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Fractura //// 22.06.2019
Fabián Casas: “El poema es un hecho político”

Fabián Casas es poeta, narrador, ensayista y periodista. En conversación con Fractura, suplemento literario de APU, habla sobre política, literatura, su postura sobre la revolución y la esencia, y además hace un repaso por su nuevo libro Últimos poemas en prozak.

Por Inés Busquets
Foto: Andrea Malaspina

Al considerar que la obra se completa con la mirada del espectador, pienso que hablar con un escritor tiene algo de eso. Aunque contrariamente a sentir que un ciclo se cierra o se completa la sensación es la de ingresar a un universo que abre sus puertas a un ámbito infinito. Entonces, obra y autor se conjugan para lograr una nueva creación.

Fabián Casas es poeta, narrador, ensayista y periodista. Está en REF, una librería que pareciera ser uno de sus lugares favoritos; un rincón muy cómodo y luminoso rodeado de libros es el escenario de una entrevista rápida y profunda. Un hard rock de fondo que permaneció con su volumen habitual y que, sin embargo, no fue una interferencia, sino que funcionó a la escena como si fuera un rasgo de estilo de un guión cinematográfico, igual que la incursión de los lectores y libreros.

La conversación con Fabián es rizomática, entonces más que un ping pong de preguntas y respuestas es un diálogo que va y viene con palabras disparadoras a temas que quizá no tenía previsto abordar, pero que conforman lo mejor de la entrevista. Lo inesperado, lo que no está planificado, lo inestable, como diría él.

Casas tiene una singularidad: de cada tema desborda un concepto, trasluciendo su matriz filosófica y sus influencias más notables como Spinoza, Nietzsche, Heidegger, Deleuze y Ranciere. Arte, poesía, política argentina y latinoamericana, peronismo, esoterismo y su último libro: Últimos poemas en prozac se combinan para llenar de sentido una tarde de otoño.

APU: ¿Qué te merece la obra de Paco Urondo?

Fabián Casas: Leí una novela de militancia muy linda, Los pasos previos. También me gustan los poemas de Paco, ¿sabías que su nombre de clave de guerra era Ortiz? por Juan L. Ortiz, además creo que dirigió la biblioteca o algo durante la época de Perón. Me parece que es una persona muy compleja, un hijo de esa época, con todas sus contradicciones. Por un lado buscaba la palabra justa, como Walsh, y por otro tenía una militancia política y cierta tensión entre: me pongo a escribir o hago trabajo social. Es algo que le pasó a George Oppen en Estados Unidos y eligió el trabajo social y dejar de escribir. Tuvo esa tensión: ¿La literatura sirve para algo o no sirve para nada? o si tengo que hacer que la literatura sirva socialmente, entonces, ¿qué hago?, ¿la debilito?

APU: ¿Toda obra es política? ¿Existe una función social en la literatura?

FC: Un poeta puede ser políticamente reaccionario y poéticamente revolucionario, eso pasa con Ezra Pound. Cercano al fascismo políticamente, sus teorías económicas lo acercaban a Mussolini y, sin embargo, lo que hizo en términos de literatura fue revolucionario. Hay un caso muy concreto acá en la Argentina que es Leónidas Lamborghini, que es un poeta peronista, pero no intentaba bajar la poesía para que la entendieran las clases populares sino que lo que buscaba era que las clases populares se emancipen y puedan leer todo tipo de textos y sobre todo de vanguardia, que es lo que hacía él. De todos modos, el poema es un hecho político.

Resultado de imagen para ultimos poemas en prozacAPU: ¿Qué pensás del peronismo? ¿Cuál fue tu acercamiento con el movimiento?

FC: Yo creo que el peronismo es un eje fundamental y central, clave para entender la historia de nuestro país, que ha producido cosas extraordinarias, pero que no es revolucionario. Sí que ha tenido gestos revolucionarios y personas revolucionarias de una integridad política que se diferencia de la mayoría de los políticos como Dante Gullo.

