Géneros //// 09.02.2018
Claudeville: “Yo sufrí acoso y violencia de parte de Pettinato”

La ex panelista de Duro de Domar describió graves situaciones de acoso por parte del excéntrico mediático. "Una vez entró, me agarró muy fuerte del brazo, me tiró contra la pared y me pidió que lo deje comerme el cuello”, señaló. 

Por Nicolás Adet Larcher

- Venga por favor que hoy la quiero mostrar

Roberto Pettinato se acerca a una de los panelistas y le extiende su mano. Emilia Claudeville le remarca la frase “hoy la quiero mostrar” en un tono irónico, y se levanta. Pettinato le dice que se pare en el medio, frente a la cámara y le dice “desfilá para mí”. Emilia hace una pasada y toma un micrófono.

- ¿Vieron que no hay tetas pero es sexy igual? – mirando a Pettinato.

- Igual si hubiese un par de tetas…

- No podría porque se escaparían

- Si se escapan está Pardini de un lado y yo del otro.

Durante los tres años en los que estuvo presente como panelista en el programa Duro de Domar, Emilia había intentado encontrar distintas formas de contrarrestar los acosos frecuentes de Petinatto hacia ella. Intentó hablar con la producción, pero no la escucharon; pensó en renunciar, pero finalmente optó por quedarse y resistir desde su lugar, respondiendo a cada una de las intervenciones del conductor al aire . “Yo debería haberme ido con una denuncia así de alta, pero en ese momento esa posibilidad no la vi, porque sentí que él me iba a ganar si yo me iba. No lloraba en vivo, pero me iba del canal todos los días llorando.”

La escena mencionada al principio se vincula un momento anterior. “No voy a hablar con alguien que no tiene tetas” había dicho Pettinato contra Emilia en una de las emisiones del programa.

En esos años Pettinato era el símbolo del rockstar devenido en conductor de televisión. Era considerado un tipo transgresor, sin filtros, ingenioso, con monólogos sobre la escena política y los espectáculos que despertaban algunas risas. Pero hoy, revisando nuevamente sus programas de archivo y sus declaraciones recientes, la imagen es otra.

La incomodidad generada al aire a sus panelistas mujeres – que en otro momento puede haber parecido graciosa para muchos – hoy tiene una clara línea de acoso que es repudiable porque también eran parte de lo que pasaba detrás de cámara. No solo por las denuncias que pesan sobre él, sino por las formas de entender al discurso patriarcal que las prácticas y lógicas de producción televisiva sostenían (y sostienen hasta hoy).

“Quiero decirlo con palabras claras. Yo sufrí acoso por parte de Roberto Pettinato. Sufrí violencia por parte de Roberto Pettinato”.

En una entrevista con Futurock, Emilia contó como fueron los años en los que estuvo en el programa, desde que ingresó teniendo a Pettinato como uno de sus referentes, hasta que se fue sintiendo asco. “Yo estuve todo un año encerrándome con llave en mi camarín, que estaba frente al de él (…) el chabón entraba un montón de veces. Una vez entró, me agarró muy fuerte del brazo, me tiró contra la pared y me pidió que lo deje comerme el cuello”, dijo.

“Otra vez me dijo que si no lo dejaba que me toque o que me de un beso, que lo deje ver cómo me maquillaba. Al principio le decía ándate, pero después termine accediendo ante un histeriqueo. Ese histeriqueo me tapó un poco el miedo porque pensé ‘a este señor se lo maneja así’ siguió.

Para Emilia, “se naturalizó tanto su postura, esa especie de personaje, que después entendí que era mucho más grave. Porque esa manera burda, grotesca, exagerada que tenía de hacerlo frente a todos, construye una burbuja que lo hace parecer poco serio, cuando en realidad es muy en serio lo que hace”.

El antes y el después de la relación laboral fue cuando ella lo frenó diciéndole “señor, usted me da asco”. Eso tensionó las emisiones que siguieron. El trato de señor, dice Emilia, fue a propósito “marcando la distancia y la diferencia de edad”. Cuando intentó hablar y contar lo que le pasaba con alguien de producción, la respuesta fue que “si no quería estar ahí, había un montón de chicas dispuestas a ocupar mi lugar. Yo decía ¿Por qué me tengo que ir si sólo quiero hacer bien mi trabajo? Y que no me hinchen. Porque sino viene otra víctima a la que le va a pasar lo mismo. Pero es simple. El machismo es capitalismo, el que daba plata ahí era él, no era yo. Eso lo entendí”.