Géneros //// 18.07.2017
Psicólogas feministas: "Cuando una mujer dice que fue víctima de violencia, le creemos"

Entrevista a Antonella D'Alessio, coordinadora de la Red de Psicólogas Feministas. Reúne a profesionales con perspectiva de género y acuerdos básicos como la no revictimización, no patologización y la lucha por el aborto seguro, legal y gratuito.

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Por Jorge Giordano

Entrevista a Antonella D'Alessio, coordinadora de la Red de Psicólogas Feministas. El grupo se define como un conjunto de profesionales "con perspectiva de género, respeto por la diversidad sexual, la identidad de género autopercibida y la subjetividad ante todo".

APU: ¿Cómo empezó el trabajo de la red?

Antonella D’Alessio: En febrero del 2016 yo estaba cargo de una consejería para sobrevivientes de abuso en Villa Urquiza. Era la única psicóloga e hice una convocatoria para psicólogas con perspectiva de género. A partir de esto comenzamos a darnos cuenta de que nos preguntaban si conocíamos psicólogas feministas en distintas localidades, entonces empezamos a hacer una lista. Hay mucha gente que había tenido muchas malas experiencias a la hora de hablar de violencia de género, abusos en la infancia, personas trans. Ahí vimos que había una demanda que había que atender, por eso armamos la red.

APU: ¿Cuáles son las principales diferencias con los enfoques psicológicos tradicionales?

AD: Nuestra particularidad es poder analizar los padecimientos derivados de los géneros o las sexualidades dentro de un sistema patriarcal. Si alguien te retiene la plata, si te prohíben ir a trabajar, coartando tu autonomía. Hay muchas cuestiones que nosotras como red feminista podemos olfatear y son claves.

Otras personas no han pasado por situaciones de violencia y son heterosexuales con relaciones monogámicas, digamos dentro de "la normalidad", y existen múltiples atravesamientos de género que tenían que ver con la maternidad o el trabajo doméstico. Existe un padecimiento psíquico por transitar el mundo siendo mujer.

A partir de la ola feminista que ha salido a las calles hay mucha gente que se anima a contar las cosas que suceden. En la primera sesión cuentan cosas que no podían hablar con nadie: "He sido abusada", o "tenemos una relación de amor libre con mi pareja", o "estoy en transición con respecto a mi identidad".

Hay muchas personas que se han encontrado con profesionales que las revictimizaron.  Hubo situaciones de abuso y violencia en donde han sido culpabilizadas, no sólo en la adultez sino en la infancia. Se habla de que el niño o niña "busca un cariño", cuando obviamente no pueden ser culpables de que un adulto sexualice su cuerpo. No se comprenden las consecuencias del abuso sexual infantil.

APU: ¿Cómo está conformada la red?

AD: En CABA y GBA somos un 95% de mujeres, más o menos cincuenta. Seremos setenta en total en todo el país. En unas semanas estaremos haciendo reuniones para sumar más gente. Por día nos llegan de diez a quince mensajes para derivaciones. Si alguien no puede pagar, se lo atiende igual por más que no tenga recursos.

APU: ¿Qué corrientes de la psicología confluyen en la red?

AD: En la red pedimos que las personas tengan formación en géneros y sexualidades. Hay psicólogas que son psicoanalistas, otras gestálticas, otras trabajan desde lo cognitivo-conductual. Inclusive desde la bioenergética. La idea es que más allá de la corriente teórica a la que adherimos, por ejemplo cuando una persona dice que fue abusada en la infancia, le creemos. Cuando una mujer dice que fue víctima de violencia, le creemos. Tenemos ciertos acuerdos básicos.

Nosotras no patologizamos las identidades trans y apoyamos las luchas de sus colectivos. No pensamos que están enfermas ni que tienen un problema mental, como en Estados Unidos, que se habla de disforia de género. También estamos de acuerdo en que el derecho al aborto es legítimo.

APU: ¿Encuentran resistencias dentro del ámbito académico?

El campo de la psicología en general es más bien conservador, aunque existe una cátedra como Introducción a los Estudios de Género en la Facultad de Psicología de la UBA hace casi tres décadas. Hay materias de la facultad que casi no se pueden cursar, respecto a la perspectiva de género. Por ejemplo, cuando se piensa que la mujer se completa como ser humano con la maternidad.

El psicoanálisis pensado como dogma y no como disciplina tiende a aburguesarse y a normalizar. En el psicoanálisis existe un concepto clave como la "envidia del pene", pero nosotras no lo pensamos en cuanto al órgano genital.  Planteamos que existe una envidia del lugar privilegiado del hombre en la sociedad, que en realidad son derechos. El psicoanálisis tiene que aggiornarse, hoy no circulan por Buenos Aires las personas que circulaban por Viena en el 1900.

Las patologías exceden a los géneros y orientaciones sexuales. Una persona puede ser heterosexual y psicótica o perversa, lo mismo con abusadores. Si vamos a pensar que todo lo que no es heterosexual es patología, vamos en contra de nuestras propias leyes, que garantizan que las personas pueden identificarse a partir de un género autopercibido.

APU: ¿Consideran que un nuevo marco legal o normativo puede facilitar su tarea?

AD: La reforma de los planes de estudio en las universidades es vital para que en el futuro los psicólogos puedan tener perspectiva de género. Hay un intento de que la cátedra de Género sea obligatoria. No poseer esa perspectiva de género enferma más de lo que cura. Si alguien piensa que hombres y mujeres hoy en día son iguales, va a pasar por alto un montón de cuestiones.

APU: ¿Tienen un vínculo con el Estado?

AD: Estamos con la inscripción como organización como ONG y está la posibilidad de pedir subsidios al Estado, querríamos poder ofrecer asistencia gratuita. Por ahora, más allá de que muchas trabajamos en el Estado, no tenemos un vínculo formal.

APU: Además de la atención individual, ¿qué ofrecen desde la red?

AD: Largamos un grupo de estudio de Teoría Queer, por ejemplo. Queremos brindar asistencia, también capacitación orientadas a profesionales, no sólo psicólogas sino trabajadoras sociales, abogadas. También tenemos la idea de poder ofrecer servicios para empresas en cuanto a capacitaciones y charlas. Que las empresas empiecen a medir el clima laboral en cuanto a la agenda de géneros y sexualidades. Estos procesos tienen que suceder en las escuelas, los sindicatos, las empresas, en todos los ámbitos en donde haya seres humanos.

Hay que trabajar desde la perspectiva de derechos. Yo soy mujer "cis", nací con un género que me asignaron, y a medida que fue pasando mi vida, tengo menos privilegios que un hombre pero más que una mujer trans. Hay que reconocer la cuestión de género, la etnia, la clase, la identidad. Es clave la interseccionalidad. Hay mujeres más privilegiadas que otras. Las mujeres debemos hermanarnos, enredarnos y apoyar las luchas de las compañeras. No es "ayudar a las trans", es darnos la mano y marchar juntas. El feminismo es inclusión, respeto y amor, y si hay una compañera como Higui que por ser pobre y lesbiana está presa, la bandera la tenemos que levantar todas juntas.