Tuve un acercamiento con el peronismo por mi primo que vivía en mi casa, en la pieza de adelante, en el 73, 74; en ese momento él estaba en la JP, ejecutando la juventud. Venían a mi casa, contaban de los trabajos en los barrios, de la facultad de Bellas Artes tomada, donde lo he acompañado. Toda la efervescencia política de la época entraba a mi casa a través de la antena de mi primo porque mi papá era más conservador, le interesaba el teatro independiente, pero no tenía una resolución política de pensar que él podía hacer la revolución, como pensaba mi primo. Que terminó mal porque finalmente fue atacado por la militancia y por los militares. Tuvo que atravesar los dos frentes: la dictadura militar y sus propios compañeros que lo sancionaban. Hay algo que tenían los montoneros, y algo así también le pasó a Paco Urondo, y era que militarizaban el ánimo, y una revolución sin alegría no se puede hacer; en algún punto tenían unas posiciones súper conservadoras, por ejemplo cuando cantaban: no somos putos, no somos faloperos, somos los soldados, los soldados montoneros. Y los putos y faroleros ¿qué pasa? había como un especie de exclusión y muy conservadora con respecto a eso. Ser serio no significa ser conservador y reprimir ciertas cosas, hay que abrir la mente, open mind, pienso eso.

APU: ¿Abrir la mente hasta dónde?, ¿Cómo es el proceso de deconstrucción?

FC: Los momentos de deconstrucción a veces no tienen puntuación, entonces terminás siendo un fascista, por eso de abrir, abrir, abrir. Abarcá lo que puedas sin tratar de debilitarte, después hay que ver lo que decidís y lo que hacés.

APU: Arrancamos con Paco Urondo, contame de otros poetas peronistas…

FC: Joaquín Gianuzzzi y Leónidas Lamborghini eran los dos poetas peronistas, pero los dos con decisiones estéticas muy distintas. Leónidas era más de vanguardia, había que tomar la distorsión y devolverla multiplicada, decía. y Joaquín hereda la forma del periodismo porque también era periodista y es justamente ese periodista que se queda afuera a mirar a los que ejecutan la revolución. Joaquín estaba siempre detrás de un vidrio haciendo reflexiones metafísicas y sociales, tiene un lenguaje muy preciso y un laburo impresionante con el uso de comparativos y las metáforas. Y Lamborghini era una máquina trituradora, se pone en otro lugar, tiene poemas donde juega al fraseo o pone en incertidumbre los significados y los significantes.

Los dos me parecen complementarios, son geniales y son peronistas los dos. Estuvieron en la lucha peronista, cada uno desde un lugar. Leónidas tuvo que exiliarse. En un momento pensé que lo más revolucionario del peronismo era Leónidas. Porque me parece que el peronismo es un movimiento muy poderoso, muy popular, pero cuando se le planta la llama de la revolución, cuando dice bueno con todo esto que hicimos vamos a ir por todo, ahí se vuelve más de derecha.

APU: ¿Cómo funciona el mito en estos poetas: Gianuzzi, Lamborghini, Urondo, Walsh?

FC: El mito de la persona impide pensar la obra, está el mito trabajando sobre la obra y la gente no lee los textos porque está condicionada por el mito. Lo que está bueno es correr el mito para tener una relación más directa con los textos.

APU: ¿Qué es la emancipación?

FC: La emancipación se da cuando vos te das cuenta de que sos tu propio maestro y eso te lo puede generar alguien, cuando vos sentís que podés seguir y tener el control de tu destino sin tener que rendirle cuentas a un conductor. Por eso, a veces, los conductores políticos no quieren emancipar porque pierden sus rangos de conductores, por eso cuesta encontrar cuadros políticos nuevos y potentes. Cuando hay un proceso revolucionario en serio no gana una cabeza, tienen gente que se emancipa alrededor, que produce una conversión. Pensemos en Cuba, donde Castro fue muy poderoso pero hubo mucha gente en torno: el Che, Camilo, necesitaban gente que se emancipara. Mirá la línea de tiempo que siguió Ernesto Che Guevara. Por ejemplo, en la guerra de Vietnam fue Ho Chi Minh, pero había generales importantísimos; de hecho la guerra la termina otro, y Ho Chi Minh muere. ¿Cómo se sigue eso si no hay un pueblo emancipado? No podés estar todo el tiempo buscando a la mamá y al papá. ¿Cuál es el hijo más potente? El que te quiere, pero no porque te necesita sino porque vos lo emancipaste. ¿Qué más querés para tus hijos que estén emancipados? Si tu hija se olvida una lapicera en el colegio y tiene prueba, entro y se la doy o la dejo que resuelva, ahí es donde empieza a funcionar la emancipación y uno se empieza a manejar por uno mismo. En cambio, cuando vos le vas dando todo dentro del sistema de confort no emancipás.

