Géneros //// 14.01.2019
Informe de CEPA: “¿Qué le regalamos a nuestros niñes?”

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe que analiza la variedad de juguetes que se fabrican y venden para niñas y niños, cómo éstos refuerzan los estereotipos de género y afianzan los roles implícitos en la cultura patriarcal.

Por Florencia Rey

“¿Qué regalamos a nuestros niñes? Análisis del consumo de juguetes con perspectiva de género” es un informe publicado por el Centro de Economía Política Argentina. Sus autoras analizaron 204 items surgidos de la categoría “más vendidos” a través de un relevamiento de las principales páginas de venta online de juguetes. Estos fueron luego categorizados según la orientación por género que les asignaba la página.

Comparando los juguetes y sus dos orientaciones marcadas, las autoras pudieron observar que dentro de los ofrecidos para el género femenino se encontraban: un 40% referidos a las tareas del cuidado (bebotes, cocinitas, planchas, maquinas de hacer helado), un 32% que refieren a los cuidados de belleza (valijitas de maquillaje y peluquería) y, en una menor proporción, del 12%, tanto para los juegos relacionados con deportes como para los de ingenio. En el caso de los juguetes “para varones” nos encontramos con un 30% de juegos referido a deportes, principalmente fútbol, un alarmante 26% de juguetes asociados a la violencia, un 19% referido a autos y accesorios, y un 9% a los juegos de ingenio.

“¿En qué medida el mercado ofrece (y los adultos convalidan con su compra) juguetes que refuerzan los estereotipos de género?” es la pregunta que dispara este estudio.A partir de los datos aportados por las investigadoras del CEPA es posible visibilizar cómo la industria de los juguetes refuerza los roles implícitos que la sociedad patriarcal tiene asignados para cada género -por supuesto, sobre una base binaria que no tiene en cuenta a las indentidades que no se identifican con ninguno de los géneros hegemónicos-.

Al asignar tareas e intereses tan delimitados en una edad en la cual el pensamiento crítico no se ha desarrollado, se perpetuarían las estructuras machistas de los roles que deben jugar los adultos. “La imposición de tareas de cuidado y reproductivas tiene grandes posibilidades de ser legitimada y enraizada en nuestros imaginarios si desde las primeras formas de socialización (aún desde el aspecto lúdico) nos ubican en ciertos roles y espacios.” advierten las autoras del estudio..

El informe, además, relaciona los resultados de sus investigaciones con la división de tareas no remuneradas pertenecientes a la economía del cuidado relevadas por INDEC en el año 2013. “Las mujeres dedicamos el doble de horas diarias a la realización de tareas domésticas y de cuidado no remuneradas en el hogar, constituyendo el pilar de la desigualdad de género en el mercado de trabajo. La menor cantidad de horas disponibles para el trabajo productivo y remunerado, la mayor inserción femenina en el trabajo informal, la penalidad en las remuneraciones de trabajos asociados al “cuidado” como la docencia, la salud o el servicio doméstico donde las mujeres son mayoría, son aspectos donde los estereotipos de “la mujer cuidadora” condicionan un perfil de inserción laboral más precaria”, afirma.  

Las investigadoras alertan no sólo sobre la construcción del rol de la mujer que estos juguetes representan, sino el estereotipo de masculinidad que generan a través del uso de juguetes que simulan ser armas y que principalmente usan los varones.

Otra variable que menciona el estudio es la referida al fenómeno llamado “pink tax”, en el cual los artículos identificados como femeninos tienden a ser tener un mayor valor que su versión masculina. En el caso particular de la muestra que analizan, encuentran diferencias de hasta el 300% en objetos de descripciones materiales idénticas pero orientados a los distintos géneros.

Las conclusiones a las que arriba el estudio son necesarias para dar cuenta de lo profundo que se encarna el sistema patriarcal. Si desde temprana edad podemos desestructurar los mandatos sociales que se encuentran inmersos incluso en las actividades recreativas de los y las más pequeñas, sería posible criar niños y niñas que no respondan a las lógicas patriarcales que oprimen a mujeres y disidencias dia tras dia. Ampliando las barreras de los intereses y actividades más allá del género con el que se identifiquen.