Fractura //// 17.03.2019
Mario Flores: "La poesía es un acto de insurrección, de resistencia’’

Fractura, suplemento literario de APU, entrevistó al poeta y narrador salteño Mario Flores. Hablamos de su obra, la realidad editorial y la literatura atravesada por el movimiento feminista.

Por Araceli Lacore

Agencia Paco Urondo: Mario, sos poeta, editor y coordinador de talleres.

Mario Flores: Sí, ex editor en realidad, ya no estoy editando, ni siquiera a mi mismo.

APU: ¿Por qué dejaste de editar?

MF: Fue una combinación de factores personales y sociales, la industria del libro en Argentina como está, el precio del papel y la crisis económica. Las cosas no llegan y se tarda mucho en concretar el trabajo, la mayoría de las editoriales sufren esa pérdida económica, la dificultad de seguir produciendo tiene que ver con vivir lejos, no contar con el material y porque como lector me estaba repreguntando qué tipo de material estaba publicando. Y después tuvo que ver con temas personales, poder abarcar bien todo lo que hacía. La editorial era una pata floja que la estaba viendo en segundo plano, me estaban interesando otras cosas y para tener equilibrio decidí cerrarla, es una de las muchas que cerraron en 2017. No volvería a abrir Cuaderno de elefantes y tampoco formaría una nueva editorial, ya no estoy interesado en hacerlo, pero sí me involucraría en una editorial que ya esté trabajando. Los libros que yo producía eran distintos a los que quería hacer. La mayoría de las ilustraciones de Cuaderno de elefantes tenían licencia, entonces tenía que pedir afuera el permiso. Acá no hay ilustradores y yo quería tener equipo de trabajo en Salta.

APU: Desde que empezaste hasta que cerraste la editorial ¿Notaste cambios, faltante de recursos, poco acompañamiento provincial o nacional?

MF: La editorial que yo tenía fue parte de una generación de editoriales en el norte. Muchos sellos aparecieron, la mía era solo de poesía, hacíamos libros, no hacíamos fanzines ni plaquetas y de manera online. Era diferente. Acá hay muchos sellos, pequeños y autogestionados, algunos se mantienen, otros desaparecieron, lo que vi es que se copió mucho la manera de trabajar que yo tenía. Uno siempre ayuda a que el otro pueda tener su proyecto, pero eso incidió en una repetición. La mayoría de las editoriales por aquí son parecidas, obviamente por el drama económico todas tenían los mismos problemas, el papel, la distribución y que todos nos publicamos entre todos. Sentí que eso iba en contra de lo que yo quería, la idea era ser mas plural y se terminaba haciendo lo mismo.

APU: ¿Recordás cuándo empezaste a escribir?

MF: Tengo dos momentos bastante concretos. Uno a los 9 años. Era la típica clase escolar de lengua, había que inventarle un nudo a una historia que tenía tiempo presente, introducción y desenlace. Básicamente mantuve la introducción y cambié todo lo demás, hice más de cinco carillas y eso mereció el elogio y la sorpresa de la maestra. Me di cuenta que estaba siendo felicitado por mentir, por inventar. Siempre fui introvertido y cuando me di cuenta de eso, le mandé una cartita a una compañera y el maestro lo tomó como una indisciplina y rompió la carta. No me interesaba el poema, la carta. A partir de ahí fui mas rebelde y me di cuenta que lo que hacía estaba bien y el sistema estaba mal.

APU: ¿Podemos pensar que la poesía es un acto de rebeldía?

MF: Es así, suena a slogan, pero para mí es como un acto de insurrección, de resistencia. Como todo arte tiene cuota de bohemia y solemnidad, pero se pueden utilizar recursos bellos sobre la hermosura del mundo que sean capaces de interpelar al que lee. Yo me dirijo todo el tiempo a un Mario flores que no existe y quizás no exista nunca. Hablo hacia un lugar y ese lugar soy básicamente yo mismo.

APU: ¿Leés más de lo que escribís?

MF: Siempre leo más de lo que escribo. En mi casa no había libros. Lo único que tenia mi madre era una novela erótica que le llegaba con un fascículo de tejido. Fui criado por mujeres en un ambiente de completa libertad. Leia las novelas eróticas de mi vieja. Después de los 9 años inventaba historias. Mi niñera era una pantalla de tv y veía anime, películas y telenovelas mexicanas que me influyeron en la manera de articular mis historias. Veo más de lo que escribo, escucho música más de lo que escribo, el material de afuera se cuela de alguna manera. Siempre lo que escribo y hago nacer está relacionado con algún elemento del exterior que me provocó algo.