APU: Macri, Cristina, Fernández

FC: El macrismo es como una especie de gerencia, un grupo fantasma, resultado de dividendos, los que no funcionan son echados y tienen asesores, como Durán Barba. No me lo imagino a Tosco con asesor de imagen. A mí Cristina me parece un animal político. Eligiendo a Fernández acepta definitivamente que hay mucha gente que no la quiere y que ese voto está perdido y él es un hombre muy componedor y con desarrollo político.

APU: ¿Cómo viviste la dictadura?

FC: Siempre hablo con los jóvenes de que más allá de Macri, la democracia es extraordinaria. Recuerdo la dictadura como una época de mucha oscuridad. Que mataban gente, inclusive los fríos del invierno eran como más duros. Estaba afectado el estado de ánimo. Vos no podías ver cosas, ni llegar a cosas que te gustaban, te contaban cosas que pasaban y vos no las veías. Había como una distorsión en la literatura, por ejemplo te gustaban cosas porque estaban prohibidas y esa sugestión por la dictadura no te permitía leer bien. No tenías un acercamiento bueno a los libros. Y recuerdo con una gran alegría el crecimiento democrático en toda Latinoamérica, me parecía imposible que los militares se pudieran ir, cuando Alfonsín terminó el juicio a los militares no lo podía creer, aunque después vino la obediencia debida, marcó un precedente que en Chile no pasó, Pinochet terminó con el senado. Es un país donde se metió la CIA y destruyó todo. Y habían tenido a Allende, que sí fue un gobierno revolucionario.

APU: Siempre mencionás la esencia y la personalidad, ¿a qué te referís?

FC: En cualquier ejercicio que hagas podes mantener la esencia. Las escuelas del cuarto camino dicen que tenemos esencia hasta los seis o siete años, después se interrumpe ese proceso para entrar en la educación y se empieza a desarrollar la personalidad. Estas escuelas que son de la rama del esoterismo trabajan para el crecimiento de la esencia en contra de la personalidad, porque justamente la personalidad funciona como una máscara donde vos vas perdiendo la esencia y respondiendo a mandatos y a cosas que no te interesan y que te hacen sufrir. No tenemos esencias todas iguales pero cada una tiene su singularidad, pensá qué bueno si pudieras ejecutar cosas que forman parte de tu desarrollo espiritual, que están relacionadas con tu esencia y no con lo que te imponen. Muchas veces te gustan cosas que no sabés ni por qué, ejecutás mandatos que no sabés ni quién te los dijo. Hay una película muy mala que ayer vi con mis hijos, un perro reencarna tres veces. La película es mala, pero de donde hay cosas malas está bueno sacar otras. La película habla de un miedo terrible a la muerte, y el perro tiene que resucitar porque tiene que responder a un mandato de su dueño original que tiene que cuidar a una nena y buscarla siempre. ¡Qué martirio que tu vida esté dedicada a un mandato que no parta de tu esencia y de tu deseo sino de algo que alguien te dijo! ¿Por qué no podes aceptar que una vez que te morís no vas a existir nunca más?, entonces tu vida se vuelve como en estado presente.

APU: ¿Cómo te llevás con la idea de la muerte?

FC: Tengo miedo como todo el mundo, pero no puedo mentirme con respecto a que yo creo que después que te morís no hay nada y nadie te protege, pensar eso a veces te da mucha libertad, a veces temor y a veces te da mucha alegría y mucho placer de saber que tenés una libertad, porque no estas predeterminado por nada, salvo lo que te pueda pasar. Hay días que me siento muy bien por esa decisión, por la idea de vivir el presente y de disfrutar todos los momentos del día, porque cuando vos te sentís inmortal dejás las cosas para más adelante. La conciencia de la muerte hace que vos disfrutes cada momento y también da miedo, da angustia pensar si estás preparado para ser el dueño de tu propio destino, si estás preparado espiritualmente para la vejez que te disminuye, y tratar de que sea digna. Además, es verdad que hay una índole de cosas que son azarosas.

APU: ¿La evolución que propone el sistema como idea de progreso no es involución en cuánto a lo espiritual?

FC: Hoy, pensando la evolución en términos sociales, terminás siendo el gerente de tu propia PYME, sos vos el jefe de tu propia empresa, el capital no necesita ni ponerte un jefe, todo pensado en términos burgueses. Porque en realidad hay gente que está en la calle y que no piensa en eso, hay matrimonios enteros viviendo en la intemperie, familias con hijos, sufriendo y eso está totalmente naturalizado. Hablaba con un amigo vegano y me decía: ¿cómo podes comer animales que matás? y es verdad, pero la sociedad esta sostenida sobre un crimen organizado. Porque vos me decís de los animales, pero ¿Ves la gente que está en la calle? ¿Y qué hacemos para luchar contra eso?

