda, se lanzó como solista y sacó Sexo con modelos (2016), el anteúltimo trabajo al galardonado de oro. Todas piezas dignas de ser escuchadas. Si todavía no dieron lugar en sus oídos a las pibas que el rock nacional está generando, es un buen momento para empezar. El clima de época acompaña.