APU: Escribiste Manual de Origami; Poesía para pasajeros urbanos con auriculares; Cuando llegue el fin de los tiempos; Borrosos pueblos; Un silencioso modo de arder y Hikaru (novela). ¿Te sentís orgulloso de alguno más que de otro?

MF: Poesía para pasajeros urbanos… lo edité yo mismo. Es importante porque es un libro editado de forma unipersonal y me hace sentir orgulloso por los poemas y porque me ayudó a salir de Salta. A mucha gente le gustó y hasta ahora es uno de los más compartidos. Ahí es donde yo veo una tentativa de estadística de cómo se leyó. A diferencia de otros trabajos, Un silencioso modo de Arder es más heavy, menos directo.

APU: ¿Cuánto hay realmente de vos en tu poesía?

MF: Cualquier texto habla de nosotros, no importa que me quiera alejar, en algún momento el autor va a aparecer. En el poema Ayer, de Poesía para pasajeros urbanos… quise hacer un poema himno, de justicia para los que estuvimos en ese rincón de sombra.

APU: Editaste Un Silencioso modo de Arder con Peces de Ciudad. En este libro hay un lenguaje poético distinto, ¿Qué cambió en tu forma de escribir y por qué?

MF: La mayoría de los libros que he hecho los hice así, escribo y hago libros, no escribo para reunir poemas y a una cantidad de páginas. Diagramo una página y escribo a mano libros completos, Poesía para pasajeros urbanos… nació así y Un Silencioso modo de Arder también. Entre ambos hay 8 o 9 meses de diferencia. Hay otros lugares, códigos, estructuras. Ya no apelé tanto al efectismo, la mayoría delos poemas de Poesía para pasajeros… fueron escritos para ser leídos oralmente. En cambio, los otros, no los leo nunca en público salvo un par. Cambió la manera que yo quería que este libro fuese leído. Es más abstracto, hay poemas sin título. Siento que es un libro hecho y derecho. Hay sangre, lluvia y fantasmas. Poesía… es el libro de la ciudad y el otro más meditabundo, contemplativo.

APU: ¿Estás escribiendo actualmente?

MF: Este año saldrá publicado Necrópolis, un libro de cuentos que el año pasado ganó el premio literario provincial. Es un libro de 10 cuentos. Es la primera vez que voy a publicar relatos, pasar de la poesía a la novela no me fue problemático.

APU: ¿Creés que es más fácil pasar de la poesía a la narrativa que al revés?

MF: Conozco narradores excelentes que son grandes lectores de poesía. No la escriben, no la critican. Pero poetas que se pasan a la narrativa, sí. Mi poesía tiene una influencia narrativa, eso ayuda. En este caso, al editar la novela con Editorial Nudista, hicimos un trabajo muy integral. El libro de cuentos sale en abril a través del Fondo Editorial de la Provincia de Salta. Tiene mucho que ver con la muerte, por eso el nombre. Es el primer trabajo en el que hablo directamente de mi ciudad, Tartagal. Tiene mucho que ver con lo ritual, con la religión, es una critica a la iglesia y al ritualismo de los pueblos pequeños. También estoy preparando un libro de poemas nuevos que ya está más terminado y está relacionado con la tecnología y la música electrónica. Quizás sale este año, pero no tengo fecha, estoy buscando editorial. Mi primer libro Niños Mutantes va a ser reeditado por Nudista seguramente con un bonus track.

La imagen puede contener: textoAPU: Estás dando talleres. Quien quiera participar ¿Qué tiene que hacer?

MF: El contacto es mariosucede@gmail.com o en Facebook: Mario flores. Son para mayores de 15, por una cuestión de material, lenguaje y de donde viene. Acá en Salta es mas complicado leer autores con un uso del lenguaje más libre, disidente, connotado a cuestiones de lucha, raza, integración. Los dicto en la biblioteca Juan Bautista Alberdi de Tartagal. Hay tres modalidades: literatura y cine, narrativa y poesía digital, y escritura y corrección que es más formal para estudiantes de maestranza o letras. Ahí trato de meter en el medio algo contemporáneo para leer nuevos autores. Samanta Schweblin por ejemplo, que acá no se lee porque no se conoce.

APU: ¿Cómo ves con esta gestión de gobierno las políticas de fomento de lectura y escritura?

