fbpx La Renga recordó a Korneta Suárez a 16 años de su fallecimiento | Agencia Paco Urondo | Periodismo militante
Entretenimiento //// 15.05.2020
La Renga recordó a Korneta Suárez a 16 años de su fallecimiento

La banda de Mataderos subió un material editado de los shows del 9 y 10 de julio del 2005 en el estadio de Vélez. La historia del escrache por abuso sexual que recibió Korneta en el año 2016 y el presente de Los Gardelitos.

Por Ariel Pinus

En el último tiempo el canal de YouTube de La Renga es el medio de comunicación más recurrente para conectarse con su público. El 12 de mayo se cumplieron 16 años de la muerte de Eduardo “Korneta” Suárez. Por ello, la banda de Chizzo, Tanque y Tete decidió brindarle un homenaje.

Corría el año 2005. Pocos meses habían pasado de la masacre de Cromañón. El rock under sufría la falta de espacios para tocar en la Ciudad de Buenos Aires. “Queremos agradecer a las bandas que están desde temprano acá, trayendo su música. Las bandas under que realmente a causa de la clausura de varios locales no puede expresar su música”, decía el Chizzo antes de presentar a Eli Suárez.

“Eli, un amigo, y Korneta también, que nos mira desde el cielo”, decía el cantante y guitarrista de La Renga mientras ingresaba al escenario el nuevo líder, para ese entonces, de Los Gardelitos. Con un buzo negro y encapuchado, tímidamente se acercó a saludar a los integrantes de la banda.

Comenzó a sonar la introducción del clásico tema el disco de la estrella, Ser yo. Eli se encontraba con sus 27 años en un José Amalfitani desbordado por donde se lo mire, con su característica viola, entre dos pantallas gigantes que mostraban la imagen de su difunto padre. El tema tiene un poder tremendo y Eli la descosió arriba del escenario llevándose la ovación del público.

Inmediatamente el video continúa con otro temón. El rey de la triste felicidad muestra cómo deliraba la gente y, ya sin Eli, muestra las imágenes de las bandas que participaron del festival.

En épocas de aislamiento, La Renga sigue con esta modalidad de subir contenidos, que se suma a la publicada el 17 de abril pasado, del recital en el estadio de River del año 2004. Los seguidores de la banda de Mataderos continúan esperando con ansias la publicación del nuevo álbum, anunciado para este año, que ya cuenta con varios temas colgados en su cuenta de YouTube.

Es imposible terminar esta nota acá

A partir de aquí cabe llevar un a cabo un interrogante: ¿se puede separar al artista de su obra? Podemos encontrar grandes producciones artísticas, pero no podemos desatender algo que nos atraviesa como sociedad. Quizás este caso pueda aportar para reflexionar sobre esta problemática.

En el año 2016, entre tantas voces que se animaron a denunciar abusos sexuales en la escena del rock nacional, entre otros ámbitos, apareció el nombre de Eduardo Suárez. Una chica se animaba a denunciar de forma anónima que 15 años atrás, cuando ella tenía entre 15 y 16 años, había sido abusada sexualmente por el ya fallecido cantante y guitarrista de Los Gardelitos. 

Casi dos años después, la banda se presentó en el Cosquín Rock. A modo de cierre, hicieron pasar al escenario a Georgina Orellano y María Riot a leer un comunicado. Pasado uno días, Eli hizo su descargo en redes sociales: “Pido disculpas públicamente en nombre de mi familia, de la banda y de nuestro rock por tan repudiable episodio de abuso por parte de quien fuera mi padre: es tiempo de que las cosas cambien y en eso estamos, ahora depende de nosotrxs como sociedad”.

En el texto, el cantante relata el proceso llevado a cabo, desde conocer el acto cometido por su padre hasta haber sentado una clara posición. “Es la primera vez que, desde el escenario del festival más grande de nuestro país, nuestro rock toma una postura definida con respecto al feminismo”, señaló Eli. “Mi manera de manifestarlo hasta el momento había sido hacer la canción Sortilegio de Arrabal, que, a través de las distintas historias que la componen, intenta visibilizar algunos de los distintos abusos que sufre la mujer en la sociedad de hoy”, agregó.

Lejos de tomar la postura de la indiferencia, el camino que toma la banda es un aporte sumamente necesario en un ámbito colmado de mecanismos patriarcales. Abraza a las consignas feministas, abre shows con la marcha peronista y ranchea con las pibas.