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Entretenimiento //// 03.01.2020
The Witcher: magia, reyes y monstruos

Netflix hace una apuesta fuerte por ocupar el vacío que dejó Game of Thrones con una serie que reúne a fanáticos de los libros y los videojuegos en una fantasía oscura, profunda y cruda, pero que sabe hacer reír.  

Por Agustín Mina

The Witcher fue, sin dudas, una de las series más esperadas del 2019. Junto con Watchmen, eran las dos adaptaciones que los fanáticos no podían esperar para ver realizadas en pantalla. Llenos de dudas y miedos, pero con esperanza, finalmente la espera terminó el pasado 20 de Diciembre con el estreno de la serie en Netflix. 

Protagonizada por Henry Cavill (también conocido como Superman) y de la mano de Lauren Schmidt (una de las productoras para Daredevil y Defenders), la serie optó por una adaptación más fiel a los libros de Andrzej Sapkowski, que inspiraron no sólo esta serie, sino también la popular saga de videojuegos del mismo nombre. 

La historia sigue las andanzas de Geralt de Rivia, transformado en brujo (Witcher) contra su voluntad cuando era niño y entrenado como un mercenario asesino de monstruos en Kaer Morhen, hogar de esta rara estirpe en extinción: los brujos. 

Sus otras dos protagonistas son Yennefer de Vengerberg, una campesina deforme vendida por su padre a Tissaia de Vries, rectora de Aretusa, el "colegio" de magas; y Cirilla, princesa de Cintra.La serie gira alrededor de estos tres personajes, con una línea temporal distinta para cada uno y que, en principio, no se conocen entre sí. 

Esta primera tanda de ocho capítulos, que nos deja con ganas de más (sobre todo porque la segunda temporada se estrena recién en 2021), se centra en presentarnos a los personajes principales: quiénes son, qué buscan, por qué; y de introducirnos en el vasto mundo creado por Sapkowski. Un mundo con  tensiones políticas, diferentes creencias religiosas y seres fantásticos, desde su vasta galería de monstruos, hasta magos, brujos, enanos, etc.   

La saga de fantasía del autor polaco es una bocanada de aire fresco, en la misma línea que Vikings, porque cuenta su historia inspirado por la mitología eslava, alejándose de los lugares y locaciones comunes tantas veces repetidas en el género.

Para quienes se acerquen a la serie habiendo leído los libros o jugado los juegos, es para destacar el nivel de fidelidad con el que logran representar no sólo a los personajes (siendo el Geralt de Cavill la gran sorpresa de la serie), sino a la esencia del universo en sí: su atmósfera, sus locaciones y el acompañamiento de la música, otra de las grandes sorpresas de la serie. Jaskier (Joey Batey), uno de los amigos que acompaña a Geralt en sus viajes, es un bardo, por lo que en la serie le toca cantar y tocar el laúd, la excusa perfecta para los grandes momentos musicales que vemos en algunos de los capítulos. Sin ir más lejos, la canción “Toss a coin to your Witcher” se hizo viral en redes sociales, circulando diversos memes por lo pegadiza que resulta; hasta el mismo Batey confiesa no poder sacársela de la cabeza.

En lo que respecta a la trama, sin develar demasiado, los esperan coreografías de primer nivel en los combates con espada (el arma predilecta de Geralt) y unos efectos especiales de mucho presupuesto para la magia y los monstruos de la serie, que le hacen honor a su contraparte de los videojuegos.

The Witcher nos sitúa en un mundo gris y convulsionado, que no teme ser crudo y pesimista. Geralt es uno de los grandes exponentes de esto último. El brujo, al que sólo le importa cobrar por matar monstruos como estilo de vida, se empeña en no mostrar emociones ni dejar que nadie se le acerque. Sin embargo, la serie pondrá en tensión todo el tiempo si Geralt es realmente el monstruo frío que quiere hacernos creer que es. El dúo que hace con Jaskier, un personaje por demás alegre, por momentos logra hacer que baje la guardia y, además, nos da una “pareja dispareja” con grandes momentos en pantalla. 
Una de las grandes premisas de esta historia siempre fue que los monstruos somos en realidad nosotros, los humanos, y no las apariciones que le pagan a Geralt por asesinar. Muchas veces estos monstruos son sólo víctimas de maldiciones tiradas sobre ellos por celosos, posesivos, envidiosos y tristes humanos.  

La novedad, en cuanto a la versión de Netflix, es cierta perspectiva de género presente en la trama y en los diálogos de sus personajes femeninos. Si bien las novelas y los cuentos de Sapkowski ya contaban con personajes femeninos fuertes y en lugares protagónicos, la adaptación a la pantalla chica suma una crítica al rol subalterno que tienen las mujeres, a su lugar de subordinación ante los hombres y sus leyes, y al hecho de que todo les cuesta más, por ser mujeres en un mundo de hombres. 

En conclusión, The Witcher se perfila para ser una historia que dejará marca en el mundo de las series. Netflix está apostando a ello: su productora ha dicho que tiene planeadas siete temporadas para la serie, tres de las cuales ya fueron confirmadas por Netflix y una de ellas ya está en producción. Ya saben: espadas, monstruos, magos, política, religión, feminismo… Todo envuelto en un universo increíble y una historia tan bien escrita como ejecutada: Imprescindible.