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Entretenimiento //// 15.05.2020
¿Qué está sonando?: The New Abnormal de The Strokes

Después de siete largos años, los Strokes vuelven con The New Abnormal, un nuevo álbum para enloquecernos y alegrarnos un poco en esta cuarentena. Lo largaron en lo que parece el momento justo: en medio del aislamiento social. Un momento perfecto para escuchar las nuevas canciones de una banda que marcó toda una generación de la música.

Por Jazmín Manuel

Los Strokes pasaron a la historia con su álbum Is This It (¿Esto es todo?), publicado por primera vez en 2001. Un álbum con el que se ganaron el nombre de “los salvadores del rock”, según las críticas positivas que obtuvieron, y el puesto #8​ en la lista de los 100 mejores álbumes debut de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone.

Después de sacar su último EP (Future Present Past) en 2016, la banda neoyorquina decidió tomarse un tiempo para que cada integrante pueda experimentar individualmente, y encarar diferentes proyectos. Mientras Albert Hammord Jr. se dedicó a su proyecto como solista, Julian Casablancas se dedicó a liderar The Voidz, una banda con un sonido más experimental al que estamos acostumbrados con su trabajo en The Strokes.

Para la buena suerte de los fanáticos, después de tanta espera, la banda vuelve con nueva música. Esta vez, llegan con un álbum caracterizado por un sonido inspirado en los ochentas, con una gran presencia de sintetizadores y, por supuesto, el ya reconocido estilo Strokes. 

 

Un paseo por The New Abnormal

 

 

The adults are talking (Los adultos están hablando)

Comenzando con unos cortos segundos de solo de batería y acompañado luego con el sonido casi melancólico de la guitarra, que acompaña la calmada voz del líder durante toda la canción, The Adults are Talking es el tema que inicia el recorrido por el nuevo álbum de la banda. Dentro de la armonía, y con el trabajo en equipo de las guitarras, tanto de Albert Hammord Jr. como de Nick Valensi, a lo largo de la canción se puede observar cómo se van pasando “la palabra” entre ellas. Es curioso que en una canción llamada “Los adultos están hablando” las guitarras suenan como si estuvieran teniendo una conversación. En cuanto a la letra, parece que Julian, cantante y líder de la banda, se amiga con la idea de equivocarse, entregarse al error, y no sólo se señala a sí mismo, sino también señala a los demás como “culpables” de algo. Es una canción dedicada al “mea culpa”.

Selfless (Desinteresado)

Cuando se escucha por primera vez, el sonido tranquilo que abre la canción nos recuerda el eco que se forma en un túnel. Selfless es la primera canción de amor del álbum, donde se escucha a un Casablancas que busca el cálido tacto de alguien a quien esperó por mucho tiempo. Es una declaración de amor que parece rozar el reclamo —en algunas instancias—, pero termina con un sonido suave que acompaña el mensaje que da la letra: amar sin egoísmo.

Brooklyn bridge to chorus (Puente de Brooklyn hacia el estribillo)

Con un sonido que remite a los 80’s, Brooklyn Bridge to Chorus tiene un espíritu parecido al de las canciones de The Smiths: la música te invita a moverte y bailar, pero la letra, por su parte, relata sentimientos de tristeza. Desde el “quiero amigos nuevos, pero ellos no me quieren” al “Juliet, te adoro” —haciendo referencia a Juliet Joslin, ex esposa de Julian Casablancas, quien fue su compañera durante 15 años y madre de sus hijos—, la canción parece centrarse en encontrar las causas de los quiebres en los vínculos de su vida: “¿Son ellos? ¿O tal vez solo soy yo?”

Bad decisions (Malas decisiones)

Desde el primer segundo en el que comienza la guitarra en Bad Decisions, uno reconoce el sonido más que familiar de Dancing With Myself de Billy Idol, y no es una casualidad: Billy, junto con su compañero de Generation X, Tony James, se encuentran en los créditos de esta canción. La influencia ochentera en este álbum se hace notar; sin siquiera mencionar que el videoclip hace referencia, también, a los comerciales de esa década. El video cuenta con más de 5 millones de visitas en Youtube. Este tema, dedicado a las malas decisiones, es uno de los más populares del álbum.

Eternal Summer (Verano eterno)

Eternal Summer, una canción inspirada en el verano, es como un paseo en una montaña rusa. Teniendo presente un sonido con tintes psicodélicos, en el minuto 1:53 comienza a hacer una especie de tributo a The Wall de Pink Floyd, para después volver a un sonido más pop, y luego retomar a esa guitarra estilo Pink Floyd. Y, finalmente, terminar en una explosión. Suena en honor a su letra, cuando dice: “la vida es un viaje tan divertido, psicodélico”.

At the door (En la puerta)

Siguiendo el viaje de sonidos de Eternal Summer, nos abraza la tranquilidad de At The Door. Segunda canción del álbum que cuenta con videoclip, esta vez en animación 2D. Con la gran presencia de sintetizadores, la canción podría ser parte de una película sobre el espacio. La letra, por su parte, parece personificar al niño que Julian tiene dentro de él o, tal vez, al niño que alguna vez fue. Remite a la perdida de la inocencia, al paso del tiempo, al constante recuerdo de la muerte y el deseo de aferrarse a memorias del pasado. Una canción realmente hermosa, dedicada al tiempo que pasó y que jamás va a volver.

Why are sundays so depressing (Por qué los domingos son tan depresivos) 

Es la canción que más remite al estilo “viejo”, característico, de la banda. De nuevo, se menciona al tiempo y la espera, pero esta vez no es Julian quien tiene que esperar, sino que se refiere a un tercero. Desde el comienzo hasta el final, se contradice. Menciona a una persona que “se esconde, pero quiere ser encontrada” para más adelante cantar “no pienses que puedes esconderte”. Comienza con un “my baby’s gone, but I don’t miss her” (mi chica se fue, pero no la extraño), para terminar con un “I kinda miss the nine to five” (extraño un poco las nueve a cinco). Es una canción que refleja el típico acto de sobre-pensar todo, en un domingo eterno.

Not the same anymore (Ya no es lo mismo)

Una balada al puro estilo Strokes. Se mantiene en un paseo tranquilo y rompe, junto con la voz del líder de la banda, en los estribillos. Nos lleva de nuevo a la primera canción del álbum, The Adults Are Talking, ya que vuelve a tomar la temática de la culpa. Esta vez, el cantante acepta que ya es demasiado tarde para cambiar lo que ya pasó y ahora solamente queda aferrarse a la esperanza de poder cambiar, no ser el mismo que fue cuando cometió esos errores y poder demostrarlo, pero falla una y otra vez. El outro de la canción se caracteriza por una guitarra que parece estar dando explicaciones. Otra vez, la melancolía y la tristeza.

Ode to the Mets (Oda a los Mets)

Los instrumentos se van sumando de a poco, hasta que se escucha la voz de Julian Casablancas invitando a Fabrizio Moretti a entrar con la batería en el minuto 1:42 con un suave “drums, please, Fab”. En esta canción, Julian se libera de la necesidad de aferrarse a tiempos pasados, cantando “ya se han ido los viejos tiempos, están olvidados”. El tema termina entre gritos y guitarras que ahora ya no sostienen una conversación, sino que terminan las frases de la otra. La perfecta contracara de The Adults Are Talking y el cierre perfecto para el álbum.