Géneros //// 09.03.2018
Línea 144 contra la violencia contra las mujeres: piden re-estatizar el servicio que Vidal tercerizó

El servicio fue creado hace 10 años por la provincia de Buenos Aires a través de la Secretaría de Derechos Humanos. Vidal decidió cederlo a una empresa privada. 

Por María Soledad Allende

Las trabajadoras de la Línea 144 salieron el 8 de marzo a reclamar la re-estatización del servicio telefónico que atiende casos de violencia a la mujer en toda la provincia de Buenos Aires. Un servicio que supo brindar el Estado a través de la Secretaría de DDHH de la provincia de Buenos Aires, y que la gestión neoliberal de Maria Eugenia Vidal decidió concesionar a una empresa privaba (Provincia Net).

Hace diez años atrás, la provincia de Buenos Aires, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, creó una línea telefónica para la atención de mujeres en situación de violencia. Esta línea atendía, asesoraba, contenía y derivaba a mujeres a servicios locales sostenidos por una amplia red de organismos públicos y ONG. También atendía derivaciones del 911, por lo cual podía intervenir en situaciones de emergencia, así como detectar e intervenir en situaciones de violencia institucional.

En la actualidad, el gobierno de la provincia de Buenos Aires no sólo tercerizó el servicio, rebautizándolo Línea 144, sino que ha desfinanciado a las ONG y desmantelado las mesas locales que articulaban recursos en territorio.

El trabajo que están abocadas a realizar las trabajadoras de la Línea implica un desgaste psicofísico particular. Por un lado por los efectos de ser testigos permanentemente de situaciones de violencia a la mujer, siendo mujeres ellas mismas. Por otro lado porque sostienen un servicio que funciona las 24 horas, y eso genera un desgaste que sólo quienes trabajan de noche o a turnos han vivenciado. Pero además, trabajan en un call center, cuestión que conlleva otra cantidad de problemáticas que afectan la salud de las trabajadoras, sobre todo cuando se gestiona con la lógica de las empresas privadas, que exigen a sus operadoras una productividad que nunca están dispuestos a pagar, como si estuvieran vendiendo un servicio, donde lo que importa es la cantidad de ventas, y no la calidad de un servicio.

¿Cómo piensan María Eugenia Vidal y  Santiago Cantón que puede sostenerse una política pública con trabajadoras tercerizadas, maltratadas y precarizadas? Es un misterio sin resolver. Sucede que lo que el neoliberalismo llama modernización del Estado, se sostiene exactamente igual que se sostuvo la reconversión económica neoliberal que comenzó mediados de los años 70. Esto pudo suceder gracias a la existencia de una mano de obra barata, flexible y doblemente disciplinada (en su condición de clase y su condición de género). Una mano de obra femenina que sostuvo la expansión del sector servicios a costa de la destrucción del sector industrial.

Problemas de gestionar el Estado como si se tratara de una empresa privada, así es el gobierno de los CEO. Su contrapartida, parece acompañar un clima de época: la lucha de las mujeres, vuelve a poner en agenda un programa profundamente antineoliberal.