fbpx Estela Díaz: “Las feministas tenemos que abrazar nuestros sindicatos” | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Géneros //// 16.10.2018
Estela Díaz: “Las feministas tenemos que abrazar nuestros sindicatos”

“Nos esperanza la construcción de un sindicalismo feminista, nacional, popular, emancipador, latinoamericano. Creemos que es posible la tarea y que tiene un papel a cumplir importante en el camino de reconstrucción popular”, aseguró la dirigente de la CTA.

Fotografía de Majo Grenni

Por Soledad Allende

En el marco del 33 Encuentro Nacional de Mujeres, Agencia Paco Urondo dialogó con la secretaria de género a nivel nacional de la CTA, Estela Díaz, sobre el vínculo entre sindicalismo y el feminismo, los desafíos y las demandas del movimiento.  

Agencia Paco Urondo: ¿Cómo fue el posicionamiento del feminismo sindical, que puede entenderse como un feminismo popular, frente a la agenda de trabajo del Women 20? Esta red transnacional de mujeres del ámbito de los negocios, los Think Thanks y los organismos internacionales, que tiene la intencionalidad de influir en la agenda del G20.  

Estela Díaz: Nosotras participamos del Foro Feminista, que funcionó como una especie de contra-cumbre Woman 20, en un espacio que unió de manera plural a mujeres de organizaciones feministas, de la academia, de los movimientos populares, políticos, sindicales. Hay una fuerte “careteada”, dicho en lenguaje popular, respecto a usar el nombre de feminismo y querer instalarlo como una determinada moda vaciándolo de contenido popular, transformador, para adaptarlo o amoldarlo a las esferas del poder y del modelo que sólo quiere reproducir dominación. Algo que es profundamente antifeminista.

No nos extraña que se haga esta operación política e ideológica. De hecho, desde los organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional ya estuvieron presentes estas intenciones, o estas prácticas, con lo que antes llamaban “La agenda de género”, ahora lo nombran como feminismo. También el concepto, o la categoría, de género lo usaban en un sentido descriptivo que neutralizaba las relaciones de poder que supone este concepto. Así como nos opusimos a esa práctica nos oponemos ahora a lo que se pretende hacer desde estos espacios de poder.

El feminismo está dando fuertes peleas anti-neoliberales y anti-establishment, y desde ahí nos colocamos nosotras. Nos colocamos en un sindicalismo que abraza -también- el feminismo y que abraza las causas de la emancipación popular que enfrentan las diversas formas de dominación. Nos sentimos desde ese lugar, junto a trabajadoras, a movimientos sociales, a movimientos de la diversidad cultural, comunitarios, de la defensa del ambiente, del agua de la tierra, de la diversidad sexual: Ese es nuestro lugar.

APU: Desde un enfoque de la economía feminista y la economía del cuidado se cuestiona un elemento estructural de las políticas del trabajo que existen hasta el momento, que tiene que ver con garantizar la continuidad del trabajo no remunerado de las mujeres en el ámbito domestico. La nueva flexibilización laboral invoca las ideas feministas para avanzar ¿De qué se trata la iniciativa de las centrales sindicales en relación al trabajo?

ED: Desde las centrales sindicales, y desde las mujeres de las centrales, venimos articulando. En principio con una alianza con las compañeras de la Corriente Federal, pero después esto lo ampliamos a las CTA, a sindicatos de la CGT, a camioneros, a la CNCT, a la CTEP. Es una articulación que nos encontró en las calles, movilizadas, pero que dijimos que era necesario profundizar en los temas que no eran comunes, que eran de importancia en relación a las mujeres y el trabajo. Cuando Macri anuncia, en la apertura de las sesiones de marzo, en el congreso, que iba a presentar un proyecto para eliminar las brechas salariales, además de tener la convicción de que estábamos frente a una nueva mentira macrista, dijimos: Vamos a darle respuesta pero sólo de rechazo, vamos a construir una propuesta sobre la base de qué es lo que las trabajadoras queremos. Porque nosotras sabemos qué es lo que queremos.

Así fue que retomamos distintos proyectos, que ya se habían presentado en otros momentos, que tienen que ver con la reforma de la ley de contratos de trabajo, pero que tienen una mirada mucho más integral de la cuestión de la relación entre trabajo, familia y cuidados. Si se piensa en la ley de contratos de trabajo se está pensando en el trabajo formal, pero sabemos que esto impacta en el conjunto de los sectores; vamos a seguir pensando y discutiendo las propuestas y las iniciativas para los sectores de la informalidad, de la economía popular, de otras formas de trabajo o, en tal caso, la mirada de la reproducción social de la vida: La reproducción de la vida como una responsabilidad social y, por lo tanto, el estado, las empresas, la sociedad, la comunidad y los varones tienen que ser parte.

En esta primera etapa lo que hicimos fue presentar un proyecto que encabeza la firma de Vanesa Siley, que además de ser la secretaria general de SITRAJU de la Ciudad es diputada nacional y que consiguió el apoyo de los bloques opositores. Nos reunimos con los bloques opositores, con las centrales sindicales, con el feminismo y sus distintas expresiones, y allí planteamos una reforma mucho más integral de todo el capítulo que históricamente se llamaba “de maternidad” en la ley. Nosotras proponemos que sea “de igualdad” y que incluya el aumento en 30 días de las licencias tanto para la persona que sea gestante como la que no, que esas licencias puedan ser intercambiables y que haya un reconocimiento de las licencias por cuidados cuando tenés hijas o hijos en edad de estudio o para cuidado de personas enfermas, y que esto sea para cualquier trabajador, cualquiera sea su género. También planteamos espacios de cuidado infantil, o el pago del espacio de cuidado infantil de los 45 días hasta los 3 años, hasta lo que es la escolaridad obligatoria. Un conjunto de propuestas que efectivamente hacen a un compromiso con las políticas de inclusión.

