inseguridad
15.05.2019

El escritor, docente e investigador de la UNQ, acaba de presentar su libro “Vecinocracia, olfato social y linchamientos”. Conversó con APU RADIO sobre la figura del "vecino" en tiempos de violencia institucional. Sus principales definiciones y el audio completo de la entrevista.

09.05.2018

Tapada por el bombardeo mediático en torno a la “inseguridad” burguesa, aparece la urgencia del hambre y la miseria, que rompe el tejido social y es ignorada por el actual oficialismo y el discurso de los grandes medios.

27.04.2018

El secretario general del gremio de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines reclamó una urgente reunión con el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires tras el robo y asesinato del diarero Carlos Manduca, ocurrido en el partido de Tres de Febrero.

25.04.2017

"El consumo de drogas es un problema de salud pública, no un problema de seguridad", aseguran los especialistas Miguel Angel Barrios y Norberto Emmerich.

20.03.2017

En un comunicado firmado por trabajadores de los barrios Ramón Carrillo y Fátima, en el sur porteño, se refirieron a la nota "Aterroriza a Villa Soldati una banda de chicos que roban e, incluso, matan"

12.10.2016

"Ya sabemos que en la televisión nunca hay tiempo para nada, pero cuando es la víctima la que vertebra cada bloque, la ceremonia es perfecta, se vuelve mítica, evangélica. Imágenes afectivas que evocan sentimientos, que tienen la capacidad de ganarse la adhesión súbita de los televidentes”. Por Esteban Rodríguez Alzueta.

26.04.2016

La protesta no es un delito, sino un derecho conquistado a lo largo del siglo XX. Un derecho amparado por la Constitución Nacional, con reconocimiento internacional en los distintos pactos y tratados internacionales de derechos humanos que la Argentina firmó oportunamente. Corresponde al Estado argentino no sólo no reprimir la protesta social sino garantizar su ejercicio.

05.06.2015

En cada coyuntura electoral la inseguridad se convierte en la trinchera favorita de la oposición. Cuando escasean las propuestas se apela a la agenda del periodismo empresarial y el dolor ajeno. En este artículo el investigador Esteban Rodríguez Alzueta analiza la demagogia punitiva en un contexto de crisis de representación de los partidos de la oposición.

09.12.2013

La espiralización, al conocerse el acuerdo extorsivo entre la policía y De la Sota, es ya inevitable. Y va más allá de reclamos por sindicalización y salarios. Es el regreso del poder de los Centauros.
 
Por Conrado Yasenza*
El sueño de la seguridad engendra monstruos. Y esos monstruos extorsionan a un poder político que ha hecho de la demagogia punitiva, del desentendimiento político del gobierno de las fuerzas policiales y del "hacer la vista gorda" de los negocios ilegales de los uniformados policiales, un modo de obrar. Allí las causas, a desentrañar, del acuartelamiento de la policía cordobesa ocurrido los días 3 y 4 de diciembre últimos, y la ola de saqueos organizados mediante bandas de mafiosos que concluyeron con dos muertos.
En la actual situación de autogobierno policial y ausencia de refundación democrática de las fuerzas de seguridad, discutir la sindicalización puede constituir una expresión aspiracional, deseable y a discutir mucho y con seriedad,  pero de ahí a avalar la teoría del reclamo sindical y salarial para explicar el efecto cascada de acuartelamientos y organización de saqueos en un contexto que no es el de una crisis social cercano a 1989 y menos al 2001, supone, al menos, una simplificación que implica el ocultamiento del carácter represivo y conservador de las fuerzas de seguridad policial que no han sido atravesadas por 30 años de democracia. Sostengo que, luego de descabezada la cúpula policial cordobesa tras haberse comprobado la conexión narco-policial, se cortaron los "ingresos" extras por actividades ilícitas. Ello demostraría que si un agente de Investigaciones, por ejemplo, cobraba 7.500 pesos, por actividades ilegales percibía un ingreso igual a la remuneración por sus funciones. Antes del descabezamiento de la cúpula no supimos nunca de un reclamo salarial. La respuesta es clara, me parece.
Por otro lado, haber cedido al reclamo del 220% que los acuartelados le realizaron al Gobernador De la Sota, demuestra este pacto de impunidad y silencio, como también el fracaso total de la implementación de políticas pergeñadas en los centros de formación represiva, que se experimentaron con el Plan Colombia. Pasar de 1.800 policías a 22.000 para saturar la Ciudad explica el alto grado de indefensión e inseguridad al que se encuentran expuestos los ciudadanos, y en particular, los sectores más vulnerables - y entre ellos, los más jóvenes. A su vez, es posible encontrar el germen del amotinamiento en un presupuesto provincial que para pagar sueldos a 22.000 agentes debe necesariamente, otorgar remuneraciones bajas. Pero, insisto, no creo central este punto.
El Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, no ha logrado tampoco evitar el efecto contagio ni con los ascensos ni con el aumento de las horas Co.Re.S . Y en la Provincia más grande del país, los ciudadanos nos encontramos suspendidos sobre las manos armadas de la organización policial que pacta impunidad con el poder político a cambio de silencio y regulación del crimen organizado, entregando a la población al imperio de la demagogia punitivo- extorsiva-represiva ejercida por la fuerza más brutal y numerosa: La Policía de la Provincia de Buenos Aires. Scioli lo ha hecho junto a su ministro, el matarife pistolero, Granados. Ya veremos las consecuencias de rendirse al poder extorsivo de las armas.
Ese es el monstruo que la demagogia punitiva y la complicidad del poder político - vía pactos de control de los desmanes urbanos e invisibilización de la crisis social - con las actividades ilegales de las policías, ha engendrado. La espiralización, al conocerse el acuerdo extorsivo entre la policía y De la Sota, es ya inevitable. Y va más allá de reclamos por sindicalización y salarios. Es el regreso del poder de los Centauros.
*Periodista l La Tecla eñe