Géneros //// 14.05.2019
La negra vuelve a la tierra: historia del femicidio de Macarena Valdés

“¿Qué tienen en común las historias de Berta Cáceres, de Marielle Franco y de Macarena “La Negra” Valdés? Las tres luchaban por su territorio, protegiendo la Ñuke mapu (madre tierra) como militantes, activistas y líderes en sus propias comunidades”. Por Yona Sandoval y Belen Invernizzi.

 

Fotografía: Fuga de tinta
Por Yona Sandoval y Belén Invernizzi

¿Qué tienen en común las historias de Berta Cáceres, de Marielle Franco y de Macarena “La Negra” Valdés? Las tres luchaban por su territorio, protegiendo la Ñuke mapu (madre tierra) como militantes, activistas y líderes en sus propias comunidades. Todas ellas fueron asesinadas por el poder económico/empresarial en connivencia con estados nacionales responsables de la venta de los recursos naturales de Nuestramérica.

La historia de “La Negra” Macarena está atravesada, justamente, por esta nueva (¿nueva?) forma de opresión y silenciamiento. Existe una relación intrínseca entre la apropiación y disposición de los cuerpos, especialmente del de las mujeres, y la impunidad con la que esos mismos poderes se apropian de territorios pertenecientes históricamente a los pueblos originarios de la región. Berta, Marielle y La Negra eran hijas de una tierra que sangra desde hace siglos: así como en otros tiempos el hambre por el oro y la plata provocó el genocidio de los pueblos originarios, hoy es el agua, son los bosques y la tierra los motivos por los que intereses externos continúan explotando América Latina y El Caribe.

“A la Negra la mataron”, denuncia su compañero Rubén Collio, vocero de la coordinadora Trewen Tranguil. Fue el 22 de agosto del 2016, en la localidad de Tranguil, comuna de Panguipulli; a unos 600 km al sur de Santiago de Chile, en el epicentro de la denominada "zona de conflicto mapuche" que afecta a estas comunidades desde hace décadas.

El cuerpo de Macarena Valdés, de 32 años, fue hallado por su hijo mayor en su casa, colgado con una soga por el cuello. A sus pies, encontraron un bolso listo para salir al consultorio de salud y al hijo de La Negra, de casi 2 años, recién mudado, único testigo de su muerte. El derrotero que siguió al terrible hallazgo está cargado de dudas, negligencias y, a su vez, la firme certidumbre de sus cercanos de que se trató de un asesinato, de un femicidio.

En un primer momento, tras encontrarse el cuerpo de La Negra, los carabineros le prohibieron a su compañero entrar a su propia casa, mientras contaminaron y modificaron parte de la escena antes de la llegada de los especialistas de la brigada de homicidios. Posteriormente, el resultado de la autopsia realizada fue negado durante semanas a su familia. En la misma se indicaba que las pruebas recabadas confirmaban que el motivo de la muerte de Valdez fue "asfixia sin participación de terceros", es decir, un suicidio. De esta manera la fiscalía tuvo la intención de cerrar el caso en varias oportunidades.

Sólo con la presión ejercida por familiares, amigos y por la comunidad de Rubén y la Negra, se consiguió que se realizara una segunda autopsia, costeada, paradójicamente, por la propia familia. En pos de ello se realizó la exhumación del cuerpo de La Negra, con el consiguiente traslado a Santiago para nuevos peritajes, esta vez a cargo del médico forense Luis Ravanal del Servicio Médico Legal de Santiago. El Dr. Ravanal encontró serias negligencias en el primer informe junto con una evidente falta de pruebas necesarias para profundizar la causa del fallecimiento. Por todo esto el experto discrepó del informe anterior: "No había signos que demostrasen fehacientemente que se tratara de un ahorcamiento en vida. A través de la confirmación del estudio histológico se demuestra que no hay signos de vitalidad, es decir, no hay signos que indiquen que el cuerpo haya estado suspendido a través de ahorcamiento estando aún con vida, lo que se contrapone a la información oficial respecto a que se trataría de un ahorcamiento autoinfligido".

Las preguntas en torno a la muerte de la Negra Valdez se encuadran en los conflictos abiertos que enfrentan a las comunidades originarias del sur de Chile, específicamente las emplazadas en la Región de los Ríos, con las empresas hidroeléctrica austriaca RP-Global y la eléctrica chilena SAESA. El principal de ellos gira en torno al proyecto de construcción de una central de paso que modificaría el ecosistema y afectaría a las comunidades mapuches ubicadas en la zona de Tranguil.

Dada la resistencia y organización de la población, los cortes de ruta y las denuncias, la familia Valdés-Collio, vista como una de las impulsoras de estas acciones, fue amenazada en varias oportunidades. Es así que el 21 de agosto, un día antes de la muerte de la Negra, contratistas de RP-Global llegaron a la casa de Mónica Paillamilla, dueña de los terrenos donde vivía la familia Valdés-Collio, para pedirle que expulse a Rubén Collio, pues “estaba revolucionando a la gente", que “debía cuidarse porque había quienes querían hacerle daño”. Al día siguiente a la muerte de la Negra, el 23 de agosto, las empresas participes del conflicto comenzaron los trabajos de cableado de alta tensión en la comunidad, custodiados por Fuerzas Especiales de Carabineros. Y es al día de hoy que quienes continúan realizando actos de resistencia en el lugar, han recibido alarmantes amenazas: "No quieres que te pase lo mismo que a Macarena", se escucha. Lo relatado hasta aquí ha sido puesto a disposición de los responsables de la investigación.

Los conflictos por los recursos naturales y su apropiación por parte de capitales nacionales y extranjeros están provocando la expulsión de los pueblos originarios y, de esa manera, una nueva forma de exterminio. Las culturas ancestrales, de mano de las mujeres, han sabido mantener una tradición de orgullo y resistencia, de respeto por nuestra tierra y por los recursos que hay en ella. Y son estas mismas mujeres quienes reciben sobre sus cuerpos toda la violencia policial, estatal y empresarial cuando no dan su brazo a torcer. Una vez más el binomio capitalismo y patriarcado establecen una alianza que busca silenciarlos.  

Está en nuestras manos impedir que estos hechos se acallen, difundir y visibilizar este nuevo caso de femicidio empresarial. Luchar contra aquellos que pretenden silenciar las voces de quienes reclaman por la tierra, por la vida, es luchar porque la muerte de Macarena no quede impune. No fue un suicidio, a Macarena la asesinaron: ¡Justicia por la Negra Valdés!