APU: Contame sobre Últimos poemas en prozac.

FC: Es bastante prosaico, surge de los ensayos que venía escribiendo, de no preocuparme en un poema estructurado en términos de versos sino que fluya para todos lados, que sea inestable para mí. Surge también de la novela Titanes del coco, son pequeños desprendimientos de narraciones que vienen de ahí. También surge de la separación que me produjo mucho dolor y tuvo que convertirse en otra cosa para poder subsistir, para poder metabolizarlo.

APU: Quizá ya sea parte de un aprendizaje, porque considero que en el libro plasmaste conceptos nuevos de lo que es una familia…

FC: Mientras sufrís empezás a analizar, a ver qué paso, cómo son las familias, cómo tendrían que ser, cómo pensaba yo la familia, el dolor, la pareja, las relaciones, qué hice mal y todo eso empezó a bajar a poema Y como uno no puede responder todo, también considero que queda en estado de incertidumbre, pero sí puedo enunciarlo y plantearlo.

¿Por qué la familia tiene que ser sedentaria?, estructurada, puede haber una familia nómade y que esté todo el tiempo con las ventanas abiertas y viajando y moviéndose, en todo sentido. Pero eso lo vas experimentado una vez que te pasan las cosas. Y el libro es un poco la respuesta a eso. El libro también tiene rasgos ficcionales, porque no es contar crudamente sino relacionarlo con cosas que leí, cosas que dicen otras personas, cosas que me imaginé y que no me pasaron ni remotamente, pero también están puestas ahí. Es como una máquina el poema, está concebido por todos esos sedimentos ficcionales.

APU: ¿Sentís una maduración o algo distinto entre tus primeros poemas y los de ahora?

FC: Los veo como distintos, cuando escribís poesía hace muchos años adquirís un oficio y contra eso trabajo. A veces pienso que muchos de los poemas de este libro, en otro momento, los hubiera corregido mucho más y hubiera trabajado de otra manera, con más precisión lingüística y acá quise sobre todo trabajar lo inestable, erosionarlos, hacerlos más prosaicos, escribir poemas que no tengan lirismo, como el de Luis Perales que es casi un ensayo que no se sabe hacia dónde va, trabajar la poesía a martillazos, una cosa así.

APU: ¿En qué proyectos estás?

FC: Estoy terminando de escribir una película y tengo parada por la mitad una obra de teatro, pero no sé cuándo vuelve eso, no estoy escribiendo mucho. Lo que yo escribo no tiene plazo, salvo cuando es una película. Con Titanes del coco tardé siete años. Hasta que encontré cómo la quería desarrollar. No me pongo plazos. Los poemas también, en dos días había hecho treinta poemas y eran como maquetas y después los trabajé, pero sentía que tenía algo y que iba por ese lado.

APU: ¿Cómo vivís tu rol docente en los talleres?

FC: Los talleres son con meditar, estoy en estado muy presente. Es como un nuevo género literario. A veces cuando reveo o releo escritores o filósofos para llevar a la clase me doy cuenta que hago un trabajo de volver a repensarlos y darles vida, para que después los demás puedan agregarles lo que quieran. O los cruces que hago con los músicos, los pintores, las películas y todo lo que se habla en las clases. Para mí es como meditar, es como un estado que me hace salir de lo cotidiano. Las clases me generan energía, no sabes nunca cuánto sabes o empezás a avanzar en lugares que no ibas a avanzar.

Se hace la hora del taller, donde rige un orden y una puntualidad. Aproveché para sacarme unas dudas sobre Heidegger y algunos poetas que me quedaron en el tintero del marco de entrevista. Me di cuenta que Fabián Casas tiene un vínculo real con lo que lee, los menciona en un presente concreto como si verdaderamente hubiera mantenido un diálogo inmediato con Gianuzzi, con Leónidas o con Paco: “A veces cuando reveo o releo escritores o filósofos para llevar a la clase me doy cuenta que hago un trabajo de volver a repensarlos y darles vida…,” dijo en algún pasaje de la entrevista; es cierto, pienso. No hay nada más vivo que aquello que nos transforma.