El proyecto del macrismo tiene costo cero para el estado, no hay responsabilidad por parte de la seguridad social. Eso es un contrasentido absoluto: Te reconocen cuidados que te garantizan la desigualdad y te profundizan la pobreza.  Todas las brechas que estamos cuestionando se agudizan con este proyecto y nuestro proyecto es la contracara de eso. Nosotras incluimos la licencia por violencia de género sin límite en el tiempo y pedimos que cualquiera de las licencias se cobren exactamente como si la persona estuviera trabajando, eso hoy no es así y ahí reparamos algo que todavía está como una injusticia. Entendemos que no es el proyecto de máxima, que es un camino de avance en derechos laborales y en una concepción que piensa la interrelación trabajo-familia no como esferas separadas, sino como esferas que debemos mirar en un conjunto y con una responsabilidad que no puede seguir recayendo exclusivamente en las mujeres trabajadoras. Porque eso es lo que garantiza la continuidad de brechas de desigualdad.         

APU: ¿Estas propuestas les han permitido un crecimiento en la organización y la participación de mujeres en el sindicato con un enfoque feminista? ¿Cuáles son los sectores o  los rubros de la economía donde notas que crece el fenómeno del feminismo sindical?

ED: En general, las mujeres sindicalistas que aparecen con fuerza en la movilización tomando la agenda feminista están en los sindicatos que están en lucha. Digamos: en los sindicatos que están en la calle y que están dando la pelea. Eso incluye a compañeras de la CTA, de la Corriente Federal, al moyanismo, a todo este movimiento que se ha congregado alrededor del #21F, de este frente que se presentó en Ferro. Somos quienes venimos enfrentando las políticas de Macri desde el día 11 de diciembre del 2015, pero que además venimos discutiendo que proyecto queremos como trabajadores y como trabajadoras. Y ahí las mujeres crecemos en participación y en articulación. Y hay dirigentes jóvenes. Es una militancia que dialoga con el feminismo que se moviliza desde otras identidades pero que se masifica a partir de las marchas #NIUNAMENOS y que posibilita los paros internacionales de las mujeres; que como trabajadoras nos interpelan. Allí es donde decimos: somos protagonistas de esas discusiones. Porque entendemos que el trabajo de las mujeres no se agota en lo que el mercado dice que es trabajo.

Nosotras al estar organizadas y al tener programas reivindicativos y políticos, también tenemos una responsabilidad respecto al debate de qué pensamos que es el trabajo y qué cosas pensamos que son grandes deudas con las trabajadoras. Y ese es el sindicalismo que está. Ahí tenemos compañeras del sector público y del sector privado. Compañeras en sectores en los que hay pocas mujeres: tenemos compañeras camioneras por ejemplo. Que, sin embargo, están con representación en el sindicato y con organización. En articulación con otras como las ferroviarias, las compañeras gráficas, las compañeras trabajadoras de PAMI, docentes, estatales. Es muy interesante el proceso político que se viene dando respecto a entender que somos todas partes del movimiento feminista y del movimiento de mujeres. Que no hay un feminismo por un lado y mujeres en los sindicatos por otro. Sino que en realidad las feministas tenemos que abrazar nuestros sindicatos y traer esta agenda para que también sea parte de un proyecto sindical.

Es un camino con contradicciones y que tiene diferencias, que se va escribiendo. Pero que nos esperanza y nos alegra. Es una lucha en alegría y en encuentros. Y en un contexto tan difícil, donde atacan a nuestras organizaciones y a nuestras dirigentes, donde seguimos luchando por Milagro Sala y por todas las presas y los presos políticos, donde nos duele Brasil de un modo inmenso, sin embargo nos esperanza la construcción de un sindicalismo feminista, nacional, popular, emancipador, latinoamericano. Creemos que es posible la tarea y que tiene un papel a cumplir importante en el camino de reconstrucción popular.

APU: ¿Cuáles son las propuestas y los debates del sector sindical para el Encuentro Nacional de Mujeres?

ED: Al Encuentro Nacional de mujeres venimos con dos aspectos importantes: Fortalecer nuestra organización y la participación de las compañeras de los distintos sindicatos, profundizando nuestra articulación intersindical. Por eso planeamos un plenario, un encuentro, de compañeras de las distintas organizaciones. Para discutir la perspectiva de las trabajadoras en el encuentro.

Después, nosotras tenemos nuestra agenda. Las compañeras se distribuyeron en las distintas comisiones para contar y compartir lo que venimos discutiendo en relación al proyecto que presentó el oficialismo, que rechazamos, pero sobretodo la iniciativa que estamos llevando adelante desde las trabajadoras. Vamos a seguir insistiendo que queremos que el aborto sea legal, seguro y gratuito. Y, por supuesto, todo lo que tiene que ver con el reclamo por una vida libre de violencia. Estos son los ejes fundamentales y esperamos, además, hacer oír fuerte el reclamo por la libertad de Milagro Sala. Partimos hacia el sur desde las distintas localidades el día que Milagro cumplió mil días como presa política. Nuestras marchas arrancaron con intervenciones, siendo parte de la campaña nacional por la libertad de los presos y presas. Milagro nos acompañó durante todo el encuentro.

También queremos denunciar la fuerte criminalización y persecución de Cristina Fernández de Kirchner. Este es un modelo. Hace un rato hablamos de Brasil: También la quieren presa, como está Lula, para que en Argentina no haya elecciones libres ni auténticas. Estas cosas llevamos las trabajadoras, esta es nuestra verdad, nuestra construcción. Tenemos  la convicción de que participar de los encuentros como un espacio más de militancia nos enriquece y también nos alegra. Lo hacemos con alegría.