Géneros //// 09.02.2018
Lanzamiento del primer documental sobre el movimiento internacional de mujeres

Un grupo de productoras y mediactivistas audiovisuales lanzó una convocatoria de financiamiento colectivo para filmar la próxima etapa del docuficción “Cuerpos que importan”.

Por Noemí Arzamendia 

En diálogo con AGENCIA PACO URONDO, Julia Zárate, directora del largometraje “Cuerpos que importan” cuenta cómo se abordan las historias de vida de las realizadoras  de este film, que son representadas a través del personaje de Violeta, una cineasta. Este surge a partir de su archivo personal, una recopilación de diez años de material audiovisual sobre mujeres en lucha de todo el mundo. Julia fue testigo del momento en que su amiga palestina muere en manos de un soldado durante la “Marcha de las Mujeres por la Paz” en Cisjordania. A partir de entonces, su vida da un giro producto de una promesa que le hace antes de morir: crear un archivo audiovisual que rescate la memoria colectiva. La próxima etapa del docuficción será en México, durante el Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de mujeres que luchan. El mismo se efectuará en el caracol de Morelia, municipio de Altamirano, del 8 al 10 de marzo y es organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

APU: ¿Qué se siente estar del otro lado del lente, viendo a las mujeres de tantas latitudes manifestarse, y al mismo tiempo ser parte?

Julia Zárate: Lo que siento en este momento es que ser testigo, observadora de esas diversidades en distintos territorios, con distintas realidades, mujeres de distintas clases sociales, culturas, privilegios, es por un lado mucha adrenalina. Porque siento que estoy viviendo la vida  de otras personas, que me sería imposible vivirlas si no fuera por una cámara. Siento el privilegio de ser testigo de algo, una enorme responsabilidad y sobre todo alucinación y belleza de poder mirar eso, con mis propios ojos.  Es un lugar muy hermoso, muy reflexivo: reflexiones políticas, éticas, poéticas que se ponen en juego cada  vez que estoy con una cámara frente a un hecho particular o difícil de presenciar.

Por otro lado, también  me genera cierta frustración, porque si bien puedo estar ahí, observar, encontrarme desde chicas trans en un pabellón de una cárcel, hasta una mujer en la selva guerrillera, o una militante palestina, o una coya en Jujuy, frente a su problemática, dolor o angustia, yo no puedo hacer nada. Entonces me da cierta impotencia, cierta frustración. Lo que puedo hacer es contar esa historia, y de esa manera, tal vez colaborar con la transformación que estamos buscando de esa realidad. Entonces, se combinan esas dos cosas, que para mí son muy importantes. Como un péndulo que va de la frustración y la impotencia a la fascinación y el poder de estar ahí, que hace que yo me mueva en ese territorio buscando un sentido al punto de vista en el que me encuentro. 

Me siento parte porque estoy con la cámara, porque en realidad desde mi experiencia siempre estoy en el lugar de observadora, siempre estoy afuera, nunca estoy adentro. Soy parte de un movimiento de mujeres pero casi nunca soy parte del colectivo particular que estoy documentando. Comparto las luchas y las ideas pero no soy parte de ese colectivo, ni de ninguna de estas mujeres que vi a los largo del tiempo. Ir a México, ver a las campesinas zapatistas, obviamente sos parte porque es un llamado que nos hacen a nosotras las mujeres de todo el mundo, pero vas como una feminista clase media, de Argentina, que se encuentra con una realidad totalmente distinta. Son mujeres que ponen el cuerpo en el territorio para que no les saquen sus tierras, para que no los maten. Tienen su propia lógica, están organizadas, armadas, que educan bajando otras líneas, en fin. Es ese péndulo: entre estar y no estar; entre participar pero mirar de lejos. Mi estado de participación es en los “entres”. 

APU: Al platearse hacer es un documental ficcionalizado, o docuficción, este personaje, Violeta, está basado en tus propias experiencias como documentalista?

JZ: Todas las escenas y los hechos son reales, pero algunas situaciones están ficcionadas. Se trata también de un recorrido por esos eventos, esas historias y esos lugares. En principio fue un registro que estaba haciendo y se convierte en una película, con un personaje, con una trama y nosotras tenemos que proponer una historia. Ahí es cuando entra la parte ficcionada de este personaje que es el que recorre los lugares y encarna a la protagonista que es un Yo Colectivo. 

El personaje de Violeta está basado en mis propias experiencias como documentalista en función de todas esas anotaciones que yo hice a lo largo de los años en mis cuadernos, a medida que iba avanzando, caminando, buscando protagonistas y que iba llegando a determinados territorios. Las experiencias que le pasan al personaje Violeta son reales: el mundo, las reflexiones, las sensaciones, las dudas son todas reales. Lo único que está ficcionado y lo único que está en ese plano ficción es la trama pero a la vez sucedió en la vida real, de otra manera, con otras protagonistas. Lo que le pasa a Violeta está tomado de la vida real, salvo algunos detalles que nosotras elaboramos para darle cierta contundencia al personaje. 

Para más información (¡y para colaborar!)http://cuerposqueimportanfilm.com/