fbpx ¡Fue un travesticidio! | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Géneros //// 19.06.2018
¡Fue un travesticidio!

Una reflexión de Karina Nazábal, autora de la ley Sacayán de cupo laboral LGBTI. Fue escrita "muy sobre la emoción".

Por Karina Nazábal*

Señor; señora no sea indiferente se mata a las travestis en la cara de la gente, es una consigna que cantamos en las marchas contra los travesticidios. Fue Diana Sacayán, la que el 3 de junio de 2015 en la primer y multitudinaria marcha por NiUnaMenos la que visibilizo por primera vez en una marcha por las mujeres los crímenes de odio que se cometían hacia travestis y personas trans. 

Era imposible imaginar que ella, Diana Sacayán lideresa travesti, activista de la diversidad sexual, militante de los derechos humanos, pudiera ser asesinada, en un brutal travesticidio, como las compañeras menos o nada empoderadas que ella intentaba defender. 

Diana, la ideóloga de la Ley provincial de Cupo Laboral para Personas Travestis y Trans en Empleo Público, la incansable ideóloga que logró con la ley un derecho para la provincia de Buenos Aires, y una bandera de inclusión e igualdad para nuestro país, y para el mundo, el 11 de octubre de 2015 ingresaría en la negra estadística en la cual las travestis no superan en su mayoría los 40 años de edad. 

Hace unos meses, el 12 de marzo, comenzaba el juicio oral para juzgar el travesticidio de una de las referentes travestis más importantes del mundo, ese lunes al finalizar la primer audiencia en la plaza de los tribunales, entre pancartas, radios abiertas y sus hermanxs de la vida, decía que en esa sala, quienes teníamos la enorme responsabilidad de exigir justicia por ella, le íbamos a dar, al patriarcado que todos los días nos disciplina, una lección.

Y eso fue lo que construyo en estos meses la Comisión de Justicia por Diana Sacayan, una lección. Una lección de amor, de igualdad, una lección desde la diversidad y las minorías, una amorosa lección donde Diana era el texto y el contexto.

Contaron de su vida, de su obra, de sus hermanas de vida, de otras como ella que anónimas mueren y no tienen un juicio justo, o ni siquiera tienen un juicio. Muchas veces incluso no hay ni una denuncia que deje constancia que esa travesti desapareció, porque la indiferencia de las mayorías permite que de estos asesinatos no se hable, sobre estos no se investigue y por estos no se pague. 

Es por esto que la sentencia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de la Ciudad de Buenos Aires por el travesticidio de Diana Sacayan, es un fallo histórico. A partir de hoy ningún juez, ninguna jueza podrá mirar para otro lado cuando se denuncia la falta de una travesti, o su cuerpo aparezca asesinado en un cuarto.

Porque los jueces dijeron lo que las organizaciones veníamos diciendo: que fue un crimen de odio, que fue un travesticidio y que David Marino merecía la pena máxima. Porque la querella, el INADI, la fiscalía y la UFEM se encargaron de sentar allí frente al tribunal, no solo a testigxs, sentaron vidas como la de Diana que contaron como se mata a cientos de ellxs por año, por su sola condición de género. 

La Argentina, en medio de uno de los tiempos más tristes de su historia, hoy vivió un hito de justicia. Justicia por Diana Sacayán. 

Abrazarnos, llorar y celebrar este fallo, nos salió caro, nos costó su vida.

Una vez más, Diana en carne propia nos enseñaría cómo viven y cómo mueren las travestis en el mundo. 

Lo que hicimos para estar a su altura, nos lo enseñó ella.

Lo que denunciamos para conseguir esta justicia, nos lo mostró ella. 

La familia Sacayán, merece este párrafo final.

Porque Diana estuvo representada en cada audiencia de este juicio por sus hermanas y hermanos, sobrinxs, cuñadxs, estuvo en cada uno de esos ojos y esos corazones, no faltaron nunca, se hicieron cargo de su identidad y su historia con un amor y un compromiso que nos conmovió hasta el llanto. 

Su hermano Saya Sacayán fue capaz de comprometernos a todxs lxs que la quisimos tanto y admiramos, a no claudicar, a no dudar, a perseguir la justicia que ella merecía. Diana estaría muy orgullosa de su hermano, al que le dejó la lucha y el honor.

Un día la historia pondrá en su justo lugar su lucha y sus conquistas, un día lxs héroes de nuestro país serán también travestis, un día no habrá que exigir justicia, nos será dada como derecho, un día seremos ese país justo e igualitario que la candidata  a Defensora del Pueblo de La Matanza soñó. Pero hoy nos toca celebrar, aplaudir, difundir y observar que se hizo justicia. 

Diana vive, su lucha sigue.

*Ex diputada provincial, amiga de Diana.