MF: Son inexistentes prácticamente. Cuando se instaló la Red Federal de Poesía, nacieron editoriales, escritores nuevos, en esta gestión quedó inutilizada, no existe una red federal ni tampoco una lista de nombres que te ayude a darte cuenta de un carácter generacional de cómo se lee y cómo se produce. Los libros siguen no llegando y los autores no conociéndose. Sin ir más lejos, ser un autor premiado dice mucho de mi manera de trabajar, el concurso de literatura de Salta es un concurso que sigue siendo en físico, impide que la mayoría de la gente pueda participar porque no todos tienen donde sacar tres copias anilladas. Me animé a concursar porque no todos los libros que publica la provincia son interesantes, la mayoría son de Güemes o reediciones de Castilla. Es el tipo de concurso de carácter quizás, anticuado. Me animé a concursar porque es ese tipo de espacios de los cuales los jóvenes nos tenemos que apropiar.

APU: Las grandes editoriales casi no publican autores nuevos de poesía ¿Qué opinas al respecto?

MF: Me hace a acordar a la música. Cuando necesitabas una guitarra la comprabas, ahora tenés que hacer todo solo, ir de gira solo, subir a Spotify, moverte, y después viene un sello que se lleva el 50 por ciento. En la literatura pasa lo mismo, los escritores que tienen presencia en las redes son fáciles de identificar y no es sorpresa que se vendan en grandes sellos que los buscan. Ser un youtuber también es ser editor. No desmerecería el trabajo de alguien que reseña en Ñ o en YouTube, he visto reseñas geniales en YouTube. Cuando eso pasa al formato libro, eso dice mucho sobre cómo se arma un catálogo, tendencia, tráfico en las redes, visualizaciones, el país de donde viene. España es por ejemplo el país de la poesía 2.0. Argentina está dentro de otro tipo de difusión. Está lleno de editoriales independientes. Todos los concursos, por ejemplo, son importantes, me gusta, comparto información al respecto. Cuando leés la lista de ganadores me gusta no saber quiénes son. Hay veces que ganar no es al azar, desconfío del azar. Un premio que te da una edición de 500 libros y no te presentes más porque ya ganaste. Eso es falta de acompañamiento, pero Salta sigue teniendo su concurso. Al concurso en general está bueno utilizarlo, prestar atención a quien gana, quienes son los jurados, sobre todo cuando algunos tienen denuncias en contra, sobre todo varones. Habla mucho de la literatura como ambiente.

APU: Hablás de jurados que están acusados de abuso ¿Qué opinás del movimiento feminista que no dejó al ambiente literario fuera de sus reclamos?

MF: Desde el principio me sentí muy señalado por ver tanta información, enseñanza, material, testimonios, violencia, impunidad. Es algo que te toca de cerca y a veces corrés el riesgo de querer ser compañero. Pero como varón heterosexual no debo buscar ningún protagonismo. No juzgo la lucha compartida, pero para mí sumar es callarse, ver y aprender. Hay poetas varones que hacen poemas feministas, es un retroceso, no es ese el sentido de la lucha. La mejor idea es salir del foco. Esa para mí es la verdadera batalla contra el silenciamiento y eso incluye dejar círculos donde había acosadores. Eso tiene que ver con la responsabilidad. Para mí, como persona sobreviviente de abuso sexual en la infancia, si yo expusiera mi caso tendría más lecturas, me llamarían, seria tomado de ejemplo, lo cual sería equivocado porque al ser editor varón, sub 30 y publicado, mi discurso no sumaría. Hay una razón por la cual en mi taller leemos a muchas mujeres. Muchas de ellas sobrevivientes. Falta mucho, celebro que se conozcan casos, pero las relaciones de poder siguen estando presentes. Que un libro de poesía de una editorial independiente haya vendido 5000 ejemplares de una autora lesbofeminista, Silvina Giaganti, y que ese sea el libro más leído, es un avance enorme. Pero después, te enterás que en la bienal hay un jurado acusado de abuso. Yo trato de leer y pensar todo dos veces. En un momento se barajó la posibilidad de que la publicación de tres libros de narradores varones cis de Salta era un acto machista. En el caso de la camada que fuimos publicados por Nudista, hubiera estado bueno que se los leyera antes de eso. En ese sentido, eso te fuerza a hacer una relectura de lo que uno hace todo el tiempo. No importa lo que escribas, hoy en día, hay que pasar por ese cristal.