Géneros //// 18.07.2016
Por la aplicación de Ley de Cupo Laboral Trans bonaerense

La Ley provincial bonaerense 14.783 de Cupo Laboral Trans fue impulsada por el Frente para la Victoria (FpV) y aprobada el año pasado, pero aún no se ha implementado de forma total. Establece que el 1% del personal provincial estatal debe pertenecer al colectivo trans.

Por Julia Pascolini
A fines del 2015 fue aprobada la Ley provincial 14.783 de Cupo Laboral Trans (Ley Diana Sacayán). El proyecto fue presentado por la diputada del Frente para la Victoria, Karina Nazabal y la fuerza inquebrantable estuvo en Diana Sacayán, referente trans y representante del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) asesinada poco tiempo después de serle reconocido, a la comunidad trans, transgénero y travesti, este derecho. Además, acompañaron el proceso Lohana Berkins, de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT) fallecida en febrero de este año, Marlene Wayar, de Futuro Trans y Darío Arias de Jóvenes x la Diversidad.
La ley establece que en toda administración pública provincial un 1% del cupo laboral debe estar ocupado por personas trans, travestis o transgénero que hayan accedido o no a los beneficios de la Ley de Identidad de Género que reúnan las condiciones para ocupar el cargo.
Lohana Berkins, fundadora de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT) decía, antes de partir en febrero de este año: “la prostitución crea violencia contra las mujeres y travestis y debe ser abolida” y agregaba que la postura abolicionista la comprende como agraviante de la dignidad humana y de los derechos de las personas.
Existen dos vertientes de análisis que comprenden al trabajo sexual. La primera hace hincapié en el trabajo ejercido con consentimiento y voluntad personal que debe ser indefectiblemente institucionalizado, reconocido -por el Estado y la sociedad- y dignificado. En este caso no se habla de prostitución debido a la connotación simbólica de denigración y explotación que pesa sobre la palabra. La segunda vertiente, en cambio, hace referencia al trabajo sexual como un modo de explotación y prostitución explícitas, generado por la marginalidad social e institucional de la que son víctimas las compañeras que la ejercen.
La prohibición de prostíbulos, la penalización al consumidor y medidas semejantes limitan el análisis de la problemática y re-victimizan a las travestis y mujeres que ejercen la prostitución. Es por esto que referentes de la comunidad trans-travesti, sostienen que, además de no coincidir con la concepción del trabajo sexual como un trabajo real, la promoción de leyes punitivas no es la solución, al contrario, la incorporación de derechos, la integración al sistema laboral digno de quienes son empujadas a esta práctica, son las verdaderas políticas de abolición de este fenómeno que es cultural e involucra a toda la sociedad. Por estas razones, la efectiva aplicación de la Ley de Cupo Laboral Trans es parte fundamental para la erradicación de la cultura de la prostitución, explotadora y violenta.